¿Sabías que a los culturistas que toman esteroides les pueden crecer las tetas?

12 de octubre de 2017

Rubén Olveira Araujo

En una sociedad donde la cultura se ha hecho deporte y el deporte, cultura, para muchos el éxito en la vida pasa por el culto al cuerpo. Pero no a cualquier cuerpo, sino a uno hipermusculado. Esto, por supuesto, tiene sus consecuencias. Una de ellas son las infinitas horas de gimnasio: ¡No pain, no gain, brother! Otra, parecer un pez globo a punto de explotar. Pero lo que ya no hace tanta gracia a los culturistas –y que a muchos, incluso, les pilla de sorpresa– es la ginecomasia. ¿Que qué ovarios es eso? El crecimiento de los pechotes.

Este curioso hecho se da debido a que algunos incrementos hormonales masculinizantes –en este caso, mediante la injerencia de esteroides anabolizantes sin bloqueadores de la aromatasa– pueden producir efectos, digamos, antagónicos. En este caso, desarrollar más tetamen. ¿Por qué? Porque las mamas masculinas  poseen grandes cantidades de aromatasa, una enzima que convierte andrógenos como la testosterona en ginógenos como el estrógeno. Por tanto, cuanta más testosterona llega a los pechotes mayor es la  cantidad de estrógenos; y los estrógenos son los grandes desarrolladores de senos.

Además, a esto hay que sumarle que el uso de estos anabolizantes también produce una reducción de la propia producción de testosterona, dado que el mecanismo de regulación hormonal usa un método de retroalimentación negativo: si el cuerpo nota que hay mucha testosterona, deja de producirla.

Resumiendo: el uso de anabolizanates produce un efecto de demasculinización –reducción de la propia producción de andrógenos– y un efecto de ginización –incremento de estrógenos–, sucediendo así una notable ginización pectoral. O dicho de otra manera: sin tetas no hay musculitos.

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