La insaciable necesidad de aparentar

"Considero que hay un peligro en todo esto y es que las mentes más jóvenes se lleguen a creer que lo que se publica en estas redes sea real e incluso entren en una lucha por quién tiene el Instagram más bonito"

 

Sara Enjuto Ruiz

22 de agosto del 2018

Llevo un tiempo reflexionando sobre la importancia que en la sociedad tiene la imagen y lo que queremos transmitir a los demás con ella, lo cual me ha llevado a lo que ahora mismo es el gran escaparate de nuestras vidas y la principal fuente de lo que queremos enseñar a los demás: Instagram. Que vaya por delante que yo soy usuaria de esta red y lo mismo que me gusta usarla para publicar, me encanta hacerlo para ver las fotos e historias de los demás, pero como todo, dependiendo de cómo se use, puede tener sus más y sus menos.

 

selfie

 

Cuando me refiero a que es un escaparate lo que vengo a decir es que, lo que empezó como una red social para subir fotos y poder compartirlas con los AMIGOS, se está convirtiendo en una exposición constante de la vida de los usuarios donde… ¡cuidado!, se exponen partes que a veces no son la realidad total, sino la que nos interesa que nuestros SEGUIDORES vean. Y ahí es donde viene, a mi parecer, el peligro.

 

"Se está convirtiendo en una exposición constante de la vida de los usuarios donde… ¡cuidado!, se exponen partes que a veces no son la realidad total, sino la que nos interesa que nuestros SEGUIDORES vean"

 

Ahora en verano todo son fotos de playas, personas en traje de baño e historias donde todo es diversión, cervezas y mojitos…y claro está, la foto elegida tiene que ser la mejor, donde nuestra postura sea la ideal para realzar nalgas, metiendo tripa y con una sonrisa de película y que, además, la foto parezca natural. ¡Ah! Y si tienes una pareja y salís en las fotos como si fuerais el cartel de una película romántica ya lo has bordado. Si estás al otro lado de la pantalla viendo eso mientras trabajas, blanca como la leche, te puede entrar un odio irracional hacia esas personas.

Yo me puedo considerar una persona andada ya por este mundo, he trasteado en diferentes redes sociales en distintas etapas de mi vida y creo que tengo la objetividad y la perspectiva suficiente para no dejarme arrastrar por esas olas de fotos ideales llenas de mares azules y vidas llenas de jolgorio. ¿Pero la generación que está viviendo esta red social como la primera?

 

"La foto elegida tiene que ser la mejor, donde nuestra postura sea la ideal para realzar nalgas, metiendo tripa y con una sonrisa de película y que, además, la foto parezca natural"

 

Considero que hay un peligro en todo esto y es que las mentes más jóvenes se lleguen a creer que lo que se publica en estas redes sea real e incluso entren en una lucha por quién tiene el Instagram más bonito (lo que se supone que es igual a una vida de ensueño). Y quiero matizar que no quiero meter en el saco a todas las personas jóvenes, pero al final son un sector de riesgo por lo complicada que puede resultar la adolescencia.

Además, ahora parece que esta red se ha dividido en dos extremos, el extremo del culto al cuerpo y el extremo de la naturalidad. Estoy totalmente a favor de estas dos realidades siempre y cuando la salud vaya por delante, pero eso me hace analizar otra cosa… ¿dónde están los matices? Es genial ver a alguien que come sano, hace deporte y luce con orgullo su cuerpo y sus rutinas, ¡claro que sí! ¿Por qué no lo vas a hacer? Eres libre de enseñar lo que te apetezca y también ¿por qué alguien no vas a enseñar con orgullo lo mucho que te gusta cenar pizza, que tienes celulitis y acné y que te has sacado una foto sin maquillaje? ¡Claro que sí! Pero a lo que yo voy es que esto empieza a ser tóxico cuando se hace por puro postureo (palabro que usan mucho los millenials para referirse a querer aparentar en estas redes) y tratas de realzar algo con tanto ahínco que puede resultar obsesivo tanto para la persona usuaria que lo enseña como quien la ve. ¿Dónde quedan los matices tras todo esto? ¿Y la realidad tan simple y sencilla como la naturalidad que no busca el “parecer” sino el “ser”? El objetivo no debería ser deprimir a quien te ve porque no es capaz de llevar tu vida tan maravillosa a base de deporte y viajes o el no poder ser tan despreocupado como quien come pizza para desayunar, comer y cenar. El objetivo debería ser mostrar lo que te apetece, sin entrar en esa lucha de egos porque considero que seríamos más relajados y felices.

 

"Hay un peligro en todo esto, y es que las mentes más jóvenes se lleguen a creer que lo que se publica en estas redes sea real e incluso entren en una lucha por quién tiene el Instagram más bonito (lo que se supone que es igual a una vida de ensueño)"

 

Pero no deja de ser más que mi humilde opinión ya que supongo que los que usan esta red de esta manera pensarán lo contrario y seguramente esto les hará muy dichosos, lo cual también es totalmente válido por lo que tendrán un parecer contrario al que he expuesto. Como en Instagram, esta opinión no deja de ser una parte de una realidad mucho más grande. ¿Cuál es vuestra realidad?

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