De Peculiares

¿Sabías que el 14 de febrero celebramos algo más que San Valentín?

14 de febrero de 2019

Laura Marcilla

Así es. La mayoría de las personas conocen este día como ‘el día de los enamorados’, y un grupo cada vez más numeroso celebra también lo que han decidido llamar ‘San Solterín’, porque ya está bien de mandatos sociales que nos presionen para tener siempre pareja. Sin embargo, muy poca gente es consciente de que esta festividad también coincide con el Día Europeo de la Salud Sexual.

Este día se conmemora desde el año 2003 y pretende reivindicar la importancia de una sexualidad sana y positiva. No es para nada incompatible con San Valentín, ya que la sexualidad nos acompaña siempre, tanto si estamos solteros, como en pareja o en relaciones poliamorosas.

Pero, ¿qué es realmente la salud sexual? Está claro que la salud es un concepto que va más allá de la ausencia de enfermedades o disfunciones. La OMS la define como “un estado de bienestar físico, emocional, mental  y social”. Esto, en la teoría, significa que necesitamos estar bien en todas las esferas de la sexualidad (y recordemos que la sexualidad lo inunda prácticamente todo). En la práctica, esta definición de salud sexual implica que casi todas las personas podríamos sentirnos mejor y ser más felices si les prestáramos más atención y les diéramos la importancia que se merecen a nuestras sexualidades.

Por ejemplo, una persona que no se siente libre de expresar su identidad de género o su orientación sexual, no está disfrutando de una plena salud sexual. Alguien que tiene problemas de pareja, la persona que se siente culpable por masturbarse o por excitarse ante alguna práctica sexual poco común, quienes se sienten socialmente presionados para vivir su sexualidad de un modo concreto… todas estas personas, aunque por supuesto no están enfermas, sí que podrían gozar de una mejor salud sexual. A veces, esa mejora pasa por conocernos, aceptarnos y querernos a nosotros mismos, y otras veces requiere cambios más profundos en una sociedad que todavía no respeta plenamente los Derechos Sexuales.

Una sexualidad sana debería ser siempre placentera, segura, satisfactoria, respetuosa, divertida, alegre y positiva.

Por desgracia, aún hay muchos datos que indican que debemos esforzarnos un poco más para conseguir la mayor salud sexual posible. Muchas noticias señalan el aumento de las infecciones de transmisión sexual en los últimos años, especialmente entre jóvenes. De hecho, más de la mitad de las personas con algún tipo de infección sexual son menores de 30 años. Por si fuera poco, se calcula que aproximadamente una de cada tres personas portadoras de VIH (el virus del sida), no sabe que es seropositiva. Dejando las enfermedades a un lado, el 20% de los hombres y el 53% de las mujeres en España confiesan estar descontentos con sus encuentros sexuales. Y pese a esta insatisfacción, los sexólogos clínicos señalan que las personas tardan, de media, cinco años en acudir a una consulta desde el momento en que detectan un problema.

Quizá toda esta información suene un poco pesimista o parezca que intentamos ‘pinchar’ los globos de corazones de este día. Pero nada más lejos de la realidad: Cupido y la sexualidad se llevan de maravilla. Este artículo es precisamente una invitación a la reflexión y a la búsqueda de aquello que nos haga disfrutar al máximo de nuestra sexualidad. No importa si te encanta celebrar San Valentín con flores y bombones o si piensas que es un invento consumista y cursi, porque siempre tienes la opción de dedicar este día a hacerle caso a tu sexualidad, contigo mismo o con quien te apetezca compartirlo. Y no porque sea 14 de febrero, sino porque este día del calendario es tan bueno como cualquier otro para empezar a explorarnos, a conocernos, a entendernos, a querernos, a cuidarnos y a mimarnos como nos merecemos.

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5 (no) preliminares para combatir el frío

5 (no) preliminares para combatir el frío

30 de enero de 2019

María Torre, Ars Eróticas

No hay excusas, ni el frío ni la lluvia pueden acabar con nuestros deseos sexuales. Os proponemos 5 (no) preliminares para calentaros antes de llegar a casa. Ideas para ponerlas en práctica mientras estáis tomando una cerveza o un vino. El juego empieza fuera del dormitorio, porque ¿quién dijo que los preliminares son para casa?

Los preliminares son esos juegos que hacemos antes de meternos más en faena, pero no estamos de acuerdo con esta idea, ¿por qué los juegos sexuales no son sexo también? Que no haya penetración o que los genitales no sean los protagonistas no es motivo para no llamarlo sexo. Todo lo contrario, esos juegos pre son a veces mucho más excitantes y satisfactorios que el propio clímax. Y si no que levante la mano a quien no le guste la fase de excitación en la que todo el cuerpo participa. A veces es mucho más placentera que el propio orgasmo.

Además, en esto los heteros no tienen ventajas. Aquí todos podemos practicarlo sin ningún obstáculo. Es cierto que en invierno con las varias capas de ropa que llevamos y la pereza, no vamos a negarlo, el frío da pereza sexual, hace que el sexo sea algo más de interior, pero da igual, podemos combatirlo. Un pequeño anticipo de lo que ocurrirá después mientras estás fuera de casa, te quitará toda la desgana e incluso te atreverás a quitarte una de las chaquetas.

Para los amantes del placer compartido

Ivagina la situación, esto quiere decir que la imagines desde ahí abajo. Tú (chica) estás con tu pareja, hombre o mujer, en este caso da igual, en un bar y te excusas para ir al baño. Te llevas muy secretamente tu bolso porque ahí es donde llevas el arma. Has escondido entre las cosas un huevo vibrador con mando a distancia. Lo sacas, lo activas para que ambos dispositivos se conecten y te lo introduces. Una vez cómoda y segura sales del baño triunfante. Entrega el mando a tu pareja y empieza a vibrar a su antojo. No os vayáis rápidamente a casa, disfrutad de la velada y compartid las sensaciones que sentís. Que se alargue el placer.

Sería una situación muy divertida si estáis en una doble cita y hay posibilidades de abrir vuestro encuentro erótico. Deja que el mando cambie de mano y que jueguen con él.

Si crees que es demasiado eso de llevarte un sextoy, hacedlo más sencillo. Id al baño por separado, quitaros la ropa interior y volved al sitio donde estabais. Ahora los dos sabéis el secreto. ¿Quién aguantará más?

Adivina adivinanza

Otra forma de excitarnos fuera de casa es ponernos debajo de la ropa algo en lo que nuestra pareja jamás pensaría. Y mira, así también nos vale para el frío. Si te atreves y te apetece, ¿por qué no te pones un disfraz de algo que sepas que os excite? Con solo pensar en lo que llevas puesto tú misma te vas a ir calentando.

El truco está en elegir algo sencillo, que no abulte mucho y que tenga los toques necesarios para haceros pensar en cómo de caliente os pone la situación. Ponte algo fácil de quitar por encima y que conste de varias piezas. Por ejemplo, una camisa abotonada. Llegado el momento y con la aglomeración del local y el aumento de temperatura, vas a tener que desabrocharte un poco y ¡zas! ya has lanzado una pista. Sus ojos irán directamente a esa tela que reconoce y que ambos sabéis que no está libre de pecados.

Que todo fluya

Sencillo, rápido y extremadamente excitante. Este truco es infalible. Elige un lubricante o cosmético erótico con alguna propiedad. Que haga cosquillas, que cambie de temperatura, que te refresque y a ser posible que sea comestible.

Haz una excursión al baño. Aplícate el bálsamo por los labios vaginales superiores y listo. Ahora sal ahí fuera y déjate sentir. ¿Por qué no retarle a que haga lo mismo? Pásale el bote y desafíale a que sienta lo mismo que tú. Después hablad sobre lo que está pasando entre vuestras piernas. El sexo oral es el más poderoso de todos, oír qué siente, cómo lo siente y compartir vuestras sensaciones será el principio de un gran fin.

No te despegues del teléfono

Solo por esta vez no dejes tu smartphone. Abre tu aplicación de mensajería instantánea favorita o usa el chat privado de alguna aplicación para parejas y lánzate al sexting. Solo entre tu pareja y tú. Mandaos mensajes que os alteren el ritmo. Podéis elegir entre estar al lado, aunque habléis a través el teléfono, o hacer que no os conocéis. Entre textos y miradas esto puede ponerse muy interesante.

Una de tapas

Ay la comida. Qué tiene que tanto nos estimula y que tanto nos recuerda al sexo. Pasa de recetas afrodisíacas. Pídete una ración de algo y observa cómo se lo come. Tal vez cuando llegue el postre prefiráis comerlo en casa. Vale, puede que si has pedido una de callos pues no sea muy sugerente y no te haga pensar en sexo, pero recuerda que todo está en nuestra cabeza. Que somos capaces de transformar casi cualquier cosa en algo erótico. Y la salsa cayendo por la comisura del labio puede ser realmente excitante. Solo tienes que elegir si tienes más humos de dulce o de salado. Sugerencia: el coulant de chocolate es una opción muy acertada.

Para ponerlo más picante puedes añadir algún toqueteo por debajo de la mesa o por encima de la ropa.

De Peculiares

Estas son las verdaderas razones por la que deberías ver ‘Sex Education’

21 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Todo el mundo habla de la nueva serie de Netflix. Recomendaciones y más recomendaciones, y alguna que otra crítica, pero ¿te han contado realmente por qué deberías verla?

Antes de nada, para esas cinco personas en el planeta que todavía no han leído ni saben de qué va ‘Sex Education’, os resumimos la trama: es una serie juvenil que combina comedia y drama, y que a través de unos personajes, con los que es fácil sentirse identidicadx ya que intentan recoger las situaciones y vivencias más típicas de un adolescente (y no tan adolescente) en la actualidad; te cuentan la aventura de Otis, el protagonista, un chico con una madre Sexóloga (aunque ella se denomina: terapeuta sexual). Él siempre ha sido invisible en el instituto, pero un día, por una serie de desencadenantes, acaba ofreciendo terapia a uno de sus compañeros, y a Meave, la chica que le gusta y que casualmente está presente en este encuentro, se le ocurre que podrían hacer negocio con su sabiduría, ya que Otis tiene conocimientos y habilidades en relación a la terapia de pareja que pueden ofrecer a sus compañerxs de instituto a cambio de dinero. Otis decide aventurarse en este negocio por ella y a través de cada capítulo, teniendo como base su historia de amor, se tocan temas como el aborto, la violencia de género, el abandono familiar, el despertar del deseo, la homosexualidad, las eyaculaciones precoces, la masturbación, la importancia del diálogo en la pareja…

Teniendo esto como base he aquí nuestras 10 razones por las que te invitamos a ver ‘Sex Education’:

1. La Sexología como profesión: Muy pocas series y películas tienen protagonistas en torno a esta ciencia y en esta serie una de las protagonistas es terapeuta. A través de este personaje femenino es posible ver cómo trabaja una sexóloga, qué temas trata y el alcance de su sabiduría, rompiendo ideas como que una Sexóloga solo sabe de ‘follar’, ‘meterla’ o ‘sexo’.

Y también se habla de la importancia de este trabajo en una de las conversaciones que mantiene Otis con su madre, en la que este le pregunta qué hace bueno a un terapeuta, y ella le responde: “Algunos hacen esto por los motivos equivocados, por dinero o prestigio, lo ven como un trabajo, no como una vocación. Este es un curro en el que un error desencadenaría una crisis nerviosa que puede desembocar en décadas de daño emocional. Un buen terapeuta sabe que tiene una gran responsabilidad. Cuesta mantener el equilibrio, hay que escuchar a los demás sin que te arrastren sus problemas. Quienes cuentan son ellos.” [Episodio 2, minuto 2:08]

2. La importancia de la educación sexual: La mayoría de los que estáis leyendo esto sois consientes de la importancia que tiene en la adolescencia tener información de lo que te está pasando. La educación sexual es necesaria a todas las edades, pero es muy importante que esté presente en esta etapa. En la serie podemos ver una a las realidades a la que nos enfrentamos los profesionales de la sexología: No se recurre a nosotrxs cómo aprendizaje sino como última opción. Encontrándonos con dos tipos de situaciones, a) que el centro esté sufriendo una crisis por la falta de educación sexual y que llame a un profesional (tendencia a recurrir después de que pase y no como prevención para que no ocurra, convirtiéndonos en reparadores en vez de educadores), o b) por no gastarse un céntimo en la contratación de un profesional recurren a un profesxr, sin formación ninguna, para que eduque y hable de sexo y genitales (porque solo se tiende a tratar eso). [Episodio 1, minuto 32:35]

3. La masturbación como autoconocimiento: Uno de los temas que Otis trata en uno de los capítulos es la masturbación femenina. Una de sus compañeras viene con la inquietud de que a su pareja no le gusta que ella sobreactúe (y haga lo que se hace en el porno o lo que ella considera que les gusta a los chicos). A él le gusta que ella no finja porque le gusta que las chicas disfruten del sexo y le hace enfrentarse a la gran pregunta: qué quieres tú, qué te excita a ti; y ella no sabe qué responder así que acude a Otis quien le dice literalmente: “¿Y si piensas en las cosas que te gustan cuando te lo montas tú sola? […] Las mujeres se avergüenzan más por la masturbación que los hombres, lo ven como una especie de tabú, algo sucio y no lo es, antes de hablar con él, tendríais que averiguar que os funciona a ti y a tu cuerpo.” Con este tipo de mensajes están invitando a las chicas a descubrir su propia erótica, su cuerpo, sus propios deseos, y desmitificando el tema de la masturbación. La masturbación como autoconocimiento, este es el mensaje que está llegando a través de la pantalla, por lo que: chapó por Netflix. [Episodio 6, minuto 14:41]

4. No tienes un problema con tu cuerpo: También se tratan temas como lo unida que está la cabeza a las reacciones de nuestro cuerpo. El control que podemos tener sobre él con nuestro pensamiento y cómo nos influye el cómo vivimos esa situación: “Tienes que controlar el relato y no que el relato te controle a ti”. [Episodio 1, minuto 36:49]

5. Lo poderosxs que nos hace ser peculiares: Otro de los temas que se tratan en la serie es lo poderosxs que nos podemos sentir cuando nos enorgullecemos de ser quienes somos y cómo somos. Este tema se trata a través del personaje de Eric y su homosexualidad reprimida o su forma de ser y vestir. En uno de los capítulos podemos ver lo fuerte que nos hace explotar nuestra peculiaridad y sentirnos orgullosxs porque eso exactamente sea lo que nos hace únicos; resumiendo: empoderarnos. [Episodio 7, minuto 33:22]

6. Escuchar, ver y sentir: Tres cosas que nos hacen ver el mundo y vivir las relaciones de modo diferente según la atención que le prestemos a cada una de ellas. Otis en el segundo capítulo intenta demostrar a una pareja lo importante que es el se escuchen y se vean para poder sentirse. [Episodio 2, minuto 31:51]

7. Cada persona es un mundo: La profundidad que han creado con cada personaje ha permitido que nos metamos en situaciones como el aborto, la violencia doméstica, el maltrato, la violencia de género, la soledad, la incomprensión, el abandono, la necesidad que todxs tenemos de tener a alguien que nos escuche y nos apoye… Dando la posibilidad a la persona que está tras la pantalla a identificarse y vivir cada situación y a intentar comprenderla desde otros prismas.

8. Tu cuerpo tus decisiones: “Tú decides dónde, cuándo y con quién”, o eso decía Aitana. Este es otro de los temas que se tratan en la serie: la importancia de ser tú quien decide qué experimentar y con quién, si estás preparadx ahora o luego. Esto se hace a través del personaje de Otis y de Tanya, una chica que escribe novelas eróticas y está decidida a perder su virginidad lo antes posible, pero se encuentra con la situación de que aunque su cabeza quiere su cuerpo no, y se provoca un vaginismo. [Episodio 8, minuto 26:08]

9. Feminismo: Aunque no de manera explicita sí que es un tema que se toca a través del personaje de Meave quien lee a escritoras feministas y tiene ideas feministas.

10. Primeras veces: Y por último nos gustaría destacar la idea que recorre esta primera temporada de ‘Sex Education’ y de la que nosotras hemos hablado aquí en la revista: no existe una sola primera vez, la cuál identificamos con la penetración, cada primera vez es una primera vez. El primer beso, el primer abrazo… somos vírgenes todo el rato.

 

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Quickie: Cómo estar satisfechos con 15 segundos de sexo

15 segundos de sexo

11 de enero de 2019

María Torre, Ars Eróticas

Por si no os habéis dado cuenta estamos en la era de la inmediatez. No podemos esperar a nada, lo queremos todo ya. Cuando la última app de moda tarda más de un minuto en descargarse ya resoplamos sintiendo que se nos va la vida. En nuestra intimidad ocurre lo mismo, por eso hemos reducido los tiempos de placer al máximo consiguiendo que 15 segundos sean más que suficientes para sentirnos satisfechas.

¿15 segundos? Perdonadme pero a mí en tan poco tiempo no me da ni para quitarme las bragas. Pero ésta es la realidad, o eso parece. No queremos pararnos a disfrutar, a sentir, no queremos distracciones, solo ir a lo concreto y volver a lo que estábamos haciendo. Ya que estamos predispuestos a disfrutar del sexo rápido aprendamos a exprimirlo al máximo, que los segundos corren.

Me he puesto en manos de una experta, Mary Fernandez, sexóloga en www.sexloveluck.com para que me ayude a disipar todas las dudas sobre por qué queremos sexo rápido y cómo conseguirlo sin agobiarnos mirando el reloj.

Antes de meternos en faena vamos a aclarar qué es un quickie. Un quickie o sexo rápido es un encuentro sexual espontáneo en el que dos personas mantienen relaciones sexuales satisfactorias. Hasta aquí la teoría está muy bien, pero en la práctica es cuando surgen las dudas. ¿Se puede estar satisfecho sexualmente en tan poco tiempo?

Cuando hablamos de quickie y decimos que con 15 segundos bastan, nos estamos refiriendo a la penetración y es que ahí está el truco de esta nueva moda sexual. La personas que afirman sentirse realizadas en su vida sexual en este tiempo, cuentan solamente la duración de la penetración. La sexóloga Fernández explica que al contar solo la penetración se están obviando todas las prácticas que hacemos antes, como las caricias, los besos o el sexo oral que hacen que la excitación aumente y el cuerpo esté listo para alcanzar el orgasmo en esos pocos segundos.

 

Cómo estar satisfechos con 15 segundos de sexo

Fernández nos da 5 claves para que aprovechemos al máximo el encuentro erótico y que nadie se quede con las ganas.  “La primera clave es la complicidad con el o la compañera sexual, saber qué es lo que te gusta y le gusta y cómo estimularle. Para que ambas se sientan satisfechas tienen que conocerse, es fundamental. La segunda es la comunicación, es lo que más te excita y es básico para alcanzar el placer. En tercer lugar una buena lubricación, para que todo fluya mucho mejor. La cuarta conseguir que ambos/as tengan una gran estimulación previa, tiene que existir una alta excitación antes de llegar al coito. Y por último, la quinta clave sería la espontaneidad, el morbo de lo inesperado, de lo prohibido… Cuando ves cierto “peligro”, tiendes a tener más excitación y por tanto más lubricación”.

El sexo rápido puede que sea una moda pasajera, pero el ritmo de vida que llevamos hace que sea cada vez más habitual. ¿Dónde quedaron aquellas tardes de fin de semana de polvos eternos? ¿Se puede estar contento con una vida sexual medida en segundos?  “El sexo rápido es una práctica sexual más, y en este caso sería especialmente idónea en unas situaciones concretas, no en todas. Focalizar todos los encuentros sexuales a esa duración , cuando el cuerpo no siempre está listo en tan poco tiempo, puede acarrear disfunciones sexuales futuras, como por ejemplo, las que son debidas a la presión de lograr o lograrle un orgasmo. Lo ideal sería tener un repertorio sexual lo más amplio posible, incluyendo prácticas de todo tipo” afirma la sexóloga. Si es que ya lo dijo Baltasar Garcián “Lo bueno, si breve, dos veces bueno y aun lo malo, si poco, no tan malo” vamos que en la variedad está el placer.

 

El sexo rápido también es para las mujeres y parejas lésbicas

Otra de las partes que se omite en este venerado sexo rápido de 15 segundos es que está dirigido a la parejas heterosexuales y entorno al coito. Pero el sexo es mucho más que penetraciones y parejas normativas. A las mujeres muchas veces se nos cuelga la etiqueta de necesitar mucho tiempo para ponernos a tono, sin embargo, dice Mary Fernández que “según un estudio, las mujeres se sienten más satisfechas y son las que prefieren este tipo de práctica sexual. Pero, en mi opinión de experta, sinceramente lo pongo en duda, nos faltarían datos de la veracidad del estudio, ¿Realmente puedes tener un orgasmo en 15 segundos y solo con penetración? Lo dudo, y más si no hay estimulación del clítoris. Hay que tener en cuenta que no son 15 segundos, porque no se cuenta la estimulación previa al coito”. Por otra parte, la experta aconseja haciendo referencia a que a las mujeres les cuesta más excitarse, que se atrevan a conocer más y mejor sus cuerpos y dice contundente:ya no necesitamos ni dos minutos para estar a tono, que no nos engañen, hay succionadores de clítoris que lo consiguen en menos tiempo”

En cuanto a la heteronormatividad, Fernández considera que “cualquier tipo de pareja sea homosexual o heterosexual, puede incluso tener varios orgasmos sin necesidad de llegar a esos 15 segundos de penetración”.

En los encuentros sexuales también observamos una brecha generacional y es que, en el estudio que Fernández menciona, los jóvenes menores de 35 años son los que prefieren el sexo fugaz y los mayores dedicarle más tiempo a sus encuentros eróticos. “Vivimos en una sociedad, donde las prisas están por bandera, vamos corriendo a todos lados, y sobre todo la población más joven. Cada vez hay más quehaceres y menos tiempo, y a veces lo quitamos de lo verdaderamente importante. Por eso, ha salido esta nueva práctica sexual, donde en “menos tiempo” podemos tener el mismo placer.  En mi opinión, creo que las personas más jóvenes prefieren emplear menor tiempo y obtener “los mismo beneficios” y así poder hacerlo más asiduamente sin “perder mucho tiempo” para poder invertirlo en otras actividades. Sin embargo, la población más adulta prefiere invertir más tiempo en el sexo aunque no lo haga con tanta asiduidad”.

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Te declaro culpable

 "Totalmente ofrecida a ti, te dispones
a acoplarte sigilosamente a mi cuerpo.
Me embistes sacudiéndome de arriba
a abajo con mi estrepitoso gemido,
rompiendo el silencio de la noche.
"

IRIA FERRARI

 

Te declaro culpable de mis desvelos.

Te despiertas en medio de la noche sofocado por el calor y tu cuerpo me busca insolentemente. Un solo roce, una caricia, hace que en sueños yo me deje llevar. Soy tu alivio obsceno y tu cuerpo en conexión perpetua con el mío sabe cómo se puede calmar. Nos invade la oscuridad, solo la triste penumbra de las farolas de la calle entrando a fisgonear por las rendijas de la persiana iluminan con su tenue luz el cuarto. Apenas te puedo ver, pero si siento tu cuerpo cerca de mí y el rastro de tu calor sobre las sábanas. Tú respiración en mi nuca eriza mi piel aún dormida.

Te declaro culpable de mis desvelos, porque tú no me follas... ¡no! Tú haces de mi piel un homenaje. Me veneras como a una diosa para depositar tu tributo líquido en mi interior. Rabiosamente tuya intento no despertar, pero sabes que mi cuerpo te pertenece y acabaré por dejarme llevar. Encadenando mi sexo al tuyo por la eternidad.

Totalmente ofrecida a ti, te dispones a acoplarte sigilosamente a mi cuerpo. Me embistes sacudiéndome de arriba a abajo con mi estrepitoso gemido, rompiendo el silencio de la noche. Me encierras en tu burbuja particular en la que solo existimos tu y yo y nada más. Las cuatro paredes que nos envuelven son nuestro altar y tú estás dispuesto a rendirme verdadero culto.

Tus manos me recorren sin cesar, me pellizcas las nalgas con tus fuertes manos y me besas mientras tu polla palpita en mi interior. Acaricias mi piel que te pertenece. Adoro cada instante de tus desvelos y tu intento por sofocarlos en mi interior. Mi vida, nadie más me sabe follar así.

Sabes de sobra lo que me gusta, como si estuvieras conectado a mi mente. Desde siempre lo has sabido, desde hace mucho tiempo ya. Quizás en otra vida ya me adorabas nocturnamente sin cesar. Tus caderas se mueven en un ritmo tribal mientras yo muerdo la almohada para así mis gemidos aplacar. Tus dedos insolentes buscan mi boca. Los chupo y les ofrezco mi húmeda y caliente saliva. Te desplomas sobre mí desfalleciendo con un grito susurrado a mi oído, abrazando el temblor de mi cuerpo, te acomodas para de nuevo descansar. Acunándome como a una niña, encendiéndome como a una mujer.

Parece que toda tu energía desaparece con el placer. Te vacías por completo en mi interior. Mi coño rebosa en un reguero líquido y pegajoso que se escurre entre mis piernas. Descansas exhausto mientras tu respiración se vuelve a relajar. Mis pupilas se abren de par en par. Tu tributo me ha llenado de viva energía y mi cabeza comienza a despertar. Ardo cómo el ave fénix y quiero echar a volar. Pero tu cuerpo aplastando el mío lo retiene inmovilizado de manera que me recuerda que soy inmensamente tuya.

Te pertenezco. Mi cuerpo, mi alma, mi sed te pertenece. Por ello te declaro culpable de causar mis desvelos y me declaro cómplice absoluta por dejarme llevar a tu infierno de lujuria.

De Peculiares

Nuevo año: 5 propósitos peculiares sobre sexo

Propósitos sobre sexo

28 de diciembre de 2018

Laura Marcilla

Ahora que el fin de año está a la vuelta de la esquina, muchas personas deciden fijarse ciertos objetivos de cara al año siguiente. Incluso quienes no son fans de este tipo de tradiciones, seguro que han encontrado ya varios artículos o noticias relacionadas con los famosos 'propósitos de año nuevo'. Algunos de los más comunes giran en torno a cosas como dejar de fumar, hacer más ejercicio, dedicar más tiempo a los amigos, viajar, etc. Lo que todos ellos tienen en común es que son metas que esperamos que nos acerquen un poquito más a la felicidad. Ya que la sexualidad es, sin duda, un elemento esencial en la vida de todas las personas, así que disfrutar de  una sexualidad sana y plena puede contribuir a la causa.

Así que, tanto si sois de los que se fijan propósitos de año nuevo como si no: seguid leyendo. Os prometo que ésta no es la típica lista de propósitos, es una muy peculiar que podréis empezar cualquier día del año, incluso sin salir de la 'cama'.

1. (Re)descubre tu cuerpo

Este punto se refiere a algo más allá de la masturbación. Ya hay muchas guías y consejos sobre cómo mejorar el autoerotismo con uno mismo, y además no todas las personas se sienten cómodas con esta práctica. Masturbarse o no hacerlo son opciones igual de válidas, pero hay muchas formas de disfrutar de nuestro cuerpo y llegar a conocerlo mejor y no todas ellas giran en torno a nuestros genitales. De hecho, las personas que se masturban habitualmente, aunque conocen muy bien qué formas de estimulación les provocan más placer, pueden desarrollar también la costumbre de recurrir siempre a las mismas técnicas, de repetir los mismos procedimientos, en definitiva, de caer en la rutina con uno mismo. Seas o no una persona que se masturba, puedes poner en práctica esta sugerencia. Explora tu cuerpo con todos tus sentidos. Hazlo sin ánimo de juzgarlo, simplemente por disfrutar de las sensaciones que puedes despertar, especialmente en zonas a las que les prestamos menos atención o con nuevas formas de estimulación. ¿Alguna vez has comprobado lo sensibles que son los huecos de la parte posterior de rodillas y codos? ¿Has olido tu propio pelo o te has acariciado la cara y el cuello con él? ¿Has observado cómo cambian de textura tus pezones al tacto de diferentes tejidos? Esto también es autoconocimiento y aunque quizá no sea la manera más efectiva de alcanzar el orgasmo, si puede resultar placentero y es un experimento apto para todos los públicos.

2. Amplía tus horizontes

Al menos una vez al año, atrévete a salirte de tu zona de confort. No hace falta hacer grandes cambios ni experimentar prácticas que sintamos que nos van a desagradar, pero sí es interesante dar pequeños pasitos para hacer que el abanico de posibilidades sea cada vez más variado. Para cada persona este punto puede representar algo totalmente diferente y por supuesto es uno mismo quien debe juzgar qué ideas son suficientemente novedosas sin llegar a ser incómodas o forzadas. El rango puede variar desde introducir pequeñas novedades hasta atreverse con grandes retos pendientes. Tener sexo a plena luz, realizarse una sesión de fotografías eróticas, masturbarse delante del espejo, probar un juguete erótico, tener relaciones en un sitio poco común, atreverse con alguna práctica nueva, añadir algún alimento a un encuentro sexual, consumir pornografía en compañía, disfrazarse e interpretar personajes, practicar sexo en grupo… La lista es interminable y cada uno puede confeccionar la suya propia. Cualquier “experimento” será válido y positivo. Si el resultado no nos convence, no tenemos por qué volver a realizarlo, pero… ¿y lo maravilloso que será si descubrimos algo nuevo que añadir a nuestro repertorio erótico?

3. Cultiva tu imaginación

Aunque parezca sencillo, este propósito requiere más trabajo de lo que pueda parecer. En muchas ocasiones recurrimos a la pornografía de manera casi automática, o a fantasías sexuales que ya conocemos de memoria. Nuestro cerebro es nuestro órgano sexual más potente, pero a menudo no le prestamos toda la atención que se merece. La imaginación es una habilidad que se puede entrenar, y cuanto más se usa, mejor funciona. Pero si en un primer momento nos cuesta arrancar, siempre podemos recurrir a otros medios, como los relatos eróticos. De hecho, una forma de potenciar la imaginación, más allá de cerrar los ojos y concentrarnos, puede ser escribir nuestras fantasías. Ni siquiera hace falta que sea un texto con principio y con final, una simple lluvia de ideas con los elementos que queremos incluir puede ser más que suficiente para espabilar a nuestro imaginario adormecido. Si además conseguimos una historia bien desarrollada y nos sentimos orgullosos del resultado, mejor que mejor. No olvidéis que en ese caso podéis animaros a mandar vuestro texto y ayudar a alimentar las fantasías de otras personas. Otros elementos también pueden ayudarnos a crear ambiente a la hora de fantasear: velas, incienso, música, alguna escena de película que se corta en el mejor momento y queramos continuar. El límite es la imaginación y la imaginación no tiene límites.

4. Olvídate del orgasmo

Y hasta del coito. Los comúnmente llamados preliminares, no existen. Todo lo que rodea al coito también es sexo, pero la sociedad nos inculca que lo “importante”, “lo que cuenta” es la penetración y el orgasmo. Y sí, puede que muchos de nosotros tengamos ya este mensaje bastante claro, pero del dicho al hecho hay un trecho, e incluso las personas más conscientes de lo malo que puede ser el coitocentrismo pueden en ocasiones sorprenderse a sí mismas pensando o planeando el momento de la penetración, o analizando las posibilidades de alcanzar el orgasmo. Que por supuesto que el orgasmo no tiene nada de malo (faltaría más, con lo maravilloso que es), pero perdernos el placer presente esperando el placer futuro sí que es un desperdicio, y sin embargo… que tire la primera piedra a quien nunca le haya pasado esto. ¿Dónde radica la dificultad de este propósito? En que conjurar las palabras “no pienses en un elefante rosa” automáticamente trae a nuestra mente al dichoso elefante rosa. Y lo mismo pasa con el orgasmo. Este punto requiere entrenar la capacidad de dejarse llevar, de abandonarse, de perder el control. Algunas técnicas de relajación o de mindfulness pueden ayudarnos con esto, y muchas personas se sorprenderán al descubrir que olvidarnos del orgasmo muchas veces nos conduce a él, sólo que sin buscarlo. Y si no hay orgasmo, tampoco hay drama, porque igualmente todos los caminos eróticos llevan al placer.

5. Habla de sexo sin tabúes

Ah, pero… ¿esto no lo hacíamos ya? Pues resulta que no tanto como creemos. Quizá en nuestro círculo cercano y sobre ciertos temas socialmente aceptados no nos cueste demasiado hablar de ello, pero en otros contextos o sobre otros aspectos relacionados con la sexualidad, aún seguimos (auto)censurándonos, aunque sea de manera inconsciente. Sí, todos hemos presumido de algún encuentro sexual en una reunión de amigos, pero… ¿podemos discutir sobre qué anticonceptivo nos planteamos usar delante de nuestra familia? ¿Podemos hablar libremente de nuestros genitales sin recurrir a apodos cómodos o eufemismos? ¿Cuándo estamos menstruando, lo contamos abiertamente? Y si lo contamos, ¿cuántas veces usamos expresiones como “esos días del mes” o “problemas femeninos”? Pensamos que la sexualidad ha dejado de ser tabú, pero los temas y los lugares permitidos aún los marca la sociedad. Puede que este supuesto “decoro” venga de la idea de que hablar de sexo siempre es algo erótico o incluso obsceno, pero lo cierto es que la sexualidad es tan natural como la respiración. El lenguaje importa, la manera en que comuniquemos las cosas y la actitud con la que lo hagamos puede ayudar a reivindicar la sexualidad como un hecho y un derecho. A poco que observemos nuestra conducta o nuestro vocabulario  y realicemos pequeños cambios, estaremos poniendo nuestro granito de arena para ayudar a normalizar la sexualidad de una manera positiva. Hablar de sexo es tan sano como practicarlo.

Estos son solo algunos de los propósitos sexuales que toda persona puede llevar a cabo. Qué maravilloso sería que todos ellos fueran algo que integrásemos en nuestra vida diaria. Y aunque no son incompatibles con los propósitos más “clásicos”, tampoco tienen nada que envidiarles y son indudablemente peculiares.

De Peculiares

Mi verdadero despertar sexual

 

 

 

 
 "Me ha costado muchos años comprender que
no soy rara, que no soy mala. Que soy
inmensamente especial en todas y
cada una de mis facetas."

 

IRIA FERRARI

 

¿Por qué en el sexo no era igual?

Sensitiva, complaciente y hermosamente lasciva. Durante años experimenté en diferentes y anodinos cuerpos. Buscaba sensitiva información tapando vacíos emocionales. A veces con orgasmos fingidos, con rabia, sedienta de desnudez. Ávida de encontrar esa sensación de verdadero placer.

Quería agradar. Excitar y aprender a marchas forzadas. Pero, no llegaba a nada, me sentía vacía y a la vez maniatada por no poder expresar todo lo que sabía en mi interior se escondía. Esperando a salir como una oruga que se mantiene a salvo en su capullo, esperando el momento perfecto para desplegar sus hermosas alas.

Quería expresarme mediante el tacto, los besos y el sexo. Llegue a pensar que no estaba actuando bien y que ese no era mi lugar. No sabía bien donde me quería ubicar. Por aquel entonces, abandonaba camas y cuerpos de madrugada para resguardarme sola en mis pensamientos. Llegué a pensar que yo no era la adecuada, que no debía sentir así, sentía que no debía liberar a mis propios prejuicios impuestos.

Mi mente mantenía a ralla todo intento de fuga de mi verdadera libertad, soterraba toda expresión corporal después de cada encuentro sexual con extraños porque sabía no eran los idóneos para tal demostración. Dejando a amantes abandonados al azar.

En aquella época no sabía aún que lo que estaba haciendo era sujetar y mantener bajo control a aquella diosa empoderada que habitaba dentro de mí. Tan ninfa, tan salvaje. Así mágica, táctil, cariñosa y ardiente. Dentro de mí se escondía esa verdadera YO. Pero, no estaba dispuesta a dejarla salir tan fácilmente.

El paso de los años y el recorrido de otros cuerpos me enseño a ser paciente, a respetarme y sobretodo a amarme por encima de todo. Ser alguien con esa capacidad especial de amar no es fácil y acabas siendo un blanco para los que no son cómo tú y te utilizan en su propio beneficio. Así que aprendes a follar como mero entretenimiento. Sin objetivo.

Finalmente harta de experiencias vacías y sin sabor a piel, volví a permanecer dormida en estado de coma. A la espera por mucho tiempo de que algo removiera mis entrañas. Alguien así tan puramente sensitiva como yo, acaba por amar con las vísceras. Así que me mantuve a la espera. Alguien me despertaría de mi propio letargo impuesto para no sentir... ni con mi cuerpo, ni con mi corazón.

 
 
 "Ser alguien con esa capacidad especial de amar no es fácil y acabas siendo un blanco fácil para los que no son cómo tú y te utilizan en su propio beneficio. Así que aprendes a follar como mero entretenimiento. Sin objetivo."

 

Y sin más, con el pasar de los meses en el calendario, escondida en mi propio armario personal... apareció él. Con aquella mirada transparente de color verde mar.  Sus grandes manos se deslizaban sobre el volante de su coche, mientras yo observaba atentamente e imaginaba cómo se deslizarían sobre mi piel desnuda. Necesitaba sacar a pasear a mi ninfa dormida. Necesitaba follar, acariciar, sentir y gozar de nuevo.

Me sentí como en casa a su lado, desde la primera cita. En lo más profundo de mi interior sentía miedo de volar. De nuevo sentir atracción física, química y visceral removía mi interior haciendo que debatiera con mi YO interior. No poder sacar a pasear al demonio que habita en mí me consumía internamente.

Mi batalla interior era devastadora. Sabía bien lo que se escondía tras esa coraza que me había impuesto a base de desilusiones y cuerpos vacíos usados. Pero, su olor me enloquecía. Era penetrante y estremecedor. Su sola presencia a pocos metros de mí erizaba mi piel y me recordaba lo terrenal de mi cuerpo cansado de esperar.

Sus labios se posaron sobre los míos afianzando un beso. Con solo ese pequeño y a la vez tan grande gesto supe estaba ante mí un empotrador nato. Su manera de sujetar mi cara con ambas manos, la respiración entre cortada y el calor que emanaban sus gruesos labios me hicieron volar.

Quería probar más. Aquello me supo a poco. Quería saber que otro As en la manga escondía aquel hombre que desde un principio me pareció anodino. Su sola presencia me suscitaba querer indagar mas en él y su manera de follar.

Fue atracción sexual al primer roce. Esas cosas ocurren pocas veces, o al menos a mí no me había sucedido muy a menudo a lo largo de mis años de experiencias sexuales. Aquella primera cita no fue a más. Se comportó como un verdadero caballero y debo reconocer que aquello me desconcertó e incluso llegó a molestarme mas de lo previsto. ¿Acaso no me encontraba atractiva?

Pasaron algunos días antes de nuestro primer verdadero encuentro. También sus noches y la búsqueda de mi propio placer. Me llegué a masturbar varias veces para aplacar aquella ansiedad. Desgasté mis dedos dentro de mi vagina imaginando como sería aquel hombre en la cama.

Me perturbaba el hecho de que mis expectativas no fueran cumplidas después de todo. Y llego aquel gran día. El teléfono sonó y me puse muy nerviosa.

– ¿Que tal preciosa? Tu y yo tenemos algo pendiente...

 
 
 "Se comportó como un verdadero caballero y debo reconocer que aquello me desconcertó e incluso llegó a molestarme mas de lo previsto. ¿Acaso no me encontraba atractiva?"

 

Aquellas palabra erizaron toda mi piel. Era insano, destructivo e irracional. Le deseaba como un animal. Mi hambre se comportaba primitiva, insaciable, voraz. Mis pensamientos no se detenían. No podía parar. Sólo deseaba follar, follar, FOLLAR. Quería sentirle horadando mis entrañas, invadiéndome hasta el centro del pecho, quemando con su lava hasta prenderme como el fuego. Todo eso y mucho más.

Fue vernos y nuestras bocas se buscaron, mi lengua se enredó a la suya como una serpiente. Besé su cuerpo, bajando por su pecho, recorriendo con deleite aquel cuerpo. Podía oler el miedo que sentía ante mí, quería aplacar a mi bestia interna. Pero yo no estaba dispuesta a detenerme por nada.

Abrí mis fauces para engullir su polla hasta la garganta. Mis labios lo apresaron mientras me alimente de ella hasta la última gota. Sentía hambre de sexo irracional, voraz. No podía parar. Ni quería. Estaba totalmente desbocada como un potro salvaje.

Su jadeante respiración dio paso a mi turno mientras un espejo era testigo en aquel pequeño almacén olvidado. Chupo mi vulva, mordisqueando los pliegues, lamiendo despacio, cada recoveco. Saboreando detenidamente mi sal.

– Para o llegaré. – Gemí sin convicción.

Se aferro a mis caderas, engulló mi sexo y, con un gemido agónico, me corrí. Giró mi cuerpo de modo nuestro reflejo fuera más claro en el espejo. Mientras sujetaba mi cuello con una mano y deslizaba sus largos dedos por mi boca. Con la otra introducía sus dedos abriéndose paso en mi húmedo sexo.

Su miembro se aferró a mí sin previo aviso. Agarrando mis glúteos, separando mis piernas. Su sexo era duro y sus embestidas también. Hacía tiempo no sentía vibrar a mi cuerpo así. Los espasmos nos sacudieron a ambos mientras él gemía agónicamente en mi oído y yo estallaba en un sonoro orgasmo.

­– Tengo más hambre de ti, quiero conocerte más. Quiero pasear contigo. – Me dijo mientras nos vestimos agarrando fuertemente mi mano para no dejarme marchar.

Mi mirada desconcertada  me delató, pero aquella vez, mi cuerpo no salió corriendo como las otras veces. Él no iba a ser otro amante abandonado. Necesitaba curasen mis heridas, que me arropasen. Y su mirada felina me ofrecía amor y confianza.

Aquella iba a ser una de tantas miles de veces en las que nuestros cuerpos y almas se fusionarían. Aquel encuentro fugaz  fue todo un acierto y comencé a comprender propio mi deseo. Desde entonces aprendí a vivir mi sexualidad sin reparos. Ahora él sigue esperando cada noche un solo roce para volvernos a enredar, y yo me dejo llevar por su excitante magia que nunca se apaga.

De Peculiares

¿Sabías que hay personas que tienen un tipo de sonambulismo sexual?

¿Sabías que hay personas que tienen un tipo de sonambulismo sexual?

16 de noviembre de 2018

Laura Marcilla

Se llama sexomnia y es una parasomnia, es decir, un trastorno relacionado con la conducta del sueño. En concreto, las personas con sexomnia tienen comportamientos sexuales, como masturbaciones o intentos de relaciones sexuales, mientras duermen y sin ser conscientes de ello.

Este nombre lo usa por primera vez el Dr. Saphiro en 1996, aunque a veces también se emplean términos como 'sonambulismo sexual' o 'sexambulismo'. A pesar de que la sexomnia tiene algunas características en común con el sonambulismo (por ejemplo, que la persona no es consciente durante los episodios), los expertos piensan que es un trastorno diferente.

Al ser algo que ocurre mientras están durmiendo, muchas personas con sexomnia no son conscientes de este desorden del sueño, y otras solo se dan cuenta de lo que ocurre al encontrar señales a la mañana siguiente, tales como la ropa quitada o manchas de semen, o bien porque sus parejas les cuentan los episodios ocurridos durante la noche anterior.

Esta es una de las razones por las que es muy difícil identificar qué porcentaje de personas sufren sexomnia realmente, aunque se cree que es un fenómeno relativamente frecuente y por lo visto es más habitual en hombres que en mujeres.

Las causas de este trastorno no están del todo claras. Es posible que haya algún componente genético, ya que no es extraño encontrar varias personas de la misma familia con sexomnia. También parece estar relacionado con el consumo de alcohol o de algunas drogas o incluso con el estrés.

Actualmente no existe 'cura' para la sexomnia, de manera que, cuando es necesario, se tratan los síntomas con terapia psicológica y con algunos medicamentos genéricos para la ansiedad. No obstante, no todas las personas que padecen sexomnia lo encuentran problemático. De hecho, hay parejas que incluso informan de que estos episodios que ocurren de vez en cuando les han servido de excusa para continuar con la “faena” una vez que el sexomne se despierta y añadirle un inesperado punto sexy a la noche.

De Peculiares

Razones por las que te puede doler al practicar sexo

dolor al practicar el coito

24 de octubre de 2018

Melanie Quintana Molero

¡Esto no debería de pasar! Empecemos por ahí. Pero en el caso de que pase de manera puntual o de manera más continuada mira a ver por qué puede ser. No te calles porque creas que la otra persona no lo va a entender o por creer que estás rompiendo la magia del momento. No sirve de nada sufrir en silencio. Dicho esto, estas son algunas de las razones por las que puede ser dolorosa una relación coital.

– No estás lubricada: o al menos, no lo suficiente. Aunque la vagina está preparada para lubricar de manera natural, puede ser que estés experimentando una época de menor lubricación y esto puede ser causa de molestias, incluso puede llegar a doler según la fricción que tengas en la zona. Si es este el caso, un lubricante seguro que te alivia, a poder ser alguno que cuide el pH. Y procura no remplazar el lubricante por saliva o vaselina… estas últimas no te van a funcionar igual y puede que acabes experimentando el mismo dolor.

– Extra limpio: En ocasiones ducharse a diario o limpiarse la zona vaginal con geles de baño y toallitas íntimas cada dos por tres puede acabar con tu propia flora vaginal, dejándola desprotegida y siendo propensa a gérmenes que se eliminarían con nuestras propias defensas. Los productos más naturales pueden ayudar, pero aunque suene raro: prueba a limpiarte menos. El vello púbico también es una barrera natural contra los gérmenes, la falta total de él puede dejar desprotegida tu vagina.

– No hormonas igual: El estrés a veces puede hacer que tus niveles de estrógeno bajen provocándote sequedad vaginal, incluso ciertos medicamentos (algunos que sean agresivos para la flora vaginal) o la menopausia, pueden ser causantes de esto. El estrógeno es lo que mantiene tu vagina lubricada, por lo que si tus niveles están bajos puedes llegar a experimentar un encuentro doloroso.

– La postura: También puede ser que la postura en la que estás practicando el coito no te venga bien. Si el pene de tu pareja se curva hacia la izquierda o la derecha algunas posturas pueden ser incómodas, ya que la vagina también puede estar curvada hacia un lado o hacia otro provocando que ambos genitales no coincidan bien. Probad a cambiar de postura.

– Un pene grande: ¡Pues sí! Puede ser por tenerla grande, pero ¿qué es grande? Pues depende de la capacidad vaginal que tengamos. Hay vaginas que no se amoldan igual a ciertas dimensiones. Si este es el caso, tenéis la posibilidad de ser imaginativos y probar a mantener relaciones aconceptivas.

– Vaginismo: El vaginismo se produce cuando tu vagina instintivamente contrae los músculos y no deja que nada entre en ella. Es un acto reflejo del cuerpo debido a un impulso neuronal del cerebro. Es decir, tu cerebro instintivamente le manda señales a los músculos de la vagina para que se cierren. En caso de que sea vaginismo la mejor solución es acudir a un profesional de la sexología. (Entre nuestros colaboradores puedes encontrar a varios sexólogos y sexólogas.)

– Falta de excitación: Las prisas no son buenas y menos cuando intentas no experimentar dolor con la penetración. La excitación empieza en el cerebro, baja por todo el cuerpo y prepara tu vagina. La conquista, el juego previo de miradas, las palabras subidas de tono o cualquiera de los métodos que te funcione para elevar tu excitación va a provocar una mejor lubricación.

– Candidiasis: La cándida es un pequeño hongo que tenemos las mujeres en la vagina (aunque puede estar ubicado en diferentes zonas de nuestro cuerpo) y que normalmente está dormido, pero el crecimiento excesivo y repentino de este hongo puede desequilibrar los demás microorganismos de la flora vaginal y provocar una infección. Se manifiesta con alteraciones en el flujo vaginal, irritación dentro o alrededor de la vagina y puede incluso doler cuando vamos a mear y por descontado puede ser el causante del dolor durante el coito. Si crees que puede ser la candidiasis la que te está provocando el dolor acude al médico para su tratamiento. (Normalmente suele durar una semana y es recomendable que os tratéis ambos.)

– Vejiga caída: La vejiga está ubicada detrás de la pelvis, delante de la entrada vaginal. Son los músculos de la pelvis los que se encargan de sujetarla, está separada por una pared fibromuscular y si en un momento dado y por diversas causas se debilita puede provocar que se caiga y ser la causante de que la penetración sea dolorosa. (En este caso es mejor acudir al médico.)

En el caso de que no sea ninguna de las opciones anteriores es conveniente que te acerques al médico y le pidas consejo. Puede que tu caso en concreto necesite de un seguimiento más exhaustivo.

De Peculiares

Sexo sucio

"La mirada hacia la violencia sigue haciéndonos dependientes de este sistema que sigue aprovechándose de nosotras. No nos protegen, hacen negocio"

 

Maitena Usabiaga Sarasua

11 de septiembre del 2018

Si has empezado a leer este artículo porque creías que encontrarías perversidades eróticas, juegos salvajes o un fragmento donde las fantasías campen a sus anchas, no es precisamente lo que vas a encontrar. Esto es una reflexión sobre el lado oscuro del sexo, un lado que nos persigue desde hace demasiado tiempo y que al parecer sigue haciendo negocio.

 

sexo sucio

 

Un lado del sexo que se sigue relacionando con violencia, enfermedades o patologías, es decir, la relación directa con lo que consideramos el ‘mal’. ¿Será que la iglesia tiene razón? Porque, desgraciadamente, ha dicho demasiado respecto al sexo, y sigue haciéndolo con palabras, hechos o a través de nuestros cuerpos. Y es por la Iglesia por lo que le damos este significado a todo lo relacionado con lo sexual, a nuestro cuerpo y a los placeres. Nos dijeron, hace ya más de 2.000 años, que debíamos de huir ante las tentaciones del cuerpo, que el sexo era (y para ellos sigue siendo) impuro, sucio y pecado. Y aunque parezca mentira, estas ideas siguen vivas hoy en día.

 

"Y es por la Iglesia por lo que le damos este significado a todo lo relacionado con lo sexual, a nuestro cuerpo y a los placeres"

 

Indudablemente han hecho un buen trabajo, han conseguido que sigamos hablando de ello(s) y siguen influyendo en los discursos imperantes sobre el sexo, aunque ahora estén disfrazados de marcas de condones. Creo que uno de sus éxitos se debe a que redujeron toda cuestión existencial, toda duda sobre cómo tenemos que comportarnos, hacia dónde vamos, en dos categorías simples: el bien y el mal. Dentro de cada una de ellas se recogían actos, pensamientos, deberes, lecciones..., y como podemos comprobar para la Iglesia el sexo estaba dentro de la categoría del ‘mal’. Y no sólo el acto, sino que también los pensamientos relacionados con ello, incluso el ser mujer, menstruar, correrse fuera de la vagina o imaginarte los pechos de tu vecina. ¿Difícil de escapar verdad?

Esta moral estaba llena de exigencias imposibles de cumplir, incluso para aquellos que cumplían más o menos todos los requisitos fundamentales: ser hombre, trabajar en algo honrado, servir al imperio, ser fiel a tu dios, casarte con una mujer decente y tener niños (en masculino). Y si no cumplías con ellos debías rendir cuentas a ese dios que te había dado la vida, y confesarte, porque la culpa te carcomía por dentro. Y así se inventó la culpa, esa emoción construida que hoy día nos sigue haciendo tanto daño. La culpa alimentaba al pecado y el pecado al final facilitaba mucho el trabajo a los controladores. Estas son las palabras de un dios patriarcal y puritano. Jódete y baila y a ver si puedes salir de ésta gozándola.

 

"La culpa alimentaba al pecado y el pecado al final facilitaba mucho el trabajo a los controladores"

 

Con esta formulación que nos precede está claro que nuestra relación con el cuerpo, con el placer y qué decir de la relación con los otros cuerpos, no ha sido ni es fácil y supongo que nunca será fácil. Fácil entendiéndolo como un camino sin obstáculos ni dificultades; y no será porque todas las relaciones conllevan obstáculos y dificultades, inevitablemente.

Hoy día nos encontramos con algunas de esas dificultades relacionadas con nuestros cuerpos, placeres, identidades o deseos, e intentamos luchar contra ellos como podemos, claro está. Pero últimamente estoy muy removida con las estrategias que estamos utilizando en contra de lo que llamamos violencia sexista, machista o de género.

Estoy removida porque sigo escuchando que el sexo es peligroso, violento, sucio y que debemos tomar todo tipo de precauciones para cuando salgamos a la calle como seres sexuadas. Sigo removida porque seguimos siendo las mujeres quienes estamos controladas; ahora tenemos taxis que nos llevan a casa por el módico precio de dos euros, incluso tenemos aplicaciones que incluyen un radar que informa a nuestros padres dónde estamos en cada momento. Seguimos siendo dependientes de la protección paternal y seguimos estando controladas.

 

"Pero últimamente estoy muy removida con las estrategias que estamos utilizando en contra de lo que llamamos violencia sexista, machista o de género"

 

Tengo claro que la violencia también existe en este campo, no se me ocurre ninguna faceta de la vida que no esté influida por la violencia: la educación, el trabajo, el mercado, el negocio del deporte... Lo que me ocupa es la significación que hacemos de cada vivencia violenta y, sobre todo, la que tiene que ver con el sexo. Parece ser que la violencia relacionada con nuestros genitales, nuestros deseos o nuestra erótica es peor, más fuerte que el resto. Sobre todo lo es para las mujeres. ¿Lo es para todas? ¿Tiene que serlo?

Responder a estas preguntas no es complicado. Todas es demasiada gente y si algo tiene que ser… estoy en contra. Soy consciente de que nuestra biografía, nuestra herencia, es jodida atendiendo a la relación con nuestro cuerpo. Y parece que hasta hoy, las mujeres, no éramos un cuerpo, sino que teníamos un cuerpo y es por ello por lo que creo que tenemos mucho de lo que aprender, pero sobre todo que desaprender.

Si queremos andar sobre este camino sería interesante preguntarnos si el uso de los discursos violentos nos ayudan a hacerlo o lo entorpecen. Diciendo que nuestros cuerpos son sagrados o que nuestro coño es lo más íntimo que tenemos, estamos diciendo que la iglesia sigue dentro de nosotras, que el locus genitalis sigue vivito y coleando.

 

"Y parece que hasta hoy, las mujeres, no éramos un cuerpo, sino que teníamos un cuerpo y es por ello por lo que creo que tenemos mucho de lo que aprender, pero sobre todo que desaprender"

 

Cuando dirigimos la mirada hacia la violencia nos entretenemos. Dejamos de lado nuestra erótica, el conocimiento de nuestro cuerpo y de los placeres. Conozco a mujeres jóvenes que se están negando la vivencia de su erótica por miedo a la violencia o porque están demasiado enfadadas para gozar de sus propios cuerpos. El conocimiento del cuerpo, el disfrute, la desmoralización del coño, es conocimiento y el conocimiento puede ser una medida de prevención brutal. ¿Por qué no hay anuncios que te digan: “folla más y mejor, conócete, disfruta y serás más feliz”?

Estoy segura que si hubiera anuncios así, dejaría de haber anuncios que nos alertan de las enfermedades de transmisión genital escondidas detrás de gente atractiva o anuncios en los que nos informara que cada 1 de 3 mujeres tienen un embarazo no deseado. Si queremos ser libres como sujetos eróticos es imprescindible empezar a conocernos y desaprender, resignificar nuestros cuerpos, atrevernos a compartir, a pedir, dar, decir no, decir sí. La mirada hacia la violencia sigue haciéndonos dependientes de este sistema que sigue aprovechándose de nosotras. No nos protegen, hacen negocio.