“El ‘striptease’ me ha enseñado a respetarme a mí misma”

Yaiza 'RedLights'

'Youtuber' y fundadora de una tienda erótica, Yaiza 'RedLights' es la portavoz del Salón Erótico de Barcelona en su vigésimo quinta edición. Entre risas y anécdotas, nos habla sin pelos en la lengua de sexualidad, de sus años en Londres como 'stripper' y de la importancia de ir más allá de los genitales

2 de octubre de 2017

Entrevista de Melanie Quintana y Rubén Olveira

Está convencida de que la educación sexual es clave para entender que todo el cuerpo es una zona erógena, que los genitales no lo son todo y que los juguetes son muy importantes en este recorrido. Entre risas y anécdotas, la youtuber Yaiza RedLights nos cuenta cómo ha sido el origen de redlighs.es y lo que le ha llevado a ser la portavoz del Salón Erótico de Barcelona este año.

Hablas a la gente de sexualidad con honestidad y sin filtros. ¿Qué es lo primero que te llamó la atención sobre el sexo?

Pues como a todo el mundo, me atraen muchas cosas de él, pero sobre todo destacaría la juguetería erótica. Siempre me ha fascinado, casi desde adolescente. Al principio no sabía por qué me llamaban la atención. Quizás sus colores o lo que había escuchado hablar. Más adelante, fui entendiendo el gran potencial que tienen los juguetes eróticos.

Si tuvieras que destacar un momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál es el primero que te viene a la cabeza?

Me vienen muchos momentos, todos ellos desastrosos. Hasta que descubrí que todos esos desastres se debían a no conocerme como debía. Tendemos a achacar las culpas a los demás hasta que nos damos cuenta de que si hubiéramos explorado antes nuestra sexualidad, los podríamos haber evitado. Por eso siempre insisto en la importancia que tiene autoexplorarse y disfrutar de la sexualidad de forma individual. Además de compartirla, claro. 

¿Cuáles son las  claves para entenderse mejor a uno mismo?

La  masturbación. Básica y esencial. Salir de los genitales y entender que todo el cuerpo es una zona erógena. Cosa que es difícil porque con la educación sexual que hemos recibido nos sacan de los genitales y nuestra vida sexual se va al garete. Pero en realidad no debería ser así. Y por último, y súper importante, los juguetes eróticos. Introducirlos ayuda muchísimo.

Nos han chivado que te interesan las peculiaridades eróticas. ¿Cuáles son las que más te atraen?

Pues me atraen todas simplemente por lo maravilloso que me parece todo en general. Pero a mí personalmente me llaman la atención para practicarlas el BDSM y el fetichismo de pies.

¿Las has practicado?

El fetichismo muy en privado, la verdad. Estoy como en proceso de descubrimiento, en ese aspecto. Y el BDSM… (ríe al recordar), hace cosa de seis meses tuve la oportunidad de hacerle una entrevista a Mistress Minerva y la pobre hizo un BDSM muy muy light conmigo porque sabía que era mi primera vez. Se puede ver en mi canal de YouTube. Fue una experiencia inolvidable.

Tu nombre artístico, ‘RedLights’, tiene historia

Sí. Viene del recuerdo de un club de striptease de Londres, de cuando vivía allí. Se llamaba Redrooms.

Si no me equivoco, trabajaste en ese club.

Sí. Es un mundo que siempre me ha llamado la atención. Cuando fui a Londres, gracias a una amiga descubrí que allí el striptease es un arte y la stripper es considerada una bailarina. Como en ese momento de mi vida el dinero era lo único que me frenaba y siempre he sido una persona que he conseguido todo lo que me he propuesto, decidí trabajar de stripper para ganar tanto como pudiera y llevar a cabo mis sueños. Seguramente sea una respuesta que poca gente se imagina, porque en España el striptease se entiende de otra manera.

¿Y cómo se entiende?

No lo he vivido por experiencia, pero me muevo en este sector y te das cuenta de que aunque lo intenten vender como un club de striptease, al final se trata de una antesala a la prostitución. Si no mantienes relaciones sexuales, aquí no vas a ganar dinero, al menos en los clubs. Como no era lo que quería, no lo he practicado nunca en España. En Londres, en cambio, es un negocio que lleva implantado muchísimos años y todo el mundo que asiste a un club de striptease sabe perfectamente qué es lo que va a encontrar: un show. Entienden que no porque pagues vas a tener sexo. Todo se queda en un performance.

Después de dos años en el escenario, ¿has sacado alguna lección vital del ‘striptease’?

Vivimos en un mundo donde somos capaces de tenerlo todo con un chasquido de dedos. Tenemos cuanto queremos a nuestra disposición en el menor tiempo posible. Vamos acelerados. Y el striptease te desmonta todo esto. Porque de repente vives una fantasía y te das cuenta de que luego todo queda en la nada. Hay quien piensa: “¿Cómo puede haber gente que pague por nada?”. ¿Cómo que por nada? El problema es que nos han educado para que el coito sea todo y si no tienes eso da igual el camino.  

¿El ‘striptease’ da la posibilidad de vivir más intensamente el camino?

Sí, porque te da la oportunidad de valorar, de disfrutar y de contemplar otro tipo de bellezas. Cuando vamos a ver teatro no piensas: “Oye, al final quiero ver cómo se desnudan los bailarines”. No esperas ningún final, porque estas disfrutando de todo el camino. Y el striptease es eso: disfrutar del juego de la seducción, del movimiento del cuerpo, de la música, del contexto. Todo lo que tiene que pasar está pasando, porque no hay ningún final. 

¿Qué opinas de que el Pole Dance se haya convertido en deporte?

Pues que tendrían que haberlo hecho antes (ríe). Invito a quien no esté de acuerdo a que se suba a una barra de Pole Dance. Soy bailarina profesional, estudié danza en el conservatorio de Barcelona y ¡jamás, nunca, lo he pasado tan mal como encima de un Pole! Y he hecho repertorio de puntas, festivales de cinco horas, tripletes… De todo. Es un deporte muy duro, mucho.

¿Qué es lo que más te gusta del ‘striptease’?

Aparte del dinero que he ganado (ríe), que me ha ayudado a cumplir mi sueño, lo que he aprendido de él: respetarme a mí misma. Es algo fundamental en la vida de cualquier persona y, aunque parece muy fácil, no lo es. He aprendido mis propios límites, a quererme mucho más de lo que me quería, a superar mis complejos, a aceptarme tal y como soy y a abrir mi mente, sobre todo. En definitiva, a eliminar los pocos prejuicios que me quedaban.

 

 

¿Cuándo hablas de tu sueño te refieres a la tienda erótica redlights.es?

Así es. Fue el camino que tenía que seguir para conseguir lo que necesitaba. Y ese mismo camino es el que me ha llevado a YouTube. Cuando empezamos a montar la tienda detectamos que la gente no compraba juguetes porque no los entendía, así que decidí abrir un canal para explicar en qué consistían y para qué servían.

Comenzaste hablando de juguetes. ¿Ahora cuáles son los temas que más te gusta tratar?

Aunque la juguetería no es que la haya abandonado del todo, ahora sobre todo hablo de la diversidad. Intento mostrarla, para que quien me vea aprenda a quererse. Como dice una amiga sexóloga, “el primer amor que debe de tener una persona debería de ser el amor propio”. Eliminar los complejos, aceptarse a uno mismo y entender que la diversidad es bonita, independientemente de tu género, de tu sexo o de tu orientación sexual, es algo primordial. Mis vídeos buscan empoderar a las personas para que realmente sean dueñas de su vida y se sientan libres para poder hacer lo que les dé la gana.

También eres Sex Coach. ¿Qué es lo que más te preguntan?

La anorgasmia femenina es una de las cosas que más preocupa. La incapacidad de tener un orgasmo. Se reduce a eso. A que tenemos una educación con muchísimos tabúes. Nos educan para ser complacientes y hay que romper todas estas barreras. Eso es lo que intento como youtuber. Y no solo en relación con su vida sexual, sino también para empoderar a las mujeres y decirles: ¿Si no puedes tú, quién lo va a hacer?

Empoderarlas para que sean dueñas de su propio placer…

De su vida, en realidad, porque la sexualidad forma parte de un conjunto de muchas cosas. Que tomen las riendas y que hagan lo que deseen.

¿Y la pregunta que más te gusta responder?

Todas me parecen cuanto menos curiosas. Al final la sexualidad no es una regla, no es un libro con normas exactas y la misma pregunta te la pueden hacer de diferente forma. Cada uno tiene sus experiencias y cada mapa vital es diferente, por lo que las preguntas se plantean de formas completamente distintas.

Después de toda esta trayectoria vital, has terminado siendo portavoz del salón erótico de Barcelona. ¿Qué esperas de esta experiencia?

Aprender muchísimo. Estoy en constante aprendizaje, soy una esponja real. Pero lo que más me satisface de todo esto es que hemos conseguido dar visibilidad al abuso sexual infantil. Esa es mi máxima prioridad. Y desmitificar el Salón, que también es súper importante.

¿Desmitificar el Salón en qué sentido?

Hay mucha gente que sigue considerando que el Salón Erótico es el sitio de las tinieblas, pero somos seres sexuados y la sexualidad está en todos y cada uno de nosotros. No hace falta que te guste el porno para que vengas al Salón Erótico. Existen otras muchísimas cosas que ver, sentir y que vivir, así que yo personalmente voy a luchar fielmente para salir del público mayoritario y mostrar diversidad. Quiero ver todos los géneros, todas las orientaciones sexuales, todas las edades posibles, quiero que realmente el Salón Erótico llegue a todo el mundo. Porque es un Salón Erótico por la diversidad.

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