De Peculiares

Sexo sangriento

 
 

 

 "Siempre me había preguntado 
cómo sería tener sexo con la regla"

Desde el momento en el que nos empezamos a besar en al esquina más oscura de ese antro, me entraron ganas de hacerlo. No pude evitar que las bragas se me mojaran al primer contacto de su lengua caliente y húmeda. En estos días del mes, estoy tan cachonda… “Vamos a mi casa”, le dije.

El tono de urgencia tenía que ser muy evidente porque al instante asintió y cogió nuestros abrigos. Nunca me habría imaginado que el camino a mi casa pudiera ser tan excitante. Cada esquina se convirtió en el refugio de una caricia disimulada bajo la ropa y cada semáforo, en la excusa perfecta para un beso más caliente.

Antes de que me pudiera dar cuenta, me había empujado contra la pared de la entrada de mi casa mientras me lamía el cuello. Con una mano me sujetaba el pelo, mientras que con la otra me acariciaba por dentro de la camiseta. 

Cuando tengo la menstruación, mis pezones están aún más sensibles y un solo roce hace que me entren ganas de mucho más. Con la regla me excito más rápido.

Sus dedos empezaron a recorrer la redondez de mis pechos y acariciaron mi tripa. Iban a entrar dentro de mis pantalones, cuando les interrumpí: “Tengo la regla”. Su mano se detuvo a la entrada de mis bragas y pareció dudar antes de decir: “No va a impedir que nos lo pasemos bien, si tú quieres”.

Con esas palabras, me mojé un poco más. Vía libre. Siempre me había preguntado cómo sería tener sexo con la regla. Le empujé sobre mi cama y me fui desnudando poco a poco. Él no podía apartar la mirada de mí, lo que me hizo sentir aún más sexy. No podía parar de tocarme mi propio cuerpo y cada caricia me calentaba aún más.

Su respiración se aceleraba al ritmo al que yo me desabrochaba la camisa. Y antes de que me empezara a quitar el sujetador, él ya se estaba masturbando sin quitarme ojo. Nunca jamás podré olvidar esos besos.

Por la menstruación, me quedé en bragas. Pero en cuanto me acerqué a él, me las quitó con fuerza. “Quiero besarte”, me susurró mientras mordía mi cuerpo camino de mis piernas. Creo que no se refería a mis labios…

Entre la sangre y lo excitaba que estaba, mi entrepierna era pura humedad. En ese instante, lo que menos me importaba era manchar las sábanas; yo solo tenía un orgasmo en la cabeza. El morbo de tener sexo con la regla hizo que la excitación fuera más fuerte que cualquier pudor, y su cabeza desapareció bajo mi tripa.

Nunca jamás podré olvidar los besos que me dio en el clítoris. Aún me sirven de inspiración cuando quiero ponerme a tono.

Esos pellizcos en los pezones consiguieron llevarme a lo más alto y, de repente, me dejé caer. Solo utilizando la lengua y los dedos, consiguió que algo dentro de mi explotara una y otra vez. Una sacudida brusca y dulce al mismo tiempo; cálida y placentera.

Nunca antes había tenido tantas sensaciones al correrme. Ahora puedo decir, que el sexo con la regla me dio mi mejor orgasmo.

De Peculiares

Copa Menstrual

¡No drama! Así empiezo, sin rodeos, restándole todo el drama que a veces rodea a esta cuestión: el uso de la copa menstrual. Nosotras que nos creímos inventoras de algo súper revolucionario, la copa menstrual existe desde los años 30, lo que pasa que los por cosas de la historia o más bien del machismo y del dinero, otro invento le robó el mercado y todas nos tiramos en plancha olvidándonos de ella hasta hace muy poco. Pero, la copa menstrual es uno de los grandes inventos de la higiene femenina porque, además de ser respetuosa con el planeta y con el cuerpo, nos ayuda a conocernos un poco más.

María Torre Gómez, Ars Eroticas

Tengo unas cuantas razones por las que suelo recomendar el uso de la copa menstrual. Apunta:

1- Te ayuda a saber si tu menstruación está bien o puedes tener alguna infección. Por su olor, color y textura podemos reconocer cómo somos y cómo es nuestra regla.

2- Nos reconcilia con nuestros cuerpos. Cuando vemos lo que nuestro cuerpo es capaz de hacer, ¡cómo no amarlo! Es maravilloso ver que cada una de nosotras tenemos ciclos diferentes y menstruamos de manera distinta.

3- El ciclo no es solo lo que dura el flujo menstrual, por ello es recomendable prestar atención a los cambios que van sucediendo en el cuerpo y cómo nos tomamos la vida. Junto con el flujo puedes ver cómo son los cambios.

Y dirás, vale sí, está muy bien, pero ¡es que no me aclaro cómo ponerla y quitarla! Que no cunda el pánico. En el siguiente vídeo te cuento cómo puedes ponértela, quitártela y limpiarla sin ningún problema.

De Peculiares

¡Chúpame la sangre del coño!

21 de noviembre de 2017

Melanie Quintana

Menstruación, periodo, regla. Llámalo como quieras. El caso es: ¿se puede follar sangrando sí o no? Sí, se puede, siempre se puede, otra cosa es ¿te apetece? Que es realmente la pregunta a la que me gustaría responder, pero tristemente nos preguntamos más si se puede o no hacer algo, que si realmente nos apetece.

En fin, sea como fuere, es un momento del mes en el que te preguntas cómo Edward podía estar con Bella sin morirse por chuparle la sangre del coño, o… Damon con Elena (chiste que comprenderán los fans de los vampiros). Tonterías aparte, es un momento en el que las mujeres viven un cambio hormonal, que puede hacer que se dispare su libido o que se reduzca, dependiendo del caso.

 

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo.
En el caso de que no sea así, libre albedrío

 

Hay quien puede ser reticente a mantener relaciones o encuentros por la sangre –algo por cierto muy natural que nos hace ser humanos –, por asco, por cultura, por prohibición. La mayoría de las veces estos ascos, heredados o adquiridos, son los que controlan nuestros deseos.

He de decir que no existe ninguna contraindicación en mantener encuentros eróticos mientras la tenemos y que en ocasiones pueden llegar a suponer grandes beneficios para nosotras, ya que la penetración ayuda a liberar tensión pélvica y reduce el dolor menstrual durante estos días.

Es la sangre que más nutrientes tiene y no provoca infecciones, aunque sí que es verdad que de haber alguna bacteria o algún virus que pueda provocarlas con la sangre es más fácil que se trasmita. Solución: preservativo.

Siempre podemos utilizar una toalla si no queremos manchar, o jugar con nuestra imaginación y hacerlo en sitios donde no nos importe ensuciar, como puede ser la ducha. En el caso de que a ellos les de apuro meterla y que salga llena de sangre, existe una esponja que nos la podemos introducir –o que nos la introduzcan como parte del juego – dentro de la vagina. Esta absorbe la sangre y podemos prevenir el ataque vampiresco – cosa que si os apetece probar podría valer y ser muy divertido dentro del encuentro –.

 

La penetración ayuda a liberar tensión pélvica
y reduce el dolor menstrual durante estos días

 

Una vez finalizada la aventura es tan fácil como retirarla con los dedos y, si por lo que sea no llegáis, mojándola en la ducha, del peso, se acerca más a la entrada vaginal. Incluso con movimientos de suelo pélvico específicos es mucho más sencillo sacarla. Pero tranquilas, en ningún caso se va a perder dentro de nosotras para siempre.

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo. En el caso de que no sea así, libre albedrío. Si por lo que sea os sentís más cómodas u os apetece mostrar los genitales pero que no se vea el cordón del tampón ni la compresa, siempre podéis utilizar la copa menstrual.

Lo primero siempre es que os apetezca y claro está que le apetezca a la otra persona que se dispone a jugar contigo. Eso sí, aseguraos de que no sea vampiro antes de decirle: ¡Chúpame la sangre del coño!

 

De Peculiares

¿Copa menstrual o tampón?

copa menstrual o tampón

9 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Muchas veces, cuando nos ponemos a pensar en el periodo o nos viene la regla por primera vez, nos hacemos preguntas como: ¿Qué método es mejor? ¿Cuál es el que menos daño me hace? ¿Cómo se pone? ¿Cómo se quita? ¿Y si me voy de viaje? La primera vez que nos baja las preguntas se multiplican y nos entran los nervios y los calores, porque muy seguramente muchas adolescentes no hayan tenido educación sexual y otras tantas se mueren de vergüenza solo de pensar que tienen que preguntar en casa. Así que la mayoría deciden invertir tiempo en internet, encontrándose miles de textos con solo dos opciones: copa o tampón; porque para llegar al free bleeding, las braguitas absorbentes o los paños tienen que pasar por cientos de páginas en las que solo se citan esas dos, así que terminan debatiendo cuál es mejor, un método o el otro.

Buscan respuestas que les lleve a elegir uno u otro método, pero ¿por qué no los dos? Ambos se pueden compaginar, cambiar, entrelazar o llevar en el bolso. Seguramente conoceréis más el tampón, pero la copa menstrual es otro de los recursos que se nos ofrece para el periodo. Ambos, tanto el tampón como la copa, se usan internamente durante el periodo menstrual. La diferencia entre uno y otro es que los tampones absorben la sangre y la copa menstrual la recoge. Es un recipiente de silicona con forma de campana que podéis comprar en la farmacia o en cualquier tienda especializada y se amolda a la forma de la vagina. Hay diferentes tallas, dependiendo de si has dado a luz o no, de si tienes el suelo pélvico dañado o de la cantidad de flujo sanguíneo que expulses durante la menstruación. Al principio se necesita un poco más de entrenamiento para ponerla y quitarla, pero como todo, el ensayo lleva al éxito.

Se conoce menos que los tampones o las compresas porque casi no hacen publicidad de ella. Es un recipiente de larga duración que está preparado para no acumular gérmenes y se puede utilizar hasta toda la noche si es necesario. La copa menstrual se limpia fácilmente con agua en cada vaciado, pero al final del ciclo es necesario hervirla como los biberones, para esterilizarla.

Cada mujer es única y como se trata de que el recurso se adapte a cada una de nosotras y no al revés, nadie mejor que vosotras mismas lo va a saber. Hay muchas razones para usar la copa, como para no hacerlo, igual que pasa con el tampón, la compresa o el paño. Si necesitáis saber la forma de aplicación de la copa os dejamos un vídeo de nuestra compañera María de Ars Eróticas explicando su uso. Os puede ayudar, pero también podéis preguntar en la misma farmacia. En ocasiones suele ir bien probar varios métodos hasta encontrar el que más se adecue a nosotras y con el que más cómodas nos sintamos, para que podamos decidir. Incluso, como os decía al principio, tener varios a nuestra disposición para circunstancias distintas: viajes, vacaciones, casa, etc.