¿Sabías que a los caracolillos de mar hembra les está saliendo falo a causa de la contaminación?

02 de noviembre de 2017

Rubén Olveira Araujo

El tamaño del pene es algo que desde tiempos inmemoriales ha preocupado a los hombres, aunque no siempre por la misma razón ni en la misma medida. A día de hoy, hay incluso quienes se obcecan en alargarlo. Pero definitivamente ese no es el caso de los caracolillos de mar hembra, que a causa de la contaminación química están sufriendo un efecto cuanto menos curioso: les está saliendo falo.

Aunque la mayor parte de los efectos sobre la diferenciación sexual descritos en casos de contaminación ambiental en los animales vertebrados tienen efectos feminizantes en tanto que devienen de compuestos químicos estructuralmente similares al estradiol, en ocasiones sucede a la inversa: sustancias parecidas a la testosterona ponen en marcha procesos de masculinización. Asimismo, también se han descubierto efectos masculinizantes no ligados a estos compuestos. Tal sería el caso, por ejemplo, del Tributilo de Estaño (TBT), un aditivo que se ha usado en las pinturas antiincrustantes.

Utilizado principalmente en las embarcaciones marinas para evitar que diferentes organismos se adhieran al casco, este compuesto ha causado uno de los fenómenos de masculinización por influencia externa más conocidos en más de cien especies de gastrópodos (un tipo de moluscos), según un estudio de 1997 del Instituto de Investigaciones Marinas de Noruega.

Concretamente, los efectos más evidentes han sido descritos en los magurios o caracolillos de mar, cuyas hembras desarrollan un falo que, dependiendo de la concentración de TBT y del tiempo de exposición al mismo, puede crecer hasta taponar la apertura vaginal. “Esto ha llevado a la pérdida parcial y, a veces, incluso completa de poblaciones de caracolillos de mar en zonas portuarias”, denuncia Ibon Cancio, codirecto del Máster Universitario en Contaminación y Toxicología Ambientales de la UPV/EHU. Este fenómeno de que las hembras desarrollen gónadas y genitales masculinos es denominado por los biólogos como imposex. Algo de lo que las aguas vascas tampoco se libran.

Según el Estudio de la contaminación por TBT en la costa vasca, desarrollado por Azti-Teknalia, entre los años 2006 y 2007 los mayores desarrollos de imposex se han observado en los puertos de Pasaia, Getaria, Hondarribia, Mundaka y Ondarroa, siendo el puerto de Pasaia el que presenta mayores concentraciones de este compuesto químico en sus sedimentos. “La prevalencia de imposex en los caracolillos de mar de estas zonas portuarias es del 100%, aunque el falo en pocos casos llega a taponar la vagina de las hembras, siendo la reproducción posible”, asegura Cancio. 

Por todo ello, la Organización Marítima Internacional (IMO) decidió en Octubre de 2001 prohibir la aplicación de TBT a partir de 2003 y eliminar completamente su uso a partir de 2008. Sin embargo, Cancio asegura que estas pinturas están siendo sustituidas por otras cuyos efectos biológicos todavía son incapaces de entender. Además, el TBT y sus metabolitos son bastante persistentes y la herencia de años de usar este compuesto aún se concentra en los sedimentos de las portuarias.

 

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