“Las personas que tiene dificultades para ligar cara a cara también las tienen para ligar a través de las Apps”

Raúl Marcos Estrada

Entrevista a Raúl Marcos Estrada

Dicen que las aplicaciones para ligar y las redes sociales han cambiado nuestra forma de relacionarnos y de entrar, ligar o hablar a una persona con la que nos gustaría quedar en el plano físico, pero ¿esta afirmación es del todo cierta?

8 de julio de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hablamos con Raúl Marcos, Sexólogo y psicólogo que trabaja en Emaize - Centro Sexólogico y en el servicio de atención a la Sexualidad del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, Asexoria, para aclarar algunos aspectos, dudas, mitos y miedos que han traído consigo las Apps de ligoteo.

Tinder, Meetic, Happn, Adoptauntío, Badoo... ¿son todas iguales?

Bueno en principio todas las aplicaciones tienen más o menos el mismo funcionamiento, hay algunas que tienen pequeñas diferencias, pero todas te ofrecen lo mismo, un alto potencial número de candidatos o de candidatas. Puede haber diferencias en cuanto a si son de pago o no, o al tipo de público, por ejemplo, Tinder es utilizada por gente más joven que Meetic, también hay Apps para mayores de 50 años o para las personas que tienen algún tipo de discapacidad.

¿Hasta qué punto internet ha afectado a nuestra manera de relacionarnos?

Creo que las relaciones han dejado de estar marcadas por el tiempo y por el espacio. Antes de la aparición de la tecnología digital las relaciones pasaban obligatoriamente por compartir un espacio y estaban muy afectadas por el tiempo para que se pudiera establecer la relación. Sin embargo, ahora, estos dos elementos han dejado de ser importantes y nos podemos comunicar de manera sincrónica con alguien que puede estar al otro lado del planeta.

¿Y esto es positivo?

Bueno… El no compartir un espacio hace que cada uno se relacione desde su zona de confort y esto hace que las relaciones sean menos ansiógenas que las que se producen en el plano analógico.

¿Crees que las aplicaciones como Tinder han cambiado nuestra manera de ligar?

Sí. Ligar por Apps es un proceso más sencillo, menos ansiógeno y más cómodo porque la cantidad de habilidades sociales para ligar a través de las aplicaciones es muchísimo menor, han simplificado el ligue.

¿Van a acabar con cómo ligábamos hasta ahora?

(Reímos) Tradicionalmente acercase a alguien y ligar podía suponer determinado nivel de ansiedad para determinadas personas y con estas Apps todo es más cómodo. Pero el ligue analógico no va a terminar, las aplicaciones solamente sirven para establecer un primer contacto, una vez hecho, pasan al plano analógico, por lo tanto, vuelven a tener las mismas claves y pautas de la relación analógica tradicional.

¿Está bien visto o mal visto ligar por este tipo de aplicaciones?

Bueno, lo cierto es que tradicionalmente, recurrir a lo que podríamos llamar “ligue asistido” no estaba bien visto, como por ejemplo recurrir a páginas de contactos o a las tradicionales agencias matrimoniales… Antes se creía que este tipo de contacto era poco romántico, siguiendo ese mito del amor romántico del flechazo, porque podía enmascarar determinados problemas a la hora de relacionarse… Sin embargo, yo creo que las Apps han cambiado todo esto, el que dos personas se conozcan a través de una aplicación ya no es algo que nos extrañe y no está tan mal visto. Se ha normalizado el uso y cada vez van a ser más utilizadas, podríamos decir que ya es parte de cómo nos relacionamos y ligamos actualmente las personas.

Pero, ¿funciona realmente ligar por este tipo de Apps?

Según. (Ríe) Todas estas Apps nos venden una forma de ligue cómoda, con poco esfuerzo y un gran potencial número de candidatos, sin embargo, en todas ellas se produce lo que se conoce como un efecto casting, es decir, sometemos a todo el mundo a un proceso de selección en el que estamos también metidos nosotros y este efecto no facilita las relaciones porque siempre tenemos la sensación de que podemos encontrar a alguien mejor, de hecho, como hay poco esfuerzo a la hora de buscar potenciales candidatos lo que cuesta poco encontrar también lo cuidamos menos.

La neurobióloga Helen Fisher hizo algún estudio respecto a esto…

Sí y los resultados que obtuvo fueron que cuando nuestro cerebro tiene que elegir entre más de cinco potenciales candidatos mayor es la probabilidad de que al final no elijamos nada. De hecho, y volviendo a la pregunta anterior, yo trabajo con personas que tienen dificultades para ligar y he podido comprobar que las personas que tienen problemas para ligar en el plano analógico, también tienen dificultades para ligar en el plano digital. La seguridad en uno mismo es fundamentan para que se establezcan este tipo de relaciones, y las personas cuando no tienen seguridad en si mismas tienen dificultades a la hora de vender ese producto, que son ellos mismos, por lo que no siempre se puede ligar con mayor facilidad, a pesar de que esto es lo que ofrecen.

Entrevista Raúl Marcos Emaize ¿Qué miedos o incertidumbres pueden tener las personas que se aventuran a relacionarse así?

Principalmente dos, el primero saber si con quien estoy hablando es realmente como dice ser y el segundo saber si esta persona está interesada en mí o en un montón más. El primero es por la creencia de que en las redes sociales nadie es como dice ser. Y yo creo que esto es un mito, en algunos casos puede ser cierto, pero no en todos. No entiendo porque pensamos que las relaciones que tenemos en el plano analógico son más reales que las que se producen en el espacio digital. Es cierto que cuando nos relacionamos con alguien a través de una herramienta digital es más fácil dar una imagen de nosotros mismo que no es cierta, sin embargo, esto también sucede cuando ligamos en espacios analógicos, no siempre decimos la verdad. Y luego está la sensación o la incertidumbre de si solo está hablando conmigo. De hecho, en el espacio analógico es muy difícil ligar con dos personas en el mismo espacio a la vez, pero estas Apps nos permiten hacerlo con dos o tres a la vez y aquí está lo perverso que hablaba antes del efecto casting. Iniciamos varios contactos a la vez con el fin de saber cuál es la mejor o el peor candidato/a. Digamos que con el ligue tradicional uno hecha la caña a alguien en concreto y con las aplicaciones uno hecha la caña y utiliza una red de arrastre, en ese sentido, no es lo mismo ser el mejor de un grupo que ser el único.

¿Se han cambiado los roles a la hora de ligar, de lo que estaba considerado que hacía un hombre o lo que hacía una mujer, o seguimos jugando a los mismos?

Yo creo que se siguen representando determinados roles que siempre han estado en el cortejo y en la seducción. Sigue siendo “el macho” el que hace las danzas de cortejo, el que llama la atención de “la hembra” y sigue siendo “la hembra” la que decide. Creo que en las Apps esto sucede de la misma manera. De hecho, si hablamos de Tinder, hay algún estudio que demuestra que los hombres dan me gusta un 80% más que las mujeres, es decir, ellos van dando me gusta a un montón de perfiles a la espera de que sean ellas las que devuelvan ese me gusta y se produzca un match. Aunque las cosas están cambiando y hay cada día más mujeres que se acercan y toman la iniciativa cara a cara, en las Apps todavía son ellos los que se pavonean y ellas las que deciden.

¿Podríamos decir que estamos perdiendo el cuerpo dentro de la interacción con el otro, incluso cuando estamos frente a frente?

No sé si estamos perdiendo el cuerpo, lo que sí está claro es que relacionarnos a través de las Apps hace que estemos menos pendientes de nuestro aspecto. Esto a veces facilita las interacciones, porque cara a cara estamos muy pendientes de nuestro aspecto y esto hace que no nos centremos en otras cosas. Las relaciones a través de las redes sociales hacen que nos relajemos en este aspecto, tenemos nuestras fotos en el perfil, nuestro avatar perfectamente preparado y esto contribuye a aumentar esa sensación de seguridad.

Cibersexo, sexting… ¿se utilizan cada vez más?

Sí. Creo que son una opción más y que cada vez la utilizan más personas. El modelo erótico actual está muy ligado al rendimiento genital, muy coitocentrista, un modelo que no permite saber qué es lo que quiero o deseo. En este sentido el cibersexo se ve y se vive de una manera mucho menos ansiógena y mucho más cómoda, exento de los riesgos tradicionales como pueden ser los embarazos no planificados o las infecciones de trasmisión genital.

Pero tienen sus riesgos…

Claro, como que toda relación que se establece a través de un plano digital queda de alguna manera registrada o grabada. Cuando estamos ante una erótica a través de un teléfono móvil, por ejemplo, estamos ante un acto probado que queda registrado y que puede que alguna de las partes vulnere esta privacidad que hay en este encuentro, pero es una opción más.

Para las personas que se animen a practicarlo de forma que no se desvele su identidad ¿qué consejos das?

Utilizar un método de envió anónimo, una dirección de correo creada para ese fin, no mostrar la cara o las marcas de nacimiento, tatuajes, pulseras… Tener en cuenta el espacio en el que nos vamos a fotografiar, que sean espacios neutros y no reconocidos. Con esto podemos hacer que se minimicen los riesgos.

¿Crees que la tecnología nos ha acercado o alejado?

Yo creo que las dos cosas, paradójicamente nos ha acercado a las personas que tenemos más lejos y nos ha alejado de las personas que tenemos más cerca.

Y luego están las conversaciones a través de WhatsApp que pueden llevar a malos entendidos…

(Reímos) Sí. Las conversaciones a través de la tecnología no son de la misma calidad que la que podemos tener cara a cara, podemos tener muchos mal entendidos, es una comunicación que si no existe ningún problema entre las dos personas que están hablando la cosa va bien, pero a la hora de solucionar conflictos es difícil. Utilizamos una comunicación de poca calidad, en la que no hay comunicación no verbal, que es fundamental para los seres humanos.

¿Crees que hay diferencia entre las relaciones personales, de amistad o eróticas que establecemos a través de la tecnología?

La diferencia puede estar en que no es lo mismo conectarse que vincularse, de hecho, la tecnología nos permite tener conexiones, pero no facilita que se produzcan vínculos, porque para que se establezca un vinculo hace falta tiempo y las relaciones a través de la tecnología están muy marcadas por el inmediato, por el aquí y el ahora, y eso a veces no crea vínculos. Pero si se establece una amistad real, da igual de qué forma se haya establecido.

¿Debería de haber una educación sexual específica en relación a las tecnologías y las relaciones a través de ellas?

Indudablemente SÍ, de hecho, desde Emaize nos hemos dado cuenta que no se puede hacer educación sexual sin abordar la educación digital. Las relaciones y la erótica han tomado una dimensión distinta y hay que tener en cuenta que hay que abordarlo y desde dónde, porque la mayor parte de la educación que estamos dando a las personas más jóvenes, está relacionada con la prohibición. Cosa que es fácil y barata pero no siempre es eficaz, no nos aseguramos que deje de suceder. Nosotros somos más partidarios de hacer educación, que es más complicado, pero a la larga es más afectivo. Por lo que yo apuesto por una educación que esté centrada en las oportunidades que nos depara la digitalización y no tanto en la prevención de riesgos.