ME GUSTAS

Me gusta. Sí. Lo reconozco. Me gustan sus ojos cuando me mira porque veo el deseo en sus pupilas, me gusta su sonrisa que le ilumina la cara, me gusta su lengua recorriendo mi clavícula y mi cuello, me gusta su cabeza entre mis piernas. Me gusta su piel, suave como la de alguien que estrena una, me gusta su humor, su forma de hablar nasal, su peculiar forma de bailar. Me gusta su cama calentita con ese edredón mágico que hace que no quieras salir de ella. Me gustan sus abrazos mientras duermo. Me gusta que me robe besos, que meta su lengua en mi boca y me haga estremecer. Me gusta cuando se calienta por la noche y succiona mis pezones hasta oírme gemir. Me gusta que baje con su lengua lentamente por mi ombligo hasta mi vulva y me coma el alma. Me gusta el sonido que emite su voz extenuada de placer cuando introduzco suavemente su pene en mi vagina. Me gusta que me pregunte si me gusta lo que hace.

Me gustas, pero no deberías gustarme. No deberías porque tu pasado pesa mucho. Porque tienes una mochila cargada de situaciones complicadas, de desconfianza, de traición. Porque tienes miedo a ser libre, a expresarte tal cual eres, porque te tomas la vida demasiado a broma.

No deberías, sin embargo, ya me has atrapado.

Amanita

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