De Peculiares

Sexo después del parto: dificultades, preguntas y dudas

Sexo después del parto: dificultades, preguntas y dudas

1 de julio de 2019

Monica Leiva

Hay una desconocimiento general de cómo es la sexualidad femenina tras dar a luz. Hablaremos de mujeres ya que todavía la mayor parte de la población que vive un embarazo y da a luz son de género femenino, hay algún caso de varones trans que gestan y dan a luz pero aún son casos muy esporádicos. Lo que sí es cierto para todxs es que la llegada de un bebe cambia la vida en todos los sentidos y el sexual no es una excepción.

Se han realizado varios estudios y como resultado una gran parte de las participantes tenía problemas de salud sexual los primeros tres meses tras dar a luz y que alrededor de la mitad de las mujeres continuaba sin deseo al año de  haber parido. Muchas mujeres se preocupan de esta pérdida de libido ya que en las clases de preparación al parto no se hace educación sexual, si no que se suelen limitar a cómo cuidar al bebe, la fisiología del parto y los protocolos para ir al hospital.

Molestias varias como la pérdida de deseo, el dolor durante las relaciones coitales y la falta de lubricación sorprenden a muchas mujeres tras dar a luz. Durante el llamado puerperio o periodo de recuperación tras el parto, se desaconseja el coito, hasta que el útero vuelva a su tamaño, la vagina se recupera del traumatismo del parto, si ha habido desgarro o episiotomía es necesario que cicatricen y haya cesado el sagrado post parto (loquios). Lo cual no es sinónimo  abstinencia sexual ya es un momento de redescubrir los cuerpos mediante los besos y caricias. Es posible que la mujer no desee que le toquen los pechos ya que los relaciona con la comida de su hijo, si ha optado por la lactancia materna, pero la piel es mucho más grande y se puede explorar otros puntos del cuerpo, a veces un suave masaje en los pies o en la espalda ya será suficiente para no perder esa conexión con la pareja que en estos momentos se hace tan necesaria.

¿Qué se puede hacer si se pierde el deseo? El deseo es algo que tiene mucho que ver los con los factores externos y en el caso de las madres recientes hay una situación nueva en su vida, menor intimidad, mayor preocupación por el bebe y más agotamiento. Además no debemos de olvidar el factor hormonal, tras el parto aumenta la prolactina, esta es la hormona productora de leche y disminuyen los estrógenos y con ello el deseo. Según un estudio llevado por varios centros sanitarios de Barcelona la mujeres que dan el pecho presentan menor libido que las que no. Es importante trabajar con ellas el factor psicológico  y los cambios que conlleva la maternidad.

Otro inconveniente del que no se habla es la sequedad vaginal tras el parto, esto pasa debido a que la lactancia materna impide la ovulación y esto a su vez a niveles bajos de estrógenos conllevará un epitelio vaginal más frágil lo que conllevará molestias en las prácticas con penetración. Si se desea penetración la solución es darle tiempo a que lubrique de manera natural y si es necesario se puede recurrir a un buen lubricante.

Con la pareja es importante organizarse para poder disfrutar de espacios de intimidad, abrazarse y conectar. Así mismo es fundamental que la madre tenga su propio espacio de autocuidado, que pueda dedicase un tiempo sin el bebe, aunque sea unos minutos al día, tomarse un té, tener una charla relajada con una amistad por teléfono.

De Peculiares

¿Cómo gestionar el rechazo?

¿Cómo gestionar el rechazo?

21 de junio de 2019

Colab. Melanie Quintana y Xandra Garcia 

Muchas veces cuando nos metemos en la aventura de conocer a alguien y queremos hablar con él o ella, nos surgen miedos y dudas sobre si seremos o no aceptadxs por la otra persona. En ocasiones, la tentativa de recibir un NO nos paraliza y nos bloquea y no nos permite vivir esa experiencia. Nos olvidamos del juego y nos centramos en el resultado, olvidamos que lleve a lo que nos lleve esa iniciativa, es decir, una noche de sexo, una pareja estable, una amistad o que se quede en ese momento; conocer al otro, es divertido en sí mismo.

Sin embargo, si sabemos cómo actuar ante el rechazo podemos romper esas barreras que nos impiden vivir la experiencia de entrarle a alguien o ligar. Hay que tener en cuenta que cuando nos dicen NO, ese NO, puede tener muchos matices. Con la campaña NO es NO, se está consiguiendo que se respete a las mujeres cuando su decisión ante alguna situación es una negativa a la proposición recibida (sobre todo a nivel erótico). Pero un NO también nos los puede dar un hombre, ellos también tienen derecho a decidir si les apetece hacer algo o dejar de hacerlo, y a veces se nos olvidan que ellos también deciden.

Este mensaje, también les ha robado la posibilidad a las mujeres de decidir decir SÍ a alguna proposición, porque ¿cómo van a decir SÍ a algo y que no se les tache de guarras o de promiscuas? O la posibilidad de decir un SÍ a algo y un NO a otra cosa. No tiene que porque ser un NO a todo. Igual les apetece hablar contigo y ya está, o besarse y que no les metas mano, o bailar contigo y sentir tu cuerpo, pero no apetecerles llegar a más…

De hecho, muchas veces un NO, puede significar un NO AQUÍ, porque no le parece el lugar apropiado, porque están sus amigxs y no quiere que le vean…; un NO ASÍ, porque la forma en la que le estás entrando no le gusta, o la forma en la que le estás tocando, o dando por hecho que quiere algo…; un NO AHORA, porque no es el momento, o, simplemente, un NO A TI, porque tú no le gustas, porque se había fijado en otrx, porque no eres su estilo...

Puede ser muchas cosas, y tener implícitos muchos matices, lo importante sería aprender a ligar y no quedarnos solo con esa idea de victimismo que hemos adoptado las mujeres con la campaña NO es NO. Aprender que a veces podemos decir SÍ. Y sobre todo respetar. RESPETARNOS. Respetar que puedo cambiar de padecer, de apetecer o de opinión durante el propio juego por muchos motivos. Que el juego siempre es de dos y que nadie debe llevar la batuta o el control sobre el otro, a menos que estéis jugando a BDSM, en tal caso, el juego de roles estaría pactado y estaríamos hablando de ceder el control.

Pero volviendo al tema, si decides aventurarte a romper esas barreras del miedo, y te animas a conocer a otra persona, desde el respeto, estas son algunas claves que puedes utilizar para gestionar el rechazo o la negativa por su parte.

1.Échale humor al asunto: No te dejes llevar por un comentario negativo. En un primer momento puede ser que te respondan con un NO, porque no es el sitio, no es lugar o no eres la persona que esperaba, como hemos comentado antes. Ten en cuenta que esa persona no te esperaba a ti. Un comentario gracioso y no ofensivo o borde ante su respuesta puede darte más tiempo o una segunda oportunidad de conseguir una nueva impresión.

2. Pregúntate si el rechazo es hacia ti: Hay que tener en cuenta que es un primer contacto con esa persona, no te conoce y solo te está juzgando por tu imagen, por tu forma de entrar o por tu forma de hablar. No te preocupes si te suelta un NO sin ni siquiera abrir la boca. Puede que esa no sea la persona que tengas que conocer esa noche o puedes utilizarlo como una oportunidad para demostrar tus encantos. Por ejemplo: puedes demostrar que eres una persona con humor y empezar con alguna frase que le desmonte su rechazo y dejarle ver esas facetas que no se ven a primera vista.

3. No pierdas de vista el objetivo: No te dejes llevar por una mala respuesta, que no te arrastre la mala energía, recuerda que fuiste a ligar, a conocer a otra persona y a pasar un buen rato. Una mala contestación solo puede hacer que os distanciéis o entréis en una dinámica de mal rollo. Por el contrario, una respuesta ingeniosa reducirá el nivel de tensión que se puede generar entre los dos, y si no genera una segunda oportunidad, siempre podrás quedar bien y demostrar que se puede ligar con educación.

4. No olvides que ligar es un juego de dos: No solamente el que entra puede ser rechazado, la responsabilidad de que eso funcione o no es de los dos. Una vez que uno ha roto el hielo a los dos les incumbe llevar a hacia un lado o hacia otro la situación. No solamente es responsabilidad de la persona que entra, la otra persona también tiene que hacer algo para mantener el juego y los roles se pueden intercambiar. Ten en cuenta que si inicias un acercamiento también puedes acabarlo en el momento que quieras. Pero recuerda hacerlo siempre con educación y empatía hacia el otro. Por ejemplo: Si ves que en algún momento la cosa está atascada, deja de resultarte divertido, interesante o estimulante, siempre puedes decir aquello de:

  • Ha sido un placer conocerte, me voy que me esperan mis amigxs.

5. Si la cosa no cuaja, retírate con elegancia: No te dejes llevar por el orgullo ni por el ego, al fin y al cabo, solo va a hacer que te sientas peor. Evita entrar en una espiral de insultos o reproches, siempre puede ser un buen momento para disculparse y pedir un Gin Tonic. O soltar alguna frase como:

  • Disculpa no quería molestarte, solo quería conocerte.
De Peculiares

¿Se pude usar la literatura erótica en terapia?

El uso de la literatura erótica en terapia

16 de junio de 2019

María Mas Vidal, María Mas Sexología

La literatura en sí misma ya es un arte maravilloso y muy saludable para nuestra mente. Nos aporta numerosos beneficios que son innegables. En general, leer mantiene nuestro cerebro en forma, por lo que la literatura es el gimnasio de nuestra mente.

Pues bien, si entramos a hablar de los beneficios que tiene la literatura erótica más concretamente, estos parecen infinitos. Teniendo en cuenta que el cerebro es la zona erógena más importante que tenemos, es innegable el poder que las palabras de la literatura erótica ejercen sobre nuestra vida sexual. Estas son algunas de las ‘virtudes’ que este arte tiene para nosotros:

  • Erotiza nuestra mente.
  • Nos ayuda a derribar mitos y tabúes.
  • Incrementa el deseo.
  • Nos invita a descubrir y conocer nuevas prácticas.
  • Estimula la imaginación y la creatividad en el plano erótico.
  • Nos aporta nuevas fantasías.
  • Previene el deterioro cognitivo. ¡Ojo al dato con esto!

Hace algunos años, el psiquiatra Rafael Alarcón, afirmó que el uso terapéutico de la literatura erótica en pacientes de geriatría podía ser tan efectivos (o más) que los antidepresivos. En su experiencia clínica puso en marcha un taller de literatura y concluyó que existen algunas razones de gran peso para leer literatura erótica especialmente en la población adulta:

  1. Estimula los sentidos y mantiene las reacciones corporales.
  2. Estimula las funciones cognitivas.
  3. Evita el avance del deterioro cognitivo.
  4. Mantiene la motivación y las ganas de vivir, disminuyendo ansiedad y depresión.
  5. Aceptación de la muerte.

Estos efectos se deben en gran parte a que este tipo de literatura estimula de una forma potente las emociones. Ahora bien, ¿se usa la literatura erótica en otros contextos terapéuticos? Por supuesto que SÍ.

Desde la Psicosexología utilizamos este recurso a menudo. Por ejemplo, en el tratamiento de algunas disfunciones sexuales. Así es en el caso del Trastorno por Deseo Sexual Hipoactivo, en el que los pacientes padecen una falta persistente de libido y/o fantasías sexuales, así como de interés por cualquier actividad sexual. El objetivo principal de su tratamiento es el de recuperar las fantasías eróticas y aumentar la motivación para el sexo. Bien, pues para ello, una de las herramientas que empleamos los psicólogos-sexólogos es la ‘Biblioterapia’ con Literatura Erótica.

De igual modo, en algunas etapas del tratamiento de la disfunción eréctil, también se utiliza este recurso para incrementar el nivel de deseo y que el repertorio imaginario erótico del paciente sea más rico de lo que ya era.

En el tratamiento del vaginismo y de la anorgasmia, uno de los objetivos primarios del tratamiento es el de potenciar la erotofilia, es decir, la actitud positiva hacia el erotismo y las relaciones sexuales. Para ello, solemos recomendar tanto lectura de carácter educativo como lecturas eróticas que despierten los sentidos y la imaginación.

En terapia de pareja también empleamos la biblioterapia, sobre todo cuando el problema de pareja afecta al plano sexual. Cuando existe un problema de monotonía severa en el sexo, cuando no hay comunicación asertiva sexual, tras un cambio vital importante (nacimiento de un hijo/a, pérdida de un ser querido, cambio de vivienda, etc.), cuando hay una disminución del deseo, etc.

¿Hay más? Sí, por supuesto. Dados sus beneficios, utilizamos la literatura erótica en el asesoramiento sexológico o crecimiento erótico. Es un servicio en el que asesoramos a las personas que lo desean a mejorar la calidad de sus relaciones eróticas, a llevar a cabo nuevas prácticas, a descubrir(se), iniciarse en algún grupo de prácticas, etc.

En este caso, la literatura erótica es un recurso muy útil para que las personas se auto-conozcan, descubran prácticas o situaciones que les excitan y para el perfeccionamiento de las técnicas de masturbación y autoerotismo.

¿Todavía no te ha convencido? Léete un buen poema erótico, o una novela erótica y nos cuentas si no ha mejorado tu vida aunque solo fuera un poquito.

De Peculiares

Masturbación consciente

Masturbación consciente @somospeculiares

17 de mayo de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Para la mayoría de mujeres, la masturbación es o ha sido en algún momento de sus vidas un tema delicado. La imagen de la mujer que tenemos es algo así como un torbellino de actividad, y ese “multitasking” nos ha hecho olvidarnos de nuestra capacidad de disfrute o restarle importancia relegándola a un plano apenas importante o necesario en nuestras vidas.

Cuando las mujeres reconectamos con nuestra naturaleza, dejamos salir de algún modo la figura de la observadora interna, un ser intuitivo y conocedor del propio cuerpo y la psique. Esta reconexión nos apela entre otras a la necesidad de una masturbación consciente. Después de darle muchas vueltas a esta cuestión nos animamos a investigar sobre ello; a hablar con todas las mujeres que nos fuera posible y con ello sacar conclusiones que de alguna manera nos acercaran a la realidad circundante a la masturbación femenina.

La relación de cada mujer con sus genitales y su sexo

Hay muchas mujeres que consideran que no tienen una relación ni sana ni insana con sus genitales y/o su masturbación. El conocimiento de una misma nos lleva a poder saber con mayor precisión cuál es la mejor forma de estimularnos y darnos placer. Una gran mayoría de mujeres admiten no auto-explorarse e incluso no poder describir la forma de su vulva ya que nunca se la han mirado de cerca, ya sea con un espejo o haciéndose una foto.

 

“Envidio a las personas que están horas examinándose, probando, conociéndose y disfrutan de todo el proceso. Pocas veces concibo yo ese momento para mi. Me resulta un poco embarazoso expresarme así porqué quisiera conocerme mejor o darle más importancia, ya que considero el tema como algo sano y hermoso.” (Cita de una mujer)

 

La masturbación es algo inevitable para la mayoría de seres humanos aunque aún existe mucha culpa y condena sobre el sexo por la castración emocional y sexual que acarreamos y que aún vivimos y por la desinformación evidente acerca del tema.

Autoconocimiento y consciencia

Tengamos pareja o no, lo primordial es sentirnos bien con nosotras mismas y para ello cabe construir un espacio de intimidad dentro del cual, la sexualidad juega un papel importante. ¿Por qué si el sexo ocupa una parcela importante en nuestras vidas, la comunicación al respecto es en muchos casos tan pobre?

Muchas de nosotras consideramos el sexo en pareja de algún modo como un acto de comunicación y de compartir pero a la hora de comunicar y compartir con una misma se nos olvida y si no logramos un fin, puede llegar a frustrarnos.

 

“En mi historia de masturbación el correrme ha sido muy importante ya que si no, lo vivo como que no me siento tan.. llena. Si estoy follando con otra persona y no me corro siento que me quedo con la experiencia de haber compartido algo pero cuando me pasa a mi sola tengo una historia de: Yo estaba haciendo esto para algo y me molesta no correrme.” (Cita de una mujer)

 

Aunque la masturbación es necesaria, no basta con la persecución del orgasmo; sino que con la masturbación deberíamos buscar conocernos más y mejor. Ya sea físicamente (palpar, reconocer nuestras formas, saber qué cosa hay en cada sitio..) o sensorial y psicológicamente (cómo nos gustan las caricias, dónde poner más énfasis, que es lo que más nos llena, en qué momentos lo necesitamos más o nos sienta mejor…).

 

”Siempre acabo deseando el orgasmo y terminando rápido, como quien hace un trámite. He llegado a pensar que es por pereza, por falta de ganas reales, e incluso por sentirme mal conmigo” (Cita de una mujer)

 

La búsqueda del orgasmo no debe ser un fin, sino un camino de exploración, conocimiento y disfrute

La sexualidad es inherente al ser humano y la comunicación también así que intentemos que ésta última sea natural y en términos positivos. Las mujeres, en lo que al sexo concierne, estamos acostumbradas a dar más importancia al dar que al recibir, y el hecho de que vivamos en una sociedad falocéntrica, ha contribuido en gran medida a reforzar la imagen (errónea) de que la sexualidad de la mujer, debe girar en torno a la de su pareja.

Escucharnos a nosotras mismas y darnos lo que el cuerpo nos pide siempre ayudará en el proceso de crecimiento personal y este proceso incluye por supuesto nuestra sexualidad.

 

“Cuando lo hago lo disfruto y me siento cómoda porque forma parte de conocerse a una misma y por muy bien que me lo haga mi pareja que no tengo mijita de queja, el tocarte a ti misma siempre va a ser distinto y cuanto más te tocas más cosas descubres y más cosas puedes compartir con él o ella.” (Cita de una mujer)

 

Nuestro sexo no es solo una zona de placer si no de consciencia

Asiduidad

El tiempo libre del que disponemos, nuestro entorno, las cargas emocionales y sociales que acarreamos, pero sobre todo, el estado anímico, juegan un papel de suma importancia en lo que a la masturbación se refiere. Así, cuando nos sentimos bien con nosotras mismas y todo está más o menos en orden tendemos a masturbarnos más y a la inversa.

 

“Hay temporadas que me tiro 6 meses que me masturbo de una a cuatro veces diarias y luego paso un par de años que no me hace falta y lo hago de higos a peras. Luego paso una época que me masturbo a diario pero solo una vez y si no me acuerdo no pasa nada. Ha ido variando mucho dependiendo de mi momento vital de cómo estoy yo si estoy bien o no. También depende de si me gusta alguien o no, si estoy recién emparejada o no, si estoy teniendo sexo o no… ósea que hay muchas cosas ahí juntas haciendo trabajos” (Cita de una mujer)

 

Tratar de escuchar tu cuerpo y lo que éste te pida en el momento que te lo pida puede ser una buena guía; ya que el cuerpo es sabio, reacciona y demanda en base a lo que necesita, lo que estás viviendo y cómo en este momento determinado de tu vida. Uno de los factores (junto con el estado anímico) determinantes a la hora de masturbarnos y de la asiduidad con la que lo hacemos, es que muchas mujeres conciben aún la masturbación como un acto a realizar única y exclusivamente en pareja.

Es más, lo ven como precalentamiento o juego preliminar a la penetración y no como un acto sexual en sí. Aunque hay bastante cuórum en el hecho de que los orgasmos a solas no tienen mucho que ver con los orgasmos en pareja; si lo hacen solas es en contadas ocasiones o cuando están solteras y no tienen sexo en pareja. Y el motivo es más para liberar tensión, como un mecanismo para des estresarse y por lo tanto no se exploran toda su capacidad orgásmica, si no que se quedan con la parte más física que tiene que ver con la liberación hormonal.

 

“Ahora lo hago poco, unas 2 veces al mes si puedo pero mas que nada porque también lo hago con mi pareja” (Cita de una mujer)

 

Inicios

Es prácticamente imposible hablar de masturbación y que no nos dé por pensar en cuándo empezó todo. ¿Con qué edad empecé a masturbarme conscientemente? ¿Será una edad demasiado temprana la mía? O tal vez no lo descubrí hasta hace poco en mi vida? Cómo lo vivía entonces y como lo vivo ahora? Nos consta que una mayoría empezó a masturbarse entre los 7 y los 12 años aunque como en todo, hay casos más tempranos y más tardíos. Para la mayoría de las que empezamos de más pequeñas, en muchas ocasiones coincide que fue un hecho “accidental” durante la autoexploración y la curiosidad que conlleva la niñez.

Y decimos accidental porque en muchos de los casos no se buscaba o no se tenía constancia del placer que aquello podía provocar, si no que es algo que se fue deduciendo sobre la marcha. Cuánto más mayor hayas empezado a masturbarte, la experiencia habrá sido más conscientemente buscada y el fin de hacerlo tendrá más relación con la búsqueda del orgasmo y la satisfacción personal.

 

“Es una experiencia bastante increíble la primera vez. Creo que ahora se dice más pero en mi época era muy raro hablar de esto y te sentías como medio mal, como si fueras una guarra. Yo tenía esa sensación pero seguí haciéndolo porque lo disfrutaba mucho.” (Cita de una mujer)

 

“De más pequeña me exploré cosas pero era más como una exploración que un disfrute en sí.” (Cita de una mujer)

 

Casi siempre tendemos a masturbarnos de la misma manera, en la misma pose con los mismos movimientos y con fantasías recurrentes y aunque me consta que tiramos mucho de la imaginación para excitarnos, otras muchas también vemos porno y en menor medida fotos. La mayoría dice llegar al orgasmo en la masturbación solo acariciándose el clítoris y sin necesidad de penetración.

Es un orgasmo rápido y fácil, corto e intenso y no necesita de gran exploración interna. Está demostrado que el clítoris es el originador del placer sexual en las mujeres y, debido a sus dimensiones, con la penetración se puede llegar a estimular también y hacer llegar al orgasmo; pero la forma más directa de llegar es con la estimulación del glande clitorial.

Existe una malentendida realidad que divide los orgasmos en clitoriales y vaginales y que de algún modo, siempre ha dado más importancia o validez a los segundos. Como si existieran categorías y ránkings en los orgasmos debido a cómo llegamos a ellos. Éste ha sido otro de los condicionantes para que muchas mujeres se sientan “menos capacitadas” para tener orgasmos ya que si no consiguen tener orgasmos vaginales, se consideran que de algún modo no están bien o les falla algo.

Hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad falocéntrica en la que la sexualidad de la mujer ha estado y aún está muy subeditada a satisfacer la del hombre; así que si con la penetración no se llegaba al orgasmo, una mujer podría ser considerada “defectuosa”.

 

“Cuando me masturbaba con el pene de plástico nunca me lo metía, eso no me daba placer, siempre me corro cuando estimulo el clítoris, es lo único que toco y lo que más me gusta.” (Cita de una mujer)

 

Ampliar información de cada apartado

De Peculiares

Lo que no sabías sobre el deseo, la excitación, la masturbación y el orgasmo

deseo, excitación, masturbación, orgasmo @somospeculiares

15 de mayo de 2019

Xandra Garcia, Sensa

El orgasmo es el gran comedor de palabras. Solo permite el gemido, el aullido, la expresión infrahumana, pero no la palabra”, Valérie Tasso

La masturbación ha estado durante siglos vinculada a un sinfín de mitos y condenada al tabú. Hasta hace bien poco seguíamos escuchando amenazas tales como que la masturbación producía ceguera, locura, alucinaciones… o su versión más moderna, causaba el acné puberal. Sin embrago, la masturbación es la gran escuela del autoconocimiento erótico. Gracias a la autoexploración sabemos más sobre lo que nos gusta y como nos gusta; sobre lo que deseamos y cómo lo deseamos.

Hoy sabemos que en torno al 97% de hombres y un 62% de las mujeres se masturba o se ha masturbado alguna vez. Sin embrago, las cifras cambian considerablemente cuando nos referimos a la población con disfuncionalidades orgánicas. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de un 10% de la población mundial, es decir unas 650 millones de personas, tienen diagnosticado algún tipo de discapacidad. De los cuales el 47,10% son mujeres y el 58,30% hombres. Según estos datos el 26% de ellas y el 51,66% de ellos disfruta de su erótica. No especifica si en el disfrute de la erótica se ha incluido el autoerotismo o no. Pero la diferencia en cifras es notable.

Las personas con diversidad funcional se enfrentan a dos principales dificultades a la hora de encomendarse a los placeres del “yo me lo guiso, yo me lo como”. Por un lado las propias características físicas, el acceso a su propio cuerpo, y por otro, el miedo al impulso sexual. Corre el mito de que las personas con disfuncionalidades orgánicas no sienten deseo, nada puede estar más lejos de la realidad. Pero lo más perjudicial es cuando uno mismo se lo cree y frena o dificulta esas sensaciones.

Para lo primero, te voy a dar algunos consejos o recursos para que los puedas poner en práctica. Para lo segundo… siento tener que decirte que no tiene remedio. En tanto en cuanto eres sexuado o sexuada, el deseo forma parte de ti, lo puedes reprimir y por supuesto que va a variar a lo largo de tu biografía, pero es una cualidad de reside en ti. Por lo que vamos a dejar de lado el miedo, la incertidumbre y las dudas; y si te apetece, te guiamos sobre cómo te lo puedes montar.

Pero antes déjame que te cuente algunas cosas sobre los placeres y el orgasmo.

"El orgasmo se tiene en el cerebro pero se sensa en el cuerpo"

Antes del orgasmo está la excitación y antes de ésta, el deseo. No podemos saltar directamente al tercero sin pasar previamente por el primero y el segundo.

La excitación tiene un efecto psicotrópico y euforizante. Cuando estamos eufóricos, somos más atrevidos y aumenta la circulación llevando la sangre a las zonas periféricas y preparándonos para sensar –sentir en la piel-. Subiendo los niveles de excitación se desencadena el orgasmo.

“El orgasmo es el final de una lucha encarnizada por buscar el placer…El error es subestimar el placer que precede al orgasmo”, Eduardo Punset

Sin embargo, el orgasmo no es lo mismo que el placer. Para tener una autoerótica satisfactoria y placentera no es necesario llegar al orgasmo. Esta búsqueda obsesiva del orgasmo dificulta en gran medida poner en el valor y disfrutar de los goces previos. Como si existieran sensaciones de primera y sensaciones de segunda. Cuando realmente todas ellas nos llevan al disfrute y al bien estar. Es más, déjame decirte que en una escala del 0 al 10 de los deleites, el orgasmo no tiene por qué puntuar en el 10. Al igual que cualquier otro estímulo puede pasar por todas sus gradaciones.

Aunque el único órgano imprescindible para tener un orgasmo es el cerebro, lo cual es un argumento más para animarte a explorar todos los recovecos de tu piel en búsqueda de nuevas zonas erógenas, con frecuencia en disfuncionalidades orgánicas el sistema nervioso se ve afectado dificultando en gran medida las conexiones de los genitales con el cerebro. Llegando incluso a no tener sensaciones orgásmicas.

“Tengo una pequeña tarea para ti. Ve a casa y tócate. Vive un poquito.” Pelicula El Cisne negro

Ahora si, vamos a darte algunas sugerencias que puedes poner en práctica.

Explora tus zonas erógenas más allá de los genitales, ¿Sabías que el órgano excitable más grande del cuerpo es la piel? Pues, te informo de que posees unos 2m2 de superficie potencialmente voluptuosa.

Si la dificultad radica en llegar con las manos a los genitales, puedes utilizar objetos que permitan la extensión. Incluso puedes explorar la posibilidad de acoplar esos objetos a vibradores permitiéndote así estimular esas zonas.

No hace falta ser muy sofisticado, seguro que tienes por casa un plumero por ejemplo; que bien lo podemos utilizar para acariciarnos o sujetar un juguete al mismo y haga las veces de brazo extensor. Hablando de recursos caseros… Te animo a que averigües que objetos ordinarios se pueden convertir en fuentes de placer. Se me ocurre: la almohada, cojines, el reposabrazos del sofá…Estos pueden ayudarte a acariciar aquellas zonas a las tienes dificultado el acceso.

Hay algunos juguetes eróticos que a pesar de no estar pensados para facilitar la masturbación pueden ser de utilidad cuando tienes algún tipo de dificultad a la hora de mover los brazos o las manos. En el caso de las vulvas, puedes colocarte o puedes pedir que te coloquen una mariposa o una bala vibradora en las bragas, que más tarde te permita ponerlo en marcha mediante control remoto. Los penes también se pueden estimular con ayuda de huevos que simulan la textura de una vagina, existen en el mercado unos adaptadores con forma de ventosa que te permiten anclarlo a una superficie de forma que no tengas que sujetarlo con las manos. También puedes echar un vistazo a esos juguetes que están diseñados para funcionar como manos libres.

Como ves proporcionarnos placer a nosotros mismo no esta tan fuera del alcance de movilidades, ni de economías diversas. Sólo hace falta rebuscar un poco por casa, echarle imaginación y dejarse llevar por las sensaciones placenteras.

“Para todos café, pero a cada uno su café”, Efigenio Amezúa

Subrayar que en el mundo de los goces y los placeres no hay una receta a seguir al pie de la letra. Como ya hemos comentado líneas más arriba, cada uno de nosotros tiene una erótica propia. Todos disfrutamos del placer pero cada uno con sus placeres.

De Peculiares

¿Conoces el age play?

¿Conoces el age play?

10 de mayo de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Una Lolita con sus gafas de sol, su piruleta y su minifalda de colegiala. Eso es lo que a la gente le viene a la mente cuando piensa en el “age play” (juego de edad). Sin embargo, ¿qué hay más allá del cliché más conocido a lo largo y ancho de la red? Igual que hay Papis, hay Mamis, littles con todo tipo de identidades ¡y mucha más complejidad! ¿Te atreves a descubrir más?

Hay vida más allá del cliché de “ser una niña muy mala que se ha ganado unos azotes”. Esta escena que genera tantas atracciones como aversiones, es la única que nos suele venir a la mente cuando pensamos en “age play” y ello se debe a que, como en otras tantas cosas, se ha visibilizado sólo una perspectiva sesgada, muy coitocéntrica y, como no, lo más cisteheronormativa posible. Pero el age play no acaba en la cama ni en las relaciones con un hombre Top y una mujer bottom.

Se considera age play todo juego, encuentro e incluso relación donde las personas que forman parte de ella deciden libremente interpretar tener una edad que no es exactamente la suya e interactuar con la otra parte desde ese rol y esa edad ficticias.

 

“Little, yo soy tu Papi”

 

Hablando en plata: no, no es guay usar el DDlg (Daddy Dom little girl) como excusa para follarse quinceañeras y veinteañeras, desatender completamente a la gente y simplemente cumplir el cliché de llamarlas “mi niña” para destrozarlas física y psicológicamente. Eso es abuso sostenido en un engaño, por si fuera poco. Es decir, eso es kakita.

El age play es una posibilidad abierta a todo tipo de parejas y todo tipo de representaciones de roles de personas menores y personas adultas. No obstante, en este artículo nos centramos en esas relaciones que reflejan un rol p/marental y un rol de persona descendiente.

Como todo juego de roles del BDSM no se limita sólo al encuentro, se puede expandir a la propia relación. Tendemos a genitalizar el BDSM tanto que no imaginamos que situaciones performadas por quienes lo practican se reflejen a lo largo del día y sean parte de su erótica. Pero así es.

Por ejemplo, una little puede desear que le lean un cuento y ya, sin masturbación ni penetración, simplemente porque le lean el dichoso cuento. SÍ, SE PUEDE.

Lo sé, esto os ha cortocircuitado, pero me limitaré a recordar que son dos personas adultas que han consensuado ése juego y que, lo más importante, ese juego les es satisfactorio y beneficioso para su buenvivir.

Cuando estas dinámicas se expanden en la relación, las prácticas que reflejan crianza y cuidado son de alta importancia y parte del día a día. Cosa que no es precisamente lo que nos imaginamos cuando alguien nos dice BDSM (solemos imaginar gritos y malas formas). Que, #ojocuidao, tampoco quiero decir que sin Ageplay el BDSM sean gritos y malas formas.

Dicho esto, déjame desmontarte unas cuantas dudas:

Pero, entonces, ¿a esta peña le pone ir en pañales y esas historias?

Sí… y no. Dentro de las relaciones de este tipo quien interpreta el rol de la persona menor puede encarnar edades o franjas muy dispares que suelen diferenciarse con las siguientes categorías: baby, little, middle y teen. Es más, hay una siglas, ABDL (Adult Baby Diaper Lover) para referirse estrictamente a las personas que actúan como si fuesen bebés y adoran los pañales. Esta parte del colectivo tiende a ser especialmente ridiculizada en teleseries policíacas de asesinatos (no daré nombres), donde ya sabéis que quien sea “rarito eróticamente hablando” suele acabar muerto.

¡Esta gente tiene traumas fijo!

Repito respuesta aún a riesgo de sonar cancina (y, además, patologizante): sí… y no. Hay practicantes que son conscientes de que en algún momento de su niñez vivieron situaciones difíciles y es a través de la vivencia de la niñez fingida que consiguen resignificar o darle la vuelta. (Para muestra, un botón: el caso de la chica que revivía su infancia con su pareja actual. )

 Sin embargo, también existen quienes, simplemente, lo ven agradable, incluso excitante y lo hacen. Puesto que, contra lo que aún mucha gente opina por sus prejuicios, tanto un rol Top como un rol bottom pueden ser una vía de liberarse, desestresarse, desconectar.

Y, ¿si creo que me mola, qué coño hago?

Bueno, sí crees que estas relaciones o algunas de estas prácticas (llevar chupete, usar pañales, que te lean cuentos, que te ayuden a prepararte y vestirte como si fueras peque… ¡¡qué sé yo!!) llaman tu atención, como siempre, recomiendo acercamiento con cautela.

En primer lugar, escoge un buen momento para explicar a tu pareja qué deseas y cómo lo deseas; cuanta más tranquilidad y tiempo, más fácil será para todas las partes. En segundo lugar, no escojáis las cuestiones más difíciles y más intensas de entrada, poco a poco, en adelante tendréis todo el tiempo del mundo para seguir explorando. Por último y no menos importante, ¡experimenta, revisa y sigue disfrutando!

De Peculiares

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?
Foto: Stephanie Góngora, instructora de yoga

25 de abril de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pese a ser un proceso natural que acompaña a las mujeres durante prácticamente toda la vida, en nuestra sociedad, se ha corrido un tupido velo alrededor de la menstruación y todo lo que tenga que ver con ella. Paradójicamente, siendo un sangrado que tiene más que ver con la vida que con la muerte, la suciedad o la violencia; se considera la menstruación de más mal gusto y algo que hay que tapar o esconder de cara a la galería. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que la menstruación sea algo que no atañe a los hombres cisgénero?

Se nos ha enseñado desde pequeñitas a ser discretas con el tema e incluso, en muchas ocasiones, en el colegio cuando nos hablaron de ella, se excluyó a los chicos de la charla porque eran “cosas de chicas”. Con todo este panorama a nuestras espaldas, muchas aún creemos que los chicos tienen más tabú del que realmente existe con el tema, pero muchas veces somos nosotras mismas las que marcamos esa distinción y nos capamos la posibilidad de disfrutar del placer durante esos días pensando que no podemos dejarles ver ese aspecto de nosotras a nuestras parejas.

Hemos estado hablando del tema con varios chicos para saber sus opiniones y por lo general, en lo referente al sexo con la regla, admiten no tener mucho problema más allá de ciertas reticencias con el sexo oral más que con la penetración y mayormente por un tema de olores o miedo a que eso “sangre a lo loco” (cita textual de uno de ellos).

Las preguntas que nos hacen en los centros, en la calle, lxs amigxs… son las mismas: ¿Se pueden tener relaciones sexuales durante la menstruación? ¿Es seguro? ¿Se puede hacer sin condón sin riesgo de embarazo? ¿Evitarlo es un tema de higiene o la cosa va más allá? ¿Somos las mujeres las que tenemos más tabú con el tema por pudor o es el horror que supone para muchos hombres siquiera nombrarla lo que nos frena? ¿En el fondo les importa tanto a ellos? ¿Hay maneras de mantener relaciones sin que la cosa parezca la matanza de Texas?

Es normal que genere dudas ya que el tema de la menstruación sigue siendo un gran desconocido incluso para muchas de nosotras aún cuando convivimos con ella cada mes.

Socialmente se ha equiparado la menstruación en muchos aspectos con un estado de enfermedad, y si bien es verdad que muchas de nosotras sufrimos dolores durante la menstruación, y eso es debido a que algo no funciona bien en nuestro sistema, pero no a la menstruación en si; el hecho de tener la regla no tiene nada que ver con enfermedad.

Esta equiparación puede dar pie a confusiones ya que normalmente, cuando estamos enfermos el apetito sexual suele verse reducido. En el caso de la menstruación por contra, muchas experimentamos una subida de la libido y es que el ciclo menstrual, en sí, implica variaciones en diversos niveles hormonales y estas variaciones se disparan tanto durante la ovulación como durante los días de sangrado. Además, está comprobado que practicar sexo durante la menstruación, puede ayudar a reducir los posibles dolores menstruales debido a la liberación de endorfinas y además facilita el sangrado.

Aunque el nivel hormonal durante la menstruación es importante a la hora de valorar las ganas de sexo, no es el único factor existente ni es determinante. La cuestión social, las creencias y los factores culturales que nos rodean son las causas con más peso a la hora de practicar sexo, o no, con la regla. El sexo durante la menstruación es igual o incluso más placentero teniendo en cuenta que contamos con lubricación extra y eso puede facilitar en algunos casos la penetración. Hay que tener muy en cuenta (como siempre) el uso de protección, a poder ser con métodos de barrera, ya que, aunque el riesgo de embarazo pueda ser menor, no es inexistente y además el riesgo de contracción de ETS’s sí que es importante.

Ante todo, y en última instancia siempre será un tema de apetencia, pero estar con la regla no tiene por que significar que renunciemos al sexo.

Que no haya penetración, que se decida a practicar en la ducha por un tema de limpieza o se forre de toallas la cama, que solo se practique masturbación o sexo oral o que se escojan unas posturas más específicas en la que el hombre esté arriba o ambos estéis de lado por un tema de leyes de gravedad y un largo etc.; es una decisión muy personal; pero poder, se puede. La menstruación, si os da cosilla el tema del sangrado, puede ser un momento ideal para explorar nuevas formas de practicar sexo y centrarse más en las caricias y los juegos que en la penetración en sí. Tened en cuenta que durante la menstruación, la mayoría de mujeres disfrutamos de una mayor sensibilidad; y aunque en ocasiones podamos sentir molestias o hinchazón como es el caso de los senos, puede ser una ventaja a la hora del disfrute el explorar los límites de esa sensibilidad. ¡Ahí lo dejo!

Con todo esto, poco más me queda que decir que remarcar que siempre, dejando ya a un lado los tabús o los ascos; será un tema de apetencias y sobretodo de convenir y consensuar entre las personas que vayáis a mantener relaciones sexuales si os parece bien, o no, a ambos.

De Peculiares

¡Socorro! Tengo mi primera cita homosexual

2 de abril de 2019

María Torre, Ars Eróticas

¿Te acuerdas de los nervios de aquella primera vez en la que compartiste tu sexualidad con otra persona? El dolor de estómago, el nudo en la garganta, los sudores fríos… hablamos mucho de sexo, se nos llena la boca fanfarroneando del último polvo del fin de semana, pero cuando salimos de nuestro círculo de confort, ¡ay! Es como volver a la casilla de salida.

Reconócelo, por muy experta o experto que te creas y por muy bien que se te dé el sexo, los nervios y las inseguridades cuando te acuestas con alguien nuevo vuelven a aparecer. Imagínate que conoces al alguien que te atrae y con el que quieres tener un encuentro erótico y, además, es de tu mismo género. Vale, es un paso más en tu vida sexual, más experiencias y maneras de disfrutar de ti mismo y de conocer nuevas vías de disfrute, pero te surgen muchas dudas: ¿esto significa que he cambiado de orientación sexual? ¿Sabré dar placer a alguien de mi mismo género? ¿Cómo debo comportarme?

Para y respira. Tener deseos hacia alguien de tu mismo género y acostarte con él no te hace inmediatamente gay, lesbiana o bisexual. Sentir impulsos sexuales, sentirte atraído por otra persona, aunque sea de tu mismo sexo e incluso formando parte de una relación, es algo totalmente natural. Los deseos y atracciones sexuales están ahí y son tantos como personas, así que sientas lo que sientas está bien. Si quieres llevarlo a cabo y la atracción es recíproca, ¿por qué no probar algo nuevo?

Cómo tener sexo con alguien de tu mismo género

¿Cómo lo has hecho hasta ahora? Pues ahí tienes la respuesta, por instinto y dejándote llevar por lo que vuestros cuerpos os piden. Que la persona que ahora tienes enfrente sea de género diferente a otras con las que te has acostado antes no cambia casi nada. Decimos casi porque sabemos que en la teoría todo parece muy fácil, pero a la hora de la verdad nos vienen a la cabeza muchas dudas realmente tontas.

Párate a pensar. Tú eres una mujer o un hombre que vive su sexo, se toca, se masturba y que conoce su cuerpo. Sabes lo que tienes, ¿no? Pues ya sabes cómo es el cuerpo de tu próxima pareja sexual. Pero eso no es todo. Su cuerpo anatómicamente se parecerá al tuyo, pero las zonas erógenas son algo muy personal. Tú te mueres de placer cuando te muerden el muslo y eso no significa que, si vas directamente a mordérselo a tu compañera/o se vaya a correr al momento, pero eso te pasa igual con alguien de diferente género.

Que sea una mujer o un hombre como tú no quiere decir que le guste lo mismo que a ti. Te vamos a dar la llave que abre casi todos los misterios del sexo: la comunicación. ¡Hablad!

¿Qué mejor forma de calentar y coger confianza que hablando? Da igual que habléis del tiempo, de la bolsa o del gobierno, seguro que acabáis hablando de qué es lo que os pone y ahí empieza la magia. Compartid vuestras experiencias sexuales, qué es lo que más os gusta que os hagan, que os toquen, que os digan y a partir de ahí irá todo rodando. Dejaos llevar, escuchad a vuestros cuerpos y haced lo que os pidan.

Lo que nunca debes hacer

No finjas ni mientas ¡nunca! porque no siendo sincero no vas a ganar nada. Compartiendo vuestras vivencias seguro que os dais cuenta de que las dos estáis igual de nerviosas, así que no pasa nada, simplemente disfrutad del momento.

Libérate de todas las ideas preconcebidas. Deja en casa cerrado bajo llave ese libro o esa película que enseña cómo lo hacen dos mujeres o dos hombres. No te va a servir más que para hacerte ideas que luego puede que no se hagan realidad. Imagínate que tu máxima es hacer la típica tijera con esa chica y cuando se lo dices ella te mira como ¡¿qué?! Y es que el porno nos engaña mucho y nos pone expectativas nada reales. Es mejor si te centras en tus deseos, que pienses en qué te gustaría sentir y lo pongáis en común. De ahí sí que saldrán posturas interesantes.

Lo que sí que debes hacer

Ser tú misma o mismo. No hay nada mejor. Sé libre de expresar lo que sientes y de dejar claro qué es lo que esperas e incluso admitir que estás un poco nervioso porque has salido de tu zona de comodidad sexual.

Abre la mente y disfruta. Es lo más importante. Estás ante una nueva experiencia así que tan solo céntrate en vivir el momento, de ser tú, tu cuerpo y nuevas formas de desarrollarte sexualmente. Focaliza tu mente para que se quede con lo mejor del momento y para que las distracciones sean mínimas, así conseguirás que la experiencia sea más positiva.

Puedes pedirle algún consejo a una amiga o amigo que ya lo haya vivido antes que tú para que te cuente cómo fue. Así reducirás el nivel de estrés. Pero no creas que va a ser igual. Cada persona lo vive de una forma y la tuya será otra más e igual de única.

¿Cómo tengo que comportarme?

Borra el tener que. No tienes que nada, simplemente ser. Piensa que eres tú, con tu forma de ver la sexualidad que va a compartirla con otra persona que está igual que tú. Y es que cada vez que tenemos un encuentro erótico con otra persona da igual de qué género sea, estamos en las mismas condiciones. Somos como dos fichas que se unen por primera vez y que tienen que ir girando y reconociéndose hasta encontrar cuál es la mejor posición para encajar y sentirse cómodos.

¿Te has preguntado si para la otra persona esto también es nuevo? Si no sabes la respuesta, pregúntaselo, porque igual te estás volviendo loca/o porque para ti es “la primera vez” y ella o él está igual que tú. De nuevo, la comunicación y sinceridad soluciona más problemas de los que creemos.

Lo que sí que te decimos que tienes que es sentirte bien, estar segura/o de lo que haces, que lo haces porque te apetece, porque quieres y porque el sexo es para divertirse, experimentar y disfrutar. Siéntete sexy y lánzate a una nueva aventura.

Puede ser que la primera vez sea un desastre y no sea como te esperabas, pero ¿acaso las primeras veces son siempre perfectas? Casi nunca lo son, así que relájate y prueba otra vez, que segundas partes sexuales sí que son buenas.

De Peculiares

¿Qué significa ‘Switch’ dentro del BDSM?

¿Qué significa ‘Switches’ dentro del BDSM?

21 de marzo de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Seguro has intentado leer este palabro y se te ha atascado la lengua en varios puntos. Tranqui, con un poco de entrenamiento, se va mejorando. Pero si ya pronunciarlo tiene su aquel, ni os cuento definirlo… ¡y entenderlo! Aunque partimos de una base que parece fácil: personas con capacidad para ser tanto dominantes o tops como sumisas o bottom. Pero esto no es tan fácil como quedarse solo con esa definición.

Para explicar qué significa switch seguramente tendremos que explicar otro par de cosas antes:

  • Debemos tener en cuenta que en este artículo acogemos como personas que practican el BDSM desde quienes de vez en cuando “aderezan sus encuentros eróticos” a quienes lo viven como base de su propia relación.
  • Además, en adelante utilizaremos los conceptos top y bottom entendiéndose como etiquetas abanico (ya que las etiquetas dom y sub no acogen en su seno a quienes viven sólo el sadismo y el masoquismo).

Dicho lo cual, hagamos un listado de quiénes sí son switch:

  • Quienes en diferentes relaciones pueden tener diferentes roles.
  • Quienes dentro de una misma relación o un mismo encuentro pueden desarrollar diferentes roles.
  • Quienes, dependiendo de estímulos externos o propios (su estado de ánimo, su tipo de deseo predominante ese día…), se decantan por un rol u otro en función de la relación o el encuentro.
Imagen de Stuart F Taylor
Imagen de Stuart F Taylor

Pero, todas estas personas requieren de un punto crucial para ser switch: considerarse y vivirse como tal. Quiero subrayar este punto porque, tan feo es decir que los switch no existen como etiquetar a alguien desde fuera. Si creemos que alguien está en un armario, sacarle a la fuerza seguramente no será un gran plan de ayuda.

Por si el desconocimiento externo fuese poca ayuda, también las personas switch viven a veces situaciones de discriminación y menosprecio dentro de la propia escena BDSM. Siendo así objetivo de falsos mitos similares a los de las personas bisexuales (son personas promiscuas, no son de fiar porque pueden irse con cualquiera…). Pero no me corresponde hoy desvelar todo sobre los switches, en este artículo la idea es presentarlo y definirlo, aclararé más entresijos sobre el término y el BDSM en siguientes artículos.

De Peculiares

Estos son los mayores mitos sobre el sexo lésbico

Mitos lésbicos

13 de marzo de 2019

María Torre, Ars Eróticas

Aún no entiendo muy bien por qué el sexo entre lesbianas es una de las fantasías más recurrentes. Cuando ponemos a dos mujeres frente a frente y las imaginamos teniendo sexo los niveles de excitación se disparan. Si cambiamos dos vulvas por dos penes, ya cambia el panorama y no a todo el mundo le gusta... ¿A qué se debe esto? No tengo una respuesta clara, y mira que la he buscado y meditado, si vosotras lo tenéis claro por favor contádmela. Pero sí que tengo alguna inclinación, y es que las películas porno y los mitos sobre el sexo lésbico no ayudan mucho a ver la realidad de los encuentros eróticos entre lesbianas.

No recuerdo muy bien si antes de meterme en esto de experimentar con mujeres yo también tenía la misma perspectiva, creo que no, pero claro ahora lo veo desde el otro lado y no es fácil ser objetiva. Ahora sí que hablo con convicción de causa y os digo que el sexo entre mujeres no es tal y como lo pintan. Por eso, hoy os voy a romper 5 mitos sobre el sexo entre lesbianas.

El menaje de cocina mejor lo dejamos ahí, en la cocina

Mito número uno. Es por antonomasia la imagen más representada (también en tus fantasías no lo niegues) del sexo lésbico. LAS TIJERAS, así en mayúsculas. Porque parece que para las lesbianas no hay postura más satisfactoria que ésta, permitidme romperos el mito. La postura de las tijeras permite que los genitales se rocen directamente e incluso si hay bastante lubricación pueden hacer efecto vacío entre vulva y vulva y aumentar el placer. No quiero decir que no sea excitante, pero de ahí a que sea la favorita va un trecho. Es una buena postura para hacer de vez en cuando y durante un tiempo determinado, pero no es para practicar en un arrebato de pasión porque requiere una logística más estudiada. Muchas veces se nos presenta como la primera postura que se hace entre mujeres y he de deciros que no. Hay muchas otras posturas a las que recurrimos y de las que disfrutamos mucho, por ejemplo el misionero lésbico en el que también están en contacto los pubis o la postura de Venus, que se basa en rozar la vulva en el muslo de nuestra compañera.

Y tú, ¿eres pasiva o activa?

Mito número dos. Esta es una de las preguntas más comunes y más hirientes que se hacen a las parejas lésbicas. ¿De verdad hay que explicarlo? ¿aún se cree que una toma un rol y la otra otro y permanece así hasta el final de los días? Es como cuando intentan averiguar quién hace de chica y quién de chico. Los roles, igual que en cualquier otra relación son intercambiables y mutables. Vamos que las lesbianas follan igual que cualquier otra pareja, a veces una lleva más la voz cantante y la otra se deja llevar e incluso, ¡cuidado no os asustéis! En ocasiones se han dado casos de que las dos actúan por igual en sus encuentros eróticos.

Dejando bromas a parte, rompamos este binomio hombre/mujer para todo y pensemos en personas. Personas que se encuentran y disfrutan sin tener en cuenta sus géneros, simplemente sus deseos. Hay veces en los que apetece jugar a roles, como en todas las relaciones y otras disfrutar sin más.

Sin juguetes no hay paraíso

Mito número tres. ¿Cómo? ¿que si no tengo un dildo o un vibrador lo mío ya no es sexo? Pues eso parece, que si no te penetras o penetran con algo no es 100% sexo. Esta es otra de las cosas que no entiendo, pero si sois valientes cuando vayáis a vuestra próxima revisión ginecológica se lo explicáis al o la facultativa, porque las últimas experiencias son que si en tus encuentros no hay pene que te haga orgasmar, no se certifica como sexo. Esa es la cara que se me quedó a mí. Y es que para paliar esta “falta” de miembro masculino, se nos meten los juguetes sexuales por cualquier sitio (u orificio). No seré yo la que reniegue de ellos, pero hay vida sexual más allá de los dildos. El erotismo es mucho más que penetraciones y vibraciones alteradoras de ritmos cardíacos. Las manos, la lengua o la piel son unos juguetes sexuales magníficos para disfrutar. Y no debemos olvidar que no a todas las personas con vulva nos gustan los juguetes eróticos, hay muchas que prefieren disfrutar de sus cuerpos sin accesorios y no por ello tienen una vida sexual peor.

Las ETS son para los penes

Mito número cuatro. Las lesbianas no se contagian de infecciones de transmisión sexual. Ya sé que te parece una barbaridad que diga esto, pero se sigue pensando que entre las mujeres no se transmiten este tipo de infecciones y no es cierto. Es verdad, y los datos lo avalan, que el número de infectadas es menor que en otros colectivos, pero esto no quiere decir que sean inmunes.

Igual que cualquier otra persona, cuando decidimos tener un encuentro con otra mujer hay que protegerse. Si compartimos algún juguete debemos ponerle un preservativo y lavarlo bien después y antes de su uso. Durante el sexo oral es importante utilizar una banda de látex o hacerla con un condón abierto para evitar el posible contagio. Cuando nos apetezca introducir dedos o tocar, protegernos es tan sencillo como ponernos unos guantes de látex o fundas de dedos.

Las lesbianas no son tántricas

Mito número cinco. Los encuentros sexuales entre lesbianas son rápidos y fruto de un arrebato. ¿Eh? Os podéis imaginar mi cara cuando oí esto. ¿Cómo que el sexo entre mujeres es más rápido? A mí aquí algo no me encaja. Por una parte siempre se dice, en esos cuentos populares, que a las mujeres nos gusta el sexo lento, despacio, saboreado y no un quickie rápido. Por eso de que las mujeres, así como colectivo, como si al decir mujeres todas nos unificáramos, nos cuesta más excitarnos. Pero por otro lado, ahora oigo que el sexo entre lesbianas no es tan largo como el del resto de mujeres. Y digo yo, si a las mujeres nos lleva más tiempo excitarnos y el sexo lésbico es entre dos mujeres, más tiempo tardarán en excitarse, ¿no? Y además, para qué, ¿para qué final? ¿Es que la excitación no es a un acto erótico y sexual en sí mismo?

Las lesbianas, igual que cualquier otra mujer, tienen sus propios ritmos y a veces nos apetece sexo tántrico, lento y pausado y otras nos morimos por un polvo en el ascensor.

Pensando en todos estos mitos me venían a la cabeza muchas escenas de películas y relatos, tal vez ahí esté la respuesta a mi pregunta de por qué hay tanto mitos sobre el sexo lésbico. Un poquito de realidad sexual no nos vendría mal para nuestros imaginarios eróticos.