¿En qué se parece un orgasmo a un Pokemon?

"La vida no va de cazar orgasmos, la vida no va de a ver de cuántas formas puedo llegar a orgasmar"

Norma J. Brau

23 de enero de 2018

Muchos pensaréis que se me ha ido. Que las pocas neuronas hábiles que me quedaban se han esfumado y la contaminación ha podido con mi raciocinio. Pero no, os lo pregunto en serio, ¿en qué se parece un orgasmo a un Pokemon?

Mirad, cuando Pokemon empezó a televisarse, allá por una época que no quiero ni recordar porque me siento muy vieja, había sólo 150. De hecho, cuando empezabas tu andadura de entrenador Pokemon tenías que elegir entre los tipos más habituales: agua, tierra y fuego.

Sin embargo, ya se liaba toda la historia cuando el listo de Ash Ketchum pudo elegir un Pikachu, que es un pokemon de tipo eléctrico para quien no lo sepa. Ya cuando escuchabas el slogan estabas perdido: “¡hazte con todos!”. O sea, con los 150.

Claro, hecha la ley, hecha la trampa, como se dice. Hecho el slogan, ¿para qué quedarse en 150? Hoy en día hay… sabe el creador de Pokemon cuántos bichos de esos hay. Sé que centenares. Pues bien, en eso se parecen los Pokemon a los orgasmos, especialmente a los orgasmos femeninos, pero ahora os explico el paralelismo.

En el siglo XX apareció un señor llamado Sigmund Freud, que fue fundador del psicoanálisis. Si bien le podemos reconocer virtudes, hoy vengo a señalar uno de los líos que provocó. Se le ocurrió a este señor decir que había dos tipos de orgasmo: clitórico y vaginal. Y, oigan, ¡que no evolucionamos!

 

"Masters y Johnson señalaron que, por más que el orgasmo se diese por estimulaciones diferentes, era el mismo a fin de cuentas"

 

No al menos, como deberíamos. Unas decenas de años más tarde que este señor Masters y Johnson señalaron que, por más que el orgasmo se diese por estimulaciones diferentes, era el mismo a fin de cuentas. Pero nada, ¿para qué vamos a hacer caso a una pareja que hacía estudios multidisplinares? ¡¡PA’ NA!!

Aún a día de hoy tengo que ver titulares sobre los tipos de orgasmo. Además, lo más cuajanudo es que se han inventado otros tipos: orgasmo anal, orgasmo del punto G… y así hasta aburrirse. Aquí una servidora ha encontrado un articulucho donde hiperjuran que hay 12 tipos. Ahí es ná.

Así, en lugar de ayudar a cada persona a que encuentre sus fórmulas del placer (ya sean éstas para orgasmar o para no hacerlo), creamos nuevos problemas porque imponemos nuevos objetivos.

Cazadores y cazadoras de Pokemon, por favor, escuchen a una sexóloga que cierta seriedad le queda, aunque no lo parezca: ¡STOP! La vida no va de cazar orgasmos, la vida no va de a ver de cuántas formas puedo llegar a orgasmar. Está bien saber qué zonas del cuerpo son más sensibles y que toda zona sensible es susceptible de grandes placeres (y grandes molestias), pero de ahí a hacer un área de competición, creo que hay un trecho.

 

"Creo que estamos aquí para disfrutar y explorarnos, para quitarnos objetivos impuestos desde fuera y para gozar con lo que nos apetezca"

 

 

Sinceramente, no creo que la especie humana (ni ninguna otra) haya llegado al mundo para que en su epitafio figure algo así como: “La que se corrió de todas las maneras posibles”. Creo que estamos aquí para disfrutar y explorarnos, para quitarnos objetivos impuestos desde fuera y para gozar con lo que nos apetezca (hasta si nos apetece no orgasmar).

Por eso, si hasta ahora has ido de cazador/a o de entrenador/a Pokemon y fardabas de saber preguntar si alguien era clitórica o vaginal, please, para. Resetea. Desconecta y aprende a disfrutar cada encuentro, como si fuera el último, como si fuera toda una aventura de mutuo y autodescubrimiento. ¡Y déjate de tipos de orgasmo!

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