“La sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar”

Aritz Resines Ruiz

Aritz Resines Ruiz

Al talento hay que darle importancia, presencia y altavoz, es por ello que Aritz se ha puesto manos a la obra y ha organizado este año las primeras Jornadas de Jóvenes Talentos Sexológicos.

6 de mayo de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La Sexología es una de las Ciencias menos conocidas y reconocidas, es por ello que hemos querido hablar con Aritz sobre los mitos y creencias que hay en relación a ella. Un sexólogo entusiasta y emprendedor dentro de este campo.

Voy a empezar afirmando que actualmente hay muchas creencias sobre lxs profesionales de la Sexología. ¿Qué opinas sobre esto?

Que es verdad (sonríe). De hecho la creencia principal es la basada en el paradigma erótico, que no sexual, que impera en nuestra sociedad, la mirada reproductora, es decir: el coito. Si bien en Sexología somos conscientes de que hay mucho más que eso, la sociedad centra todo lo sexual en esa práctica erótica. Si tuviera que explicarlo más coloquialmente diría que la sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar.

De hecho también hay muchos mitos sobre qué estudiamos.

¡Exacto! Parece que nuestro manual científico es el Kamasutra y que sólo nos dedicamos a lo relacionado con los encuentros coitales. En esencia, lo que Joserra Landarroitajauregi denomina “expertos de la jodienda”.

Lo gracioso es que también atendemos casos en relación a los encuentros coitales.

(Reímos) Aquí está el quid de la cuestión, por supuesto que atendemos ese tipo de circunstancias, pero la realidad es que el sexo es mucho más. Para empezar, es más adecuado decir los sexos, ya que cada persona tiene una realidad diferente y la desarrolla de una manera particular y peculiar, eso son las sexualidades, como muy bien nos recuerda siempre Carlos de la Cruz.

Prodrías explicar entonces, ¿a qué se puede dedicar un profesional de la Sexología?Aritz Resines entrevista Somos Peculiares

Tradicionalmente, desde nuestra propia Ciencia nos hemos metido en tres compartimentos: educación, asesoramiento y terapia. Sin embargo, existen otras vías muy interesantes como son la investigación, la divulgación o la asistencia.

¿Crees que algunos de los mitos en relación a nuestra profesión están desapareciendo?

Yo creo que sí. Muy enlazado con lo mencionado en la primera pregunta que me has hecho, en el imaginario de mucha gente aun se piensa que lxs sexólogxs somos, en esencia, psicólogxs que hacemos terapia encerradxs en nuestra consulta o educadores no muy serios que enseñan a los adolescentes a prevenir embarazos no planificados o infecciones de transmisión sexual. Pero creo que con el trabajo de todos y todas las profesionales que actualmente estamos presentes en las redes, por ejemplo, estamos cambiando la imagen que se tenía de nosotros.

¿Podrías citar algún ejemplo que pueden llegar a tener la sociedad de lxs profesionales de la Sexología y que nos hace más mal que bien?

Un buen ejemplo es cómo aparece la madre sexóloga de la serie de Netflix “Sex education” o la correspondiente de la película “Los padres de él”. Se ve recurrentemente como en la esfera mediática se nos pinta como personas que animan a mantener cuantas más relaciones sexuales mejor. Es más, se nos pinta como personas frívolas y poco serias, en definitiva, hippies. Además, todo ello está atravesado por las normas del sistema sexo-género, ya descritas por Gayle Rubin, asumiendo que lo que hace una sexóloga con a, de lo que hace un sexólogo, con o, es diferente. De hecho, cada vez hay más voces desde lo político que nos acusan de hacer ideología de género, acusándonos de pretender cambiar los pensamientos de las personas jóvenes en función de un supuesto interés nuestro hacia la marginación del hombre blanco heterosexual. Es por ello que nos enmarcan dentro de un supuesto feminismo radical o, directamente, se nos llama feminazis, sobre todo sin son ellas las que ejercen la profesión.

Sería más sencillo de entender a qué nos dedicamos si el reflejo de nuestro trabajo fuera más cercano a la realidad y menos a lo que se cree que hacemos.

Eso es. Nosotrxs, fundamentalmente, contamos la verdad, porque precisamente la realidad es que las sexualidades son diversas y no entienden de normas. El ser humano, en un ejercicio de simplificación, trata de acotar o simplificar las identidades, orientaciones y prácticas sexuales, pero ello es tarea imposible. La sexualidad de cada persona actuará en base a diversos estímulos y es precisamente por eso por lo que no le decimos a nadie lo que debe hacer. Nuestro modelo es el desarrollado en su día por Félix López, bautizado como biográfico-profesional y, con el cual, transmitimos la realidad de la diversidad y contribuimos a que las personas vivan su sexualidad en libertad sin dañar conscientemente a otros, sean como sean.

Doy por hecho que recomiendas estudiar sexología, ¿por qué?

En realidad, no se lo recomiendo a todo el mundo. Estudiar Sexología implica pasar a preguntarse muchas cosas, a revisarse e incluso a tener crisis existenciales. Implica entrar a conocer y pasar a entender el porqué de muchas cosas que tenemos naturalizadas y vistas como normales. Para empezar, tal y como dice Lola Martín, normal es simplemente un programa de lavadora, por lo que al de poco de empezar en la Sexología se viene abajo. No es casualidad que las personas interesadas en nuestra Ciencia sean, muy mayoritariamente, personas que les ha tocado vivir fuera de esa categoría. Es decir, acuden más las personas que han tenido que pensarse a sí mismas, como mujeres, gays, trans o con prácticas eróticas no normativas. Personas que han tenido que trabajar sus tripas, como siempre promueve Rosa Montaña.

¿Crees que alguien se ha arrepentido de estudiar Sexología?

Puedo afirmar que la inmensa mayoría de lxs que nos hemos metido en este mundo lo hemos considerado una decisión muy acertada. Para estudiar Sexología sólo hace falta curiosidad e ilusión, de esto habrá mucho en las Jornadas de Jóvenes Talentos Sexólogicos que organizamos este mes.

Jóvenes talentos sexológicosDescribís a estas Jornadas como unas Jornadas de carácter joven, innovador y emprendedor. ¿Qué entiendes por estos términos?

La intención es hacer algo diferente. Estamos muy acostumbradxs a Congresos y Jornadas donde la gente joven siempre tiene poco espacio. Joven en cuanto a trayectoria sexológica. Los tiempos y lugares prominentes son ocupados por personas con dilatadas trayectorias a las que escuchar siempre, pero escasamente dan oportunidades a otras personas. De hecho, se dan diferencias muy grandes en los tiempos de ponencia, los tamaños de las salas, las asistencias, etc. Por eso en nuestras Jornadas nos gustaría darle un poco la vuelta y que nuestrxs maestrxs vengan a escucharnos. Van a girar en torno a proyectos con un recorrido iniciado desde el emprendizaje. Por innovadores nos referimos precisamente a esas nuevas formas de hacer Sexología que existen y que queremos dar paso. Asimismo, realizaremos dinámicas donde todo el mundo hablará con todo el mundo, intercambiará impresiones y harán networking. Siempre juntxs, revueltxs e igualitarixs, tanto en tiempos de ponencias como en cenas de las Jornadas o en los descansos.

También recalcáis la cooperación. ¿Crees que estamos rompiendo barreras en la forma de establecer relaciones entre nosotrxs y crecer?

Es precisamente algo que creemos que ocurre poco, por lo que en nuestras Jornadas pretendemos hacer todo lo contrario. La cooperación no debe entender de las diferencias en los puntos de partida y todxs debemos ayudarnos para que la propia Sexología sea más fuerte. Esto puede ser un muy buen punto de partida para consolidar esa cooperación de la que hablas, con la que empecemos a tejer redes entre iguales que, a medio plazo, contribuyan a hacer crecer la Sexología como Ciencia.

¿Por qué crees que es necesario potenciar y mostrar el trabajo de las nuevas generaciones de Sexólogxs?

Precisamente porque el trabajo que se está haciendo es muy innovador. Propios de una generación diferente, las reflexiones, las formas de trabajar, las conexiones y las perspectivas son muy diferentes. Sin embargo, nos encontramos en una situación de somnolencia colectiva. Año a año, se titulan en España multitud de Sexólogxs. Sin embargo, la gran mayoría de ellxs no acaba ejerciendo de forma estable y comprobamos como, al mismo tiempo, hay movimientos de diversa índole ajenos a nosotrxs que están destrozando las Sexualidades.

¿Por qué crees que esto ocurre?

Es la mezcla de diversos factores como la propia situación de precariedad vital de nuestro tiempo, la fantasía del empleo bajo una titulación, la falta de cultura emprendedora y las tendencias propias de la Sexología, muchas veces poco dinámicas. Lxs jóvenes sexólogxs se encuentran con que una vez acabado el subidón mientras estudian y experimentan ese crecimiento del que hemos hablado, no queda mucho más que de nuevo ese mercado laboral que no premia a los que esperan.

¿Qué diferencias crees que hay entre las nuevas y las antiguas generaciones de profesionales?

No es tanto que haya diferencias, sino que no hay grandes conexiones. La imagen de alguno de nuestros maestros, como pueda ser el propio Amezua, en su torre de marfil, comparado o conectado con lxs jóvenes sexólogxs son polos opuestos. Nosotrxs, con estas Jornadas, queremos que los diálogos y el trabajo en equipo se acrecienten y se desarrollen para mejorar la situación de la Sexología. Tras los intentos de hace ya bastantes años, llevamos un tiempo desunidos, peleando cada unx por su cuenta y, muchas veces, incluso ignorando la existencia de mucha Sexología que se hace en España. Es por ello que en estas Jornadas hablarán lxs jóvenes, pero también queremos que estén nuestrxs maestrxs para emprender con fuerza un nuevo camino donde tengamos algo que decir. Dice a veces Silberio Sáez, con el ejemplo del deseo, que diez, quince o veinte años después lxs futurxs sexólogxs se reirán de nuestra ignorancia científica, empecemos a construir Ciencia de forma coordinada para contribuir a una mejor vivencia de las sexualidades a nivel social.