De Peculiares

“No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”

Nique Lucia Sereen

Nique Lucia Sereen

Holanda fue su hogar durante muchos años. Se formó en Somatic Sensual Healing Institute de San Francisco donde estudió therapeutic BDSM. Ahora difundir la idea del BDSM Holístico, Conscious Kink o BDSM tántrico se ha convertido en su misión en la vida

4 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hace falta atarla para dominarla. Con ella todo fluye y pueden pasar cosas inesperadas. Nació con el BDSM recorriéndole las venas, pero ahora ha decidido perder la seguridad, saber todo lo que va a pasar, por un: todo es posible. Poderosa y apasionada, Nique es una mujer que sabe lo que quiere y cómo lo quiere; y lo tiene claro: BDSM + Tantra = Futuro.

BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico, ¿quieren decir lo mismo?

Más o menos sí. Yo aún no tengo preferencia por cuál de los tres términos usar porque todavía no hay ninguna palabra o término en castellano que recoja y dé el significado perfecto a lo que quiere decir. Al menos aún no lo hemos encontrado.

¿Cuál es la diferencia entre BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico y lo que se entiende como BDSM?

La diferencia es que se quitan las reglas, las normas y se abre a lo que cada uno auténticamente siente en ese momento. Esto quiere decir que, por ejemplo, si una persona que está en cierto rol, como puede ser el dominante o la persona que recibe, siente que necesita expresar el otro rol, puede comunicárselo a la otra persona o a las otras personas con las que está jugando y puede cambiar de rol. En el DBSM “normal” esto no está muy bien visto porque ahí pactas de ante mano lo que vas a jugar.

¿Solo tiene que ver con las normas?

No, también prestas más atención a las energías, estados del cuerpo y emociones. Puede ocurrir que durante alguna sesión, algún momento, alguna práctica, alguien llegue a sentir algo que no se esperaba, esto puede ser porque recuerda algo del pasado, y en el BDSM “normal” o “regular”, lo que uno intentaría hacer es suprimirlo y seguir con el juego, en cambio, estas formas alternativas incitan a que la gente sienta otra emoción que no sea exactamente la que se espera. Aquí la comunicación es muy importante y entre los participantes deciden si lo quieren investigar o no. Puede incluso llegar a ser una forma de sanar cosas que podríamos tener guardadas entre las células de nuestro cuerpo.

¿Crees que hay personas que no viven de forma consciente el sexo?

Sí, de hecho creo que todos estamos condicionados a actuar o a pensar de cierta forma. Esto es una cosa mental y cuando estamos en un momento muy mental no estamos muy conscientes del cuerpo, de las emociones, de las energías útiles.

¿Cómo llegas al BDSM tántrico?

Tuve una pareja tántrica. (Sonríe al recordar) Él no sabia mucho de BDSM pero estaba dispuesto y abierto a conocerlo, y yo estaba dispuesta y abierta a conocer más del tantra. Al principio pensábamos que las dos prácticas eran opuestas, que el BDSM era fantasía y el tantra deseo. Para nosotros fantasía era más mental y deseo más corporal, hasta que los dos vimos que las dos prácticas, las dos formas de la sexualidad, iban muy bien juntas. Nos dimos cuenta que con prácticas como puede ser el spanking, ósea las cachetadas en las nalgas, podíamos apreciar la energía en parte de las nalgas y que con prácticas tántricas podíamos subir esta energía al corazón, esta empieza a vibrar y puede llegar a darnos un estado alterado de consciencia precioso y darnos orgasmos en todo el cuerpo, no solamente local, en los genitales.

Porque somos más que genitales…

Exacto. En esto la gente que practica el BDSM tiene más ventaja que la gente con una sexualidad normativa, porque la gente que practica BDSM ya sabe que hay mucha más sexualidad fuera de los genitales, no tienen que ser convencidos de esto.

Bueno, tenéis ventajas en muchos sentidos: de comunicación, de acuerdo, de cese…

(Ríe a carcajadas) Sí. Están acostumbrados a lo que ellos llaman “negociar la escena”. Hay que estar de acuerdo entre las personas de qué tipo de juego o práctica van a hacer y hasta dónde. Siempre se pacta una palabra de seguridad porque el BDSM se practica consensuado y por lo tanto los dos saben que el juego puede acabar en cualquier momento; y que no tiene que acabar cuando el hombre ha eyaculado o orgasmado. Esa es la gran ventaja para la gente que practica el BDSM, porque cuando quieres tener una sexualidad más consciente es uno de los puntos más difíciles de incorporar: que la sexualidad no acaba con el orgasmo masculino.

¿Qué fue lo que te atrajo del BDSM en un principio?

Es algo que llevaba dentro. Desde muy pequeñita, en mi juventud, cuando empecé a tener relaciones con chicos, en mi caso, les proponía jueguecitos sin saber nada tampoco y a ellos les parecía raro; sus reacciones me hicieron entender que esto no se hacía, por lo que lo suprimí porque quería ser aceptada. Con 26 años conocí a una persona mayor que yo que me dijo: “me gusta dominar mujeres dominantes”. Y algo en mí hizo “chispar las antenas”, me hizo sentir que me podía introducir en un mundo que yo estaba deseando conocer y así fue. Este hombre, un ingles, me contó que incluso los bares temáticos que yo había fantaseado en secreto durante mucho tiempo tenían nombre y todo, que eso que me gustaba se llama spanking, que lo otro se llama bondage… Me quede flipando… ¡¡¡Era normal!!! Porque yo me consideraba fuera de lo normal.

(Reímos) Obviamente esto fue un antes y un después en tu vida erótica.

Uff, sí, sí. La relación con esta persona duro poco. Después estuve indagando un poco, era la época en la que Internet no era muy grande, así que empecé a comprar y devorar libros, todo lo que podía encontrar. Soy de las que piensa que uno solo no cambia porque sí, si no porque hay otra persona que está ahí para guiarte, para enriquecerte la vida.

Nique Lucia Sereen
Foto de Christian Maury

¿Con cuál de los dos roles, domina o sumisa, te identificas más?

Depende de con quién estoy o de en qué momento estoy yo. Yo soy una persona muy dominante de carácter y sé muy bien lo que quiero. Esto puede ser un problema para alguien que no es muy dominante o que no sabe muy bien lo que quiere de mí (ríe), porque puedo dominar desde abajo: doping off the bottom. Dentro del BDSM clásico está visto como algo súper feo porque la persona que domina se puede sentir como que se están burlando y quitándole su empoderamiento… Sé que es bien feo hacerlo también… me cuesta soltarme y confiar. Son cosas que yo veo que me cuestan.

¿Cómo te sentiste la primera vez que viviste un encuentro erótico bedesemero?

Fue fantástico, me sentí aceptada, súper sexy, un objeto de deseo de ese hombre que ponía toda su atención en mí y me entregué completamente. Aún hoy en día creo que lo estoy idealizando, porque han pasado muchos años y sigo recordando la forma en que me dijo: “pon las manos encima de la cabeza”. Me habló con una voz con tanto poderío… no era una orden vacía sino que venia desde el centro de su ser, una voz masculina baja. Me lo dijo con la autoridad exacta que yo necesitaba… mmm (ríe).

¿Alguna vez has vivido alguna experiencia negativa?

Sí, pero creo que es porque no estamos acostumbrados a poner bien claros nuestros límites o porque ponemos nuestros deseos demasiado altos. De hecho me viene a la cabeza un recuerdo de no hace tanto tiempo atrás, donde yo misma, por complacer a la otra persona, pasé mis propios límites.

¿Nos cuentas qué paso?

¡Claro! Además creo que puede servir de ejemplo para muchas personas. Fue en un encuentro de tantra, un festival. Yo en realidad soy muy tímida en los primeros pasos, me cuesta mucho dar un primer beso. Esa noche conocí a un chico muy guapo y decidí romper un poco mi timidez. Le confesé que me parecía muy atractivo y él se lo tomó muy bien, me propuso hacer algo más íntimo, pero en vez de hablar primero de lo que queríamos hacer, de ponernos los límites y ser honestos con lo que sentíamos, empezamos ya a acariciarnos. Yo noté que quería escapar, que no estaba a gusto, que la cosa iba demasiado rápido para mí, pero para él el ritmo estaba bien, incluso… presionó para que nos morrearamos, y yo, para no perder puntos… no sé… atractividad… miles de razones, no le dije que no y nos morreamos; y no sentí nada.

¿Y qué hiciste?

Poquito después corte el rollo y ambos nos fuimos por nuestros caminos. Me enfadé con él por lo que pasó, pero luego pensándolo bien, he de decir que fui yo misma la que no fui honesta y le paro. Es muy heavy, porque yo doy talleres de esto y me hizo pensar como sería esto para la gente que no tiene los atributos, los conocimientos o las experiencias que he tenido yo. Les debe pasar muchísimo más, incluso a personas que tienen menos autoconfianza. ¿Cuántas veces pasa que por miedo de no poder conseguirlo con otra persona o en otro momento sobrepasamos nuestros propios límites?

¿Te has vuelto a encontrar con él?

Sí, de hecho cuando tenía más claro conmigo misma lo que había pasado, que no había sido él sino que fui yo al no expresarle mis límites, me lo volví a encontrar y se lo comenté. Se quedó a cuadros. Él de verdad no se había dado cuenta de cómo me hizo sentir a mí.

¿Qué te llevaste de este encuentro?

Siempre saco algo positivo de las experiencias que tengo. Ahora que estoy más consciente de lo que hago o no hago, dentro y fuera del BDSM, si que he sido consciente de las señales que me dio mi cuerpo. Me puse como una niña pequeña, risueña, con movimientos muy preadolescente. Ahora sé que estos tipos de movimientos son el cuerpo expresando lo que mi subconsciente me estaba diciendo: “esto no lo quiero”. En las veces posteriores que mi cuerpo ha reaccionado así sé que es hora de parar. Así que estoy contenta de que me pasara esto porque me ha dado una gran lección para la vida.

Algunas personas no conciben la unión de la idea de jugar al BDSM con amar a alguien o tener pareja. ¿Qué les dirías?

Cuando hago una charla me gusta romper esquemas. (Ríe) Siempre empiezo con la frase: “No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”. Y es que no tiene que ser un amor de pareja o estar enamorado, es otro amor, pero si que hace falta un amor general, un amor a la vida y un gran respeto hacia la otra persona por ambos lados, por lo tanto es muy compatible con tener pareja. El BDSM no es hacer daño a la otra persona, es más bien investigar caminos, mundos que no podemos investigar en la vida “normal”. Es entrar en tabúes y esto es altamente excitante.

¿Qué opinas de la creencia de que los hombres y las mujeres juegan o comparten diferente dentro del BDSM?

Esto depende de uno mismo y de la persona con quien se juega. En España he oído un montón de veces una idea preconcebida que me pone los pelos de punta, es una frase que he tenido que escuchar alguna vez: “es que las mujeres en realidad todas sois sumisas”. Aquí es cuando me sale mi lado feminista y me entran ganas de romper el cuello a la persona que lo dice, porque también me parece que muestra un gran desdén a su propio lado femenino interior. Yo creo que la persona que dice algo así está reprimiendo muchos de los valores de los sentimientos suaves, de ternura, y está intentando mostrar valores que en la sociedad donde vivimos son valorados. El híper machismo (señala). Por eso me gusta tanto la idea que estamos lanzando con el Concious Kink, ya que está calando en la generación más joven. Una generación que no aceptan las reglas tiesas e inmutables, sino que están ahí, investigando, practicando: ¿qué pasa si hago esto?, ¿qué pasa si digo esto?… Creo que así es como podemos llegar a ver diferentes resultados.

¿Consideras que para dominar a alguien primero hay que dominarse a uno mismo?

Por supuesto. El BDSM se juega siempre bajo las siglas SSC: seguro, sano, consensuado, tres reglas muy importantes, porque jugamos con un cierto riesgo que nos excita a ambas partes. A la gente que juega en el lado del recibir, siempre les digo: “búscate a alguien que sepa no pasar sus límites, que sepa no sucumbir a tu presión porque una persona que está recibiendo puede poner mucha presión sobre pequeñas inseguridades que pueda tener la persona que está dando”.

¿A qué te refieres exactamente?

Nique Lucia SereenPor ejemplo, yo misma cuando estaba con un amante fumador en un momento muuuuy caliente le pedí que apagase su cigarrillo en mi pezón y yo soy la persona antifumadores número uno, pero le estaba suplicando y le estaba diciendo que de verdad lo quería. Por suerte el tenía mucho más fría la cabeza que yo y no lo hizo. Por eso hay que jugar siempre con alguien que sepa mantener la cabeza fría en los momentos calientes.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera iniciar en esta práctica?

Que se informara mucho. A través de Internet puedes encontrar un montón de información, en páginas como Fetlife.com, aquí me pueden buscar por Nique_bcn. En esta página puedes hacer un perfil y conocer gente con tus mismas ideas o inclinaciones, y puedes quedar con gente que tiene este hobby y que se agrupa dos veces al mes. O puedes acudir a talleres de shibari, para aprender cómo hacer las ataduras de forma segura. También hay locales donde puedes acudir y la cosa va más en serio; tienen un código de vestimenta para ir, que básicamente es ir de negro.

Mucha gente se preguntará: ¿Qué pasa si eres nuevx en un club bedesemero?

Cuando acudes a este tipo de clubs puedes practicar BDSM o no, cuando entres no tienes que tener claro cuál es tu rol o hacer algo que no eres o quieres. Eso es lo bueno, que hay mucho respeto hacia la persona en general y no obligan a nada.

O si no te tienen a ti.

(Ríe) ¡Claro! Yo doy talleres, charlas, conferencias y si hace falta sesiones de uno a uno o en pareja. Me encanta enseñar este camino porque esto al final hace que la gente se pueda aceptar más y aceptar su mundo. Y entre todos crearemos un mundo más bonito, mas vivible, mas amable, mas armonioso.


Información extra: 

Perfil de Instagram: @nique_holistic_bd_sm

Webs: www.niqueluciasereen.com y www.bdsmcoach.net

Residencia: Barcelona

Festival Xplore: Xplore-bcn.com 14-15-16 junio

 

De Peculiares

“No bailo twerk para que veas cómo follo”

Jack Gómez

jack gómez

Arriesgado, luchador y alegre, así es Jack Gómez, el ganador del concurso internacional 2018 de twerk en Rusia, el truetwerkcamp.

17 de diciembre de 2018

Entrevista de Norma J. Brau

En un mundo considerado principalmente femenino, Jack ha conseguido desbancar a los concursantes y hacerse con el premio. Nacido y formado tanto en Baile como en Pedagogía en Colombia, decidió venirse a España para dar vida a sus proyectos. Ahora da clases y workshops puntuales, ha sido ya jurado en un concurso de twerk en España y de cara al año que viene tiene muchas más aventuras pendientes.

Queda claro que te gusta bailar, pero si tuvieras que quedarte con un tipo de baile, ¿con cuál sería?

El baile que más me apasiona, sin duda, es el afro. La danza africana me mata. De hecho, gracias a ello conocí el twerk, así que es la que más me apasiona bailar. La danza africana fue el primer baile que yo conocí, el primero que toqué, y eso fue con unos 14 años.

¡Así que ya llevas un tiempo bailando!

Sí, con 14 años empecé a bailar danzas africanas y tengo… 22, o sea que, llevo ya bastante, unos 8 años en el baile.

¿Los mismos años que en el twerk?

Con el twerk empecé con unos 16-17 años, un poco más tarde, (ríe) y fue gracias a la danza africana con la que me di cuenta de que la danza, sobre todo esta, viene de y tiene muchos rituales de sexualidad femenina. En muchos de esos bailes ellas mueven el culo de forma ritual para celebrar su sexualidad y fertilidad. Durante mucho tiempo estuve investigando y curioseando, pero en esa época no encontré ni clases ni nada similar. Menos mal que con el tiempo el twerk fue poniéndose de moda y pude informarme y formarme mejor.

Para quienes aún no lo conocen, ¿qué es el twerk?

El twerk es un baile que está asentado en el movimiento de la cadera, pero que te exige muchísimas cosas más, como por ejemplo: resistencia física, fuerza de brazos, fuerza abdominal, incluso incorpora las acrobacias en el baile.

Pero el twek no es un baile nuevo.

Eso es. El twerk tiene raíces africanas pero se desarrolló en Nueva Orleans en los 90. Allí una persona afro era considerada lo peor y ya si eras gay y afro, ¡pues olvídate de existir! Fue por aquella época cuando ellos crearon sus espacios, llevaban a sus DJs que les ponían su música y hacían sus bailes que consistían básicamente en mover el culo. Fue el baile el que les llevo a pensar que tenían que revolucionar la sociedad, estaban cansados de tanta opresión por parte de la sociedad y empezaron a salir y a surgir. Obviamente, la revolución no fue sólo a través del baile, pero el twerk que allí se conoce como bounce, fue una herramienta muy potente para hacerlo.

Entrevista a Jack Gómez¿Pero tú cómo llegaste al twerk?

Tenía un grupo de amigas y siempre les decía: “Pues yo muevo el culo, ¡hagamos coreografías moviendo el culo!”; y ellas se apuntaban. No salió de ahí hasta que hasta que un día en una muestra de talentos, yo dije que iba a mover el culo, me puse a mover el culo y una chica se me acercó y me dijo que si bailaba twerk, ¡y yo no sabía ni lo que era eso! (ríe recordando) y mi respuesta fue: “Yo muevo el culo, yo no hago nada más que mover el culo”. Desde entonces me picó la curiosidad, empecé a investigar y aprendí mucho. Vi que era más que un baile, que tiene mucha trascendencia, que tiene mucha revolución, más allá de lo que es sólo el baile.

Este año has ganado el truetwerkcamp, concurso donde solo estabais dos hombres, ¿crees que el twerk está considerado de mujeres?

Sí, pero depende de la cultura y del entorno. En Nueva Orleans son los hombres quienes lo han visibilizado y ahora es parte de su cultura. Pero si que es cierto que si nos vamos a esta parte del mundo, para la gente no es normal que un chico mueva el culo. Me he topado con muchísima gente que se impresiona al verme bailar, pero no tanto por el hecho de que lo haga bien o lo haga mal, sino por el hecho de que soy un chico.

¿Por qué crees que pasa esto?

Básicamente porque el twerk se está vendiendo así. Lo están vendiendo en los videoclips, en las redes sociales, en la televisión con mujeres estupendas bailando en tanga. No se está visibilizando mucho a los chicos, aunque las cosas están cambiando, ahora hay más visibilidad que nunca y estamos demostrando que los chicos también estamos en este baile. Todo ello a pesar de la reapropiación y del uso dirigido hacia las chicas que suele tener.

Mucha gente dice que el twerk es sexista, ¿qué opinas de esa afirmación?  

Que es completamente errónea. La gente que ve en el twerk algo sexista, además de verlo como un baile en el que sólo hay chicas, ven el twerk como un baile dirigido a lo sexual. Es decir, a atraer para luego tener un encuentro. O sea, ni si quiera lo ven como un baile lo ven como mover el culo que es sinónimo de que te guste follar. Se piensan que es de tías que les gusta follar, porque les encanta que… (se ríe) que sí, que nos encanta, pero porque es algo normal. Pero que no bailamos para ello. Yo no bailo twerk para que vean cómo follo, bailo porque me encanta, porque me gusta cómo me veo, porque me ayuda a liberarme.

¿Qué sentiste al ganar el campeonato en Rusia?

Yo creo que ha sido uno de los momentos más felices de mi vida. Pero no sólo por el hecho de ganar, sino porque en Rusia la sociedad es muy homófoba. Iba con muchísimo miedo pensando en lo que me podrían decir, porque además era un evento público; no iba sólo gente del mundo del baile que, dentro de lo que cabe, tiende a ser más abierta. Nos acogemos más entre nosotros. Pero me dije: “si no hay un primer chico o unos primeros chicos que lo hagamos, nadie lo va a querer hacer”. Y por eso me animé al final. Cuando gané, no me creía que fuera cierto. Lo mejor ha sido que muchísima gente de Rusia me ha escrito sintiéndose orgulloso de lo que he hecho y, además, animados para empezar a bailar twerk.

¿Qué aprendiste de ese viaje?

Muchísimas cosas. Pude aprender de mis ídolas, de las personas a las que yo empecé a seguir cuando empecé a bailar y descubrí una faceta de mí que no conocía. Siempre he tenido mucho miedo, a pesar de que me considero muy valiente, de enfrentarme a ciertas cosas, como por ejemplo a la homofobia. Me di cuenta de que con mi baile puedo ser libre tanto aquí como allí. Como en cualquier otro país, puedo ser yo mismo y puedo bailar y sacar lo mejor de mí bailando, que es lo que siempre he querido hacer.

jack gómez

¿Crees que tiene su parte de erotismo o seducción?

Depende de la persona que lo baile y con la intencionalidad que lo baile. Pero no sólo el twerk, sino cualquier tipo de baile. Si sabes bailar y quieres seducir a alguien, va a ser mucho más fácil, pero por lo que desarrollas con el baile. No es que el twerk sea erótico sino que si tú quieres que lo sea, lo puedes hacer y está genial que lo hagas. Al ser una forma de expresión corporal, puede serlo.

En tu caso, ¿el twerk te ha ayudado a sentir el cuerpo más erótico?

Sí, sí, sin duda. Aprendes a explorarte más y aprendes a encontrarte partes de tu cuerpo que ves preciosas. Que digan lo que digan, todos hemos bailado en casa en boxers o ropa interior y nos hemos mirado en el espejo sintiéndonos súper sexys. Todos nos hemos gustado y hemos movido el culete. Al final, te curioseas, te tocas y te buscas. Pero, si te das cuenta, todo lo que aprendes no ya del baile sino de cómo moverte, te va a dar seguridad y lo vas a demostrar ya sea bailando o en cualquier otra faceta de tu vida cotidiana.

Si tuvieras que marcar un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

Ahora que lo pienso, es curioso y no mera casualidad, coincidió con mi andadura en el twerk. Empecé a explorar mi cuerpo en clase y al sentirme yo más seguro conmigo mismo y al quererme más, también quise explorar mi cuerpo desde un plano más sensual y sensitivo.

De cara al futuro y al presente, ¿qué tienes planeado?

Actualmente tengo varios proyectos sobre la mesa. Uno de ellos es Twerk Diverso, a través del cual quiero enseñar que el twerk es para todo el mundo y a su vez darle más visibilidad al propio twerk. Estoy cansado de que nos enseñen sólo los cuerpos perfectos, quiero mostrar que todas las personas pueden bailar twerk. Por eso el día 25 de noviembre nos reunimos para tomar las calles de Madrid con el twerk bajo el lema de Emma Goldman “Si no puedo bailar, no es mi revolución”. De otros proyectos, no puedo decir mucho (ríe), solo que voy a hacer colaboraciones con gente muy importante y conocida del twerk y que próximamente habrá mucho twerk en la tele.

 

 

De Peculiares

“Vivimos en una sociedad que castiga mucho el placer femenino”

Lara Castro

Entrevista a Lara Castro

Mujer emprendedora en el mundo de la sexualidad y la erótica. Estudió psicología porque tenía clarísimo desde los 14 años que su objetivo era ser sexóloga y ahora no concibe una ciencia sin la otra

5 de diciembre de 2018

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La mente humana le apasiona y su influencia en la vivencia de la sexualidad le fascina. Se le conoce por todos los proyectos que tiene entre manos y por ser una persona entregada en lo que le apasiona. Sabiendo el desconocimiento que hay sobre la Sexología como ciencia hemos querido conocer a Lara en persona para aclarar con ella todas las dudas que produce el mundo de la erótica, la sexualidad y el sexo.

¿Por qué Sexología?

Por el vínculo con las emociones y la influencia que tiene el sexo en las relaciones de pareja. Decidí que yo quería ayudar a todas esas personas que tenían un conflicto con su sexualidad que las alejaba del bienestar. Quería aportar mi granito de arena en una sociedad que recibe tan poca educación sexual y, en numerosas ocasiones, de muy mala calidad e incluso con información que no es cierta o desde emociones como la culpa o el miedo.

¿Qué te impulsó a estudiar esta ciencia?

Es curioso porque siento que no tuve que tomar ninguna decisión. Siempre lo tuve clarísimo, como si esa fuera la única opción. Y mira que me gustaban otras profesiones (sonríe), como todo lo relacionado con el mundo de los caballos y el diseño de joyas con piedras, que curiosamente al final he integrado también en mi trabajo a través de la terapia asistida por caballos y con las piedras en forma de huevo para la vagina.

¿Crees que cambió tu vida erótica?

Yo creo que sí, que tener todo ese conocimiento me ayudó a aumentar mi seguridad en ese aspecto y a saber lo que estaba haciendo, incluso con las personas a las que acompaño en su proceso de crecimiento sexual.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en cómo vives tu sexualidad, ¿cuál sería?

Cuando decidí que mi sexualidad era mía y que yo tenía toda la responsabilidad de conocerme y respetar mi cuerpo. Este es un proceso muy importante, especialmente para las mujeres, que todavía tenemos mucha presión social de vivir nuestra sexualidad enfocada a la satisfacción masculina. Aunque también hay muchos hombres que sienten la presión de tener que satisfacer en todo momento. (Puntualiza) Pero también recuerdo como un momento importante en mi erótica cuando integré mi práctica espiritual en la sexualidad, cuando dejé de vivir el sexo como simplemente algo físico y pude empezar a expandir el placer por todo mi cuerpo e incluso más allá, disfrutando de los orgasmos energéticos y de la conexión conmigo misma y con la otra persona.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera animar a estudiar Sexología?

Lo primero que me sale decirle es que es una profesión apasionante y que se la recomiendo al 100%. Después, que tendrá que estar en continuo aprendizaje, investigación y experimentación, así que se necesita una gran vocación y motivación. ¿Por dónde empezar? Siempre, por el autoconocimiento. Es necesario que haga un proceso propio de crecimiento personal.

Entrevista a Lara CastroMucha gente desconoce qué estudiamos.

Sí, y esto a algunos les crea confusión o curiosidad. En Sexología se estudia el desarrollo de la sexualidad a lo largo de la vida y las distintas etapas, los géneros, las orientaciones, el tratamiento de las diferentes problemáticas sexuales, las posibles prácticas y maneras de vivir la sexualidad... En definitiva, todo lo que engloba el mundo de la sexualidad.

¿Recomendarías cualquier formación?

La verdad es que recomendaría buscar una formación que sea práctica y que incluya una gran parte de crecimiento sexual. Cuando creé el Máster en Crecimiento Sexual y de Pareja, para mí fue una prioridad ofrecer clases de contenidos muy prácticos y que fueran impartidas por profesionales muy especializados en cada materia en concreto. Porque a veces lo que te encuentras en las formaciones de Sexología son clases basadas en las teorías clásicas de siempre, que por supuesto hay que leerlas y conocerlas, (recalca) pero creo que los Masters deben ir mucho más allá de los libros y enseñar el cómo llevar a cabo la profesión que has elegido.

Cada persona y cada vivencia es un mundo pero ¿cuál es la demanda que más resuelves en consulta?

El dolor vaginal y, en general, la falta de satisfacción sexual de las mujeres. Vivimos todavía en una sociedad que castiga mucho el placer femenino y eso se nos puede traducir en distintos síntomas que aparecen en nuestra zona genital, como es el caso de la tensión en la zona, que produce dolor durante la penetración o en otro tipo de actividades, como ponerse un tampón. Para mí es muy importante ofrecer un tratamiento integral, que contemple la parte mental, emocional, física y energética.

 ¿Crees que en esta sociedad hace falta más educación sexual?

¡Definitivamente, Sí! Todavía se tiene la creencia de que dar información sexual en la infancia y adolescencia es llevarles a tener muchísimas relaciones sexuales. Cuando la realidad es que, si quieren, las van a tener igualmente, pero sin la información adecuada. Y eso es lo que produce el aumento en el número de contagio de infecciones de transmisión sexual. ¡Una verdadera lástima casi entrando en 2019!

¿Qué crees que habría que cambiar?

La verdad es que mi sueño es que algún día se imparta educación sexual de calidad en todos los colegios y que todas las personas tengan acceso a una educación digna en ese sentido. Sabiendo que, además, una parte importantísima de la educación sexual es la educación emocional y el trabajar la autoestima, fundamentales para un desarrollo feliz.

Eres una mujer emprendedora que tiene varios proyectos alrededor de la sexología.

Sí, mi mente siempre está pensando en proyectos que contribuyan al bienestar sexual de las personas. Siento que es una de las aportaciones que puedo hacer. (Sonríe) Llevamos cerca de diez años con La Escuela de Sexualidad del Institut Gomà en Barcelona, en la que formamos en Sexualidad a distintos niveles, tanto a la persona que viene a buscar conocimientos para aplicar en su vida personal o conocerse, como a la persona que busca dedicarse profesionalmente a la sexología. La Escuela Sexual que es un nuevo proyecto que dirijo junto a Jose Toirán, en el que ofrecemos diferentes formaciones online, estamos creando nuevos cursos para aumentar la satisfacción sexual en todos los niveles y el bienestar personal, pero ¡de momento no puedo contar más! (Ríe a carcajadas); y Placer ConSentido dirigido mayoritariamente a mujeres que quieren divertirse en una reunión de juguetes eróticos y aprender de la mano de una profesional de la sexología que les aportase contenidos de calidad.

Así que además tienes una tienda de juguetes eróticos.

Sí, y lo que más me gusta es que es una tienda libre de estereotipos de género y de mitos sexuales y que ofrece una visión positiva de la sexualidad. Trabajamos mucho con productos artesanos y ecológicos, siempre buscando la salud en la sexualidad.

Libro Placer ConSentido

También te animaste a escribir una guía de autoconocimiento sexual.

Así es, lo divertido es que surgió de la nada. Empecé a grabar junto a Marcel Noll un CD con ejercicios grabados y composiciones musicales, y en el proceso pensamos que al CD le tenía que acompañar un librito y así fue como en un mes de agosto me puse a escribir y nació el libro, que es como un cuaderno de crecimiento erótico, como los cuadernos de vacaciones de los niños, pero en versión sexual y para adultos. (Ríe) Es un libro que te hace preguntas y te lleva a reflexionar y tú vas respondiendo en el mismo libro y haciendo los distintos ejercicios que te plantea.

Pero eso no es todo, tampoco es la primera vez que diriges la Escuela Sexual del SEB.

Llevo años pensando que tenemos que estar presentes en el SEB para cambiarlo desde dentro, como el caballo de Troya. Para poder ofrecer educación de calidad a todas las personas que lo visitan. Y eso estamos consiguiendo, que se cuestione otro enfoque del salón, aunque el cambio auténtico necesite de unos años para integrarse de verdad. Tengo mucha paciencia, ¡así que seguiremos luchando!

¿En qué hacéis más énfasis?

En la libertad y la igualdad sexual, en el huir de los estereotipos de género y en que no hay una sexualidad catalogada como ‘normal’. En dar espacio para que cada persona decida cómo quiere vivir su sexualidad. Trabajamos mucho desde las emociones para dar las herramientas que ayuden a gestionarlas y a soltar todo aquello que produce bloqueos a nivel sexual. Además de abrir la mente a la multiorgasmia, a la eyaculación femenina, a la importancia del trabajo del periné, a los partos con placer…

¿Vas notando cambios con años anteriores?

Sí, de hecho este año ha sido realmente espectacular la acogida que hemos tenido. El primer día, nada más abrir las puertas del Salón, ya vino gente a preguntarnos que a qué hora empezábamos las charlas porque habían venido desde lejos solo para escucharnos. Realmente ha sido impresionante. Ha habido colas de una hora para entrar a nuestras conferencias y hemos recibido muchísimos mensajes de agradecimiento de las personas que vinieron. La verdad es que nos fuimos muy emocionados de todo lo que vivimos este año, aunque nos hubiera gustado poder atender a todas las personas y que no tuvieran que hacer tanto rato de cola, así que esperamos que para el año que viene se tomen las medidas necesarias para que no se repitan estas condiciones.

De Peculiares

“El poliamor es una alternativa, no una solución a los problemas de pareja”

Noemí Casquet

Entrevista Noemí Casquet

Periodista, youtuber y persona de referencia dentro del poliamor. Se prometió a sí misma que dedicaría su vida a difundir y a divulgar la sexualidad y a eso es a lo que se dedica

29 de octubre de 2018

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Ahora es especialista del tema y le apasiona hablar de ello a la sociedad de manera clara y sencilla. Se le conoce por compartir libremente su sexualidad y por no tener pelos en la lengua. Pedazo de mujer donde las haya, nosotras no queríamos perder la oportunidad de conocerla un poquito más y descubrir su perspectiva sobre el poliamor.

Eres una persona curiosa por naturaleza. ¿Qué es lo primero que te llamó la atención sobre el sexo?

El tabú. Recuerdo, tendría como siete o ocho años, cuando mi tía contaba chistes verdes y había en casa ese instinto de protegerme, para que no me dijeran nada. Cuando tenía once años mi madre me dijo que papá y mamá follaban (se ríe), “hacen el amor”, me dijo. A los catorce descubrí la pornografía y lo que había detrás, pero siempre he sentido ese tabú detrás del sexo, es lo primero que me llamó la atención.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

Tengo dos. El primero fue una master class sobre el punto G hace un par de años a la que fui con el que por aquel entonces era mi pareja. Recuerdo salir con la sensación de que la parte teórica del taller flojeaba bastante pero la parte práctica me sorprendió muchísimo porque era totalmente práctica. Nos dieron unos guantes y tuvimos que meter los dedos en la vagina de la profesora para aprender a localizar el punto G y luego ella lo localizó en la mía. Fue revelador (suspira), tengo la foto de ese momento, se me cambió la cara, fue maravilloso.

 El otro lo estoy experimentando actualmente. El tantra está cambiando mi vida. Siempre he necesitado cierta conexión o vínculo con las personas con las que disfrutaba del sexo y a través del tantra me he planteado mucho el intercambio de energía que se da a través del encuentro con la otra persona. Ahora busco exploración sensorial. Este es el gran antes y después que estoy viviendo en mi vida sexual ahora. 

Parece que tu apellido es poliamor. ¿Qué significa para ti?

Es verdad, se ha puesto de moda y me suelen preguntar bastante. Para mí el poliamor es un tipo de relación no monógama donde no existe ni exclusividad afectiva, ni sexual. Puedes tener más de una relación de pareja normativa como se entiende. Con ellas puedes tener solamente relaciones sexuales y/o acompañadas también de relaciones afectivo románticas.

¿Desde cuándo eres no monógama?

Creo que desde bien pequeña. Recuerdo que mi madre me preguntaba:“¿Qué chico te gusta?” Y yo le decía: “Me gustan este y este”, y ella me decía: “No hija no, te tiene que gustar uno”. La verdad es que siento que la sociedad nos adoctrina en que nos tiene que gustar solo una persona, aunque mi madre siempre me ha dado una educación sexual muy abierta. 

¿Y cómo llegas al poliamor?

Fue con dieciséis años cuando me hablaron por primera vez del poliamor y me impacto muchísimo, fue como: “¿Eso existe?” Pero no fue hasta los veintitrés años cuando le planteé a mi pareja con la que llevaba tres años en una relación monógama: “¿Te importaría que me follara a otra persona con la que tuviera una atracción sexual?”, y me dijo que no. Fue a partir de ahí cuando empezamos a abrir la relación hacia la no exclusividad sexual, pero si con exclusividad afectiva. Hasta que más tarde nos dimos cuenta que ambos necesitábamos ciertos vínculos con las personas con las que nos acostábamos y decidimos abrirnos al poliamor. De eso hace ya tres años.

¿Pero sigues siendo poliamorosa?

Sí, sigo siendo poliamorosa. Actualmente tengo otra relación y seguimos siendo poliamorosos por ambas partes. Pero acabo de pasar por una ruptura y tengo una serie de miedos en mi mochila que hacen que ahora sea más difícil gestionar el poliamor. Tenemos una relación no monógama, lo único que no estoy abierta es a tener relaciones afectivas con otras personas, pero si a tener relaciones sexuales con ellas, y mi pareja está abierta tanto al poliamor como a las relaciones sexuales. Aunque si que es verdad que los dos estamos más enfocados en las relaciones sexuales que en las afectivas.

Te brillan los ojos cuando hablas de él.

La verdad es que no sé que está haciendo este hombre pero me está volviendo loca (ríe) y soy muy feliz. Nos conocimos a través de YouTube, él se dedica a la música, quedamos en Madrid y congeniamos muchísimo. Es maravilloso cuando tienes a una persona con la que congenias a nivel personal, profesional y espiritual, a todos los niveles.

¿Nos cuentas alguna experiencia que recuerdes con mucho cariño dentro de tu vida erótica?

Uff… bueno, te puedo contar… Mira te voy a decir lo primero que se me pasa ahora por la cabeza. La verdad es que todas las experiencias que estoy viviendo actualmente con mi pareja a través del trantra son de las más bonitas que he vivido en mi vida erótica. La conexión y el estar tocando a una persona y descubriendo la belleza en ella, descubriendo el amor, el placer… y que a través del placer que nos estamos dando podamos llegar a un punto de trance y de meditación que es brutal e increíble, creo que es de las experiencias mas alucinantes que he vivido jamás.

¿Tantra?

Sí. (Sonríe) Mi pareja actual es muy abierta a explorar en el sexo, imprescindible para estar conmigo, ya que yo soy una persona muy curiosa y quiero y me gusta probarlo todo. (Vuelve a reír) Bueno… todo dentro de unos límites y con consenso, pero ya te digo que actualmente todas las experiencias y vivencias que estoy teniendo con esta persona están siendo alucinantes, tenemos una conexión brutal en el sexo. A través del trantra se intensifica todo mucho más y podemos estar en sesiones de tres horas en la cuales unicamente estamos los dos por y para nosotros, teniendo placer constante, ya sea físico o mental… Y no sé… voy a dejar de hablar de este tema porque me estoy poniendo súper tonta (ríe), pero creo que ahora estos recuerdos se están guardando en un huequito de mi corazón y estoy tremendamente feliz y agradecida.

 

Entrevista Noemí Casquet

Estoy segura que muchas personas se preguntarán: ¿Es posible desear a dos personas a la vez?

De hecho se dice que a nivel antropológico nosotros somos no monógamos a nivel sexual y monógamos a nivel familiar, es decir, que necesitamos una unidad familiar. Esa unidad familar puede estar compuesta de dos personas, tres, cuatro o veinte, pero siempre necesitamos un hogar al que volver. Y somos no monógamos a nivel sexual, es decir, nuestro instinto está hecho para follar con mucha gente y para sentir atracción y deseo por mucha gente. Esto no quiere decir que la monogamia no funcione, al contrario, la monogamia es una alternativa y otra opción, quiero decir, que decidas el modelo que decidas vas a sentir deseo hacia muchas personas a lo largo de tu vida, pero ningún modelo es mejor que otro.

Parece que la gente tiende a idializar la poligamia, pero tiene sus dificultades.

El tiempo, esa es la mayor dificultad. Solo hay 24 horas al día, 7 días a la semana, y en ese tiempo tengo que trabajar, dedicarme tiempo para mi misma… Hay personas que incluso tienen calendarios compartidos para organizarse, pero siempre es dificil la gestión del tiempo, porque siempre vas a tener que elegir y escoger con quién quieres pasar tus ratos libres.

Pero también tiene sus cosas positivas, ¿no?

Sobre todo la conexión contigo misma y la gestión emocional. A través del poliamor te conoces muchísimo más. Mi percepción de las relaciones ha cambiado mucho gracias a este modelo de relación, pero no es exclusivo del poliamor, es decir, las personas monógamas tambien pueden romper con esa dependencia y esos ideales del amor romántico que te exige la sociedad y que son sumamente tóxicos. A través del poliamor he roto mucho con creencias básicas de la sociedad y del amor romántico. Y el crecimiento relacional que desarrollas es inexplicaple. La conexión que tienes con tu pareja al hablar de las cosas, el cómo nos comunicanos, el cuidarnos, el sentir, el experimentar… a mí me ha unido muchísimo más.

¿Y los celos?

Cada uno tiene que desarrollar sus propias herramientas. Yo tengo un ejercicio que me funciona. Tenemos tres emociones negativas básicas que son: el miedo, el enfado y la tristeza. Me hago una especie de quesito y pongo por porcentajes cuánto de cada cosa estoy sintiendo. Luego hago tres columnas, una con cada emoción y en cada una tengo que poner por qué tengo cada emoción. Luego me pongo en otra página y me sincero conmigo misma sobre el origen de mis emociones. Dialogo conmigo para ver cómo puedo dejar de sentirme así. La teoría del poliamor está muy bien pero luego la práctica es mucho más compleja y aunque en la gestión emocional lo mejor es hacerlo con uno mismo, ayuda mucho hablarlo con tu pareja. Hablarle de los celos de forma expositiva, no esperando nada, porque muchas veces tendemos a idealizar o dramatizar las cosas y tu pareja o tus relaciones te pueden poner los pies en la tierra.

Si alguien que te esté leyendo se plantea tener una relación poliamorosa, ¿qué le recomendarías?

Que no se precipite por estar de moda ahora. Es decir, yo creo que se está idealizando demasiado en nuestra sociedad. El poliamor es una alternativa no una solución a nada. Les preguntaría por qué quieren ser poliamorosos, es decir, si su relación tiene alguna dificultad y creen que el poliamor lo va a solucionar… No lo va a hacer. Para abrir una relación al poliamor o a la no monogamia en general la relación de base tiene que estar muy consolidada, mucho. Sobre todo que se informaran, eso les recomendaría.

¿Cómo podría darse cuenta una persona de que necesita salir de la monogamia?

Para mi el signo más claro es el agobio y la ansiedad que pueden tener esas personas dentro de una relación monógama. A mí me daba por pensar: “quiero pasar toda mi vida con esta persona, pero ¿voy a chupar la misma polla toda mi vida?, ¿cuántas experiencias sexuales me estoy perdiendo, de exploración sensorial, de conocer gente, de explorar mi bixesualidad…? Son personas que tienden a la infidelidad, se sienten mal por estar engañando a la pareja pero no sienten que estén haciendo algo antinatural. Luego existe la monogamia en serie, que son personas que tienen relaciones afectivo romanticas muy cortas y muy seguidas, cuando se acaba el enamoramiento suelen tender a romper esas relaciones, porque se tienden a enamorar de otras personas o tienden a tener deseo por otras.

La comunicación es la base de toda relación y más en una poliamorosa. ¿Les darías algún consejo para gestionar un acuerdo relacional?

Me hace mucha gracia la gente que dice: “tan libres que sois y luego tenéis acuerdos”. Pues por supuesto, porque somos libres pero no gilipollas, y lo más importante, no estamos solteros. Para mi la soltería y el poliamor no van de la mano, es decir, yo me siento libre pero tengo una responsabilidad emocional con todas las relaciones que tenga. Pero si tuviera que aconsejar algo sería que compraran un buen vino (ríe). Que se sentaran y hablasen de forma oral, o escrita, qué límites quieren. Por ejemplo: qué tipo de relación tienen, si van a ser jerárquicos, cuándo pueden ver a las demás relaciones, dónde pueden verlas, cómo se van a proteger de las ETS, qué tipo de prácticas aceptan y con quién. Y paciencia, hay que negociar con la pareja y lo ultimo que se quiere es discutir… y mucho amor, porque la idea es hacer algo que les haga ser libres a ambos.

Este año has sido la responsable de la nueva sección del Salón Erótico de Barcelona Toca-Toca, de experimentación sensorial.

Sí, y estoy muy agradecida de la experiencia. Ha sido todo un éxito gracias a la gente que ha venido y a los profesores que impartían las clases. Yo siempre he creído en una educación sexual práctica y es lo que hemos intentado con los talleres del Toca-Toca, que la gente aprenda tocando su cuerpo y experimentando con él. Para el año que viene nos gustaría ampliar la sala y tener menos contaminación acústica. Tener más intimidad y hacer talleres un poquito más explícitos.