¿Soy normal?

Nos hemos convertido en curas, abogados y jueces. Individuos que dicen lo que está bien o mal, lo que moralmente es bueno o malo, lo que legalmente nos va a condenar a la cárcel o no, lo que nos llevará a un manicomio o debajo de un puente. La sociedad, nuestra biología, la cultura a la que pertenecemos, incluso nuestra economía, nos ha impulsado a la horrible idea de que existe la normalidad. Nos ha llevado a la obligada obligación de diferenciar lo bueno, lo beneficioso, lo sano… de lo malo, lo nocivo. Lo patológico.

Es así como hemos dejado que las peculiaridades, la diversidad, quede oculta tras un velo médico, jurídico, moral... Nacemos únicos, no normales. Puede que deseemos un zapato de tacón, una silla de ruedas, ver cuerpos desnudos, enseñar el nuestro, dar y recibir, podemos desear un animal, incluso algo que se consideré extraño o asqueroso, fantasear con ello o hacerlo realidad. Eso es diversidad, eso es identidad, es peculiaridad, es único, es propio de cada uno: es nuestro.

Me uno a la reivindicación que este año está haciendo el Salón Erótico de Barcelona: diversidad y libertad, libertad y respeto. Con un increíble spot dirigido una vez más por Carles Valdés. Me uno a la defensa contra los juicios de valor, las censuras y la represión. Porque ¿qué es ser normal? ¿Acaso existe una definición concreta y exacta? ¿Quiénes somos nosotros para catalogar, para juzgar, para normativizar?

"Puede que deseemos un zapato de tacón, una silla de ruedas, ver cuerpos desnudos, enseñar el nuestro, dar y recibir, desear un animal o incluso algo que se considere extraño o asqueroso" 

¿Qué pasaría si dejáramos de preguntarnos si somos normales? ¿Si olvidáramos los términos que traemos con nosotros en la mochila? ¿Si descubriéramos el mundo, a nosotros mismos, a los demás? ¿Qué pasaría si pasáramos de quedarnos quietos, sentados en un atril, con un mazo en la mano? Porque no nos engañemos, ¿qué es ser normal?

Normal es tener la libertad de decidir quién queremos ser, a quién queremos amar, a qué no queremos renunciar. Normal es que podamos expresarnos sin censuras, sin miedo a ser juzgados. Normal es compartir nuestra felicidad sin miedo a que no nos entiendan. Normal es querer conocer, experimentar y probar sabores, olores, texturas, sin miedo a ser sentenciados.

Normal es que te preguntes, ¿soy normal?

Melanie-quintana-SP

Melanie quintana

Periodista y Sexóloga. Directora y coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Te puedo ayudar con tus relaciones, los conflictos, sexualidades, diversidades y peculiaridades.
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