Mi profesión no te da permiso

Mi profesión no te da permiso

17 de abril de 2019

María Mas Vidal, María Mas Sexología

Quiero alzar la voz contra un tema que nos afecta a muchas compañeras de profesión. Y desgraciadamente, en este caso, tengo que generalizar en femenino.

La Sexología es una profesión bastante feminizada. Los porcentajes exactos no se conocen, pero yo diría que de cada 10 sexólogos, al menos 8 son mujeres. Así que este puede ser el primer motivo por el que tengo que generalizar en femenino.

El segundo motivo es que, tras un sondeo realizado, y preguntando a compañeros sexólogos he visto que la realidad que os vengo a contar no les afecta en la misma medida que a nosotras. Desde la Sexología se hace terapia sexual, terapia de pareja, educación afectivo-sexual, divulgación científica, investigación, asesoramiento sexológico, etc.

Este trabajo, en primer lugar, tiene una remuneración. No es gratuito. Si me escribes porque tienes una duda, tal vez te la resuelva. Pero si me expones tu caso por redes sociales, y no atiendo tu consulta, no te enfades. Mi formación, mi experiencia y mi tiempo tienen un precio. Te enviaré mis tarifas y me encantará ayudarte, pero no te ofendas si así te lo transmito. Tengo que poner en valor mi profesión.

Lo segundo, es que mi profesión no te da permiso. No, no te lo da. Que yo sea sexóloga no te habilita para escribirme, piropearme, exigirme y ACOSARME. La Real Academia de la Lengua Española define acosar como “hostigar, acorralar, intimidar, agobiar o importunar”.

Puede parecer exagerado, pero que me escribas hablándome del tamaño de tu pene es acoso. Que me hostigues, que me escribas, que intentes contactar conmigo en contra de mi voluntad, es acoso. Que desde un perfil falso me piropees e insistas en que te responda, es acoso. Que me mandes una foto de tu pene con el pretexto de “dime si estoy preparado para el sexo”, eso no es solo acoso, es acoso sexual. Que me mandes un vídeo masturbándote, o me digas que con mi foto o vídeo has tenido una erección también lo es.

Las mujeres que nos dedicamos a la Sexología recibimos habitualmente este tipo de trato. No son casos aislados y lo recibimos semanalmente, o incluso a diario. No se trata de un sujeto, o dos, es reiterado y suelen ser reincidentes. Y estoy cansada.

Estoy cansada de que nos llamen exageradas, harta de que por el simple hecho de ser mujeres recibamos estas atenciones por redes sociales que no son de nuestro agrado. Sí, sé que estoy expuesta en redes sociales, pero eso sigue sin darte permiso.

Tenemos un gran trabajo que hacer, y tanto yo como otras compañeras de profesión vamos a seguir alzando la voz cada vez que alguien quiera traspasar la línea que separa una consulta del acoso. Porque es injusto, porque es inadmisible, porque es asqueroso y, sobretodo, porque es machista.

Sí, es machista. Mis compañeros sexólogos me han confesado no haber recibido fotos o mensajes de este tipo. Tan solo uno, y en una única ocasión. ¿Por qué? Porque hace falta muchísima educación afectivo-sexual.

¿Me ayudáis a cambiarlo?