De Peculiares

¡Orgías lujuriosas entre los Feminismos y la Sexología ya!

Orgías lujuriosas entre Feminismos y Sexología

8 de mayo de 2019

Maitena Usabiaga Sarasua

Todavía siento la resaca del 8 de marzo. Tengo las emociones dentro de mi cuerpo. Emociones de todo tipo y mil colores. Por un lado, comparto la alegría de compartir con mis compañeras un día tan importante, excitación por la cantidad de cuerpos que me encontré en la plaza, ilusión por creer que todo puede ser diferente, enfado por seguir escuchando relatos muy duros por parte de muchas de las asistentes.

Enfado también porque amanecimos con nuestro Gaztetxe bloqueado, las tres puertas estaban cerradas por clavos soldados. Nos boicoteaban, boicotearon un espacio que ese día estaba destinado a ser un lugar de cuidado. Cuidado por parte de los que se reconocen como hombres hacia sus criaturas o las criaturas de otros y, sobre todo, de otras.

Enfado porque al día siguiente nos encontramos que nuestra pancarta que decía “Kapitalismoari planto” había aparecido con otro mensaje bien distinto “Feminazacismo, España no es un zoo”. ¿No estaré dando demasiado protagonismo al enfado? Mira que pasaron cosas aquel día, pero lo que me sigue moviendo es el enfado. Y me voy a permitir escribir estas líneas con mi enfado y desde el enfado.

Quiero ser honesta y decir que las palabras escritas por Somos Peculiares respecto al día 8 de marzo no me representan del todo, ni me he sentido muy cómoda con el discurso. Me suele pasar esto cuando siento que la Sexología se desvía de la lucha feminista y es como si dos partes fundamentales de mi identidad no se encontraran.

Sigo pensando que hoy por hoy tenemos que apoyar a los movimientos que pretenden cuestionar, cambiar, erradicar el sistema que hoy día nos oprime. Está bien nombrar las diferencias, promover el entendimiento, apostar por el cultivo de las ideas, ser constructivas... pero creo que es un error olvidarse del lado reivindicativo. Sé que hay muchas maneras de ser reivindicativa y que cada una lo hace a su manera, como puede y le dejan, pero está claro que al menos yo no me siento del todo cómoda con alguna de ellas.

Me parece curioso y preocupante que la Sexología no se posicione o, mejor dicho, sí se posicione, desde donde lo hace: La no posición no existe. En mi opinión lo hace desde una actitud egocéntrica y soberbia, criticando a movimientos sociales y disciplinas que al menos cuestionan la hegemonía del patriarcado y el capitalismo. Me rechina que dediquemos tanto tiempo en criticar a los feminismos y no porque no sean criticables, que lo son, pero ¿tanto tiempo y esfuerzo? Y por otro lado poco hablamos de aquellas fuerzas que nunca desaparecieron pero que hoy día están volviendo a tener mucha voz y se atreven a dar la cara.

A veces creen que todo lo que tiene que ver con lo íntimo, la pareja, la erótica, las identidades, los deseos... pertenece exclusivamente al campo de la Sexología. Está claro que el estudio de los sexos como disciplina lo abarca la Sexología, pero está claro también que todas vivimos estas cuestiones en nuestras pieles y con las demás. He oído comentarios de algunas de nosotras desprestigiando opiniones de personas no “expertas” en el tema, pretendiendo que las únicas legitimas para hablar de ello somos las sexólogas y los sexólogos. Lo siento, pero no comparto la monopolización de las ideas ni la mercantilización de las mismas. Aunque nos joda, tenemos que escuchar lo que se dice del tema e intentar aportar en vez de juzgar y despreciar.

Lo obvio es que hay un malestar bastante general de todas aquellas que se sienten excluidas del marco normativo, que muchas han salido a las calles y gritan que ya no les sirve lo que tienen. Están surgiendo nuevas redes, nuevas identidades, colectivos que funcionan, espacios alternativos... Y al mismo tiempo existen otros que quieren erradicar toda diferencia, que buscan la homogeneización a través de la represión más rancia, que no creen en la educación ni quieren personas pensantes, que les molesta enormemente que la gente piense y decida. Aquellos que han matado a muchas, demasiadas, y estarían encantados de volver a hacerlo, aquellos que quieren meter el rosario en nuestros ovarios.

La cuestión es: ¿Qué hacemos con lo que sí pasa? ¿Qué podemos aportar nosotras desde donde estamos? ¿Dónde queremos estar? ¿Queremos estar?  Y si queremos, ¿Cómo queremos?

Para mí es tan evidente que la mirada tiene que dirigirse a estas fuerzas fascistas que se me hace muy difícil entender no hacerlo. Sé que para algunos la Sexología no tiene que ser combativa, que tiene que cultivar y promover y no tanto condenar y reivindicar. Creo que no son incompatibles y también creo que tenemos que aportar a la polis nuestro estudio de los sexos. Salir de los despachos, salir de nuestra zona de confort y estar en las calles, donde lo real es palpable y visible. Las ideas son una herramienta muy potente, nuestra base para luego hacer, pero si nos quedamos sólo en el mundo de las ideas, nos perdemos el aquí y ahora. Y esto es lo único que tenemos.

De Peculiares

“La sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar”

Aritz Resines Ruiz

Aritz Resines Ruiz

Al talento hay que darle importancia, presencia y altavoz, es por ello que Aritz se ha puesto manos a la obra y ha organizado este año las primeras Jornadas de Jóvenes Talentos Sexológicos.

6 de mayo de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

La Sexología es una de las Ciencias menos conocidas y reconocidas, es por ello que hemos querido hablar con Aritz sobre los mitos y creencias que hay en relación a ella. Un sexólogo entusiasta y emprendedor dentro de este campo.

Voy a empezar afirmando que actualmente hay muchas creencias sobre lxs profesionales de la Sexología. ¿Qué opinas sobre esto?

Que es verdad (sonríe). De hecho la creencia principal es la basada en el paradigma erótico, que no sexual, que impera en nuestra sociedad, la mirada reproductora, es decir: el coito. Si bien en Sexología somos conscientes de que hay mucho más que eso, la sociedad centra todo lo sexual en esa práctica erótica. Si tuviera que explicarlo más coloquialmente diría que la sociedad cree que lxs sexólogxs somos expertxs en cómo follar.

De hecho también hay muchos mitos sobre qué estudiamos.

¡Exacto! Parece que nuestro manual científico es el Kamasutra y que sólo nos dedicamos a lo relacionado con los encuentros coitales. En esencia, lo que Joserra Landarroitajauregi denomina “expertos de la jodienda”.

Lo gracioso es que también atendemos casos en relación a los encuentros coitales.

(Reímos) Aquí está el quid de la cuestión, por supuesto que atendemos ese tipo de circunstancias, pero la realidad es que el sexo es mucho más. Para empezar, es más adecuado decir los sexos, ya que cada persona tiene una realidad diferente y la desarrolla de una manera particular y peculiar, eso son las sexualidades, como muy bien nos recuerda siempre Carlos de la Cruz.

Prodrías explicar entonces, ¿a qué se puede dedicar un profesional de la Sexología?Aritz Resines entrevista Somos Peculiares

Tradicionalmente, desde nuestra propia Ciencia nos hemos metido en tres compartimentos: educación, asesoramiento y terapia. Sin embargo, existen otras vías muy interesantes como son la investigación, la divulgación o la asistencia.

¿Crees que algunos de los mitos en relación a nuestra profesión están desapareciendo?

Yo creo que sí. Muy enlazado con lo mencionado en la primera pregunta que me has hecho, en el imaginario de mucha gente aun se piensa que lxs sexólogxs somos, en esencia, psicólogxs que hacemos terapia encerradxs en nuestra consulta o educadores no muy serios que enseñan a los adolescentes a prevenir embarazos no planificados o infecciones de transmisión sexual. Pero creo que con el trabajo de todos y todas las profesionales que actualmente estamos presentes en las redes, por ejemplo, estamos cambiando la imagen que se tenía de nosotros.

¿Podrías citar algún ejemplo que pueden llegar a tener la sociedad de lxs profesionales de la Sexología y que nos hace más mal que bien?

Un buen ejemplo es cómo aparece la madre sexóloga de la serie de Netflix “Sex education” o la correspondiente de la película “Los padres de él”. Se ve recurrentemente como en la esfera mediática se nos pinta como personas que animan a mantener cuantas más relaciones sexuales mejor. Es más, se nos pinta como personas frívolas y poco serias, en definitiva, hippies. Además, todo ello está atravesado por las normas del sistema sexo-género, ya descritas por Gayle Rubin, asumiendo que lo que hace una sexóloga con a, de lo que hace un sexólogo, con o, es diferente. De hecho, cada vez hay más voces desde lo político que nos acusan de hacer ideología de género, acusándonos de pretender cambiar los pensamientos de las personas jóvenes en función de un supuesto interés nuestro hacia la marginación del hombre blanco heterosexual. Es por ello que nos enmarcan dentro de un supuesto feminismo radical o, directamente, se nos llama feminazis, sobre todo sin son ellas las que ejercen la profesión.

Sería más sencillo de entender a qué nos dedicamos si el reflejo de nuestro trabajo fuera más cercano a la realidad y menos a lo que se cree que hacemos.

Eso es. Nosotrxs, fundamentalmente, contamos la verdad, porque precisamente la realidad es que las sexualidades son diversas y no entienden de normas. El ser humano, en un ejercicio de simplificación, trata de acotar o simplificar las identidades, orientaciones y prácticas sexuales, pero ello es tarea imposible. La sexualidad de cada persona actuará en base a diversos estímulos y es precisamente por eso por lo que no le decimos a nadie lo que debe hacer. Nuestro modelo es el desarrollado en su día por Félix López, bautizado como biográfico-profesional y, con el cual, transmitimos la realidad de la diversidad y contribuimos a que las personas vivan su sexualidad en libertad sin dañar conscientemente a otros, sean como sean.

Doy por hecho que recomiendas estudiar sexología, ¿por qué?

En realidad, no se lo recomiendo a todo el mundo. Estudiar Sexología implica pasar a preguntarse muchas cosas, a revisarse e incluso a tener crisis existenciales. Implica entrar a conocer y pasar a entender el porqué de muchas cosas que tenemos naturalizadas y vistas como normales. Para empezar, tal y como dice Lola Martín, normal es simplemente un programa de lavadora, por lo que al de poco de empezar en la Sexología se viene abajo. No es casualidad que las personas interesadas en nuestra Ciencia sean, muy mayoritariamente, personas que les ha tocado vivir fuera de esa categoría. Es decir, acuden más las personas que han tenido que pensarse a sí mismas, como mujeres, gays, trans o con prácticas eróticas no normativas. Personas que han tenido que trabajar sus tripas, como siempre promueve Rosa Montaña.

¿Crees que alguien se ha arrepentido de estudiar Sexología?

Puedo afirmar que la inmensa mayoría de lxs que nos hemos metido en este mundo lo hemos considerado una decisión muy acertada. Para estudiar Sexología sólo hace falta curiosidad e ilusión, de esto habrá mucho en las Jornadas de Jóvenes Talentos Sexólogicos que organizamos este mes.

Jóvenes talentos sexológicosDescribís a estas Jornadas como unas Jornadas de carácter joven, innovador y emprendedor. ¿Qué entiendes por estos términos?

La intención es hacer algo diferente. Estamos muy acostumbradxs a Congresos y Jornadas donde la gente joven siempre tiene poco espacio. Joven en cuanto a trayectoria sexológica. Los tiempos y lugares prominentes son ocupados por personas con dilatadas trayectorias a las que escuchar siempre, pero escasamente dan oportunidades a otras personas. De hecho, se dan diferencias muy grandes en los tiempos de ponencia, los tamaños de las salas, las asistencias, etc. Por eso en nuestras Jornadas nos gustaría darle un poco la vuelta y que nuestrxs maestrxs vengan a escucharnos. Van a girar en torno a proyectos con un recorrido iniciado desde el emprendizaje. Por innovadores nos referimos precisamente a esas nuevas formas de hacer Sexología que existen y que queremos dar paso. Asimismo, realizaremos dinámicas donde todo el mundo hablará con todo el mundo, intercambiará impresiones y harán networking. Siempre juntxs, revueltxs e igualitarixs, tanto en tiempos de ponencias como en cenas de las Jornadas o en los descansos.

También recalcáis la cooperación. ¿Crees que estamos rompiendo barreras en la forma de establecer relaciones entre nosotrxs y crecer?

Es precisamente algo que creemos que ocurre poco, por lo que en nuestras Jornadas pretendemos hacer todo lo contrario. La cooperación no debe entender de las diferencias en los puntos de partida y todxs debemos ayudarnos para que la propia Sexología sea más fuerte. Esto puede ser un muy buen punto de partida para consolidar esa cooperación de la que hablas, con la que empecemos a tejer redes entre iguales que, a medio plazo, contribuyan a hacer crecer la Sexología como Ciencia.

¿Por qué crees que es necesario potenciar y mostrar el trabajo de las nuevas generaciones de Sexólogxs?

Precisamente porque el trabajo que se está haciendo es muy innovador. Propios de una generación diferente, las reflexiones, las formas de trabajar, las conexiones y las perspectivas son muy diferentes. Sin embargo, nos encontramos en una situación de somnolencia colectiva. Año a año, se titulan en España multitud de Sexólogxs. Sin embargo, la gran mayoría de ellxs no acaba ejerciendo de forma estable y comprobamos como, al mismo tiempo, hay movimientos de diversa índole ajenos a nosotrxs que están destrozando las Sexualidades.

¿Por qué crees que esto ocurre?

Es la mezcla de diversos factores como la propia situación de precariedad vital de nuestro tiempo, la fantasía del empleo bajo una titulación, la falta de cultura emprendedora y las tendencias propias de la Sexología, muchas veces poco dinámicas. Lxs jóvenes sexólogxs se encuentran con que una vez acabado el subidón mientras estudian y experimentan ese crecimiento del que hemos hablado, no queda mucho más que de nuevo ese mercado laboral que no premia a los que esperan.

¿Qué diferencias crees que hay entre las nuevas y las antiguas generaciones de profesionales?

No es tanto que haya diferencias, sino que no hay grandes conexiones. La imagen de alguno de nuestros maestros, como pueda ser el propio Amezua, en su torre de marfil, comparado o conectado con lxs jóvenes sexólogxs son polos opuestos. Nosotrxs, con estas Jornadas, queremos que los diálogos y el trabajo en equipo se acrecienten y se desarrollen para mejorar la situación de la Sexología. Tras los intentos de hace ya bastantes años, llevamos un tiempo desunidos, peleando cada unx por su cuenta y, muchas veces, incluso ignorando la existencia de mucha Sexología que se hace en España. Es por ello que en estas Jornadas hablarán lxs jóvenes, pero también queremos que estén nuestrxs maestrxs para emprender con fuerza un nuevo camino donde tengamos algo que decir. Dice a veces Silberio Sáez, con el ejemplo del deseo, que diez, quince o veinte años después lxs futurxs sexólogxs se reirán de nuestra ignorancia científica, empecemos a construir Ciencia de forma coordinada para contribuir a una mejor vivencia de las sexualidades a nivel social.

De Peculiares

Mi profesión no te da permiso

Mi profesión no te da permiso

17 de abril de 2019

María Mas Vidal, María Mas Sexología

Quiero alzar la voz contra un tema que nos afecta a muchas compañeras de profesión. Y desgraciadamente, en este caso, tengo que generalizar en femenino.

La Sexología es una profesión bastante feminizada. Los porcentajes exactos no se conocen, pero yo diría que de cada 10 sexólogos, al menos 8 son mujeres. Así que este puede ser el primer motivo por el que tengo que generalizar en femenino.

El segundo motivo es que, tras un sondeo realizado, y preguntando a compañeros sexólogos he visto que la realidad que os vengo a contar no les afecta en la misma medida que a nosotras. Desde la Sexología se hace terapia sexual, terapia de pareja, educación afectivo-sexual, divulgación científica, investigación, asesoramiento sexológico, etc.

Este trabajo, en primer lugar, tiene una remuneración. No es gratuito. Si me escribes porque tienes una duda, tal vez te la resuelva. Pero si me expones tu caso por redes sociales, y no atiendo tu consulta, no te enfades. Mi formación, mi experiencia y mi tiempo tienen un precio. Te enviaré mis tarifas y me encantará ayudarte, pero no te ofendas si así te lo transmito. Tengo que poner en valor mi profesión.

Lo segundo, es que mi profesión no te da permiso. No, no te lo da. Que yo sea sexóloga no te habilita para escribirme, piropearme, exigirme y ACOSARME. La Real Academia de la Lengua Española define acosar como “hostigar, acorralar, intimidar, agobiar o importunar”.

Puede parecer exagerado, pero que me escribas hablándome del tamaño de tu pene es acoso. Que me hostigues, que me escribas, que intentes contactar conmigo en contra de mi voluntad, es acoso. Que desde un perfil falso me piropees e insistas en que te responda, es acoso. Que me mandes una foto de tu pene con el pretexto de “dime si estoy preparado para el sexo”, eso no es solo acoso, es acoso sexual. Que me mandes un vídeo masturbándote, o me digas que con mi foto o vídeo has tenido una erección también lo es.

Las mujeres que nos dedicamos a la Sexología recibimos habitualmente este tipo de trato. No son casos aislados y lo recibimos semanalmente, o incluso a diario. No se trata de un sujeto, o dos, es reiterado y suelen ser reincidentes. Y estoy cansada.

Estoy cansada de que nos llamen exageradas, harta de que por el simple hecho de ser mujeres recibamos estas atenciones por redes sociales que no son de nuestro agrado. Sí, sé que estoy expuesta en redes sociales, pero eso sigue sin darte permiso.

Tenemos un gran trabajo que hacer, y tanto yo como otras compañeras de profesión vamos a seguir alzando la voz cada vez que alguien quiera traspasar la línea que separa una consulta del acoso. Porque es injusto, porque es inadmisible, porque es asqueroso y, sobretodo, porque es machista.

Sí, es machista. Mis compañeros sexólogos me han confesado no haber recibido fotos o mensajes de este tipo. Tan solo uno, y en una única ocasión. ¿Por qué? Porque hace falta muchísima educación afectivo-sexual.

¿Me ayudáis a cambiarlo?

De Peculiares

Estas son las verdaderas razones por la que deberías ver ‘Sex Education’

21 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Todo el mundo habla de la nueva serie de Netflix. Recomendaciones y más recomendaciones, y alguna que otra crítica, pero ¿te han contado realmente por qué deberías verla?

Antes de nada, para esas cinco personas en el planeta que todavía no han leído ni saben de qué va ‘Sex Education’, os resumimos la trama: es una serie juvenil que combina comedia y drama, y que a través de unos personajes, con los que es fácil sentirse identidicadx ya que intentan recoger las situaciones y vivencias más típicas de un adolescente (y no tan adolescente) en la actualidad; te cuentan la aventura de Otis, el protagonista, un chico con una madre Sexóloga (aunque ella se denomina: terapeuta sexual). Él siempre ha sido invisible en el instituto, pero un día, por una serie de desencadenantes, acaba ofreciendo terapia a uno de sus compañeros, y a Meave, la chica que le gusta y que casualmente está presente en este encuentro, se le ocurre que podrían hacer negocio con su sabiduría, ya que Otis tiene conocimientos y habilidades en relación a la terapia de pareja que pueden ofrecer a sus compañerxs de instituto a cambio de dinero. Otis decide aventurarse en este negocio por ella y a través de cada capítulo, teniendo como base su historia de amor, se tocan temas como el aborto, la violencia de género, el abandono familiar, el despertar del deseo, la homosexualidad, las eyaculaciones precoces, la masturbación, la importancia del diálogo en la pareja…

Teniendo esto como base he aquí nuestras 10 razones por las que te invitamos a ver ‘Sex Education’:

1. La Sexología como profesión: Muy pocas series y películas tienen protagonistas en torno a esta ciencia y en esta serie una de las protagonistas es terapeuta. A través de este personaje femenino es posible ver cómo trabaja una sexóloga, qué temas trata y el alcance de su sabiduría, rompiendo ideas como que una Sexóloga solo sabe de ‘follar’, ‘meterla’ o ‘sexo’.

Y también se habla de la importancia de este trabajo en una de las conversaciones que mantiene Otis con su madre, en la que este le pregunta qué hace bueno a un terapeuta, y ella le responde: “Algunos hacen esto por los motivos equivocados, por dinero o prestigio, lo ven como un trabajo, no como una vocación. Este es un curro en el que un error desencadenaría una crisis nerviosa que puede desembocar en décadas de daño emocional. Un buen terapeuta sabe que tiene una gran responsabilidad. Cuesta mantener el equilibrio, hay que escuchar a los demás sin que te arrastren sus problemas. Quienes cuentan son ellos.” [Episodio 2, minuto 2:08]

2. La importancia de la educación sexual: La mayoría de los que estáis leyendo esto sois consientes de la importancia que tiene en la adolescencia tener información de lo que te está pasando. La educación sexual es necesaria a todas las edades, pero es muy importante que esté presente en esta etapa. En la serie podemos ver una a las realidades a la que nos enfrentamos los profesionales de la sexología: No se recurre a nosotrxs cómo aprendizaje sino como última opción. Encontrándonos con dos tipos de situaciones, a) que el centro esté sufriendo una crisis por la falta de educación sexual y que llame a un profesional (tendencia a recurrir después de que pase y no como prevención para que no ocurra, convirtiéndonos en reparadores en vez de educadores), o b) por no gastarse un céntimo en la contratación de un profesional recurren a un profesxr, sin formación ninguna, para que eduque y hable de sexo y genitales (porque solo se tiende a tratar eso). [Episodio 1, minuto 32:35]

3. La masturbación como autoconocimiento: Uno de los temas que Otis trata en uno de los capítulos es la masturbación femenina. Una de sus compañeras viene con la inquietud de que a su pareja no le gusta que ella sobreactúe (y haga lo que se hace en el porno o lo que ella considera que les gusta a los chicos). A él le gusta que ella no finja porque le gusta que las chicas disfruten del sexo y le hace enfrentarse a la gran pregunta: qué quieres tú, qué te excita a ti; y ella no sabe qué responder así que acude a Otis quien le dice literalmente: “¿Y si piensas en las cosas que te gustan cuando te lo montas tú sola? […] Las mujeres se avergüenzan más por la masturbación que los hombres, lo ven como una especie de tabú, algo sucio y no lo es, antes de hablar con él, tendríais que averiguar que os funciona a ti y a tu cuerpo.” Con este tipo de mensajes están invitando a las chicas a descubrir su propia erótica, su cuerpo, sus propios deseos, y desmitificando el tema de la masturbación. La masturbación como autoconocimiento, este es el mensaje que está llegando a través de la pantalla, por lo que: chapó por Netflix. [Episodio 6, minuto 14:41]

4. No tienes un problema con tu cuerpo: También se tratan temas como lo unida que está la cabeza a las reacciones de nuestro cuerpo. El control que podemos tener sobre él con nuestro pensamiento y cómo nos influye el cómo vivimos esa situación: “Tienes que controlar el relato y no que el relato te controle a ti”. [Episodio 1, minuto 36:49]

5. Lo poderosxs que nos hace ser peculiares: Otro de los temas que se tratan en la serie es lo poderosxs que nos podemos sentir cuando nos enorgullecemos de ser quienes somos y cómo somos. Este tema se trata a través del personaje de Eric y su homosexualidad reprimida o su forma de ser y vestir. En uno de los capítulos podemos ver lo fuerte que nos hace explotar nuestra peculiaridad y sentirnos orgullosxs porque eso exactamente sea lo que nos hace únicos; resumiendo: empoderarnos. [Episodio 7, minuto 33:22]

6. Escuchar, ver y sentir: Tres cosas que nos hacen ver el mundo y vivir las relaciones de modo diferente según la atención que le prestemos a cada una de ellas. Otis en el segundo capítulo intenta demostrar a una pareja lo importante que es el se escuchen y se vean para poder sentirse. [Episodio 2, minuto 31:51]

7. Cada persona es un mundo: La profundidad que han creado con cada personaje ha permitido que nos metamos en situaciones como el aborto, la violencia doméstica, el maltrato, la violencia de género, la soledad, la incomprensión, el abandono, la necesidad que todxs tenemos de tener a alguien que nos escuche y nos apoye… Dando la posibilidad a la persona que está tras la pantalla a identificarse y vivir cada situación y a intentar comprenderla desde otros prismas.

8. Tu cuerpo tus decisiones: “Tú decides dónde, cuándo y con quién”, o eso decía Aitana. Este es otro de los temas que se tratan en la serie: la importancia de ser tú quien decide qué experimentar y con quién, si estás preparadx ahora o luego. Esto se hace a través del personaje de Otis y de Tanya, una chica que escribe novelas eróticas y está decidida a perder su virginidad lo antes posible, pero se encuentra con la situación de que aunque su cabeza quiere su cuerpo no, y se provoca un vaginismo. [Episodio 8, minuto 26:08]

9. Feminismo: Aunque no de manera explicita sí que es un tema que se toca a través del personaje de Meave quien lee a escritoras feministas y tiene ideas feministas.

10. Primeras veces: Y por último nos gustaría destacar la idea que recorre esta primera temporada de ‘Sex Education’ y de la que nosotras hemos hablado aquí en la revista: no existe una sola primera vez, la cuál identificamos con la penetración, cada primera vez es una primera vez. El primer beso, el primer abrazo… somos vírgenes todo el rato.

 

Ver trailer

De Peculiares

Identidades: el regalo de la diversidad

Identidades

10 de diciembre de 2018

Anabel Mira

La vemos repetida, subrayada, impresa… en todas las bocas, y en casi todas las lenguas. Pero, ¿sabemos realmente qué es la identidad?, ¿somos conscientes de lo que esta idea implica?

Las paradojas que vivimos hoy en día en lo que respecta a las identidades, son un claro reflejo de esa coyuntura angustiosa ante tener que elegir entre lo que queremos ser y lo que se supone que deberíamos ser. En este mundo globalizado, mercantilizado, que nos asedia con imágenes y mensajes de esa supuesta ‘utopía del deber ser’, ahoga e invisibiliza no solo a las realidades disidentes, sino en realidad a prácticamente la totalidad de la población ‘real’.

Nuestra sociedad está plagada de identidades, que cubren un amplio espectro de representación que va desde lo político, a lo laboral, geográfico…la esencia de la identidad no es más que la búsqueda del conocimiento a través una noción de unidad del ser, frente a una realidad múltiple. Reflexionar acerca de las identidades, es dar el espacio que le corresponde a la pregunta más íntima y compleja que se puede plantear el ser humano, ¿quién soy yo?, y de ésta nacen. ¿Puedo y quiero unirme a un grupo en que le sienta representado porque todos tenemos un sentir parecido?, ¿puedo y debo revindicar la legitimidad de mi esencia, en un espacio público que me obvia y además a través de sus leyes incluso me lo niega?

El tema de las identidades no es nuevo ni en la historia, ni tampoco en la sociedad; pero la aparición y las reivindicaciones de las identidades sexuadas y/o eróticas han supuesto una verdadera revolución en este aspecto. Precisamente porque nos interpelan desde varios ámbitos.

Las identidades sexuadas y/eróticas no solo claman para tener su lugar y reconocimiento en el espacio público, legal, etc…estas identidades apelan, además, a uno de los niveles más íntimos y profundos de las personas, al hecho sexual humano. Hecho que refiere a cómo me siento, qué deseo, y a cómo me apetece poner en práctica todo esto. Porque hablar del hecho sexual humano, es hablar de un acto creativo, único, un acto de genialidad por cada persona que hace ejercicio del mismo.

Esto ha supuesto toda una sublevación en un campo que, desde hace mucho tiempo, se ha pensado desde una idea muy concreta de qué somos como seres sexuados, cómo debemos experimentar lo erótico, o incluso, cómo socialmente debemos desarrollarnos y relacionarnos con los demás. El deber y no el querer, ha estipulado hasta hace bien poco (o no tan poco) lo normal y lo anormal.

¿Acaso alguien tiene derecho decir que lo yo sé acerca de mí misma, cómo decido sentirme, y presentarme ante el mundo, es normal o anormal? ¿Es legítimo que alguien discrimine a alguien, tanto en una ley como en el colegio, por el hecho de ser diferente?

La respuesta parece bastante obvia, pero la realidad no lo es. Porque ahora mismo hay una niña que le nombraron Ana al nacer, pero quiere ser Toni, y en su clase le hacen la vida imposible un día sí y otro también. Porque ahora mismo Paula en su oficina está callada, mientras todas sus compañeras hablan de sus parejas, porque tiene miedo de que si su jefe sabe que es Rocío con quién comparte su vida, no seguirá contando con ella. Porque ahora mismo Alberto, está cansado de tener que callarse por miedo a las consecuencias, cuando su familia le pregunta por su novia Alicia y no puede decir que no, que no es sólo Alicia, sino que también existe Fernando en la vida de ambos, con quien comparten besos, casa, caricias y amor.

Todavía habitamos una sociedad en la que la Diversidad es asignatura pendiente. La conciencia y el respeto por el resto de las identidades que van más allá de “lo ordinario”, va calando poco a poco, pero queda mucho trabajo por hacer. Es por eso, que la educación y la visibilización en la diversidad, en mostrar la deliciosa y rica libertad de ser y sentirse más allá de las normas, más allá de lo binario, es una tarea de todas y todos.

Porque cuando somos capaces de reflexionar acerca de nosotros mismos y de los demás, y hacemos nuestra esa idea de que no existe una identidad, sino que existen muchas identidades, somos partícipes y cómplices no sólo de la libertad de los demás, sino de la nuestra propia.

Porque el mundo se merece y necesita que desarrollemos nuestra legítima rareza, como ya dijo René Char.