Mi hijo quiere una muñeca, ¿qué hago?

Mi hijo quiere una muñeca

18 de diciembre de 2018

Beatriz Hernández Martínez

Carta de Navidad, miras uno por uno cada juguete, a ver que quiere este año. Lo comentas con otras madres y padres y más o menos quieren lo mismo. Pero hay cosas que no se pueden o consideras que no son adecuadas, piensas, a ver qué otra cosa podrías regalarle y que además, le guste.

Decides ir a una juguetería, y ¿cuál es la primera selección que vas a hacer? Chico o chica. Si es chico, probablemente te indiquen que vayas al pasillo azul mecánico, si es chica, irás al pasillo rosa del amor.

Aquí empieza todo. Una vez elegido el pasillo podrás comprobar como son juguetes totalmente diferentes, desde la forma, el tipo de juego, la profesión que imita, los sonidos, los colores y el desarrollo que fomentan esos juegos en concreto. Si se trata de disfraces o el merchandising de películas y personajes, podrás ver de manera mucho más evidente la presión social. Piensa en cualquier película, ¿qué rol desempeña la protagonista? No hay más que fijarse en las portadas de las películas, ¿dónde están colocadas?

Si es una protagonista poderosa y fuerte, probablemente se vea representado a lo largo de la peli, como le ha costado conseguirlo y todo el esfuerzo ¡Que pereza! Si no es el caso, probablemente sea una chica o niña responsable, tímida, que está atenta de todo el mundo, les cuida, cariñosa, a quien todo el mundo quiere y guapa, muy guapa. ¡Como tienen que ser las chicas! ¿Pasa lo mismo con los personajes del pasillo azul? Te invito a que lo compares por ti misma, a la mayoría ni se les ve la cara.

Seguimos andando, ¿para quién son los juegos de peluquería? ¿Para quién son las cocinitas? ¿Y las muñecas? Resulta curioso en cuanto a que, a pesar de que estos trabajos están orientados a las mujeres, remunerados o no, son los hombres que se han dedicado a ello los que tienen un nombre destacado en este ámbito. ¿Cuántos peluqueros famosos conoces? ¿Y peluqueras? ¿Quién cocina en tu familia y se encarga de que esté todo perfecto en las comidas familiares? ¿Cuántas cocineras famosas conoces? ¿Y cocineros? ¿Qué estamos haciendo? Fomentar una educación en base a roles de género donde las mujeres tienen que esforzarse el doble por conseguir ser visibles o reconocidas.

Lo mismo ocurre con las muñecas, que una niña con cuatro años quiera jugar a cuidar a un bebé y que un niño con la misma edad juegue a matar, y se le regale esto, resulta surrealista a pesar de que está totalmente aceptado en nuestra sociedad

¿Qué es lo que pasa? Que imitan lo que ven, la maternidad obligatoria en la mujer. Igual que con todos los otros juegos, imitan los roles que ven en su entorno, es el juego simbólico. El problema está en qué roles está repitiendo. ¿Por qué la niña no quiere un coche para conducir como su madre? ¿Por qué un niño no pide una muñeca o por qué damos por hecho que no le va a gustar como si lo haríamos con una niña? Quizá tenga muchos menos referentes de una paternidad a la que imitar. Quizá no estemos fomentando la paternidad obligatoria. Quizá no queramos hacerlo. Los niños, serán padres si quieren, exactamente igual que las niñas. ¿Por qué damos por hecho una cosa, y no otra?

Los juegos, fomentan un tipo determinado de habilidades, si siempre regalamos a las chicas unas cosas y a chicos otras, estamos fomentando un desarrollo de unas capacidades diferentes, en cuanto a motricidades, afecto, ROLES. ¿Por qué limitar sus capacidades?

¿Entonces que le regalo? Lo que quiera sin limitaciones, sin censura en cuanto al género. Oriéntale a que juegue con absolutamente todo, que no se pierda nada. No hay nada que sea de niño o de niña, para jugar necesitas imaginación y ganas. Si tu hijo quiere una muñeca, regálasela. Deconstruir los roles, que aprenda que puede cuidar, querer y aprender a jugar a otra cosa que a la que le bombardean, será el mejor regalo que le puedes hacer. Nuestros peques son el futuro, librémosles de nuestras limitaciones, no podemos hacer nada en cuanto al bombardeo de la industria publicitaria, pero si cambiar todo aquello que está en nuestras manos, como los comentarios, cuestionarles o querer que cambien de juego porque a ti te moleste o te suene raro, no le censures y crece con tu peque, seguro que tiene mucho que enseñarte.