La victoria de no perderse en el camino

¿Qué es lo que le ocurre al cuerpo y a la mente cuando están expuestos a niveles altos de exigencia y estrés? Estos factores juegan un papel importante al sentir un mayor o menor deseo sexual o, incluso, acordarte de que existe

23 de septiembre de 2017

Reportaje de Sara Enjuto 
Fotografías de Mireia Iriondo

El éxito, el sacrificio y la constancia son las ideas que generalmente se comunican cuando se habla de deporte a nivel profesional. Esas palabras son parte de un extenso vocabulario perteneciente a un mundo con muchos matices que no son conocidos por el gran público. Uno de ellos es la sexualidad. El nadador eibarrés Ander Romarate y el preparador físico de la selección de fútbol sala de Vietnam Arkaitz Sisniega confiesan sus experiencias y hablan de cómo les ha afectado en su ámbito personal el estar tan implicados en sus respectivas disciplinas.

Ander Romarate tiene 23 años. Con tan solo 17 estaba participando en los Juegos Paralímpicos de Londres de 2012 y, además, estuvo preseleccionado para los de Río 2016. En diciembre del año pasado dejó de competir al máximo nivel y, poco a poco, ha ido bajando el ritmo para ir acostumbrándose al nuevo estilo de vida en el que se está sumergiendo: este septiembre comienza como Director Técnico en la Federación de Deporte Adaptado y tiene la intención de seguir estudiando algo relacionado.

El trabajo duro y el sacrificio han traído éxitos. Como Ander afirma: “Mi forma de ser se la debo en gran parte al deporte, porque al final he tenido que cambiar muchas veces para adaptarme a lo que me exigía”. También ha tenido que hacer sacrificios como el poder pasar tiempo con la familia o amigos. “Al final he tenido una adolescencia distinta a la normal”, recuerda el nadador.

 

"Te cuentan historias de que tener relaciones sexuales te va a fatigar y en ese momento lo quieres tener todo tan atado que cualquier cosa que se me vaya digo: ¡Cuidado con esto!

 

Reconoce que hay experiencias que no ha vivido y echa en falta, como mantener una relación seria. “Quizá no haya tenido parejas porque tú te haces la paranoia de que no tienes tiempo", analiza Ander. La sensación de que probablemente no llegaría a todo le ha condicionado en ese aspecto.

Conversaciones antes de competir

La sexualidad está presente en las conversaciones entre compañeros. Uno de los temas de los que hablan es la conocida duda de mantener o no alguna práctica erótica antes de una competición. “Te cuentan historias de que tener relaciones sexuales te va a fatigar y como en ese momento lo quieres tener todo tan atado, cualquier cosa que se me vaya digo: ¡Cuidado con esto!”, narra el eibarrés.

 

"Quizá no haya tenido parejas porque te haces la paranoia de que no tienes tiempo”

No es algo que un entrenador les diga ni es una cuestión que se trate a nivel deportivo. Romarate reconoce que es la primera vez que habla de ello enfocado al ámbito del deporte, pero está en el ambiente, casi como si formara parte de la sabiduría popular entre los compañeros de natación. "Algunos de ellos estaban sin masturbarse una semana antes de competir o incluso más porque creían que les fatigaba".

Tal era su implicación, disciplina y autoexigencia que en las épocas donde más entrenaba se daba cuenta de que esa parte de la mente donde se guardan los pensamientos relacionados con la erótica había desaparecido. Es por eso por lo que el estrés y el cansancio le han pasado factura más a un nivel psicológico que físico. "Tienes un objetivo tan claro que al final no piensas en ti, no te das cuenta ni de cómo estás. Si no me afectaba al rendimiento en el deporte no me preocupaba".

 

"Tienes un objetivo tan claro que al final no piensas en ti, no te das cuenta ni de cómo estás”

 

Ander Romarate es muy consciente de todo lo que conlleva dedicarse a este mundo a un nivel profesional y que no todo lo que trae consigo son cosas buenas. Es por eso por lo que junto al nadador olímpico Markel Alberdi han creado el proyecto MAR-Sharing Values. Los dos eibarreses dan diversas charlas en empresas y colegios en las que relatan sus experiencias y transmiten sus valores junto con lo que han aprendido a lo largo de su recorrido como nadadores. Una iniciativa creada para relatar lo que han vivido, pero que habitualmente no se conoce. "Lo que queremos mostrar es que por muchos éxitos que hayamos logrado no es un camino de rosas", explica Ander.

Detrás de los focos

Arkaitz Sisniega, por otra parte, es una de esas personas que están tras el telón, pero que no por ello tienen menos mérito. Actualmente es preparador físico de la selección de fútbol sala de Vietnam 'Thai Son Nam' y, para llegar a donde está, tuvo que renunciar a ser jugador de esta disciplina a la temprana edad de 20 años. Con tan solo 27, su objetivo profesional en este momento es preparar a la selección vietnamita para que pueda estar a punto para el mundial de fútbol sala de 2020.

Se considera afortunado por vivir de su gran pasión y afición, pero para ello ha tenido que desplazarse de España a Uzbekistán y, después, a Vietnam, país en el que actualmente reside. Asegura que todo esto le ha enriquecido porque ha podido conocer distintos lugares y culturas, aunque el compaginarlo con tener una pareja no es tarea fácil. "Cuando he tenido novia me han tirado de las orejas porque lo que antes te apetecía igual ahora ya no te apetece", reconoce Arkaitz.

 

"Cuando he tenido pareja me han tirado de las orejas porque lo que antes te apetecía igual ahora ya no te apetece”

 

El preparador físico siente que se olvida de la parte relacionada con la erótica en momentos en los que el trabajo es mayor y la atención está enfocada única y exclusivamente en lo laboral. "Una semana antes de empezar un mundial me olvido hasta de comer", explica Sisniega.

 

Este estrés trae la consecuencia de que "ni se te pasa por la cabeza el sexo" y que, cuando llega a casa después de un día intenso, el tener cualquier tipo de encuentro erótico no es una opción. Aun así, afirma que tampoco es  algo que le preocupe. Al igual que al no parar y seguir un ritmo frenético la sexualidad queda desplazada por completo, Arkaitz reconoce que en los momentos en los que la rutina vuelve a estar presente en su día a día es cuando vuelve a cobrar importancia esa parcela de su vida.

Compaginar vida y trabajo

Cuando el deporte engloba todo, la línea divisoria que separa el tiempo de ocio del trabajo es muy fina y esas dos partes pueden llegar a fusionarse. "A veces no sabes distinguir tu tiempo libre. Igual un sábado a la noche estás tomando una cerveza y estás hablando de fútbol sala", explica Arkaitz.  "Para nosotros eso es una suerte, pero para la gente que tiene pareja por lo visto es una maldición. Hay que saber diferenciar el trabajo del tiempo de ocio".

 

"Una semana antes de empezar un mundial me olvido hasta de comer”

 

Este hecho plantea la pregunta de si dentro del círculo en el que ellos se mueven es habitual ligar o se puedan dar relaciones. Según este preparador físico, no es así: "Cuando ligas es tomando un café o cuando sales de  noche...".

En su día a día trabaja con muchas personas y ha recogido distintas historias, pero ninguna relacionada con alguna dificultad en la que la erótica esté involucrada. Aunque si así fuera, cuenta que se trataría como cualquier otro caso y "con el especialista indicado". Reconoce que las dificultades referentes a las relaciones eróticas son algo que podrían tener en cuenta en el caso de que la situación así lo requiriera, pero que en principio "cada uno hace lo que cree que es conveniente".

 

"A veces no sabes distinguir tu tiempo libre; igual un sábado a la noche estás tomando una cerveza y estás hablando de fútbol sala”

 

Dos historias de disciplinas y estilos de vida diferentes que plasman realidades bastante parejas. Al final, focalizar todos los esfuerzos en un único objetivo puede traer la consecuencia de que vivencias vitales, como la sexualidad, la erótica, los placeres y los deseos, se puedan perder por el camino.

 

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