Diálogos a destacar de la película Nymphomaniac

nymphomaniac @somospeculiares

30 de agosto de 2019

Isilla LM

Siempre he dicho que en mi vida he llegado tarde para muchas cosas. Pero con los libros y las películas, por el contrario, no me pasa eso, me llegan en el momento justo, como si el destino supiera en qué momento las voy a entender, o captar, o sentir mejor.

Eso me ha pasado con Nymphomaniac, de Lars Von Trier. Hace años la tenía pendiente pero anoche la vi alentada por un amigo que me comentó que Shia LaBeouf folla realmente en una escena. (Por internet circula que en realidad son actores porno). Y como me ha gustado tanto voy a poner unos extractos que creo deberían ser dignos de reproducirse sucesivamente y de obligada lectura. Reconozco que sin el máster de Sexología quizá me costaría un poco más entender algunas partes, pero al verla después de finalizarlo, considero que he captado todo lo que Tito Von Trier nos quería transmitir acerca de la sexualidad de cada uno y de las peculiaridades. Además de ser un alegato feminista en el discurso final que prefiero no transcribir, para que os pique la curiosidad y veáis las películas vosotros/as mismo/as (son dos volúmenes).

 

“…

– Me reprendía a mí misma por verlo bajo esa misma luz.

– El amor es ciego.

– No, no, no. Peor aún. El amor distorsiona las cosas. O peor aún, el amor es algo que uno nunca ha pedido. El erotismo era algo que yo pedía o incluso exigía a los hombres. Pero aquel amor estúpido… me sentía humillada por ello. Y por la falta de honradez que implicaba. El erotismo se basa en decir sí. El amor apela a nuestros instintos más bajos. Los envuelve en mentiras. ¿Por qué dices sí cuando quieres decir no, y viceversa? Me avergüenzo en lo que me convertí, pero no podía controlarlo.”

 

“(Contexto: diálogo entre ella, que es ninfómana y él, que se considera asexual*. Hablan de los iconos religiosos)

– Los iconos suelen relacionarse con la iglesia oriental.

– Cuéntame.

– Verás, la iglesia cristiana se escindió en 1054 debido a las diferencias entre la iglesia oriental y la occidental, a las que hoy llamamos iglesia ortodoxa e iglesia católico-romana. Y éste es un icono típico de la iglesia oriental. Suele mostrar a la virgen María con el niño Jesús y alguna vez la crucifixión, que era mucho más corriente en la iglesia occidental. Por regla general se podría decir que la iglesia occidental es la iglesia del sufrimiento y la iglesia oriental la de la felicidad. Si nos imaginamos un viaje de Roma hacia el Este nos alejamos de la culpa y el dolor e iremos hacia la alegría y la luz.

– Pero tú has dicho que no crees en Dios.

– No. Pero el concepto de religión es interesante, como el concepto del sexo. Pero no me verás de rodillas en ninguno de los dos casos.

(*Asexual es un término que se confunde. Podemos ser asexuales en cuanto a que no mantenemos encuentros eróticos con otras personas, nunca podemos ser asexuados).

…”

 

“– Me imagino que la discusión habría empezado ya en las escaleras, y que uno de los hombres habría reclamado ya uno u otro de mis agujeros. Con lo que entró en conflicto con los intereses de su hermano negro.

– No deberías usar esa palabra, no es políticamente correcta. Negro.

– Disculpa, pero en mi ambiente siempre hemos hecho gala de llamar a las cosas por su nombre. cada vez que se prohíbe una palabra retiramos una piedra de los cimientos democráticos. La sociedad demuestra su impotencia frente a un problema en concreto suprimiendo palabras de su lenguaje.

– Creo que la sociedad alegaría que la corrección política es una expresión muy precisa de la preocupación democrática por las minorías.

– Y yo digo que la sociedad es tan cobarde como las personas que la integran, que en mi opinión son además demasiado estúpidas para tener una democracia.

– Entiendo tu opinión, pero discrepo totalmente. No dudo en absoluto de las cualidades humanas.

– No, las cualidades humanas pueden describirse con una sola palabra: hipocresía. Elevamos a los que hablan bien y tienen mala intención y nos burlamos de los que hablan mal y tienen buena intención. Por cierto, te aseguro que las mujeres que afirman que los negros no las excitan, mienten.”

 

“…

– ¿Hiciste qué?

– Le hice una mamada.

– ¿Por qué? A ese cerdo.

– Me dio pena de él.

– ¿Pena?

– Sí. Acababa de destrozarle la vida. Nadie sabía su secreto. Probablemente ni siquiera él mismo. Se quedó allí avergonzado. Supongo que chupársela fue una forma de pedirle disculpas.

– ¡¡Es increíble!!

– No escúchame, era un hombre que había logrado reprimir su deseo. Que nunca se había dejado llevar por él. Hasta que yo se lo sonsaqué había vivido toda su vida engañándose y jamás había hecho daño a nadie. Creo que era encomiable.

– Por mucho que me esfuerce no encuentro nada encomiable en la pedofilia.

– Porque estás pensando quizá en el 5% que de verdad hace daño a los niños. El 95% restante nunca hace realidad sus fantasías. Piensa en su sufrimiento. La sexualidad es la forma más poderosa del ser humano. Nacer con una sexualidad prohibida debe ser angustioso. El pedófilo que consigue vivir con la vergüenza de su deseo sin ponerlo nunca en práctica se merece una puta medalla. Pero había otra razón para mi comprensión, esa comprensión que tú no entiendes. Vi a un hombre que cargaba con la misma cruz que yo: la soledad. Éramos marginados sexuales.”