De Peculiares

¿Qué es la vulvodinia y por qué muchas veces se lleva en silencio?

18 de marzo de 2020

Juncal Altzugarai

Supongo que muchas de vosotras en algún momento de vuestras vidas habéis sentido malestar, dolor, picazón, escozor… de la zona vulvar: en los labios externos e internos, en lo pliegues perivaginales, el clítoris, en la abertura vaginal. Pues bien, habéis sufrido de vulvodinia. Normalmente, esta afección suele ser circunstancial y temporal, pero hay personas con vulva que la sufren de manera prolongada e incluso crónica, lo que hace que tenga repercusión a otros niveles, como el psicológico o el social, lo que dificulta mucho que puedan tener una vida normal y satisfactoria.

La vulvodinia puede darse de manera generalizada en toda la zona vulvar, sin que seamos capaces de determinar el área de molestia. Otras veces, cuando se da en una zona concreta, hablamos de vulvodinia localizada. Cuando la molestia se da justo en la entrada vaginal, se suele hablar de vestibulodinia (en ocasiones, vulvodinia y vestibulodinia se utilizan como palabras homónimas). Esta última suele darse tras tener relaciones coitales, o un examen ginecológico, es decir, al ejercer presión en la zona de la entrada vaginal.

Pero las razones por las que la vulvodinia sucede son múltiples y muy diversas. Además, existen teorías de las que hablaremos aquí que pueden esclarecer y dar solución si al final se comprueba que son fiables y veraces. Es importante reseñar, que la causa más frecuente de la vulvodinia suele ser el impacto o presión directa sobre la vulva. 

Si utilizamos demasiado a menudo pantalones ajustados y pasamos mucho tiempo sentadas, es probable que suframos de vulvodinia en algún momento. Si además practicamos spinning o ciclismo, las probabilidades aumentan, ya que el sillín que utilicemos, por muy bueno y ergonómico que sea, seguimos ejerciendo presión sobre nuestros genitales externos. 

De todas formas, esto que os explico aquí, determinaría la causa de una vulvodinia circunstancial. Pero, ¿qué ocurre con las personas que sufren de esta afección de manera crónica? ¿Les afectan las mismas cosas? ¿Podrían evitarla dejando de llevar pantalones ajustados? La respuesta es no… bueno, a lo mejor aliviaría un poco dejar de ejercer presión sobre la zona, claro, aunque no se daría una remisión total en absoluto. 

El diagnóstico para estas personas suele tardar bastante tiempo en darse, ya que, o bien ellas mismas intentan sobrellevarlo a base de paracetamoles, o bien no dicen nada y lo llevan como pueden, o bien, ya en consulta, tras descartarse una infección o una afección cutánea, se van sin un diagnóstico a sus casas en el mejor de los casos. Otras veces (y conozco un par de casos con nombres y apellidos que han pasado por mi consulta), se les atribuyen factores psicológicos y se les trata con ansiolíticos, como si el dolor fuera inventado por su histeria (de la sobremedicación de las mujeres podríamos escribir una tesis doctoral, la verdad). Esto, más que calmarlas, hace que se encierren más aún en su desesperación y su silencio.

Normalmente, la vulvodinia de larga duración, se debe a una alteración nerviosa de la zona y esta puede tener varias causas (si se pudiese realizar un mapeo de las molestias, cuanto más preciso, sería una maravilla, a fin de saber determinar qué nervios en concreto están afectados). Hay personas que, por factores genéticos, tienen mayor densidad de receptores nerviosos en el área vulvar: lo que cuando se trata de placeres es maravilloso, cuando hay una pequeña irritación, se vuelve insoportable. 

Puede suceder también que exista una lesión nerviosa (puede ser una hernia discal, una cicatriz de la episiotomía retraída o adherida…). Tras una infección, por ejemplo, por candidiasis, los receptores del dolor de la vulva pueden verse irritados y dar sintomatología de vulvodinia durante un largo periodo de tiempo. Otra causa de esta afección, puede ser un desequilibrio inmunológico en la microbiota de la vulva (esto lo explica muy bien Miriam Al Adib Mediri en su libro “Hablemos de vaginas”). La alteración de los receptores hormonales del tejido de la zona (sobre todo en época de cambios) también puede hacer que tengamos molestias o ardor en la zona genital. Los cambios de alimentación y los factores ambientales son otra de las causas claras de esta afección.

¿Y qué tratamiento tiene la vulvodinia? Está claro que, por desgracia, normalmente, la pauta suele ser farmacológica (una crema anestésica, una crema hormonal, analgésicos orales, los ya citados ansiolíticos e incluso, antidepresivos). Este tratamiento solo trata los síntomas y no llega más allá. Mi recomendación es que el tratamiento se apoye en tres ejes:

El nutricional (mejor alguien que controle de nutrigenómica), que incluya una dieta que refuerce el sistema inmunológico, que devuelva el equilibrio a la flora intestinal, la disminución de oxalatos (que pueden crear una orina demasiado irritante), el aumento de los antioxidantes, probióticos y la fibra, la disminución de los alimentos procesados y el azúcar

El fisioterapéutico: Es importante realizar una reeducación de la sensibilidad de la zona, mediante biofeedback, electroterapia, ejercicios y masaje.

El sexológico: para un perfecto acompañamiento, en el que la información y la educación, tanto individual, como de pareja van a ser claves para que tratamiento sea un éxito.

Evidentemente, evitar malos hábitos como el tabaco, el estrés y el alcohol también serán fundamentales para que este tratamiento sea eficaz. Seguir estas recomendaciones también: utilizar ropa interior de algodón, evitar los pantalones demasiado apretados, utilizar lubricantes durante las relaciones coitales (al agua y con los mínimos perfumes/aromas), no utilizar ni geles, ni toallitas, ni desodorantes en la vulva… solo agua, evitar ejercicios que ejerzan presión sobre la zona genital (ciclismo, hípica,…), evitar tampones y compresas con blanqueantes y desodorantes, si hay dolor ponte frío en la zona.

Aún queda mucho por descubrir en lo que a esta afección se refiere. Se está investigando qué incidencia tiene la producción de colágeno en el alivio del dolor y cómo se comportan sus receptores tras las infecciones de orina y por candidiasis. Mientras se va arrojando un poco de luz, mi consejo es que, si crees que tienes vulvodinia, acudas a tu ginecóloga o matrona y que, si no te convence el tratamiento farmacológico, busques la alternativa que mejor creas que se ajusta a ti. Porque esta es mi visión, pero puede haber otras mil y son igual de válidas.

De Peculiares

Los alimentos que pueden mejorar tu desempeño sexual

10 de marzo de 2020

Estudios han confirmado que los alimentos influyen en nuestro estado de ánimo. Podemos sentirnos más positivos si en nuestra alimentación incluimos ciertos alimentos que suben los niveles de serotonina y endorfinas, conocidas como “las hormonas de la felicidad”. También se ha demostrado que algunos alimentos pueden actuar como estimulante para mejorar el desempeño sexual. 

El desempeño sexual 

El desempeño sexual está condicionado por circunstancias físicas y emocionales que varían de acuerdo a los hábitos de cada persona. Sin embargo, la alimentación también cumple un rol importante en esta situación. 

En general, la comida basura o fast food no supone un peligro grave para la salud; el problema aparece cuando esta práctica se vuelve un hábito y es consumida diariamente. Una dieta rica en azúcares, grasas y procesados puede conducir a disfunciones sexuales, no obstante, es un aspecto que suele ser ignorado por la mayoría de personas. 

Frutos secos 

Los frutos secos contienen un aminoácido llamado L-arginina, asociado con la buena circulación de la sangre. Por tanto, consumir un puñado al día podría beneficiar tanto los órganos reproductores masculinos como los femeninos. Algunos de los alimentos que la contienen son las nueces, el maní, las almendras... 

Aceite de oliva, germen de trigo, uva

Este tipo de alimentos contienen vitamina E, la principal protagonista para mejorar la actividad sexual. Según Luciana Monzon, portavoz de GUIADESUPLEMENTOS, una dieta rica en vitamina E aporta diversos beneficios, tales como aumento de la fertilidad masculina y femenina, aumenta la libido, reduce o previene la formación de las placas responsables de la curvatura del pene, mejora el flujo sanguíneo. Este nutriente ayuda a equilibrar los niveles de estrógenos en las mujeres.  

Algunos de los alimentos que la contienen son el germen de trigo, col roja, almendras y frutos secos, la uva y el extracto de sus semillas, yema de huevo, aceites vegetales germinales (soja, maní, arroz, coco), pimienta picante, cereales y panes integrales, aceite de oliva. 

El vino tinto

El vino tinto puede estar vinculado de manera indirecta a la función sexual gracias a sus beneficios potenciales para la salud del corazón. El consumo de vino, parte de la dieta mediterránea (considerada una de las dietas más saludables), se tiene como afrodisíaco.

El chocolate 

El consumo de chocolate también se ha catalogado como un afrodisiaco natural. Y es que, el cacao contiene fibra, minerales y vitaminas que aportan energías del cuerpo, además, favorecen la actividad cerebral. Su consumo aumenta la segregación de endorfinas en el cerebro, provocando una sensación de placer. 

Aguacate

El aguacate es un superalimento que protege la salud cardiovascular e influye en el comportamiento sexual. Desde el punto de vista nutricional, tiene un alto contenido de grasas insaturadas y sustancias antioxidantes que ayudan a mejorar la potencia y vitalidad. Además, contiene 20 nutrientes esenciales, tales como vitaminas A, C, D, E y K, vitaminas del complejo B, potasio y magnesio, ácidos grasos esenciales, y fibra.

De Peculiares

Hablar de sexo con tu pareja

10 de marzo de 2020

La comunicación sexual es un aspecto fundamental que las parejas deben considerar para fortalecer la intimidad. La vida en pareja debe ser asumida integralmente. Por lo tanto, requiere un intercambio de información en el área sexual para mejorar la satisfacción mutua y que no surjan sentimientos de frustración hacia el otro. La comunicación establece una base para desarrollar un nivel de confianza apto y sostener relaciones de cualquier tipo. 

Las parejas pasan por diferentes etapas a lo largo de la relación. Habitualmente es durante la etapa del enamoramiento cuando te conviertes en una persona creativa y se te ocurren múltiples formas de sorprender a tu pareja (aunque no siempre es así). 

Con el tiempo nos relajamos y dejamos de lado la creatividad, por eso es importante no dejar de lado el diálogo con nuestra pareja en el ámbito erótico. Hablando de temas en general, con la mayor naturalidad posible. 

Estas conversaciones se pueden aplicar incluso durante la relación sexual propiamente. Durante la conversación se deben abarcar dos aspectos fundamentales, las preferencias eróticas y las molestias. ¿A qué nos referimos con esto?

Las preferencias eróticas se construyen en base a estímulos personales y a una serie de experiencias en este ámbito. Es importante dar a conocer a la pareja los actos, posiciones o juegos que estimulan nuestro apetito sexual. De esta forma, se establecerán acuerdos con el objetivo de que ambos disfruten.

Para evitar malentendidos y asegurar la confianza, es preciso adecuar el lenguaje. Este tipo de conversaciones favorecen el clima de intimidad y, sobre todo, la conversación. 

Por otra parte, las molestias son barreras que por diversos aspectos no nos permiten disfrutar de un encuentro sexual. Muchas personas experimentan dolores al mantener relaciones sexuales y esto les impide explorar su cuerpo con libertad. Cuando esta información se oculta a la pareja, esta puede creer que es un simple problema de libido, lo cual puede generar distanciamiento. Un previo acuerdo con la pareja puede agregar más minutos de juego en el que puedes utilizar lubricantes, recuerda, siempre con base acuosa.

De Peculiares

Curiosidades científicas sobre la masturbación

10 de marzo de 2020

La masturbación es una práctica que consiste en autoexplorarse para obtener placer sexual. La expresión “masturbarse” se traduce literalmente como “turbarse o violentarse con la mano”. Sin embargo, es una decisión totalmente personal, algunas lo hacen con frecuencia, otras muy de vez en cuando y otras no lo practican en absoluto. 

¿La masturbación entiende de género?

A lo largo de la historia se han desarrollado diversas investigaciones para conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente frente a estos estímulos sexuales individuales. Pero la masturbación no entiende de género. 

La masturbación tanto la del hombre como la de la mujer, cuando nos referimos a la estimulación directa del glande o del clítoris, puede llegar a resultar desagradable si nos centramos solo en ella y se hace de manera prolongada. 

Desde hace muchos años el tema del deseo sexual siempre ha sido motivo de discusión ¿Los hombres sienten más deseo que las mujeres? Investigaciones con diferentes especies animales han revelado que la testosterona guarda cierta relación con el deseo sexual. 

Sin embargo, no se ha demostrado si esa relación es exponencial. El médico y psiquiatra John Bancroft, en su artículo “El deseo sexual”, afirma que la conexión entre hormonas y la sexualidad no es tan concluyente. Incluso, aunque la testosterona alcance niveles normales el deseo no se incrementa, tanto en hombres como en mujeres. 

Los beneficios de la masturbación: 

Favorece la lubricación y reduce la sequedad del tejido vaginal.

Laura Streicher, profesora de Obstetricia y Ginecología de la Feinberg School of Medicine (Chicago, Estados Unidos) y autora del libro Sex Rx-hormones, health and your best sex ever, mencionó en una publicación del BBC, que “en el caso de mujeres que ya han tenido la menopausia, favorece la lubricación y reduce la sequedad del tejido vaginal”. Pero nada tiene que ver con la edad ni la fase vital en la que te encuentres, favorece siempre.

En la pareja, la masturbación puede ser un elemento erótico. 

Algunas parejas deciden utilizar juguetes eróticos para estimular y complacer su sexualidad. Podemos encontrar en numerosas presentaciones, como anillos vibradores, dildos, huevos vibradores… entre otros. Por ejemplo, los anillos vibradores estimulan el clítoris durante el coito y, a su vez, el pene. Así, ambos miembros de la pareja se benefician.

Fortalece el sistema inmune 

Según un artículo publicado en la revista Sexual and Relationship Therapy, las personas que se masturban tienen un menor riesgo de sufrir infecciones y un mejor funcionamiento del sistema inmune. Asimismo, diversas investigaciones han mostrado que quienes experimentan un mayor número de orgasmos presentar mayores niveles de inmunoglobulina A (igA), la primera línea de defensa contra los resfriados y la gripe. 

Menor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata

Por ejemplo, en el caso de los hombres, una investigación, publicada en 2003, del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia) mencionó que cuanto más frecuentemente eyaculan los hombres de entre 20 y 50 años, existe menos posibilidades de desarrollar cáncer de próstata.

De Peculiares

Dependencia emocional: ¿qué es, se puede superar?

17 de febrero de 2020

Monica Leiva

En nuestra cultura popular la dependencia emocional es algo que está muy presente, lo podemos apreciar en multitud de canciones y películas en las cuales se confunde amar con depender. Este tipo de relación la tenemos tan interiorizada que no nos damos cuenta de lo tóxico y nociva que pueden ser para quien la sufre.

¿De qué estamos hablando?

Para empezar debemos de distinguir entre dependencia emocional y adicción al amor ya que son términos que implican conceptos diferentes y que podrían llegarse a confundir. La adicción al amor sería la necesidad de tener siempre la sensación de enamoramiento sin que sea una persona concreta, en cambio, cuando nos referimos a dependencia emocional, hablamos de alguien que se aferra a otra persona y hará lo necesario por mantener la relación con ella.

La dependencia emocional es un estado psicológico que normalmente se relaciona con las relaciones de pareja, aunque también se puede extrapolar al entorno familiar y social de la persona. Su origen muchas veces está en una relación insana con las figuras de apego en la infancia lo que dificultará un desarrollo adecuado de la autonomía personal.

Es una realidad que ocurre en muchas ocasiones en las relaciones de pareja. Es frecuente que en una relación sentimental haya vinculación emocional este los miembros que normalmente es un vínculo sano que permite la independencia de las dos personas. No será así cuando uno de los dos miembros de la pareja siente una exagerada necesidad de recibir atención de la otra persona, limitado la libertad de ambas. La limitación será por ambas partes porque la parte dependiente necesita continuamente la aprobación de su pareja y a la no dependiente se le exige estar de manera permanente con la otra persona lo que le dificultará en su autonomía.

¿Soy una persona con dependencia emocional?

Detrás de esta dependencia se esconde una baja autoestima, la persona se siente inferior o menos competente que las demás para llevar la vida que desea. Es un estado que puede llegar a ser patológico, cuando la persona siente que no puede vivir sin su pareja. El dependiente o la dependiente emocional busca complacer y ser amado o amada a cualquier precio por la otra persona. Necesita su amor y reconocimiento para sentir que su vida tiene sentido.

En las personas con este tipo de dependencia se pueden encontrar algunos rasgos característicos:

  • Celos excesivos ya que cree que no merece el amor de su compañero, sentirá el peligro de ser abandonado por la otra persona
  • Necesidad de complacer, hace todo lo posible para atraer la atención hacia su persona
  • Negar sus propios deseos, haciendo todo tipo de cambios y sacrificios para complacer a su pareja
  • Necesidad continúa de pruebas de amor debido a sus carencias afectivas que le hacen esta siempre insatisfecha

El sufrimiento de ser dependiente emocional

Hay una serie de consecuencias para la persona que viven una relación de dependencia:

  • Pueden aparecer trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión, como situaciones de acoso, de violencia domestica
  • La persona siente una sensación de vacío
  • Tiene dificultad para tomar decisiones son la validación de la otra persona, dificultad para asumir sus responsabilidades Tiende a culpar a los otros de sus miedos.
  • Su falta de seguridad hará que tenga temor a las situaciones conflictivas, no tiene la valentía de defender sus opiniones y sus convicciones
  • Preocupación por la mirada y la reacción de la otra persona
  • Temor a la soledad, al estar con uno mismo

¿Se puede superar la dependencia emocional?

Las relaciones con dependencia emocional suelen ser tortuosas y destructivas, la persona dependiente idealiza en exceso a su pareja. Aunque la relación provoque un gran sufrimiento hará todo lo posible para que no se rompa.

Entender que una relación no es estar en todo momento juntos o juntas, o que el amor no significa decir nunca que no y amoldarse a las actividades y preferencias de la otra persona es un gran paso para superar esta dependencia.

Cuando nos hemos acostumbrado a esta dinámica no es fácil cambiarla, pero podemos trabajar poco a poco para poder conseguir el control de nuestras vidas. Si vemos que no podemos siempre es recomendable buscar ayuda psicológica.

Muchas veces no somos conscientes del problema, solo cuándo lo identifiquemos podremos empezar a buscarle solución. Es importante trabajar la autoestima y reflexionar sobre retos que hemos conseguido sin la necesidad de nuestra pareja y como los hemos superado, y mejorar las habilidades sociales e interpersonales.

Así conseguiremos la independencia emocional.

De Peculiares

Sexo anal: cómo explorar “el lado oscuro de la fuerza”

8 de enero de 2020

Norma J. Brau

Comienza el año y con él los propósitos de año nuevo. Si este año te has propuesto el sexo anal como uno de ellos, no pierdas los siguientes tips para una exploración desde el más puro nivel padawan para convertirte en todo un Jedi (o Sith) en el arte de la erótica que incluye a nuestro ano.

Una servidora aún está asimilando el final de la saga Star Wars. Por ello, y en precioso homenaje a la misma y con la intención de dignificar y poner en valor el placer relacionado con el ano, he decidido clasificar los tips para la exploración anal mediante frases de las películas… ¡o modificaciones! He aquí mis cinco frases galácticas para explorar en tu lado oscuro de la fuerza:

“Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes” - Maestro Yoda

Un clásico de nuestro querido Maestro verde que quiero recuperar para recordar lo más importante en toda práctica erótica (por nuestra cuenta o en compañía): ir a por ello. 

Pero recordad, jóvenes padawans, en la sexualidad, siempre, la fuerza necesaria para la decisión nos la dará el deseo. Es decir, tener ganas sin presiones ni expectativas nos permitirá una exploración gozosa, adaptada a nuestro cuerpo y necesidades. 

Para ponernos exigencias ya tenemos otros aspectos de la vida, así que, ya sabes, si lo haces, que sea porque te pica la curiosidad, porque alguna gracia le has visto, porque quieres ver qué pasa.

“Entrénate a ti mismo para dejar ir todo aquello que temes perder” - Maestro Yoda

Vamos con otra gran frase del Maestro por antonomasia de la saga. Aunque el objetivo final sea disfrutar de tu ano en compañía, el autoconocimiento es un buen punto de partida. Cuanto más sepamos sobre cómo le gusta a nuestro cuerpo, mejor sabremos transmitirlo a la/s persona/s con quienes estemos. 

Así, dejándonos llevar, perdemos de forma voluntaria el control, lo mismo que luego tendremos que dejar llevar en compañía. Y es que este es uno de los aspectos que más miedo suele dar: que nos despojen del control en lugar de perderlo gozosamente.

“Concéntrate en el momento. Siente, no pienses, usa tu instinto” - Qui-Gon Jinn

Quienes tengan vulva y, más concretamente, quienes tengan vagina y hayan intentado alguna vez meterse algo lo tendrán muy presente (espero): la relajación es la clave. 

Cuando estamos con la misma tensión que un gato cuando bufa, es muy probable que haya músculos de nuestro cuerpo que se tensen de forma involuntaria… ¡ese no es el camino!

Recuerda que he hablado en este post sobre explorarte. La exploración no es la conquista de una cima, es un paseo por la selva. Sin prisas, con calma y detenimiento, poquito a poco.

Si estás comenzando y temes que cualquiera te pille, vas con el tiempo justo (o pegado al culo, ¡nunca mejor dicho!) o estás con la mente en otra cosa… probablemente, no sea el mejor momento, ni en el que más disfrutaras.

Haz que esta experiencia sea un autorregalo, no un deber. 

“Soy prisionero del beso que nunca debiste darme” – Anakin Skywalker

Meter, meter, meter… si es que estoy segura que hasta ahora sólo has pensado en meter cosas en tu ano, ¿es meter lo único que se puede hacer? Obviamente no.

Sabemos que en soledad es un poco difícil, pero te queremos sugerir una práctica aún algo desconocidilla para cuando lo hagas en compañía: el beso negro (o griego o como lo quieras llamar). 

Los besos y las caricias son una forma dulce, cuidadosa y muy íntima de comenzar a explorar esta zona de nuestro cuerpo en compañía. ¡No te limites a la idea de meter y meter y verás cómo puedes volverte fan de esta práctica!

¡Que el lubricante te acompañe! 

Obviamente, la fuerza no es buena acompañante, así que me he tomado la licencia poética de modificar la gran épica frase. Pero, además de lubricación, he aquí otros elementos que te serán de ayuda:

  • Juguetes de todos los tamaños y tipos

Nunca nos cansamos de recordar que hay juguetes específicos para la penetración anal. La base del juguete siempre debe ser más ancha que la parte más ancha del juguete para que funcione como tope. 

Puedes usar tanto dildos como plugs (con joya, con colita, personalizado a tu gusto...). Los materiales como el cristal y el metal, aunque más fríos, pueden ser más amigables por su mayor suavidad.

Lo más recomendable es comenzar por tus propios dedos (o de quien te acompañe) e ir poco a poco avanzando desde los juguetes más pequeños hasta los más grandes que tu cuerpo encuentre placenteros. 

  • Los arneses pueden ser tus fieles compañeros de andadura

Juguetes como los dildos pueden introducirse manualmente o, cuando estamos con alguien, esa persona puede ponérselos a la altura de su pelvis mediante un arnés.

El juego con arneses (o, si se prefiere el uso de un pene) puede permitir que otros aspectos sensoriales sigan siendo cuidados, dado que liberan las manos para que puedan seguir acariciando el resto de tu cuerpo… ¡o lo que prefieras!

  • Una última nota sobre la lubricación

Recuerda que los lubricantes de silicona (incompatibles con los juguetes del mismo material) aseguran una mayor lubricación y de mayor duración que los que tienen base de agua. 

Por otro lado, puede que quieras valorar la opción de lubricantes oleosos, pero recuerda que no son compatibles con el uso del preservativo.

Por último, y una duda que a veces nos asalta, ¿lubricante con o sin relajante muscular? ¡Uf, difícil y personal elección! Lo que debes tener claro, antes de tomar la decisión, es que si pierdes la sensibilidad, puede que se hagan heridas y malestares que notarás en cuanto pase el efecto relajante.

En definitiva, la exploración del lado oscuro de la fuerza es toda una aventura que, en contra de lo que muchas veces pensamos, puede estar llena de placer y satisfacción. Sin embargo, como muchas otras, especialmente cuando hablamos de penetración, es una práctica que realizada sin cuidado y de manera brusca puede dar más dolores de cabeza que otra cosa.

Seguro que si lo tomas con calma, sin presiones y a modo de exploración, como dijo Luke Skywalker… “Las cosas no pasarán como tú crees”. 

De Peculiares

¿Por qué te sientes culpable de tener fantasías eróticas?

30 de diciembre de 2019

Monica Leiva, Educandosobresexo

A veces tenemos pensamientos de índole sexual que nos resultan inaceptables y molestos porque nos provocan conflictos con nuestros valores aprendidos. Esas fantasías que valoramos como negativas suelen ser las que reflejan relaciones sexuales con violencia, dominación o sumisión. Las fantasías pueden sorprendernos y parecer confusas ya que a veces no guardan parecido con nuestros deseos conscientes. Fantasear con parejas múltiples o encuentros violentos, por ejemplo. Si sentimos excitación delante algunas fantasías que no se desean en la vida real, podemos sentir malestar e incluso llegar a creernos que somos seres perversos y enfermos. Así, bastantes personas se preocupan con sus fantasías sexuales, se cuestionan si es normal fantasear con depende que y se pueden sentir culpables de tenerlas y que estas les generen placer.

Pero tener fantasías sexuales es normal y saludable. Si una cosa nos caracteriza a los seres humanos es nuestra capacidad para crear situaciones y mundos imaginarios. Esta capacidad está presente en todo lo que realizamos en nuestra vida, incluyendo el sexo por supuesto. Fantasear es una capacidad humana, que muchas veces dejamos aparcada e incluso infravaloramos como propia de la infancia o de personas que se pueden “permitir perder el tiempo”. Como dice el psicólogo catalán Antoni Bolinches “en cuestiones de sexualidad, la imaginación es capaz de volar más alto que la realidad” Usando las fantasías enriquecemos nuestra vida sexual y aprendemos más de nosotros y nosotras mismxs. La aceptación y disfrute de las fantasías nos hará conocernos y aceptarnos mejor.

Ya lo decía la escritora Megan Maxwell “Todo el mundo tiene fantasías, pero no hablan de ellas por pudor”, el pudor o más bien el temor a ser juzgadxs como “rarxs” o a no ser entendidxs por los demás.

Las fantasías eróticas tienen su utilidad

El objetivo de las fantasías sexuales sería la de liberar las tensiones del día a día, estimular la imaginación para crear un mundo de fantasía y, sobretodo, usarlas para pasarlo bien.

¿Es necesario llevarla a cabo? Depende de cada uno y cada una. La fantasía es una cosa completamente íntima y privada mientras no la convirtamos en acción y cómo producto de nuestra imaginación podemos decidir si se queda en nuestros pensamientos o la externalizamos. A veces la fantasía quiere quedarse en fantasía simplemente y no hace falta hacerla en la vida real, ya que la imaginación supera a la realidad y pasarla al mundo real nos puede decepcionar. Todo en nuestra cabeza es más rico y ocurre de una manera ideal, y si la fantasía es una situación compartida a lo mejor la reacción de la otra persona u otras personas no cumplen con nuestras expectativas o nos ocurren imprevistos que nos estaban en nuestra mente y podemos acabar decepcionándonos.

Si es bueno tener fantasías, ¿por qué me hacen sentir mal?

Las fantasías sexuales son fantasías y como tales nos puede ayudar a evadirnos como también a enriquecer nuestras vidas eróticas... Si tú sientes que alguna te hace sentir mal deberías analizar el motivo por el cual ocurre esto.

El sexo y la culpa muchas veces vienen de la mano, si nos sentimos culpables de nuestros ‘pensamientos es porque nos estamos hipervigilando sin necesidad de una fuerza externa represiva ¿Por qué ocurre? Se sabe que le sexo es la faceta humana que más se ha querido controlar desde la moralidad de nuestra sociedad y producto de ello es que lleguemos a sentirnos mal por nuestros pensamientos eróticos cuando creemos que “se salen de la norma”.

Lo que debemos de tener claro es que aunque hay cosas de nuestro imaginario erótico que deseamos llevar a la práctica hay otras que nunca desearíamos que sucedieran de verdad, son las fantasías eróticas que se quedan en nuestra cabeza como fantasías y nunca llegan a cumplirse. A la moralidad de nuestra sociedad esta distinción parece que no exista, el simple hecho de imaginar ya es malo y esto produce es que nos sintámonos culpables de todo lo que nos pasa por la cabeza, pero al igual que si podemos sentirnos responsables de nuestras acciones, no tenernos porque sentirnos culpable de nuestras fantasías ni tan siquiera dar explicaciones de las mismas, ya que están en nuestra cabeza.

Somos el animal sexual más extravagante que existe en el planeta y la mayor parte del tiempo practicamos el sexo como diversión por lo que para una sexualidad sana ha de existir la imaginación y el juego. Dejemos volar la imaginación erótica privada y particular y disfrutemos del enriquecimiento erótico que provocan.

De Peculiares

La historia de las brujas, mujeres librepensantes

4 de diciembre de 2019

Yaiza Morales

Las mujeres siempre hemos sido sanadoras y hemos transmitido nuestros saberes y experiencias entre vecinas y de madre a hija. Desde tiempos inmemoriales, las mujeres sabían cómo asistir en los partos, procurar abortos y actuaban como enfermeras aplicando sus conocimientos sobre hierbas medicinales y lo que hoy en día conocemos como los remedios de la abuela. Su trabajo en éste ámbito era tan poco reconocido que no aparece en los libros; o no al menos de un modo a tener en cuenta.

La historia que de ellas nos ha llegado, ha sido contada por sus perseguidores y teñida de maldad y un sinfín de atributos ridículos que han contribuido a mitificar la leyenda de las brujas.

Sabemos que las gentes de los pueblos las llamaban mujeres sabias aunque para las autoridades eran consideradas brujas o charlatanas y así pasaron a la historia.

La represión de estas mujeres sabias fue una lucha política; tanto por motivos de clase como por el hecho de que fue una lucha entre sexos. Las sanadoras o brujas fueron condenadas principalmente por su condición de mujeres. En la oposición encontrábamos los poderes de las clases dominantes tales como la Iglesia o las instituciones, universidades…

Por parte de la Iglesia se creó la Santa Inquisición que era básicamente una caza de brujas y el papel que éstas desempeñaban pasó a ser satanizado en contraposición con los médicos académicos (que por supuesto eran todos hombres), y que por otro lado eran designados por los altos poderes soberanos y las autoridades seculares. Es desde entonces que el aspecto de mujer relacionado con los cuidados y el famoso sexto sentido se ha rodeado de un halo de superstición asociándolo con la brujería.

La caza de brujas que se inició allá por el siglo XIV ha tenido consecuencias tan duraderas que llegan hasta nuestros días. Tanto que podríamos afirmar, en cierto modo, que los aquelarres medievales y el exterminio de las mal llamadas brujas, tienen bastante que ver con la actual lucha feminista. Por eso contar nuestra historia como realmente aconteció es una parte importante de esa lucha.

Desde que se iniciara la persecución de las brujas como tal en época del feudalismo, sus ideas arrasaron el territorio de lo que en esos tiempos ocupaba la Europa Occidental y se llegaron a registrar en algunas ciudades un promedio de 600 ejecuciones anuales por motivos de brujería.

Curiosamente sabemos que también entraba dentro del cómputo de la mal llamada brujería cualquier comportamiento que se desviara de la “normalidad” así que, pese a que el 85% de las ejecuciones que se llevaban a cabo eran de mujeres ya fueran niñas, adultas o ancianas, un porcentaje más reducido aunque significable también se llevó por delante a hombres bajo las mismas excusas. La acusación de brujería abarcó un sinfín de delitos, desde la subversión política y la herejía religiosa hasta la inmoralidad y la blasfemia

La persecución de las brujas coincide en tiempo y lugar con periodos de gran agitación social así que podríamos deducir que la población en general estaba conmocionada y con lo cual más enfurecida. Eso siempre lleva a la radicalización de los comportamientos y en algunos casos a una mayor sed de encontrar un culpable de la situación sobre quien descargar la ira.

Pero curiosamente la caza de brujas no fue un linchamiento popular sino más bien una campaña súper regulada y respaldada por la ley y como ya hemos comentado antes por la Iglesia. Se creó hasta una guía para la ocasión llamada Maleficarum Malleus; algo así como Martillo de Brujas que fue escrito en 1484 y en el que quedaban recogidos tanto los procedimientos a aplicar como las cualidades y comportamientos típicos de una bruja.

Se habla ya en esa época de la histeria femenina que supuestamente y en ese caso, era la desencadenante de esos comportamientos. En el libro se especificaban diferentes métodos de tortura que eran útiles para conseguir información sustancial sobre brujería tanto de las propias brujas como a vecinos que supuestamente hubieran observado alguna actitud sospechosa en alguien.

Entre estas actitudes existen 3 que se consideraban acusaciones irrefutables de brujería:

– Mujeres que tuvieran una actitud que se pudiera considerar sexual hacia los hombres. Es decir, que pudieran tentar y engañar a los hombres con sus atributos y sus prácticas con intenciones diferentes a procrear.

– Mujeres que estuvieran organizadas o tejieran una red de ayuda entre sí.

– Mujeres que supuestamente tenían poderes mágicos sobre la salud. Es decir, que podían curar a los demás.

En estas acusaciones podemos ver una actitud claramente misógina que lo que pretendía era desacreditar a cualquier mujer que pudiera dar la impresión de tener un pensamiento propio; de expresarse libremente o de poder demostrar estar en igualdad de condiciones que un hombre.

Pese a los avances que hemos experimentado en la historia, ¿Creéis que esta lucha se diferencia mucho de la que vivimos hoy en día?

De Peculiares

Cómo el Tantra te puede ayudar a estar más conectado/a con el presente

27 de noviembre de 2019

Dhyan Rafik, www.bloombarcelona.com

La vida que tenemos en nuestro día a día es muy acelerada y expuesta a un bombardeo de impulsos. Tenemos millones de cosas por hacer, y entre nuestras tareas, o en ellas mismo, nosotros aún colocamos más estímulos. Nos levantamos con el sonido del despertador o del celular pensando qué ponernos en función de lo que vamos a hacer ese día, preparamos el desayuno escuchando música o las noticias de la radio, tomamos el café leyendo el periódico o viendo la televisión, bajamos a la calle ya con los auriculares puestos y en el metro escuchamos música, vemos vídeos, respondemos mensajes... y todo eso antes de llegar al trabajo.

Tenemos una capacidad enorme para vivir disociados del momento presente. Nuestro cuerpo está en un lugar, pero nuestra mente en otro. Es normal que esto ocurra y es una habilidad que tenemos que aprovechar, pero hacerlo de forma sistemática nos lleva a realizarlo de forma automática, sin control, en cualquier situación, incluso en nuestras relaciones sexuales. Si nos parece normal cepillarnos los dientes y pensar en la entrevista que tendremos en lugar de percibir como me estoy cepillando, si nos parece lógico estar comiendo y preocuparnos por las desgracias que ocurren en el mundo, en lugar de prestar atención al gusto, textura y aroma de la comida que ingerimos, si nos parece razonable estar en el metro y jugar a un videojuego o chatear en lugar de hablar con otras personas o percibir el paso de las estaciones, nos lleva a hacer el amor y estar pensando en cualquier otra cosa o hasta fantasear con otras personas, en lugar de sentir plenamente el momento presente con quien lo estamos compartiendo.

Nuestra realidad debería ser distinta. Cuerpo y mente conectados, permitiendo alinear lo que sentimos con lo que pensamos. De ese modo, al cuerpo y a la mente se le suma la emoción. Conseguimos así percibir las emociones que nos llegan, sentir lo que nuestro cuerpo nos trae y nuestra mente presente, no evadida, consigue procesar y a veces hasta comprender. Se trata de hacer callar nuestra mente, no dejar que nos lleve a otro lugar, disolver el ego y nos permita sentir plenamente, sea lo que sea que estemos viviendo.

El Tantra, así como el sexo tántrico están cargado de mitos y malos entendidos. El Tantra no es una religión, por lo que no trabaja con dogmas, trabaja con principios. Uno de sus principios podría responder a la frase: "haz lo que hagas plenamente". Es decir, cuando hagas una cosa haz sólo eso. Dedícale tu atención plena. Si tomas baño, toma sólo baño. No pienses en otras cosas. Percibe la temperatura del agua, cómo reacciona tu piel a ese calor o frío, cómo se desliza el agua por las diferentes partes de tu cuerpo, la leve caricia que hace en forma de pequeños ríos por tu piel, como se acumula el agua en forma de gotas en unos lugares y otros no…

Realizar pequeños ejercicios de plena presencia nos ayuda a ser más conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y lo que sentimos haciéndolo. Traer esa presencia en lo que hacemos nos permite una mayor conexión con nosotros y también con las personas con las que compartimos nuestra vida y esos momentos de intimidad, cariño y placer. Una de las prácticas más habituales entre los tántricos para entrenar esa plena presencia es a través de la meditación. Ejercicios para abstraerse de todo, salir de nuestros pensamientos, y tan solo respirar, sentir, percibir. Nosotros destinamos poco o ningún tiempo a no hacer nada, a entrenar ese estado de atención, percepción, contemplación. Cuando no hacemos nada nos da la sensación de que estamos perdiendo el tiempo, y en realidad perdemos mucho más al no permitirnos esos momentos de no pensar, no hacer, sólo ser.

El cuerpo es sabio. Hay una sabiduría en cada una de nuestras células. Cuando nos cortamos no es el médico quien nos cura. Él nos junta la herida con unos puntos, pero es nuestro propio cuerpo el que cicatriza la herida y nos cura. El cuerpo nos habla, pero hemos perdido la habilidad de escucharlo. Y como no lo escuchamos termina gritándonos, poniéndose enfermo. Cuidar del cuerpo no es sólo comer alimentos saludables y hacer ejercicio. Además necesitamos momentos para escucharlo, escucharnos, sentirnos. Y con todo ese ruido que colocamos en nuestras vidas no hay espacio para esa conexión con nosotros mismos y mucho menos con los otros. Necesitamos momentos para silenciar el mundo y escuchar nuestro mundo interior. Darnos un tiempo para sentirnos, conectarnos, estar presentes y dejar que toda esa sabiduría que ya está en nosotros pueda aflorar.

En el Tantra en general, y cuando practicamos sexo tántrico en particular, buscamos esos estados. Momentos donde conectamos intensamente con nosotros y con la otra persona con la que estamos. Para ello, destinamos un tiempo razonable, alejados de todo ese ruido. Y empezamos conectándonos con la otra persona a través de la mirada. Una mirada intensa, permanente, fija, donde no pensamos, no enjuiciamos, no hacemos nada, sólo observamos, percibimos la belleza del otro por ser como es, sintiéndolo, reconociéndolo y reconociéndonos a nosotros mismos a través de la presencia y mirada del otro. Esto es, traer presencia, ser presencia en cuerpo y alma. Presencia en todos los sentidos.

A través de la mirada establecemos contacto visual. Contacto con tacto. Tocamos de forma amorosa, sutil, profunda. La mirada es la puerta de entrada al alma del otro, donde lo vemos, dónde lo escuchamos, dónde sentimos su permisión o su negación, su complicidad o su incomodidad, su voluntad de más o de que termine ya, su éxtasis o su dolor. Todo empieza por una mirada. Mirar al otro es dotarlo de existencia. Cuando vemos algo que no queremos que exista dejarnos de mirarlo. La presencia de un indigente o un mendigo nos hace mirar para otro lado, porque lo que no tienen visibilidad no existe para nosotros, como si realmente dejara de existir.

En la meditación muchas veces el primer paso para estar presente es desconectar de nuestra mirada. Cerramos los ojos para no ver, no traer tanta información, para así sentir mejor. Cuando meditamos con otra persona, y hacer el amor es meditar con el otro, después de cerrar los ojos los abrimos y los concentramos en los de la otra persona. Con la mirada nos conectamos y nos volvemos uno. Te veo y me veo en tu pupila. Estoy en tu mirada, estoy en ti y tú estás en mi mirada, estás en mí. La unión empezó. Estamos el uno en el otro, presentes, viéndonos, sintiéndonos, permitiendo que nuestro amor fluya del uno al otro, que podamos sentir esa unión divina que nos lleva a la unidad.

Es por ello que, a pesar de que podamos tener esa habilidad de estar en un programa multitarea, haciendo varias cosas al mismo tiempo y aún pensando en otras distintas simultáneamente, tenemos que preservar espacios para la desconexión y así permitir la reconexión con nosotros y nuestros seres queridos. Ellos lo van a agradecer, nuestro cuerpo lo va a agradecer y nosotros mismos lo vamos a agradecer por la mayor conexión establecida y placer sentido. Y es tan sencillo y complicado al mismo tiempo, porque no se trata de aprender cosas nuevas, sino de desaprender, de dejar de hacer cosas, de focalizar en una sola y aprovecharla plenamente. El Tantra nos trae el placer de las cosas simples, tan simples como una mirada llena de presencia y amor.

De Peculiares

¿Qué es el Tantra y cuál es su origen?

15 de noviembre de 2019

Dhyan Rafik, www.bloombarcelona.com

Una de las cosas más difíciles que existen es definir las cosas sin que por ello se pierda su esencia, pues definir es acotar, colocar límites, transformándolo en algo que no es, en palabras. La traducción en palabras, especialmente de una vivencia, nunca termina de recoger en toda su complejidad la misma vivencia. Es, en el mejor de los casos, una traducción de una interpretación. Muchas cosas se pierden por el camino en este proceso, pues el Tantra es por encima de cualquier cosa: experiencia.

Existen diferentes maestros y escuelas de Tantra y por ello mismo, nuestra aproximación a él puede variar en gran modo en función de con quien se ha vivido una experiencia tántrica. Tenemos que entender que el Tantra se originó en el antiguo valle del Indo, actualmente la región del Pakistán, hace unos 6000 años, por lo que además de no tener textos escritos de la época, podemos imaginarnos lo mucho que ha ido evolucionando y transformándose desde sus inicios.

Tales modificaciones se han producido en sus expansiones por diferentes estados de la región, así como por el Tíbet y toda Asia, que al entrar en contacto con otras formas de pensamientos lo incorporaron, fusionaron o reinterpretaron, dando origen a nuevas visiones y prácticas. Si estas transformaciones se han dado a lo largo de la historia, mucho más rápido han ocurrido cuando el Tantra llegó a Occidente, sesgándolo en gran medida y reduciéndolo muchas veces a unas meras prácticas sexuales normalmente asociadas a la no eyaculación y al Kamasutra.

Nuestra religión católica que ha asociado el sexo con algo pecaminoso, prohibido fuera del matrimonio y reducido a un acto de procreación dentro de él, colocó nuestra relación con nuestro cuerpo y el placer como un tabú, algo que no podíamos estudiar, ni saber, ni hablar. Es normal que, frente a tanta prohibición, conocer otra cultura que no veía a las personas como una conjunción de cuerpo (transitorio y corrupto) y alma (inmortal y bondadosa), sino que entendía las personas como un ser holístico, donde incluso la conexión espiritual pasaba por el cuerpo despertase tanto interés.

Así, nuestro foco de interés respecto al Tantra se centró en esa laguna que nosotros teníamos en relación al sexo y al arte amatorio, a pesar de que el Tantra sea mucho más que eso y mucho más profundo de lo que se ha popularizado. En el sexo, por ejemplo, la unión entre shiva y shakti, entre hombre y mujer, no es más que la fusión en la unidad, dos siendo uno, yo fusionándome con el otro y sintiendo como mis límites se disuelven, entrando en esa percepción universal de que todos somos uno, que yo soy uno con el todo. Lo profano y lo sagrado unidos en una misma experiencia, en un mismo camino.

El Tantra es mucho más que sexo. He aquí esas capsulas exprés del conocimiento sobre las prácticas tántricas:

– El Tantra es sensorial: No pienses, siente. Escucha tu cuerpo y tu corazón, ellos están en lo cierto.

– El Tantra es presencia: Vive el momento presente. Vive un tiempo sin tiempo.

– El Tantra es consciencia: Date cuenta de lo que haces y porqué lo haces.

– El Tantra es equilibrio: No separes, integra y armoniza. Existe el día y la noche, la emoción y la razón, la vida y la muerte, el ying y el yang. Todo el mundo tiene un lado interior masculino y un lado femenino.

– El Tantra es aceptación: No juzgues, acepta, resignifica y transmuta. Eres perfecto como eres, las cosas son perfectas como son.

– El Tantra es libertad: Libérate de las convenciones sociales y actúa a partir de tu yo interior.

– El Tantra es libertador: Permítete, confía, entrégate a los otros y a la vida.

– El Tantra es conexión y escucha: Coloca ojo en el ojo, percibe la esencia, mis límites están en el otro.

– El Tantra es energía: Respira, respira, respira.

– El Tantra es salud: Entrena tu cuerpo, cuídalo, respétalo, tu cuerpo es un templo, el canal para tu conexión contigo mismo, con los otros, con el mundo, con el todo.

– El Tantra es holístico: Trabaja tu cuerpo, tus emociones, tus pensamientos, tus instintos, tus conexiones.

– El Tantra es movimiento: Danza, salta, corre, sacude, vibra.

– El Tantra es diversión: Déjate llevar, fluye, ríe.

– El Tantra es placer: Disfruta, siente, relaja, goza.

– El Tantra es ritual: Coloca flores, enciendo incienso, prepara frutas, viste ropas de seda, elige música agradable. El Tantra es celebrar la belleza de los pequeños detalles. Detalles, preparación, preliminares. - Respira, siente, conecta, percibe, observa, contempla. El Tantra es meditación.

– El Tantra es amor: Ámate incondicionalmente, ama a los otros de forma universal.

– El Tantra es femenino: Venera a las mujeres porque ellas son unas diosas, son amor, energía y fuente de vida.

– El Tantra es espiritualidad: Observa la belleza que hay en ti, en el otro, en todas las cosas, siente la presencia divina en ti, en el otro, en todas las cosas. Percibe la totalidad en ti, siente tu yo siendo uno con el todo.

Juntando todos estos principios podríamos decir que el Tantra es expansión de la consciencia, un camino de autoconocimiento, un conjunto de técnicas que tienen como objetivo deshacer la mente, desmostar el ego. Es acceder a una comprensión y comunión con el todo que no pasa por la comprensión intelectual, sino por la vivencia que tenemos a partir del cuerpo, de nuestra sensorialidad, por la transmutación y sublimación de nuestros instintos primarios en amor y aceptación. El propósito último del Tantra es acercarnos a nuestra verdadera esencia, rindiéndonos plenamente a la vida, confiados y alegres, siendo conscientes de todo nuestro potencial y divinidad internos. Es entrar en una nueva visión sobre nosotros mismos, las relaciones con los demás, con el placer, con la sexualidad, con la vida.

Tantra es experiencia, y la magia de las experiencias es que no son, están siendo, por lo que su sentido puede ir variando y no tiene porque ser lo mismo para ti que será para otra persona. Lo bonito es vivirlo en propia piel, y así quebrar muchas de las ideas preconcebidas creadas a partir de lo que otras personas han contado y construyendo nuestro propio significado de lo vivido.