De Peculiares

21 días de masturbación – Sexualizados

Autores de 21 días de masturbación @somospeculiares

7 de julio de 2019

Laura Marcilla

Cuando iba a la Universidad, hacía todos los días el mismo camino. Supongo que la mayoría de los que me estáis leyendo también tenéis un camino habitual para llegar a vuestro trabajo, vuestras clases o vuestro gimnasio. Cuando haces el mismo recorrido todos los días, te pierdes muchas cosas. Pero si un día cortan una calle por obras, desvían la ruta del autobús, o por el motivo que sea tienes que dar un rodeo, puede que descubras alguna zona de tu propia ciudad que no conocías, un pequeño parque en medio del tráfico, una tienda interesante o un bar con oferta de 2x1 en las cervezas.

Pues esto mismo ocurre con la masturbación. La mayoría de las personas conocen muy bien qué zonas estimular y qué técnicas utilizar para disfrutar de una sesión de amor propio. Por esto mismo, para la mayoría de las personas la forma más sencilla de alcanzar el orgasmo es a través de la masturbación. Pero resulta que el camino más rápido no tiene por qué ser siempre el más bonito o el más divertido. Esto se aplica al sexo y a la vida en general. Conocer muy bien cómo alcanzar un orgasmo no siempre es sinónimo de conocer nuestro cuerpo. Puede ser como conocer tu barrio, pero no el resto de la ciudad.

Pues bien, el libro de “21 días de masturbación” es precisamente un mapa para ayudarnos a conocer nuestro cuerpo, a caminar por él por nuevas zonas y a mirarlo con nuevos ojos. Esta edición está pensada para personas con vulva, y aunque obviamente la vulva es la protagonista de muchos de los retos que nos plantean, no es la única, porque también nos invitan a explorar nuestros pezones, anos y en definitiva cualquier parte de nuestro cuerpo que nos pueda producir placer.

Ojo, que a partir de aquí se me puede escapar algún “spoiler”, aunque intentaré no revelar todo el contenido del libro. Este manual para salirnos de nuestra zona de confort es, sobre todo, diverso (como la sexualidad en general). Las sugerencias incluyen ideas como usar juguetes, lubricantes, objetos cotidianos, intentarlo fuera de casa, usar un espejo, realizar una grabación casera… Y aunque el libro se llama “21 días…”, no hay presión, puedes hacerlo en menos días si te ves motivada, o alargarlo todo lo que sea necesario si tu rutina no te deja tiempo para jugar a diario.

Mi recomendación personal sería intentar hacerlo día a día, al menos al principio. Es muy probable que, gracias a ese fenómeno de que el deseo llama al deseo, pronto te encuentres teniendo ganas de que llegue ese ratito que sabes que vas a dedicarle a tu cuerpo. Como explican en el propio libro, la anticipación puede ser un afrodisiaco increíble. Y esto, al fin y al cabo, también son autocuidados.

ilustradora 21 días de masturbación El libro lo han escrito Lorena S. Gimeno y Luis AnLo, del equipo de Sexualizados, y se nota cuando las personas que escriben sobre sexo tienen una marcada perspectiva sexológica, porque consiguen que no solo sea divertido, sino también sano y positivo. Las ilustraciones son de Lidia Hebras, de Zorras y Brujas, lo que le da un punto muy guay, porque no son las típicas imágenes sexualizadas de desnudos femeninos, sino que son inclusivas y naturales.

Al final de cada “reto” hay un espacio para poder escribir anotaciones sobre nuestras experiencias y sensaciones, y es una oportunidad genial para abrir el libro un tiempo después y poder comparar cómo y cuánto ha evolucionado nuestra sexualidad. Por supuesto, no hay ni que decir que cada capítulo es una invitación, pero no una obligación. Ninguna persona tiene por qué probar una práctica que le resulte incómoda o desagradable, no vas a ser menos sexual o menos válida si decides saltarte uno de los apartados. Pero siempre está bien tener la idea “a mano”, porque nuestros límites pueden ir cambiando con el tiempo, y quizá eso que hoy no me animo a probar, en otro momento de mi vida puede convertirse en un descubrimiento maravilloso.

Truco del almendruco: ¿Quieres añadirle un puntito más de morbo? Abre el libro cada día por una página aleatoria. Incluso si ya habías completado todas las tareas en el orden en el que vienen planteadas, este libro nunca caduca. Dejar que sea el azar quien decida qué modalidad toca hoy puede ser muy excitante. Eso sí, debes tener disponible algún juguete y lubricante porque nunca sabes qué requisitos tendrá el reto de hoy.

En definitiva, en mi opinión, éste es un pequeño libro, pero un gran MANUAL (sí, acabo de hacer un juego de palabras cutre con la palabra mano, ya va siendo hora de irte a dormir, Laura.)

¡EXTRA! Si estás leyendo esto antes del 15 de julio, aún estás a tiempo de participar en el sorteo de Sexualizados, en el que puedes ganar un lote con este libro y otros muchos productos eróticos. ¡Mucha suerte!

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Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

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Usos y utilidades de la sangre menstrual

Usos y utilidades de la menstruación @somospeculiares

13 de junio de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Hay una idea en torno al ciclo menstrual que nos ha acompañado durante mucho tiempo y es el hecho de que éste consiste sólo en los días de sangrado del mes que suelen ocurrir cada 28 días, pudiendo variar de una mujer a otra.

Pero, como su nombre indica, es un ciclo y por tanto consta de varias fases y no solo de una. Pese a ello, nos han enseñado a ignorar ciertas partes, así como a vivir en la vergüenza y sin llamar mucho la atención este proceso vital de nuestros cuerpos.

Cada fase del ciclo tiene unas características concretas y unas energías que, entre otras cosas, nos inducen a pasar por diferentes estados de ánimo, por eso es importante conocerlas y poder adaptar nuestros ritmos diarios a ellas para gozar de un mejor funcionamiento y para estar más en armonía con nuestro propio cuerpo. El ciclo consta de 4 fases:  preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Hoy nos vamos a centrar en la fase menstrual y más en concreto en el propio sangrado, con intención de fomentar una visión natural, abierta, creativa e informada del ciclo menstrual y del cuerpo femenino. Porque aunque a diario nos bombardean desde los medios con imágenes de violencia con las que parece que estamos totalmente inmunizados al ver sangre, cuando se trata de la sangre menstrual nos sobrevienen todos los males del mundo y nos echamos las manos a la cabeza.

Lo primero de todo es aclarar que la sangre menstrual no es un desecho y por tanto no debe ser tratada como tal. Para demostrarlo y desmitificar tanta vergüenza, os queremos compartir varios de los usos que nosotras conocemos con intención de que la empecéis a ver de diferente manera:

PARA PINTAR CUADROS

Hay varias artistas que ya se han sumado al carro de hacer arte con sangre menstrual. Incluso existen concursos como es el caso del que llevó a cabo en 2014 el colectivo Alternativas Ecológicas de México.

Vanessa Tiegs es una de estas artistas y podéis disfrutar de su proyecto MENSTRALA que consiste en un conjunto de 88 pinturas con las que pretende reafirmar la importancia de “lo oculto prohibido del ciclo rojo brillante de renovación” según sus propias palabras.

Zanele Muholi es otra de éstas maravillosas artistas que desde Sudáfrica y con su obra Isilumo siyaluma (traducido del zulú como los dolores de la época) viene a hablarnos de la dura e injusta situación que viven las lesbianas negras que sufren casos de “violaciones curativas” en comunidades donde no se tolera la homosexualidad femenina.

PARA FERTILIZAR LAS PLANTAS

La sangre menstrual es rica en nutrientes, tiene nitrógeno, fósforo y potasio (3 elementos clave para fertilizar) y además tiene un alto contenido en células madre. Estas características la convierten un potente fertilizante que además tiene la ventaja de ser natural. Eso sí, hay que ir con ojo a la hora de las proporciones de mezcla con el agua para regar nuestras plantitas ya que también tiene mucho hierro y éste en grandes proporciones puede llegar a matarlas.

Lo ideal es coger un litro de agua y en él disolver el contenido de una copa menstrual. Por otra parte, el sangrado menstrual es una forma que tiene nuestro cuerpo de limpiarse cada mes y por tanto hay que tener en cuenta que, debido a los químicos y toxinas que llevan muchos de los productos que consumimos, la sangre menstrual también contendrá restos de todos esos residuos tóxicos.

TINTURAS Y MASCARILLAS PARA EL PELO Y PIEL

¡Así es! Aunque de entrada a algunas les pueda sonar asqueroso, la sangre menstrual también se usa para nutrir nuestro pelo y nuestra piel para dejarlos más brillantes y sedosos. Como hemos dicho en el apartado anterior, la sangre menstrual tiene un alto contenido en nutrientes y si éstos son buenos para las plantas, no lo son menos para nuestro pelo o nuestra piel.

En el caso del pelo, la clave está en aplicarlo tras el lavado normal y con el pelo aún húmedo, aplicar sobre todo en la zona de las puntas y dejarlo unos minutos para que actúe tras lo cual volvemos a enjuagar con abundante agua y ¡listos!

En el uso en la piel, lo más común es en forma de mascarilla hidratante para la cara, aunque también se puede usar como un ingrediente más a la hora de elaborar cremas hidratantes. Para la mascarilla facial, La sangre se diluye con un poco de agua y se aplica en el rostro dejándola que se seque y endurezca durante unos minutos, tras los cuales la retiramos. ¡Los resultados en ambos casos son asombrosos!

PARA USOS DERMATOLÓGICOS (en cápsulas o tinturas madre)

La sangre menstrual se usaba ya en tiempo de nuestras ancestras como medicina alternativa, pero con el tiempo ésta práctica se perdió y nos parece interesante recuperarla. Se puede usar de forma oral pero nunca se debe consumir directamente.

Lo que se hace es crear una tintura madre que consiste en un proceso de extracción y concentración de los principios activos de alguna planta o en este caso de la sangre menstrual y que se realiza con alcohol y agua destilada pero no es un proceso fácil. Es de gran utilidad en procesos de recuperación de trasplantes regenerativos tanto de órganos como de tejidos y una medicina muy potente para el equilibrio, la restauración y el empoderamiento físico, psíquico y emocional. Cabe especificar que previo al uso de estas tinturas, es idóneo realizar una depuración física del organismo para que su uso sea eficaz

Para acabar solo nos queda recordaros que, pese a que estas prácticas nos puedan chocar en un principio, son una forma más de reconectar con nosotras mismas, con nuestros ciclos, con nuestro cuerpo y con nuestra feminidad y que todo uso positivo que podamos hacer de nuestro sangrado nos enriquece.

¿Os atrevéis con ello?

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A ciegas

 

 

 "No dejaba de rozarme sobre su pantalón. Cada vez más rápido, cada vez con más intensidad. Los besos nos fundían y nos calentaban más."

COLAB. MELANIE QUINTANA Y IRIA FERRARI

Lo conocí en la biblioteca de la universidad donde ambos estudiábamos Veterinaria. Los dos escogimos la misma carrera, aunque con diferentes perspectivas y no con las mismas facilidades para ello. Le observaba anonadada desde mi mesa, escondida tras los libros. Me encantaba verle pasar los dedos sobre las páginas, esa sensibilidad que le hacía ver de algún modo y mi cabeza fantaseaba con que hiciera lo mismo sobre mi piel.

Las semanas pasaban, no recuerdo cuánto tiempo invertí mirándole. Sus manos fornidas recorrían aquellos textos de una manera en la que no podía dejar de imaginar cómo sería estar con alguien que no pudiera verme.

Semanas más tarde reuní el suficiente valor como para acercarme y hablarle. Me senté a su lado y desplegué sobre la mesa todos mis apuntes, respiré profundamente, esperando coger las fuerzas que me faltaban y dije:

– Hola.

– ¡Ah! Hola, eres tú. Pensé que nunca te acercarías a saludarme. – Su respuesta me dejo del todo perpleja. Me lo dijo con una seguridad inusitada mientras sonreía de medio lado. ¿Acaso sabe quién soy? Si nunca me ha visto, no ha podido ser capaz de ver como le miraba siempre desde el otro lado de la biblioteca… ¿no?

– Tu perfume… es el que te ha delatado. – Vaya, pensé, y no pude evitar olerme a mi misma.

Una mueca imperceptible para él se dibujaba en la comisura de mis labios. Nos presentamos con un apretón de manos, seguido de un beso robado en la mejilla por su parte. Me parecía un tío de lo más interesante y atrevido. Era guapo y definitivamente estaba fuerte, de lejos parecía un chico malote con gafas de sol de esos que tanto nos pone a las chicas.

Mientras hablábamos de temas relacionados con las clases y materias que nos tocaban estudiar ese semestre, no podía dejar de estudiar su físico descaradamente. Tenía unas manos firmes, robustas y muy varoniles. No pude evitar pensar en cómo tocarían mi cuerpo esas manos.

Sonó el timbre y el ruido me sacó de la burbuja que me había creado. Al hacer amago de retirar la silla y ante una inevitable despedida, me agarró de la mano y se me puso la piel de gallina.

– Me gustaría mucho invitarte a cenar mañana. Podríamos estudiar juntos. A mi compañero de habitación no creo que le moleste. – Me dijo mientras abría su bastón y acariciaba mi brazo a modo de despedida. – Tragué saliva, mi corazón se volvió loco ante su caricia.

– Claro. – No pude decir nada más. La piel de la espalda se me estaba erizando. – Mañana al acabar las clases nos vemos aquí mismo. – Mierdaaa… soy retrasada, pensé al instante. –Disculpa no quería ser grosera. A veces se me olvida que…

– ¡Tranquila! – Me dijo con voz calmada. – Lo cierto es que me encantaría verte aquí. – Obviamente iba con segundas. Me quedé petrificada observando su amplia sonrisa, hasta que vi que se inclinaba hacía mi. – Ha sido un placer Elena… – Me susurró al oído y se despidió con un beso en la mejilla. Pude percibir como sus fosas nasales se abrían para exhalar todo mi perfume al acercarse y se me volvió a erizar la piel.

Pasé la noche en vela pensando en lo que había ocurrido. No sabía nada de él, sólo que era un chico mono con una voz melodiosamente sensual que estudiaba en la misma facultad que yo. Tenía la sensación de que jugaba con ventaja sobre mí, como si pudiera ver más que yo. Todo él tenía un aire misterioso muy embriagador.

Recordé sus fuertes manos mientras me acariciaba el brazo antes de despedirse y cómo me hicieron estremecer. Un calor súbito comenzó a quemarme los muslos y no pude evitar masturbarme. Una y otra vez.

A eso de las 20:00 el timbre volvió a sonar, recogí mis apuntes y me dirigí con paso acelerado a la biblioteca. Caminaba por el pasillo nerviosa cuando lo vi a lo lejos acompañado de su perro lazarillo. Me puse frente a él sonriendo como una boba al perro, me encantan los perros. No me dio tiempo a decir nada.

– Buenas noches señorita Chanell nº 5. ¿Lista para cenar? He pedido comida japonesa en el restaurante del campus. Nos la subirán dentro de un rato. Espero que te gusté. – Había acertado con la cena. Este chico prometía…

– Buenas noches Adrián. Parece que vamos a ser tres. – Le dije mientras acariciaba al perro.

– Se llama Kira. Es mi compañera de habitación. – Así que no le iba a molestar que fuéramos…ya.

Durante el trayecto, mientras conversábamos de todo y de nada, pude apreciar cómo la gente nos miraba. Pero no sabía si a mí, a él o a la perra. No sé, yo solo tenía ojos para su boca. Intenté imaginar cómo sería mi vida sin la vista y agudicé todo lo que pude mis otros sentidos. Acaricié la barra de las escaleras apreciando el frío metal, puse mi atención en el viento y en las conversaciones de mi alrededor.

Adrián tenía una habitación muy sencilla y diáfana, sin muchos muebles. Kira abrió la puerta con su hocico y encendió las luces con su pata. Sin duda era más lista que mi compañera de habitación, Marta.

Me ofreció sentarme y poco después nos pusimos a estudiar. Al poco rato llegó la cena. Me gustó mucho el sushi pero lo que más me gustó fue la forma en la que él me enseño a apreciar más los sabores: comiendo con las manos.

– Si no te importa me gustaría que estemos en igualdad de condiciones. – No entendía nada… y él se dio cuenta. – Me gustaría vendarte los ojos para que aprecies la cena como yo lo hago.

Me pareció una idea fantástica. Cada bocado inundaba mi paladar de sabor mientras Adrián con su voz sensual me deleitaba explicando los secretos de la cocina japonesa. Era culto, inteligente y tenía ese punto de misterio que me encantaba.

La cena fue todo un festín de sabores para mis sentidos. Me sentía enormemente excitada con la venda puesta. Pero no quería parecer demasiado lanzada.

– Tu respiración te delata. – Soltó de repente y me acarició el muslo con sumo cuidado, deslizando todos sus dedos sobre mi piel. Ahora sí que estaba tremendamente excitada… así que no me lo pensé. Me lancé a por su boca como una loba hacía su presa.

Me sentía borracha de vino, de sabores, de sentidos y de él, de su sabor. Me devolvió el beso de manera arrolladora agarrando mi cabeza por la nuca y acercándome más hacia él, como si nos quisiéramos devorar el uno al otro. Le deseaba más que a nadie en el mundo. Le deseaba con todos mis sentidos, literalmente, y más en aquel instante en el que no podía ver.

Nos besamos un buen rato. Nuestras lenguas se entrelazaban. Sus manos dejaron de prestar atención a mi pelo y de deslizaron por mi espalda, invitándome a más.

– Tienes una piel especialmente delicada, fina y preciosa. Me encanta el olor de tu cabello y como se te erizan los pezones solo con oír mi voz. – Me dijo en un momento en el que paramos para tomar aire. No pude evitar soltar un gemido ahogado y le empujé sobre el respaldo del sofá, para colocarme a horcajadas sobre él.

Mi vulva se expuso completamente a él arcaizando su erección sobre la ropa. Su boca entreabierta sobre la mía anunciaba el desenlace. Note que le gustaba deleitarse escuchando el compás de mi respiración y dejándome mover libremente sobre él.

No dejaba de rozarme sobre su pantalón. Cada vez más rápido, cada vez con más intensidad. Los besos nos fundían y nos calentaban más. Le agarraba del pelo, de los hombros, de los brazos, quería hacerlo mío, liberarme sobre él. Estaba tan excitado como yo, notaba su pene duro como una piedra, apunto de explotar. Y eso fue lo que sucedió, nos corrimos los dos a la vez, sincronizados con los movimientos de mi pelvis.

Cogimos aire para respirar, no era habitual que me corriera en un encuentro al mismo tiempo que mi amante. Aquello fue una explosión de sensaciones. No quería alejarme de su boca, así que le volví a besar, esta vez, fue un beso cariñoso.

– Es mi primera vez a ciegas. – Le dije, y ambos empezamos a reír. Aquello sin duda alguna era el principio de algo.

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Calladitx estás más agustito: cómo elegir la mordaza perfecta

cómo elegir la mordaza perfecta

6 de junio de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

“Quien tiene boca se equivoca”, pero créeme que no querrás equivocarte eligiendo una mordaza para tu boca. En este breve post te explicaremos cómo puedes seleccionar la adecuada y evitar disgustos, ¡no te pierdas ni una coma! Ya sea de piñón, bocaza o bocachancla, seguro que hay una mordaza para ti.

Lo primero de todo decir que hay dos maneras de obtener una mordaza, como en lo que cualquier juguete BDSMero se refiere: haciéndola o comprándola. Cómo no, ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

Si eres fan del DIY, por favor, usa materiales seguros para introducirlos en la boca y no las hagas con objetos que se puedan soltar y desprender. Lo de meter unas bragas en la boca queda muy peliculero, pero puede perder el chiste si la tela se empapa y empieza a deslizarse hacia tu garganta. Tampoco uses cinta americana ni ningún adherente similar que resulte abrasivo con la piel, ¡borregueces no! Avisos dado y quien avisa no es traidor.

Si vas a comprarla, ten en cuenta lo siguiente:

– Hay más mordazas que personas amordazables en el mundo. Las hay de agujero, de araña, con bola agujereada, con bola rígida, con arnés facial, con un dildo hacia fuera para realizar penetraciones, con forma de huesito, con forma de corazón… Cada una de ellas nos transporta a un nuevo contexto de juego, ¡toma la escena que quieres realizar como punto de partida!

– No podrás probarlas. Son como las bragas de algunas tiendas: sin derecho a probar ni a devolver (por motivos obvios). Por tanto, una buena idea es saber el tamaño aproximado de tu cavidad bucal. Prueba, por un tiempo prolongado a tener algún objeto seguro con parte del mismo en tu boca. ¿Cual es tu apertura máxima en situación de comodidad? Anótala y tenla en cuenta cuando te hablen del diámetro de circunferencia de la bola, el aro… o lo que sea que tenga tu mordaza.

Si nunca has probado una, no seas ansias y ve con precaución. Especialmente si eres una persona que tiende a tener nauseas, ten en cuenta que el exceso de salivación también podría provocártelas.

– Cómo no, una mordaza por cada bottom, mínimo, porfa plis. Si no podemos asegurar la adecuada limpieza del juguete, no seamos cutres.

Como decíamos antes, hay una mordaza para cada ocasión:

– Una primera experiencia: una con una pequeña bola de silicona o de plástico con agujeros es ideal; te acostumbras a la sensación, tienes mayor facilidad para respirar…

– Una escena en la que quieres poder meter cosas en la boca o tentar con la idea: las gags de anillo o de araña son tus mejores aliadas.Pero, cuidado, muchas veces son de metal y, por tanto, ¡morderlas te puede salir caro!

No obstante, si buscas insonorizar, necesitarás una que además de bola tenga una almohadilla externa o una capucha adherida. Ten en cuenta que, cuanta menos cara vemos, más necesidad tendremos de señales de seguridad. Por lo que este tipo de juguetes es mejor probarlos con experiencia (con el juguete, el juego y la persona con quien juegues).

– Cuando necesitas algo más: también las hay más bizarras, como por ejemplo las que tienen la parte interna inflable. Obviamente, es un juego que requiere de mucha confianza y mucho (auto)conocimiento.

– El postureo: why not? también nos gusta ser coquetxs y debo reconocer que hay mordazas con bola de cristal que veo muy peligrosas para los dientes pero que pueden quedar realmente preciosas en la foto adecuada.

At last, but not least:

Nunca infravaloréis el riesgo de este juguete. Nunca penséis que es inocuo sólo porque es muy común. Safety first. Actúa de forma sensata y sé consciente de los riesgos:

Primero y antes de introducir este juguete en tus juegos, párate a pensar en todos sus efectos, bondades y complicaciones. Es un juguete de restricción, impide el habla (algunas de las más complejas también parte del ruido), por lo que tendrás que optar por una “señal de seguridad” que sustituya a la palabra de seguridad. A su vez, también restringes una de las vías respiratorias con varias de ellas, por lo que es un juguete a poder descartar en periodos de gripe o alergia si eres una persona que no aprecia la sensación de asfixia.

Además, hay que tener en cuenta la salivación, es decir, no es deseable que estés en una posición donde puedas ahogarte fácilmente con tus propias babas (por ejemplo: boca arriba y sin tener la cabeza más alta que el cuerpo). Todas las posturas que faciliten que controles cuando tragas o que ayuden a expulsar el exceso de salivación son bienvenidas. Es más, hay quien las usa por el valor añadido erótico que le puede dar a una escena ver un reguero de babas. Para gustos, colores, ¡no seáis juzgones pero sí jugones!

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Operación Cuerpo

Ya que te vas a poner a trabajar el cuerpo para el verano, ¿qué tal si empiezas por entenderlo? ¡Hola! Nos llamamos Melanie y María, somos las que van a impartir este taller en el que vamos a intentar que tomes conciencia de lo que te puede aportar tu cuerpo y lo importante que es cuidarlo. Descubre cosas que no sabías sobre él y tómate un ratito para sentirte.

¿CUÁNDO?

19 DE JUNIO 2019

¿DÓNDE?

INÉDITO BILBAO

CONTACTO

somospeculiares@gmail.com

HORA

18:00 - 20:00

PRECIO

25€

TIEMPO

Tienes hasta el 18 de junio

FORMA DE PAGO E INSCRIPCIÓN:

► 1. Pago único mediante transferencia bancaria en el siguiente número de cuenta:

ES76 2095 0141 4091 0164 8046 (Kutxabank)

Indicando en el concepto: OPERACIÓN CUERPO + Nombre y Apellido

► 2. Envío de justificante de pago y datos de inscripción: Completa el siguiente formulario de inscripción, no te olvides de adjuntar el justificante de pago. ¡Nos pondremos en contacto contigo para confirmarte la reserva de tu plaza!

 





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Todas las maneras de utilizar el vibrador ‘Soraya’, el conejito rampante de lujo de LeLo

"Dos discretos y potentes motores, que garantizan los orgasmos más estremecedores"
-18%  DE DESCUENTO por ser #familiapeculiar
con el código: PECULIARES

 

23 de mayo de 2019

Melanie Quintana Molero

¡Cómo no íbamos a hablar en el mes de la masturbación de la estimulación de nuestros genitales a través de algún juguete erótico! Y ojo…. que no es cualquier juguete. Es ‘Soraya’, el conejito rampante con el mejor diseño del mercado, elegante, sofisticado y ¡está de rebajas!

Son muchas las personas que se aventuran a entrar en una tienda erótica con intención de avivar la chispa de sus encuentros, ya sean solxs o en compañía. El problema está cuando la oferta es tan grande y acabas con mil preguntas: ¿Qué vibrador elijo? ¿De qué material está hecho? ¿Lo puedo utilizar en diferentes escenarios? ¿Cómo se utiliza? En definitiva… ¿cuál me compro?

Sí, es normal que dudes, hay un montón de productos y es difícil elegir, obviamente no hay ninguno que sea mejor o peor, ya que el mejor vibrador es aquel que se ajuste a tus necesidades. Pero sí que es cierto que cuando conoces los juguetes, vas buscando una forma o una función concreta. Y si lo que necesitas es uno que cubra muchas de tus necesidades, te presento a ‘Soraya’.

 

"Alto rendimiento con 8 módulos de estimulación"

 

‘Soraya’ es un vibrador de tipo conejito rampante, esto que quiere decir, que tiene dos extremidades, una más grande que la otra, y que está pensado para estimular la parte interna de la vagina y la parte interna y externa del clítoris. Pero como ya sabéis, el uso que le deis es infinito, acaba allí donde termina vuestra imaginación.

Aún así, aquí van algunas maneras de utilizarlo (como ayudita para vuestras fantasías):

Si lo utilizas en la vagina: Puede estimular el Punto G, el clítoris y además puedes disfrutar de la penetración, en el caso de que dejes el conejito (la parte más pequeña del vibrador) hacía delante. En caso de que decidas jugar con él dándole la vuelta y dirigiendo la parte pequeña hacia atrás podrás estimular otras partes internas de tu vagina y con el conejito la entrada del ano.

Si lo utilizas en el ano: Puedes estimular la próstata en los hombres en caso de que sea la parte más gruesa la que se introduzca, o el ano en general en caso de que decidas introducirlo de una manera o de otra. Para aquellxs que no tienen mucha experiencia con el goce de su ano y tiene ese miedo que les hace que involuntariamente se cierren los músculos y no entre ni un alfiler, también podéis probar a introducir la parte del vibrador más pequeña y dejar que sea esta quien os dé placer.

Si lo utilizas para estimular los pechos: pezones o otras zonas del cuerpo es perfecto por la forma del agarre, el cuál te permite una gran movilidad. Incluso para personas con una movilidad reducida.

Si lo utilizas en pareja: El juego está asegurado. ¡Rompamos esa idea de que los juguetes son solo para utilizarlos en solitario! El placer al utilizarlo en pareja es siempre doble. Darle el poder de tu goce a otra persona es uno de los juegos más excitantes que te puede proporcionar ‘Soraya’.

 

"Discreción, pues parece más bien una obra de arte y es uno de los vibradores más silenciosos"

 

Si lo utilizas con un buen libro: Hay algunos vibradores que no te permiten dejar libre una de las manos para sujetar una buena novela erótica que acompañe tu fantasía, pero ‘Soraya’ sí que te da esa posibilidad gracias a su elegante agarre.

Si lo utilizas en la ducha o en la bañera: ¡Es sumergible! Sí, sí, si es que lo tiene todo. Poder crear espacios de intimidad y de goce en el baño es ahora una realidad.

Si lo utilizas en casa y no estás sola: Al ser uno de los vibradores más silenciosos te permite jugar casi en silencio… bueno eso si no se escuchan tus gemidos de placer… Si tienes hijos, amigos con los que compartas piso, familia o no quieres que tu pareja se entere de que estás jugando, este es tu juguete.

Si te lo quieres llevar de escapada romántica: Si eres de lxs que se llevan juguetes eróticos de fin de semana con ‘Soraya’ lo tienes fácil ya que se recarga rápidamente y la diversión puede durar hasta 4 horas.

Otras dudas que queremos resolver para lxs que se animen a tener a ‘Soraya’ en casa.

¿De qué material está hecho?

Está fabricado a partir de un plástico especial ABS de silicona que es muy limpio y totalmente seguro para nuestros cuerpos.

¿Cuánto mide?

Dimensiones: 22cm x 7cm x 4,5cm.

¿Cuánto me cuesta el pedido?

¡Gratis! Ya que Lelo tiene el envío gratuito y discreto a cualquier parte del mundo para pedidos superiores a 50€.

¿Cuánto tarda en llegar?

Entrega exprés en 3-5 días.

¿Tiene garantía?

Sí, de hecho, tiene 1 año de garantía y 10 años de garantía de calidad.

¿Cuánto dura el descuento de SP?

Fecha inicio: 5/23/2019
Fecha fin: 8/23/2019

De Peculiares

Mientras duermes

 

 

 "Y entonces empecé a tocarme lentamente, aguantando la respiración, sin apenas moverme para que ella no se despertase. Levantaba la sábana con cuidado, y podía ver sus piernas desnudas, ¡oh, sus piernas!"

ISILLA LM

Me encanta observarla mientras duerme. Ya es costumbre que se duerma ella antes que yo. Me gusta observar su cara redondita, sus ojos cerrados con esas pestañas tan largas, que te pueden arropar. Su respiración pausada, relajada, tranquila. Parece la niña más buena que he conocido nunca. Y no digo que no lo sea, pero tiene esa mezcla diametralmente opuesta, que la hace tan especial. Despierta es fuego, es pasión, es intensidad. Dormida es quietud, es paz, es un peluche al que dan ganas de abrazar. Despierta es un huracán al que quieres empotrar contra la pared. Dormida me sale la ternura y lo único que quiero es protegerla.

Bueno, lo único no. Porque más de un día y más de dos, me han dado ganas de masturbarme mientras ella yace entre los brazos de Morfeo. Alguna vez se lo dejé caer, en plan enseñándola vídeos de tíos teniendo sexo con tías que parecen dormidas. Es la risa, porque ambos sabemos que es todo mentira, y que nadie duerme en verdad. Pero la idea siempre me ha excitado, y quería saber lo que pensaba al respecto. “Me hace gracia, no sé, pero si me follas a altas horas de la madrugada y en pleno sueño REM, no esperes que mi cuerpo responda acorde al tuyo”. Y nos reímos. Y ahí se quedó.

Pero el otro día, tuve que hacerlo. Estaba seguro que dormía profundamente. Ya me sé sus ritmos respiratorios mientras está soñando. En realidad me sé un montón de cosas sobre ella, porque para qué me voy a engañar, me tiene loco. Así que empecé a fantasear con cosas que me gustan; con imágenes de otras veces que hemos follado; con lugares recónditos de la ciudad donde nos hemos metido mano; con el cine. Ay, el cine. Ya estaba semi empalmado, pero cuando evoqué los recuerdos de un día en el cine, se me puso el rabo más tieso que un pájaro muerto. Vaya comparación, pero en serio más dura que el cerrojo de un penal. Y entonces empecé a tocarme lentamente, aguantando la respiración, sin apenas moverme para que ella no se despertase. Levantaba la sábana con cuidado, y podía ver sus piernas desnudas, ¡oh, sus piernas! Son tan lindas, son las piernas más bonitas que he visto en mi vida. Largas, redondeadas, y tiene la piel tan suave… parece porcelana, parece una nube. Esa piel, en serio, no es ni medio normal. Llevaba solo la ropa interior y como estaba de lado, sus preciosos pechos redondos tenían una posición perfecta. Me aventuré y le rocé con la mano. Me hubiera encantado meter mi cara entre sus tetas y lamérselas hasta el día del juicio final. Pero fui bueno y solo rocé levemente su tersa piel, cebándome un poco más con el precioso canalillo que su busto me ofrecía.

Seguía tocándome la polla a un buen ritmo, bajando mi prepucio muy despacio, observando la cabeza de mi glande, brillante por el líquido que emergía de ella: una gota transparente a modo de lágrima, me recorría el frenillo y se precipitó a mi bajo vientre.

No sabía si me excitaba más: pensar que se podía despertar; darme prisa por si se despertaba y no le hacía gracia la idea de verme pajeándome; o que se despertase y empezase a lamerme la polla con su preciosa boca. Empecé a marcar un ritmo más rápido, no podía contener los gemidos que salían de mi garganta, a la vez la miraba, tan dulce, ajena a lo que estaba sucediendo, y mientras esa vorágine de sensaciones fluía de mí, no hacía más que venirse imágenes a mi cabeza de otras veces que hemos follado.

No duré mucho más. Vale que el tiempo es relativo, pero en serio estaba tan a fuego. Fue de las mejores pajas que me he hecho en mi vida. Empecé a subir y bajar el prepucio a más velocidad, empecé a notar esa mezcla entre calambres y placer que me recorre desde los pies a la cabeza, mi respiración era más agitada y estaba a punto de desbordarme. Entonces paré, porque se movió y me asusté, y pensé que me estaba oyendo o la estaba molestando. Pero cuando cambió su postura me di cuenta que seguía durmiendo profundamente. Dios, así se la habría clavado, profundamente. Bajé el ritmo, porque me iba a correr. Hacía movimientos rítmicos y pausados, de forma lenta, y bajando todo lo que podía la piel de mi pene. Entonces la lefa comenzó a salir a borbotones, como cuando haces bechamel y empieza a cuajar la mezcla. Mi pecho estaba lleno de semen, el cual limpié con la camiseta que me había quitado hacía un rato, y una risa floja me entró de repente. ¡Qué gusto, joder!

Nunca pensé que sería capaz de hacerlo. Siempre fue una fantasía, porque me excitaba mucho la idea de masturbarme con alguien dormido. Pero la realidad superó con creces las expectativas. A los dos minutos dormí como si mi cuerpo acabase de completar una maratón.

Cuando desperté no estaba seguro de si lo había soñado, me costaba recordar si había sido real o no, puesto que me parecía tan alucinante que no podía ser verdad. No dije nada al abrir los ojos, me quedé quieto, evocando de nuevo lo que fuera que hubiese pasado horas antes. Volví a dormir ya que miré el reloj y era pronto. Cuando por fin me levanté para prepararme café, vi una nota en la nevera: “He metido la camiseta que tenías tirada en el suelo, ¿qué cenaste anoche, que estaba tan sucia? Te veo en la comida, buen día BB”.

De Peculiares

5 posturas unisex del Kamasutra

5 posturas del Kamasutra unisex

1 de mayo de 2019

María Torre, Ars Eróticas

Kamasutra solo hay uno, ese librito hindú que ha llegado hasta nosotros con sus cientos de posturas, pero en realidad, ¿cuántos Kamasutras conoces? Seguro que has oído hablar y, no lo niegues, también le has echado un vistazo al Kamasutra lésbico, al gay y por supuesto al clásico, pero cuando queremos ampliar nuestras relaciones, incorporar a nuevas personas o dar rienda suelta a nuestras fantasías poliamorosas todos se nos quedan cortos. ¿Qué posturas son las mejores para hacer un trío, para relaciones abiertas o sexualidades no normativas? ¡Necesitamos un Kamasutra LGTB!

Que no cunda el pánico, que lo vamos a arreglar. Vamos a dejar el postureo para las redes sociales, no vamos a contorsionarnos como acróbatas de circo ni vamos a proponeros posturas imposibles. Puedes dejar tu traje de elasticgirl que esta vez no lo vas a necesitar. Tan solo hay que ponerle un poco de imaginación, sacarle partido a lo que tenemos en casa y, bueno, no estaría mal preparar un poco de picoteo para posibles invitados sorpresa.

Os proponemos una serie de posturas que sirvan para todo el mundo sin importar su género ni orientación sexual. Son posturas unisex, como esa camiseta que te gusta tanto.

 

Por dónde podemos empezar…

Aprovechando los rincones de nuestras casas. Ya te avisamos que no vas a volver a ver de la misma forma ese sillón, esa silla tan cómoda ni ese marco de la puerta. En casa podemos tener los mejores juguetes sexuales.

1. La puerta atascada

Es tan sencilla como formar una X con los cuerpos en medio de la puerta. Uno frente a otro ambos apoyando la espalda contra el marco contrario y los pies al otro extremo. Las pelvis tienen que encajar justo en el centro para que pueda haber contacto, se rocen u os comencéis a estimular. Está pensada para dos, pero admite la entrada de terceros. Por ejemplo si se coloca justo en el centro y así puede ser tocado o penetrado por delante y por detrás.

Dónde lo hago: Exclusivamente en la puerta. Elige la que quieras, si te animas a usar la de la salida a la calle ganas puntos extra.

Dificultad: 2/5.

Variantes: Uno de los dos puede darse la vuelta dándole la espalda a su compañero y así hacer una versión más atrevida.

2. El movimiento del océano

Coge una mecedora para darle el ritmo perfecto. Uno sentado un poco recostado y otro encima dándole la espalda. Puede haber o no penetración. El de encima debe dejarse caer un poco hacia adelante y jugar con el movimiento de la silla y los cuerpos rozándose.

Dónde lo hago: En una mecedora o silla balancín.

Dificultad: 3/5. Se necesita un poco de equilibrio.

Variantes: Hazlo al revés mirándoos. O uno tumbado con la parte superior de la espalda apoyada en el asiento y la otra persona de pie o de rodillas entre sus piernas. Tendrá acceso pleno a ella. Cuidado, que el movimiento no se puede detener.

 

Posturas para juegos en grupo

3. La máquina

Ya que estamos abiertos a incluir a otras personas en nuestras relaciones sexuales, lo mejor es que la postura sea apta para que todos participen. Ésta está pensada para cuatro personas.

Una se coloca de pie digamos en la parte posterior de la máquina. Delante de ella otra a la que penetrará. Ésta se inclina para facilitar la penetración y al mismo tiempo hacer sexo oral a una nueva compañera de juego que se queda tumbada para que sobre su cara ponga sus genitales el último participante.

Parece un poco complicada, pero no lo es. Una vez que nos hacemos el esquema mental solo es coger posiciones y disfrutar.

Dónde lo hago: Puede hacerse en el suelo, pero si buscas un poco de comodidad la cama es el mejor lugar. Eso sí, no vale cualquiera, tienen que caber cuatro personas.

Dificultad: 3,5/5. Pierde el que primero pierda la concentración.

Variantes: Atrévete a probarlo añadiendo más personas o réstale alguna para que sea más sencillo.

4. El cartero siempre llama dos veces

Esta postura es perfecta para tríos cinéfilos. Una persona acostada penetra a otra que se coloca a horcajadas sobre ella y al mismo tiempo el tercer actor aparece en escena para penetrarla analmente. ¿Cómo acabará la película?

Dónde lo hago: Si quieres innovar por qué no os colocáis sobre una mesa alta y así el último puede estar de pie justo al borde.

Dificultad: 2/5. No os podéis salir del guión.

Variantes: Aumenta el repertorio. ¿Por qué escenificar alguna toma de vuestra serie favorita?

 

Para nuevos placeres

Buscar nuevas posturas sexuales nos sirve para descubrir diferentes maneras de estimularnos. Para los que queréis empezar a practicar sexo anal os proponemos un par de posturas para principiantes antes de pasar a asuntos más profundos.

5. El asistente levitante

Los dos tumbados uno encima del otro. El culo del que está arriba pega justo sobre los genitales del que hace de base. Para que haya contacto y roce, al tumbarse ha de abrir los mofletes para dejar el ano al descubierto y así sentir el roce de su compañero. Se puede colocar entre ambos un vibrador pequeño para que sea más divertido y la excitación aumente.

Dónde lo hago: En el sofá o en la alfombra. ¡Sal de la cama!

Dificultad: 0/5

Variantes: Elevad las pelvis ayudándoos de un cojín. Varía la postura entre estar tumbado y sentado. O prueba a colocar un rulo de goma (sí como el del gym) entre el suelo y las rodillas.

Ya solo queda ponerlas en práctica y disfrutar del ¡Kamasutra para todos!

De Peculiares

Bonding: la nueva serie de Netflix sobre dominación y BDSM

Zoe-Levin-in-Bonding @somospeculiares

26 de abril de 2019

Melanie Quintana Molero

Netflix ha estrenado hace dos día (24 de abril) Bonding, una comedia sobre una dominatrix y su asistente, Tiff y Pete (Zoe Levin y Brendan Scannell). Ambos protagonistas ejercen su trabajo en Nueva York, son amigos de toda la vida y eso se nota en la relación que tienen; lo que hace que la serie tenga toques de drama y comedia muy interesantes en relación a esta peculiaridad erótica. Siete capítulos de aproximadamente 16 minutos de duración, lo que hace que la serie la puedas ver en tan solo una tarde.

Su creador, Rightor Doyle, ha revelado que la serie se basa en experiencias reales que tuvo cuando se mudó a Nueva York. Dice estar interesado en crear historias queer, historias de mujeres, en encontrar la belleza en lo que se considera feo, en la amistad, en el amor y en la fina línea que divide estas dos.

En esta serie, de la que esperamos haya una segunda temporada, se tratan temas como:

1. Qué es el BDSM y cómo trabaja una dominatrix: Un ejemplo entre otros claro, tened en cuenta que es una serie y que se trata de entretener, no le busquéis cinco patas al gato. Obviamente no es una definición exacta y mucho menos que englobe la totalidad del concepto, pero verlo como una oportunidad interesante de mostrar esta peculiaridad es de por sí una suma.

2. Hablar a la gente de que practicas BDSM: Hay un dialogo muy interesante entre el amo y el sumiso en uno de los capítulos sobre la vergüenza que sienten muchxs a la hora de contar a los demás que practican esta peculiaridad erótica.

3. Practicarlo en parejas: Recoger también el hecho de que es un juego al que se puede jugar en pareja me parece muy interesante y es otro de los puntos que se tocan en la serie.

4. Fetiches, roles, palabra de seguridad y límites: Cuatro de las palabras más reconocidas dentro de este mundo y que conceptualmente son más fáciles de entender una vez vista la serie.

5. ¿Es un juego psicológico?: La protagonista está estudiando psicología y eso hace que su papel sea más interesante y que se aborden temas como la necesidad de practicar BDSM, los deseos, si es mental o algo más físico…

6. El papel de los gays y las mujeres en el amor: La manera de amar de cada uno, las necesidades, los estereotipos… son otros de los temas que con humor se tratan en Bonding. Conversaciones entre los dos protagonistas que seguro os harán reflexionar sobre la vulnerabilidad, los anhelos…

7. Amor y amistad: El creador ha tratado este tema de una forma muy interesante, pudiendo llegar a ver y sentir esa fina línea que divide lo que entendemos por amor y amistad.

8. Las mujeres también se masturban viendo porno: Chapó por lanzar positivamente esta idea también.

9. Peculiaridades como: la necesidad de ridiculización, el gusto por los disfraces, los animales, el cuero, los pies o el disfrute por que te meen encima son las peculiaridades que vais a ver a lo largo de los siete capítulos de Bonding.