De Peculiares

El fetichismo: Peculiaridad vs Patología

"Algunas disciplinas han solido situar estas rutas como zonas de enfermedad y transtornos, repletas de una gran Leyenda Negra. La Sexología ofrece un panorama distinto: más lógico de entrada. Y también más coherente con la dimensión sexuada de los sujetos. No son, como se piensa a veces, cosa de unos pocos desviados.Efigenio Amezúa

 

Bruno Martínez, Escuela Sexológica

5 de agosto de 2019

Fetichismo es el término psicopatológico que describe la atracción erótica hacia objetos o partes del cuerpo no relacionadas con lo genital o reproductivo. Es descrito por primera vez en la obra Psychopathia Sexualis (1886) de Krafft-Ebing pero debe su nombre y popularidad como concepto psiquiátrico a Alfred Binet y su famoso artículo Le Fétichisme dans l'amour (Revue philosophique,1887). Según Binet, el fetichismo es la patología resultante de la asociación incorrecta de objetos con lo sexual por parte de individuos que sufren de determinadas formas de debilidad congénita.

El fetichismo: Peculiaridad vs Patologia

Tal y como señala Michel Foucault en su Historia de la Sexualidad (1978) esta proliferación decimonónica de discursos y nomenclaturas respecto a la erótica de los sujetos corresponde a un cambio de paradigma en las estrategias y formas del poder para controlar el hecho sexual humano. A través de la nominalización de la diversidad sexual se generan las condiciones óptimas para su regulación. Así, el poder punitivo es sustituido por el disciplinario; buscando la confesión y medicalización de los sujetos se logra que estos se presten voluntariamente a ser dispositivizados mediante la promesa de curación, a la vez que son convertidos en un Otro que sirve como ejemplo de lo incorrecto y chivo expiatorio.

 

"El dispositivo de sexualidad no tiene como razón de ser el hecho de reproducir, sino el de proliferar, innovar, anexar, inventar, penetrar los cuerpos de manera cada vez más detallada y controlar las poblaciones de manera cada vez más global."

Michel Foucault, Historia de la sexualidad, tomo I, 1976, pág 64.

 

Tradicionalmente la psicopatología ha considerado que el fetichismo, o parcialismo si se trata de una parte del cuerpo, es síntoma o manifestación de alguna forma de trastorno o detención de un supuesto desarrollo psicosexual sano, especialmente a partir de la publicación del manual DSM - II (American Psychiatric Association, 1968) en que las Desviaciones Sexuales, entre las que se encuentran fetichismo y parcialismo, se convierten en una categoría propia de trastornos mentales. Curiosamente, la idea de que otras manifestaciones de la diversidad sexual como la homosexualidad son o bien patologías o síntomas de patología, proviene de la misma obra de Krafft-Ebing y han sufrido un recorrido similar al de la idea de fetichismo en la historia de la psicopatología. Resulta llamativo que un paradigma del siglo XIX que ha demostrado sus errores respecto a la orientación del deseo se siga utilizando en algunos casos. Epistemológicamente, la idea de que haya una sexualidad normal y otra anormal o desviada resulta cuanto menos sospechosa. 

Actualmente, fetichismos y parcialismo se encontrarían en la categoría de parafilias según el manual diagnóstico DSM - V (American Psychiatric Association, 2013), siendo descritas como “intereses sexuales atípicos”. Esta noción de parafilia resulta vaga y genera diversas preguntas epistemológicas y metodológicas sobre la conceptualización y descripción de lo “atípico”. Si la mera escasez estadística de un deseo erótico basta para hacerlo sospechoso quizás es que haya más ideología prescriptiva que ciencia descriptiva en nociones como parafilia o fetichismo.

Lo cierto es que pese a que sea un término que ha calado en el lenguaje popular y sea utilizado dentro de la comunidad BDSM, la idea de fetichismo no es más que una de las  capturas discursivas que el Dispositivo de la Sexualidad utiliza para controlar, estigmatizar y desagenciar a aquellos sujetos cuya sexualidad no se ciñe a la estricta regulación coitocéntrica. La medicalización de la diversidad sexual responde a la necesidad de generar la idea de que hay sujetos normales y sujetos anormales, una sexualidad buena y otra mala, y así mantener el paradigma reproductivo de la sexualidad, asegurando la existencia del matrimonio clásico heterosexual, lugar preferencial de confluencia entre los Dispositivos de la Sexualidad y la Alianza. Tal y como indica Kai Lin en su obra The medicalization and demedicalization of kink (Sexualities, 1-22,2016), la psiquiatrización de la diversidad sexual sirve para generar un Otro Aberrante sobre el que pueda actuar el poder disciplinario sin restricción. La idea de que la atracción erótica por una parte del cuerpo que no está relacionada con lo reproductivo sea digna de recibir una nomenclatura propia (al autor de este texto le gustaría saber por qué la atracción por los senos femeninos no la tiene) o ser considerada una forma de desviación dice bastante sobre cómo se está conceptualizando la sexualidad humana; y es básicamente reduciéndola a la cópula, lo genital, y lo reproductivo.

Incluso revisiones actualizadas del DSM - V, que supuestamente son más progresistas respecto a la sexualidad humana, siguen manteniendo el diagnóstico de Desorden Parafílico, asumiendo que un interés sexual atípico es potencialmente el germen de un posible desorden mental. El mantenimiento de la noción de peligro en lo estadísticamente atípico muestra que detrás de determinadas maneras de pensar la sexualidad existe más ideología que ciencia, y este es un buen ejemplo de ello. Esencialmente porque la mayoría de problemas que sufren los sujetos con ”intereses atípicos” son fruto de la presión social y la normativización a la que se les somete, teniendo pues una relación tangencial y epifenoménica con sus intereses eróticos. Lo cierto es que no existe ningún tipo de pathos esencial asociado a la sexualidad considerada no normativa, y esto queda patente en los relatos biográficos de aquellos sujetos que han podido vivir la suya en libertad como los recogidos en la obra de Havelock Ellis*.

Tal y como indican Ortmann y Sportt**  la misma psiquiatría tiene una serie de problemas con la definición de parafilia, llegando a haber desaparecido de los manuales diagnósticos de países como Suecia. La noción de fetichismo, así, quedaría invalidada no solo por otras epistemologías sino en determinados sectores de la misma ciencia que ayudó a crearla.

Uno de los grandes problemas de nociones como parafilia o fetichismo reside en su nula capacidad descriptiva. Se trata de categorías generales que dicen mucho menos de los sujetos a los que se les aplican de lo que dicen sobre quienes las desarrollaron. Pensemos en un ejemplo clásico: el coloquialmente denominado fetichismo de pies. Esta forma de parcialismo nos dice muy poco sobre los deseos reales de los sujetos que categoriza, cuando un individuo es catalogado así no se nos habla sobre los sujetos cuyos pies erotiza, no se nos dice qué papel jugaría esta extremidad en el encuentro para el sujeto, cómo querría interactuar o no con ella, qué representa simbólicamente para cada individuo… Lo único que nos aporta este concepto es una categoría informe de sujetos proclives a ser patologizados y estigmatizados, según la cual todos los supuestos fetichistas de pies desean y sienten de la misma manera, eliminando así la diversidad de la sexualidad humana al reducirla a una categoría diagnóstica vaga. No nos da ninguna pista sobre los deseos, sentires y vivencias de los sujetos así categorizados. Ni explica ni describe, sólo marca la línea entre sanos y enfermos, entre buenos y malos.

 

“Se trata de una cuestión de conceptos y de conceptos diferentes (en eso la Psicopatología hubiera ganado de haber estado más atenta a la Sexología) desde los que puede ser explicadas todas las, así llamadas, aberraciones sexuales como Peculiaridades sin pasar por la categoría de trastornos.”

Efigenio Amezúa. Teoría de los Sexos, Revista Española de Sexología 95-96, 1999. pg 139.

 

Atendiendo a otras perspectivas científicas, como la epistemología sexológica de Magnus Hirschfeld o Efigenio Amezúa, podemos apreciar que los seres humanos tenemos la capacidad innata de erotizar cualquier parte del cuerpo o artefacto/práctica cultural sin que existan erotizaciones correctas o incorrectas. Conceptos como el de “peculiaridades eróticas” descrito por  Efigenio Amezúa*** a lo largo de su obra, según el cual cada sujeto tiene una serie de gustos y deseos propios que aunque puedan ser muy similares a los de otros siempre contendrán suficientes matices y sutilezas para hacerlos únicos y nunca anormales o patológicos sino cultivables y compartibles, son mucho más adecuados para describir y pensar la radical diversidad de la sexualidad humana sin caer en la posibilidad de su normativización o regulación. Desde este punto de vista la idea de la existencia de un fenómeno como el fetichismo, que implica la idea de lo desviado o anormal, quedaría absolutamente descartada.

Una de las potencialidades de la noción de peculiaridad reside en su capacidad para acabar con la idea del Otro Aberrante. El concepto de que nada es normal o anormal más allá de la estadística equivale a decir que la Norma a la que los sujetos aspiran, y según lo adaptados que están a esta devienen en patológicos  o no-patológicos, queda al descubierto como lo que es: una falacia que jamás se ha ajustado a la realidad de los individuos y que ha generado más miseria y problemas que otra cosa. No hay una sexualidad normativa y otra no normativa, hay sexualidades diversas y peculiares. No hay fetichistas y no fetichistas, hay sujetos que desean ciertas cosas de determinadas maneras y otros de otras, no existiendo así una línea de demarcación entre los ‘aberrantes’ y los ‘sanos’.

Tal y como indican Moser y Keinplatz****, en la comunidad Kink/BDSM los términos técnicos de parcialismo y fetichismo se hallan fusionados en este último, y la mayoría de los sujetos que se identifican como fetichistas no son conscientes de la genealogía del término y de lo que implica su uso, reforzando la capacidad del Dispositivo de la Sexualidad para operar y seguir manteniendo la idea de lo patológico sobre la diversidad sexual. A diferencia de otros colectivos minoritarios que han realizado una labor de reapropiación de aquellos términos que se usaban para estigmatizarlos, siendo lo queer el mejor ejemplo, la comunidad Kink/BDSM parece haber realizado colectivamente, excepto en casos puntuales, una lectura genealógica correcta de las nomenclaturas que se utilizan para capturarla.

La única respuesta que parece haberse producido desde la escena BDSM se limita, aparentemente, a la erotización de la nomenclatura psicopatológica por parte de sujetos y grupos concretos. Determinados términos derogatorios provenientes de lo clínico y de lo popular son utilizados por los sujetos en sus encuentros tanto auto eróticos como diádicos. De esta forma, palabras como fetichista o pervertido se convierten en material de juego y encuentro, quedando desactivados discursivamente. Evidentemente esta erotización resulta del proceso de sexuación biográfica de los sujetos y reviste de un inmenso valor a nivel erótico/amatorio, por lo que en ninguna media es cuestionable.

Frente a este problema parecen plantearse dos alternativas, por un lado la propuesta sexológica, que pasaría por una anomia radical de la sexualidad. Es decir, dejar de usar la nomenclatura psicopatológica para describir los deseos y prácticas de los sujetos. Por otro lado, la propuesta desde lo activista: hacerse conscientes plenamente de lo que implica usar esta nomenclatura de la patología para auto-identificarse y así poder apropiarse de ella, cargándola con significados propios que ayuden a cierta emancipación de los sujetos. Quizás incluso podría aparecer una tercera vía híbrida: reapropiarse de la terminología en el ámbito de lo identitario-social de forma estratégica y adversarial frente a la norma, lo cual equivaldría a asumir cierta forma de interaccionismo simbólico/estratégico como proponen Mas y Guasch*****, pero abolir estas nomenclaturas en el ámbito de lo íntimo. Utilizar estos significantes públicamente para lograr determinados efectos, pero eludiendo vivirse en base a los significados tradicionales asociados a los mismos.

Evidentemente, este artículo pretende hacer conscientes a los sujetos de los problemas que surgen al utilizar determinada nomenclatura; pero jamás opinar o decidir por ellos. Sin embargo, este artículo sí pretende pedir algo a la comunidad sexológica: si de verdad apostamos por la diversidad sexual, si de verdad creemos que Todos los sujetos son peculiares, y no los hay más peculiares que otros, abandonemos los antiguos léxicos y vocabularios de la enfermedad y el control social en nuestras consultas y aulas. Ni los -ismos, ni hablar de lo normativo y lo no-normativo son sexología; son psicopatología y regulación, y si los seguimos utilizando, o pensando en esos términos, estaremos jugando a un juego que ni es el nuestro ni beneficia a nuestra epistemología ni a nuestra praxis.


*Ellis, Henry Havelock. Studies in the Psychology of Sex (1879-1928)

**David, M. Ortmann y Richard, A. Sprott Sexual Outsiders. Understanding BDSM sexualities and communities (Rowman and Littlefield, Boulder, NY, 2013)

***Efigenio Amezúa Teoría de los sexos. la letra pequeña de la Sexología. Revista Española de Sexología, nº 95-96.(Publicaciones del Instituto de Sexología, Madrid, 1999)

****Charles Moser y Peggy,J. Keinplatz. Themes of SM expresión. Safe, Sane, and consensual. Contemporary Perspectives on Sadomasochism. Editado por Darren Landridge y Meg Barker ( Palgrave MacMillan, New York, NY, 2007)

*****Guasch, Oscar y Mas, Jordi. La construcción médico-social de la transexualidad en España (1970-2014). Cuerpos, Sexualidades y Poder. Monográfico coordinado por José María Valcuende (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, 2014)

De Peculiares

“Las personas que tiene dificultades para ligar cara a cara también las tienen para ligar a través de las Apps”

Raúl Marcos Estrada

Entrevista a Raúl Marcos Estrada

Dicen que las aplicaciones para ligar y las redes sociales han cambiado nuestra forma de relacionarnos y de entrar, ligar o hablar a una persona con la que nos gustaría quedar en el plano físico, pero ¿esta afirmación es del todo cierta?

8 de julio de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hablamos con Raúl Marcos, Sexólogo y psicólogo que trabaja en Emaize - Centro Sexólogico y en el servicio de atención a la Sexualidad del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Asexoria, para aclarar algunos aspectos, dudas, mitos y miedos que han traído consigo las Apps de ligoteo.

Tinder, Meetic, Happn, Adoptauntío, Badoo... ¿son todas iguales?

Bueno en principio todas las aplicaciones tienen más o menos el mismo funcionamiento, hay algunas que tienen pequeñas diferencias, pero todas te ofrecen lo mismo, un alto potencial número de candidatos o de candidatas. Puede haber diferencias en cuanto a si son de pago o no, o al tipo de público, por ejemplo, Tinder es utilizada por gente más joven que Meetic, también hay Apps para mayores de 50 años o para las personas que tienen algún tipo de discapacidad.

¿Hasta qué punto internet ha afectado a nuestra manera de relacionarnos?

Creo que las relaciones han dejado de estar marcadas por el tiempo y por el espacio. Antes de la aparición de la tecnología digital las relaciones pasaban obligatoriamente por compartir un espacio y estaban muy afectadas por el tiempo para que se pudiera establecer la relación. Sin embargo, ahora, estos dos elementos han dejado de ser importantes y nos podemos comunicar de manera sincrónica con alguien que puede estar al otro lado del planeta.

¿Y esto es positivo?

Bueno… El no compartir un espacio hace que cada uno se relacione desde su zona de confort y esto hace que las relaciones sean menos ansiógenas que las que se producen en el plano analógico.

¿Crees que las aplicaciones como Tinder han cambiado nuestra manera de ligar?

Sí. Ligar por Apps es un proceso más sencillo, menos ansiógeno y más cómodo porque la cantidad de habilidades sociales para ligar a través de las aplicaciones es muchísimo menor, han simplificado el ligue.

¿Van a acabar con cómo ligábamos hasta ahora?

(Reímos) Tradicionalmente acercase a alguien y ligar podía suponer determinado nivel de ansiedad para determinadas personas y con estas Apps todo es más cómodo. Pero el ligue analógico no va a terminar, las aplicaciones solamente sirven para establecer un primer contacto, una vez hecho, pasan al plano analógico, por lo tanto, vuelven a tener las mismas claves y pautas de la relación analógica tradicional.

¿Está bien visto o mal visto ligar por este tipo de aplicaciones?

Bueno, lo cierto es que tradicionalmente, recurrir a lo que podríamos llamar “ligue asistido” no estaba bien visto, como por ejemplo recurrir a páginas de contactos o a las tradicionales agencias matrimoniales… Antes se creía que este tipo de contacto era poco romántico, siguiendo ese mito del amor romántico del flechazo, porque podía enmascarar determinados problemas a la hora de relacionarse… Sin embargo, yo creo que las Apps han cambiado todo esto, el que dos personas se conozcan a través de una aplicación ya no es algo que nos extrañe y no está tan mal visto. Se ha normalizado el uso y cada vez van a ser más utilizadas, podríamos decir que ya es parte de cómo nos relacionamos y ligamos actualmente las personas.

Pero, ¿funciona realmente ligar por este tipo de Apps?

Según. (Ríe) Todas estas Apps nos venden una forma de ligue cómoda, con poco esfuerzo y un gran potencial número de candidatos, sin embargo, en todas ellas se produce lo que se conoce como un efecto casting, es decir, sometemos a todo el mundo a un proceso de selección en el que estamos también metidos nosotros y este efecto no facilita las relaciones porque siempre tenemos la sensación de que podemos encontrar a alguien mejor, de hecho, como hay poco esfuerzo a la hora de buscar potenciales candidatos lo que cuesta poco encontrar también lo cuidamos menos.

La neurobióloga Helen Fisher hizo algún estudio respecto a esto…

Sí y los resultados que obtuvo fueron que cuando nuestro cerebro tiene que elegir entre más de cinco potenciales candidatos mayor es la probabilidad de que al final no elijamos nada. De hecho, y volviendo a la pregunta anterior, yo trabajo con personas que tienen dificultades para ligar y he podido comprobar que las personas que tienen problemas para ligar en el plano analógico, también tienen dificultades para ligar en el plano digital. La seguridad en uno mismo es fundamentan para que se establezcan este tipo de relaciones, y las personas cuando no tienen seguridad en si mismas tienen dificultades a la hora de vender ese producto, que son ellos mismos, por lo que no siempre se puede ligar con mayor facilidad, a pesar de que esto es lo que ofrecen.

Entrevista Raúl Marcos Emaize ¿Qué miedos o incertidumbres pueden tener las personas que se aventuran a relacionarse así?

Principalmente dos, el primero saber si con quien estoy hablando es realmente como dice ser y el segundo saber si esta persona está interesada en mí o en un montón más. El primero es por la creencia de que en las redes sociales nadie es como dice ser. Y yo creo que esto es un mito, en algunos casos puede ser cierto, pero no en todos. No entiendo porque pensamos que las relaciones que tenemos en el plano analógico son más reales que las que se producen en el espacio digital. Es cierto que cuando nos relacionamos con alguien a través de una herramienta digital es más fácil dar una imagen de nosotros mismo que no es cierta, sin embargo, esto también sucede cuando ligamos en espacios analógicos, no siempre decimos la verdad. Y luego está la sensación o la incertidumbre de si solo está hablando conmigo. De hecho, en el espacio analógico es muy difícil ligar con dos personas en el mismo espacio a la vez, pero estas Apps nos permiten hacerlo con dos o tres a la vez y aquí está lo perverso que hablaba antes del efecto casting. Iniciamos varios contactos a la vez con el fin de saber cuál es la mejor o el peor candidato/a. Digamos que con el ligue tradicional uno hecha la caña a alguien en concreto y con las aplicaciones uno hecha la caña y utiliza una red de arrastre, en ese sentido, no es lo mismo ser el mejor de un grupo que ser el único.

¿Se han cambiado los roles a la hora de ligar, de lo que estaba considerado que hacía un hombre o lo que hacía una mujer, o seguimos jugando a los mismos?

Yo creo que se siguen representando determinados roles que siempre han estado en el cortejo y en la seducción. Sigue siendo “el macho” el que hace las danzas de cortejo, el que llama la atención de “la hembra” y sigue siendo “la hembra” la que decide. Creo que en las Apps esto sucede de la misma manera. De hecho, si hablamos de Tinder, hay algún estudio que demuestra que los hombres dan me gusta un 80% más que las mujeres, es decir, ellos van dando me gusta a un montón de perfiles a la espera de que sean ellas las que devuelvan ese me gusta y se produzca un match. Aunque las cosas están cambiando y hay cada día más mujeres que se acercan y toman la iniciativa cara a cara, en las Apps todavía son ellos los que se pavonean y ellas las que deciden.

¿Podríamos decir que estamos perdiendo el cuerpo dentro de la interacción con el otro, incluso cuando estamos frente a frente?

No sé si estamos perdiendo el cuerpo, lo que sí está claro es que relacionarnos a través de las Apps hace que estemos menos pendientes de nuestro aspecto. Esto a veces facilita las interacciones, porque cara a cara estamos muy pendientes de nuestro aspecto y esto hace que no nos centremos en otras cosas. Las relaciones a través de las redes sociales hacen que nos relajemos en este aspecto, tenemos nuestras fotos en el perfil, nuestro avatar perfectamente preparado y esto contribuye a aumentar esa sensación de seguridad.

Cibersexo, sexting… ¿se utilizan cada vez más?

Sí. Creo que son una opción más y que cada vez la utilizan más personas. El modelo erótico actual está muy ligado al rendimiento genital, muy coitocentrista, un modelo que no permite saber qué es lo que quiero o deseo. En este sentido el cibersexo se ve y se vive de una manera mucho menos ansiógena y mucho más cómoda, exento de los riesgos tradicionales como pueden ser los embarazos no planificados o las infecciones de trasmisión genital.

Pero tienen sus riesgos…

Claro, como que toda relación que se establece a través de un plano digital queda de alguna manera registrada o grabada. Cuando estamos ante una erótica a través de un teléfono móvil, por ejemplo, estamos ante un acto probado que queda registrado y que puede que alguna de las partes vulnere esta privacidad que hay en este encuentro, pero es una opción más.

Para las personas que se animen a practicarlo de forma que no se desvele su identidad ¿qué consejos das?

Utilizar un método de envió anónimo, una dirección de correo creada para ese fin, no mostrar la cara o las marcas de nacimiento, tatuajes, pulseras… Tener en cuenta el espacio en el que nos vamos a fotografiar, que sean espacios neutros y no reconocidos. Con esto podemos hacer que se minimicen los riesgos.

¿Crees que la tecnología nos ha acercado o alejado?

Yo creo que las dos cosas, paradójicamente nos ha acercado a las personas que tenemos más lejos y nos ha alejado de las personas que tenemos más cerca.

Y luego están las conversaciones a través de WhatsApp que pueden llevar a malos entendidos…

(Reímos) Sí. Las conversaciones a través de la tecnología no son de la misma calidad que la que podemos tener cara a cara, podemos tener muchos mal entendidos, es una comunicación que si no existe ningún problema entre las dos personas que están hablando la cosa va bien, pero a la hora de solucionar conflictos es difícil. Utilizamos una comunicación de poca calidad, en la que no hay comunicación no verbal, que es fundamental para los seres humanos.

¿Crees que hay diferencia entre las relaciones personales, de amistad o eróticas que establecemos a través de la tecnología?

La diferencia puede estar en que no es lo mismo conectarse que vincularse, de hecho, la tecnología nos permite tener conexiones, pero no facilita que se produzcan vínculos, porque para que se establezca un vinculo hace falta tiempo y las relaciones a través de la tecnología están muy marcadas por el inmediato, por el aquí y el ahora, y eso a veces no crea vínculos. Pero si se establece una amistad real, da igual de qué forma se haya establecido.

¿Debería de haber una educación sexual específica en relación a las tecnologías y las relaciones a través de ellas?

Indudablemente SÍ, de hecho, desde Emaize nos hemos dado cuenta que no se puede hacer educación sexual sin abordar la educación digital. Las relaciones y la erótica han tomado una dimensión distinta y hay que tener en cuenta que hay que abordarlo y desde dónde, porque la mayor parte de la educación que estamos dando a las personas más jóvenes, está relacionada con la prohibición. Cosa que es fácil y barata pero no siempre es eficaz, no nos aseguramos que deje de suceder. Nosotros somos más partidarios de hacer educación, que es más complicado, pero a la larga es más afectivo. Por lo que yo apuesto por una educación que esté centrada en las oportunidades que nos depara la digitalización y no tanto en la prevención de riesgos.

De Peculiares

“Pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Quería mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte”

Mercè Riera Fiol

Entrevista a Mercè Riera Fiol

La menstruación se puede vivir y sentir de tantas formas diferentes como mujeres hay. Pero muy pocas conocen que con ella pueden dar vida y hacer verdaderas obras de arte, como la que ha pintado Mercè, titulada: “A la sangre”.

24 de junio de 2019

Entrevista de Yaiza Morales

Mercè practica la menstruación consciente. Ve la regla como algo útil y eso hace que la aplique de múltiples formas en su vida diaria. Usos que cada vez son más visibles y practicados por muchas mujeres, aunque siguen arrastrando la lacra de los ascos y las vergüenzas.

Antes de nada, ¿qué es la menstruación consciente?

Es básicamente entender, sentir y vivir la menstruación, conocerse a través de ella. Hablar de ella, recogerla, tocarla, usarla…que forme parte de tu vida.

¿Por qué has decidido practicarla?

Porque llevaba 5 años tomando anticonceptivos por un ovario poliquístico y no tenía ningún contacto con ella. Hace 6 meses paré porque me empezó a rondar la idea de querer desprenderme de cualquier medicamento por el bien de mi futura salud y mi estado natural, así que las dejé. Decidí centrarme más en mi misma y escuchar mi cuerpo tal y como se manifestaba naturalmente.

¿Notaste cambios en ti?

La verdad es que sí. Empecé a apreciar más todo lo que engloba el ser mujer y ser cíclica. Ahora me siento en sintonía con la naturaleza, de hecho, lo primero que decidí fue darle uso a mi menstruación regando las plantas. Para mí es muy gratificante, es como si le estuviera agradeciendo a la tierra todos los placeres que nos aporta a través de mi sangre.

¿Cómo llegaste a conocer los usos que tenía la menstruación?

La verdad es que he empezado hace relativamente poco y estoy en proceso de informarme más, sobre todo el tema de la menstruación consciente, pero lo que sé lo he leído en blogs y artículos, y hablando con amigas. En las redes sociales, así como en otros proyectos, cada vez hay más movimiento para visibilizar la menstruación y romper tabúes, y es muy bonito ver como muchas mujeres nos acompañamos y apoyamos en esta lucha.

¿Qué te empujó a querer pintar un cuadro con tu menstruación?

(Ríe) No le di muchas vueltas… simplemente me levanté una mañana y pensé que, en lugar de regar las plantas, podría probar a pintar un dibujo, como experimento. El hecho de pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Me invadió el sentimiento de querer mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte. Lo plasmé en un papel y el resultado me gustó mucho, estoy muy satisfecha.

Pintura con sangre - arte¿Crees que es importante el uso consciente de nuestra menstruación?

Creo que hay muchas chicas y mujeres que le dan muy poca importancia a la menstruación, sin saber lo que supone todo el ciclo menstrual en nuestros cuerpos y entorno, por el sistema, la educación y la sociedad de hoy en día, las cuales no permiten la visibilización de este hecho. Es más, pretenden que la regla sea un tabú, con lo cual hablar de ella públicamente se considera grosero e inadecuado.

Y es importante hablar de ella…

¡Exacto! Esto realmente retiene a muchas de nosotras en la sombra. No nos atrevemos ha escucharnos ni a conocernos. Yo animo a las mujeres a salir a la luz, a buscar, encontrar y a conocer y averiguar el medio que más las una con la vida y la naturaleza, cada una a su manera.

¿En qué nos ayudaría?

En ser conscientes de nuestra menstruación, conocernos a nosotras mismas profunda y vitalmente. La menstruación no es sólo sangrar un par de días al mes. El ciclo junto a todas las emociones, sensaciones, manifestaciones físicas, nos indican el porqué de muchas cosas, simplemente hay que escucharse, conocerse y autogestionarse.

Has mencionado el riego de las plantas, ¿qué otros usos le das a la menstruación?

Regar las plantas es la práctica con la que me siento más cómoda y realizada, las riego cada mes. Suelo mezclar media copa menstrual con medio litro de agua aproximadamente, o un litro de agua por una copa llena, por si a alguien le interesa cómo hacerlo… (Reímos) También me lavo el pelo. Hago la misma “poción”, como lo llamo yo, que con las plantas. Medio litro de agua por media copa. Después de aplicármela en la cabeza y darme un masaje capilar, esperó unos cinco minutos y me la aclaro, no es necesario poner champú después, no huele. Tengo pendiente probarla como mascarilla facial, y estoy abierta a nuevas propuestas.

¿Has notado diferencia en el pelo?

Un montón. El pelo queda mucho más limpio, yo antes tenía que lavarlo casi cada día, y con esto tarda mucho más en ensuciarse, puedo estar tres días sin la necesidad de lavarlo.

¿Y las plantas?

Las flores que estaban casi moribundas volvieron a vivir. Esta comparación me la puedo aplicar a mí misma. Después de pasar una etapa en la que no encontraba el camino, todo este conocimiento me está haciendo crecer. Sigo en proceso de aprendizaje y espero que sea así toda la vida. La relación con mi cuerpo y mi ser y la naturaleza han pasado a ser el punto principal de mi rutina. Me siento muy fuerte y reboso de alegría y felicidad. Sonará muy 'hippie', pero es que realmente es así (sonríe).

También pintas sobre lienzo con ella, ¿la aplicarías a otros materiales?

La verdad es que no me lo he planteado. A lo mejor quedaría bien pintar cerámica con menstruación, por ejemplo. Lo tendré en mente.

¿Tienes algún referente artístico?

No me dedico al arte, las pocas cosas que he pintado han sido para mí y para mi gusto. Pero ya puestos, me llama la atención la gente que está aquí para romper tabúes y desmontar estereotipos. Algunas de las personas que me inspiran son Kyne, es una cantante barcelonesa con muchísimo potencial y muy buena vibra feminista; algunas de las cuentas de Instagram de ilustradoras como Lola Vendetta o Feminista Ilustrada y por supuesto, mis amigas, las mejores guerreras que me ha podido brindar la vida.

¿Crees que el arte ha podido provocar un antes y un después en tu vida erótica?

Es verdad que el arte y su potencialidad en el aspecto feminista, en estos últimos años, me han ayudado en la aceptación y en coger confianza en mí misma en este aspecto. Podría decir que el erotismo es arte en sí mismo.

De Peculiares

“La sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar”

Aritz Resines Ruiz

Aritz Resines Ruiz

Al talento hay que darle importancia, presencia y altavoz, es por ello que Aritz se ha puesto manos a la obra y ha organizado este año las primeras Jornadas de Jóvenes Talentos Sexológicos.

6 de mayo de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La Sexología es una de las Ciencias menos conocidas y reconocidas, es por ello que hemos querido hablar con Aritz sobre los mitos y creencias que hay en relación a ella. Un sexólogo entusiasta y emprendedor dentro de este campo.

Voy a empezar afirmando que actualmente hay muchas creencias sobre lxs profesionales de la Sexología. ¿Qué opinas sobre esto?

Que es verdad (sonríe). De hecho la creencia principal es la basada en el paradigma erótico, que no sexual, que impera en nuestra sociedad, la mirada reproductora, es decir: el coito. Si bien en Sexología somos conscientes de que hay mucho más que eso, la sociedad centra todo lo sexual en esa práctica erótica. Si tuviera que explicarlo más coloquialmente diría que la sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar.

De hecho también hay muchos mitos sobre qué estudiamos.

¡Exacto! Parece que nuestro manual científico es el Kamasutra y que sólo nos dedicamos a lo relacionado con los encuentros coitales. En esencia, lo que Joserra Landarroitajauregi denomina “expertos de la jodienda”.

Lo gracioso es que también atendemos casos en relación a los encuentros coitales.

(Reímos) Aquí está el quid de la cuestión, por supuesto que atendemos ese tipo de circunstancias, pero la realidad es que el sexo es mucho más. Para empezar, es más adecuado decir los sexos, ya que cada persona tiene una realidad diferente y la desarrolla de una manera particular y peculiar, eso son las sexualidades, como muy bien nos recuerda siempre Carlos de la Cruz.

Prodrías explicar entonces, ¿a qué se puede dedicar un profesional de la Sexología?Aritz Resines entrevista Somos Peculiares

Tradicionalmente, desde nuestra propia Ciencia nos hemos metido en tres compartimentos: educación, asesoramiento y terapia. Sin embargo, existen otras vías muy interesantes como son la investigación, la divulgación o la asistencia.

¿Crees que algunos de los mitos en relación a nuestra profesión están desapareciendo?

Yo creo que sí. Muy enlazado con lo mencionado en la primera pregunta que me has hecho, en el imaginario de mucha gente aun se piensa que lxs sexólogxs somos, en esencia, psicólogxs que hacemos terapia encerradxs en nuestra consulta o educadores no muy serios que enseñan a los adolescentes a prevenir embarazos no planificados o infecciones de transmisión sexual. Pero creo que con el trabajo de todos y todas las profesionales que actualmente estamos presentes en las redes, por ejemplo, estamos cambiando la imagen que se tenía de nosotros.

¿Podrías citar algún ejemplo que pueden llegar a tener la sociedad de lxs profesionales de la Sexología y que nos hace más mal que bien?

Un buen ejemplo es cómo aparece la madre sexóloga de la serie de Netflix “Sex education” o la correspondiente de la película “Los padres de él”. Se ve recurrentemente como en la esfera mediática se nos pinta como personas que animan a mantener cuantas más relaciones sexuales mejor. Es más, se nos pinta como personas frívolas y poco serias, en definitiva, hippies. Además, todo ello está atravesado por las normas del sistema sexo-género, ya descritas por Gayle Rubin, asumiendo que lo que hace una sexóloga con a, de lo que hace un sexólogo, con o, es diferente. De hecho, cada vez hay más voces desde lo político que nos acusan de hacer ideología de género, acusándonos de pretender cambiar los pensamientos de las personas jóvenes en función de un supuesto interés nuestro hacia la marginación del hombre blanco heterosexual. Es por ello que nos enmarcan dentro de un supuesto feminismo radical o, directamente, se nos llama feminazis, sobre todo sin son ellas las que ejercen la profesión.

Sería más sencillo de entender a qué nos dedicamos si el reflejo de nuestro trabajo fuera más cercano a la realidad y menos a lo que se cree que hacemos.

Eso es. Nosotrxs, fundamentalmente, contamos la verdad, porque precisamente la realidad es que las sexualidades son diversas y no entienden de normas. El ser humano, en un ejercicio de simplificación, trata de acotar o simplificar las identidades, orientaciones y prácticas sexuales, pero ello es tarea imposible. La sexualidad de cada persona actuará en base a diversos estímulos y es precisamente por eso por lo que no le decimos a nadie lo que debe hacer. Nuestro modelo es el desarrollado en su día por Félix López, bautizado como biográfico-profesional y, con el cual, transmitimos la realidad de la diversidad y contribuimos a que las personas vivan su sexualidad en libertad sin dañar conscientemente a otros, sean como sean.

Doy por hecho que recomiendas estudiar sexología, ¿por qué?

En realidad, no se lo recomiendo a todo el mundo. Estudiar Sexología implica pasar a preguntarse muchas cosas, a revisarse e incluso a tener crisis existenciales. Implica entrar a conocer y pasar a entender el porqué de muchas cosas que tenemos naturalizadas y vistas como normales. Para empezar, tal y como dice Lola Martín, normal es simplemente un programa de lavadora, por lo que al de poco de empezar en la Sexología se viene abajo. No es casualidad que las personas interesadas en nuestra Ciencia sean, muy mayoritariamente, personas que les ha tocado vivir fuera de esa categoría. Es decir, acuden más las personas que han tenido que pensarse a sí mismas, como mujeres, gays, trans o con prácticas eróticas no normativas. Personas que han tenido que trabajar sus tripas, como siempre promueve Rosa Montaña.

¿Crees que alguien se ha arrepentido de estudiar Sexología?

Puedo afirmar que la inmensa mayoría de lxs que nos hemos metido en este mundo lo hemos considerado una decisión muy acertada. Para estudiar Sexología sólo hace falta curiosidad e ilusión, de esto habrá mucho en las Jornadas de Jóvenes Talentos Sexólogicos que organizamos este mes.

Jóvenes talentos sexológicosDescribís a estas Jornadas como unas Jornadas de carácter joven, innovador y emprendedor. ¿Qué entiendes por estos términos?

La intención es hacer algo diferente. Estamos muy acostumbradxs a Congresos y Jornadas donde la gente joven siempre tiene poco espacio. Joven en cuanto a trayectoria sexológica. Los tiempos y lugares prominentes son ocupados por personas con dilatadas trayectorias a las que escuchar siempre, pero escasamente dan oportunidades a otras personas. De hecho, se dan diferencias muy grandes en los tiempos de ponencia, los tamaños de las salas, las asistencias, etc. Por eso en nuestras Jornadas nos gustaría darle un poco la vuelta y que nuestrxs maestrxs vengan a escucharnos. Van a girar en torno a proyectos con un recorrido iniciado desde el emprendizaje. Por innovadores nos referimos precisamente a esas nuevas formas de hacer Sexología que existen y que queremos dar paso. Asimismo, realizaremos dinámicas donde todo el mundo hablará con todo el mundo, intercambiará impresiones y harán networking. Siempre juntxs, revueltxs e igualitarixs, tanto en tiempos de ponencias como en cenas de las Jornadas o en los descansos.

También recalcáis la cooperación. ¿Crees que estamos rompiendo barreras en la forma de establecer relaciones entre nosotrxs y crecer?

Es precisamente algo que creemos que ocurre poco, por lo que en nuestras Jornadas pretendemos hacer todo lo contrario. La cooperación no debe entender de las diferencias en los puntos de partida y todxs debemos ayudarnos para que la propia Sexología sea más fuerte. Esto puede ser un muy buen punto de partida para consolidar esa cooperación de la que hablas, con la que empecemos a tejer redes entre iguales que, a medio plazo, contribuyan a hacer crecer la Sexología como Ciencia.

¿Por qué crees que es necesario potenciar y mostrar el trabajo de las nuevas generaciones de Sexólogxs?

Precisamente porque el trabajo que se está haciendo es muy innovador. Propios de una generación diferente, las reflexiones, las formas de trabajar, las conexiones y las perspectivas son muy diferentes. Sin embargo, nos encontramos en una situación de somnolencia colectiva. Año a año, se titulan en España multitud de Sexólogxs. Sin embargo, la gran mayoría de ellxs no acaba ejerciendo de forma estable y comprobamos como, al mismo tiempo, hay movimientos de diversa índole ajenos a nosotrxs que están destrozando las Sexualidades.

¿Por qué crees que esto ocurre?

Es la mezcla de diversos factores como la propia situación de precariedad vital de nuestro tiempo, la fantasía del empleo bajo una titulación, la falta de cultura emprendedora y las tendencias propias de la Sexología, muchas veces poco dinámicas. Lxs jóvenes sexólogxs se encuentran con que una vez acabado el subidón mientras estudian y experimentan ese crecimiento del que hemos hablado, no queda mucho más que de nuevo ese mercado laboral que no premia a los que esperan.

¿Qué diferencias crees que hay entre las nuevas y las antiguas generaciones de profesionales?

No es tanto que haya diferencias, sino que no hay grandes conexiones. La imagen de alguno de nuestros maestros, como pueda ser el propio Amezua, en su torre de marfil, comparado o conectado con lxs jóvenes sexólogxs son polos opuestos. Nosotrxs, con estas Jornadas, queremos que los diálogos y el trabajo en equipo se acrecienten y se desarrollen para mejorar la situación de la Sexología. Tras los intentos de hace ya bastantes años, llevamos un tiempo desunidos, peleando cada unx por su cuenta y, muchas veces, incluso ignorando la existencia de mucha Sexología que se hace en España. Es por ello que en estas Jornadas hablarán lxs jóvenes, pero también queremos que estén nuestrxs maestrxs para emprender con fuerza un nuevo camino donde tengamos algo que decir. Dice a veces Silberio Sáez, con el ejemplo del deseo, que diez, quince o veinte años después lxs futurxs sexólogxs se reirán de nuestra ignorancia científica, empecemos a construir Ciencia de forma coordinada para contribuir a una mejor vivencia de las sexualidades a nivel social.

De Peculiares

Las peculiaridades del orgasmo

Las peculiaridades del orgasmo

Profesionales de la Sexología explican cómo afecta la presión en la consecución del orgasmo, las distintas formas de vivirlo y la obsesión por conseguirlo

15 de abril de 2019

Reportaje de Sara Enjuto

Se podría decir que casi todo el mundo conoce la palabra “orgasmo”, pero seguramente a los que lo hayan vivenciado les será difícil explicarlo, en cambio, otras personas puede que no lo hayan vivido a pesar de ser una palabra que escuchan sin parar y otras la persiguen de maneras distintas y más espirituales. Además, haciendo una búsqueda en Internet, todo lo que aparece son artículos sobre lo beneficioso que es el orgasmo con titulares como: “Te damos los motivos para tener un orgasmo a diario”, “La importancia del orgasmo en la pareja”, “Para de fingirlo”… afirmaciones que sin querer se transmiten como una obligación; la de vivenciarlo y la consiguiente presión que, irónicamente, puede hacer que no se llegue a él.

La mejor manera de desmitificar o conocerlo en profundidad es hablar con profesionales sobre los distintos prismas: desde el orgasmo en sí mismo, pasando por la anorgasmia, hasta el sexo tántrico.

Sergio Fosela es sexólogo y escritor y como él se ha descrito al iniciar la entrevista es una persona “pro-orgasmo”, pero hace una reflexión sobre la definición de “clímax sexual” o “culminación de la relación sexual” (definición que se encuentra en la página online de Sanitas) y el hecho de que pueda ser subjetiva: “La palabra clímax o culminar denota un final, como si lo único que importase fuera ese objetivo. Es subjetiva, pero en función de lo aprendido más que de la persona”.

 

"La presión viene por uno o una misma, por la pareja o por la sociedad que juzga y etiqueta por no tenerlos en lugar de educarnos para conseguirlos"

 

El centrarse en llegar a un punto en concreto, según Sergio, creará relaciones sexuales de muy bajo disfrute. Usando el símil sobre coronar una montaña el sexólogo lo explica de esta manera: “Llegar al pico es solo el fruto del esfuerzo que se ha realizado durante el ascenso y no acaba en ese momento: se disfrutan de las vistas, se comenta cómo ha sido el viaje, se reponen fuerzas y se planifica el descenso”.

Sergio Fosela
Sergio Fosela

Y como en todos los aspectos de la Sexología, la educación hace su aparición jugando un papel importante. Es por eso que Sergio lo remarca a la hora de hablar de la presión que se puede sentir entorno a la consecución del orgasmo. “La presión viene por uno o una misma, por la pareja o por la sociedad que juzga y etiqueta por no tenerlos en lugar de educarnos para conseguirlos”, explica Fosela.

Seguramente la gran mayoría habrá oído hablar de los beneficios fisiológicos del orgasmo como que mejora la piel, rejuvenece o que mejora el flujo sanguíneo, pero Sergio prefiere remarcar otros: “La seguridad y el empoderamiento sexual o el hecho de que despierta la curiosidad por la autoexploración, además de mantener el deseo sexual activo”.

Si nos tomamos el orgasmo como un objetivo que cumplir, es probable que la mente se centre únicamente en él y se olvide de disfrutar del camino, el sexólogo explica que esto les sucede a las personas que saben llegar a él. En cambio, las personas que desconocen cómo tenerlo, son las que tienen dificultad para lograrlo. “Es por eso que se centran obsesivamente en llegar a esa meta”, finaliza Sergio.

 

La anorgasmia y sus causas

La sexóloga Carolina García describe la anorgasmia y ahonda en las causas que la crean. Pero, ¿qué es la anorgasmia?: “Es la inhibición continuada en el tiempo del orgasmo a pesar de una estimulación adecuada y de la consiguiente excitación”, define Carolina. Explica que hay dos tipos: la primaria, casos en los que nunca se ha obtenido el orgasmo y la secundaria, donde personas que lo han experimentado sin dificultades dejan de hacerlo.

Las causas principales que generan esta situación no son fisiológicas, sino psicológicas: “El 95% de las causas son de etiología psicógena como la ansiedad, pensamientos intrusivos, presión, aprendizajes disfuncionales, depresión, mitos sobre la sexualidad, por no olvidarnos de ciertas creencias religiosas”. Explica que el resto, en cambio, son orgánicas, relacionadas con enfermedades crónicas, fármacos, consumo de sustancias etc.

 

"La causa puede estar directamente relacionada con el hecho de que se vive en una sexualidad centrada en la penetración, es por eso que Carolina anima a plantearse si el tipo de encuentros sexuales que se experimentan corresponden con lo que se quiere vivenciar"

 

Carolina García
Carolina García

Y aunque pueda parecer difícil creerlo, el pudor juega un papel importante en la consecución del orgasmo, sobre todo en la mujer y en que le practiquen sexo oral: “El rechazo de esta práctica por vergüenza es algo que vemos frecuentemente en consulta”, comparte con Somos Peculiares. Pero, ¿esto significa que las mujeres son las que más vivencian la anorgasmia? Afirma que es una de las dificultades más comunes de la mujer. “También puede darse en el hombre, pero es infinitamente menos probable”. La causa puede estar directamente relacionada con el hecho de que se vive en una sexualidad centrada en la penetración, es por eso que Carolina anima a plantearse si el tipo de encuentros sexuales que se experimentan corresponden con lo que se quiere vivenciar.

Según la sexóloga la terapia en estos casos puede ser muy efectiva, ya que hasta un 95% de los casos pueden resolverse. “Se trabaja para cambiar actitudes o presiones que generen dificultades, el conocimiento del cuerpo, poder expresar lo que se desea, pautas para la estimulación…”

Carolina hace una reflexión sobre el orgasmo y la importancia que se le da en los encuentros eróticos: “Se le otorga un papel tan principal que a veces no deja ver al resto de los personajes. Tenerlos es increíblemente placentero, pero si orientamos nuestros encuentros únicamente bajo el parámetro de su consecución nos vamos a perder experiencias realmente interesantes”.

 

El sexo tántrico

El tantra es una filosofía de vida, además de ser una de las muchas tradiciones esotéricas orientales basadas un conjunto de textos y rituales religiosos budistas e hindúes. A pesar de ser una práctica conocida, realmente pocas personas entienden el propósito real del sexo tántrico. Es por eso que Mónica Gutiérrez, facilitadora de tantra y sexualidad consciente, explica a la revista en qué consiste y lo que se puede conseguir practicándolo.

Mónica Gutiérrez
Mónica Gutiérrez

Mónica lo compara con el sexo “convencional”, el cual, según sus palabras, persigue satisfacer una necesidad básica muchas veces carente de amor y afectividad a diferencia del sexo tántrico: “Es la unión consciente de dos personas que tras haber recibido las enseñanzas pertinentes deciden sumarse y elevarse en unión sexual a través de la energía sexual que se crea en el momento”, aclara Mónica. “El acto se convierte en un ritual sagrado, espiritual y consciente que pocos llegan a experimentar”. El motivo de que pocas personas lo vivencien es que es necesaria una iniciación al tantra por un maestro o un facilitador de tantra.

 

"Todo surge sin ninguna intención. Cuidamos los detalles, mimamos nuestra presencia y la de la otra persona y honramos la unión de la energía y la conciencia"

 

Se trata de una búsqueda hacia el interior que requiere de paciencia, constancia y que no se consigue de un día para otro. “Hay que practicar mucho el control del ano y esfínteres, la meditación para el manejo de la mente y una serie de dinámicas. Es un encuentro lento, pero placentero”, aclara Gutierrez. Respecto al orgasmo masculino comenta que es más placentero ya que no solo se vive con el genital, sino con todo el cuerpo.

Un tema recurrente en la sexualidad tradicional es lo mucho que se centra en los genitales, las prisas que se tienen en los encuentros sexuales y lo mecanizada y compulsiva que puede llegar a ser, algo que el tantra deja a un lado: “Todo surge sin ninguna intención. Cuidamos los detalles, mimamos nuestra presencia y la de la otra persona y honramos la unión de la energía y la conciencia”, explica.

Según Mónica obsesionarse con la consecución del orgasmo es olvidarse de disfrutar de la excitación y de la fuente de la misma: “Ofrece otra visión que es la de elevar la energía y llevarla al corazón y a la conciencia. No existe el aquí te pillo y aquí te mato, es otro tipo de encuentro, más lento y carente de objetivo”.

Hay diversas maneras de vivir la sexualidad y el orgasmo forma parte de ellas, cada persona le da una significación y una importancia distinta y ninguna es errónea. Queda claro que cada punto de vista y experiencia vivida aporta un ingrediente distinto a una receta que parece inamovible y que se puede cambiar para enriquecer los encuentros sexuales.

De Peculiares

«El mito que más daño hace: el vaginismo es psicológico»

Rosaura Delgado Recuerda

Santiago Agustín Ruíz

Todas las vaginas se abren. Este es el mantra y la lucha de Rosaura, quien trabaja todos los días, como profesional de la medicina y la sexología, y como activista en redes sociales, para crear visibilidad en torno al vaginismo.

8 de abril de 2019

Entrevista de Laura Marcilla

El vaginismo es una disfunción sexual más común de lo que se piensa, pero todavía muy silenciada. A la gente le cuesta hablar de ello, o reconocer que lo sufre, y éste es el caldo de cultivo perfecto para que surjan mitos, prejuicios y creencias dañinas a su alrededor.

¿Qué te llevo a querer dedicarte a la Sexología y a crear @todaslasvaginasseabren?

Para mí haber tenido vaginismo y no haber sabido qué hacer hasta hace un año y medio, ir dando tumbos, fue muy frustrante. Una vez que lo superé, me di cuenta de que haber estudiado medicina me daba la oportunidad de investigar sobre este tema y, sobre todo, impedir que a las miles de mujeres a las que les está pasando en este momento se sientan solas. Cree el perfil para que quien lo sufre sepa qué hacer y a quién acudir, porque hoy en día todavía hay controversia al respecto.

Por si alguien no ha oído nunca este término, ¿qué es exactamente el vaginismo?

El vaginismo consiste en una hiperactividad de uno o de varios puntos gatillos situados en la musculatura del suelo pélvico. Estos músculos están continuamente en actividad, no están relajados. Si hacemos un electromiograma, que registra la actividad de un músculo, en el caso del vaginismo no está a cero, sino que puede estar a diez, a veinte… depende de cada tipo de vaginismo. ¿Qué pasa? Que estos puntos gatillos están activados independientemente de si la paciente está relaja o está nerviosa. Igual que cuando tienes una contractura en la espalda, que no se te va a no ser que se haga algo, pues con el vaginismo pasa exactamente lo mismo.

¿Cuáles son los síntomas que pueden hacernos sospechar que lo padecemos?

¡Es súper fácil! Hay cuatro síntomas que son los más típicos. El primero, la imposibilidad de introducirte tú misma el dedo, que muchas chicas al masturbarse descubren que no pueden. El segundo, la imposibilidad de introducirte un tampón o la copa menstrual, aunque la mayoría de las chichas con vaginismo no lo llegan a intentar con la copa porque ya el tampón les resulta imposible. Después tenemos la imposibilidad de tener penetración y el cuarto sería la imposibilidad de hacerte una revisión ginecológica con el espéculo o con el ecógrafo vaginal. Esto puede ir acompañado de dolor, de quemazón, de ardor… o no.

A menudo se oye que las causas del vaginismo son psicológicas. ¿Cuánto hay de verdad en esta afirmación?

Esta idea es errónea. Nadie niega que mente y cuerpo van juntos, la relación entre el cerebro y la vagina es algo que está ahí, pero por un lado tenemos los puntos gatillo, vamos a llamarlos las “contracturas de la vagina”, que hasta que no se comience con el tratamiento con fisioterapia no se van a solucionar; y por otro lado, el reflejo condicionado, que sería algo así como: yo anticipo ese dolor porque ya he tenido experiencias previas, mi vagina anticipa ese dolor que sabe que va a ocurrir y se defiende.

¿Cómo se defiende?

Contrayendo los músculos más superficiales de la vagina. Por lo tanto no es un dolor imaginado o inventado o un miedo, sino que es un espasmo real que hace la musculatura de manera voluntaria, porque ha aprendido que cada vez que intentas introducir algo en la vagina hay dolor, y por tanto intenta protegerse. Es decir, el miedo que existe en el vaginismo no es el causante de la afección, sino que es la consecuencia. Las causas no son psicológicas, lo son las consecuencias.

En general, hace falta mucha más educación sexual, y parece que el vaginismo tampoco se libra de los prejuicios y los mitos. ¿Cuáles crees que son los que más daño hacen?

Pff… (sonríe). Hay muchísimos mitos. Yo creo que si tuviera que elegir alguno sería “te duele o no puede entrar el pene porque no estás lo suficientemente lubricada, o lo suficientemente relajada”, que es igual a “como estás nerviosa, contraes y no puedes tener penetración”. Ese es el que más daño está haciendo porque las chichas se sienten culpables, se sienten frustradas y piensan que la responsabilidad es suya porque no se pueden relajar. Se está educando en culpabilizar a la persona que lo tiene. También se cree que existe porque hay una “fobia al pene” o por “miedo a encontrar enfermedades de transmisión sexual”, pero sobre todo el mito que más daño hace es: “el vaginismo es psicológico”.

Según tu experiencia, ¿cuáles son los motivos por los que suelen acudir a consulta las personas con vaginismo?

La gran mayoría para poder tener una penetración con la pareja. En el vaginismo hay muchísimo miedo al abandono, porque vivimos en una sociedad súper falocéntrica y coitocentrista en la que se dice que el hombre necesita la penetración. Las chicas que tienen vaginismo sienten que tienen esa necesidad de satisfacer al hombre, de darles esa penetración y que, si no lo hacen, las pueden dejar y “¿cómo van a encontrar otra persona?” (entrecomilla con los dedos). Aunque también suelen acudir las mujeres con cierta edad que tienen un vaginismo severo pero quieren ser madres, o tienen que hacerse una revisión ginecológica y ven que no pueden.

En una sociedad donde la penetración se considera un pilar principal en el sexo, como comentas, ¿cómo se ve afectada la vida de las personas que sufren esta disfunción?

Se sienten bichos raros, se sienten inferiores. No sólo inferiores con su pareja, sino inferiores a sus amigas. Cuando se habla de sexo, normalmente mienten o intentan evitar la conversación para no tener que decir “yo no he tenido relaciones sexuales con penetración”. De hecho, la mayoría no lo cuentan. Se sienten muy frustradas. Y lo que ya he comentado del miedo al abandono, que es algo que desde la sexología se debería de abordar. El abordaje sexológico debe enfocarse a las consecuencias y al acompañamiento hacia la paciente con vaginismo, porque creo que es fundamental que sepan que una relación sexual no está centrada en el coito.

todas las vaginas se abren¿Qué soluciones suelen ofrecerse a las personas con vaginismo? ¿El pronóstico es bueno?

El pronóstico es cercano al 100%, porque en medicina nunca se puede decir el 100%, pero bueno, un 99%. Tenemos la terapia física, que no solo incluye los dilatadores como todo el mundo se piensa. Son un conjunto de técnicas, que en este caso las hace el fisioterapeuta y puede ser trabajo miofascial, trabajo de las articulaciones sacroilíacas y las lumbosacras, movilizar el coxis… La articulación temporomandibular también se está viendo que está muy relacionada con disfunciones del suelo pélvico, o sea, con vaginismo. El abordaje es muy amplio y multidisciplinar. Tiene que contar con el fisioterapeuta y con el sexólogo. Aunque también te digo que hay chicas que, porque no tienen dinero o porque no hay un fisio-sexólogo en la zona donde viven, tienen muy difícil acceder a estos medios. Entonces la dilatación es el pilar fundamental que, sí o sí, necesitas para superar el vaginismo. Si no hay dilatación, desensibilización, no se puede tratar el vaginismo, no se solucionará. Pero cuando se hace, ya te digo que es efectivo casi al 100%.

¿Cuál es el tiempo estimado de resolución?

Unos tres meses, así que realmente en poco tiempo se dan cuenta de que son capaces de experimentar y de sentir libertad, que al final es lo que todas dicen cuando acaban, que se sienten libres.

¿Hay alguna moraleja, algún aprendizaje positivo que las personas que han sufrido vaginismo puedan extraer de esta experiencia?

La verdad es que sí. De hecho, todas coinciden en que disfrutan la sexualidad de una manera muy diferente, de muchas formas, porque acabas descubriendo de ti cosas que si te centraras solo en la penetración no podrías descubrir. Ellas priman el autoconocimiento. Y este camino les enseña también a descubrir su fortaleza, la valentía que tienen y la capacidad de resistencia. Porque no es solamente la sesión con el fisio, sino que ellas en casa tienen que hacer ejercicios durante una hora o el tiempo que cada vaginismo requiera.

Siempre hacemos esta pregunta pero en tu caso me gustaría afinar más: ¿Ha habido algún momento en tu propia vida erótica con vaginismo que marcase un antes y un después?

Hay dos momentos en concreto que marcaron un antes y un después. El primero fue cuando me masturbé con el dedo yo sola y en vez de dolor, que siempre había sentido dolor, sentí placer y tuve así un orgasmo.Fue algo que no puedo ni describir. Y el segundo fue la primera penetración con mi pareja. Porque aunque yo quiero hacer un discurso que nada tiene que ver con el coitocentrismo, cuando tú por primera vez puedes elegir tener o no una penetración, la sensación de alivio y de libertad es brutal, y es algo que durante el tratamiento y antes del tratamiento no lo sientes. Eres libre, pero no te sientes libre.

Si alguna persona leyera tu entrevista y pensara que puede estar padeciendo vaginismo, ¿qué te gustaría decirle?

Sobre todo, que se supera, que se supera muy rápido, que no lo tiene en su mente, que no se lo está inventando, sino que tiene algo físico que hay que solucionar, y que hay miles de mujeres en esa misma situación. También le diría que lo cuente, porque no contarlo hace que tú misma no lo vivas de manera natural, no lo acabes integrando, y todavía se hace más grande. Y bueno… que no se culpen, que no sientan miedo a que las dejen. Y que se perdonen. Porque al final toda la información que acabas recabando en internet o donde sea está con los mensajes que te decía antes: “tienes que aprender a relajarte y tienes que ser fuerte, porque no va a pasar nada porque el ginecólogo te meta el espéculo”.

¿Los ginecólogos suelen venderles este discurso?

Sí, pasa mucho, que intenta convencerlas de que está en sus mentes introduciendo el espéculo y les acaba haciendo un daño brutal. Por favor que no permitan eso, que es violencia obstrética. Que cuenten con la ayuda que les puedan ofrecer sus amigas, por ejemplo. Contárselo a alguien, aunque sea sólo a una persona les hace sentir muy liberadas. La sensación cuando lo cuentas es “mira, no me ha juzgado, no ha sido para tanto”.

¿Cómo te imaginas o cómo te gustaría imaginarte la situación del vaginismo y de las personas con vaginismo en el futuro? Pongamos, por ejemplo, en diez años.

Me encantaría que de aquí a diez años se siguiera un protocolo de actuación, que todos los ginecólogos, psicólogos, sexólogos, fisioterapeutas, todos lo llevaran a cabo y derivaran a las chicas de manera correcta. Sueño con eso. Que las chicas hablen con naturalidad de que no pueden tener penetración igual que hablan con naturalidad de que tienen una candidiasis o cualquier otro proceso. Estamos en ello, que ya se ha hecho, se ha redactado una guía multidisciplinar para que todos los médicos trabajen y aborden el vaginismo, porque estamos en una situación en la que la investigación no avanza. Todos los estudios que hay están centrados en psicólogos y psiquiatras. Y por supuesto que el DSM-V saque el vaginismo de ahí, que todavía aparece como una patología psiquiátrica, y espero que esto dentro de diez años ya no sea así.

Para terminar, desde redes sociales, haces una labor muy importante, y recientemente has comenzado una investigación sobre este tema. ¿Cuál es el objetivo final y cómo podemos colaborar con el estudio?

Me gusta esta pregunta porque el objetivo del estudio es saber cuáles son las causas reales del vaginismo. Para eso, aparte de la investigación, he elaborado una encuesta que está en mi perfil. La tiene también Laura Pastor, de “En forma por dentro”, que es fisio de suelo pélvico y Marta Torrón, otra especialista en suelo pélvico. Cualquiera de nosotras podemos facilitar el cuestionario a personas que tienen vaginismo. La verdad es que ahora mismo están saliendo resultados muy interesantes que le van a dar la vuelta a lo que conocemos como vaginismo “psicológico”.

De Peculiares

“La gestación subrogada en España ha dejado de ser un debate teórico para ser un debate político”

Santiago Agustín Ruíz

Santiago Agustín Ruíz

Santiago es parte del equipo de Interfertility, la empresa española líder en gestación subrogada internacional, y uno de los pocos sexólogos que habla de este tema en los medios de comunicación.

26 de marzo de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Se ha comentado y opinado mucho sobre la gestación subrogada tras la situación vivida por las familias que han decidido acudir a esta práctica en Ucrania, y tras la propuesta política que ha lanzado Ciudadanos. Este tema está removiendo muchas sensaciones e ideas y este es precisamente un espacio donde aclarar algunas.

Voy a empezar reventando la manía de llamarles vientres de alquiler.

¡Me parece genial! El cuerpo de las personas no se alquila y es una expresión que deberíamos de evitar.

¿Qué te parece que los medios de comunicación, en su mayoría, solo hablen de vientres de alquiler?

Bueno… pues me parece que es ofensivo, sobre todo para las mujeres que participan en estos procesos ya que no alquilan una parte de su cuerpo. Es para ellas para quién es más ofensivo, y para los bebés que nacen de esta forma. Yo creo que se utiliza este término con idea de insultar a los padres, pero al final a quien se está insultando es a las mujeres que realizan estos procesos.

Se llama gestación subrogada.

Eso es, o gestación por sustitución.

Seguro que más de unx aún no tiene claro qué significa esto, ¿qué es la gestación subrogada?

Es cuando una mujer se encarga de gestar en su vientre el hijo de otros, es decir, cuando alguien no puede gestar a sus propios hijos recibe la ayuda de una persona que sí que puede gestar a un bebé. Esto se puede hacer con material genético de donantes o bien con el semen y los óvulos de la pareja.

¿Por qué acuden las parejas a este tipo de práctica?

La mayoría de veces si la pareja es heterosexual es porque ella no puede gestar. Si tiene óvulos se crean embriones, si necesitan una donante de óvulos se donan, si son dos chicos pueden pedir ayuda a una donante de óvulos… Al final esta técnica consiste en ayudar a aquellas personas que buscan ayuda en alguien que les ofrece su capacidad de gestar.

Actualmente no es una práctica legal en España.

Lo que ocurre es que en España no se puede realizar porque la ley de técnicas de reproducción asistida dice que no se aceptará un acuerdo de este tipo en la que una mujer gesté un bebé de terceros, pero lo que no es ilegal es que una familia de España se vaya a otro país a tener un hijo de esta forma.

¿Esto último suele ser habitual?

Sí, claro. Se estima que unas 1.000 familias, más o menos, cada año salen de España para tener a sus hijos con ayuda de una mujer.

¿En qué países esta técnica es legal?

Es legal en muchos países, pero los pioneros son Estados Unidos y Canadá. Nosotros, en la empresa en la que trabajo, operamos sobre todo en tres países, que además tiene cada uno un modelo diferente de gestación subrogada: Estados Unidos, Canadá y Ucrania. Y coincide con que son los tres donde más acuden las familias españolas.

¿Hay mucha diferencia en los números entre las tres localizaciones?Santiago Agustín Ruíz

La verdad es que está bastante repartido entre los tres. Sí que es cierto que Canadá es actualmente el país donde más parejas de hombres están acudiendo porque es un proceso altruista. Las mujeres en Canadá que participan en estos procesos suelen pedir y querer ayudar a parejas de hombres. En cambio, las parejas heterosexuales están acudiendo mucho a Urania porque es el país que económicamente resulta más asequible.

Hablando de dinero. Se dice que la mayoría de las mujeres que se ofrecen voluntarias para este proceso lo hacen por beneficio económico. ¿Qué opinas de esta afirmación?

Que no siempre es así. En Canadá, por ejemplo, es un proceso altruista, la mujer que hace esto no puede recibir un dinero por ello, son voluntarias, quieren ayudar a alguien a tener un hijo y ese es el motivo por el que quieren participar en esto. En cambio, en Estados Unidos y Ucrania sí que pueden recibir una compensación económica y lo cierto es que aún así hay mucha diferencia en cómo se percibe socialmente en Estados Unidos ser gestante o serlo en Ucrania. En el primero socialmente está valorado muy positivamente, por lo que, aunque la compensación económica esté presente, también lo hacen por reconocimiento social y las ganas de ayudar, pero en Ucrania lo cierto es que cada vez se conoce más que hay una motivación económica, no todas las que deciden participar, pero inicialmente no es por ganas de ayudar.

¿Cuál es el perfil de persona o familia que recurre a la gestación subrogada?

Personas normales y corrientes que necesitan ayuda para tener un hijo. No hay nada que pueda diferenciarlos de los que no deciden acudir a esta práctica. A veces se dice que son ricos por el gasto que supone. No te voy a mentir, es un proceso caro y no todas las personas que deciden hacer esto tienen el dinero para hacerlo, pero muchas veces dejan otras cosas de su vida para poder recurrir a esta técnica. Lo que quiero decir es que no tienen porqué ser ricos, obviamente también los hay, pero no son la mayoría.

¿Suelen acudir más parejas heterosexuales o homosexuales?

La mayoría de las parejas son heterosexuales y, normalmente, acuden porque han tenido un problema de salud grave que les impide gestar. El 20% o el 30% de las parejas son homosexuales y luego hay un 15% o 20% de personas solteras. Lo que sí te puedo decir es que el 100 por 100 de las personas que recurren este servicio lo hacen porque no pueden tener un bebé por otros medios.

Las familias que optan por esta opción, ¿cómo lo hacen?

Lo primero que se hace, y que se parece mucho a los lugares de búsqueda de pareja, es crearse un perfil de familia en el que cuelgan algunas fotos y explican porqué necesitan ayuda. Luego hay perfiles de las mujeres que están dispuestas ayudar a estas familias y las agencias que trabajan en esto suelen buscar quién es compatible. Se lo proponen a ambas partes y si se “gustan” (sonríe) hacen una videoconferencia para conocerse.

¿Hablan durante el proceso con las mujeres gestantes?

Depende de la familia. Hay familias que hablan todos los días, otras una vez por semana… depende. En Canadá tienen costumbre de hablar a diario, en Ucrania no es tan habitual esa rutina y en Estados Unidos depende mucho del caso, hay gente que habla todos los días y gente que no.

¿Hay algún criterio para seleccionar a las mujeres que van a gestar? ¿Qué perfiles suelen ser?

Bueno… siempre tienen que ser mujeres que ya hayan tenído hijos, no puede ser una mujer que no haya sido madre porque en general se piensa que tienes que saber en lo que te vas a meter. Tienen que tener una vida familiar estable, una buena situación económica… incluso que, aunque su motivación sea económica, no puede ser alguien que está en una situación desesperada. Luego hay que ver que su condición de salud sea buena, que su motivación sea la adecuada, que cumplan criterios básicos como que no lo hagan por una situación personal mala y de que médicamente no sea un riesgo para ellas, ya que el embarazo siempre tiene un riesgo. Y el perfil es totalmente variado, hay desde mujeres universitarias hasta amas de casa.

¿Crees que en España esto podría ser viable?

Creo que si mañana se hiciera una ley de gestación subrogada en España habría más de una mujer que se animaría a hacerlo. Yo personalmente conozco a muchas de ellas. (Sonríe)

No quiero entrar en cómo está afectando esto a nivel política, pero si me interesa el movimiento feminista, por el tipo de lectores que tenemos. ¿Cómo crees que se está llevando este tema desde el feminismo? ¿Crees que se acepta o que se rechaza que una mujer se quede embarazada y pará, para otros?

Sí que es verdad que el movimiento feminista aquí en España, mayoritariamente, se ha mostrado en contra de la gestación subrogadas, pero a nivel internacional no es así. Yo creo que en España lo que ha ocurrido es que como Ciudadanos ha hecho una propuesta que se ha hecho muy famosa el tema se ha politizado. Ha dejado de ser un debate teórico para ser un debate político. En cambio, en países como México donde la gestación subrogada es una realidad los grupos feministas están a favor, lo consideran parte de la autonomía reproductiva de la mujer y defienden que si hay mujeres que quieren hacer esto se les debe garantizar sus derechos y ayudarles y apoyarles. 

Este tema puede generar mucho debate y muchas posturas diferentes, una de las preguntas que me vienen ahora a la cabeza y la que no puedo dejar de hacerte con intención de llevarme una respuesta clara, aunque creo que es una idea que has desarrollado a lo largo de la entrevista, es: ¿Puede una mujer sin necesidad económica desear gestar?

Sí, y además sin ninguna duda. Para mí es muy importante serte sincero y decirte que por ejemplo en Ucrania a día de hoy no creo que haya mujeres ricas que quieran gestar porque socialmente está mal visto, quiero decir, no abunda mucho esa necesidad, pero en Estados Unidos y Canadá sí, porque las conozco, trabajo con ellas y pueden incluso tener muchísimo dinero.

Liza, mujer gestación subrogada
La gestante que hablara por Skype en Landaize.

De hecho, vas a hablar de este tema en las Jornadas que organiza Landaize.

Sí, así es. Trabajo en un ámbito que es relativamente novedoso y que genera mucha inquietud y Landaize acudió a mí porque dentro de España no hay muchas personas que trabajen con este tema a diario. Eso sí, les dije que cada vez me gusta menos hablar de esto en público porque soy un hombre y creo que no está bien que hable de algo que ocurre en el cuerpo de las mujeres, así que les propuse que viniera conmigo una de las mujeres que ha sido gestante en Ucrania y han accedido; creo que va a ser más interesante escucharle a ella que a mí (reímos).

De Peculiares

“Al concepto de asexualidad le falta muchísimo recorrido y entendimiento a nivel social”

Pablo Ortiz Navarro

Pablo Ortiz Navarro

Pablo es una de las pocas personas asexuales reconocidas que hablan de esta peculiaridad erótica en los medios de comunicación. Él lo sabía desde la pubertad pero por aquel entonces había menos información que ahora.

4 de marzo de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

En abril de 2016 se estrenó un anuncio de Flex en el que se hablaba, casi por primera vez, de la asexualidad y Pablo fue uno de los protagonistas. Desde entonces el concepto o la definición de esta peculiaridad erótica ha dado a entender al mundo que las personas asexuales no tienen sexo, deseos o que no se masturban, y no es así.

La mayoría de personas que entren a leer la entrevista será para resolver su propia duda: ¿qué significa ser asexual?

(Sonríe) Ser asexual significa, simplemente, no sentir atracción sexual, no sentir lo que podríamos llamar como el impulso de mantener relaciones sexuales. Sin embargo, las personas asexuales sí que pueden tener ganas de tener sexo, sin que esto se oriente hacia nada ni nadie.

¿Pero cómo llegas a descubrir e identificarte dentro de esta peculiaridad erótica?

Te vas dando cuenta desde la pubertad, cuando comienza a haber una mayor conciencia de la propia sexualidad. Te das cuenta que no lo estás viviendo como todos los demás. El desarrollo se da igual, pero el interés hacia compartirlo con otras personas no aparece.

Diferenciemos conceptos: desear, gustar y practicar no es lo mismo. ¿Puede gustarte o puedes practicar sexo, aunque no experimentes atracción sexual hacia otra persona identificándote como asexual?

Por supuesto. Desde luego, siempre es más fácil practicar sexo que el hecho de que te guste tenerlo. E incluso podríamos diferenciar el hecho específico de que te guste tener sexo por el hecho de la excitación asociada o con el momento de intimidad y comunicación. En cualquier caso, en la comunidad asexual lo tenemos claro: la mejor manera de tener sexo con alguien asexual es no querer tener sexo con esa persona. Y es que esa es la mejor manera de evitar la presión social que llevamos tantos años arrastrando, y que lleva a unas expectativas que probablemente no va a cumplirse de la manera esperada.

¿Y cómo encaja el amor dentro de esta peculiaridad erótica? ¿Puedes llegar a amar o enamorarte de otra persona?

En mi caso queda clarísimo que sí, (ríe a carcajadas). Pero hasta cierto punto lo vivo con algo de miedo. Me imagino bien viviendo con alguien que me quiera independientemente de la orientación sexual con la que se identifique. Pero cuando alguien se entera de que te catalogas como asexual, pues comienza a dudar. Más aún si lo has hecho público, porque siente que pondrán en duda su propia sexualidad. Ocultar que eres asexual no es mucho mejor. Creo que es peor, de hecho: nadie va a poder entender aquello que no se le ha explicado y el intento de relación va a comenzar a fallar por todos sitios.

¿Has intentando tener relaciones de pareja?

Bueno, cuando yo me di cuenta de que era asexual la información era mucha menos de la que es ahora, que ya es decir. Ante la pregunta “¿cómo vive la experiencia de intentar tener pareja una persona asexual que no sabe que lo es?”, la respuesta seguramente es bastante común: “un desastre”.

Tengo curiosidad y te lo tengo que preguntar. La excitación se entiende de muchas formas diferentes, según a quién le preguntes. Qué responderías si te preguntara: ¿qué es lo que más te excita en el mundo?

(Reímos) Por lo general, el hecho de excitarme depende mucho de mi decisión de estarlo. Para intentar responder un poco más, puedo hablar de contextos que me atraen. Compartir un rato de intimidad, con o sin contacto físico, con alguien con quien siento mucha confianza e incluso cariño es seguramente lo mejor. Si tiene que ser en contextos más sexualizados siempre me he sentido más atraído hacia la comunidad BDSM, porque en esta comunidad se da por hecho que antes de lanzarse a mantener relaciones sexuales hay que acordar qué va a hacerse y que no.

Y tú necesitas saber qué va a pasar…

Eso es. Para alguien asexual, desde mi punto de vista, es mucho más gratificante poder experimentar sabiendo qué pasará, e ir entendiendo en qué situaciones se puede estar con comodidad y en cuáles no. Evidentemente, si alguien de fuera de la comunidad BDSM es capaz de entender esto, no es necesario recurrir a ninguna de las prácticas que podrían ser más características de esta comunidad. Aunque siempre desde mi punto de vista.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

Esta pregunta me la esperaba… (reímos). No me imagino una entrevista vuestra sin esta pregunta. (Volvemos a reír) En mi vida he ido haciendo varios cambios, algunos respecto a mi vida erótica, otros a mi personalidad, pero también a nivel formativo… Pero si tuviera que elegir uno a nivel erótico, seguramente sería el hecho de permitirme usar la etiqueta asexual y permitirme decirlo públicamente. A nivel de autoestima esto es esencial, lo que revierte en poder tener relaciones sanas, a mi parecer.

¿Nos cuentas alguna experiencia que recuerdes con mucho cariño dentro de tu vida erótica?

Venga, sí. No suelo hacerlo, pero me acaban de venir dos que creo que merecen referencia. Espero no defraudar a nadie por ser poco… ¿picantes? (Ríe) Estaba en la playa, no recuerdo qué pasaba, creo que jugábamos a algo. Probablemente en aquel momento tampoco entendía a qué jugábamos. El caso es que de repente una chica me estaba intentando estrujar entre sus piernas. Creo que el objetivo era retenerme por no sé qué objetivo del juego, pero no estaba usando toda la fuerza que tenía. Me sentí bien estando ahí, así que consiguió su objetivo: no me moví del sitio. En otra ocasión estaba en una cafetería bastante ideal: no era grande, la luz era cálida y poco intensa, sabían que la Coca Cola debe servirse de botella de vidrio en un vaso de vidrio con hielo y limón y el café era de tostado natural. Estuve toda la tarde hablando con un chico al que apreciaba mucho, y al despedirnos junto a la parada de Metro nos abrazamos y volví a sentir el mismo cariño que ya había sentido antes.

¿Crees que al concepto ‘asexual’ aún le hace falta recorrido y entendimiento por parte de la sociedad, al igual que paso con la ‘homosexualidad’ o la transexualidad’?

Al concepto de asexualidad le falta muchísimo recorrido y entendimiento a nivel social, seguramente más que al concepto de homosexualidad y quizá un poquito más que al hecho trans. Hacer comparaciones es difícil, pero sí que es cierto que parece haber un proceso social cuyos patrones se repiten siempre. En 2016 hicimos las primeras acciones para visibilizarnos masivamente y comenzaron también los ataques masivos. Ahora, poco a poco, se va escuchando hablar de la asexualidad de manera no estigmatizante. Es el proceso por el que pasa siempre la diversidad, aquello que se sale de la norma.

Pablo OrtizHasta 2013 ser asexual se consideraba una enfermedad. ¿Te has encontrado con personas que han intentado curarte?

A nivel de profesionales, no. Pero porque soy suficientemente consciente de que aún a día de hoy hay supuestos profesionales que patologizan a personas asexuales. Por eso filtro antes de acercarme a alguno de ellos. E intento que estos encuentros se realicen dentro de las fronteras de Catalunya, para recibir el amparo de la ley 11/2014 del Parlament contra la discriminación por motivos de orientación sexual. Y por si acaso, el móvil siempre con batería por si tengo que llamar al 112. En mi vida personal, creo que la gente ya sabe que no voy a responder de buenas a algún mensaje que pueda sugerir algo así, por lo que nadie lo ha intentado. Honestamente, creo que tampoco nadie cree que necesite curarme nada.

Cuando nos ponemos una etiqueta parece que entramos en un colectivo y perdemos la individualidad, pero no por ser o sentirte asexual tienes que ser de una forma u otra, como si hubiera un manual: un asexual es así. ¿Te has enfrentado a esta idea teniendo que dar explicaciones de que al igual que cada persona es un mundo, cada asexual vive su peculiaridad de un modo u otro?

Desde luego. Lo curioso es que he tenido que combatir esta idea tanto fuera como dentro del colectivo. Desde fuera, ha sido especialmente evidente al intentar explicárselo a periodistas. En alguna ocasión han intentado vender la idea de la asexualidad como aquello opuesto al sexo: la antisexualidad. Cada vez que en un medio de comunicación han intentado hacer una entrevista así, el resultado ha sido el mismo. Quien me entrevistaba me miraba a los ojos, con un deje de entre confusión y decepción, para concluir “no entiendo qué es la asexualidad”. Es evidente que si intentan reducir la sexualidad humana a blanco o negro y se quedan con esa idea sin escuchar más, no van a entender nada. Sobre combatir esta idea a nivel interno, me he encontrado ya con varios casos de personas que creen que su realidad, su manera de vivir su asexualidad, es exactamente la que se corresponde a todas las personas asexuales. Para más inri, acostumbran a ser justamente las personas que han vivido unas cosas menos frecuentes estadísticamente en la comunidad. El perfil también suele ser de persona que ha tenido que forjarse una cierta coraza, tras varias décadas de matrimonio intentando convencer a todo el mundo de que en su relación todo era como debía ser. Ahora se descubren asexuales y…

¿Alguna vez te han intentado convencer de que tu peculiaridad erótica no existía o que la podrías cambiar si hacías esto o lo otro?

¿Cuentan los comentarios al vídeo de Código Nuevo o la entrevista en Crónica Global? Yo creo que el peor que he vivido ha sido en Catalunya Ràdio, en el que una señora que decía ser psicóloga intentaba algo así como diagnosticarme fobia a los genitales en directo. La verdad es que me hizo pasar vergüenza intelectual, tantos años de estudios para liarse con sustantivismos que no hacían más que demostrar que del tema ni sabía, ni quería saber. Imagínate que tu único discurso al explicarte que las personas asexuales sufren discriminación fuera que no te gusta la palabra asexual. Y, peor aún, que ni seas capaz de sugerir una mejor. Pues en esas estamos.

Se ha relacionado incluso la salud física con tener sexo, ¿cómo vives el hecho de que os digan que por que no tenéis sexo estáis menos sanos?

Me suelo preguntar si se refieren a los beneficios físicos de hacer deporte, a los beneficios fisiológicos de tener sexo o a los beneficios de tener relaciones afectivas. Con todo, nunca les pregunto a cuál de las tres se refieren. Les suelo preguntar si conocen los efectos de forzar a alguien a tener relaciones sexuales que no quiere mantener, porque eso nunca se lo plantean.

Muchas personas incluso se preguntarán si tenéis sexo con vosotros mismos, ¿la falta de deseo sexual también incluye vuestro cuerpo?

Ser asexual hace referencia a la atracción sexual y no al deseo. Creo haber visto estadísticas en las que se reflejaban que las personas asexuales se masturban con la misma frecuencia que lo hacen las personas de cualquier otra orientación.

¿Entra la posibilidad de que el deseo de ser padre/madre coexista con tu peculiaridad erótica?

Es totalmente posible, conozco a personas asexuales que se encuentran en esa tesitura. En cualquier caso, yo no me imagino cuidando a niños fuera cual fuera mi orientación sexual. Se me dio mal cuidar un caracol que recogí del césped cercano de casa. Y tampoco se me daban bien aquellos dos periquitos. Ni la tortuguita. No, no me veo teniendo hijos. (Reímos)

 Llevemos esto a la ficción de una pantalla de televisión o cine, ¿hechas en falta un personaje con el que sentirte identificado? ¿Crees que si este personaje existiera ayudaría a entenderos?

Desde luego. Seguramente el mejor referente en este momento sea Todd, de la serie Bojack Horseman. También debo decir que plantear personajes asexuales desde la visión de que son los más raros/antisociales o poco deseables físicamente justo va contra visibilidad bien a la comunidad porque caricaturiza y refuerza estereotipos negativos.

 Si una persona tuviera dudas de si es o no es asexual, ¿qué le recomendarías?

Para mí las etiquetas se usan porque hay una finalidad detrás. Si es simplemente curiosidad académica, para categorizarse sin más, le recomendaría que dedicara su tiempo a cosas mejores como correr por la montaña. Pero esto no suele pasar. Si alguien se ha puesto a buscar etiquetas e intentar encajar en algún sitio es porque ahora mismo no lo está consiguiendo. Lo mejor que puede hacer es leer más sobre asexualidad, quedar con otras personas asexuales si hay algún grupo cercano. Y si necesita ayuda, contactar con alguna persona profesional de la Sexología sensibilizada con la diversidad y, a ser posible, con la asexualidad. La comunidad no está para dar ni quitar etiquetas, por lo que yo no le diré a nadie si me parece que es asexual o no, aunque algún pensamiento así se me pueda pasar por la cabeza en algún momento.

De Peculiares

“Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima”

Loola Pérez, Doctora Glas

Loola Pérez, Doctora Glas

Doctora Glas es ya su segundo apellido, pues así se le conoce en la red. A Loola se le considera la feminista antifeminista y una de las voces más polémicas en los debates sobre sexo, género y prostitución

18 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Se puede decir que le gusta preguntarse y entender cómo y por qué el ser humano piensa o actua de una forma u otra ya que su lista de títulos académicos son: Filosofía e Integración Social, cursando Psicología y terminando Sexología; además de ser la Presidenta de Mujeres Jóvenes de la Región de Murcia: 8 de marzo. El mundo se levantó de su silla cuando publicó su artículo ‘Follar con empatía: otra lección puritana que se disfraza de feminismo’. Ahora es un referente en el mundo de la Sexología.

Tengo que salir de aquí con la duda resuelta. Se te conoce en particular por enfrentarte con tus ideas al feminismo radical, ¿tú te consideras feminista?

(Ríe) Sin ninguna duda me considero feminista. ¿Qué persona sensata podría estar contra la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres? Con lo que no me identifico es con las corrientes del feminismo hegemónico, como la radical o la cultural, ambas difíciles de distinguir en los tiempos actuales.

Pero, ¿te sientes identificada con alguna corriente del feminismo en concreto?

La verdad es que no. Me da cierto temor el colectivismo y que se criminalicen las opiniones disidentes. Ahora que el feminismo es popular, que ha sido engullido por la cultura de masas y actúa como una moda, parece que ya todo el mundo sabe cómo alcanzar la igualdad entre los sexos: nosotras nos empoderamos y ellos se deconstruyen.

¿Y qué opinas sobre esta “moda”?

Creo que es una cantinela que no aporta nada, que está vacía, que funciona como eslogan y no tiene ningún poder transformador. No nos permite reflexionar sobre la masculinidad y la feminidad, las políticas públicas con respecto a la cuestión de género, la violencia contra las mujeres, la violación o la diversidad sexual. Todo lo que salga de esa cantinela se juzga como sospechoso. Así que, ¡sí, yo soy muy sospechosa bajo la mirada de las vacas sagradas! (Ríe).

¿Crees que hay un solo modo de ser y vivir el feminismo?

Creo que el movimiento feminista es plural, que está compuesto por diversas corrientes de pensamiento. No creo que exista un único modo de ser feminista, de hecho, hasta considero que muchas corrientes feministas, más allá de que no comparta sus puntos de vista, se equivocan en sus demandas o actuaciones.

¿A qué te refieres exactamente?

Por ejemplo, considero que es un error y una actuación inhumana criminalizar a las trabajadoras sexuales simplemente porque el abolicionismo imponga una moral sexual determinada, que en su caso es profundamente reaccionaria. También desconfío del uso que hacen los partidos políticos de las consignas feministas. No dudo que haya personas sensibles y comprometidas en esos partidos con la igualdad entre mujeres y hombres, pero aborrezco que se use el feminismo como marketing político.

Si te preguntara ¿hacia dónde van los feminismos de estos tiempos?, ¿qué me responderías?

(Ríe) Es una pregunta difícil. El movimiento feminista está sumamente vivo, pero también copado por voces reaccionarias y que a menudo caen en la complacencia, el partidismo o se quedan en un simple subidón como ocurre el 8 de marzo. Muchas de las demandas feministas se hacen bajo el sensacionalismo o una actitud de pánico moral… Se continúa ejerciendo violencia verbal hacia muchas trabajadoras sexuales cuando participan en asambleas y espacios feministas. Por no hablar de la mediocridad intelectual de muchas que se hacen llamar u otros hacen llamar “referentes feministas”.

Lo que sí sabemos es que el feminismo ha llegado para quedarse…

¡Exactamente!, la pregunta ahora es reflexionar sobre la forma en la que queremos que lo haga, si como una fuerza política revolucionaria, una propuesta más de la cultura de masas o como un pensamiento transformador, con una epistemología y líneas de pensamiento propias y en diálogo con otras disciplinas. Quizá incluso pueda ser una mezcla, pero su viabilidad no puede ejercerse desechando una actitud crítica.

Doctora Glas¿Crees que vivimos un momento en el que lo público y lo privado ya casi no se diferencian? ¿O piensas que cada vez ocultamos más lo privado por lo que mostramos en público?

Hemos redefinido los límites entre lo público y lo privado, pero no sé hasta qué punto eso ha supuesto una transformación de nuestra intimidad. En lo público todos actuamos a veces como pequeños impostores. Hemos dejado de ocultar el drama por el miedo al qué dirán a mostrarlo porque sacamos rédito a nuestro victimismo personal. Las redes sociales son un sedante para nuestra soledad y egolatría.

¿Crees que estamos en un punto en el que ya todo es machista y/o violencia de género?

Totalmente. Nunca me ha gustado la expresión “violencia de género”, considero más preciso hablar de violencia machista o violencia contra las mujeres. Tampoco creo que toda la violencia contra las mujeres tenga una motivación machista o se relacione con la desigualdad de género, sino más bien que hay casos y casos. Es decir, casos donde predomina una ideología machista por parte del agresor: “la maté porque era mía”; y casos donde la violencia, como fenómeno, es la conducta utilizada por el agresor para afrontar la situación o resolver los problemas.

No creo que en muchos espacios feministas se hable de esto.

Y ese es exactamente el problema, que hablar de esto en muchos espacios continúa siendo un tabú. Por supuesto, no es el único. Es muy difícil a día de hoy señalar la violencia cruzada en la pareja porque desafía el dogma del feminismo hegemónico de que el hombre es activo, agente de la violencia y la mujer pasiva, víctima perpetua de la agresión.

¿Crees que hablar de “violencia de género” de algún modo nos victimiza a nosotras?

Creo que en cierto modo hablar de “violencia de género” alenta la revictimización de las mujeres, no ahonda en más visiones más allá del discurso oficial estatal y evita una lectura crítica sobre el sistema institucional de justicia.

Hay algo a lo que ultimamente no paro de darle vueltas y me gustaría saber tu opinión: ¿Crees que los discursos feministas de hoy pueden contribuir a aportar contenidos para reflexionar atendiendo a la diversidad de ser mujer?

La verdad es que a excepción de algunas voces díscolas, la mayoría de discursos feministas presentan a las mujeres como vulnerables, como eternas víctimas, como seres a los que hay que proteger y cuya supuesta fragilidad les debería conceder la razón y la hegemonía. Francamente pienso que eso no es más que paternalismo. Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima. 

Entonces, ¿crees que nos empujan a construirnos de un solo modo o nos dan pie a crear diversidad en las formas de ser mujer?

Se dice que no hay un modelo único de mujer, pero se impone un único itinerario para vivir la feminidad: el victimismo. En ese sentido creo que el discurso de los colectivos de las trabajadoras sexuales son muy inspiradores. Ellas se niegan a reconocerse como víctimas y provocan la angustia cultural del feminismo hegemónico, de los colectivos más puritanos y del integrismo religioso.

¿Consideras que muchas mujeres que tienen una actitud política muy feminista y radical se censuran en todo lo que tiene que ver con su erótica y su propio placer?

No sabría decirte porque no comparto cama con tanta gente (nos reimos a carcajadas). Lo que sí creo es que mezclar placer, deseo y militancia puede causar en algunas personas mucha infelicidad. Las fantasías sexuales no son propaganda política. Deseo y reivindicación política se materializan en planos diferentes. Muchas feministas se escandalizan ante la idea de que hay mujeres que fantasean con la violación, sin desear, por supuesto, sufrir un tipo de agresión sexual en la vida real (aclara). Señalan que esa fantasía es consecuencia de un sistema patriarcal, sin embargo, jamás se plantean de dónde vienen, por así decirlo, las fantasías sexuales que llevan a un hombre a excitarse con los pies de una señora o a ponerse cachondísimo al vestirse con lencería femenina.

¿Crees que estamos llevando todo lo que tiene que ver con los placeres a una zona de peligro?

Sí, estamos en un momento donde predomina esa tendencia. El feminismo hegemónico vuelve a apelar a las viejas “verdades” de la naturaleza, que presentan al hombre como un violador en potencia y el sexo, como una experiencia, amenazadora para las mujeres. Por si fuera poco, tanto la izquierda como la derecha apelan a la vulnerabilidad de la mujer en el terreno sexual: se impone el discurso de la moralidad, la violencia y el miedo a la violación.

Como si tuviéramos que representar un papel.

Eso es, de hecho persiste la creencia de que las mujeres no podemos disfrutar del sexo, debatir públicamente sobre sexualidad o mostrarnos sexualmente explícitas, a través de la prostitución o la pornografía, mientras otras estén en peligro y sean víctimas de violación o de acoso sexual. Es como si tuviéramos que fingir todo el tiempo que somos buenas chicas, que defendemos el statu quo.

¡Madre mía! ¿Qué va a pasar con el coqueteo y la seducción si nos dejamos arrastrar por los discursos feministas más radicales?

Que nos vamos a aburrir mucho en la cama, si es que acaso, alguna vez nos entendemos y llegamos a ella (Ríe). El otro día un chico me contaba que había tenido relaciones con una chica, pero que ésta se negaba a tener sexo en determinadas posturas sexuales porque las consideraba “patriarcales”. Me dio la risa. Espero que por su salud mental, la de él me refiero, no la haya vuelto a llamar. Una cosa es que no quieras hacer algo en la cama porque no te gusta y otra muy distinta es etiquetar las posturas sexuales como machistas porque te sale del coño. Parece que todo aquello que no sea coito heterosexual mirándose a los ojos y con altas dosis de ternura es ya para alguna gente sinónimo de patriarcado.

Tengo mucha curiosidad: ¿Qué me dices del ‘porno para mujeres’?

Bueno, un contenido así era necesario, pero tampoco creo que debamos juzgarlo como una panacea. Muchas mujeres y muchos hombres no se identifican con los contenidos de la pornografía mainstream, así que el hecho de que exista un contenido alternativo es bienvenido. Eso sí, nadie es mejor o peor hombre o mujer, o hace mejor su feminismo, por el tipo de pornografía que le excita, si mainstream o “porno para mujeres”, o por el hecho que le guste o no, el porno.

No me puedo ir sin preguntarte: Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

La pregunta de Somos Peculiares por excelencia (reímos). La verdad es que tener referentes culturales que reflejaran en cierta forma mi forma de vivir la sexualidad ha sido bastante positivo. Me ayudó a no sentirme un bicho raro. Una parte de mí se siente representada en Paradoxia: diario de una depredadora, de Lynda Lunch, así como en el personaje de Sarah Pfefferman en Transparent o en la protagonista adolescente, de la serie danesa Rita.

De Peculiares

“No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”

Nique Lucia Sereen

Nique Lucia Sereen

Holanda fue su hogar durante muchos años. Se formó en Somatic Sensual Healing Institute de San Francisco donde estudió therapeutic BDSM. Ahora difundir la idea del BDSM Holístico, Conscious Kink o BDSM tántrico se ha convertido en su misión en la vida

4 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hace falta atarla para dominarla. Con ella todo fluye y pueden pasar cosas inesperadas. Nació con el BDSM recorriéndole las venas, pero ahora ha decidido perder la seguridad, saber todo lo que va a pasar, por un: todo es posible. Poderosa y apasionada, Nique es una mujer que sabe lo que quiere y cómo lo quiere; y lo tiene claro: BDSM + Tantra = Futuro.

BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico, ¿quieren decir lo mismo?

Más o menos sí. Yo aún no tengo preferencia por cuál de los tres términos usar porque todavía no hay ninguna palabra o término en castellano que recoja y dé el significado perfecto a lo que quiere decir. Al menos aún no lo hemos encontrado.

¿Cuál es la diferencia entre BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico y lo que se entiende como BDSM?

La diferencia es que se quitan las reglas, las normas y se abre a lo que cada uno auténticamente siente en ese momento. Esto quiere decir que, por ejemplo, si una persona que está en cierto rol, como puede ser el dominante o la persona que recibe, siente que necesita expresar el otro rol, puede comunicárselo a la otra persona o a las otras personas con las que está jugando y puede cambiar de rol. En el DBSM “normal” esto no está muy bien visto porque ahí pactas de ante mano lo que vas a jugar.

¿Solo tiene que ver con las normas?

No, también prestas más atención a las energías, estados del cuerpo y emociones. Puede ocurrir que durante alguna sesión, algún momento, alguna práctica, alguien llegue a sentir algo que no se esperaba, esto puede ser porque recuerda algo del pasado, y en el BDSM “normal” o “regular”, lo que uno intentaría hacer es suprimirlo y seguir con el juego, en cambio, estas formas alternativas incitan a que la gente sienta otra emoción que no sea exactamente la que se espera. Aquí la comunicación es muy importante y entre los participantes deciden si lo quieren investigar o no. Puede incluso llegar a ser una forma de sanar cosas que podríamos tener guardadas entre las células de nuestro cuerpo.

¿Crees que hay personas que no viven de forma consciente el sexo?

Sí, de hecho creo que todos estamos condicionados a actuar o a pensar de cierta forma. Esto es una cosa mental y cuando estamos en un momento muy mental no estamos muy conscientes del cuerpo, de las emociones, de las energías útiles.

¿Cómo llegas al BDSM tántrico?

Tuve una pareja tántrica. (Sonríe al recordar) Él no sabia mucho de BDSM pero estaba dispuesto y abierto a conocerlo, y yo estaba dispuesta y abierta a conocer más del tantra. Al principio pensábamos que las dos prácticas eran opuestas, que el BDSM era fantasía y el tantra deseo. Para nosotros fantasía era más mental y deseo más corporal, hasta que los dos vimos que las dos prácticas, las dos formas de la sexualidad, iban muy bien juntas. Nos dimos cuenta que con prácticas como puede ser el spanking, ósea las cachetadas en las nalgas, podíamos apreciar la energía en parte de las nalgas y que con prácticas tántricas podíamos subir esta energía al corazón, esta empieza a vibrar y puede llegar a darnos un estado alterado de consciencia precioso y darnos orgasmos en todo el cuerpo, no solamente local, en los genitales.

Porque somos más que genitales…

Exacto. En esto la gente que practica el BDSM tiene más ventaja que la gente con una sexualidad normativa, porque la gente que practica BDSM ya sabe que hay mucha más sexualidad fuera de los genitales, no tienen que ser convencidos de esto.

Bueno, tenéis ventajas en muchos sentidos: de comunicación, de acuerdo, de cese…

(Ríe a carcajadas) Sí. Están acostumbrados a lo que ellos llaman “negociar la escena”. Hay que estar de acuerdo entre las personas de qué tipo de juego o práctica van a hacer y hasta dónde. Siempre se pacta una palabra de seguridad porque el BDSM se practica consensuado y por lo tanto los dos saben que el juego puede acabar en cualquier momento; y que no tiene que acabar cuando el hombre ha eyaculado o orgasmado. Esa es la gran ventaja para la gente que practica el BDSM, porque cuando quieres tener una sexualidad más consciente es uno de los puntos más difíciles de incorporar: que la sexualidad no acaba con el orgasmo masculino.

¿Qué fue lo que te atrajo del BDSM en un principio?

Es algo que llevaba dentro. Desde muy pequeñita, en mi juventud, cuando empecé a tener relaciones con chicos, en mi caso, les proponía jueguecitos sin saber nada tampoco y a ellos les parecía raro; sus reacciones me hicieron entender que esto no se hacía, por lo que lo suprimí porque quería ser aceptada. Con 26 años conocí a una persona mayor que yo que me dijo: “me gusta dominar mujeres dominantes”. Y algo en mí hizo “chispar las antenas”, me hizo sentir que me podía introducir en un mundo que yo estaba deseando conocer y así fue. Este hombre, un ingles, me contó que incluso los bares temáticos que yo había fantaseado en secreto durante mucho tiempo tenían nombre y todo, que eso que me gustaba se llama spanking, que lo otro se llama bondage… Me quede flipando… ¡¡¡Era normal!!! Porque yo me consideraba fuera de lo normal.

(Reímos) Obviamente esto fue un antes y un después en tu vida erótica.

Uff, sí, sí. La relación con esta persona duro poco. Después estuve indagando un poco, era la época en la que Internet no era muy grande, así que empecé a comprar y devorar libros, todo lo que podía encontrar. Soy de las que piensa que uno solo no cambia porque sí, si no porque hay otra persona que está ahí para guiarte, para enriquecerte la vida.

Nique Lucia Sereen
Foto de Christian Maury

¿Con cuál de los dos roles, domina o sumisa, te identificas más?

Depende de con quién estoy o de en qué momento estoy yo. Yo soy una persona muy dominante de carácter y sé muy bien lo que quiero. Esto puede ser un problema para alguien que no es muy dominante o que no sabe muy bien lo que quiere de mí (ríe), porque puedo dominar desde abajo: doping off the bottom. Dentro del BDSM clásico está visto como algo súper feo porque la persona que domina se puede sentir como que se están burlando y quitándole su empoderamiento… Sé que es bien feo hacerlo también… me cuesta soltarme y confiar. Son cosas que yo veo que me cuestan.

¿Cómo te sentiste la primera vez que viviste un encuentro erótico bedesemero?

Fue fantástico, me sentí aceptada, súper sexy, un objeto de deseo de ese hombre que ponía toda su atención en mí y me entregué completamente. Aún hoy en día creo que lo estoy idealizando, porque han pasado muchos años y sigo recordando la forma en que me dijo: “pon las manos encima de la cabeza”. Me habló con una voz con tanto poderío… no era una orden vacía sino que venia desde el centro de su ser, una voz masculina baja. Me lo dijo con la autoridad exacta que yo necesitaba… mmm (ríe).

¿Alguna vez has vivido alguna experiencia negativa?

Sí, pero creo que es porque no estamos acostumbrados a poner bien claros nuestros límites o porque ponemos nuestros deseos demasiado altos. De hecho me viene a la cabeza un recuerdo de no hace tanto tiempo atrás, donde yo misma, por complacer a la otra persona, pasé mis propios límites.

¿Nos cuentas qué paso?

¡Claro! Además creo que puede servir de ejemplo para muchas personas. Fue en un encuentro de tantra, un festival. Yo en realidad soy muy tímida en los primeros pasos, me cuesta mucho dar un primer beso. Esa noche conocí a un chico muy guapo y decidí romper un poco mi timidez. Le confesé que me parecía muy atractivo y él se lo tomó muy bien, me propuso hacer algo más íntimo, pero en vez de hablar primero de lo que queríamos hacer, de ponernos los límites y ser honestos con lo que sentíamos, empezamos ya a acariciarnos. Yo noté que quería escapar, que no estaba a gusto, que la cosa iba demasiado rápido para mí, pero para él el ritmo estaba bien, incluso… presionó para que nos morrearamos, y yo, para no perder puntos… no sé… atractividad… miles de razones, no le dije que no y nos morreamos; y no sentí nada.

¿Y qué hiciste?

Poquito después corte el rollo y ambos nos fuimos por nuestros caminos. Me enfadé con él por lo que pasó, pero luego pensándolo bien, he de decir que fui yo misma la que no fui honesta y le paro. Es muy heavy, porque yo doy talleres de esto y me hizo pensar como sería esto para la gente que no tiene los atributos, los conocimientos o las experiencias que he tenido yo. Les debe pasar muchísimo más, incluso a personas que tienen menos autoconfianza. ¿Cuántas veces pasa que por miedo de no poder conseguirlo con otra persona o en otro momento sobrepasamos nuestros propios límites?

¿Te has vuelto a encontrar con él?

Sí, de hecho cuando tenía más claro conmigo misma lo que había pasado, que no había sido él sino que fui yo al no expresarle mis límites, me lo volví a encontrar y se lo comenté. Se quedó a cuadros. Él de verdad no se había dado cuenta de cómo me hizo sentir a mí.

¿Qué te llevaste de este encuentro?

Siempre saco algo positivo de las experiencias que tengo. Ahora que estoy más consciente de lo que hago o no hago, dentro y fuera del BDSM, si que he sido consciente de las señales que me dio mi cuerpo. Me puse como una niña pequeña, risueña, con movimientos muy preadolescente. Ahora sé que estos tipos de movimientos son el cuerpo expresando lo que mi subconsciente me estaba diciendo: “esto no lo quiero”. En las veces posteriores que mi cuerpo ha reaccionado así sé que es hora de parar. Así que estoy contenta de que me pasara esto porque me ha dado una gran lección para la vida.

Algunas personas no conciben la unión de la idea de jugar al BDSM con amar a alguien o tener pareja. ¿Qué les dirías?

Cuando hago una charla me gusta romper esquemas. (Ríe) Siempre empiezo con la frase: “No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”. Y es que no tiene que ser un amor de pareja o estar enamorado, es otro amor, pero si que hace falta un amor general, un amor a la vida y un gran respeto hacia la otra persona por ambos lados, por lo tanto es muy compatible con tener pareja. El BDSM no es hacer daño a la otra persona, es más bien investigar caminos, mundos que no podemos investigar en la vida “normal”. Es entrar en tabúes y esto es altamente excitante.

¿Qué opinas de la creencia de que los hombres y las mujeres juegan o comparten diferente dentro del BDSM?

Esto depende de uno mismo y de la persona con quien se juega. En España he oído un montón de veces una idea preconcebida que me pone los pelos de punta, es una frase que he tenido que escuchar alguna vez: “es que las mujeres en realidad todas sois sumisas”. Aquí es cuando me sale mi lado feminista y me entran ganas de romper el cuello a la persona que lo dice, porque también me parece que muestra un gran desdén a su propio lado femenino interior. Yo creo que la persona que dice algo así está reprimiendo muchos de los valores de los sentimientos suaves, de ternura, y está intentando mostrar valores que en la sociedad donde vivimos son valorados. El híper machismo (señala). Por eso me gusta tanto la idea que estamos lanzando con el Concious Kink, ya que está calando en la generación más joven. Una generación que no aceptan las reglas tiesas e inmutables, sino que están ahí, investigando, practicando: ¿qué pasa si hago esto?, ¿qué pasa si digo esto?… Creo que así es como podemos llegar a ver diferentes resultados.

¿Consideras que para dominar a alguien primero hay que dominarse a uno mismo?

Por supuesto. El BDSM se juega siempre bajo las siglas SSC: seguro, sano, consensuado, tres reglas muy importantes, porque jugamos con un cierto riesgo que nos excita a ambas partes. A la gente que juega en el lado del recibir, siempre les digo: “búscate a alguien que sepa no pasar sus límites, que sepa no sucumbir a tu presión porque una persona que está recibiendo puede poner mucha presión sobre pequeñas inseguridades que pueda tener la persona que está dando”.

¿A qué te refieres exactamente?

Nique Lucia SereenPor ejemplo, yo misma cuando estaba con un amante fumador en un momento muuuuy caliente le pedí que apagase su cigarrillo en mi pezón y yo soy la persona antifumadores número uno, pero le estaba suplicando y le estaba diciendo que de verdad lo quería. Por suerte el tenía mucho más fría la cabeza que yo y no lo hizo. Por eso hay que jugar siempre con alguien que sepa mantener la cabeza fría en los momentos calientes.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera iniciar en esta práctica?

Que se informara mucho. A través de Internet puedes encontrar un montón de información, en páginas como Fetlife.com, aquí me pueden buscar por Nique_bcn. En esta página puedes hacer un perfil y conocer gente con tus mismas ideas o inclinaciones, y puedes quedar con gente que tiene este hobby y que se agrupa dos veces al mes. O puedes acudir a talleres de shibari, para aprender cómo hacer las ataduras de forma segura. También hay locales donde puedes acudir y la cosa va más en serio; tienen un código de vestimenta para ir, que básicamente es ir de negro.

Mucha gente se preguntará: ¿Qué pasa si eres nuevx en un club bedesemero?

Cuando acudes a este tipo de clubs puedes practicar BDSM o no, cuando entres no tienes que tener claro cuál es tu rol o hacer algo que no eres o quieres. Eso es lo bueno, que hay mucho respeto hacia la persona en general y no obligan a nada.

O si no te tienen a ti.

(Ríe) ¡Claro! Yo doy talleres, charlas, conferencias y si hace falta sesiones de uno a uno o en pareja. Me encanta enseñar este camino porque esto al final hace que la gente se pueda aceptar más y aceptar su mundo. Y entre todos crearemos un mundo más bonito, mas vivible, mas amable, mas armonioso.


Información extra: 

Perfil de Instagram: @nique_holistic_bd_sm

Webs: www.niqueluciasereen.com y www.bdsmcoach.net

Residencia: Barcelona

Festival Xplore: Xplore-bcn.com 14-15-16 junio