De Peculiares

FemDom: ¡Quiero ser dominatrix!

Angelina Jolie como la sexy y mortal Sra Smith

3 de septiembre de 2019

Norma J. Brau

“Hay que darles latigazos, si los quieres a tus pies y clavarles los tacones, para que se porten bien…” así arrancaba la canción Dominatrix de Las Siux. La idea plasmada en la canción no difiere de la imagen mental que tiene mucha gente del FemDom (Female Dominance). Pero, ¿en serio es esto lo que hace la gente? ¿Cómo se siente cómoda la gente en este rol?

Tenemos un montón de referentes culturales de mujeres dominantes en películas, libros, canciones… y yo diría que aun así son dos los modelos que se muestran en todos ellos:

  • La tía cañón que hará de sus órdenes tus deseos. Pensemos en Angelina Jolie interpretando a la Sra. Smith.
  • La despótica y sádica mujer que maltrata sin cuidado ninguno a quien se le somete. Como la Madame Vandersexx de Eurotrip.

De ahí que cuando una siente curiosidad por dominar está más perdida que un pulpo en un garaje. Por eso hoy os quiero compartir los consejos para primerizas en el FemDom:

  • Antes de entrar en faena, ¡habla e investiga!

No sólo con tu acompañante en la experiencia, ¡también con más gente! Infórmate un mínimo sobre las prácticas que probarás, guarda las medidas de seguridad necesarias e intenta tener un esquema claro de cómo debería ir todo para salir bien.

Por ejemplo, cuando hables con tu ‘sub’, además de acordar palabras de seguridad y consensuar prácticas, sería interesante indagar sobre cómo reacciona (tanto cuando le es placentero como cuando no). Así te será más fácil interpretar sus gestos.

  • Body language y palabra de seguridad

Especialmente si te interesa explorar prácticas que puedan provocar algún daño, es posible que te dé miedo. A todo el mundo le da cierto nerviosismo las primeras experiencias porque el daño es real y queremos que sea el adecuado para los fines deseados.

Pero, tranquila, usar las palabras de seguridad que acordéis y tener en cuenta el lenguaje corporal de con quien juegues seguro que te ayuda. La cara, los ojos e incluso una excesiva rigidez corporal, entre otros signos, también serán pista del nivel de agrado de la persona.

  • La teatralidad como ayudante

No es sólo cuestión de roles, ¡también de ambientación! Prepara una escena que te haga sentir cómoda y segura de ti misma. Aromas, luces y estilismos que mejor te hagan sentir serán tus aliados en la transición al rol que quieras llevar a cabo.

  • Pon las pausas a tu favor

La prisa es muy mala compañera de todo aquel trabajo que requiera de precisión, mimo e intensidad. Más cuando se da en newies. Tómate tu tiempo para las decisiones, no te apures y recuerda el poder erotizante de la espera.

  • Fastidios cotidianos y dulzuras hechas tortura

A veces cuesta imaginarse una sesión. Al no tener experiencia cuesta más generar una partitura equilibrada y agradable. Además, muchas veces la imaginación sólo aparece cuando no se la llama.

Si te pasa esto, lo ideal es que pienses en fastidios cotidianos y dulzuras que puedas convertir en torturas. Todo el mundo tiene actividades que odia un poquito hacerlas y que, lamentablemente, tiene que hacerlas, ¿qué pasaría si las añadimos a sesión con alguna complicación de por medio? O, si, en cambio, ¿hacemos que algo que se deseara mucho resulte excesivo pero aun así no se pueda rechazar? Una vez más, conocer un poco a quien se someta es un punto básico para un mejor diseño de estas ‘torturitas’.

  • Busca tu estilo

Parte del mito de la dominatrix y del BDSM es pensarnos que todo se resume en cuero, PVC, látex y gente muy estricta pegando voces y siendo cruel. Pero no. Al menos, no tiene por qué. Hay infinidad de roles; tanto si atienden a prácticas que se realizan (Spanker, Rigger, Cuckoldress…) como si atienden al tipo de relación o encuentros que se establecen (Mommy, Primal Predator, Disciplinarian, Lolidom…).

Además, no hay una sola forma de desarrollar un rol y todos ellos se pueden adaptar perfectamente a tu personalidad y a tu forma de relacionarte.

Aun teniendo todo esto en cuenta, puede ser que haya momentos o días en los que, aunque disfrutes, valores que hay aspectos mejorables. Esos días, no te agobies. Nadie nació sabiendo y mucho menos esto. Lo que acabas de empezar es un viaje de evolución, desarrollo y descubrimiento de otra faceta de tu ‘yo erótico’. Disfrútalo.

De Peculiares

¿Dolor de cabeza tras alcanzar el orgasmo?

cafelea sexual @somospeculiares

5 de septiembre de 2019

Monica Leiva, Hablandodesexo

Si después de una sesión sexual de lo más satisfactoria, cuando estás llegando al punto culminante o acabas de alcanzar el orgasmo, sientes que empiezas a tener un dolor agudo de cabeza, posiblemente estás sufriendo un episodio de la llamada cefalea coital o sexual.

¿En qué consiste este tipo de cefaleas?

 Durante el acto sexual se liberan endorfinas que actúan como fármacos naturales que no pueden quitar el mal humor, el insomnio e incluso aliviar dolores como los menstruales o la jaqueca. Pero en algunos casos orgasmar puede provocar dolor de cabeza a este dolor se le denomina “cefalea coital” o “cefalea sexual”. Consiste en un dolor de cabeza muy intenso, previo o inmediatamente posterior al orgasmo que comienza con pequeños latidos en la frente o sien y se extiende por todo el cráneo. Es un dolor benigno que desaparece al cabo de unos minutos, aunque en algunas personas puede durarle algunas horas.

¿Por qué se producen?

No se sabe a ciencia cierta las causas, pero hay una opinión entre la comunidad médica que el origen podría ser al aumento rápido de la presión arterial que se produce durante la excitación sexual y sobre todo durante el orgasmo.

Este tipo de jaqueca es más frecuente de lo que pensamos y puede aparecer en cualquier práctica sexual. La podemos dividir en dos tipos de cefaleas;  la pre-orgásmica y la orgásmica, siendo esta última la más común. En la primera, el dolor aparece levemente y va acentuándose a medida que se alcanza el orgasmo. Si el dolor, en cambio, ocurre al orgasmar o inmediatamente después, este será súbito e intenso.

Este tipo de cefalea es más predominante es hombres maduros, sobre todo a partir de los 50 años; una causa probable es el consumo de ciertos medicamentos para las disfunciones, en los que este dolor de cabeza sería un efecto secundario

¿Qué implicación tiene?

El problema es cuando afecta a la vida sexual de la persona, que evita tener relaciones sexuales por temor a que aparezca esta cefalea. En el 90 por ciento de los casos, el detonante del dolor es un cuadro de estrés, de depresión o de angustia, por lo que las preocupaciones del día a día, las económicas, sociales, laborales, el cansancio físico y/o mental pueden provocar este tipo de dolor.

¿Qué hacer si lo sufrimos?

 Si estamos teniendo relaciones con otra persona comunicarle nuestro malestar, si es durante la masturbación dejar de estimularnos, en todo caso cesar la actividad sexual y no orgasmar hará que desaparezca esta sensación. Podemos tomar un paracetamol si no tenemos ninguna contraindicación y, sobretodo, intentar relajarnos y echar una siesta si se puede

Si ocurre con frecuencia es muy recomendable que vayamos al médico al fin descartar que suframos algún problema de salud. Muchas veces al origen es debido al estrés o ansiedad a la que continuamente estamos expuestos. Es una manera de decirnos nuestro cuerpo que necesitamos una pausa.

Dormir las horas necesarias y dejarnos momentos de tranquilidad para nosotrxs mismxs nos puede ayudar a que no suframos de este dolor. Y recurrir a ayuda de un terapeuta si el estrés o la angustia persisten. Recuerda que nuestro cuerpo habla cuando algo no va bien, así que escúchalo y cuídate

De Peculiares

¿Sabes qué es el cuckolding y cómo se practica?

¿Sabes qué es el cuckolding y cómo se practica?

28 de agosto de 2019

Melanie Quintana Molero

Literalmente la palabra en inglés quiere decir “cornudo” o “poner los cuernos a alguien”. Es un juego al que habitualmente juegan las parejas heterosexuales, pero no tiene que por qué ser siempre así. Técnicamente se refiere a la práctica en la que un hombre obtiene satisfacción al observar a su pareja mientras folla con su amante o con el relato de ella sobre sus relaciones con una tercera persona.

Los casos más conocidos son en los que un hombre (normalmente casado) observa a su mujer con su amante que suele ser un hombre. El hombre con quien tiene ese encuentro, a quien llaman bull o lover, entra en la relación y satisface sexualmente a la mujer.  Cuckold es como se le llama al hombre que mira.

Es un juego de rol entre parejas, no tiene nada que ver con ser infiel y tampoco es lo mismo que ser swingers. Que se quede en la fantasía o que se lleve a la realidad es cosa de quien vaya a jugar. Una persona que practica el cuckolding se excita por la fantasía o realidad donde su pareja mantiene relaciones sexuales con otra persona, generalmente con alguien parecido a su alter ego. Literalmente lo que aumenta sus niveles de excitación es actuar como espectador de un encuentro entre su pareja y un/a tercero/a.

Este tipo de juego tiene un poder de transgresión muy alto, ya que la persona que hace el acto estaría experimentando lo prohibido (desde lo concedido) y para el que observa no solo le confiere el poder de impulsar a su pareja a transgredir, sino que también él controla realmente la situación, pues es él quien habitualmente decide cómo, dónde y con quién se va a acostar su mujer.

¿Por qué este tipo de práctica puede llegar a gustar a un determinado tipo de personas?

  • Alguno/as lo consideran una variante del masoquismo. Bajo la idea de sentirse humillado/a por parte de la pareja en su búsqueda del placer.
  • Otro/as opinan que es una manera de dominar, puesto que es el miembro de la pareja que observa quien decide cuándo y en qué condiciones le engañan.
  • En otros casos se cree que se trata de una forma de escapismo, una manera de eludir las propias responsabilidades sexuales (las que nos creemos que tenemos) en otro/a.
  • También hay quien opina que el hecho de convertir a tu pareja en objeto deseado por otro/a mientras se piensa que sigue siendo su “propietario/a” hace que haya personas que lo sientan como un símbolo de estatus.
  • Incluso hay quien opina que es una mascara para intentar ocultar el deseo por una persona de nuestro mismo sexo. Es decir, cedemos la oportunidad de que nuestra pareja se acueste con otro/a porque a quien realmente deseamos es a quien va a ser el amante de nuestra pareja en esta infidelidad pactada.

Sea la explicación que sea lo que está claro es que quienes lo practican de manera consensuada, pactada, libre y consciente disfrutan plenamente de esta práctica.

Principalmente hay tres formas de relaciones cuckold:

  1. Ligera: Juego de roles sexuales. El cuckold no es necesariamente pasivo y su excitación al verlos está en primer plano. Siempre está presente cuando su pareja tiene sexo y en ocasiones también participa.
  2. Clásica: Habitualmente la mujer vive sus fantasías con otros hombres. El cuckold lo sabe y se queda en casa o en el lugar pactado para observar. En el caso de que no esté para mirar ella le cuenta sus experiencias para humillarlo, lo domina, pero también tiene sexo con él.
  3. Extrema: Ella decide sobre su sexualidad. Nunca tiene sexo con su pareja. Ella es su ama y controla las necesidades sexuales de él, le obliga a estar casto.

Según un estudio de David Ley, Justin Lehmiller y el escritor Dan Savage, la práctica o fantasía de realizar este tipo de juegos es una experiencia muy positiva para muchas parejas. Ahora bien, para que esto sea posible los miembros de la relación han de tener gran confianza y respeto, se trata de que lo/as dos conecten, sin exigencias ni presiones.

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Dónde puedes azotar y 6 trucos para jugar

6 trucos y zonas donde sí y donde no puedes azotar si te apetece incorporar los azotes a tus encuentros

8 de agosto de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Hoy 8 de agosto es el día internacional del Spank. ¿Qué es el Spank? Poniéndonos puristas sería la práctica de dar azotes en el culo. Práctica no necesariamente dentro de una relación D/s (Dominación/sumisión). Sin embargo, es común ampliar el concepto más allá del culo y más allá de las manitas, ¿quieres saber más para poder celebrar este día como se merece?

Igual que toda práctica que implica algún nivel de dolor físico y/o psicológico, esta práctica requiere de unas pautas mínimas, como por ejemplo, que tengamos clara el mapa de dónde sí se puede azotar y dónde no. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, así que:

No obstante, se han escrito ya ríos de tinta cibernética sobre los cómos que permiten a quienes se inician información valiosísima; por ejemplo, el compañero de Deltoya Toys, nos ofrecía su artículo la semana pasada. 

Guía de zonas para azotar @somospeculiares
Imagen perteneciente al blog de calabozo.mx

Por eso, hoy nos vamos a centrar en explicarte algunos trucos que pueden ayudarte a hacer tu experiencia más excitante.

1.Elecciones con truco

Una forma de generar más comodidad en quien va a recibir el spank pero también de meterle un puntito de sadismo psicológico es, cuando ya hay varios juguetes entre los cuales elegir, darle la opción a que elija con cuáles quiere que se juegue hoy… ¡e invertir su orden de preferencia! 

Es algo así como una de cal y una de arena, un truco gracioso y enriquecedor en parejas que dejan la puerta abierta a este tipo de toma de decisiones en sus juegos, claro está. 

2. Juega con la incertidumbre

Si la persona con quien vas a jugar disfruta de las sorpresas dentro del juego, éste es tu modo. 

La incertidumbre se puede generar de muchas formas. Podemos utilizar antifaces, que harán imposible saber con qué vamos a azotar y también incrementarán las sensaciones. También podemos exponer todos los juguetes a la vista, escoger uno pero luego usarlo de una forma muy diferente (por ejemplo, si es de los intensos, usarlo de manera muy suave o para unas leves caricias por la espalda).

La incertidumbre introduce sorpresa pero también cambia los ritmos del juego, introduce paréntesis, picos de tensión… es una forma muy grata y divertida de evitar que una sesión de azotes se convierta en una meseta sin sus más y sus menos. 

3. El juego de la consciencia 

Este truco está especialmente pensado para quienes quieran introducir cierto nivel de dificultad o quienes, como van explorando en sus capacidades eróticas, quienes asegurarse de que la parte que recibe los azotes siga siendo parte consciente del proceso sin perderse en la experiencia y en las sensaciones y así nos pueda seguir dando feedback. 

Podemos pedirle a quien azotamos que cuente los azotes, o bien que realice una pequeña tarea mientras azotamos (que escriba algo, que lo copie x veces…). Todas estas tareítas que requieren de concentración también se pueden enmarcar dentro de todo un juego de roles, pero eso te lo explicamos en el siguiente punto.

4. Level up 

Si ya habéis explorado las potencialidades y capacidades de con quien juguéis, es momento adecuado para un Level Up.

5. Contextualizándolo en un juego de rol

Hay escenarios eróticos en los que la escena de los azotes es casi un sine qua non, por ejemplo, la institutriz que cuida de menores en una Inglaterra victoriana, el maestro que castiga al alumnado rebelde en un colegio privado… seguro que hasta la estampa más Made in Spain de la bata de guatiné, los rulos y las pantuflas tienen su público. Hay a quienes meterse en un papel les ayuda a darle más chispa a la escena, ¿te animas?  

6. Incluyendo complementos

Esta vía la podríamos llamar de “diversificar sensaciones”. Hay infinidad de juguetes que se pueden combinar con una escena de azotes. Desde juguetes con vibración (pueden ser balas, vibradores… ) a otros no tan “amables” como unas pinzas para los pezones; que si van atadas con cadenas a algún punto pueden ser muy puñeteras si quien las lleva se mueve mientras le azotan, ¡a las ricas maldades! 

 

Expuesto todo esto, sólo nos queda mencionar algo que hemos obviado porque tenemos fé en nuestra peculiar audiencia; NO, no es necesario hacer todo esto para ser buen spanker o buen spankee. NO, no es necesaria tanta parafernalia para que os den el título de BDSMerx del año.

En este artículo hemos querido compartir ideas, juegos y trucos que están muy bien siempre y cuando repercutan de forma positiva en vuestra satisfacción y bienestar, en este proceso vuestro de exploración. Así que si probáis algo de esto y veis que no va con vuestro estilo, será igual de maravilloso porque seguís estando un paso más cerca de conocer vuestros deseos y vuestras peculiaridades. ¡Feliz día del spank, peculiares!

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Sexo después del parto: dificultades, preguntas y dudas

Sexo después del parto: dificultades, preguntas y dudas

1 de julio de 2019

Monica Leiva, Hablandodesexo

Hay un desconocimiento general de cómo es la sexualidad femenina tras dar a luz. Hablaremos de mujeres ya que todavía la mayor parte de la población que vive un embarazo y da a luz son de género femenino, hay algún caso de varones trans que gestan y da a luz pero aún son casos muy esporádicos. Lo que sí es cierto para todxs es que la llegada de un bebe cambia la vida en todos los sentidos y el sexual no es una excepción.

Una de las primeras cosas relacionadas con la salud sexual en las madres recientes es la falta de deseo, alrededor de la mitad de ellas continua sin deseo al año de haber parido. Muchas mujeres se preguntan si esta pérdida de la libido es normal. Hay mucha desinformación sobre la sexualidad en el posparto y es porque en las clases de preparación no se hace educación sexual, se suelen limitar a impartir conocimientos de cómo cuidar del bebé, la fisiología del parto y los protocolos para ir al hospital. Es por ello que las molestias varias como la pérdida de deseo, el dolor durante las relaciones cóitales y la falta de lubricación sorprende a muchas mujeres tras dar a luz.

Lo que no saben, por ejemplo, y deberían saber es que durante el llamado puerperio o periodo de recuperación tras el parto, se desaconseja el coito, ya que el útero ha de volver a su tamaño, la vagina se debe de recuperar del traumatismo del parto si ha habido desgarro o episiotomía, y es necesario que cicatrice y cese el sagrado posparto (loquios). Lo cual no es sinónimo abstinencia sexual, es un momento de redescubrir los cuerpos mediante los besos y caricias, aunque sigue muy presente la presión para que las mujeres regresen a las relaciones con penetración cuanto antes. Pero es posible, y muy normal, que la mujer rechace la penetración y que tampoco desee que le toquen los pechos ya que los relaciona con la comida de su hijo, en el caso de haber optado por la lactancia materna.

Por este motivo es tan necesario hacer una buena educación y asesoramiento en temas de sexualidad en esta etapa, hay que educar a las mujeres y también a los hombres que la sexualidad es mucho más que genitales y pechos y se puede y debe explorar otros puntos del cuerpo, a veces un suave masaje en los pies o en la espalda es suficiente para no perder esa conexión con la pareja que en estos momentos se hace tan necesaria.

¿Qué se puede hacer si se pierde el deseo? El deseo es algo que tiene mucho que ver los con los factores externos y en el caso de las madres recientes hay una situación nueva en su vida, menor intimidad, mayor preocupación por el bebe y más agotamiento. Además no debemos de olvidar el factor hormonal, tras el parto aumenta la prolactina, esta es la hormona productora de leche y disminuyen los estrógenos y con ello el deseo. Según un estudio llevado por varios centros sanitarios de Barcelona y publicado por la revista Matronas (Matronas Prof. 2010; 11 (2) : 45-52), las mujeres que dan el pecho presentan menor libido que las que no. Es importante trabajar con ellas el factor psicológico  y los cambios que conlleva la maternidad.

Otro inconveniente del que no se habla es la sequedad vaginal tras el parto, esto pasa debido a que la lactancia materna impide la ovulación y esto a su vez lleva a niveles bajos de estrógenos que conllevará un epitelio vaginal más frágil lo que conllevará molestias en las prácticas con penetración. Si se desea penetración la solución es darle tiempo a que lubrique de manera natural y si es necesario se puede recurrir a un buen lubricante.

Otro aspecto que no se tiene en cuenta en este periodo es el papel de la pareja. Con la pareja es importante organizarse para poder disfrutar de espacios de intimidad, abrazarse y conectar. Así mismo es fundamental que la madre tenga su propio espacio de autocuidado, que pueda dedicase un tiempo sin el bebe, aunque sea unos minutos al día, tomarse un té, tener una charla relajada con una amistad por teléfono. Sólo desde el auitocuidado podemos disfrutar de una sexualidad más plena y consciente.

De Peculiares

¿Cómo gestionar el rechazo?

¿Cómo gestionar el rechazo?

21 de junio de 2019

Colab. Melanie Quintana y Xandra Garcia 

Muchas veces cuando nos metemos en la aventura de conocer a alguien y queremos hablar con él o ella, nos surgen miedos y dudas sobre si seremos o no aceptadxs por la otra persona. En ocasiones, la tentativa de recibir un NO nos paraliza y nos bloquea y no nos permite vivir esa experiencia. Nos olvidamos del juego y nos centramos en el resultado, olvidamos que lleve a lo que nos lleve esa iniciativa, es decir, una noche de sexo, una pareja estable, una amistad o que se quede en ese momento; conocer al otro, es divertido en sí mismo.

Sin embargo, si sabemos cómo actuar ante el rechazo podemos romper esas barreras que nos impiden vivir la experiencia de entrarle a alguien o ligar. Hay que tener en cuenta que cuando nos dicen NO, ese NO, puede tener muchos matices. Con la campaña NO es NO, se está consiguiendo que se respete a las mujeres cuando su decisión ante alguna situación es una negativa a la proposición recibida (sobre todo a nivel erótico). Pero un NO también nos los puede dar un hombre, ellos también tienen derecho a decidir si les apetece hacer algo o dejar de hacerlo, y a veces se nos olvidan que ellos también deciden.

Este mensaje, también les ha robado la posibilidad a las mujeres de decidir decir SÍ a alguna proposición, porque ¿cómo van a decir SÍ a algo y que no se les tache de guarras o de promiscuas? O la posibilidad de decir un SÍ a algo y un NO a otra cosa. No tiene que porque ser un NO a todo. Igual les apetece hablar contigo y ya está, o besarse y que no les metas mano, o bailar contigo y sentir tu cuerpo, pero no apetecerles llegar a más…

De hecho, muchas veces un NO, puede significar un NO AQUÍ, porque no le parece el lugar apropiado, porque están sus amigxs y no quiere que le vean…; un NO ASÍ, porque la forma en la que le estás entrando no le gusta, o la forma en la que le estás tocando, o dando por hecho que quiere algo…; un NO AHORA, porque no es el momento, o, simplemente, un NO A TI, porque tú no le gustas, porque se había fijado en otrx, porque no eres su estilo...

Puede ser muchas cosas, y tener implícitos muchos matices, lo importante sería aprender a ligar y no quedarnos solo con esa idea de victimismo que hemos adoptado las mujeres con la campaña NO es NO. Aprender que a veces podemos decir SÍ. Y sobre todo respetar. RESPETARNOS. Respetar que puedo cambiar de padecer, de apetecer o de opinión durante el propio juego por muchos motivos. Que el juego siempre es de dos y que nadie debe llevar la batuta o el control sobre el otro, a menos que estéis jugando a BDSM, en tal caso, el juego de roles estaría pactado y estaríamos hablando de ceder el control.

Pero volviendo al tema, si decides aventurarte a romper esas barreras del miedo, y te animas a conocer a otra persona, desde el respeto, estas son algunas claves que puedes utilizar para gestionar el rechazo o la negativa por su parte.

1.Échale humor al asunto: No te dejes llevar por un comentario negativo. En un primer momento puede ser que te respondan con un NO, porque no es el sitio, no es lugar o no eres la persona que esperaba, como hemos comentado antes. Ten en cuenta que esa persona no te esperaba a ti. Un comentario gracioso y no ofensivo o borde ante su respuesta puede darte más tiempo o una segunda oportunidad de conseguir una nueva impresión.

2. Pregúntate si el rechazo es hacia ti: Hay que tener en cuenta que es un primer contacto con esa persona, no te conoce y solo te está juzgando por tu imagen, por tu forma de entrar o por tu forma de hablar. No te preocupes si te suelta un NO sin ni siquiera abrir la boca. Puede que esa no sea la persona que tengas que conocer esa noche o puedes utilizarlo como una oportunidad para demostrar tus encantos. Por ejemplo: puedes demostrar que eres una persona con humor y empezar con alguna frase que le desmonte su rechazo y dejarle ver esas facetas que no se ven a primera vista.

3. No pierdas de vista el objetivo: No te dejes llevar por una mala respuesta, que no te arrastre la mala energía, recuerda que fuiste a ligar, a conocer a otra persona y a pasar un buen rato. Una mala contestación solo puede hacer que os distanciéis o entréis en una dinámica de mal rollo. Por el contrario, una respuesta ingeniosa reducirá el nivel de tensión que se puede generar entre los dos, y si no genera una segunda oportunidad, siempre podrás quedar bien y demostrar que se puede ligar con educación.

4. No olvides que ligar es un juego de dos: No solamente el que entra puede ser rechazado, la responsabilidad de que eso funcione o no es de los dos. Una vez que uno ha roto el hielo a los dos les incumbe llevar a hacia un lado o hacia otro la situación. No solamente es responsabilidad de la persona que entra, la otra persona también tiene que hacer algo para mantener el juego y los roles se pueden intercambiar. Ten en cuenta que si inicias un acercamiento también puedes acabarlo en el momento que quieras. Pero recuerda hacerlo siempre con educación y empatía hacia el otro. Por ejemplo: Si ves que en algún momento la cosa está atascada, deja de resultarte divertido, interesante o estimulante, siempre puedes decir aquello de:

  • Ha sido un placer conocerte, me voy que me esperan mis amigxs.

5. Si la cosa no cuaja, retírate con elegancia: No te dejes llevar por el orgullo ni por el ego, al fin y al cabo, solo va a hacer que te sientas peor. Evita entrar en una espiral de insultos o reproches, siempre puede ser un buen momento para disculparse y pedir un Gin Tonic. O soltar alguna frase como:

  • Disculpa no quería molestarte, solo quería conocerte.
De Peculiares

¿Se pude usar la literatura erótica en terapia?

El uso de la literatura erótica en terapia

16 de junio de 2019

María Mas Vidal, María Mas Sexología

La literatura en sí misma ya es un arte maravilloso y muy saludable para nuestra mente. Nos aporta numerosos beneficios que son innegables. En general, leer mantiene nuestro cerebro en forma, por lo que la literatura es el gimnasio de nuestra mente.

Pues bien, si entramos a hablar de los beneficios que tiene la literatura erótica más concretamente, estos parecen infinitos. Teniendo en cuenta que el cerebro es la zona erógena más importante que tenemos, es innegable el poder que las palabras de la literatura erótica ejercen sobre nuestra vida sexual. Estas son algunas de las ‘virtudes’ que este arte tiene para nosotros:

  • Erotiza nuestra mente.
  • Nos ayuda a derribar mitos y tabúes.
  • Incrementa el deseo.
  • Nos invita a descubrir y conocer nuevas prácticas.
  • Estimula la imaginación y la creatividad en el plano erótico.
  • Nos aporta nuevas fantasías.
  • Previene el deterioro cognitivo. ¡Ojo al dato con esto!

Hace algunos años, el psiquiatra Rafael Alarcón, afirmó que el uso terapéutico de la literatura erótica en pacientes de geriatría podía ser tan efectivos (o más) que los antidepresivos. En su experiencia clínica puso en marcha un taller de literatura y concluyó que existen algunas razones de gran peso para leer literatura erótica especialmente en la población adulta:

  1. Estimula los sentidos y mantiene las reacciones corporales.
  2. Estimula las funciones cognitivas.
  3. Evita el avance del deterioro cognitivo.
  4. Mantiene la motivación y las ganas de vivir, disminuyendo ansiedad y depresión.
  5. Aceptación de la muerte.

Estos efectos se deben en gran parte a que este tipo de literatura estimula de una forma potente las emociones. Ahora bien, ¿se usa la literatura erótica en otros contextos terapéuticos? Por supuesto que SÍ.

Desde la Psicosexología utilizamos este recurso a menudo. Por ejemplo, en el tratamiento de algunas disfunciones sexuales. Así es en el caso del Trastorno por Deseo Sexual Hipoactivo, en el que los pacientes padecen una falta persistente de libido y/o fantasías sexuales, así como de interés por cualquier actividad sexual. El objetivo principal de su tratamiento es el de recuperar las fantasías eróticas y aumentar la motivación para el sexo. Bien, pues para ello, una de las herramientas que empleamos los psicólogos-sexólogos es la ‘Biblioterapia’ con Literatura Erótica.

De igual modo, en algunas etapas del tratamiento de la disfunción eréctil, también se utiliza este recurso para incrementar el nivel de deseo y que el repertorio imaginario erótico del paciente sea más rico de lo que ya era.

En el tratamiento del vaginismo y de la anorgasmia, uno de los objetivos primarios del tratamiento es el de potenciar la erotofilia, es decir, la actitud positiva hacia el erotismo y las relaciones sexuales. Para ello, solemos recomendar tanto lectura de carácter educativo como lecturas eróticas que despierten los sentidos y la imaginación.

En terapia de pareja también empleamos la biblioterapia, sobre todo cuando el problema de pareja afecta al plano sexual. Cuando existe un problema de monotonía severa en el sexo, cuando no hay comunicación asertiva sexual, tras un cambio vital importante (nacimiento de un hijo/a, pérdida de un ser querido, cambio de vivienda, etc.), cuando hay una disminución del deseo, etc.

¿Hay más? Sí, por supuesto. Dados sus beneficios, utilizamos la literatura erótica en el asesoramiento sexológico o crecimiento erótico. Es un servicio en el que asesoramos a las personas que lo desean a mejorar la calidad de sus relaciones eróticas, a llevar a cabo nuevas prácticas, a descubrir(se), iniciarse en algún grupo de prácticas, etc.

En este caso, la literatura erótica es un recurso muy útil para que las personas se auto-conozcan, descubran prácticas o situaciones que les excitan y para el perfeccionamiento de las técnicas de masturbación y autoerotismo.

¿Todavía no te ha convencido? Léete un buen poema erótico, o una novela erótica y nos cuentas si no ha mejorado tu vida aunque solo fuera un poquito.

De Peculiares

Masturbación consciente

Masturbación consciente @somospeculiares

17 de mayo de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Para la mayoría de mujeres, la masturbación es o ha sido en algún momento de sus vidas un tema delicado. La imagen de la mujer que tenemos es algo así como un torbellino de actividad, y ese “multitasking” nos ha hecho olvidarnos de nuestra capacidad de disfrute o restarle importancia relegándola a un plano apenas importante o necesario en nuestras vidas.

Cuando las mujeres reconectamos con nuestra naturaleza, dejamos salir de algún modo la figura de la observadora interna, un ser intuitivo y conocedor del propio cuerpo y la psique. Esta reconexión nos apela entre otras a la necesidad de una masturbación consciente. Después de darle muchas vueltas a esta cuestión nos animamos a investigar sobre ello; a hablar con todas las mujeres que nos fuera posible y con ello sacar conclusiones que de alguna manera nos acercaran a la realidad circundante a la masturbación femenina.

La relación de cada mujer con sus genitales y su sexo

Hay muchas mujeres que consideran que no tienen una relación ni sana ni insana con sus genitales y/o su masturbación. El conocimiento de una misma nos lleva a poder saber con mayor precisión cuál es la mejor forma de estimularnos y darnos placer. Una gran mayoría de mujeres admiten no auto-explorarse e incluso no poder describir la forma de su vulva ya que nunca se la han mirado de cerca, ya sea con un espejo o haciéndose una foto.

 

“Envidio a las personas que están horas examinándose, probando, conociéndose y disfrutan de todo el proceso. Pocas veces concibo yo ese momento para mi. Me resulta un poco embarazoso expresarme así porqué quisiera conocerme mejor o darle más importancia, ya que considero el tema como algo sano y hermoso.” (Cita de una mujer)

 

La masturbación es algo inevitable para la mayoría de seres humanos aunque aún existe mucha culpa y condena sobre el sexo por la castración emocional y sexual que acarreamos y que aún vivimos y por la desinformación evidente acerca del tema.

Autoconocimiento y consciencia

Tengamos pareja o no, lo primordial es sentirnos bien con nosotras mismas y para ello cabe construir un espacio de intimidad dentro del cual, la sexualidad juega un papel importante. ¿Por qué si el sexo ocupa una parcela importante en nuestras vidas, la comunicación al respecto es en muchos casos tan pobre?

Muchas de nosotras consideramos el sexo en pareja de algún modo como un acto de comunicación y de compartir pero a la hora de comunicar y compartir con una misma se nos olvida y si no logramos un fin, puede llegar a frustrarnos.

 

“En mi historia de masturbación el correrme ha sido muy importante ya que si no, lo vivo como que no me siento tan.. llena. Si estoy follando con otra persona y no me corro siento que me quedo con la experiencia de haber compartido algo pero cuando me pasa a mi sola tengo una historia de: Yo estaba haciendo esto para algo y me molesta no correrme.” (Cita de una mujer)

 

Aunque la masturbación es necesaria, no basta con la persecución del orgasmo; sino que con la masturbación deberíamos buscar conocernos más y mejor. Ya sea físicamente (palpar, reconocer nuestras formas, saber qué cosa hay en cada sitio..) o sensorial y psicológicamente (cómo nos gustan las caricias, dónde poner más énfasis, que es lo que más nos llena, en qué momentos lo necesitamos más o nos sienta mejor…).

 

”Siempre acabo deseando el orgasmo y terminando rápido, como quien hace un trámite. He llegado a pensar que es por pereza, por falta de ganas reales, e incluso por sentirme mal conmigo” (Cita de una mujer)

 

La búsqueda del orgasmo no debe ser un fin, sino un camino de exploración, conocimiento y disfrute

La sexualidad es inherente al ser humano y la comunicación también así que intentemos que ésta última sea natural y en términos positivos. Las mujeres, en lo que al sexo concierne, estamos acostumbradas a dar más importancia al dar que al recibir, y el hecho de que vivamos en una sociedad falocéntrica, ha contribuido en gran medida a reforzar la imagen (errónea) de que la sexualidad de la mujer, debe girar en torno a la de su pareja.

Escucharnos a nosotras mismas y darnos lo que el cuerpo nos pide siempre ayudará en el proceso de crecimiento personal y este proceso incluye por supuesto nuestra sexualidad.

 

“Cuando lo hago lo disfruto y me siento cómoda porque forma parte de conocerse a una misma y por muy bien que me lo haga mi pareja que no tengo mijita de queja, el tocarte a ti misma siempre va a ser distinto y cuanto más te tocas más cosas descubres y más cosas puedes compartir con él o ella.” (Cita de una mujer)

 

Nuestro sexo no es solo una zona de placer si no de consciencia

Asiduidad

El tiempo libre del que disponemos, nuestro entorno, las cargas emocionales y sociales que acarreamos, pero sobre todo, el estado anímico, juegan un papel de suma importancia en lo que a la masturbación se refiere. Así, cuando nos sentimos bien con nosotras mismas y todo está más o menos en orden tendemos a masturbarnos más y a la inversa.

 

“Hay temporadas que me tiro 6 meses que me masturbo de una a cuatro veces diarias y luego paso un par de años que no me hace falta y lo hago de higos a peras. Luego paso una época que me masturbo a diario pero solo una vez y si no me acuerdo no pasa nada. Ha ido variando mucho dependiendo de mi momento vital de cómo estoy yo si estoy bien o no. También depende de si me gusta alguien o no, si estoy recién emparejada o no, si estoy teniendo sexo o no… ósea que hay muchas cosas ahí juntas haciendo trabajos” (Cita de una mujer)

 

Tratar de escuchar tu cuerpo y lo que éste te pida en el momento que te lo pida puede ser una buena guía; ya que el cuerpo es sabio, reacciona y demanda en base a lo que necesita, lo que estás viviendo y cómo en este momento determinado de tu vida. Uno de los factores (junto con el estado anímico) determinantes a la hora de masturbarnos y de la asiduidad con la que lo hacemos, es que muchas mujeres conciben aún la masturbación como un acto a realizar única y exclusivamente en pareja.

Es más, lo ven como precalentamiento o juego preliminar a la penetración y no como un acto sexual en sí. Aunque hay bastante cuórum en el hecho de que los orgasmos a solas no tienen mucho que ver con los orgasmos en pareja; si lo hacen solas es en contadas ocasiones o cuando están solteras y no tienen sexo en pareja. Y el motivo es más para liberar tensión, como un mecanismo para des estresarse y por lo tanto no se exploran toda su capacidad orgásmica, si no que se quedan con la parte más física que tiene que ver con la liberación hormonal.

 

“Ahora lo hago poco, unas 2 veces al mes si puedo pero mas que nada porque también lo hago con mi pareja” (Cita de una mujer)

 

Inicios

Es prácticamente imposible hablar de masturbación y que no nos dé por pensar en cuándo empezó todo. ¿Con qué edad empecé a masturbarme conscientemente? ¿Será una edad demasiado temprana la mía? O tal vez no lo descubrí hasta hace poco en mi vida? Cómo lo vivía entonces y como lo vivo ahora? Nos consta que una mayoría empezó a masturbarse entre los 7 y los 12 años aunque como en todo, hay casos más tempranos y más tardíos. Para la mayoría de las que empezamos de más pequeñas, en muchas ocasiones coincide que fue un hecho “accidental” durante la autoexploración y la curiosidad que conlleva la niñez.

Y decimos accidental porque en muchos de los casos no se buscaba o no se tenía constancia del placer que aquello podía provocar, si no que es algo que se fue deduciendo sobre la marcha. Cuánto más mayor hayas empezado a masturbarte, la experiencia habrá sido más conscientemente buscada y el fin de hacerlo tendrá más relación con la búsqueda del orgasmo y la satisfacción personal.

 

“Es una experiencia bastante increíble la primera vez. Creo que ahora se dice más pero en mi época era muy raro hablar de esto y te sentías como medio mal, como si fueras una guarra. Yo tenía esa sensación pero seguí haciéndolo porque lo disfrutaba mucho.” (Cita de una mujer)

 

“De más pequeña me exploré cosas pero era más como una exploración que un disfrute en sí.” (Cita de una mujer)

 

Casi siempre tendemos a masturbarnos de la misma manera, en la misma pose con los mismos movimientos y con fantasías recurrentes y aunque me consta que tiramos mucho de la imaginación para excitarnos, otras muchas también vemos porno y en menor medida fotos. La mayoría dice llegar al orgasmo en la masturbación solo acariciándose el clítoris y sin necesidad de penetración.

Es un orgasmo rápido y fácil, corto e intenso y no necesita de gran exploración interna. Está demostrado que el clítoris es el originador del placer sexual en las mujeres y, debido a sus dimensiones, con la penetración se puede llegar a estimular también y hacer llegar al orgasmo; pero la forma más directa de llegar es con la estimulación del glande clitorial.

Existe una malentendida realidad que divide los orgasmos en clitoriales y vaginales y que de algún modo, siempre ha dado más importancia o validez a los segundos. Como si existieran categorías y ránkings en los orgasmos debido a cómo llegamos a ellos. Éste ha sido otro de los condicionantes para que muchas mujeres se sientan “menos capacitadas” para tener orgasmos ya que si no consiguen tener orgasmos vaginales, se consideran que de algún modo no están bien o les falla algo.

Hay que tener en cuenta que vivimos en una sociedad falocéntrica en la que la sexualidad de la mujer ha estado y aún está muy subeditada a satisfacer la del hombre; así que si con la penetración no se llegaba al orgasmo, una mujer podría ser considerada “defectuosa”.

 

“Cuando me masturbaba con el pene de plástico nunca me lo metía, eso no me daba placer, siempre me corro cuando estimulo el clítoris, es lo único que toco y lo que más me gusta.” (Cita de una mujer)

 

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De Peculiares

Lo que no sabías sobre el deseo, la excitación, la masturbación y el orgasmo

deseo, excitación, masturbación, orgasmo @somospeculiares

15 de mayo de 2019

Xandra Garcia, Sensa

El orgasmo es el gran comedor de palabras. Solo permite el gemido, el aullido, la expresión infrahumana, pero no la palabra”, Valérie Tasso

La masturbación ha estado durante siglos vinculada a un sinfín de mitos y condenada al tabú. Hasta hace bien poco seguíamos escuchando amenazas tales como que la masturbación producía ceguera, locura, alucinaciones… o su versión más moderna, causaba el acné puberal. Sin embrago, la masturbación es la gran escuela del autoconocimiento erótico. Gracias a la autoexploración sabemos más sobre lo que nos gusta y como nos gusta; sobre lo que deseamos y cómo lo deseamos.

Hoy sabemos que en torno al 97% de hombres y un 62% de las mujeres se masturba o se ha masturbado alguna vez. Sin embrago, las cifras cambian considerablemente cuando nos referimos a la población con disfuncionalidades orgánicas. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de un 10% de la población mundial, es decir unas 650 millones de personas, tienen diagnosticado algún tipo de discapacidad. De los cuales el 47,10% son mujeres y el 58,30% hombres. Según estos datos el 26% de ellas y el 51,66% de ellos disfruta de su erótica. No especifica si en el disfrute de la erótica se ha incluido el autoerotismo o no. Pero la diferencia en cifras es notable.

Las personas con diversidad funcional se enfrentan a dos principales dificultades a la hora de encomendarse a los placeres del “yo me lo guiso, yo me lo como”. Por un lado las propias características físicas, el acceso a su propio cuerpo, y por otro, el miedo al impulso sexual. Corre el mito de que las personas con disfuncionalidades orgánicas no sienten deseo, nada puede estar más lejos de la realidad. Pero lo más perjudicial es cuando uno mismo se lo cree y frena o dificulta esas sensaciones.

Para lo primero, te voy a dar algunos consejos o recursos para que los puedas poner en práctica. Para lo segundo… siento tener que decirte que no tiene remedio. En tanto en cuanto eres sexuado o sexuada, el deseo forma parte de ti, lo puedes reprimir y por supuesto que va a variar a lo largo de tu biografía, pero es una cualidad de reside en ti. Por lo que vamos a dejar de lado el miedo, la incertidumbre y las dudas; y si te apetece, te guiamos sobre cómo te lo puedes montar.

Pero antes déjame que te cuente algunas cosas sobre los placeres y el orgasmo.

"El orgasmo se tiene en el cerebro pero se sensa en el cuerpo"

Antes del orgasmo está la excitación y antes de ésta, el deseo. No podemos saltar directamente al tercero sin pasar previamente por el primero y el segundo.

La excitación tiene un efecto psicotrópico y euforizante. Cuando estamos eufóricos, somos más atrevidos y aumenta la circulación llevando la sangre a las zonas periféricas y preparándonos para sensar –sentir en la piel-. Subiendo los niveles de excitación se desencadena el orgasmo.

“El orgasmo es el final de una lucha encarnizada por buscar el placer…El error es subestimar el placer que precede al orgasmo”, Eduardo Punset

Sin embargo, el orgasmo no es lo mismo que el placer. Para tener una autoerótica satisfactoria y placentera no es necesario llegar al orgasmo. Esta búsqueda obsesiva del orgasmo dificulta en gran medida poner en el valor y disfrutar de los goces previos. Como si existieran sensaciones de primera y sensaciones de segunda. Cuando realmente todas ellas nos llevan al disfrute y al bien estar. Es más, déjame decirte que en una escala del 0 al 10 de los deleites, el orgasmo no tiene por qué puntuar en el 10. Al igual que cualquier otro estímulo puede pasar por todas sus gradaciones.

Aunque el único órgano imprescindible para tener un orgasmo es el cerebro, lo cual es un argumento más para animarte a explorar todos los recovecos de tu piel en búsqueda de nuevas zonas erógenas, con frecuencia en disfuncionalidades orgánicas el sistema nervioso se ve afectado dificultando en gran medida las conexiones de los genitales con el cerebro. Llegando incluso a no tener sensaciones orgásmicas.

“Tengo una pequeña tarea para ti. Ve a casa y tócate. Vive un poquito.” Pelicula El Cisne negro

Ahora si, vamos a darte algunas sugerencias que puedes poner en práctica.

Explora tus zonas erógenas más allá de los genitales, ¿Sabías que el órgano excitable más grande del cuerpo es la piel? Pues, te informo de que posees unos 2m2 de superficie potencialmente voluptuosa.

Si la dificultad radica en llegar con las manos a los genitales, puedes utilizar objetos que permitan la extensión. Incluso puedes explorar la posibilidad de acoplar esos objetos a vibradores permitiéndote así estimular esas zonas.

No hace falta ser muy sofisticado, seguro que tienes por casa un plumero por ejemplo; que bien lo podemos utilizar para acariciarnos o sujetar un juguete al mismo y haga las veces de brazo extensor. Hablando de recursos caseros… Te animo a que averigües que objetos ordinarios se pueden convertir en fuentes de placer. Se me ocurre: la almohada, cojines, el reposabrazos del sofá…Estos pueden ayudarte a acariciar aquellas zonas a las tienes dificultado el acceso.

Hay algunos juguetes eróticos que a pesar de no estar pensados para facilitar la masturbación pueden ser de utilidad cuando tienes algún tipo de dificultad a la hora de mover los brazos o las manos. En el caso de las vulvas, puedes colocarte o puedes pedir que te coloquen una mariposa o una bala vibradora en las bragas, que más tarde te permita ponerlo en marcha mediante control remoto. Los penes también se pueden estimular con ayuda de huevos que simulan la textura de una vagina, existen en el mercado unos adaptadores con forma de ventosa que te permiten anclarlo a una superficie de forma que no tengas que sujetarlo con las manos. También puedes echar un vistazo a esos juguetes que están diseñados para funcionar como manos libres.

Como ves proporcionarnos placer a nosotros mismo no esta tan fuera del alcance de movilidades, ni de economías diversas. Sólo hace falta rebuscar un poco por casa, echarle imaginación y dejarse llevar por las sensaciones placenteras.

“Para todos café, pero a cada uno su café”, Efigenio Amezúa

Subrayar que en el mundo de los goces y los placeres no hay una receta a seguir al pie de la letra. Como ya hemos comentado líneas más arriba, cada uno de nosotros tiene una erótica propia. Todos disfrutamos del placer pero cada uno con sus placeres.

De Peculiares

¿Conoces el age play?

¿Conoces el age play?

10 de mayo de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Una Lolita con sus gafas de sol, su piruleta y su minifalda de colegiala. Eso es lo que a la gente le viene a la mente cuando piensa en el “age play” (juego de edad). Sin embargo, ¿qué hay más allá del cliché más conocido a lo largo y ancho de la red? Igual que hay Papis, hay Mamis, littles con todo tipo de identidades ¡y mucha más complejidad! ¿Te atreves a descubrir más?

Hay vida más allá del cliché de “ser una niña muy mala que se ha ganado unos azotes”. Esta escena que genera tantas atracciones como aversiones, es la única que nos suele venir a la mente cuando pensamos en “age play” y ello se debe a que, como en otras tantas cosas, se ha visibilizado sólo una perspectiva sesgada, muy coitocéntrica y, como no, lo más cisteheronormativa posible. Pero el age play no acaba en la cama ni en las relaciones con un hombre Top y una mujer bottom.

Se considera age play todo juego, encuentro e incluso relación donde las personas que forman parte de ella deciden libremente interpretar tener una edad que no es exactamente la suya e interactuar con la otra parte desde ese rol y esa edad ficticias.

 

“Little, yo soy tu Papi”

 

Hablando en plata: no, no es guay usar el DDlg (Daddy Dom little girl) como excusa para follarse quinceañeras y veinteañeras, desatender completamente a la gente y simplemente cumplir el cliché de llamarlas “mi niña” para destrozarlas física y psicológicamente. Eso es abuso sostenido en un engaño, por si fuera poco. Es decir, eso es kakita.

El age play es una posibilidad abierta a todo tipo de parejas y todo tipo de representaciones de roles de personas menores y personas adultas. No obstante, en este artículo nos centramos en esas relaciones que reflejan un rol p/marental y un rol de persona descendiente.

Como todo juego de roles del BDSM no se limita sólo al encuentro, se puede expandir a la propia relación. Tendemos a genitalizar el BDSM tanto que no imaginamos que situaciones performadas por quienes lo practican se reflejen a lo largo del día y sean parte de su erótica. Pero así es.

Por ejemplo, una little puede desear que le lean un cuento y ya, sin masturbación ni penetración, simplemente porque le lean el dichoso cuento. SÍ, SE PUEDE.

Lo sé, esto os ha cortocircuitado, pero me limitaré a recordar que son dos personas adultas que han consensuado ése juego y que, lo más importante, ese juego les es satisfactorio y beneficioso para su buenvivir.

Cuando estas dinámicas se expanden en la relación, las prácticas que reflejan crianza y cuidado son de alta importancia y parte del día a día. Cosa que no es precisamente lo que nos imaginamos cuando alguien nos dice BDSM (solemos imaginar gritos y malas formas). Que, #ojocuidao, tampoco quiero decir que sin Ageplay el BDSM sean gritos y malas formas.

Dicho esto, déjame desmontarte unas cuantas dudas:

Pero, entonces, ¿a esta peña le pone ir en pañales y esas historias?

Sí… y no. Dentro de las relaciones de este tipo quien interpreta el rol de la persona menor puede encarnar edades o franjas muy dispares que suelen diferenciarse con las siguientes categorías: baby, little, middle y teen. Es más, hay una siglas, ABDL (Adult Baby Diaper Lover) para referirse estrictamente a las personas que actúan como si fuesen bebés y adoran los pañales. Esta parte del colectivo tiende a ser especialmente ridiculizada en teleseries policíacas de asesinatos (no daré nombres), donde ya sabéis que quien sea “rarito eróticamente hablando” suele acabar muerto.

¡Esta gente tiene traumas fijo!

Repito respuesta aún a riesgo de sonar cancina (y, además, patologizante): sí… y no. Hay practicantes que son conscientes de que en algún momento de su niñez vivieron situaciones difíciles y es a través de la vivencia de la niñez fingida que consiguen resignificar o darle la vuelta. (Para muestra, un botón: el caso de la chica que revivía su infancia con su pareja actual. )

 Sin embargo, también existen quienes, simplemente, lo ven agradable, incluso excitante y lo hacen. Puesto que, contra lo que aún mucha gente opina por sus prejuicios, tanto un rol Top como un rol bottom pueden ser una vía de liberarse, desestresarse, desconectar.

Y, ¿si creo que me mola, qué coño hago?

Bueno, sí crees que estas relaciones o algunas de estas prácticas (llevar chupete, usar pañales, que te lean cuentos, que te ayuden a prepararte y vestirte como si fueras peque… ¡¡qué sé yo!!) llaman tu atención, como siempre, recomiendo acercamiento con cautela.

En primer lugar, escoge un buen momento para explicar a tu pareja qué deseas y cómo lo deseas; cuanta más tranquilidad y tiempo, más fácil será para todas las partes. En segundo lugar, no escojáis las cuestiones más difíciles y más intensas de entrada, poco a poco, en adelante tendréis todo el tiempo del mundo para seguir explorando. Por último y no menos importante, ¡experimenta, revisa y sigue disfrutando!