Un libre pensador

Melanie Quintana

Nacemos en blanco, sin moralidad, sin prejuicios, sin ideales, sin conductas establecidas. Al igual que lo hizo el Marqués de Sade. En este libro donde se recoge su vida, sus vivencias y experiencias he podido descubrir quién era y el origen de lo que hoy día reconocemos con el término Sado o Sadomasoquismo.

Lo que más me ha llamado la atención es que desde pequeñito tenía bien claro lo que quería hacer, sin titubeos. Vivir en el siglo XVII no fue fácil para el marqués, quien recibió mil palos de moralidad y de lo que entonces se consideraba buena conducta. Pero eso no le frenó a la hora de no medir las consecuencias de sus actos. Creo que de esto tiene gran culpa su educación y sus aires de grandeza. Y la consecuencia de que destruyera todo lo que le rodeaba: familia, dinero y amor.

Me hubiera gustado conocer personalmente a varios de los personajes de la vida de Donatiel, como su esposa Pélagie. Me hubiera gustado saber cómo de incondicional debe de ser un amor para dar tu vida por él, estar ciega y aguantar tal carácter y maltrato psicológico. También a su última acompañante en la vida, Constance, a quien me imagino tan vulnerable ante las palabras y el embelesar constante del marqués. Me hubiera gustado tener más escritos de ellas, notas personales de sus sentimientos hacia Sade. Aunque también siento curiosidad por las prácticas de Donatiel y por si verdaderamente eran tan crueles como las narran o, simplemente, escandalizadoras para aquella época.

En mi opinión, Sade es un gran libre pensador que amó y representó el sexo sin tabúes, pero también un hombre arrogante, materialista, egocéntrico y malcriado. Si trasladáramos sus ideas o sus prácticas a la vida de hoy, estoy segura que estas serían acogidas con un poco menos de escándalo que entonces, pero también teniendo en cuenta que actualmente las aceptamos porque tenemos a este precursor de la historia que abrió la puerta de muchos librepensadores, de muchos hombres y mujeres, y que ayudó un poco, sin quererlo, a algunas minorías eróticas.

Me llama la atención una de las frases que dijo Sade antes de morir: “No soy feliz, pero estoy bien”. Creo que estas palabras que engloban la vida del marqués, ya que se pasó toda su existencia intentando ser feliz mientras se reprimía en muchos sentidos, resignándose a la realidad que le rodeaba y a su ya habitual condena.

Después de leer la vida de Sade me surgen mil preguntas: ¿Qué era lo que se le pasaba por la cabeza al provocar ese rechazo en la sociedad? ¿Qué sensaciones de placer obtenía en sus prácticas eróticas? ¿De qué libros o experiencias en la vida sacó todo lo que practicó con aquellas mujeres? ¿Estaría todo en su imaginación? ¿Cómo se sintió su familia durante todas las locuras que practicó? Sentimientos y sensaciones, experiencias personales… eso es lo que me falta en el libro. Aunque soy conciente de que los sentimientos son algo que ningún historiador podría describir.

En general, consideró el libro estimulante y entretenido. Para los curiosos, para aquellos a los que les gusta la historia y descubrir y aprender cosas nuevas, es un libro muy recomendable. Con algunas patas cojas pero en general muy completo. Una recopilación de cartas y vivencias del marqués que son capaces de trasladarte a la época e inmiscuirte en su vida para compartir con él todas sus experiencias.