De Peculiares

Calladitx estás más agustito: cómo elegir la mordaza perfecta

cómo elegir la mordaza perfecta

6 de junio de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

“Quien tiene boca se equivoca”, pero créeme que no querrás equivocarte eligiendo una mordaza para tu boca. En este breve post te explicaremos cómo puedes seleccionar la adecuada y evitar disgustos, ¡no te pierdas ni una coma! Ya sea de piñón, bocaza o bocachancla, seguro que hay una mordaza para ti.

Lo primero de todo decir que hay dos maneras de obtener una mordaza, como en lo que cualquier juguete BDSMero se refiere: haciéndola o comprándola. Cómo no, ambas opciones tienen sus pros y sus contras.

Si eres fan del DIY, por favor, usa materiales seguros para introducirlos en la boca y no las hagas con objetos que se puedan soltar y desprender. Lo de meter unas bragas en la boca queda muy peliculero, pero puede perder el chiste si la tela se empapa y empieza a deslizarse hacia tu garganta. Tampoco uses cinta americana ni ningún adherente similar que resulte abrasivo con la piel, ¡borregueces no! Avisos dado y quien avisa no es traidor.

Si vas a comprarla, ten en cuenta lo siguiente:

– Hay más mordazas que personas amordazables en el mundo. Las hay de agujero, de araña, con bola agujereada, con bola rígida, con arnés facial, con un dildo hacia fuera para realizar penetraciones, con forma de huesito, con forma de corazón… Cada una de ellas nos transporta a un nuevo contexto de juego, ¡toma la escena que quieres realizar como punto de partida!

– No podrás probarlas. Son como las bragas de algunas tiendas: sin derecho a probar ni a devolver (por motivos obvios). Por tanto, una buena idea es saber el tamaño aproximado de tu cavidad bucal. Prueba, por un tiempo prolongado a tener algún objeto seguro con parte del mismo en tu boca. ¿Cual es tu apertura máxima en situación de comodidad? Anótala y tenla en cuenta cuando te hablen del diámetro de circunferencia de la bola, el aro… o lo que sea que tenga tu mordaza.

Si nunca has probado una, no seas ansias y ve con precaución. Especialmente si eres una persona que tiende a tener nauseas, ten en cuenta que el exceso de salivación también podría provocártelas.

– Cómo no, una mordaza por cada bottom, mínimo, porfa plis. Si no podemos asegurar la adecuada limpieza del juguete, no seamos cutres.

Como decíamos antes, hay una mordaza para cada ocasión:

– Una primera experiencia: una con una pequeña bola de silicona o de plástico con agujeros es ideal; te acostumbras a la sensación, tienes mayor facilidad para respirar…

– Una escena en la que quieres poder meter cosas en la boca o tentar con la idea: las gags de anillo o de araña son tus mejores aliadas.Pero, cuidado, muchas veces son de metal y, por tanto, ¡morderlas te puede salir caro!

No obstante, si buscas insonorizar, necesitarás una que además de bola tenga una almohadilla externa o una capucha adherida. Ten en cuenta que, cuanta menos cara vemos, más necesidad tendremos de señales de seguridad. Por lo que este tipo de juguetes es mejor probarlos con experiencia (con el juguete, el juego y la persona con quien juegues).

– Cuando necesitas algo más: también las hay más bizarras, como por ejemplo las que tienen la parte interna inflable. Obviamente, es un juego que requiere de mucha confianza y mucho (auto)conocimiento.

– El postureo: why not? también nos gusta ser coquetxs y debo reconocer que hay mordazas con bola de cristal que veo muy peligrosas para los dientes pero que pueden quedar realmente preciosas en la foto adecuada.

At last, but not least:

Nunca infravaloréis el riesgo de este juguete. Nunca penséis que es inocuo sólo porque es muy común. Safety first. Actúa de forma sensata y sé consciente de los riesgos:

Primero y antes de introducir este juguete en tus juegos, párate a pensar en todos sus efectos, bondades y complicaciones. Es un juguete de restricción, impide el habla (algunas de las más complejas también parte del ruido), por lo que tendrás que optar por una “señal de seguridad” que sustituya a la palabra de seguridad. A su vez, también restringes una de las vías respiratorias con varias de ellas, por lo que es un juguete a poder descartar en periodos de gripe o alergia si eres una persona que no aprecia la sensación de asfixia.

Además, hay que tener en cuenta la salivación, es decir, no es deseable que estés en una posición donde puedas ahogarte fácilmente con tus propias babas (por ejemplo: boca arriba y sin tener la cabeza más alta que el cuerpo). Todas las posturas que faciliten que controles cuando tragas o que ayuden a expulsar el exceso de salivación son bienvenidas. Es más, hay quien las usa por el valor añadido erótico que le puede dar a una escena ver un reguero de babas. Para gustos, colores, ¡no seáis juzgones pero sí jugones!

De Peculiares

¿Conoces el age play?

¿Conoces el age play?

10 de mayo de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Una Lolita con sus gafas de sol, su piruleta y su minifalda de colegiala. Eso es lo que a la gente le viene a la mente cuando piensa en el “age play” (juego de edad). Sin embargo, ¿qué hay más allá del cliché más conocido a lo largo y ancho de la red? Igual que hay Papis, hay Mamis, littles con todo tipo de identidades ¡y mucha más complejidad! ¿Te atreves a descubrir más?

Hay vida más allá del cliché de “ser una niña muy mala que se ha ganado unos azotes”. Esta escena que genera tantas atracciones como aversiones, es la única que nos suele venir a la mente cuando pensamos en “age play” y ello se debe a que, como en otras tantas cosas, se ha visibilizado sólo una perspectiva sesgada, muy coitocéntrica y, como no, lo más cisteheronormativa posible. Pero el age play no acaba en la cama ni en las relaciones con un hombre Top y una mujer bottom.

Se considera age play todo juego, encuentro e incluso relación donde las personas que forman parte de ella deciden libremente interpretar tener una edad que no es exactamente la suya e interactuar con la otra parte desde ese rol y esa edad ficticias.

 

“Little, yo soy tu Papi”

 

Hablando en plata: no, no es guay usar el DDlg (Daddy Dom little girl) como excusa para follarse quinceañeras y veinteañeras, desatender completamente a la gente y simplemente cumplir el cliché de llamarlas “mi niña” para destrozarlas física y psicológicamente. Eso es abuso sostenido en un engaño, por si fuera poco. Es decir, eso es kakita.

El age play es una posibilidad abierta a todo tipo de parejas y todo tipo de representaciones de roles de personas menores y personas adultas. No obstante, en este artículo nos centramos en esas relaciones que reflejan un rol p/marental y un rol de persona descendiente.

Como todo juego de roles del BDSM no se limita sólo al encuentro, se puede expandir a la propia relación. Tendemos a genitalizar el BDSM tanto que no imaginamos que situaciones performadas por quienes lo practican se reflejen a lo largo del día y sean parte de su erótica. Pero así es.

Por ejemplo, una little puede desear que le lean un cuento y ya, sin masturbación ni penetración, simplemente porque le lean el dichoso cuento. SÍ, SE PUEDE.

Lo sé, esto os ha cortocircuitado, pero me limitaré a recordar que son dos personas adultas que han consensuado ése juego y que, lo más importante, ese juego les es satisfactorio y beneficioso para su buenvivir.

Cuando estas dinámicas se expanden en la relación, las prácticas que reflejan crianza y cuidado son de alta importancia y parte del día a día. Cosa que no es precisamente lo que nos imaginamos cuando alguien nos dice BDSM (solemos imaginar gritos y malas formas). Que, #ojocuidao, tampoco quiero decir que sin Ageplay el BDSM sean gritos y malas formas.

Dicho esto, déjame desmontarte unas cuantas dudas:

Pero, entonces, ¿a esta peña le pone ir en pañales y esas historias?

Sí… y no. Dentro de las relaciones de este tipo quien interpreta el rol de la persona menor puede encarnar edades o franjas muy dispares que suelen diferenciarse con las siguientes categorías: baby, little, middle y teen. Es más, hay una siglas, ABDL (Adult Baby Diaper Lover) para referirse estrictamente a las personas que actúan como si fuesen bebés y adoran los pañales. Esta parte del colectivo tiende a ser especialmente ridiculizada en teleseries policíacas de asesinatos (no daré nombres), donde ya sabéis que quien sea “rarito eróticamente hablando” suele acabar muerto.

¡Esta gente tiene traumas fijo!

Repito respuesta aún a riesgo de sonar cancina (y, además, patologizante): sí… y no. Hay practicantes que son conscientes de que en algún momento de su niñez vivieron situaciones difíciles y es a través de la vivencia de la niñez fingida que consiguen resignificar o darle la vuelta. (Para muestra, un botón: el caso de la chica que revivía su infancia con su pareja actual. )

 Sin embargo, también existen quienes, simplemente, lo ven agradable, incluso excitante y lo hacen. Puesto que, contra lo que aún mucha gente opina por sus prejuicios, tanto un rol Top como un rol bottom pueden ser una vía de liberarse, desestresarse, desconectar.

Y, ¿si creo que me mola, qué coño hago?

Bueno, sí crees que estas relaciones o algunas de estas prácticas (llevar chupete, usar pañales, que te lean cuentos, que te ayuden a prepararte y vestirte como si fueras peque… ¡¡qué sé yo!!) llaman tu atención, como siempre, recomiendo acercamiento con cautela.

En primer lugar, escoge un buen momento para explicar a tu pareja qué deseas y cómo lo deseas; cuanta más tranquilidad y tiempo, más fácil será para todas las partes. En segundo lugar, no escojáis las cuestiones más difíciles y más intensas de entrada, poco a poco, en adelante tendréis todo el tiempo del mundo para seguir explorando. Por último y no menos importante, ¡experimenta, revisa y sigue disfrutando!

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Bonding: la nueva serie de Netflix sobre dominación y BDSM

Zoe-Levin-in-Bonding @somospeculiares

26 de abril de 2019

Melanie Quintana Molero

Netflix ha estrenado hace dos día (24 de abril) Bonding, una comedia sobre una dominatrix y su asistente, Tiff y Pete (Zoe Levin y Brendan Scannell). Ambos protagonistas ejercen su trabajo en Nueva York, son amigos de toda la vida y eso se nota en la relación que tienen; lo que hace que la serie tenga toques de drama y comedia muy interesantes en relación a esta peculiaridad erótica. Siete capítulos de aproximadamente 16 minutos de duración, lo que hace que la serie la puedas ver en tan solo una tarde.

Su creador, Rightor Doyle, ha revelado que la serie se basa en experiencias reales que tuvo cuando se mudó a Nueva York. Dice estar interesado en crear historias queer, historias de mujeres, en encontrar la belleza en lo que se considera feo, en la amistad, en el amor y en la fina línea que divide estas dos.

En esta serie, de la que esperamos haya una segunda temporada, se tratan temas como:

1. Qué es el BDSM y cómo trabaja una dominatrix: Un ejemplo entre otros claro, tened en cuenta que es una serie y que se trata de entretener, no le busquéis cinco patas al gato. Obviamente no es una definición exacta y mucho menos que englobe la totalidad del concepto, pero verlo como una oportunidad interesante de mostrar esta peculiaridad es de por sí una suma.

2. Hablar a la gente de que practicas BDSM: Hay un dialogo muy interesante entre el amo y el sumiso en uno de los capítulos sobre la vergüenza que sienten muchxs a la hora de contar a los demás que practican esta peculiaridad erótica.

3. Practicarlo en parejas: Recoger también el hecho de que es un juego al que se puede jugar en pareja me parece muy interesante y es otro de los puntos que se tocan en la serie.

4. Fetiches, roles, palabra de seguridad y límites: Cuatro de las palabras más reconocidas dentro de este mundo y que conceptualmente son más fáciles de entender una vez vista la serie.

5. ¿Es un juego psicológico?: La protagonista está estudiando psicología y eso hace que su papel sea más interesante y que se aborden temas como la necesidad de practicar BDSM, los deseos, si es mental o algo más físico…

6. El papel de los gays y las mujeres en el amor: La manera de amar de cada uno, las necesidades, los estereotipos… son otros de los temas que con humor se tratan en Bonding. Conversaciones entre los dos protagonistas que seguro os harán reflexionar sobre la vulnerabilidad, los anhelos…

7. Amor y amistad: El creador ha tratado este tema de una forma muy interesante, pudiendo llegar a ver y sentir esa fina línea que divide lo que entendemos por amor y amistad.

8. Las mujeres también se masturban viendo porno: Chapó por lanzar positivamente esta idea también.

9. Peculiaridades como: la necesidad de ridiculización, el gusto por los disfraces, los animales, el cuero, los pies o el disfrute por que te meen encima son las peculiaridades que vais a ver a lo largo de los siete capítulos de Bonding.

De Peculiares

¿Qué significa ‘Switch’ dentro del BDSM?

¿Qué significa ‘Switches’ dentro del BDSM?

21 de marzo de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Seguro has intentado leer este palabro y se te ha atascado la lengua en varios puntos. Tranqui, con un poco de entrenamiento, se va mejorando. Pero si ya pronunciarlo tiene su aquel, ni os cuento definirlo… ¡y entenderlo! Aunque partimos de una base que parece fácil: personas con capacidad para ser tanto dominantes o tops como sumisas o bottom. Pero esto no es tan fácil como quedarse solo con esa definición.

Para explicar qué significa switch seguramente tendremos que explicar otro par de cosas antes:

  • Debemos tener en cuenta que en este artículo acogemos como personas que practican el BDSM desde quienes de vez en cuando “aderezan sus encuentros eróticos” a quienes lo viven como base de su propia relación.
  • Además, en adelante utilizaremos los conceptos top y bottom entendiéndose como etiquetas abanico (ya que las etiquetas dom y sub no acogen en su seno a quienes viven sólo el sadismo y el masoquismo).

Dicho lo cual, hagamos un listado de quiénes sí son switch:

  • Quienes en diferentes relaciones pueden tener diferentes roles.
  • Quienes dentro de una misma relación o un mismo encuentro pueden desarrollar diferentes roles.
  • Quienes, dependiendo de estímulos externos o propios (su estado de ánimo, su tipo de deseo predominante ese día…), se decantan por un rol u otro en función de la relación o el encuentro.
Imagen de Stuart F Taylor
Imagen de Stuart F Taylor

Pero, todas estas personas requieren de un punto crucial para ser switch: considerarse y vivirse como tal. Quiero subrayar este punto porque, tan feo es decir que los switch no existen como etiquetar a alguien desde fuera. Si creemos que alguien está en un armario, sacarle a la fuerza seguramente no será un gran plan de ayuda.

Por si el desconocimiento externo fuese poca ayuda, también las personas switch viven a veces situaciones de discriminación y menosprecio dentro de la propia escena BDSM. Siendo así objetivo de falsos mitos similares a los de las personas bisexuales (son personas promiscuas, no son de fiar porque pueden irse con cualquiera…). Pero no me corresponde hoy desvelar todo sobre los switches, en este artículo la idea es presentarlo y definirlo, aclararé más entresijos sobre el término y el BDSM en siguientes artículos.

De Peculiares

No sin el BDSM: ¿muerto el perro, se acabó la rabia?

No sin el BDSM: ¿muerto el perro, se acabó la rabia?

22 de febrero de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Una conocidísima actriz porno a la que no voy a mencionar, porque creo que ya bastante le hemos gastado el nombre estas semanas, compartía hace poco su experiencia de maltrato. El objetivo: visibilizar relaciones de maltrato y tóxicas, los modus operandi de quienes maltratan y sacar a la luz su historia. Ante esto, la gente, que nos gusta poco opinar, nos hemos puesto a cacarear como gallinas, siendo la última en sumarse al carro con su habitual sensacionalismo, cierta muñeca que no ha dudado en emponzoñar una minoría erótica. Ante semejante desfachatez, mi respuesta es clara: NO sin el BDSM.

“In absentia luci, tenebrae vincunt”. Frasaza que aprendí siendo una renacuaja de la vida, incluso antes de comenzar a estudiar latín y que siempre me fascinó: “en ausencia de luz, las tinieblas ganan”. Con todo el horror que me genera reconocerlo, pero, si hay un aspecto de la vida humana en el que esta frase se vuelve una realidad innegable es en la sexualidad, en la erótica.

Además, esto pasa a diestro y siniestro, en el sentido más político de la expresión. Es decir, da igual que te vayas donde los que sueñan con un mundo como ‘El Cuento de la Criada’ o si te arrimas a la compa más feminista de tu panda. La sexualidad, especialmente las minorías eróticas, dan miedito, generan dudas, preguntas y a veces, hasta recelo, cuestionamiento y odio.

Esto es básicamente lo que ha vuelto a conseguir minuto y poco de gloria dado al caso de dos mujeres maltratadas cuyas relaciones estaban ligadas al BDSM: enturbiar la opinión social sobre una minoría erótica.

Por si antes no costase poco reconocerse, aceptarse, explorarse, informarse… llegó el sensacionalismo vacío y mete-miedo a complicarlo todo.

No, no voy a ser una mentirosa. No voy a decir que el BDSM es “fácil, sencillo y para toda la familia”, “coser y cantar” y que “vivimos en armonía”. Quienes practican BDSM lo hacen en un contexto social desigual, entre otras variables por una cosa llamada Patriarcado y eso no facilita las cosas. Los riesgos son múltiples y algunas de sus prácticas se basan en un innegable menoscabo del concepto de salud más amplio. La complejidad es gigantesca desde el minuto 0.

Pero, sinceramente, los armarios no son la manera de prevenir y combatir casos de maltrato. Estigmatizar a todo un colectivo por un tipo de violencia que transciende sociedades y se manifiesta a lo largo y ancho del mundo es, cuanto menos, peligroso. Me atrevería a decir que es malintencionado, incluso.

Lo peor de todo es que quien lo hace, lo realiza desde sus tropocientosmil followers, desde su total comodidad y desconocimiento de la comunidad, de quienes practican BDSM y de a quienes lanza un mensaje claro: “tienes un problema, no eres normal”.

Sinceramente, yo me niego a un feminismo tan vacío de todo; de reflexión, de preguntas, de cuestionamiento y de ir un paso más allá de los discursos hegemónicos. Aún me niego de forma más rotunda si me lo plantean a pagar con un precio tan alto como renunciar a una minoría erótica como cultivable. No, no creo que si matamos al perro se acabe el problema de la rabia. Por eso, sorry not sorry, yo digo que NO sin el BDSM.

De Peculiares

“No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”

Nique Lucia Sereen

Nique Lucia Sereen

Holanda fue su hogar durante muchos años. Se formó en Somatic Sensual Healing Institute de San Francisco donde estudió therapeutic BDSM. Ahora difundir la idea del BDSM Holístico, Conscious Kink o BDSM tántrico se ha convertido en su misión en la vida

4 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hace falta atarla para dominarla. Con ella todo fluye y pueden pasar cosas inesperadas. Nació con el BDSM recorriéndole las venas, pero ahora ha decidido perder la seguridad, saber todo lo que va a pasar, por un: todo es posible. Poderosa y apasionada, Nique es una mujer que sabe lo que quiere y cómo lo quiere; y lo tiene claro: BDSM + Tantra = Futuro.

BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico, ¿quieren decir lo mismo?

Más o menos sí. Yo aún no tengo preferencia por cuál de los tres términos usar porque todavía no hay ninguna palabra o término en castellano que recoja y dé el significado perfecto a lo que quiere decir. Al menos aún no lo hemos encontrado.

¿Cuál es la diferencia entre BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico y lo que se entiende como BDSM?

La diferencia es que se quitan las reglas, las normas y se abre a lo que cada uno auténticamente siente en ese momento. Esto quiere decir que, por ejemplo, si una persona que está en cierto rol, como puede ser el dominante o la persona que recibe, siente que necesita expresar el otro rol, puede comunicárselo a la otra persona o a las otras personas con las que está jugando y puede cambiar de rol. En el DBSM “normal” esto no está muy bien visto porque ahí pactas de ante mano lo que vas a jugar.

¿Solo tiene que ver con las normas?

No, también prestas más atención a las energías, estados del cuerpo y emociones. Puede ocurrir que durante alguna sesión, algún momento, alguna práctica, alguien llegue a sentir algo que no se esperaba, esto puede ser porque recuerda algo del pasado, y en el BDSM “normal” o “regular”, lo que uno intentaría hacer es suprimirlo y seguir con el juego, en cambio, estas formas alternativas incitan a que la gente sienta otra emoción que no sea exactamente la que se espera. Aquí la comunicación es muy importante y entre los participantes deciden si lo quieren investigar o no. Puede incluso llegar a ser una forma de sanar cosas que podríamos tener guardadas entre las células de nuestro cuerpo.

¿Crees que hay personas que no viven de forma consciente el sexo?

Sí, de hecho creo que todos estamos condicionados a actuar o a pensar de cierta forma. Esto es una cosa mental y cuando estamos en un momento muy mental no estamos muy conscientes del cuerpo, de las emociones, de las energías útiles.

¿Cómo llegas al BDSM tántrico?

Tuve una pareja tántrica. (Sonríe al recordar) Él no sabia mucho de BDSM pero estaba dispuesto y abierto a conocerlo, y yo estaba dispuesta y abierta a conocer más del tantra. Al principio pensábamos que las dos prácticas eran opuestas, que el BDSM era fantasía y el tantra deseo. Para nosotros fantasía era más mental y deseo más corporal, hasta que los dos vimos que las dos prácticas, las dos formas de la sexualidad, iban muy bien juntas. Nos dimos cuenta que con prácticas como puede ser el spanking, ósea las cachetadas en las nalgas, podíamos apreciar la energía en parte de las nalgas y que con prácticas tántricas podíamos subir esta energía al corazón, esta empieza a vibrar y puede llegar a darnos un estado alterado de consciencia precioso y darnos orgasmos en todo el cuerpo, no solamente local, en los genitales.

Porque somos más que genitales…

Exacto. En esto la gente que practica el BDSM tiene más ventaja que la gente con una sexualidad normativa, porque la gente que practica BDSM ya sabe que hay mucha más sexualidad fuera de los genitales, no tienen que ser convencidos de esto.

Bueno, tenéis ventajas en muchos sentidos: de comunicación, de acuerdo, de cese…

(Ríe a carcajadas) Sí. Están acostumbrados a lo que ellos llaman “negociar la escena”. Hay que estar de acuerdo entre las personas de qué tipo de juego o práctica van a hacer y hasta dónde. Siempre se pacta una palabra de seguridad porque el BDSM se practica consensuado y por lo tanto los dos saben que el juego puede acabar en cualquier momento; y que no tiene que acabar cuando el hombre ha eyaculado o orgasmado. Esa es la gran ventaja para la gente que practica el BDSM, porque cuando quieres tener una sexualidad más consciente es uno de los puntos más difíciles de incorporar: que la sexualidad no acaba con el orgasmo masculino.

¿Qué fue lo que te atrajo del BDSM en un principio?

Es algo que llevaba dentro. Desde muy pequeñita, en mi juventud, cuando empecé a tener relaciones con chicos, en mi caso, les proponía jueguecitos sin saber nada tampoco y a ellos les parecía raro; sus reacciones me hicieron entender que esto no se hacía, por lo que lo suprimí porque quería ser aceptada. Con 26 años conocí a una persona mayor que yo que me dijo: “me gusta dominar mujeres dominantes”. Y algo en mí hizo “chispar las antenas”, me hizo sentir que me podía introducir en un mundo que yo estaba deseando conocer y así fue. Este hombre, un ingles, me contó que incluso los bares temáticos que yo había fantaseado en secreto durante mucho tiempo tenían nombre y todo, que eso que me gustaba se llama spanking, que lo otro se llama bondage… Me quede flipando… ¡¡¡Era normal!!! Porque yo me consideraba fuera de lo normal.

(Reímos) Obviamente esto fue un antes y un después en tu vida erótica.

Uff, sí, sí. La relación con esta persona duro poco. Después estuve indagando un poco, era la época en la que Internet no era muy grande, así que empecé a comprar y devorar libros, todo lo que podía encontrar. Soy de las que piensa que uno solo no cambia porque sí, si no porque hay otra persona que está ahí para guiarte, para enriquecerte la vida.

Nique Lucia Sereen
Foto de Christian Maury

¿Con cuál de los dos roles, domina o sumisa, te identificas más?

Depende de con quién estoy o de en qué momento estoy yo. Yo soy una persona muy dominante de carácter y sé muy bien lo que quiero. Esto puede ser un problema para alguien que no es muy dominante o que no sabe muy bien lo que quiere de mí (ríe), porque puedo dominar desde abajo: doping off the bottom. Dentro del BDSM clásico está visto como algo súper feo porque la persona que domina se puede sentir como que se están burlando y quitándole su empoderamiento… Sé que es bien feo hacerlo también… me cuesta soltarme y confiar. Son cosas que yo veo que me cuestan.

¿Cómo te sentiste la primera vez que viviste un encuentro erótico bedesemero?

Fue fantástico, me sentí aceptada, súper sexy, un objeto de deseo de ese hombre que ponía toda su atención en mí y me entregué completamente. Aún hoy en día creo que lo estoy idealizando, porque han pasado muchos años y sigo recordando la forma en que me dijo: “pon las manos encima de la cabeza”. Me habló con una voz con tanto poderío… no era una orden vacía sino que venia desde el centro de su ser, una voz masculina baja. Me lo dijo con la autoridad exacta que yo necesitaba… mmm (ríe).

¿Alguna vez has vivido alguna experiencia negativa?

Sí, pero creo que es porque no estamos acostumbrados a poner bien claros nuestros límites o porque ponemos nuestros deseos demasiado altos. De hecho me viene a la cabeza un recuerdo de no hace tanto tiempo atrás, donde yo misma, por complacer a la otra persona, pasé mis propios límites.

¿Nos cuentas qué paso?

¡Claro! Además creo que puede servir de ejemplo para muchas personas. Fue en un encuentro de tantra, un festival. Yo en realidad soy muy tímida en los primeros pasos, me cuesta mucho dar un primer beso. Esa noche conocí a un chico muy guapo y decidí romper un poco mi timidez. Le confesé que me parecía muy atractivo y él se lo tomó muy bien, me propuso hacer algo más íntimo, pero en vez de hablar primero de lo que queríamos hacer, de ponernos los límites y ser honestos con lo que sentíamos, empezamos ya a acariciarnos. Yo noté que quería escapar, que no estaba a gusto, que la cosa iba demasiado rápido para mí, pero para él el ritmo estaba bien, incluso… presionó para que nos morrearamos, y yo, para no perder puntos… no sé… atractividad… miles de razones, no le dije que no y nos morreamos; y no sentí nada.

¿Y qué hiciste?

Poquito después corte el rollo y ambos nos fuimos por nuestros caminos. Me enfadé con él por lo que pasó, pero luego pensándolo bien, he de decir que fui yo misma la que no fui honesta y le paro. Es muy heavy, porque yo doy talleres de esto y me hizo pensar como sería esto para la gente que no tiene los atributos, los conocimientos o las experiencias que he tenido yo. Les debe pasar muchísimo más, incluso a personas que tienen menos autoconfianza. ¿Cuántas veces pasa que por miedo de no poder conseguirlo con otra persona o en otro momento sobrepasamos nuestros propios límites?

¿Te has vuelto a encontrar con él?

Sí, de hecho cuando tenía más claro conmigo misma lo que había pasado, que no había sido él sino que fui yo al no expresarle mis límites, me lo volví a encontrar y se lo comenté. Se quedó a cuadros. Él de verdad no se había dado cuenta de cómo me hizo sentir a mí.

¿Qué te llevaste de este encuentro?

Siempre saco algo positivo de las experiencias que tengo. Ahora que estoy más consciente de lo que hago o no hago, dentro y fuera del BDSM, si que he sido consciente de las señales que me dio mi cuerpo. Me puse como una niña pequeña, risueña, con movimientos muy preadolescente. Ahora sé que estos tipos de movimientos son el cuerpo expresando lo que mi subconsciente me estaba diciendo: “esto no lo quiero”. En las veces posteriores que mi cuerpo ha reaccionado así sé que es hora de parar. Así que estoy contenta de que me pasara esto porque me ha dado una gran lección para la vida.

Algunas personas no conciben la unión de la idea de jugar al BDSM con amar a alguien o tener pareja. ¿Qué les dirías?

Cuando hago una charla me gusta romper esquemas. (Ríe) Siempre empiezo con la frase: “No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”. Y es que no tiene que ser un amor de pareja o estar enamorado, es otro amor, pero si que hace falta un amor general, un amor a la vida y un gran respeto hacia la otra persona por ambos lados, por lo tanto es muy compatible con tener pareja. El BDSM no es hacer daño a la otra persona, es más bien investigar caminos, mundos que no podemos investigar en la vida “normal”. Es entrar en tabúes y esto es altamente excitante.

¿Qué opinas de la creencia de que los hombres y las mujeres juegan o comparten diferente dentro del BDSM?

Esto depende de uno mismo y de la persona con quien se juega. En España he oído un montón de veces una idea preconcebida que me pone los pelos de punta, es una frase que he tenido que escuchar alguna vez: “es que las mujeres en realidad todas sois sumisas”. Aquí es cuando me sale mi lado feminista y me entran ganas de romper el cuello a la persona que lo dice, porque también me parece que muestra un gran desdén a su propio lado femenino interior. Yo creo que la persona que dice algo así está reprimiendo muchos de los valores de los sentimientos suaves, de ternura, y está intentando mostrar valores que en la sociedad donde vivimos son valorados. El híper machismo (señala). Por eso me gusta tanto la idea que estamos lanzando con el Concious Kink, ya que está calando en la generación más joven. Una generación que no aceptan las reglas tiesas e inmutables, sino que están ahí, investigando, practicando: ¿qué pasa si hago esto?, ¿qué pasa si digo esto?… Creo que así es como podemos llegar a ver diferentes resultados.

¿Consideras que para dominar a alguien primero hay que dominarse a uno mismo?

Por supuesto. El BDSM se juega siempre bajo las siglas SSC: seguro, sano, consensuado, tres reglas muy importantes, porque jugamos con un cierto riesgo que nos excita a ambas partes. A la gente que juega en el lado del recibir, siempre les digo: “búscate a alguien que sepa no pasar sus límites, que sepa no sucumbir a tu presión porque una persona que está recibiendo puede poner mucha presión sobre pequeñas inseguridades que pueda tener la persona que está dando”.

¿A qué te refieres exactamente?

Nique Lucia SereenPor ejemplo, yo misma cuando estaba con un amante fumador en un momento muuuuy caliente le pedí que apagase su cigarrillo en mi pezón y yo soy la persona antifumadores número uno, pero le estaba suplicando y le estaba diciendo que de verdad lo quería. Por suerte el tenía mucho más fría la cabeza que yo y no lo hizo. Por eso hay que jugar siempre con alguien que sepa mantener la cabeza fría en los momentos calientes.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera iniciar en esta práctica?

Que se informara mucho. A través de Internet puedes encontrar un montón de información, en páginas como Fetlife.com, aquí me pueden buscar por Nique_bcn. En esta página puedes hacer un perfil y conocer gente con tus mismas ideas o inclinaciones, y puedes quedar con gente que tiene este hobby y que se agrupa dos veces al mes. O puedes acudir a talleres de shibari, para aprender cómo hacer las ataduras de forma segura. También hay locales donde puedes acudir y la cosa va más en serio; tienen un código de vestimenta para ir, que básicamente es ir de negro.

Mucha gente se preguntará: ¿Qué pasa si eres nuevx en un club bedesemero?

Cuando acudes a este tipo de clubs puedes practicar BDSM o no, cuando entres no tienes que tener claro cuál es tu rol o hacer algo que no eres o quieres. Eso es lo bueno, que hay mucho respeto hacia la persona en general y no obligan a nada.

O si no te tienen a ti.

(Ríe) ¡Claro! Yo doy talleres, charlas, conferencias y si hace falta sesiones de uno a uno o en pareja. Me encanta enseñar este camino porque esto al final hace que la gente se pueda aceptar más y aceptar su mundo. Y entre todos crearemos un mundo más bonito, mas vivible, mas amable, mas armonioso.


Información extra: 

Perfil de Instagram: @nique_holistic_bd_sm

Webs: www.niqueluciasereen.com y www.bdsmcoach.net

Residencia: Barcelona

Festival Xplore: Xplore-bcn.com 14-15-16 junio

 

De Peculiares

“Para dominar tienes que tener el alma caliente y la mente fría”

Mistress Minerva

Dómina profesional, Mistress Minerva lleva más de una década teniendo esclavos y sumisos a sus pies. Entre risas y alguna que otra confesión, nos habla de su experiencia como ama y de su manera de entender el mundo bedesemero

2 de octubre de 2017

Entrevista de Rubén Olveira

Cuero y tacones. Estas son las dos prendas que han acompañado a Mistress Minerva, una mujer a la que cuesta dominar. Tras ejercer como dómina profesional durante 12 años, en la actualidad se encuentra enfrascada en su nuevo proyecto: www.bestbdsmspain.com, una web en la que comparten videos BDSM de calidad en castellano. Entre risas y alguna que otra confesión, Mistress Minerva nos habla de su experiencia como ama y de su manera de entender el mundo bedesemero.

Empecemos con la pregunta más importante: ¿Vas a dominar a nuestros lectores a través de esta entrevista?

Depende de cómo fluya (se ríe).

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

Ha habido un montón. Ahora me viene a la cabeza, por ejemplo, la vez que tuve un orgasmo totalmente vestida, sin ninguna clase de estimulación física, mediante la hipnosis. La hipnosis es una herramienta terapéutica que se usa para muchos menesteres, desde dejar de fumar hasta aumentar la concentración. Con ella se trabaja el subconsciente y a través de órdenes se pueden conseguir todo tipo de cosas. En mi caso, un orgasmos sin estimulación física. Y ahí pude constatar que el principal órgano sexual es sin duda el cerebro.

¿Qué fue lo que te atrajo del BDSM en un principio? ¿Alguna de sus siglas o todas a la vez?

Me llama la atención el ritual, el protocolo, la seriedad con la que te lo tomas. Ese respeto llevado al máximo. No por falta de risas, sino porque como cualquier juego, el BDSM no tiene sentido sin normas. Precisamente fue eso lo que me atrajo en su día: las normas del juego, porque más que una forma de vida, para mí es un juego.

Si no me equivoco optaste por el rol de domina ¿Por qué este rol y no otro?

Porque ese es el que mejor me define. En el SM antiguo había tres roles: dominante, sumiso y switch –que le gusta ejercer ambos roles–. Con la entrada de la B de Bondage y la D de Dominación el número de etiquetas se ha ido ampliando junto con las siglas. Además, también englobaría dentro del BDSM a las personas fetichistas que no tienen por qué ser ni dominantes ni sumisos, dado que sus juegos van por otra parte, como el fetichismo por el látex, por los pies, etc. En general, hoy se contemplan más sexualidades concretas. Aunque a mí tampoco me gusta etiquetarme muchísimo. Cuanto más mayor te haces más te das cuenta de que para alguien como yo existe la pluralidad en general. Eso significa que en un momento dado puedes cambiar de rol o disfrutar de algo que no es habitual en ti, pero que tu mente es tan abierta que puede abarcarlo.

Entiendo entonces que a veces cambias de rol.

Sí, claro. Para mí es lo inteligente. Porque si haces siempre lo mismo es como comer cada día lentejas. Al final te vas a aburrir.

¿Cómo te sentiste la primera vez que estuviste dominando a alguien?

En sesión privada, como profesional, recuerdo al detalle la primera sesión porque estaba un poco nerviosa. Me acuerdo del nombre, me acuerdo de la cara de esa primera persona. Para mí era una gran responsabilidad y tenía las ganas pero no los conocimientos. Por suerte, siempre he sido muy prudente, por lo que no tengo nada grave que lamentar. De hecho, este fetichista de pies estuvo viniendo durante muchos años.

 

¿Cómo te adentraste en este mundillo?

Empecé haciendo espectáculos, en festivales eróticos y fiestas. Ahí ya conocí gente profesional que me enseñó cosas muy concretas. Con esos conocimientos pasé a las sesiones privadas, en las que he estado 12 años. Pero siempre he buscado aprender más y más. Shibari, Medical, etc. Al principio me parecían cosas inalcanzables, para las que  tenías que tener mucha experiencia y conocimientos.

¿Prefieres trabajar con chicos o con chicas?

Más que trabajar, soy de jugar y de compartir, y para esto me sirve cualquiera que realmente quiera jugar y compartir. Con cualquiera que tenga ganas, en definitiva. Pero hace más de un año que deje el tema profesional porque veía que la gente no entiende el BDSM.

¿Qué no entiende?

Ni el ritual, ni el protocolo ni la seriedad. Internet está genial para muchísimas cosas, pero por otro lado ha fribolizado temas como el BDSM. Ahora la gente lo ve tan accesible que se llevan una imagen que no es. Hay quien piensa prácticamente que la dómina es casi como una puta y no es así. Por ejemplo, había quienes querían que ejerciera de dómina, pero por teléfono me tuteaban. Eso no puede ser así, porque el protocolo y las reglas de juego indican que para ti yo soy Mistress Minerva, nada de Minerva a secas. Si no entiendes esto no mereces presentarte ante mí.

Porque el BDSM es un juego de roles…

Así es. No tengo que ponerme unos tacones para alguien que no lo merece. Hay quien podría decir: “Tienes que tener paciencia y enseñar a la gente”. Pero no tengo ni la paciencia ni las ganas de enseñar a nadie. No soy la profesora, soy la dómina. 

¿Cuáles son las prácticas que te suelen pedir habitualmente?

En lo ranking de lo más demandado, dentro de lo que yo conozco, está el fetichismo de pies. Hay muchísima gente. Muchos no se sienten ni masocas ni sumisos, pero sí fetichistas. Algunos de los pies de la mujer y otros de las piernas. Desde bien aseados a pintados y sin lavar durante varios días. Desde los zapatos a las botas. No hay dos fetichistas de pies iguales. Y luego aparte estaría la lluvia dorada, la sodomía y la humillación.

Por curiosidad, ¿tienes sumisos o tienes esclavos?

Ahora mismo tengo un sumiso y un esclavo. Me he quedado uno de cada y los veo de vez en cuando.

¿Qué es lo más fuerte que has hecho a alguien?

En cuanto a dolor físico extremo, puntos de sutura en el pene para cerrar lo que es el capuchón de arriba. Eso sería lo más fuerte, que estaría dentro del medical sado. Pero también es bastante fuerte un trampling, que básicamente es ponerse encima pisando totalmente los genitales; en mi caso, con mis 1,76 cm y 62 kilos. Eso sí, estas dos cosas se hicieron en momentos distintos… También he cosido una boca y, automáticamente después, he hecho un spanking, es decir, he dado unos azotes. En este caso con espinas de rosas en la espalda. Algo normal (se ríe). Si no pregúntale a los cristianos qué hacía la Santa Inquisición sin consenso. Y luego nos llaman a nosotros enfermos.

¿Cuáles son las claves para ser una buena dómina?

Sobre todo, hay que tener muchísimo respeto. Aunque parezca lo contrario, es la persona pasiva o sumisa quien lleva la batuta y no hay que olvidar que, aunque dentro del juego de roles el respeto lo tengan que tener ellos, en el fondo todos somos personas. Incluso si me has pedido que te trate como un gusano o yo crea que en un momento determinado te lo mereces porque “te has portado mal”, detrás de cada castigo tiene que haber un respeto. Porque antes que gusano eres persona. Eso hay que tenerlo muy claro.

¿Qué más?

Humildad. Quitándonos las máscaras, somos todos iguales. Y se necesita humildad para crecer, ya que no lo sabemos todo. Ejercer de dómina es una gran responsabilidad y hay que valorarlo. Y por último, confianza. Pero eso como en cualquier otra relación.

 

 

¿Consideras que para dominar a alguien primero hay que dominarse a uno mismo?

Por supuesto. Nunca puedes perder la cabeza del todo. Tienes que tener el alma caliente, sí, pero también la mente fría, para saber llevar la situación y que no pase factura. Dominar tiene mucho de autocontrol. Es vital.

Hay quien dice que el BDSM es sinónimo de un sexo diferente, de sexo inteligente. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente. Para mí el BDSM sería como una especie de sexo tántrico, que enseña que no todo es penetración, coito y orgasmo líquido, junto fantasía pura y dura y morbo, mucho morbo. Se puede aprender a disfrutar de otras maneras y sobre todo del mayor órgano sexual: cerebro. Por eso pienso que es inteligente, porque es menos habitual y quizás también menos natural. Lo natural, al fin y al cabo, serían dos personas desnudas manteniendo sexo convencional, sexo vainilla, para poder procrear. El BDSM, en cambio, es salirse del aquí te pillo y aquí te mato y darle vueltas al asunto. Por eso creo que realmente se consigue muchísimo más placer. En definitiva, el BDSM sería la versión hardcore del trantra (se rie).

¿Consideras que la mayoría de las personas siempre descubren algún deseo potencialmente bedesemero pero que, por desconocimiento, no lo consideran así?

Totalmente. ¿Qué persona que practique el sexo vainilla no ha atado, escupido o dado un cachete en el culo alguna vez? Unos más y otros menos, todos hemos practicado algo cercano al BDSM le pongamos o no esa etiqueta. Y quien no lo ha hecho fantasea con ello, porque reprimidos son los que más fantasean. Y eso es peligroso, porque la represión es lo que lleva a que el día que lo hagas realidad sea a lo bestia en vez de con conocimiento.

¿Recomendaciones para iniciarse en el BDSM en general y en la dominación en particular?

Las cosas han cambiado. Hoy en día existen muchísimos clubs y en Internet te salen listas en la mayoría de las ciudades. Con lo cual, es fácil acceder a cualquier sitio donde conocerse uno mismo, conocer gente y que te abran las puertas para que puedas aprender, compartir y jugar. Aun así, mi recomendación es que antes de jugar con alguien pidáis referencias de esa persona para no tener un susto. Al igual que en cualquier otro ambiente, hay de todo. Así que preguntad antes de ofreceros a alguien por completo. Y después a disfrutar, ¡que la vida son dos días! Porque el BDSM no es malo, es para valientes.