De Peculiares

“Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima”

Loola Pérez, Doctora Glas

Nique Lucia Sereen

Doctora Glas es ya su segundo apellido, pues así se le conoce en la red. A Loola se le considera la feminista antifeminista y una de las voces más polémicas en los debates sobre sexo, género y prostitución

18 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Se puede decir que le gusta preguntarse y entender cómo y por qué el ser humano piensa o actua de una forma u otra ya que su lista de títulos académicos son: Filosofía e Integración Social, cursando Psicología y terminando Sexología; además de ser la Presidenta de Mujeres Jóvenes de la Región de Murcia: 8 de marzo. El mundo se levantó de su silla cuando publicó su artículo ‘Follar con empatía: otra lección puritana que se disfraza de feminismo’. Ahora es un referente en el mundo de la Sexología.

Tengo que salir de aquí con la duda resuelta. Se te conoce en particular por enfrentarte con tus ideas al feminismo radical, ¿tú te consideras feminista?

(Ríe) Sin ninguna duda me considero feminista. ¿Qué persona sensata podría estar contra la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres? Con lo que no me identifico es con las corrientes del feminismo hegemónico, como la radical o la cultural, ambas difíciles de distinguir en los tiempos actuales.

Pero, ¿te sientes identificada con alguna corriente del feminismo en concreto?

La verdad es que no. Me da cierto temor el colectivismo y que se criminalicen las opiniones disidentes. Ahora que el feminismo es popular, que ha sido engullido por la cultura de masas y actúa como una moda, parece que ya todo el mundo sabe cómo alcanzar la igualdad entre los sexos: nosotras nos empoderamos y ellos se deconstruyen.

¿Y qué opinas sobre esta “moda”?

Creo que es una cantinela que no aporta nada, que está vacía, que funciona como eslogan y no tiene ningún poder transformador. No nos permite reflexionar sobre la masculinidad y la feminidad, las políticas públicas con respecto a la cuestión de género, la violencia contra las mujeres, la violación o la diversidad sexual. Todo lo que salga de esa cantinela se juzga como sospechoso. Así que, ¡sí, yo soy muy sospechosa bajo la mirada de las vacas sagradas! (Ríe).

¿Crees que hay un solo modo de ser y vivir el feminismo?

Creo que el movimiento feminista es plural, que está compuesto por diversas corrientes de pensamiento. No creo que exista un único modo de ser feminista, de hecho, hasta considero que muchas corrientes feministas, más allá de que no comparta sus puntos de vista, se equivocan en sus demandas o actuaciones.

¿A qué te refieres exactamente?

Por ejemplo, considero que es un error y una actuación inhumana criminalizar a las trabajadoras sexuales simplemente porque el abolicionismo imponga una moral sexual determinada, que en su caso es profundamente reaccionaria. También desconfío del uso que hacen los partidos políticos de las consignas feministas. No dudo que haya personas sensibles y comprometidas en esos partidos con la igualdad entre mujeres y hombres, pero aborrezco que se use el feminismo como marketing político.

Si te preguntara ¿hacia dónde van los feminismos de estos tiempos?, ¿qué me responderías?

(Ríe) Es una pregunta difícil. El movimiento feminista está sumamente vivo, pero también copado por voces reaccionarias y que a menudo caen en la complacencia, el partidismo o se quedan en un simple subidón como ocurre el 8 de marzo. Muchas de las demandas feministas se hacen bajo el sensacionalismo o una actitud de pánico moral… Se continúa ejerciendo violencia verbal hacia muchas trabajadoras sexuales cuando participan en asambleas y espacios feministas. Por no hablar de la mediocridad intelectual de muchas que se hacen llamar u otros hacen llamar “referentes feministas”.

Lo que sí sabemos es que el feminismo ha llegado para quedarse…

¡Exactamente!, la pregunta ahora es reflexionar sobre la forma en la que queremos que lo haga, si como una fuerza política revolucionaria, una propuesta más de la cultura de masas o como un pensamiento transformador, con una epistemología y líneas de pensamiento propias y en diálogo con otras disciplinas. Quizá incluso pueda ser una mezcla, pero su viabilidad no puede ejercerse desechando una actitud crítica.

Doctora Glas¿Crees que vivimos un momento en el que lo público y lo privado ya casi no se diferencian? ¿O piensas que cada vez ocultamos más lo privado por lo que mostramos en público?

Hemos redefinido los límites entre lo público y lo privado, pero no sé hasta qué punto eso ha supuesto una transformación de nuestra intimidad. En lo público todos actuamos a veces como pequeños impostores. Hemos dejado de ocultar el drama por el miedo al qué dirán a mostrarlo porque sacamos rédito a nuestro victimismo personal. Las redes sociales son un sedante para nuestra soledad y egolatría.

¿Crees que estamos en un punto en el que ya todo es machista y/o violencia de género?

Totalmente. Nunca me ha gustado la expresión “violencia de género”, considero más preciso hablar de violencia machista o violencia contra las mujeres. Tampoco creo que toda la violencia contra las mujeres tenga una motivación machista o se relacione con la desigualdad de género, sino más bien que hay casos y casos. Es decir, casos donde predomina una ideología machista por parte del agresor: “la maté porque era mía”; y casos donde la violencia, como fenómeno, es la conducta utilizada por el agresor para afrontar la situación o resolver los problemas.

No creo que en muchos espacios feministas se hable de esto.

Y ese es exactamente el problema, que hablar de esto en muchos espacios continúa siendo un tabú. Por supuesto, no es el único. Es muy difícil a día de hoy señalar la violencia cruzada en la pareja porque desafía el dogma del feminismo hegemónico de que el hombre es activo, agente de la violencia y la mujer pasiva, víctima perpetua de la agresión.

¿Crees que hablar de “violencia de género” de algún modo nos victimiza a nosotras?

Creo que en cierto modo hablar de “violencia de género” alenta la revictimización de las mujeres, no ahonda en más visiones más allá del discurso oficial estatal y evita una lectura crítica sobre el sistema institucional de justicia.

Hay algo a lo que ultimamente no paro de darle vueltas y me gustaría saber tu opinión: ¿Crees que los discursos feministas de hoy pueden contribuir a aportar contenidos para reflexionar atendiendo a la diversidad de ser mujer?

La verdad es que a excepción de algunas voces díscolas, la mayoría de discursos feministas presentan a las mujeres como vulnerables, como eternas víctimas, como seres a los que hay que proteger y cuya supuesta fragilidad les debería conceder la razón y la hegemonía. Francamente pienso que eso no es más que paternalismo. Solo se concede a la mujer la etiqueta de heroína si antes se reconoce como víctima. 

Entonces, ¿crees que nos empujan a construirnos de un solo modo o nos dan pie a crear diversidad en las formas de ser mujer?

Se dice que no hay un modelo único de mujer, pero se impone un único itinerario para vivir la feminidad: el victimismo. En ese sentido creo que el discurso de los colectivos de las trabajadoras sexuales son muy inspiradores. Ellas se niegan a reconocerse como víctimas y provocan la angustia cultural del feminismo hegemónico, de los colectivos más puritanos y del integrismo religioso.

¿Consideras que muchas mujeres que tienen una actitud política muy feminista y radical se censuran en todo lo que tiene que ver con su erótica y su propio placer?

No sabría decirte porque no comparto cama con tanta gente (nos reimos a carcajadas). Lo que sí creo es que mezclar placer, deseo y militancia puede causar en algunas personas mucha infelicidad. Las fantasías sexuales no son propaganda política. Deseo y reivindicación política se materializan en planos diferentes. Muchas feministas se escandalizan ante la idea de que hay mujeres que fantasean con la violación, sin desear, por supuesto, sufrir un tipo de agresión sexual en la vida real (aclara). Señalan que esa fantasía es consecuencia de un sistema patriarcal, sin embargo, jamás se plantean de dónde vienen, por así decirlo, las fantasías sexuales que llevan a un hombre a excitarse con los pies de una señora o a ponerse cachondísimo al vestirse con lencería femenina.

¿Crees que estamos llevando todo lo que tiene que ver con los placeres a una zona de peligro?

Sí, estamos en un momento donde predomina esa tendencia. El feminismo hegemónico vuelve a apelar a las viejas “verdades” de la naturaleza, que presentan al hombre como un violador en potencia y el sexo, como una experiencia, amenazadora para las mujeres. Por si fuera poco, tanto la izquierda como la derecha apelan a la vulnerabilidad de la mujer en el terreno sexual: se impone el discurso de la moralidad, la violencia y el miedo a la violación.

Como si tuviéramos que representar un papel.

Eso es, de hecho persiste la creencia de que las mujeres no podemos disfrutar del sexo, debatir públicamente sobre sexualidad o mostrarnos sexualmente explícitas, a través de la prostitución o la pornografía, mientras otras estén en peligro y sean víctimas de violación o de acoso sexual. Es como si tuviéramos que fingir todo el tiempo que somos buenas chicas, que defendemos el statu quo.

¡Madre mía! ¿Qué va a pasar con el coqueteo y la seducción si nos dejamos arrastrar por los discursos feministas más radicales?

Que nos vamos a aburrir mucho en la cama, si es que acaso, alguna vez nos entendemos y llegamos a ella (Ríe). El otro día un chico me contaba que había tenido relaciones con una chica, pero que ésta se negaba a tener sexo en determinadas posturas sexuales porque las consideraba “patriarcales”. Me dio la risa. Espero que por su salud mental, la de él me refiero, no la haya vuelto a llamar. Una cosa es que no quieras hacer algo en la cama porque no te gusta y otra muy distinta es etiquetar las posturas sexuales como machistas porque te sale del coño. Parece que todo aquello que no sea coito heterosexual mirándose a los ojos y con altas dosis de ternura es ya para alguna gente sinónimo de patriarcado.

Tengo mucha curiosidad: ¿Qué me dices del ‘porno para mujeres’?

Bueno, un contenido así era necesario, pero tampoco creo que debamos juzgarlo como una panacea. Muchas mujeres y muchos hombres no se identifican con los contenidos de la pornografía mainstream, así que el hecho de que exista un contenido alternativo es bienvenido. Eso sí, nadie es mejor o peor hombre o mujer, o hace mejor su feminismo, por el tipo de pornografía que le excita, si mainstream o “porno para mujeres”, o por el hecho que le guste o no, el porno.

No me puedo ir sin preguntarte: Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

La pregunta de Somos Peculiares por excelencia (reímos). La verdad es que tener referentes culturales que reflejaran en cierta forma mi forma de vivir la sexualidad ha sido bastante positivo. Me ayudó a no sentirme un bicho raro. Una parte de mí se siente representada en Paradoxia: diario de una depredadora, de Lynda Lunch, así como en el personaje de Sarah Pfefferman en Transparent o en la protagonista adolescente, de la serie danesa Rita.

De Peculiares

El placer de sufrir con pole dance

Pole Dance

8 de febrero de 2019

Norma J. Brau, Sexuenea

Cuando me acerqué a esta disciplina gimnástica, sabía que me costaría horrores, más que nada porque todo deporte requiere de esfuerzo, de sudar la camiseta (literalmente). En lo que no pensé fue en que los horrores serían tan dolorosos… ¡y satisfactorios a la vez! ¿Nunca os ha pasado que os enganchais al dolorcillo de un deporte? Hoy os comparto mi experiencia y os cuento por qué.

“Voy a clases de pole” – “¿De qué?” – “De lo de la barra”… en ese momento sabes que la idea que tiene la gente del pole dance es similar a la que tenías tú (oh, pequeña incauta) antes de asistir a clases. Todos nos hemos educado con imágenes de mujeres hipersexys con curvas de escándalo refregándose como si no hubiera un mañana, pero no.

Pole es mucho más variado, diverso, entretenido… aunque también doloroso. Sí, has leído bien, doloroso.

Mi experiencia comenzó en Poledance Bilbao (¿os tengo que decir en qué ciudad?) con la maravillosa JanLo @janlo_theblackmamba. Mis últimos meses allí fueron un locurote, así que no fue hasta que no llegué a Madrid Pole Dance Studio que no conocí el dolor de primera mano.

En esta escuela, mis torturadoras y torturadores, digo… profesorado, ha sido muy variado. Y, ojo, aunque torturadorxs, ¡maravillosxs todxs!

Seguro que sigue habiendo mucha persona incrédula al otro lado de la pantalla diciendo “no puede ser para tanto”. Ok, hablemos pues de los DOLORES HABITUALES pre, durante y post pole:

- Las rojeces y quemaduras: o como también se les dice por quitar hierro, “los besitos de la barra”. La barra de pole nos quiere mucho, se nos agarra, se nos abraza a la piel desnuda… y eso se nota. Por ejemplo, no hay empeine de pies sin rojez ni cicatriz, ¡un horror para el feet fetish! Muy importante que identifiques cuándo te estás soltando de la barra por dolor y cuándo por resbalar de verdad. Si es por dolor y te añades magnesio… ¡el besito va a ser más gordo!

- Los moratones: algunas figuras y movimientos requieren pellizcos en la piel. Con el tiempo, tu piel se endurecerá y tus músculos se fortalecerán; pero ve avisando a todo el mundo de lo que puede encontrar. Aún recuerdo cuando dije a una compa que los moratones “eran por Pole” y me respondió “¿¡Quién es Paul!?”. Evita malentendidos, informa de que haces este deporte y disfruta de las respuestas estrafalarias.

- Las agujetas: obvio. Como cualquier deporte, pole dance también da agujetas. Lo más gracioso, al menos en mi caso, es que según pasan los días desde la última clase, éstas aparecen por diferentes zonas de mi cuerpo; ¡tortura al completo! Pero, ¿y lo bien que te sientes porque sabes que te estás esforzando?

- Callos y durezas: Siempre lo dice nuestro querido Quique (@eurokique) “quienes llevan mucho tiempo en pole tienen cuerpos divinos y esculturales y las manos de un rudo marinero”. Tus manos irán mejorando su agarre y eso será a base de generar callo y dureza, asume que manitas de princesa, ¡nevermore!

- Si lo tuyo es con coreo, ¡los tacones!: dependiendo de la academia, la modalidad de la clase varía. Si acabas en una clase en la que aprenderás coreografías y te dicen que tienes que llevarte los tacones, ¡prepárate! Le sumamos en sensualidad, pero también en dificultad.

- Lidiar con la frustración: en cierto modo es un dolor psicológico y nada fácil. Mucho menos cuando llegas a una clase que te la sabes y, de repente, ese día, tu cuerpo, los astros, el Kharma, ha decidido que NO. “Esos malditos días” los tiene todo el mundo. Así que, acepta que no va a poder ser pero sigue practicando. Sólo para quienes son constantes y tenaces acaba funcionando.

- No poder ir a más clases: ya sea por pasta (aunque, normalmente, si podemos quitarnos de otros vicios, nos quitamos; todo sea por el pole) o por tiempos, pero siempre encontramos un límite a nuestros deseos de asistir más y más… Y este, queridísimos seres al otro lado de la pantalla, es el mayor de los dolores.

En definitiva, si te has planteado empezar en pole pero tienes dudas, ten claro que duele. Eso es así, sobre todo al principio, todo te duele. Luego, como a los tangas, te vas acostumbrando… ¡hasta te va gustando! Así que, ármate de valor, respira hondo, ¡y a por la barra!

Pero, hablando ahora en serio, ¿son tales los BENEFICIOS reales de estar sudando y generándote rozaduras y rojeces por todo el cuerpo así como moratones? Sí, a continuación te resumo los que para mí han sido más importantes:

- Lecciones sobre tenacidad y constancia: hay semanas que no sabes ni entrar al vestuario y otras en las que lo bordas (casi) todo. Pero el aprendizaje es claro: el éxito rara vez es resultado del azar. Concentrarte en objetivos, analizarlos bien y, cómo no, insistir hasta que salga se convierte en un mantra vital para ti.

- Sexy y poderosa tanto como rosa y sudorosa: realizar un deporte físico de nuestro agrado ayuda a cuidar la figura pero también a aumentar la musculatura frente a la grasa. A sentirnos mejor con nosotras mismas, pero no sólo por el físico, también por el chute de endorfinas. Los nervios, los enfados, la tristeza… todo puede ser bien agotado por una barra de pole.

- Para no escoñarte, también necesitas cerebro: tanto si aún sólo montas figuras como si ya haces coreografías, la memoria cognitiva y corporal de “qué hay que hacer” es imprescindible para un gran dominio de los movimientos sin necesidad de imitar. De ahí que el esfuerzo físico suele ayudar a prevenir el deterioro cognitivo.

De Peculiares

Algo está cambiando, sí

Sí, algo está cambiando

1 de febrero de 2019

Susana Maroto, Landaize

Vas caminando por una calle muy concurrida de la ciudad a paso ligero. Coincides a la misma altura y al mismo ritmo de paso varios metros con alguien… ¿Qué pasa?

La primera mirada es para sexuarle: ¿es una mujer?, no, es un hombre. Miras su rostro, sacas conclusiones…

Me gusta, no me gusta…

Todo pasa en milésimas de segundo, nuestro cerebro decide: hombre y me desagrada; cultura de la violencia machista.

¡Salgo pitando!

Nuestro cerebro toma decisiones precipitadas, analiza las variables con la información de que dispone. La variable miedo está cada vez más presente en la vida de las mujeres, ¿por qué? ¿qué está pasando?

El miedo nos hace pequeñas, indefensas y aniquila nuestra libertad de hacer una valoración conveniente y ajustada a lo que nos va bien, teniendo y entendiendo por “bien” también, el valor de las apetencias, los deseos e incluso las consecuencias de las decisiones tomadas.

Todo va rápido, sigues caminando mientras vas pensando…

¿Y si aprovechando el tumulto y la velocidad del gentío me posiciono a la altura de un hombre atractivo (apetecible) y circulo junto a él? (Risa interna)

Lo hago, al de unos metros se da cuenta e intercambiamos miradas, enseguida sonrisas y finalmente carcajadas…puede resultar ridícula la acción, pero es una transgresión benévola. Cometida por una mujer hacia un hombre suele ser bien recibida, no al contrario.

Hoy en día ser hombre hetero y poco agraciado es más desgracia que nunca, no sólo a los ojos del deseo sino en la misma cara del miedo.

“El miedo va a cambiar de bando.”

Eslogan desafortunado. ¿Quién desea que le teman?

El miedo es una respuesta de supervivencia ante una situación límite que en ocasiones nos provoca una acción violenta. A veces vemos fantasmas, quitas la sábana y no hay nada que temer; encuentras una situación trivial y dos seres vulnerables a los que el pánico y la creciente normatividad social de lo íntimo les ha llevado a reaccionar como se debe… y de pronto se encuentran rodeados de sirenas de policía, denuncias y juicios a la vista…

Sí, algo está cambiando.

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Revoluciona la Navidad: 5 regalos para empoderarte

5 regalos para empoderarte

24 de diciembre de 2018

María Torre, Ars Eroticas

Si nos ponemos a todo le podemos sacar un lado sexy o sexual, pero yo lo tengo claro, este año no quiero tirar de imaginación, quiero tener bajo mi árbol regalos que me empoderen, me alineen con mi esencia y alimenten mis ganas de seguir revolucionando 2019.

Ni regalos por compromiso ni detalles pensados en si le pueden gustar. He tomado la decisión de regalar algo útil y que tenga un poder empoderador. Mujeres preparaos que esta navidad viene con fuerza para que el año que viene nada se nos resista.

Esta es mi lista de los 5 mejores regalos que podéis hacer:

1. Euforia

Juguetes, sí. Juguetes sexuales, por supuesto. Pero no cualquier sextoy. No, ya no vale eso de comprar un dildo o un vibrador. Para mi no. Cada vez cobra más importancia qué es y cómo lo compramos. En el mundo de la juguetería también cuenta la ética, el cómo y el por qué y es en este mundo en el que todo, o casi todo, vende a través de las mujeres, no debemos dejar que nuestros deseos también sean manipulados.

Por eso, si queremos regalar juguetes eróticos debemos mirar qué hay detrás de esa empresa. Hace poco he descubierto Euforia, un pequeño proyecto que trabaja con artesanos y artesanas de toda Europa fabricando dildos de diseños exclusivos que se integran con la decoración de nuestras casas.    

Es un juguete más, sí, pero uno diferente que parte de una idea de responsabilidad con el medio ambiente y nuestros cuerpos.

2. Menstruando conscientemente

¿Cómo? Sí, menstruar es una cosa y menstruar conscientemente otra bien distinta. El empoderamiento para mí empieza por la mente y pasa por el cuerpo. La menstruación aún sigue dando mucho que hablar y menos mal, porque nos queda mucho que aprender y descubrir. Gracias a los pasos que estamos dando, como usar la copa menstrual u otros métodos naturales, nos hemos dado cuenta de que menstruar es fluir y fluir es conocernos mejor y cuando nos conocemos mejor crecemos en autopoder.

Yo me he propuesto y os propongo ir más allá de las copas. Este año me he pedido una agenda menstrual para adecuar mi ritmo de trabajo al de mi ciclo y así estar siempre (esto es muy soñador lo sé, pero por qué no intentarlo) en armonía.

3. Leer en femenino

La lectura es ese gran placer al que le dedico el tiempo sobrante y me siento culpable por ello. Prometo que soy una organizadora nata y que me divido muy bien el tiempo, pero el libro de la mesilla tiene todas las de perder, siempre es el último de mi lista de quehaceres.

Ya que el tiempo que leemos no es mucho, yo he decidido que sea de calidad. Tenemos una cuenta pendiente con la literatura así que se ha instaurado la norma de leer solo mujeres. Así que, abran sus libretas y vayan buscando autoras porque hay muchas que merecen esos 10 minutos antes de dormir que les vas a permitir.

4. Apuesta por ELLAS

Muchas veces no sabemos qué comprar y empezamos a recorrer tiendas y webs buscando ese “algo”. Al igual que hablaba de los juguetes eróticos, creo que fijarnos en lo que compramos y dónde lo compramos es muy importante. Pero seguro que en tu cuenta de IG sigues a un montón de mujeres que están ofreciendo algo diferente. ¿Por qué no apostar por ellas?

En vez de comprar un bálsamo labial cualquiera compra ese que sabes que hace una mujer cerca de ti. Seguro que es más natural, es un producto de cercanía y además están contribuyendo y apoyando a una mujer emprendedora. La sororidad no son solo palabras, son acciones. Y pequeños gestos como éstos hacen que el mundo esté un poco más equilibrado.

5. Egoísmo

Puede parecer un poco raro regalar o auto-regalarse egoísmo, pero no es nada despiadado. Es básicamente regalarse tiempo. Parar y priorizarse. Seguro que sabes identificar el momento muy bien. Esos en los que hacer mucho por otras personas, proyectos y causas pero tú te vas quedando al final de las prioridades. Pues 2019 es ese año en el que TÚ eres la prioridad.

Hay que aprender a combinar y gestionarlo todo. Y de verdad os aseguro que hay tiempo para todo. No importa lo largo que sea el camino, lo que hay que hacer es disfrutarlo. Vivirlo. Sentirlo y ser nosotras mismas en cualquier momento.

¿Te apuntas?

De Peculiares

Mi verdadero despertar sexual

 

 

 

 
 "Me ha costado muchos años comprender que
no soy rara, que no soy mala. Que soy
inmensamente especial en todas y
cada una de mis facetas."

 

IRIA FERRARI

 

¿Por qué en el sexo no era igual?

Sensitiva, complaciente y hermosamente lasciva. Durante años experimenté en diferentes y anodinos cuerpos. Buscaba sensitiva información tapando vacíos emocionales. A veces con orgasmos fingidos, con rabia, sedienta de desnudez. Ávida de encontrar esa sensación de verdadero placer.

Quería agradar. Excitar y aprender a marchas forzadas. Pero, no llegaba a nada, me sentía vacía y a la vez maniatada por no poder expresar todo lo que sabía en mi interior se escondía. Esperando a salir como una oruga que se mantiene a salvo en su capullo, esperando el momento perfecto para desplegar sus hermosas alas.

Quería expresarme mediante el tacto, los besos y el sexo. Llegue a pensar que no estaba actuando bien y que ese no era mi lugar. No sabía bien donde me quería ubicar. Por aquel entonces, abandonaba camas y cuerpos de madrugada para resguardarme sola en mis pensamientos. Llegué a pensar que yo no era la adecuada, que no debía sentir así, sentía que no debía liberar a mis propios prejuicios impuestos.

Mi mente mantenía a ralla todo intento de fuga de mi verdadera libertad, soterraba toda expresión corporal después de cada encuentro sexual con extraños porque sabía no eran los idóneos para tal demostración. Dejando a amantes abandonados al azar.

En aquella época no sabía aún que lo que estaba haciendo era sujetar y mantener bajo control a aquella diosa empoderada que habitaba dentro de mí. Tan ninfa, tan salvaje. Así mágica, táctil, cariñosa y ardiente. Dentro de mí se escondía esa verdadera YO. Pero, no estaba dispuesta a dejarla salir tan fácilmente.

El paso de los años y el recorrido de otros cuerpos me enseño a ser paciente, a respetarme y sobretodo a amarme por encima de todo. Ser alguien con esa capacidad especial de amar no es fácil y acabas siendo un blanco para los que no son cómo tú y te utilizan en su propio beneficio. Así que aprendes a follar como mero entretenimiento. Sin objetivo.

Finalmente harta de experiencias vacías y sin sabor a piel, volví a permanecer dormida en estado de coma. A la espera por mucho tiempo de que algo removiera mis entrañas. Alguien así tan puramente sensitiva como yo, acaba por amar con las vísceras. Así que me mantuve a la espera. Alguien me despertaría de mi propio letargo impuesto para no sentir... ni con mi cuerpo, ni con mi corazón.

 
 
 "Ser alguien con esa capacidad especial de amar no es fácil y acabas siendo un blanco fácil para los que no son cómo tú y te utilizan en su propio beneficio. Así que aprendes a follar como mero entretenimiento. Sin objetivo."

 

Y sin más, con el pasar de los meses en el calendario, escondida en mi propio armario personal... apareció él. Con aquella mirada transparente de color verde mar.  Sus grandes manos se deslizaban sobre el volante de su coche, mientras yo observaba atentamente e imaginaba cómo se deslizarían sobre mi piel desnuda. Necesitaba sacar a pasear a mi ninfa dormida. Necesitaba follar, acariciar, sentir y gozar de nuevo.

Me sentí como en casa a su lado, desde la primera cita. En lo más profundo de mi interior sentía miedo de volar. De nuevo sentir atracción física, química y visceral removía mi interior haciendo que debatiera con mi YO interior. No poder sacar a pasear al demonio que habita en mí me consumía internamente.

Mi batalla interior era devastadora. Sabía bien lo que se escondía tras esa coraza que me había impuesto a base de desilusiones y cuerpos vacíos usados. Pero, su olor me enloquecía. Era penetrante y estremecedor. Su sola presencia a pocos metros de mí erizaba mi piel y me recordaba lo terrenal de mi cuerpo cansado de esperar.

Sus labios se posaron sobre los míos afianzando un beso. Con solo ese pequeño y a la vez tan grande gesto supe estaba ante mí un empotrador nato. Su manera de sujetar mi cara con ambas manos, la respiración entre cortada y el calor que emanaban sus gruesos labios me hicieron volar.

Quería probar más. Aquello me supo a poco. Quería saber que otro As en la manga escondía aquel hombre que desde un principio me pareció anodino. Su sola presencia me suscitaba querer indagar mas en él y su manera de follar.

Fue atracción sexual al primer roce. Esas cosas ocurren pocas veces, o al menos a mí no me había sucedido muy a menudo a lo largo de mis años de experiencias sexuales. Aquella primera cita no fue a más. Se comportó como un verdadero caballero y debo reconocer que aquello me desconcertó e incluso llegó a molestarme mas de lo previsto. ¿Acaso no me encontraba atractiva?

Pasaron algunos días antes de nuestro primer verdadero encuentro. También sus noches y la búsqueda de mi propio placer. Me llegué a masturbar varias veces para aplacar aquella ansiedad. Desgasté mis dedos dentro de mi vagina imaginando como sería aquel hombre en la cama.

Me perturbaba el hecho de que mis expectativas no fueran cumplidas después de todo. Y llego aquel gran día. El teléfono sonó y me puse muy nerviosa.

– ¿Que tal preciosa? Tu y yo tenemos algo pendiente...

 
 
 "Se comportó como un verdadero caballero y debo reconocer que aquello me desconcertó e incluso llegó a molestarme mas de lo previsto. ¿Acaso no me encontraba atractiva?"

 

Aquellas palabra erizaron toda mi piel. Era insano, destructivo e irracional. Le deseaba como un animal. Mi hambre se comportaba primitiva, insaciable, voraz. Mis pensamientos no se detenían. No podía parar. Sólo deseaba follar, follar, FOLLAR. Quería sentirle horadando mis entrañas, invadiéndome hasta el centro del pecho, quemando con su lava hasta prenderme como el fuego. Todo eso y mucho más.

Fue vernos y nuestras bocas se buscaron, mi lengua se enredó a la suya como una serpiente. Besé su cuerpo, bajando por su pecho, recorriendo con deleite aquel cuerpo. Podía oler el miedo que sentía ante mí, quería aplacar a mi bestia interna. Pero yo no estaba dispuesta a detenerme por nada.

Abrí mis fauces para engullir su polla hasta la garganta. Mis labios lo apresaron mientras me alimente de ella hasta la última gota. Sentía hambre de sexo irracional, voraz. No podía parar. Ni quería. Estaba totalmente desbocada como un potro salvaje.

Su jadeante respiración dio paso a mi turno mientras un espejo era testigo en aquel pequeño almacén olvidado. Chupo mi vulva, mordisqueando los pliegues, lamiendo despacio, cada recoveco. Saboreando detenidamente mi sal.

– Para o llegaré. – Gemí sin convicción.

Se aferro a mis caderas, engulló mi sexo y, con un gemido agónico, me corrí. Giró mi cuerpo de modo nuestro reflejo fuera más claro en el espejo. Mientras sujetaba mi cuello con una mano y deslizaba sus largos dedos por mi boca. Con la otra introducía sus dedos abriéndose paso en mi húmedo sexo.

Su miembro se aferró a mí sin previo aviso. Agarrando mis glúteos, separando mis piernas. Su sexo era duro y sus embestidas también. Hacía tiempo no sentía vibrar a mi cuerpo así. Los espasmos nos sacudieron a ambos mientras él gemía agónicamente en mi oído y yo estallaba en un sonoro orgasmo.

­– Tengo más hambre de ti, quiero conocerte más. Quiero pasear contigo. – Me dijo mientras nos vestimos agarrando fuertemente mi mano para no dejarme marchar.

Mi mirada desconcertada  me delató, pero aquella vez, mi cuerpo no salió corriendo como las otras veces. Él no iba a ser otro amante abandonado. Necesitaba curasen mis heridas, que me arropasen. Y su mirada felina me ofrecía amor y confianza.

Aquella iba a ser una de tantas miles de veces en las que nuestros cuerpos y almas se fusionarían. Aquel encuentro fugaz  fue todo un acierto y comencé a comprender propio mi deseo. Desde entonces aprendí a vivir mi sexualidad sin reparos. Ahora él sigue esperando cada noche un solo roce para volvernos a enredar, y yo me dejo llevar por su excitante magia que nunca se apaga.

De Peculiares

“Vivimos en una sociedad que castiga mucho el placer femenino”

Lara Castro

Entrevista a Lara Castro

Mujer emprendedora en el mundo de la sexualidad y la erótica. Estudió psicología porque tenía clarísimo desde los 14 años que su objetivo era ser sexóloga y ahora no concibe una ciencia sin la otra

5 de diciembre de 2018

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La mente humana le apasiona y su influencia en la vivencia de la sexualidad le fascina. Se le conoce por todos los proyectos que tiene entre manos y por ser una persona entregada en lo que le apasiona. Sabiendo el desconocimiento que hay sobre la Sexología como ciencia hemos querido conocer a Lara en persona para aclarar con ella todas las dudas que produce el mundo de la erótica, la sexualidad y el sexo.

¿Por qué Sexología?

Por el vínculo con las emociones y la influencia que tiene el sexo en las relaciones de pareja. Decidí que yo quería ayudar a todas esas personas que tenían un conflicto con su sexualidad que las alejaba del bienestar. Quería aportar mi granito de arena en una sociedad que recibe tan poca educación sexual y, en numerosas ocasiones, de muy mala calidad e incluso con información que no es cierta o desde emociones como la culpa o el miedo.

¿Qué te impulsó a estudiar esta ciencia?

Es curioso porque siento que no tuve que tomar ninguna decisión. Siempre lo tuve clarísimo, como si esa fuera la única opción. Y mira que me gustaban otras profesiones (sonríe), como todo lo relacionado con el mundo de los caballos y el diseño de joyas con piedras, que curiosamente al final he integrado también en mi trabajo a través de la terapia asistida por caballos y con las piedras en forma de huevo para la vagina.

¿Crees que cambió tu vida erótica?

Yo creo que sí, que tener todo ese conocimiento me ayudó a aumentar mi seguridad en ese aspecto y a saber lo que estaba haciendo, incluso con las personas a las que acompaño en su proceso de crecimiento sexual.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en cómo vives tu sexualidad, ¿cuál sería?

Cuando decidí que mi sexualidad era mía y que yo tenía toda la responsabilidad de conocerme y respetar mi cuerpo. Este es un proceso muy importante, especialmente para las mujeres, que todavía tenemos mucha presión social de vivir nuestra sexualidad enfocada a la satisfacción masculina. Aunque también hay muchos hombres que sienten la presión de tener que satisfacer en todo momento. (Puntualiza) Pero también recuerdo como un momento importante en mi erótica cuando integré mi práctica espiritual en la sexualidad, cuando dejé de vivir el sexo como simplemente algo físico y pude empezar a expandir el placer por todo mi cuerpo e incluso más allá, disfrutando de los orgasmos energéticos y de la conexión conmigo misma y con la otra persona.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera animar a estudiar Sexología?

Lo primero que me sale decirle es que es una profesión apasionante y que se la recomiendo al 100%. Después, que tendrá que estar en continuo aprendizaje, investigación y experimentación, así que se necesita una gran vocación y motivación. ¿Por dónde empezar? Siempre, por el autoconocimiento. Es necesario que haga un proceso propio de crecimiento personal.

Entrevista a Lara CastroMucha gente desconoce qué estudiamos.

Sí, y esto a algunos les crea confusión o curiosidad. En Sexología se estudia el desarrollo de la sexualidad a lo largo de la vida y las distintas etapas, los géneros, las orientaciones, el tratamiento de las diferentes problemáticas sexuales, las posibles prácticas y maneras de vivir la sexualidad... En definitiva, todo lo que engloba el mundo de la sexualidad.

¿Recomendarías cualquier formación?

La verdad es que recomendaría buscar una formación que sea práctica y que incluya una gran parte de crecimiento sexual. Cuando creé el Máster en Crecimiento Sexual y de Pareja, para mí fue una prioridad ofrecer clases de contenidos muy prácticos y que fueran impartidas por profesionales muy especializados en cada materia en concreto. Porque a veces lo que te encuentras en las formaciones de Sexología son clases basadas en las teorías clásicas de siempre, que por supuesto hay que leerlas y conocerlas, (recalca) pero creo que los Masters deben ir mucho más allá de los libros y enseñar el cómo llevar a cabo la profesión que has elegido.

Cada persona y cada vivencia es un mundo pero ¿cuál es la demanda que más resuelves en consulta?

El dolor vaginal y, en general, la falta de satisfacción sexual de las mujeres. Vivimos todavía en una sociedad que castiga mucho el placer femenino y eso se nos puede traducir en distintos síntomas que aparecen en nuestra zona genital, como es el caso de la tensión en la zona, que produce dolor durante la penetración o en otro tipo de actividades, como ponerse un tampón. Para mí es muy importante ofrecer un tratamiento integral, que contemple la parte mental, emocional, física y energética.

 ¿Crees que en esta sociedad hace falta más educación sexual?

¡Definitivamente, Sí! Todavía se tiene la creencia de que dar información sexual en la infancia y adolescencia es llevarles a tener muchísimas relaciones sexuales. Cuando la realidad es que, si quieren, las van a tener igualmente, pero sin la información adecuada. Y eso es lo que produce el aumento en el número de contagio de infecciones de transmisión sexual. ¡Una verdadera lástima casi entrando en 2019!

¿Qué crees que habría que cambiar?

La verdad es que mi sueño es que algún día se imparta educación sexual de calidad en todos los colegios y que todas las personas tengan acceso a una educación digna en ese sentido. Sabiendo que, además, una parte importantísima de la educación sexual es la educación emocional y el trabajar la autoestima, fundamentales para un desarrollo feliz.

Eres una mujer emprendedora que tiene varios proyectos alrededor de la sexología.

Sí, mi mente siempre está pensando en proyectos que contribuyan al bienestar sexual de las personas. Siento que es una de las aportaciones que puedo hacer. (Sonríe) Llevamos cerca de diez años con La Escuela de Sexualidad del Institut Gomà en Barcelona, en la que formamos en Sexualidad a distintos niveles, tanto a la persona que viene a buscar conocimientos para aplicar en su vida personal o conocerse, como a la persona que busca dedicarse profesionalmente a la sexología. La Escuela Sexual que es un nuevo proyecto que dirijo junto a Jose Toirán, en el que ofrecemos diferentes formaciones online, estamos creando nuevos cursos para aumentar la satisfacción sexual en todos los niveles y el bienestar personal, pero ¡de momento no puedo contar más! (Ríe a carcajadas); y Placer ConSentido dirigido mayoritariamente a mujeres que quieren divertirse en una reunión de juguetes eróticos y aprender de la mano de una profesional de la sexología que les aportase contenidos de calidad.

Así que además tienes una tienda de juguetes eróticos.

Sí, y lo que más me gusta es que es una tienda libre de estereotipos de género y de mitos sexuales y que ofrece una visión positiva de la sexualidad. Trabajamos mucho con productos artesanos y ecológicos, siempre buscando la salud en la sexualidad.

Libro Placer ConSentido

También te animaste a escribir una guía de autoconocimiento sexual.

Así es, lo divertido es que surgió de la nada. Empecé a grabar junto a Marcel Noll un CD con ejercicios grabados y composiciones musicales, y en el proceso pensamos que al CD le tenía que acompañar un librito y así fue como en un mes de agosto me puse a escribir y nació el libro, que es como un cuaderno de crecimiento erótico, como los cuadernos de vacaciones de los niños, pero en versión sexual y para adultos. (Ríe) Es un libro que te hace preguntas y te lleva a reflexionar y tú vas respondiendo en el mismo libro y haciendo los distintos ejercicios que te plantea.

Pero eso no es todo, tampoco es la primera vez que diriges la Escuela Sexual del SEB.

Llevo años pensando que tenemos que estar presentes en el SEB para cambiarlo desde dentro, como el caballo de Troya. Para poder ofrecer educación de calidad a todas las personas que lo visitan. Y eso estamos consiguiendo, que se cuestione otro enfoque del salón, aunque el cambio auténtico necesite de unos años para integrarse de verdad. Tengo mucha paciencia, ¡así que seguiremos luchando!

¿En qué hacéis más énfasis?

En la libertad y la igualdad sexual, en el huir de los estereotipos de género y en que no hay una sexualidad catalogada como ‘normal’. En dar espacio para que cada persona decida cómo quiere vivir su sexualidad. Trabajamos mucho desde las emociones para dar las herramientas que ayuden a gestionarlas y a soltar todo aquello que produce bloqueos a nivel sexual. Además de abrir la mente a la multiorgasmia, a la eyaculación femenina, a la importancia del trabajo del periné, a los partos con placer…

¿Vas notando cambios con años anteriores?

Sí, de hecho este año ha sido realmente espectacular la acogida que hemos tenido. El primer día, nada más abrir las puertas del Salón, ya vino gente a preguntarnos que a qué hora empezábamos las charlas porque habían venido desde lejos solo para escucharnos. Realmente ha sido impresionante. Ha habido colas de una hora para entrar a nuestras conferencias y hemos recibido muchísimos mensajes de agradecimiento de las personas que vinieron. La verdad es que nos fuimos muy emocionados de todo lo que vivimos este año, aunque nos hubiera gustado poder atender a todas las personas y que no tuvieran que hacer tanto rato de cola, así que esperamos que para el año que viene se tomen las medidas necesarias para que no se repitan estas condiciones.

De Peculiares

No soy tuya, soy mía

Día contra la violencia de género

25 de noviembre de 2018

Melanie Quintana Molero

¿Sabías que 43 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas en 2018? Y ya van 971 desde el 1 de enero de 2003, cuando se empezaron a contabilizar. Y todavía nos preguntan ¿por qué nos manifestamos? Porque al parecer todavía no se han dado cuenta que NO SOMOS SUYAS. Suyas para hacer lo que quieran con nosotras, con nuestra vida. Porque todavía hoy gran parte de la sociedad vive en el patriarcado, aceptando la situación de dominio masculino.

¿Y sabíais que los meses con mayor tasa de asesinatos son septiembre, seguido de julio y agosto? Los que deberían de ser considerados meses de vacaciones para pasar tiempo con nuestra pareja resulta que son la puesta en marcha del contador. ¿Y sabíais que el año pasado por estas fechas ya eran 44?, ¿y que al final del año fueron 51 mujeres las que perdieron la vida?

¡Ya no me callo! Ni yo, ni ninguna de nosotras. Y por eso salimos a la calle, para decir, una vez más: ¡Basta! Por nosotras y por las mujeres que nos han robado, para darles voz a aquellas que ya no la tienen. Hoy es un día para recordar, pero también para reivindicar.

Para recordar porqué el 25 de noviembre salimos a la calle a chillar bien alto que no queremos que nos maten. Para recordar a las dominicanas Minerva, Patria y María Teresa Mirabal, las tres hermanas que fueron asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo, del que eran opositoras; y por las que en 1999 la ONU se sumó a la jornada reivindicativa y declaró el 25 de noviembre ‘Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer’, lo que hoy día conocemos como el ‘Día contra la violencia de género’.

Si todavía te preguntas por qué salimos a la calle, que sepas que es para homenajear a estas mujeres y a todas las que mataron anteriormente y de las que nadie supo nada. Para homenajear a aquellas que están muriendo ahora, para decirles de manera simbólica que no les hemos olvidado y para intentar que no muera ninguna más.

Chillamos y hacemos ruido para reivindicar que no somos de nadie, que la única propiedad sobre nosotras mismas la tenemos nosotras mismas. Para decirle a la sociedad que no puede llamarse demócrata si tolera que a las mujeres se les esté maltratando y asesinando.

Hoy salimos a la calle porque todavía hoy muchas mujeres a un espacio al que deberían de llamar hogar lo están llamando tumba. ¡Y ya no me callo! Ni yo, ni ninguna de nosotras. Para decirles a todas aquellas mujeres que todavía piensan que un insulto, un empujón, tener relaciones sexuales contra su voluntad o no poder ver a su familia o amigos porque a su pareja no le gusta, no quiere o no le deja, NO ES NORMAL.

Salimos para dar fuerzas a aquellas mujeres que viven en esta situación de miedo y ataduras. Para decirles que se puede denunciar, que aún están a tiempo. Para decirles a los jueces que si sueltan a aquellos hombres que se demuestra que les han pegado a sus mujeres y que estas corren un grave riesgo, no les suelten. Para que lo que empezó como un insulto ‘inofensivo’ no se convierta en un número más de la lista.

Para que no seamos nosotras las que después de denunciar tengamos que vivir con miedo de que nos persigan. Porque no queremos tener que llevar seguridad, un perro o un chip para que no nos maten, para sentirnos libres. Porque somos libres. Porque no soy tuya, soy mía. ¡Entérate!

De Peculiares

Vaginismo tras el parto

"Desde el punto de vista fisiológico, el vaginismo es una contracción involuntaria de las paredes vaginales que dificulta o impide la introducción de un elemento en la vagina, causando incomodidad, resistencia, picor, quemazón o dolor"
Xandra Garcia, Sensa

14 de noviembre de 2018

Diferenciamos dos tipos de vaginismo en función de la biografía sexual de la mujer. De tal forma que hablamos de vaginismo primario cuando una mujer, en ningún momento de su vida, ha podido introducir en la vagina un pene, un tampón o han podido realizar un examen ginecológico, es decir, jamás ha podido meter ningún elemento en la cavidad vaginal. Es curioso constatar que con mayor frecuencia el motivo de consulta está relacionado con la incapacidad de practicar coitos placenteros, por encima de no poder realizar una exploración ginecológica.

Vaginismo tras el parto

Sin embargo, el vaginismo puede aparecer tras años de coitos placenteros, en mujeres que tiempo atrás podían introducir “algo” dentro de sus vaginas; ya sea algún dedo, un tampón, un especulo, un pene o lo que cada cual quiera introducir. A esta situación la conocemos con el nombre de vaginismo secundario normalmente provocados por experiencias que marcan un antes y un después en relación con la experiencia genital.

 
"Aunque el vaginismo secundario no es una consecuencia habitual del parto natural o del parto instrumentalizado, a la consulta acuden casos que están relacionados con experiencias traumáticas durante el parto o con el climaterio en sí"

 

En estos casos la dificultad viene dada por una respuesta fisiológica involuntaria ante la anticipación del dolor. De manera que el cuerpo aprieta automáticamente los músculos de la vagina para protegerse de ese “algo” que pudiera provocar dolor. Curiosamente es “algo” no siempre es todo. Es decir, la alarma se activa frente algunos estímulos que reconoce como peligrosos y se mantiene desactivada frente a otros que reconoce como inofensivos. Algo parecido pasa con los ojos. Ante cualquier amenaza de que un elemento extraño se introduzca en nuestros ojos, el cuerpo reacciona de manera automática cerrando los parpados bruscamente. No obstante, no reacciona con tanta brusquedad cuando aplicamos rímel o lápiz de ojos, ya que no se detecta como una acción amenazante, peligrosa o dolorosa.

De tal manera que cabe la posibilidad de que una mujer pueda colocarse un tampón durante la menstruación pero reaccione con tensión ante la tentativa de practicar una penetración.

 

"Cuando los coitos se tornan difíciles o imposibles el dolor o incomodidad resultante reafirma la respuesta reflejo intensificándola aún más, creando así un clico del dolor."

 

Esta respuesta involuntaria del suelo pélvico puede desencadenarse tanto por factores físicos, como por factores psicológicos. Como ya hemos explicado, el vaginismo se manifiesta como un rechazo que cursa físicamente para impedir que se materialice una acción que se considera amenazante, pero también psicológicamente con la intención de que los niveles de ansiedad no se disparen y se mantengan en un umbral gestionable.

 

CAUSAS FÍSICAS QUE PORVOCAN EL RECHAZO

Tras el trabajo de parto las paredes vaginales pueden presentar hematomas que han de sanar antes de intentar practicar un coito. Las episiotomías también pueden ser causa de malestar o dolor, bien porque aún no han cicatrizado, porque cicatrizaron mal o porque dicha cicatriz guarda una experiencia traumática presentándose abultada y rígida. Otra razón que causa vaginismo tras el parto es la sequedad vaginal, producida por los cambios hormonales que se experimentan durante el parto y la lactancia ‒como es el caso de la prolactina, que reduce considerablemente el deseo erótico‒ o por una inadecuada estimulación que dificulta la excitación y la lubricación genital.

 

CAUSAS PSICOLÓGICAS QUE PROVOCAN RECHAZO

No debería sorprender que tras el parto los encuentros eróticos y más concretamente la penetración se tornen difíciles. Esto es debido al estrés emocional y el cansancio acumulado de las demandas de ser madre. Además de estos factores tenemos que añadir el paso o reajuste identitario que ha de realizar la madre para sentirse cómoda en el rol de madre y amante. A veces, no siempre, es necesario hacer un proceso de reerotización de las zonas erógenas tales como los pechos o la vulva, ya que estas zonas que una vez estuvieron al servicio del placer, en el presente se encargan de dar vida y mantener con vida a la nueva criatura. Por eso en algunos casos es necesaria una resignificación del cuerpo para que vuelva a vivirse de forma placentera y erótica. Sin olvidar los cambios físicos que experimenta la madre, que en algunos casos se viven con rechazo hacia el propio cuerpo, por no sentirse deseable. A esto hay que añadirle las tensiones que surgen en la pareja mientras los miembros de la misma se adaptan a la nueva situación, a sus nuevos roles y a los retos que implica la crianza.

 

SOLUCIÓN

Las causas físicas pueden detectarse mediante exámenes médicos y con la colaboración de una sexóloga o un sexólogo podemos ayudarte a conocer y gestionar los desencadenantes de la dificultad para que vuelvas a disfrutar de los encuentros eróticos. La sexología cuenta con herramientas como es la educación sexual y la terapia de pareja ‒ la colaboración de ambos miembros de la pareja es fundamental a la hora de seguir las recomendaciones de la sexóloga, además el apoyo y comprensión mutua será imprescindible para el éxito del tratamiento‒ que combinado con algunas técnicas y ejercicios de aceptación progresiva a elementos introductorios pueden resolver eficazmente y en un periodo breve de tiempo el vaginismo. El porcentaje de casos satisfactorios es alto y la probabilidad de recaída mínimos.

Nuestro consejo es “esforzarse, pero nunca forzarse”

 

De Peculiares

Hormonas: ¿son tan buena decisión?

10 de noviembre de 2018

Norma J. Brau, Sexuenea

Ni os imagináis la de veces que he empezado este artículo. No es fácil escribir sobre algo vivido en primera persona procurando ser neutral o no excesivamente posicionada. La verdad, mientras escribo estas líneas tampoco tengo muy claro qué os contaré. Pero el punto de partida es obvio: los métodos anticonceptivos hormonales no nos dejan indiferentes como tema.

Estaba yo como en segundo año de carrera cuando comencé a tomar las pastillas. Tomé la decisión al ver que mi pareja de entonces no sólo necesitaba una talla especial de preservativo sino que además acababa de desarrollar una alergia al látex (exceso de exposición, dijo el médico, ¡¡ja, exceso!!). Estuve años tomándolas, en realidad, sólo 6 años, pero yo tengo la impresión de que ha sido gran parte de mi vida reproductiva. Al final las dejé porque no me salía rentable económicamente y ya había más oferta de preservativos sin látex, no como hace años. Os lo pregunto directamente, ¿os parece una decisión feminista? La verdad, yo ni lo sé ni me importa.

Pero me importa traer la pregunta porque es una de las preguntas clave en todo este proceso de toma de decisión al que se exponen todas las mujeres que se plantean tomar métodos anticonceptivos hormonales como mecanismo para evitar embarazos (no quiero incluir en el debate a quienes tienen algún tipo de dificultad, eso me parece más complejo aún).

La pregunta se vuelve inevitable porque la duda siempre resuena: ¿lo hago por mí o por él? Durante años, más mujeres de las que imaginaba y muchas más de las que hubiese deseado expresaban que para ellos era mucho más cómodo. Que el condón era muy incómodo y que “cortaba mucho el rollo”. Yo siempre les decía que si tan horriblemente incómodo era, el pene perdería la erección. La respuesta eran risas. Ninguna de ellas se dio cuenta de la intencionalidad de mis palabras.

Una vez leí (lamento en el alma no recordar dónde), que el preservativo era rechazado por los hombres porque “limitar la movilidad de sus fluidos” era algo así como sacrilegio contra el patriarcado. Y, la verdad, viendo no sólo estos argumentos contra el uso del preservativo, sino también la negativa general a que existan anticonceptivos masculinos, da que pensar.

Lo sé. Soy una completa hipócrita, ¿tomarme las pastillas y ahora decir a la gente que no? Pues sí, soy una hipócrita o tal vez una mujer que aprendió mucho de su experiencia. Apenas viví efectos secundarios, pero reencontrarme emocionalmente con mi ciclo ha sido un placer. No tuve un novio que se pensara que estaba de puertas abiertas 24/7 para él y que ignorase mi placer. Y aun así, no hago una buena evaluación.

¿Por qué? Porque, sobre todo, no creo que pueda ser una decisión consciente si ni si quiera conocemos todos los efectos secundarios hasta que no tenemos ya la pastilla en las manos. Porque creo que hay poco seguimiento para todo lo que hay en juego (o te haces análisis privados o espera sentada a que te hagan chequeos de ITS). Porque hay hasta quienes ignoran que la transmisión de ITSs se puede dar sin preservativo y que, por lo tanto, el uso de anticonceptivos hormonales no provoca que puedas pasar del condón.

Sin una buena educación sexual continua y transversal, sin un buen sistema sanitario y un buen seguimiento del caso, utilizar métodos anticonceptivos hormonales me parece una decisión que no se debe tomar a la ligera y que requiere de revisión personal introspectiva. Más que nada, para no caer en todas las trampas de autoconvencimiento que vienen de fuera y atender simplemente a nuestras necesidades.

De Peculiares

¿Sabías que doula significa sirvienta?

¿Qué es una doula?

5 de noviembre de 2018

Xandra Garcia, Sensa

Las doulas son generalmente mujeres que acompañan a otra mujeres durante la maternidad. Aunque en España no existe una formación reglada, en otros países europeos el servicio de las doulas está cubierto por la seguridad social.

Hay estudios que demuestran que el apoyo ofrecido a las familias por parte de las doulas tiene un gran impacto durante el parto en la reducción del 50% de las cesáreas, el 40% del uso de fórceps, el 60% de la petición de uso de epidural, reduce al 25% la duración del parto y contribuye a disminuir la depresión postparto.

Una doula no es personal sanitario, por lo que bajo ningún concepto debe sustituir las funciones de la matrona. No atiende partos, no hace tactos, ni diagnósticos por lo que tampoco receta tratamientos, ni los recomienda.

La función principal de la doula es dar apoyo. De hecho, etimológicamente doula significa sirvienta. Por lo tanto la función principal es estar al servicio de la mujer que contrata sus servicios.

Una doula no juzga las decisiones de la futura madre. Están en continua formación y actualización de forma que cuando la mujer solicite información sobre algún aspecto relacionado con el embarazo, parto, postparto o crianza, ésta le pueda brindar información científica y contrastada para que la solicitante pueda tomar una decisión de forma libre y consciente. Pero en ningún caso intentará llevarla a su terreno. Las doulas son personas con una gran sensibilidad y capacidad de dar apoyo allá donde la familia, pareja o personal sanitario no puede llegar. Y es que la dula se encarga fundamentalmente de reforzar el aspecto emocional de la embarazada que puede sentir en todo momento como sus decisiones son respaldadas y sus dudas resueltas.

Desde el momento en que tomamos la decisión de convertirnos en madres y padres, se inicia una etapa de cambios que producen inquietudes en la pareja. Por lo general, las intentamos resolver mediante el equipo médico que supervisa nuestro embarazo o buscando el apoyo de la pareja y la familia. A veces ocurre que esto no es suficiente. Es ahí donde surge la figura de la doula. Existen doulas especializadas en momentos concretos de este proceso, así podemos encontrar: doulas de concepción, de infertilidad, de embarazo y parto, postparto o pérdida perinatal. En definitiva una doula es “el ángel de la guarda de las embarazadas”.