El mito del sexo unicornio

Esto no tienen nada que ver con unicornios, brillibrilli o arcoíris, que es lo que seguramente se os pase por la cabeza al leer ese titular, y es que al parecer se le sigue llamando sexo unicornio a un tipo de práctica erótica concreta. Vamos… lo que comúnmente conocemos como trío, pero con algunas características particulares.

Supuestamente ha de estar formado por una pareja heterosexual y una mujer bisexual, es decir, dos mujeres y un hombre. Hasta aquí todo bien, el problema está en por qué se hace referencia al unicornio. ¿Es una fantasía tan irreal como la existencia de estas criaturas mitológicas? Pues según los que bautizaron este tipo de práctica sí. Dejad de que explique.


Se le llama así porque se cree que encontrarse a una mujer que no se implique emocionalmente en un encuentro erótico es tan imposible como encontrarse un unicornio.

 

Se le llama sexo unicornio por la tercera persona protagonista, es decir, la mujer bisexual (que le atraen, desea, se excita o ama, entre otras cosas, tanto a un hombre como a una mujer), y es que esta no puede involucrarse emocionalmente con la pareja heterosexual. ¿Me seguís? Se le llama así porque según esta gente esto es tan imposible como encontrarse un unicornio. Que una mujer no se implique emocionalmente, como si no fuéramos capaces de disfrutar del sexo sin enamorarnos, como si solo estuviéramos programadas para eso.


En los últimos tiempos estamos defendiendo a capa y espada que cuando una mujer dice no, es no (cosa absolutamente necesaria y con la que estoy totalmente de acuerdo), pero entre medias de esa lucha estamos perdiendo el poder de decir cuándo nos apetezca, cómo nos apetezca y con quién nos apetezca.

 

Lógicamente las críticas al término han sido protagonistas durante mucho tiempo por considerarse degradante para la mujer, por considerarla una 'rara avis', reforzando el estereotipo de que las mujeres tienden a anteponer sus sentimientos al placer físico.

Este tipo de práctica erótica, es decir, un trío entre un hombre y dos mujeres, es una interacción de lo más habitual entre tres personas que se relacionan en el plano físico, ¿qué necesidad hay de llamarlo así, haciendo referencia a que no existe una mujer que no se implique emocionalmente?¿A caso los hombres no tienen emociones?¿Solo follan?

Me pregunto si las mujeres no somos capaces solo de querer follar, de decir "sí, me apetece tener un encuentro contigo" sin acabar diciendo: ¿el anillo pa´cuándo? Lo que nos mete en un terreno farragoso, ya que en los últimos tiempos estamos defendiendo a capa y espada que cuando una mujer dice no, es no (cosa absolutamente necesaria y con la que estoy totalmente de acuerdo), pero entre medias de esa lucha estamos perdiendo el poder de decir cuándo nos apetezca, cómo nos apetezca y con quién nos apetezca, porque da la sensación de que tenemos que decir que no, siempre, que la otra opción no existe.

Y esto puede llevarnos a la pérdida de nuestros deseos, a no escucharnos y decirnos, primero a nosotras mismas, lo que queremos o no hacer, y luego ser capaces de explicarles a ellos que podemos decir sí y no, cuándo nos apetezca. Que podemos decirles: , pero de este modo; No, no quiero contigo; , quiero follar y no te voy a llamar mañana; No, aunque antes te haya dicho que sí; , no me contradigo, hago lo que me apetece cuando me apetece; No, no soy feminazi, soy una mujer expresando mis deseos.

 

La sociedad está educando a los hombres en la no escucha de sus emociones, en la no aceptación, hasta el punto de que no son capaces de identificarlas porque creen no tenerlas.

 

Pero es que el hecho de que a ellos también se les encasille en ese plano no emocional les hace daño. La sociedad está educando a los hombres en la no escucha de sus emociones, en la no aceptación, hasta el punto de que no son capaces de identificarlas porque creen no tenerlas.

Aunque lo que más me hace gracia es el hecho de que se intente una y otra vez defender la idea de que existe el sexo sin emociones. Podemos tener un encuentro sin necesidad de implicación o sin crear un vínculo con el otro, simplemente disfrutando del momento y de compartir nuestro cuerpo, pero el goce de ese hecho ya implica emociones. Sinceramente, creo que el unicornio, ese ser mitológico al que intentan hacer referencia, es precisamente esto: una educación sexual para que la sociedad se dé cuenta de que no existe sexo sin emociones (da igual que seas hombre o mujer), de que podemos follar sin vínculos y que tenemos el poder de decir y No cuando nos dé la real gana.

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Melanie quintana

Periodista y Sexóloga. Directora y coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Te puedo ayudar con tus relaciones, los conflictos, sexualidades, diversidades y peculiaridades.
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