Los muñecos no son solo cosa de niños

Reportaje bebés reborn

Los bebés 'reborn' consiguen tal realismo que su uso se ha extendido a terapias con personas autistas o gente que vive con Alzheimer

05 de marzo de 2018

Reportaje de Sara Enjuto Ruiz 

¿Realidad o ficción? Esta es la pregunta que cualquier coleccionista o admirador de los bebés reborn se hace al contemplar estas obras de arte creadas para que lleguen a tener un realismo abrumador. Pero ¿qué son los reborn? Se trata de muñecos hiperrealistas de bebés. Los hay sietemesinos, también hay algunos que están llorando y otros con una cara plácida como si estuvieran durmiendo, entre muchos otros. Tras estas creaciones hay un grandísimo trabajo y esfuerzo por parte de los artistas para conseguir que, con tan solo mirarlos, despierten un abanico de emociones. Por este motivo hay muchas personas que han dado el paso y han adquirido un reborn, atraídas por su parecido con la realidad y la admiración que causan, sobre todo, en quienes los ven en primera persona.

Este es el caso de Nieves Gómez, sexóloga y médico de familia. El motivo por el que se decantó a elegir la muñeca que tiene en casa fue este: "Vi su carita y me gustó. Es como un bebé tresmesino, está dormidita con sus ropas, muy mona. Tenía un semblante que me tranquilizó". También confiesa que le despertó una serie de sentimientos al verla por primera vez: "Me provocó una emoción de ternura y cariño".

 

"El motivo principal fue que me gustan las muñecas. En cambio, en un segundo plano, podía estar esa sensación de falta de maternidad ya que yo no tengo hijos"

 

Nieves alaba el grandísimo trabajo que hay tras los bebés reborn, porque ella es una amante de las muñecas. De hecho esto fue lo que hizo que pusiera el foco de atención en ellos. Pero para adquirir un muñeco de este tipo, los cuales suelen rondar entre ciento y miles de euros, existen unas razones de peso y Nieves las desvela: "El motivo principal fue que me gustan las muñecas. En cambio, en un segundo plano, podía estar esa sensación de falta de maternidad ya que yo no tengo hijos", aunque aclara que no es debido a ningún trauma y que en su caso no se trataba de suplantar nada. Este último punto es considerado por la médica algo importante a recalcar ya que afirma firmemente que la maternidad no se puede sustituir. "Creo que es un tema que se vive o no se vive, pero sí que es algo que puede ayudar si te está provocando una alteración vital solicitando ayuda psicológica. Pero nunca suplantar", opina Nieves. Añade a todo esto que cree que todo lo que pueda ayudar es algo positivo, pero que hay que tener muy clara la realidad; que se trata de un muñeco y que no hay que confundir las cosas para que no se convierta en un tema patológico.

 

La importancia de conocer cada caso

Explica que esto no es aplicable a todas las situaciones y que por eso es importante analizar el caso y la personalidad a la hora de considerar utilizar un reborn como medida terapéutica. "Habría que ver cada personalidad por separado, ya que cada individuo es un mundo", reflexiona Nieves. Continúa diciendo que las personas que estén pasado por un mal momento y usen uno de estos muñecos como apoyo, el considerar quitárselo es algo delicado: "A veces hay que seguir un juego por el bien de esa persona, pero siempre sin traspasar unos límites".

Ante la pregunta de si le gustaría tener otro, responde que no le importaría, pero que no es algo que tenga en mente, ya que uno de los motivos de que en el pasado se haya animado a tener un reborn, fue que se sentía más sensibilizada con el tema de la maternidad. "No tiene que pasarle a todas las mujeres, pero nos puede pegar un poco el achuchón de ser madres y, al estar en un momento más susceptible, las cosas te vibran de otra manera. Pero en mi caso se pasó", cuenta la sexóloga.

Ainhoa Duque, psicóloga con dos másteres, uno en Estimulación temprana y otro en Modificación de la conducta, aporta su punto de vista profesional sobre los reborn y el hecho de que los utilicen mujeres que no han sido madres o que no pueden serlo por distintas circunstancias. "Si es algo puntual y sin desarrollar un apego excesivo, es decir, que lo tengas como un aliciente emocional, me parece bien si hablamos de personas psicológicamente sanas porque son conscientes de que es un muñeco y lo que les apetece es tener la sensación de tener un bebé". La psicóloga relata que en estos casos se estaría buscando una gratificación en vez de llenar un profundo vacío. "Sino podría dar lugar a una confusión", concluye Ainhoa.

 

"Un duelo es un proceso terrible, pero hay que ir hacia la aceptación. ¿Puede ser un amortiguador? Es posible o puede ser una negación de la realidad"

 

Referente a la posibilidad de que la realidad pueda confundirse con un muñeco de estas características en casos como los de la pérdida de un hijo; advierte que es algo que puede pasar por el hecho de tener un muñeco que envía señales sociales tan reales y al tratarlo como si fuera un bebé: "Tu equilibrio psicológico previo está frágil por un vacío emocional y por un mecanismo de defensa de negación. Un duelo es un proceso terrible, pero hay que ir hacia la aceptación. ¿Puede ser un amortiguador? Es posible o puede ser una negación de la realidad". Usar un reborn como apoyo terapéutico podría ser algo positivo, pero Ainhoa aconseja que se debe hacer de esta manera: "Con vigilancia profesional y siendo algo temporal, no como un consumo que puede hacer cualquiera, sobre todo si estamos ante una situación de una pérdida, ante la preparación de una maternidad o con el síndrome del nido vacío, porque igual es algo que no lo sabes manejar".

 

Un juego de mayores

Pero hay diferentes razones para tener un reborn y una de ellas es que puede que haya parejas que quieran uno para utilizarlo como un juego; el de ser padres. Ante esta posibilidad Ainhoa afirma lo siguiente: "Que jueguen, que aunque no sea algo común no tiene porqué ser algo patológico". Pero Ainhoa advierte que también existe un tope en este tipo de juegos que hay que tener muy presente: "El límite está cuando, si hay una ausencia de ese muñeco, te obsesionas o te genera ansiedad, que es lo que pasa con las adicciones. Ahí habría un problema porque el juego tiene que ser algo gratificante y no esclavizante", explica Duque.

 

"El límite está cuando, si hay una ausencia de ese muñeco, te obsesionas o te genera ansiedad, que es lo que pasa con las adicciones. Ahí habría un problema porque el juego tiene que ser algo gratificante y no esclavizante"

 

La exactitud y el gran parecido con la realidad que poseen los reborn ha posibilitado su uso para terapias con personas con autismo o que viven con Alzheimer. "Alguien que ha perdido gran parte de su capacidad cognitiva, pero no la emocional, que es lo que sucede con las personas con Alzheimer, un bebé estimula esto mejor que un adulto", aclara Duque. En cuanto en las terapias con personas autistas reconoce que, al usar un muñeco que es tan parecido a un bebé, se consiguen resultados que con una terapia al uso no se podrían lograr en lo que al área de la comunicación se refiere: "En casos de niños o personas con un problema generalizado del desarrollo como un autismo, al igual que en la terapia con animales, los bebés también son grandes despertadores de sentimientos".

Algunos los coleccionan, otros los atesoran por su amor por los muñecos y en otros casos pueden resultar de gran ayuda, siempre recomendado y vigilado por un profesional, para personas que están afrontando un proceso difícil.

ARTÍCULOS RELACIONADOS