De Peculiares

Diálogos a destacar de la película Nymphomaniac

nymphomaniac @somospeculiares

30 de agosto de 2019

Isilla LM

Siempre he dicho que en mi vida he llegado tarde para muchas cosas. Pero con los libros y las películas, por el contrario, no me pasa eso, me llegan en el momento justo, como si el destino supiera en qué momento las voy a entender, o captar, o sentir mejor.

Eso me ha pasado con Nymphomaniac, de Lars Von Trier. Hace años la tenía pendiente pero anoche la vi alentada por un amigo que me comentó que Shia LaBeouf folla realmente en una escena. (Por internet circula que en realidad son actores porno). Y como me ha gustado tanto voy a poner unos extractos que creo deberían ser dignos de reproducirse sucesivamente y de obligada lectura. Reconozco que sin el máster de Sexología quizá me costaría un poco más entender algunas partes, pero al verla después de finalizarlo, considero que he captado todo lo que Tito Von Trier nos quería transmitir acerca de la sexualidad de cada uno y de las peculiaridades. Además de ser un alegato feminista en el discurso final que prefiero no transcribir, para que os pique la curiosidad y veáis las películas vosotros/as mismo/as (son dos volúmenes).

 

“…

– Me reprendía a mí misma por verlo bajo esa misma luz.

– El amor es ciego.

– No, no, no. Peor aún. El amor distorsiona las cosas. O peor aún, el amor es algo que uno nunca ha pedido. El erotismo era algo que yo pedía o incluso exigía a los hombres. Pero aquel amor estúpido… me sentía humillada por ello. Y por la falta de honradez que implicaba. El erotismo se basa en decir sí. El amor apela a nuestros instintos más bajos. Los envuelve en mentiras. ¿Por qué dices sí cuando quieres decir no, y viceversa? Me avergüenzo en lo que me convertí, pero no podía controlarlo.”

 

“(Contexto: diálogo entre ella, que es ninfómana y él, que se considera asexual*. Hablan de los iconos religiosos)

– Los iconos suelen relacionarse con la iglesia oriental.

– Cuéntame.

– Verás, la iglesia cristiana se escindió en 1054 debido a las diferencias entre la iglesia oriental y la occidental, a las que hoy llamamos iglesia ortodoxa e iglesia católico-romana. Y éste es un icono típico de la iglesia oriental. Suele mostrar a la virgen María con el niño Jesús y alguna vez la crucifixión, que era mucho más corriente en la iglesia occidental. Por regla general se podría decir que la iglesia occidental es la iglesia del sufrimiento y la iglesia oriental la de la felicidad. Si nos imaginamos un viaje de Roma hacia el Este nos alejamos de la culpa y el dolor e iremos hacia la alegría y la luz.

– Pero tú has dicho que no crees en Dios.

– No. Pero el concepto de religión es interesante, como el concepto del sexo. Pero no me verás de rodillas en ninguno de los dos casos.

(*Asexual es un término que se confunde. Podemos ser asexuales en cuanto a que no mantenemos encuentros eróticos con otras personas, nunca podemos ser asexuados).

…”

 

“– Me imagino que la discusión habría empezado ya en las escaleras, y que uno de los hombres habría reclamado ya uno u otro de mis agujeros. Con lo que entró en conflicto con los intereses de su hermano negro.

– No deberías usar esa palabra, no es políticamente correcta. Negro.

– Disculpa, pero en mi ambiente siempre hemos hecho gala de llamar a las cosas por su nombre. cada vez que se prohíbe una palabra retiramos una piedra de los cimientos democráticos. La sociedad demuestra su impotencia frente a un problema en concreto suprimiendo palabras de su lenguaje.

– Creo que la sociedad alegaría que la corrección política es una expresión muy precisa de la preocupación democrática por las minorías.

– Y yo digo que la sociedad es tan cobarde como las personas que la integran, que en mi opinión son además demasiado estúpidas para tener una democracia.

– Entiendo tu opinión, pero discrepo totalmente. No dudo en absoluto de las cualidades humanas.

– No, las cualidades humanas pueden describirse con una sola palabra: hipocresía. Elevamos a los que hablan bien y tienen mala intención y nos burlamos de los que hablan mal y tienen buena intención. Por cierto, te aseguro que las mujeres que afirman que los negros no las excitan, mienten.”

 

“…

– ¿Hiciste qué?

– Le hice una mamada.

– ¿Por qué? A ese cerdo.

– Me dio pena de él.

– ¿Pena?

– Sí. Acababa de destrozarle la vida. Nadie sabía su secreto. Probablemente ni siquiera él mismo. Se quedó allí avergonzado. Supongo que chupársela fue una forma de pedirle disculpas.

– ¡¡Es increíble!!

– No escúchame, era un hombre que había logrado reprimir su deseo. Que nunca se había dejado llevar por él. Hasta que yo se lo sonsaqué había vivido toda su vida engañándose y jamás había hecho daño a nadie. Creo que era encomiable.

– Por mucho que me esfuerce no encuentro nada encomiable en la pedofilia.

– Porque estás pensando quizá en el 5% que de verdad hace daño a los niños. El 95% restante nunca hace realidad sus fantasías. Piensa en su sufrimiento. La sexualidad es la forma más poderosa del ser humano. Nacer con una sexualidad prohibida debe ser angustioso. El pedófilo que consigue vivir con la vergüenza de su deseo sin ponerlo nunca en práctica se merece una puta medalla. Pero había otra razón para mi comprensión, esa comprensión que tú no entiendes. Vi a un hombre que cargaba con la misma cruz que yo: la soledad. Éramos marginados sexuales.”

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Reciclar los juguetes eróticos

¿Dónde reciclar los juguetes eróticos?
Sona Cruise de LELO

22 de agosto de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pongamos que estás en tu casa, viendo una película tan ricamente en tu cama o en el sofá. No hay nadie a la vista y la cosa se empieza a poner tórrida así que te iluminas, paras un segundo la película y te acercas al cajón donde guardas la magia, es decir, donde tienes tus  juguetes. Coges tu vibrador preferido y cuando tratas de encenderlo no funciona.

Para muchos de nosotros esto podría ser parecido al inicio de una película de terror, pero a parte de eso se nos plantean algunas dudas tipo ¿Y ahora qué?, ¿qué hago con mi vibrador?, ¿le doy un entierro digno?, ¿lo guardo de recuerdo?, ¿puedo reciclarlo?, y en ese caso, ¿dónde y cómo? ¿Existe algún contenedor específico donde desecharlos o alguna entidad dedicada a la recogida de los susodichos?

Nosotras nos hemos planteado también estas preguntas y queremos compartir lo que hemos encontrado al respecto ya que nos gustaría poderles dar un final digno a nuestros juguetes y además seguir contribuyendo en la tarea de cuidar nuestro planeta.

Después de decidir que tal vez almacenarlos en casa no era la mejor idea, la primera pregunta que nos planteamos fue; si pudiéramos reciclar nuestros juguetes eróticos, ¿a qué contenedor irían?

Pues bien,  a nivel del territorio Español ( y que sepamos a nivel internacional de momento tampoco), no existe un contenedor específico para reciclarlos, ni empresas que reciclen al 100% los juguetes eróticos. Pero sí que hemos averiguado que cuando se trate de vibradores, se les considera como pequeños electrodomésticos así que deberían ser reciclados como tal. Aunque no es tan fácil como parece.

Hablamos con Oscar Pierre Fernandez, copropietario y fundador de los supermecados LysStore, e impulsor de la campaña “El placer de reciclar”;  y nos dijo que: “Las empresas de reciclaje, no tienen protocolos para estos juguetes que tendrían que pasar, por razones sanitarias, por un sistema de autoclave para su posterior manipulación. Al carecer de este sistema, simplemente los juguetes son redirigidos al circuito normal de basura, en el mejor de los casos son incinerados y en el peor enterrados.”

Viendo esto no nos quedamos muy contentas y la pregunta posterior fue, ¿qué podemos hacer al respecto? Óscar nos comentó también que tras reunirse con el ayuntamiento de su localidad para ver qué es lo que podían hacer ellos, la mejor opción que encontraron fue instalar en sus tiendas unos contenedores para que la gente pudiera ir y depositarlos allí y así ellos encargarse de separar los materiales y llevarlos de ésta forma al punto limpio de la ciudad. Por un lado se depositan pilas, motores y cualquier material considerado eléctrico y por otro los desechos de silicona, látex o cualquiera que sea el material del que esté hecho el juguete.

Lamentablemente si no somos de Madrid o alrededores, no disponemos de ninguna de sus tiendas cerca y esta opción se nos hace poco abarcable. Aunque sabemos de la iniciativa de   firmas que envían sobres a sus clientes para que les devuelvan los juguetes una vez acabada su vida útil ofreciendo a cambio descuentos en futuras compras; o la opción de algunos pequeños comercios eróticos que queriendo poner su granito de arena, se ofrecen también a recoger los juguetes y tratar de devolverlos a los fabricantes una vez ya no se les puede dar más uso, no existe una empresa que se haga cargo real de ellos y no podemos asegurarnos que el reciclaje se lleve a cabo.

Es una pena que pese a lo que ha evolucionado el mundo de los juguetes eróticos, no existan más alternativas o más accesibles al respecto cuando reciclar no debería ser una opción.

De Peculiares

Mayor que él

 

 

 "Quizás no era el momento, quizás su juventud me asustaba, quizás… siempre había un quizás como excusa."

Nosotros lo escogimos así, elegimos enamorarnos de la química y de matarnos con la boca dormida. Elegimos enredar nuestras lenguas de fuego y saliva en cada cita sin pedirnos nada más. Decidimos morir para renacer el uno en el otro entre jadeos día a día, pero sin involucrarnos más en ninguna relación oficial. Creía que yo le llevaba ventaja con mi edad, pero estaba equivocada; nunca pensé el aprendiz acabaría superando a su maestra.

Su aniñada cara pecosa y su voz de niño me tenían totalmente engañada escondiendo a un hombre sexualmente muy activo y a la vez un pervertido experimentado en juegos. Me sentía totalmente atrapada en sus redes amatorias. Nuestra última cita por mi propia decisión fue muy dura por el desgaste emocional que causo desengancharme de su droga, no sólo física si no también química.

Quedamos en el hotel de siempre, en nuestra habitación de siempre, donde siempre nos inscribíamos por separado como desconocidos para sucumbir a nuestra maravillosa tentación. Apenas entré en la estancia cuando… Me apretó los pechos con ligereza, como si temiera romperlos. Me abrazó con lujuria. Sus dientes se clavaron en mi pecho delicadamente primero, luego con fuerzas. Incluso llegué a temer que me fuera arrancar un pedazo de ellos por su ávida boca.

Me despojó de toda ropa que cubría mi cuerpo. Aquel día no llevaba sostén, y mis senos quedaron libres, descubiertos ante la mirada de aquel maniático del placer. Ondularon a un lado y al otro y la pequeña y puntiaguda cima de mis pezones se escandalizaron solo con su leve roce. Cálidos, tan delicados como la seda más cara se erguían ante él para su total devoción.

Acerco su boca a ellos, lentamente recorrió con su olfato arquitectura, para luego, con su lengua dibujar trazos cortos y largos de pasión, los besaba unas veces, los chupaba otras y hasta los mordía, frenando sus ganas de comportarse como una bestia y quedarse con ellos en su boca, cual presa despavorida. Apenas sentí como me despojo de mi jersey quedando enganchado de la baranda de las escaleras que llevaban a su habitación.

Ni tan solo cuando en el suelo su pantalón y el mío mantenían sexo textil por su cuenta, aconteciendo lo que acto seguido iba a pasar mientras eran nuestros testigos. Sus voraces besos recorrieron mi cuello, mis orejas, mis carnosos labios, esos que sangraron, víctimas de sus mordidas de lobo hambrienta. Fue bajando por la autopista central de mi pecho. Con mis manos, acaricie sus pectorales y su marcado abdomen. Su lengua se enfrasco en mi ombligo, describiendo circunferencias de diferentes tamaños.

Continuó su camino hasta mis genitales, cubiertos por una minúsculas braguitas de color azul con tal delicadeza, que pude sentir una corriente por todo mi cuerpo. Su sexo estaba erecto como un farol, henchido esperando ser acariciado. Acaricie su glande con la lengua y con una de mis uñas marque todo su recorrido. Pedía pelea con su tamaño mientras con el tacto de mis dedos sentía su palpitar. Ante tal petición física no verbal sus testículos desaparecieron completamente en mi boca. Apreté mis manos contra la baranda para luego hundirlas en la maraña negra de su cabeza.

Le demostré ser toda una experta, recorriendo su pene con maestría más que ensayada ¡Diablos, nunca había chupado y devorado ningún falo con tantas ganas! Estaba al punto de correrse y él me salvó de aquella erupción de esperma parando en seco. Me posó contra la baranda y levantó mi pierna por encima de ella.

Su boca encontró unos labios abultados, tal y como se marcaban escondidos bajo mi ropa interior. Los beso suavemente, hundiendo su lengua en la cuenca deliciosa de mi vagina. Con sus pulgares separo delicadamente mis labios mayores. Se deleitaba en mi cálido clítoris. Completamente húmeda los espasmos de placer me doblegaban, acompañados de suspiros y gemidos. Bebió de mi néctar mientras yo le clavaba mis uñas en su espalda, presa de miles de orgasmos.

Una y otra vez me sometía al placer de su carne. La diferencia de edad era más que visible, pero bajo aquella presencia de chico joven se escondía el mejor amante que pude encontrar en mucho tiempo. Quizás no era el momento, quizás su juventud me asustaba, quizás…siempre había un quizás como excusa.

Pero el quizás más importante era… quizás podría llegar a enamorarme de él… y por ello aquella última vez lo abandoné…

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21 días de masturbación – Sexualizados

Autores de 21 días de masturbación @somospeculiares

7 de julio de 2019

Laura Marcilla

Cuando iba a la Universidad, hacía todos los días el mismo camino. Supongo que la mayoría de los que me estáis leyendo también tenéis un camino habitual para llegar a vuestro trabajo, vuestras clases o vuestro gimnasio. Cuando haces el mismo recorrido todos los días, te pierdes muchas cosas. Pero si un día cortan una calle por obras, desvían la ruta del autobús, o por el motivo que sea tienes que dar un rodeo, puede que descubras alguna zona de tu propia ciudad que no conocías, un pequeño parque en medio del tráfico, una tienda interesante o un bar con oferta de 2x1 en las cervezas.

Pues esto mismo ocurre con la masturbación. La mayoría de las personas conocen muy bien qué zonas estimular y qué técnicas utilizar para disfrutar de una sesión de amor propio. Por esto mismo, para la mayoría de las personas la forma más sencilla de alcanzar el orgasmo es a través de la masturbación. Pero resulta que el camino más rápido no tiene por qué ser siempre el más bonito o el más divertido. Esto se aplica al sexo y a la vida en general. Conocer muy bien cómo alcanzar un orgasmo no siempre es sinónimo de conocer nuestro cuerpo. Puede ser como conocer tu barrio, pero no el resto de la ciudad.

Pues bien, el libro de “21 días de masturbación” es precisamente un mapa para ayudarnos a conocer nuestro cuerpo, a caminar por él por nuevas zonas y a mirarlo con nuevos ojos. Esta edición está pensada para personas con vulva, y aunque obviamente la vulva es la protagonista de muchos de los retos que nos plantean, no es la única, porque también nos invitan a explorar nuestros pezones, anos y en definitiva cualquier parte de nuestro cuerpo que nos pueda producir placer.

Ojo, que a partir de aquí se me puede escapar algún “spoiler”, aunque intentaré no revelar todo el contenido del libro. Este manual para salirnos de nuestra zona de confort es, sobre todo, diverso (como la sexualidad en general). Las sugerencias incluyen ideas como usar juguetes, lubricantes, objetos cotidianos, intentarlo fuera de casa, usar un espejo, realizar una grabación casera… Y aunque el libro se llama “21 días…”, no hay presión, puedes hacerlo en menos días si te ves motivada, o alargarlo todo lo que sea necesario si tu rutina no te deja tiempo para jugar a diario.

Mi recomendación personal sería intentar hacerlo día a día, al menos al principio. Es muy probable que, gracias a ese fenómeno de que el deseo llama al deseo, pronto te encuentres teniendo ganas de que llegue ese ratito que sabes que vas a dedicarle a tu cuerpo. Como explican en el propio libro, la anticipación puede ser un afrodisiaco increíble. Y esto, al fin y al cabo, también son autocuidados.

ilustradora 21 días de masturbación El libro lo han escrito Lorena S. Gimeno y Luis AnLo, del equipo de Sexualizados, y se nota cuando las personas que escriben sobre sexo tienen una marcada perspectiva sexológica, porque consiguen que no solo sea divertido, sino también sano y positivo. Las ilustraciones son de Lidia Hebras, de Zorras y Brujas, lo que le da un punto muy guay, porque no son las típicas imágenes sexualizadas de desnudos femeninos, sino que son inclusivas y naturales.

Al final de cada “reto” hay un espacio para poder escribir anotaciones sobre nuestras experiencias y sensaciones, y es una oportunidad genial para abrir el libro un tiempo después y poder comparar cómo y cuánto ha evolucionado nuestra sexualidad. Por supuesto, no hay ni que decir que cada capítulo es una invitación, pero no una obligación. Ninguna persona tiene por qué probar una práctica que le resulte incómoda o desagradable, no vas a ser menos sexual o menos válida si decides saltarte uno de los apartados. Pero siempre está bien tener la idea “a mano”, porque nuestros límites pueden ir cambiando con el tiempo, y quizá eso que hoy no me animo a probar, en otro momento de mi vida puede convertirse en un descubrimiento maravilloso.

Truco del almendruco: ¿Quieres añadirle un puntito más de morbo? Abre el libro cada día por una página aleatoria. Incluso si ya habías completado todas las tareas en el orden en el que vienen planteadas, este libro nunca caduca. Dejar que sea el azar quien decida qué modalidad toca hoy puede ser muy excitante. Eso sí, debes tener disponible algún juguete y lubricante porque nunca sabes qué requisitos tendrá el reto de hoy.

En definitiva, en mi opinión, éste es un pequeño libro, pero un gran MANUAL (sí, acabo de hacer un juego de palabras cutre con la palabra mano, ya va siendo hora de irte a dormir, Laura.)

¡EXTRA! Si estás leyendo esto antes del 15 de julio, aún estás a tiempo de participar en el sorteo de Sexualizados, en el que puedes ganar un lote con este libro y otros muchos productos eróticos. ¡Mucha suerte!

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Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

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Usos y utilidades de la sangre menstrual

Usos y utilidades de la menstruación @somospeculiares

13 de junio de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Hay una idea en torno al ciclo menstrual que nos ha acompañado durante mucho tiempo y es el hecho de que éste consiste sólo en los días de sangrado del mes que suelen ocurrir cada 28 días, pudiendo variar de una mujer a otra.

Pero, como su nombre indica, es un ciclo y por tanto consta de varias fases y no solo de una. Pese a ello, nos han enseñado a ignorar ciertas partes, así como a vivir en la vergüenza y sin llamar mucho la atención este proceso vital de nuestros cuerpos.

Cada fase del ciclo tiene unas características concretas y unas energías que, entre otras cosas, nos inducen a pasar por diferentes estados de ánimo, por eso es importante conocerlas y poder adaptar nuestros ritmos diarios a ellas para gozar de un mejor funcionamiento y para estar más en armonía con nuestro propio cuerpo. El ciclo consta de 4 fases:  preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Hoy nos vamos a centrar en la fase menstrual y más en concreto en el propio sangrado, con intención de fomentar una visión natural, abierta, creativa e informada del ciclo menstrual y del cuerpo femenino. Porque aunque a diario nos bombardean desde los medios con imágenes de violencia con las que parece que estamos totalmente inmunizados al ver sangre, cuando se trata de la sangre menstrual nos sobrevienen todos los males del mundo y nos echamos las manos a la cabeza.

Lo primero de todo es aclarar que la sangre menstrual no es un desecho y por tanto no debe ser tratada como tal. Para demostrarlo y desmitificar tanta vergüenza, os queremos compartir varios de los usos que nosotras conocemos con intención de que la empecéis a ver de diferente manera:

PARA PINTAR CUADROS

Hay varias artistas que ya se han sumado al carro de hacer arte con sangre menstrual. Incluso existen concursos como es el caso del que llevó a cabo en 2014 el colectivo Alternativas Ecológicas de México.

Vanessa Tiegs es una de estas artistas y podéis disfrutar de su proyecto MENSTRALA que consiste en un conjunto de 88 pinturas con las que pretende reafirmar la importancia de “lo oculto prohibido del ciclo rojo brillante de renovación” según sus propias palabras.

Zanele Muholi es otra de éstas maravillosas artistas que desde Sudáfrica y con su obra Isilumo siyaluma (traducido del zulú como los dolores de la época) viene a hablarnos de la dura e injusta situación que viven las lesbianas negras que sufren casos de “violaciones curativas” en comunidades donde no se tolera la homosexualidad femenina.

PARA FERTILIZAR LAS PLANTAS

La sangre menstrual es rica en nutrientes, tiene nitrógeno, fósforo y potasio (3 elementos clave para fertilizar) y además tiene un alto contenido en células madre. Estas características la convierten un potente fertilizante que además tiene la ventaja de ser natural. Eso sí, hay que ir con ojo a la hora de las proporciones de mezcla con el agua para regar nuestras plantitas ya que también tiene mucho hierro y éste en grandes proporciones puede llegar a matarlas.

Lo ideal es coger un litro de agua y en él disolver el contenido de una copa menstrual. Por otra parte, el sangrado menstrual es una forma que tiene nuestro cuerpo de limpiarse cada mes y por tanto hay que tener en cuenta que, debido a los químicos y toxinas que llevan muchos de los productos que consumimos, la sangre menstrual también contendrá restos de todos esos residuos tóxicos.

TINTURAS Y MASCARILLAS PARA EL PELO Y PIEL

¡Así es! Aunque de entrada a algunas les pueda sonar asqueroso, la sangre menstrual también se usa para nutrir nuestro pelo y nuestra piel para dejarlos más brillantes y sedosos. Como hemos dicho en el apartado anterior, la sangre menstrual tiene un alto contenido en nutrientes y si éstos son buenos para las plantas, no lo son menos para nuestro pelo o nuestra piel.

En el caso del pelo, la clave está en aplicarlo tras el lavado normal y con el pelo aún húmedo, aplicar sobre todo en la zona de las puntas y dejarlo unos minutos para que actúe tras lo cual volvemos a enjuagar con abundante agua y ¡listos!

En el uso en la piel, lo más común es en forma de mascarilla hidratante para la cara, aunque también se puede usar como un ingrediente más a la hora de elaborar cremas hidratantes. Para la mascarilla facial, La sangre se diluye con un poco de agua y se aplica en el rostro dejándola que se seque y endurezca durante unos minutos, tras los cuales la retiramos. ¡Los resultados en ambos casos son asombrosos!

PARA USOS DERMATOLÓGICOS (en cápsulas o tinturas madre)

La sangre menstrual se usaba ya en tiempo de nuestras ancestras como medicina alternativa, pero con el tiempo ésta práctica se perdió y nos parece interesante recuperarla. Se puede usar de forma oral pero nunca se debe consumir directamente.

Lo que se hace es crear una tintura madre que consiste en un proceso de extracción y concentración de los principios activos de alguna planta o en este caso de la sangre menstrual y que se realiza con alcohol y agua destilada pero no es un proceso fácil. Es de gran utilidad en procesos de recuperación de trasplantes regenerativos tanto de órganos como de tejidos y una medicina muy potente para el equilibrio, la restauración y el empoderamiento físico, psíquico y emocional. Cabe especificar que previo al uso de estas tinturas, es idóneo realizar una depuración física del organismo para que su uso sea eficaz

Para acabar solo nos queda recordaros que, pese a que estas prácticas nos puedan chocar en un principio, son una forma más de reconectar con nosotras mismas, con nuestros ciclos, con nuestro cuerpo y con nuestra feminidad y que todo uso positivo que podamos hacer de nuestro sangrado nos enriquece.

¿Os atrevéis con ello?

De Peculiares

A ciegas

 

 

 "No dejaba de rozarme sobre su pantalón. Cada vez más rápido, cada vez con más intensidad. Los besos nos fundían y nos calentaban más."

COLAB. MELANIE QUINTANA Y IRIA FERRARI

Lo conocí en la biblioteca de la universidad donde ambos estudiábamos Veterinaria. Los dos escogimos la misma carrera, aunque con diferentes perspectivas y no con las mismas facilidades para ello. Le observaba anonadada desde mi mesa, escondida tras los libros. Me encantaba verle pasar los dedos sobre las páginas, esa sensibilidad que le hacía ver de algún modo y mi cabeza fantaseaba con que hiciera lo mismo sobre mi piel.

Las semanas pasaban, no recuerdo cuánto tiempo invertí mirándole. Sus manos fornidas recorrían aquellos textos de una manera en la que no podía dejar de imaginar cómo sería estar con alguien que no pudiera verme.

Semanas más tarde reuní el suficiente valor como para acercarme y hablarle. Me senté a su lado y desplegué sobre la mesa todos mis apuntes, respiré profundamente, esperando coger las fuerzas que me faltaban y dije:

– Hola.

– ¡Ah! Hola, eres tú. Pensé que nunca te acercarías a saludarme. – Su respuesta me dejo del todo perpleja. Me lo dijo con una seguridad inusitada mientras sonreía de medio lado. ¿Acaso sabe quién soy? Si nunca me ha visto, no ha podido ser capaz de ver como le miraba siempre desde el otro lado de la biblioteca… ¿no?

– Tu perfume… es el que te ha delatado. – Vaya, pensé, y no pude evitar olerme a mi misma.

Una mueca imperceptible para él se dibujaba en la comisura de mis labios. Nos presentamos con un apretón de manos, seguido de un beso robado en la mejilla por su parte. Me parecía un tío de lo más interesante y atrevido. Era guapo y definitivamente estaba fuerte, de lejos parecía un chico malote con gafas de sol de esos que tanto nos pone a las chicas.

Mientras hablábamos de temas relacionados con las clases y materias que nos tocaban estudiar ese semestre, no podía dejar de estudiar su físico descaradamente. Tenía unas manos firmes, robustas y muy varoniles. No pude evitar pensar en cómo tocarían mi cuerpo esas manos.

Sonó el timbre y el ruido me sacó de la burbuja que me había creado. Al hacer amago de retirar la silla y ante una inevitable despedida, me agarró de la mano y se me puso la piel de gallina.

– Me gustaría mucho invitarte a cenar mañana. Podríamos estudiar juntos. A mi compañero de habitación no creo que le moleste. – Me dijo mientras abría su bastón y acariciaba mi brazo a modo de despedida. – Tragué saliva, mi corazón se volvió loco ante su caricia.

– Claro. – No pude decir nada más. La piel de la espalda se me estaba erizando. – Mañana al acabar las clases nos vemos aquí mismo. – Mierdaaa… soy retrasada, pensé al instante. –Disculpa no quería ser grosera. A veces se me olvida que…

– ¡Tranquila! – Me dijo con voz calmada. – Lo cierto es que me encantaría verte aquí. – Obviamente iba con segundas. Me quedé petrificada observando su amplia sonrisa, hasta que vi que se inclinaba hacía mi. – Ha sido un placer Elena… – Me susurró al oído y se despidió con un beso en la mejilla. Pude percibir como sus fosas nasales se abrían para exhalar todo mi perfume al acercarse y se me volvió a erizar la piel.

Pasé la noche en vela pensando en lo que había ocurrido. No sabía nada de él, sólo que era un chico mono con una voz melodiosamente sensual que estudiaba en la misma facultad que yo. Tenía la sensación de que jugaba con ventaja sobre mí, como si pudiera ver más que yo. Todo él tenía un aire misterioso muy embriagador.

Recordé sus fuertes manos mientras me acariciaba el brazo antes de despedirse y cómo me hicieron estremecer. Un calor súbito comenzó a quemarme los muslos y no pude evitar masturbarme. Una y otra vez.

A eso de las 20:00 el timbre volvió a sonar, recogí mis apuntes y me dirigí con paso acelerado a la biblioteca. Caminaba por el pasillo nerviosa cuando lo vi a lo lejos acompañado de su perro lazarillo. Me puse frente a él sonriendo como una boba al perro, me encantan los perros. No me dio tiempo a decir nada.

– Buenas noches señorita Chanell nº 5. ¿Lista para cenar? He pedido comida japonesa en el restaurante del campus. Nos la subirán dentro de un rato. Espero que te gusté. – Había acertado con la cena. Este chico prometía…

– Buenas noches Adrián. Parece que vamos a ser tres. – Le dije mientras acariciaba al perro.

– Se llama Kira. Es mi compañera de habitación. – Así que no le iba a molestar que fuéramos…ya.

Durante el trayecto, mientras conversábamos de todo y de nada, pude apreciar cómo la gente nos miraba. Pero no sabía si a mí, a él o a la perra. No sé, yo solo tenía ojos para su boca. Intenté imaginar cómo sería mi vida sin la vista y agudicé todo lo que pude mis otros sentidos. Acaricié la barra de las escaleras apreciando el frío metal, puse mi atención en el viento y en las conversaciones de mi alrededor.

Adrián tenía una habitación muy sencilla y diáfana, sin muchos muebles. Kira abrió la puerta con su hocico y encendió las luces con su pata. Sin duda era más lista que mi compañera de habitación, Marta.

Me ofreció sentarme y poco después nos pusimos a estudiar. Al poco rato llegó la cena. Me gustó mucho el sushi pero lo que más me gustó fue la forma en la que él me enseño a apreciar más los sabores: comiendo con las manos.

– Si no te importa me gustaría que estemos en igualdad de condiciones. – No entendía nada… y él se dio cuenta. – Me gustaría vendarte los ojos para que aprecies la cena como yo lo hago.

Me pareció una idea fantástica. Cada bocado inundaba mi paladar de sabor mientras Adrián con su voz sensual me deleitaba explicando los secretos de la cocina japonesa. Era culto, inteligente y tenía ese punto de misterio que me encantaba.

La cena fue todo un festín de sabores para mis sentidos. Me sentía enormemente excitada con la venda puesta. Pero no quería parecer demasiado lanzada.

– Tu respiración te delata. – Soltó de repente y me acarició el muslo con sumo cuidado, deslizando todos sus dedos sobre mi piel. Ahora sí que estaba tremendamente excitada… así que no me lo pensé. Me lancé a por su boca como una loba hacía su presa.

Me sentía borracha de vino, de sabores, de sentidos y de él, de su sabor. Me devolvió el beso de manera arrolladora agarrando mi cabeza por la nuca y acercándome más hacia él, como si nos quisiéramos devorar el uno al otro. Le deseaba más que a nadie en el mundo. Le deseaba con todos mis sentidos, literalmente, y más en aquel instante en el que no podía ver.

Nos besamos un buen rato. Nuestras lenguas se entrelazaban. Sus manos dejaron de prestar atención a mi pelo y de deslizaron por mi espalda, invitándome a más.

– Tienes una piel especialmente delicada, fina y preciosa. Me encanta el olor de tu cabello y como se te erizan los pezones solo con oír mi voz. – Me dijo en un momento en el que paramos para tomar aire. No pude evitar soltar un gemido ahogado y le empujé sobre el respaldo del sofá, para colocarme a horcajadas sobre él.

Mi vulva se expuso completamente a él arcaizando su erección sobre la ropa. Su boca entreabierta sobre la mía anunciaba el desenlace. Note que le gustaba deleitarse escuchando el compás de mi respiración y dejándome mover libremente sobre él.

No dejaba de rozarme sobre su pantalón. Cada vez más rápido, cada vez con más intensidad. Los besos nos fundían y nos calentaban más. Le agarraba del pelo, de los hombros, de los brazos, quería hacerlo mío, liberarme sobre él. Estaba tan excitado como yo, notaba su pene duro como una piedra, apunto de explotar. Y eso fue lo que sucedió, nos corrimos los dos a la vez, sincronizados con los movimientos de mi pelvis.

Cogimos aire para respirar, no era habitual que me corriera en un encuentro al mismo tiempo que mi amante. Aquello fue una explosión de sensaciones. No quería alejarme de su boca, así que le volví a besar, esta vez, fue un beso cariñoso.

– Es mi primera vez a ciegas. – Le dije, y ambos empezamos a reír. Aquello sin duda alguna era el principio de algo.

De Peculiares

Calladitx estás más agustito: cómo elegir la mordaza perfecta

cómo elegir la mordaza perfecta

6 de junio de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

“Quien tiene boca se equivoca”, pero créeme que no querrás equivocarte eligiendo una mordaza para tu boca. En este breve post te explicaremos cómo puedes seleccionar la adecuada y evitar disgustos, ¡no te pierdas ni una coma! Ya sea de piñón, bocaza o bocachancla, seguro que hay una mordaza para ti.

Lo primero de todo decir que hay dos maneras de obtener una mordaza, como en lo que cualquier juguete BDSMero se refiere: haciéndola o comprándola. Cómo no, ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

Si eres fan del DIY, por favor, usa materiales seguros para introducirlos en la boca y no las hagas con objetos que se puedan soltar y desprender. Lo de meter unas bragas en la boca queda muy peliculero, pero puede perder el chiste si la tela se empapa y empieza a deslizarse hacia tu garganta. Tampoco uses cinta americana ni ningún adherente similar que resulte abrasivo con la piel, ¡borregueces no! Avisos dado y quien avisa no es traidor.

Si vas a comprarla, ten en cuenta lo siguiente:

– Hay más mordazas que personas amordazables en el mundo. Las hay de agujero, de araña, con bola agujereada, con bola rígida, con arnés facial, con un dildo hacia fuera para realizar penetraciones, con forma de huesito, con forma de corazón… Cada una de ellas nos transporta a un nuevo contexto de juego, ¡toma la escena que quieres realizar como punto de partida!

– No podrás probarlas. Son como las bragas de algunas tiendas: sin derecho a probar ni a devolver (por motivos obvios). Por tanto, una buena idea es saber el tamaño aproximado de tu cavidad bucal. Prueba, por un tiempo prolongado a tener algún objeto seguro con parte del mismo en tu boca. ¿Cual es tu apertura máxima en situación de comodidad? Anótala y tenla en cuenta cuando te hablen del diámetro de circunferencia de la bola, el aro… o lo que sea que tenga tu mordaza.

Si nunca has probado una, no seas ansias y ve con precaución. Especialmente si eres una persona que tiende a tener nauseas, ten en cuenta que el exceso de salivación también podría provocártelas.

– Cómo no, una mordaza por cada bottom, mínimo, porfa plis. Si no podemos asegurar la adecuada limpieza del juguete, no seamos cutres.

Como decíamos antes, hay una mordaza para cada ocasión:

– Una primera experiencia: una con una pequeña bola de silicona o de plástico con agujeros es ideal; te acostumbras a la sensación, tienes mayor facilidad para respirar…

– Una escena en la que quieres poder meter cosas en la boca o tentar con la idea: las gags de anillo o de araña son tus mejores aliadas.Pero, cuidado, muchas veces son de metal y, por tanto, ¡morderlas te puede salir caro!

No obstante, si buscas insonorizar, necesitarás una que además de bola tenga una almohadilla externa o una capucha adherida. Ten en cuenta que, cuanta menos cara vemos, más necesidad tendremos de señales de seguridad. Por lo que este tipo de juguetes es mejor probarlos con experiencia (con el juguete, el juego y la persona con quien juegues).

– Cuando necesitas algo más: también las hay más bizarras, como por ejemplo las que tienen la parte interna inflable. Obviamente, es un juego que requiere de mucha confianza y mucho (auto)conocimiento.

– El postureo: why not? también nos gusta ser coquetxs y debo reconocer que hay mordazas con bola de cristal que veo muy peligrosas para los dientes pero que pueden quedar realmente preciosas en la foto adecuada.

At last, but not least:

Nunca infravaloréis el riesgo de este juguete. Nunca penséis que es inocuo sólo porque es muy común. Safety first. Actúa de forma sensata y sé consciente de los riesgos:

Primero y antes de introducir este juguete en tus juegos, párate a pensar en todos sus efectos, bondades y complicaciones. Es un juguete de restricción, impide el habla (algunas de las más complejas también parte del ruido), por lo que tendrás que optar por una “señal de seguridad” que sustituya a la palabra de seguridad. A su vez, también restringes una de las vías respiratorias con varias de ellas, por lo que es un juguete a poder descartar en periodos de gripe o alergia si eres una persona que no aprecia la sensación de asfixia.

Además, hay que tener en cuenta la salivación, es decir, no es deseable que estés en una posición donde puedas ahogarte fácilmente con tus propias babas (por ejemplo: boca arriba y sin tener la cabeza más alta que el cuerpo). Todas las posturas que faciliten que controles cuando tragas o que ayuden a expulsar el exceso de salivación son bienvenidas. Es más, hay quien las usa por el valor añadido erótico que le puede dar a una escena ver un reguero de babas. Para gustos, colores, ¡no seáis juzgones pero sí jugones!

De Peculiares

Operación Cuerpo

Ya que te vas a poner a trabajar el cuerpo para el verano, ¿qué tal si empiezas por entenderlo? ¡Hola! Nos llamamos Melanie y María, somos las que van a impartir este taller en el que vamos a intentar que tomes conciencia de lo que te puede aportar tu cuerpo y lo importante que es cuidarlo. Descubre cosas que no sabías sobre él y tómate un ratito para sentirte.

¿CUÁNDO?

19 DE JUNIO 2019

¿DÓNDE?

INÉDITO BILBAO

CONTACTO

somospeculiares@gmail.com

HORA

18:00 - 20:00

PRECIO

25€

TIEMPO

Tienes hasta el 18 de junio

FORMA DE PAGO E INSCRIPCIÓN:

► 1. Pago único mediante transferencia bancaria en el siguiente número de cuenta:

ES76 2095 0141 4091 0164 8046 (Kutxabank)

Indicando en el concepto: OPERACIÓN CUERPO + Nombre y Apellido

► 2. Envío de justificante de pago y datos de inscripción: Completa el siguiente formulario de inscripción, no te olvides de adjuntar el justificante de pago. ¡Nos pondremos en contacto contigo para confirmarte la reserva de tu plaza!

 





MujerHombreOtro


Adjuntar justificante de pago


De Peculiares

Todas las maneras de utilizar el vibrador ‘Soraya’, el conejito rampante de lujo de LeLo

"Dos discretos y potentes motores, que garantizan los orgasmos más estremecedores"
-18%  DE DESCUENTO por ser #familiapeculiar
con el código: PECULIARES

 

23 de mayo de 2019

Melanie Quintana Molero

¡Cómo no íbamos a hablar en el mes de la masturbación de la estimulación de nuestros genitales a través de algún juguete erótico! Y ojo…. que no es cualquier juguete. Es ‘Soraya’, el conejito rampante con el mejor diseño del mercado, elegante, sofisticado y ¡está de rebajas!

Son muchas las personas que se aventuran a entrar en una tienda erótica con intención de avivar la chispa de sus encuentros, ya sean solxs o en compañía. El problema está cuando la oferta es tan grande y acabas con mil preguntas: ¿Qué vibrador elijo? ¿De qué material está hecho? ¿Lo puedo utilizar en diferentes escenarios? ¿Cómo se utiliza? En definitiva… ¿cuál me compro?

Sí, es normal que dudes, hay un montón de productos y es difícil elegir, obviamente no hay ninguno que sea mejor o peor, ya que el mejor vibrador es aquel que se ajuste a tus necesidades. Pero sí que es cierto que cuando conoces los juguetes, vas buscando una forma o una función concreta. Y si lo que necesitas es uno que cubra muchas de tus necesidades, te presento a ‘Soraya’.

 

"Alto rendimiento con 8 módulos de estimulación"

 

‘Soraya’ es un vibrador de tipo conejito rampante, esto que quiere decir, que tiene dos extremidades, una más grande que la otra, y que está pensado para estimular la parte interna de la vagina y la parte interna y externa del clítoris. Pero como ya sabéis, el uso que le deis es infinito, acaba allí donde termina vuestra imaginación.

Aún así, aquí van algunas maneras de utilizarlo (como ayudita para vuestras fantasías):

Si lo utilizas en la vagina: Puede estimular el Punto G, el clítoris y además puedes disfrutar de la penetración, en el caso de que dejes el conejito (la parte más pequeña del vibrador) hacía delante. En caso de que decidas jugar con él dándole la vuelta y dirigiendo la parte pequeña hacia atrás podrás estimular otras partes internas de tu vagina y con el conejito la entrada del ano.

Si lo utilizas en el ano: Puedes estimular la próstata en los hombres en caso de que sea la parte más gruesa la que se introduzca, o el ano en general en caso de que decidas introducirlo de una manera o de otra. Para aquellxs que no tienen mucha experiencia con el goce de su ano y tiene ese miedo que les hace que involuntariamente se cierren los músculos y no entre ni un alfiler, también podéis probar a introducir la parte del vibrador más pequeña y dejar que sea esta quien os dé placer.

Si lo utilizas para estimular los pechos: pezones o otras zonas del cuerpo es perfecto por la forma del agarre, el cuál te permite una gran movilidad. Incluso para personas con una movilidad reducida.

Si lo utilizas en pareja: El juego está asegurado. ¡Rompamos esa idea de que los juguetes son solo para utilizarlos en solitario! El placer al utilizarlo en pareja es siempre doble. Darle el poder de tu goce a otra persona es uno de los juegos más excitantes que te puede proporcionar ‘Soraya’.

 

"Discreción, pues parece más bien una obra de arte y es uno de los vibradores más silenciosos"

 

Si lo utilizas con un buen libro: Hay algunos vibradores que no te permiten dejar libre una de las manos para sujetar una buena novela erótica que acompañe tu fantasía, pero ‘Soraya’ sí que te da esa posibilidad gracias a su elegante agarre.

Si lo utilizas en la ducha o en la bañera: ¡Es sumergible! Sí, sí, si es que lo tiene todo. Poder crear espacios de intimidad y de goce en el baño es ahora una realidad.

Si lo utilizas en casa y no estás sola: Al ser uno de los vibradores más silenciosos te permite jugar casi en silencio… bueno eso si no se escuchan tus gemidos de placer… Si tienes hijos, amigos con los que compartas piso, familia o no quieres que tu pareja se entere de que estás jugando, este es tu juguete.

Si te lo quieres llevar de escapada romántica: Si eres de lxs que se llevan juguetes eróticos de fin de semana con ‘Soraya’ lo tienes fácil ya que se recarga rápidamente y la diversión puede durar hasta 4 horas.

Otras dudas que queremos resolver para lxs que se animen a tener a ‘Soraya’ en casa.

¿De qué material está hecho?

Está fabricado a partir de un plástico especial ABS de silicona que es muy limpio y totalmente seguro para nuestros cuerpos.

¿Cuánto mide?

Dimensiones: 22cm x 7cm x 4,5cm.

¿Cuánto me cuesta el pedido?

¡Gratis! Ya que Lelo tiene el envío gratuito y discreto a cualquier parte del mundo para pedidos superiores a 50€.

¿Cuánto tarda en llegar?

Entrega exprés en 3-5 días.

¿Tiene garantía?

Sí, de hecho, tiene 1 año de garantía y 10 años de garantía de calidad.

¿Cuánto dura el descuento de SP?

Fecha inicio: 5/23/2019
Fecha fin: 8/23/2019