De Peculiares

21 días de masturbación – Sexualizados

Autores de 21 días de masturbación @somospeculiares

7 de julio de 2019

Laura Marcilla

Cuando iba a la Universidad, hacía todos los días el mismo camino. Supongo que la mayoría de los que me estáis leyendo también tenéis un camino habitual para llegar a vuestro trabajo, vuestras clases o vuestro gimnasio. Cuando haces el mismo recorrido todos los días, te pierdes muchas cosas. Pero si un día cortan una calle por obras, desvían la ruta del autobús, o por el motivo que sea tienes que dar un rodeo, puede que descubras alguna zona de tu propia ciudad que no conocías, un pequeño parque en medio del tráfico, una tienda interesante o un bar con oferta de 2x1 en las cervezas.

Pues esto mismo ocurre con la masturbación. La mayoría de las personas conocen muy bien qué zonas estimular y qué técnicas utilizar para disfrutar de una sesión de amor propio. Por esto mismo, para la mayoría de las personas la forma más sencilla de alcanzar el orgasmo es a través de la masturbación. Pero resulta que el camino más rápido no tiene por qué ser siempre el más bonito o el más divertido. Esto se aplica al sexo y a la vida en general. Conocer muy bien cómo alcanzar un orgasmo no siempre es sinónimo de conocer nuestro cuerpo. Puede ser como conocer tu barrio, pero no el resto de la ciudad.

Pues bien, el libro de “21 días de masturbación” es precisamente un mapa para ayudarnos a conocer nuestro cuerpo, a caminar por él por nuevas zonas y a mirarlo con nuevos ojos. Esta edición está pensada para personas con vulva, y aunque obviamente la vulva es la protagonista de muchos de los retos que nos plantean, no es la única, porque también nos invitan a explorar nuestros pezones, anos y en definitiva cualquier parte de nuestro cuerpo que nos pueda producir placer.

Ojo, que a partir de aquí se me puede escapar algún “spoiler”, aunque intentaré no revelar todo el contenido del libro. Este manual para salirnos de nuestra zona de confort es, sobre todo, diverso (como la sexualidad en general). Las sugerencias incluyen ideas como usar juguetes, lubricantes, objetos cotidianos, intentarlo fuera de casa, usar un espejo, realizar una grabación casera… Y aunque el libro se llama “21 días…”, no hay presión, puedes hacerlo en menos días si te ves motivada, o alargarlo todo lo que sea necesario si tu rutina no te deja tiempo para jugar a diario.

Mi recomendación personal sería intentar hacerlo día a día, al menos al principio. Es muy probable que, gracias a ese fenómeno de que el deseo llama al deseo, pronto te encuentres teniendo ganas de que llegue ese ratito que sabes que vas a dedicarle a tu cuerpo. Como explican en el propio libro, la anticipación puede ser un afrodisiaco increíble. Y esto, al fin y al cabo, también son autocuidados.

ilustradora 21 días de masturbación El libro lo han escrito Lorena S. Gimeno y Luis AnLo, del equipo de Sexualizados, y se nota cuando las personas que escriben sobre sexo tienen una marcada perspectiva sexológica, porque consiguen que no solo sea divertido, sino también sano y positivo. Las ilustraciones son de Lidia Hebras, de Zorras y Brujas, lo que le da un punto muy guay, porque no son las típicas imágenes sexualizadas de desnudos femeninos, sino que son inclusivas y naturales.

Al final de cada “reto” hay un espacio para poder escribir anotaciones sobre nuestras experiencias y sensaciones, y es una oportunidad genial para abrir el libro un tiempo después y poder comparar cómo y cuánto ha evolucionado nuestra sexualidad. Por supuesto, no hay ni que decir que cada capítulo es una invitación, pero no una obligación. Ninguna persona tiene por qué probar una práctica que le resulte incómoda o desagradable, no vas a ser menos sexual o menos válida si decides saltarte uno de los apartados. Pero siempre está bien tener la idea “a mano”, porque nuestros límites pueden ir cambiando con el tiempo, y quizá eso que hoy no me animo a probar, en otro momento de mi vida puede convertirse en un descubrimiento maravilloso.

Truco del almendruco: ¿Quieres añadirle un puntito más de morbo? Abre el libro cada día por una página aleatoria. Incluso si ya habías completado todas las tareas en el orden en el que vienen planteadas, este libro nunca caduca. Dejar que sea el azar quien decida qué modalidad toca hoy puede ser muy excitante. Eso sí, debes tener disponible algún juguete y lubricante porque nunca sabes qué requisitos tendrá el reto de hoy.

En definitiva, en mi opinión, éste es un pequeño libro, pero un gran MANUAL (sí, acabo de hacer un juego de palabras cutre con la palabra mano, ya va siendo hora de irte a dormir, Laura.)

¡EXTRA! Si estás leyendo esto antes del 15 de julio, aún estás a tiempo de participar en el sorteo de Sexualizados, en el que puedes ganar un lote con este libro y otros muchos productos eróticos. ¡Mucha suerte!

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Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

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