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Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

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Usos y utilidades de la sangre menstrual

Usos y utilidades de la menstruación @somospeculiares

13 de junio de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Hay una idea en torno al ciclo menstrual que nos ha acompañado durante mucho tiempo y es el hecho de que éste consiste sólo en los días de sangrado del mes que suelen ocurrir cada 28 días, pudiendo variar de una mujer a otra.

Pero, como su nombre indica, es un ciclo y por tanto consta de varias fases y no solo de una. Pese a ello, nos han enseñado a ignorar ciertas partes, así como a vivir en la vergüenza y sin llamar mucho la atención este proceso vital de nuestros cuerpos.

Cada fase del ciclo tiene unas características concretas y unas energías que, entre otras cosas, nos inducen a pasar por diferentes estados de ánimo, por eso es importante conocerlas y poder adaptar nuestros ritmos diarios a ellas para gozar de un mejor funcionamiento y para estar más en armonía con nuestro propio cuerpo. El ciclo consta de 4 fases:  preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Hoy nos vamos a centrar en la fase menstrual y más en concreto en el propio sangrado, con intención de fomentar una visión natural, abierta, creativa e informada del ciclo menstrual y del cuerpo femenino. Porque aunque a diario nos bombardean desde los medios con imágenes de violencia con las que parece que estamos totalmente inmunizados al ver sangre, cuando se trata de la sangre menstrual nos sobrevienen todos los males del mundo y nos echamos las manos a la cabeza.

Lo primero de todo es aclarar que la sangre menstrual no es un desecho y por tanto no debe ser tratada como tal. Para demostrarlo y desmitificar tanta vergüenza, os queremos compartir varios de los usos que nosotras conocemos con intención de que la empecéis a ver de diferente manera:

PARA PINTAR CUADROS

Hay varias artistas que ya se han sumado al carro de hacer arte con sangre menstrual. Incluso existen concursos como es el caso del que llevó a cabo en 2014 el colectivo Alternativas Ecológicas de México.

Vanessa Tiegs es una de estas artistas y podéis disfrutar de su proyecto MENSTRALA que consiste en un conjunto de 88 pinturas con las que pretende reafirmar la importancia de “lo oculto prohibido del ciclo rojo brillante de renovación” según sus propias palabras.

Zanele Muholi es otra de éstas maravillosas artistas que desde Sudáfrica y con su obra Isilumo siyaluma (traducido del zulú como los dolores de la época) viene a hablarnos de la dura e injusta situación que viven las lesbianas negras que sufren casos de “violaciones curativas” en comunidades donde no se tolera la homosexualidad femenina.

PARA FERTILIZAR LAS PLANTAS

La sangre menstrual es rica en nutrientes, tiene nitrógeno, fósforo y potasio (3 elementos clave para fertilizar) y además tiene un alto contenido en células madre. Estas características la convierten un potente fertilizante que además tiene la ventaja de ser natural. Eso sí, hay que ir con ojo a la hora de las proporciones de mezcla con el agua para regar nuestras plantitas ya que también tiene mucho hierro y éste en grandes proporciones puede llegar a matarlas.

Lo ideal es coger un litro de agua y en él disolver el contenido de una copa menstrual. Por otra parte, el sangrado menstrual es una forma que tiene nuestro cuerpo de limpiarse cada mes y por tanto hay que tener en cuenta que, debido a los químicos y toxinas que llevan muchos de los productos que consumimos, la sangre menstrual también contendrá restos de todos esos residuos tóxicos.

TINTURAS Y MASCARILLAS PARA EL PELO Y PIEL

¡Así es! Aunque de entrada a algunas les pueda sonar asqueroso, la sangre menstrual también se usa para nutrir nuestro pelo y nuestra piel para dejarlos más brillantes y sedosos. Como hemos dicho en el apartado anterior, la sangre menstrual tiene un alto contenido en nutrientes y si éstos son buenos para las plantas, no lo son menos para nuestro pelo o nuestra piel.

En el caso del pelo, la clave está en aplicarlo tras el lavado normal y con el pelo aún húmedo, aplicar sobre todo en la zona de las puntas y dejarlo unos minutos para que actúe tras lo cual volvemos a enjuagar con abundante agua y ¡listos!

En el uso en la piel, lo más común es en forma de mascarilla hidratante para la cara, aunque también se puede usar como un ingrediente más a la hora de elaborar cremas hidratantes. Para la mascarilla facial, La sangre se diluye con un poco de agua y se aplica en el rostro dejándola que se seque y endurezca durante unos minutos, tras los cuales la retiramos. ¡Los resultados en ambos casos son asombrosos!

PARA USOS DERMATOLÓGICOS (en cápsulas o tinturas madre)

La sangre menstrual se usaba ya en tiempo de nuestras ancestras como medicina alternativa, pero con el tiempo ésta práctica se perdió y nos parece interesante recuperarla. Se puede usar de forma oral pero nunca se debe consumir directamente.

Lo que se hace es crear una tintura madre que consiste en un proceso de extracción y concentración de los principios activos de alguna planta o en este caso de la sangre menstrual y que se realiza con alcohol y agua destilada pero no es un proceso fácil. Es de gran utilidad en procesos de recuperación de trasplantes regenerativos tanto de órganos como de tejidos y una medicina muy potente para el equilibrio, la restauración y el empoderamiento físico, psíquico y emocional. Cabe especificar que previo al uso de estas tinturas, es idóneo realizar una depuración física del organismo para que su uso sea eficaz

Para acabar solo nos queda recordaros que, pese a que estas prácticas nos puedan chocar en un principio, son una forma más de reconectar con nosotras mismas, con nuestros ciclos, con nuestro cuerpo y con nuestra feminidad y que todo uso positivo que podamos hacer de nuestro sangrado nos enriquece.

¿Os atrevéis con ello?

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¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?
Foto: Stephanie Góngora, instructora de yoga

25 de abril de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pese a ser un proceso natural que acompaña a las mujeres durante prácticamente toda la vida, en nuestra sociedad, se ha corrido un tupido velo alrededor de la menstruación y todo lo que tenga que ver con ella. Paradójicamente, siendo un sangrado que tiene más que ver con la vida que con la muerte, la suciedad o la violencia; se considera la menstruación de más mal gusto y algo que hay que tapar o esconder de cara a la galería. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que la menstruación sea algo que no atañe a los hombres cisgénero?

Se nos ha enseñado desde pequeñitas a ser discretas con el tema e incluso, en muchas ocasiones, en el colegio cuando nos hablaron de ella, se excluyó a los chicos de la charla porque eran “cosas de chicas”. Con todo este panorama a nuestras espaldas, muchas aún creemos que los chicos tienen más tabú del que realmente existe con el tema, pero muchas veces somos nosotras mismas las que marcamos esa distinción y nos capamos la posibilidad de disfrutar del placer durante esos días pensando que no podemos dejarles ver ese aspecto de nosotras a nuestras parejas.

Hemos estado hablando del tema con varios chicos para saber sus opiniones y por lo general, en lo referente al sexo con la regla, admiten no tener mucho problema más allá de ciertas reticencias con el sexo oral más que con la penetración y mayormente por un tema de olores o miedo a que eso “sangre a lo loco” (cita textual de uno de ellos).

Las preguntas que nos hacen en los centros, en la calle, lxs amigxs… son las mismas: ¿Se pueden tener relaciones sexuales durante la menstruación? ¿Es seguro? ¿Se puede hacer sin condón sin riesgo de embarazo? ¿Evitarlo es un tema de higiene o la cosa va más allá? ¿Somos las mujeres las que tenemos más tabú con el tema por pudor o es el horror que supone para muchos hombres siquiera nombrarla lo que nos frena? ¿En el fondo les importa tanto a ellos? ¿Hay maneras de mantener relaciones sin que la cosa parezca la matanza de Texas?

Es normal que genere dudas ya que el tema de la menstruación sigue siendo un gran desconocido incluso para muchas de nosotras aún cuando convivimos con ella cada mes.

Socialmente se ha equiparado la menstruación en muchos aspectos con un estado de enfermedad, y si bien es verdad que muchas de nosotras sufrimos dolores durante la menstruación, y eso es debido a que algo no funciona bien en nuestro sistema, pero no a la menstruación en si; el hecho de tener la regla no tiene nada que ver con enfermedad.

Esta equiparación puede dar pie a confusiones ya que normalmente, cuando estamos enfermos el apetito sexual suele verse reducido. En el caso de la menstruación por contra, muchas experimentamos una subida de la libido y es que el ciclo menstrual, en sí, implica variaciones en diversos niveles hormonales y estas variaciones se disparan tanto durante la ovulación como durante los días de sangrado. Además, está comprobado que practicar sexo durante la menstruación, puede ayudar a reducir los posibles dolores menstruales debido a la liberación de endorfinas y además facilita el sangrado.

Aunque el nivel hormonal durante la menstruación es importante a la hora de valorar las ganas de sexo, no es el único factor existente ni es determinante. La cuestión social, las creencias y los factores culturales que nos rodean son las causas con más peso a la hora de practicar sexo, o no, con la regla. El sexo durante la menstruación es igual o incluso más placentero teniendo en cuenta que contamos con lubricación extra y eso puede facilitar en algunos casos la penetración. Hay que tener muy en cuenta (como siempre) el uso de protección, a poder ser con métodos de barrera, ya que, aunque el riesgo de embarazo pueda ser menor, no es inexistente y además el riesgo de contracción de ETS’s sí que es importante.

Ante todo, y en última instancia siempre será un tema de apetencia, pero estar con la regla no tiene por que significar que renunciemos al sexo.

Que no haya penetración, que se decida a practicar en la ducha por un tema de limpieza o se forre de toallas la cama, que solo se practique masturbación o sexo oral o que se escojan unas posturas más específicas en la que el hombre esté arriba o ambos estéis de lado por un tema de leyes de gravedad y un largo etc.; es una decisión muy personal; pero poder, se puede. La menstruación, si os da cosilla el tema del sangrado, puede ser un momento ideal para explorar nuevas formas de practicar sexo y centrarse más en las caricias y los juegos que en la penetración en sí. Tened en cuenta que durante la menstruación, la mayoría de mujeres disfrutamos de una mayor sensibilidad; y aunque en ocasiones podamos sentir molestias o hinchazón como es el caso de los senos, puede ser una ventaja a la hora del disfrute el explorar los límites de esa sensibilidad. ¡Ahí lo dejo!

Con todo esto, poco más me queda que decir que remarcar que siempre, dejando ya a un lado los tabús o los ascos; será un tema de apetencias y sobretodo de convenir y consensuar entre las personas que vayáis a mantener relaciones sexuales si os parece bien, o no, a ambos.

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Sexo sangriento

 
 

 

 "Siempre me había preguntado 
cómo sería tener sexo con la regla"

Desde el momento en el que nos empezamos a besar en al esquina más oscura de ese antro, me entraron ganas de hacerlo. No pude evitar que las bragas se me mojaran al primer contacto de su lengua caliente y húmeda. En estos días del mes, estoy tan cachonda… “Vamos a mi casa”, le dije.

El tono de urgencia tenía que ser muy evidente porque al instante asintió y cogió nuestros abrigos. Nunca me habría imaginado que el camino a mi casa pudiera ser tan excitante. Cada esquina se convirtió en el refugio de una caricia disimulada bajo la ropa y cada semáforo, en la excusa perfecta para un beso más caliente.

Antes de que me pudiera dar cuenta, me había empujado contra la pared de la entrada de mi casa mientras me lamía el cuello. Con una mano me sujetaba el pelo, mientras que con la otra me acariciaba por dentro de la camiseta. 

Cuando tengo la menstruación, mis pezones están aún más sensibles y un solo roce hace que me entren ganas de mucho más. Con la regla me excito más rápido.

Sus dedos empezaron a recorrer la redondez de mis pechos y acariciaron mi tripa. Iban a entrar dentro de mis pantalones, cuando les interrumpí: “Tengo la regla”. Su mano se detuvo a la entrada de mis bragas y pareció dudar antes de decir: “No va a impedir que nos lo pasemos bien, si tú quieres”.

Con esas palabras, me mojé un poco más. Vía libre. Siempre me había preguntado cómo sería tener sexo con la regla. Le empujé sobre mi cama y me fui desnudando poco a poco. Él no podía apartar la mirada de mí, lo que me hizo sentir aún más sexy. No podía parar de tocarme mi propio cuerpo y cada caricia me calentaba aún más.

Su respiración se aceleraba al ritmo al que yo me desabrochaba la camisa. Y antes de que me empezara a quitar el sujetador, él ya se estaba masturbando sin quitarme ojo. Nunca jamás podré olvidar esos besos.

Por la menstruación, me quedé en bragas. Pero en cuanto me acerqué a él, me las quitó con fuerza. “Quiero besarte”, me susurró mientras mordía mi cuerpo camino de mis piernas. Creo que no se refería a mis labios…

Entre la sangre y lo excitaba que estaba, mi entrepierna era pura humedad. En ese instante, lo que menos me importaba era manchar las sábanas; yo solo tenía un orgasmo en la cabeza. El morbo de tener sexo con la regla hizo que la excitación fuera más fuerte que cualquier pudor, y su cabeza desapareció bajo mi tripa.

Nunca jamás podré olvidar los besos que me dio en el clítoris. Aún me sirven de inspiración cuando quiero ponerme a tono.

Esos pellizcos en los pezones consiguieron llevarme a lo más alto y, de repente, me dejé caer. Solo utilizando la lengua y los dedos, consiguió que algo dentro de mi explotara una y otra vez. Una sacudida brusca y dulce al mismo tiempo; cálida y placentera.

Nunca antes había tenido tantas sensaciones al correrme. Ahora puedo decir, que el sexo con la regla me dio mi mejor orgasmo.

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¡Chúpame la sangre del coño!

21 de noviembre de 2017

Melanie Quintana

Menstruación, periodo, regla. Llámalo como quieras. El caso es: ¿se puede follar sangrando sí o no? Sí, se puede, siempre se puede, otra cosa es ¿te apetece? Que es realmente la pregunta a la que me gustaría responder, pero tristemente nos preguntamos más si se puede o no hacer algo, que si realmente nos apetece.

En fin, sea como fuere, es un momento del mes en el que te preguntas cómo Edward podía estar con Bella sin morirse por chuparle la sangre del coño, o… Damon con Elena (chiste que comprenderán los fans de los vampiros). Tonterías aparte, es un momento en el que las mujeres viven un cambio hormonal, que puede hacer que se dispare su libido o que se reduzca, dependiendo del caso.

 

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo.
En el caso de que no sea así, libre albedrío

 

Hay quien puede ser reticente a mantener relaciones o encuentros por la sangre –algo por cierto muy natural que nos hace ser humanos –, por asco, por cultura, por prohibición. La mayoría de las veces estos ascos, heredados o adquiridos, son los que controlan nuestros deseos.

He de decir que no existe ninguna contraindicación en mantener encuentros eróticos mientras la tenemos y que en ocasiones pueden llegar a suponer grandes beneficios para nosotras, ya que la penetración ayuda a liberar tensión pélvica y reduce el dolor menstrual durante estos días.

Es la sangre que más nutrientes tiene y no provoca infecciones, aunque sí que es verdad que de haber alguna bacteria o algún virus que pueda provocarlas con la sangre es más fácil que se trasmita. Solución: preservativo.

Siempre podemos utilizar una toalla si no queremos manchar, o jugar con nuestra imaginación y hacerlo en sitios donde no nos importe ensuciar, como puede ser la ducha. En el caso de que a ellos les de apuro meterla y que salga llena de sangre, existe una esponja que nos la podemos introducir –o que nos la introduzcan como parte del juego – dentro de la vagina. Esta absorbe la sangre y podemos prevenir el ataque vampiresco – cosa que si os apetece probar podría valer y ser muy divertido dentro del encuentro –.

 

La penetración ayuda a liberar tensión pélvica
y reduce el dolor menstrual durante estos días

 

Una vez finalizada la aventura es tan fácil como retirarla con los dedos y, si por lo que sea no llegáis, mojándola en la ducha, del peso, se acerca más a la entrada vaginal. Incluso con movimientos de suelo pélvico específicos es mucho más sencillo sacarla. Pero tranquilas, en ningún caso se va a perder dentro de nosotras para siempre.

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo. En el caso de que no sea así, libre albedrío. Si por lo que sea os sentís más cómodas u os apetece mostrar los genitales pero que no se vea el cordón del tampón ni la compresa, siempre podéis utilizar la copa menstrual.

Lo primero siempre es que os apetezca y claro está que le apetezca a la otra persona que se dispone a jugar contigo. Eso sí, aseguraos de que no sea vampiro antes de decirle: ¡Chúpame la sangre del coño!

 

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¿Copa menstrual o tampón?

copa menstrual o tampón

9 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Muchas veces, cuando nos ponemos a pensar en el periodo o nos viene la regla por primera vez, nos hacemos preguntas como: ¿Qué método es mejor? ¿Cuál es el que menos daño me hace? ¿Cómo se pone? ¿Cómo se quita? ¿Y si me voy de viaje? La primera vez que nos baja las preguntas se multiplican y nos entran los nervios y los calores, porque muy seguramente muchas adolescentes no hayan tenido educación sexual y otras tantas se mueren de vergüenza solo de pensar que tienen que preguntar en casa. Así que la mayoría deciden invertir tiempo en internet, encontrándose miles de textos con solo dos opciones: copa o tampón; porque para llegar al free bleeding, las braguitas absorbentes o los paños tienen que pasar por cientos de páginas en las que solo se citan esas dos, así que terminan debatiendo cuál es mejor, un método o el otro.

Buscan respuestas que les lleve a elegir uno u otro método, pero ¿por qué no los dos? Ambos se pueden compaginar, cambiar, entrelazar o llevar en el bolso. Seguramente conoceréis más el tampón, pero la copa menstrual es otro de los recursos que se nos ofrece para el periodo. Ambos, tanto el tampón como la copa, se usan internamente durante el periodo menstrual. La diferencia entre uno y otro es que los tampones absorben la sangre y la copa menstrual la recoge. Es un recipiente de silicona con forma de campana que podéis comprar en la farmacia o en cualquier tienda especializada y se amolda a la forma de la vagina. Hay diferentes tallas, dependiendo de si has dado a luz o no, de si tienes el suelo pélvico dañado o de la cantidad de flujo sanguíneo que expulses durante la menstruación. Al principio se necesita un poco más de entrenamiento para ponerla y quitarla, pero como todo, el ensayo lleva al éxito.

Se conoce menos que los tampones o las compresas porque casi no hacen publicidad de ella. Es un recipiente de larga duración que está preparado para no acumular gérmenes y se puede utilizar hasta toda la noche si es necesario. La copa menstrual se limpia fácilmente con agua en cada vaciado, pero al final del ciclo es necesario hervirla como los biberones, para esterilizarla.

Cada mujer es única y como se trata de que el recurso se adapte a cada una de nosotras y no al revés, nadie mejor que vosotras mismas lo va a saber. Hay muchas razones para usar la copa, como para no hacerlo, igual que pasa con el tampón, la compresa o el paño. Si necesitáis saber la forma de aplicación de la copa os dejamos un vídeo de nuestra compañera María de Ars Eróticas explicando su uso. Os puede ayudar, pero también podéis preguntar en la misma farmacia. En ocasiones suele ir bien probar varios métodos hasta encontrar el que más se adecue a nosotras y con el que más cómodas nos sintamos, para que podamos decidir. Incluso, como os decía al principio, tener varios a nuestra disposición para circunstancias distintas: viajes, vacaciones, casa, etc.