Debes ser

"Las morales matan la diversidad, la dejan sin aliento
hasta ahogarla, la silencian, la castigan..."

Maitena Usabiaga 

23 de septiembre de 2017

Las expectativas nos acechan desde que salimos del vientre de nuestras madres. Las hay de mil tipos y colores: las que solo se visten de azul, las que van de rosa, las que son de talla única, las que nunca están contentas, las que nos hacen llorar... Incluso he oído que hay algunas muy indiscretas que entran en la cama, a tu lado. Sí, sí, sin consultar ni nada. Van desordenando todo lo que pillan y te deja ahí tirada, con todo el follón.

Hacerse expectativas es una tendencia bastante universal que consiste en construir ideas sobre lo que puede suceder: qué es lo que sucederá o cómo va a ser. Pero al lado de estas amigas que tanto nos mueven o nos remueven, hay muchas otras que a veces acompañan y nos ahogan. Hablo del así debe ser, así debo ser, así debes ser… del así deberíamos ser.

Justificamos nuestras expectativas utilizando multitud de razones. Algunas las consideramos francamente legítimas y coherentes. Otras, en cambio, pueden resultar débiles pero útiles en el momento vital que nos encontramos. Las maestras en el uso de los debe ser son las instituciones, las religiones, las ideologías...

 

"Las morales hacen que se establezcan criterios rígidos
sobre qué, cómo, dónde, con quién, cuándo... debemos ser"

 

Todas estas tienen como base pedagógica el contenido que le otorga la moral imperante, en nuestro caso la judeo-cristiana. Las morales hacen que se establezcan criterios rígidos sobre qué, cómo, dónde, con quién, cuándo... debemos ser. Los modelos a seguir se convierten en objetivos para el resto de los mortales, hasta tal punto que podemos pasarnos la vida intentando ser alguien que no somos ni nunca seremos. Se esperan comportamientos, actitudes, estéticas, valores, prácticas... muy concretas de las mujeres y  los hombres.

Las morales matan la diversidad, la dejan sin aliento hasta ahogarla, la silencian, la castigan... Pero aunque no lo podáis creer, no han logrado alcanzar su objetivo. Es verdad que apuntan bastante bien pero no consiguen dar en el clavo. Siempre sale, brilla, se manifiesta, se enfada, nos alegra, nos entristece... La diversidad vive y la vivimos.

Si la diversidad, la autenticidad de cada una de nosotras/os es cierta, cultivémoslo como el valor que es.  Dar la oportunidad a que cada una sea, (se) sienta, (se) desee y (se) viva como pueda y/o quiera es lo más sensato que podemos hacer en este mundo lleno de insensateces.

 

"Somos peculiares, eres peculiar y, como dijo René Char, 
desarrollad vuestra legítima rareza
"

 

Somos peculiares, eres peculiar y como dijo René Char; desarrollad vuestra legítima rareza. No hay nadie como tú, ni lo habrá nunca. Somos únicas/os y estamos rodeadas/os de mujeres y hombres que también lo son. Dejemos de lado las expectativas y al deber y seamos, con nuestros enredos y líos, porque efectivamente los tendremos, pero seamos.

 

 

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