De Peculiares

¿Sabías que hay porno en realidad virtual VR?

¿Sabías que hay porno en realidad virtual VR?

2 de junio de 2019

Melanie Quintana Molero

Para más de unx esto no es una novedad, pero seguro que todavía a algunx le sorprende. El sector no hace más que innovarse incorporando nuevas ideas de guión (aunque no tantas…), nuevas ideas de dirección y nuevas tecnologías, entre ellas la realidad virtual VR, que en otras palabras es que tú puedes ser el protagonista de la escena que estás viendo, con intención de que tengas una experiencia más inmersiva. Los vídeos en 360º y en 3D.

Con este formato puedes interactuar con las personas al otro lado de la pantalla y ver la sala en función a donde apuntes la pantalla del móvil. Obviamente con un visor VR puedes verlo mejor, pero puede resultar bastante incómodo para la interacción contigo mismo, ya que puede confundir al cerebro al tener que tener los ojos puestos en la pantalla, acostumbrarte a las escenas que están viendo por ella y con las manos tocarte, en caso de que lo uses para la masturbación y no solo por ver porno en realidad virtual.

Lo que los llevó a crear este tipo de porno fue contestar a la pregunta: ¿cómo consumirán lxs usuarixs porno en el futuro? Eso sí, la realidad virtual significa mucho dinero para la industria, peroes un flujo de ingresos significativo y creciente”, palabras del CEO de una de las mayores productoras de este mundo, Naughty America, para Forbes. Los usuarios de esta productora descargaron más de 235.000 vídeos para visores de realidad virtual solo en enero de 2017, una cantidad bastante importante teniendo en cuenta la novedad de esta tecnología.

Pero la pregunta que muchxs se harán ahora es: ¿Dónde puedo ver porno en realidad virtual VR en español? Aquí os dejamos una lista de páginas donde podéis vivir la experiencia:

  1. VRBangers
  2. BadoinkVR
  3. SexLikeReal
  4. VirtualRealporn
  5. WankzVR
  6. VirtualTaboo
  7. NaughtyAmericaVR
  8. CzechVR
  9. VRCosplayX
  10. Brus
  11. KinkVR
  12. XVirtual
De Peculiares

¿Sabías que hay personas que tienen un tipo de sonambulismo sexual?

¿Sabías que hay personas que tienen un tipo de sonambulismo sexual?

16 de noviembre de 2018

Laura Marcilla

Se llama sexomnia y es una parasomnia, es decir, un trastorno relacionado con la conducta del sueño. En concreto, las personas con sexomnia tienen comportamientos sexuales, como masturbaciones o intentos de relaciones sexuales, mientras duermen y sin ser conscientes de ello.

Este nombre lo usa por primera vez el Dr. Saphiro en 1996, aunque a veces también se emplean términos como 'sonambulismo sexual' o 'sexambulismo'. A pesar de que la sexomnia tiene algunas características en común con el sonambulismo (por ejemplo, que la persona no es consciente durante los episodios), los expertos piensan que es un trastorno diferente.

Al ser algo que ocurre mientras están durmiendo, muchas personas con sexomnia no son conscientes de este desorden del sueño, y otras solo se dan cuenta de lo que ocurre al encontrar señales a la mañana siguiente, tales como la ropa quitada o manchas de semen, o bien porque sus parejas les cuentan los episodios ocurridos durante la noche anterior.

Esta es una de las razones por las que es muy difícil identificar qué porcentaje de personas sufren sexomnia realmente, aunque se cree que es un fenómeno relativamente frecuente y por lo visto es más habitual en hombres que en mujeres.

Las causas de este trastorno no están del todo claras. Es posible que haya algún componente genético, ya que no es extraño encontrar varias personas de la misma familia con sexomnia. También parece estar relacionado con el consumo de alcohol o de algunas drogas o incluso con el estrés.

Actualmente no existe 'cura' para la sexomnia, de manera que, cuando es necesario, se tratan los síntomas con terapia psicológica y con algunos medicamentos genéricos para la ansiedad. No obstante, no todas las personas que padecen sexomnia lo encuentran problemático. De hecho, hay parejas que incluso informan de que estos episodios que ocurren de vez en cuando les han servido de excusa para continuar con la “faena” una vez que el sexomne se despierta y añadirle un inesperado punto sexy a la noche.

De Mel

¿Sabías que hay quienes pierden la consciencia durante unos segundos tras alcanzar el orgasmo?

¿Sabías que hay quienes pierden la consciencia durante unos segundos tras alcanzar el orgasmo?

30 de mayo de 2018

Rubén Olveira Araujo

El orgasmo es una sensación intensa y explosiva que solo nos alcanza cuando nos abandonamos al placer y nos perdemos entre las olas electroquímicas que sacuden nuestro cerebro durante unos escasos pero satisfactorios segundos, pero hay quienes se abandonan tanto que llegan incluso a perder la consciencia. Tal y como suena: ¡el cerebro se colapsa de placer!

Este desvanecimiento post-orgásmico, más conocido como la petite mort o pequeña muerte, está influenciado por una serie de cambios respiratorios particularmente fuertes que actúan contrayendo la aorta. Como consecuencia, ocurre una hiperventilación –es decir, un exceso de oxígeno en sangre– y tiene lugar una pequeñísima isquemia –una falta de riego sanguíneo al cerebro–. También se ha observado que en el lóbulo temporal, asociado al equilibrio, en ese momento hay menos riego sanguíneo. Todo ello favorece la pérdida temporal de la consciencia o la sensación de vivir la misma.

No hay mucha gente que reaccione así tras la experiencia orgásmica, pero quienes lo han vivido aseguran que se trata de sensación muy intensa que les recorre todo el cuerpo. Así que si en algún próximo encuentro erótico alguien se desmaya, no os preocupéis durante un periodo de tiempo razonable. Eso sí, si se alarga, ya estáis tardando en llamar a la ambulancia.

De Peculiares

¿Sabías que antes de convertirse en insulto ser ‘mamón’ era un oficio?

Mamón como profesión

18 de enero de 2018

Rubén Olveira Araujo

Cuando pensamos en la palabra mamón lo más probable es que lo primero que nos venga a la cabeza sea el estribillo una canción de los Hombres G. Sí, así es, nos referimos a la mítica Devuélveme a mi chica que llegó a convertirse en 1986 en película  y que además arrasó la taquilla estatal de ese mismo año. Sin embargo, lo curioso de la letra es que de los múltiples calificativos que pudiera haber proferido un amante despechado los Hombres G utilizan la palabra mamón para designar a quien les ha robado a su chica. ¿Pero qué es eso de mamón? ¿De dónde viene ese insulto? ¿Tan perverso es ser mamón como para desearles la peor de las torturas: retorcerse entre polvos pica-pica?

El arte de  injuriar está repleto de insultos estrechamente relacionados con la sexualidad y mamón no resulta una excepción. La etimología ya nos da alguna pista: para empezar, va de mamas y, más concretamente, de mamar mamas. A priori, no parece vejativo. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gusta mamar unas buenas mamas? Y por buenas que cada cual se interpele a sí mismo y descubra cuáles son las buenas en base a sus deseos. Pero el hecho de que se utilice como insulto presume una connotación negativa y esta deviene de aquel viejo oficio tan desprestigiado como necesario que dio nombre y significado al actual mamón: la mamonería. 

Los mamomes o mamadores eran aquellas personas, habitualmente ancianas –sin dientes y de manos calientes–, especializadas en sacar la leche de los pechos de las mujeres lactantes. Esto resulta necesario, entre otras situaciones, cuando se lleva tiempo sin amamantar al neonato –sea por las razones que sea–, cuando se da una infección de la mama (mastitis) o cuando una leve obstrucción sobrepasa la habilidad succionadora del bebé para extraer su fuente de alimento y se requiere una boca extra que desatasque este biberón biológico.

¿Por qué no utilizaban un sacaleches de toda la vida? Porque ni el sacaleches es de toda la vida –es más, el primero se creó en 1859– ni se democratizó su uso hasta entrado el siglo XX. Tradicionalmente era una labor de la que se encargaban los maridos, puesto que sacarse la leche a una misma no es algo precisamente sencillo; pero ya fuera por su ausencia, su rechazo a rebajarse a la altura de un mamón, su ineptitud en las artes de la mamonería o porque el asunto mamario se complicaba más de lo esperado, en ocasiones se requería de personal especializado y he ahí cuando recurrían al fontanero de senos: al mamón del pueblo. 

Grosso modo, el proceso de estos especialistas se puede reducir a dos pasos. El primero, colocar las manos –calientes– sobre los pechos de la mujer en cuestión. Y el segundo, una vez calentadas las mamas, extraer la leche utilizando diferentes estilos de succión que, dependiendo del caso, convierten la mamonería en un arte no apto para todo el mundo. Con el fin de conservar cierta privacidad, durante el proceso las mujeres tendían a estar completamente vestidas a excepción de sus pechos, que por cuestiones logísticas obvias quedaban al descubierto.

¿Y se bebían la leche?, puede que os preguntéis. La respuesta es sí: cuando la tenían en la boca normalmente se la bebían, dado que al contrario que ahora, que suele despertar ascos y temores, históricamente la leche materna ha sido un alimento muy valorado. Eso sí, si se creía que la leche estaba infectada –debido a la mastitis, por ejemplo–  entonces se escupía.

A pesar de la importante labor que realizaban –y si no, que se lo pregunten a cualquier mujer lactante con los pechos a punto de explotar–, el oficio de mamón siempre ha estado socialmente muy mal considerado. A día de hoy se desconocen los motivos que iniciaron esta desvalorización de la mamonería, pero partiendo de la puritana historia de la que provenimos no es descabellado pensar que al menos en parte se deba a su relación con la mujer y, más concretamente, con sus senos y la conexión simbólica que tienen estos con la sexualidad.

De Peculiares

¿Sabías que los gays la tienen más grande?

Los penes de los gays son más grandes

09 de noviembre de 2017

Rubén Olveira Araujo

Tras muchos años de (in)discretas comparaciones en las duchas y alguna que otra fanfarronada entre amigos, la ciencia confirma lo que muchos ya sabían: los hombres andrerastas –gays– la tienen más grande que los ginerastas –heteros–. Tanto en longitud como en diámetro. Ya sea en estado de flacidez o de erección. Concretamente, de media gozan de un pene un 6% más largo y un 3% más ancho. ¿En qué se traduce todo esto? En un centímetro más, arriba o abajo.

Al menos, esos son los resultados de un estudio publicado por Anthony F. Bogaerty y Scott Hershberger en la revista Archives of Sexual Behavior. Para ello, los investigadores recurrieron a una muestra de 5.122 hombres recopilada por el sexólogo Aldred Kinsey y, a falta de una, utilizaron cinco maneras de medir el pene. Es más, los científicos se aseguraron de que este resultado no estuviera afectado por posibles factores incidentales, como el peso, la estatura o la educación.

Si bien a día de hoy todavía se desconoce a qué se debe esta correlación entre la orientación sexual del deseo erótico y el tamaño del pene, lo que no cabe duda es de la importancia de la influencia hormonal durante el periodo de gestación y, sobre todo, durante la octava semana de embarazo, momento en el cual se desarrolla el aparato genital externo.