De Peculiares

Masturdating: la práctica que todos deberíamos probar una vez en la vida

12 de febrero de 2020

Laura Marcilla

Masturdating es un término inglés que viene de masturbate” y “dating, es decir, masturbación y cita. Pero no, no consiste en quedar con alguien para masturbarse, la cosa es algo más compleja. Más bien, la parte de la “masturbación” es una metáfora de la capacidad de disfrutar en solitario, sin más compañía que uno mismo. Así pues, practicar masturdating significa tener la costumbre de organizar citas con uno mismo y, obviamente, pasarlo bien en ellas.

Muchas veces hemos insistido en la importancia del amor propio, del espacio propio y de los autocuidados. Poner de moda el masturdating implica llevar todo esto un nivel más allá. Las relaciones hay que cultivarlas y cuando no se invierte tiempo y cariño en ellas existen más riesgos de que éstas se deterioren. Esto mismo es aplicable a la relación con uno mismo. Vivimos en una época en la que muchas personas nos quejamos de que nos faltan horas en el día para atender a todos los compromisos laborales, sociales y familiares. En este contexto, es muy sencillo que los autocuidados o el tiempo que invirtamos en nosotros mismos queden relegados a un segundo plano.

En el mismo sentido, cuidar una relación no es una cuestión solo de tiempo, sino de tiempo de calidad, tiempo bien aprovechado. Así que lo siento mucho, pero las duchas largas pensando en cómo cambiar el mundo no cuentan como masturdating per se.

Masturdating consiste en planificar y llevar a cabo una cita divertida, entretenida o bonita, exactamente igual que lo haríamos con una pareja o un grupo de amigos, pero con la idea de disfrutarlo en solitario. Claro que los planes no tienen por qué ser exactamente los mismos que cuando los organizamos con otra persona, pero lo ideal es que pongamos el mismo cariño en pensar qué actividad nos apetece hacer, en elegir la ropa que vamos a llevar y en reservar la fecha y considerar que la tenemos comprometida a todos los efectos. Y por supuesto, llegado el día de la importante cita, dejarnos llevar y disfrutarla sin estar pendientes de la pantalla del móvil.

¿Y por qué es importante y creo firmemente que todos deberíamos hacerlo de vez en cuando? Porque, ¿cómo vamos a mantener una relación positiva con alguien con quien nos relacionamos? ¿Cómo vamos a relacionarnos con nosotros mismos, a querernos, a aceptarnos, si todo nuestro tiempo libre lo invertimos en los demás? La habilidad de pasar tiempo a solas haciendo algo activamente (algo más elaborado que manta y Netflix, sin despreciar también este tipo de planes) es una oportunidad maravillosa que seguramente traería muchos beneficios a nuestra autoestima y nuestro bienestar.

Como todas las “prácticas” quizá deba ser entrenada y nos cueste más que nos salga al principio de forma natural y satisfactoria. Es comprensible. Hay una serie de planes (restaurantes, cine, etc.) que se perciben como exclusivos de la pareja o los amigos. Muchas personas no se sentirían cómodas yendo a cenar sin compañía o sabiéndose observadas en situaciones que suelan realizarse en grupo. El miedo a los juicios de los demás (e incluso a los propios juicios) también se supera si nos enfrentamos a él.

Además, las opciones para practicar masturdating son casi infinitas, tantas como se nos puedan ocurrir (ir a un museo, a un concierto, a un spa, al teatro, al campo…) y ofrecen la ventaja de que no es necesario consensuarlo con otra persona y negociar para alcanzar un acuerdo entre sus gustos y los propios.

Ahora que se acerca “San Valentín”, parece la mejor de las ocasiones para iniciarse en el masturdating. Ahora que ya vamos interiorizando (poco a poco) que tener pareja no es necesariamente mejor que estar soltero, que el amor propio es esencial para todas las personas, enamoradas o no, y que se critica la hipocresía de demostrar amor un día del año “porque toca” y no porque apetece, ¿por qué no darle la vuelta a la celebración y empezar a pasar mas tiempo con la única persona que, de seguro, va a acompañarnos toda la vida? Nosotros mismos.

De Peculiares

Aceites afrodisiacos naturales: origen y empleo

10 de febrero de 2020

Yaiza Morales

Hablar de afrodisíacos lleva consigo bastante controversia ya que, en general, hay bastante desacuerdo en el hecho de su efectividad. A nivel histórico y científico, no hay pruebas concluyentes al respecto pero sí que se asocia su funcionamiento al efecto placebo; es decir, los afrodisíacos en este caso, tendrían un efecto real si la  persona que lo toma, está convencido de su eficacia.

La palabra afrodisíaco deriva del griego, más en concreto del nombre de la diosa Afrodita (Venus para los romanos), considerada la diosa del amor, el sexo y la belleza; y que está relacionada con temas como la fecundidad, la pasión, la voluptuosidad, la dulzura y el placer. Viendo ésta información, queda más que explicado cuál sería el papel de los afrodisíacos pero por si las moscas, diremos que se conoce como  afrodisíaco cualquier sustancia o actividad que, estimulando los sentidos; incrementa el deseo sexual, la líbido o la excitación.

Que quede claro que se trata de crear o potenciar deseo y no de mejorar el rendimiento y la capacidad sexual.

Algunos de los afrodisíacos que conocemos, deben su fama (ya desde la antigüedad) al hecho de que su forma natural, tiene ciertos parecidos con los órganos sexuales. Así podríamos hablar de las ostras y su evidente parecido a una vulva; el pepino o el plátano y su forma fálica; las fresas y su semejanza a las mucosas genitales o el aguacate y su asociación con los testículos. Como dato curioso y que relaciona un poco todo, la  mitología griega nos narra cómo Afrodita, fue engendrada en una ostra en el mar.

Se dice que la primera vez que se habló de afrodisíacos fue en unos papiros egipcios de los años 2200 y 1700 a.C y es que antiguamente, existían muchos ritos y creencias asociadas a la fertilidad y gran parte de ellos eran prácticamente ineludibles ante cualquier planteamiento de relación sexual y/o amorosa.

El deseo sexual en todo caso, depende de varios factores así que el solo hecho de usar afrodisíacos, no sería significativo si no se mantienen unos hábitos de vida saludables y se tienen en cuenta también  éstos otros factores para aumentar la libido.

La eficacia en hombres y mujeres de los afrodisíacos es similar y esto es debido a que uno de las características básicas y comunes a la mayoría de los afrodisíacos  es que ayudan a tener una mejor irrigación sanguínea y de ésta forma, mejoran la función sexual. Existen varios tipos de afrodisíacos catalogados tanto por su zona de acción tanto por cómo se perciben.

En éste artículo me voy a centrar en los segundos y más específicamente en los que actúan por excitación de vías afines a las sexuales como serían el olfato o el tacto. En este grupo, uno de los elementos principales son los perfumes y las fragancias o esencias.

Para ello he contado con la ayuda de Lua Villar, fundadora de la empresa Awen de cosmética natural. Como buena conocedora de las propiedades de muchos de estos elementos, nos ha hablado de algunos de los más significativos:

ACEITE ESENCIAL DE ROSA

Este aceite tiene un aroma muy sutil y un alto contenido en vitamina E, ácidos grasos y antioxidantes lo cual beneficia la salud de la piel. La rosa está estrechamente relacionada en nuestras mentes con el romanticismo con lo cual es fácil asociarlo con el uso en juegos y masajes eróticos. Tiene un efecto bastante potente sobretodo en el sistema hormonal de la mujer y su aroma es altamente sensual aunque claro está, todo dependerá de los gustos olfativos de la persona para elegirlo. El aceite de rosas es bueno para disminuir el estrés físico y mental ya que tiene efecto aliviante para los músculos cansados. Cómo dato extra, también es usado para tratar infecciones vaginales y los cólicos menstruales. El aceite de rosas aplicado en la zona vaginal puede ayudar a aumentar la lubricación.

Antes de continuar remarcar que para el uso de todos estos aceites hace falta su disolución en otros aceites portadores o base como por ejemplo el aceite de almendras dulces, el de oliva, de semillas de uva…, ya que si no pueden resultar bastante agresivos por su concentración. Lua remarca que ella no usa aceites como  el de aguacate o coco ya que el primero es muy espeso y el segundo, en épocas de más frío como el invierno se solidifica y cambia las texturas.

ACEITE ESENCIAL DE LAVANDA

La lavanda es conocida por sus propiedades relajantes y revitalizadoras y por este motivo es también un buen afrodisiaco ya que ayudaría a mejorar nuestro estado de ánimo. Contribuye a mejorar la circulación y con ello aumenta la sensibilidad de los órganos sexuales y por ende ayuda a despertar el deseo sexual. A parte de poderlo usar como aceite de masajes os aconsejo también diluir unas gotas en agua hirviendo para que los vapores de su olor floten en el ambiente y así la habitación se inunde de su aroma.

ACEITE ESENCIAL DE JAZMÍN

Tiene un aroma muy seductor y relajante lo que una vez más ayudaría a distender el ambiente y disfrutar de nuestros encuentros sexuales. Se le considera uno de los aceites afrodisíacos más populares ya desde la antigüedad ya que aseguraban que sus propiedades podían ayudar con problemas tales como la sequedad en las zonas íntimas, la eyaculación precoz o incluso problemas de frigidez. Se usa en aromaterapia sobretodo para tratar estados de intranquilidad o ansiedad y actúa tanto a nivel mental, emocional como físico. Calma y genera estados más eufóricos y optimistas y así ayuda a aumentar el deseo sexual. Este aceite  tiene un aroma muy persistente y está muy ligado a la energía femenina. Como consejo, se recomienda aplicarlo detrás de las orejas, en el cuello u otras zonas erógenas para que la pareja pueda percibir su olor con mayor facilidad.

ACEITE ESENCIAL DE NUEZ MOSCADA

Aunque no es tan popular como los anteriores, el aceite esencial de nuez moscada es un gran aliado para mejorar la libido femenina y reducir algunos problemas sexuales masculinos. Contiene una sustancia conocida como miristicina, que le confiere propiedades como estimulante sexual. También ayuda a mejorar la circulación y aumenta la energía durante el sexo.

Este aceite está considerado como un A aumentando así la actividad sexual. Durante muchos años, las medicinas alternativas han utilizado el aceite de nuez moscada para problemas o trastornos sexuales masculinos sobre todo, aunque su efecto también recae en la mujer.

¿Cómo utilizarlo? Combina el aceite de nuez moscada con un aceite base (oliva, coco, almendras) y empléalo para realizar masajes en los senos, la espalda o las piernas.

ACEITE ESENCIAL DE JENGIBRE

Con el aceite esencial de jengibre no solo es posible disfrutar un aroma relajante, sino que, por su temperatura característica, también estimulamos nuestras zonas erógenas. Sus propiedades afrodisíacas aumentan el deseo sexual y contribuyen a mejorar el rendimiento en el acto íntimo.

El aceite de jengibre es el mejor aceite afrodisíaco para aumentar la temperatura corporal, estimulando con ello nuestra actividad física. Sus propiedades afrodisíacas pueden verse aumentadas si lo mezclamos con alguno de los anteriores aceites. Es conveniente utilizarlo en pequeñas dosis por su fuerte aroma.

También el aceite esencial de jengibre es un poderosos estimulante y excitante sexual, gracias a su aroma dulce y tibio y a sus propiedades para mejorar el sistema circulatorio. Ayuda a encender la pasión tanto de hombres como de mujeres.

¿Cómo utilizarlo? Combina el aceite de jengibre en partes iguales con aceite de oliva o de rosas. Masajea la piel, con movimientos suaves y eróticos.

ACEITE ESENCIAL DE SÁNDALO

Es uno de los aceites afrodisíacos más recomendados para despertar el deseo sexual masculino, ya que su aroma resulta muy atractivo y estimulante. Resulta apropiado en casos de disfunción eréctil o cansancio sexual, puesto que calma los nervios, mejora la circulación en los órganos sexuales y es euforizante.

Sándalo: este olor exótico característico de las culturas asiáticas promueve la apertura emocional para favorecer el aumento de la pasión en las parejas.

¿Cómo utilizarlo? Aplica una pequeña cantidad de aceite de sándalo en las zonas erógenas como perfume. Empléalo combinado con otros aceites para realizar un masaje erótico.

ACEITE ESENCIAL AFRODISÍACO DE YLANG-YLANG

Intensifica el deseo sexual gracias a su fragancia picante y dulce a la vez. Su uso estimula cada uno de nuestros sentidos, despertando así, todos los sentimientos que tengamos hacia nuestra pareja. Es un perfecto estimulante para potenciar la sexualidad y la sensualidad. Ylang Ylang: conocido también como flor de cananga, este árbol aromático proviene de algunos países asiáticos y se puede encontrar también en países centroamericanos y sudamericanos. Se trata de un aroma florar que aumenta el deseo sexual y fomenta la atracción de la pareja. Además, también apoya al sistema circulatorio. Es uno de los aceites afrodisíacos más poderosos que se conocen.

ACEITE DE GERANIO

El geranio es un arbusto perenne con pequeñas flores rosadas y hojas puntiagudas nativo del Sur Africa. De las muchas variedades de la planta, Pelargonium graveolens es la que se utiliza para el aceite esencial. Este aceite es muy usado en aromaterapia y contiene una serie de compuestos beneficiosos. En aromaterapia, el aceite esencial de geranio se usa para tratar acné, dolor de garganta, ansiedad, depresión e insomnio. Sus usuarios son principalmente mujeres debido a su efecto beneficioso en la menstruación y la menopausia. Este aceite esencial también puede elevar el estado de ánimo, reducir la fatiga y promover el bienestar emocional.

Los viajeros pueden usar este aceite como repelente de insectos natural. Además puede ser utilizado como un aceite de masaje para aliviar el dolor de músculos y el estrés. Puede ayudar a mejorar la circulación de sangre justo debajo de la superficie de la piel. El aceite de geranio no debe aplicarse directamente sobre la piel como aceite de masaje, primero debe ser diluido con un aceite portador como el aceite de jojoba, aceite de oliva o aceite de almendras dulce.

De Peculiares

“My husband won´t fit” o la historia del vaginismo selectivo

7 de febrero de 2020

Juncal Altzugarai

¿Y si no te entrara el pene de tu pareja en la vagina? ¿Y si te llevaras muy bien con él, pero no pudierais llegar al coito, cambiaría algo?

Estas son las preguntas que me surgen al terminar de ver la serie japonesa de Netflix “My husband won´t fit”. La historia comienza con una chica de pueblo que va a la capital a estudiar a la universidad, y al lado de su apartamento vive un chico, que se le presenta en casa, como si fuera colega suyo de toda la vida. Ella parece que lo vive con cierto estupor y se deja hacer hasta tal punto que se empiezan a enrollar (sin poder ser penetrada, eso sí) y ya parece que son pareja. Qué cosa esto de la sexualidad en Japón. Qué diferente se vive todo. A mí, al principio me resultó hasta violento el papel activo del chico con respecto a la pasividad de ella. Entrar en esos códigos a una occidental como a mí, me costó, la verdad.

El tiempo pasa y a ellos dos se los ve súper felices. Se quieren mucho. Existe una complicidad maravillosa entre ellos… pero siguen sin poder tener relaciones sexuales con penetración (aunque se acarician, se masturban, practican sexo oral… se disfrutan). Lo intentan todo, con lubricantes, aceites, creando ambientes especiales… y nada. Alguna vez un poco con consecuencias un poco desastrosas para ella, que sangra bastante (aunque le dice a su chico que no le duele). Y allí siguen los dos. Con sus idas y venidas. Sus trabajos, sus inseguridades, sus deseos incumplidos…

Él recurre a la vía fácil: pagar por poder penetrar a una mujer. Ella encuentra un foro de internet, donde conoce a otros hombres que sí que son capaces de penetrarla. Qué cosa. Relaciones en las que no existe ni un ápice de cuidados, ni la más remota sombra de amorcito. La penetración como mera transacción y sí, así ella sí que puede albergar un pene en su vagina. Llegado a este punto a mí se me hacen las tripas un nudo y se me empiezan a ver las etiquetas que tengo tan incrustadas en mi ADN como mujer heterosexual que soy.

¿Cómo es posible que en situaciones tan desagradables puedas abrirte a que un hombre te penetre y no puedas hacerlo con tu pareja que tanto te quiere y tanto te cuida? ¿En qué se basa una relación de pareja? ¿Están sustentadas las relaciones heterosexuales en la capacidad para el coito? ¿Qué define una relación sentimental? ¿Y qué define una relación sexual? Se me amontonan las preguntas y las dudas. Yo como fisioterapeuta especializada en fisiosexología comienzo a cuestionarme muy fuerte: pero, el vaginismo… ¿es o no es? ¿Es un término absoluto? ¿No se da todo el rato ese cierre de la vagina, sin opción a que nada ni nadie nos penetre? Se ve que no y en “My husband won´t fit” lo narran muy clarito.

La serie sigue avanzando, como la relación entre ella y él. Y llega ese momentazo de la presión social por (tachán) tener criaturas. En Japón, a lo que se ve, tampoco se libran de esto. En el sexo se andan sin remilgos, pero luego son más tradicionales que en occidente, telita. Vaya temazo este. Y aquí comienzan sus dudas gordas, porque, claro, si él no puede eyacular dentro de ella de ninguna manera, no hay posibilidad alguna de que se pueda quedar embarazada. ¿Qué va a pasar, entonces? ¿Quieren realmente tener hijos? ¿Lo hacen por contentar a las familias, porque es lo que ahora se espera de ellos? No quiero hacer mucho spoiler, pero hay una escena absolutamente maravillosa (y bastante heavy metal) de ellos dos con sus respectivas familias hablando del tema criaturas que es canela en rama. Da para una tesis doctoral solamente esa escena.

Entre medias se cruzan un montón de subtramas con mucha miga: la situación familiar de una de las alumnas de ella, una posible maldición familiar, un amante con cierta dosis de empatía…

Después de un tiempo rumiando la serie, creo que tengo que volver a verla, a ver cuántas etiquetas se me revuelven esta vez y cuántos estereotipos que pensaba ya superados vuelvo a encontrarme pegados al cuerpo. Que hayan tenido que venir desde Japón a desmontarme el vaginismo me hace cierta gracia…

De Peculiares

Vidas Trans: La importancia de dar voz (libro)

24 de enero de 2020

Monica Leiva Olmo

Vidas trans es un libro publicado por la editorial Antipersona que desgrana las experiencias de cinco personas trans españolas en cinco ámbitos diferentes, concretamente en el entorno laboral, la educación, las redes sociales, la familia y pareja y el sistema médico, narradas en forma de ensayos breves, tejiendo desde su experiencia personal una memoria colectiva.

Las voces, o plumas en este caso, que participan en el libro son Alana Portero, Arnau Macías, Dario Gael Blanco, Cassandra Vera y Atenea Bioque. Personas de edades y vidas muy distintas y cuyo nexo en común son únicamente pertenecer al colectivo trans.

El libro se inicia con el recuerdo del 28 de junio de 1969 cuando se produjo la revuelta del bar Stonewall Inn que fue el inicio de la lucha LGTBI y se recuerda como el día del Orgullo en todo el mundo. Esta historia introductoria deja paso a las vidas de las y los protagonistas que conforman el libro.

En las diferentes biografías se ven reflejadas las enormes injusticias que sufren en su día a día. Unas injusticias que ya comienzan en la infancia. Para las personas trans crecer sin referentes positivos provoca que los niños y niñas vivan de una forma no deseada durante años hasta que consiguen la información necesaria para  transicionar, quedando profundas secuelas en la autoimagen y autoestima que afectarán en las relaciones con los demás. Así a partir de las vivencias personales se percibe que ser una persona trans en nuestra sociedad tiene consecuencias sobre la salud, la educación, el trabajo, las redes sociales y las relaciones personales.

Alana Portero nos cuenta las dificultades para acceder a un empleo digno y defiende que “gestos tan sencillos como adecuación de uniformes, vestuarios y baños” o la normalidad cuando el nombre oficial de la persona no corresponde con lo que se espera ya supondrían una mejora en la vida de estas personas que muchas veces se sienten tratadas como detritos.

Arnau Macías nos explica el infierno que vivió en su infancia y adolescencia como alumno en un colegio religioso en el cual los roles de género lo definían todo; baños, vestuarios, uniformes, actividades deportivas y como desde su pubertad intentó disimular los cambios que se producían en su cuerpo con ropa ancha y encogiendo los hombros. Todo ello acabó con una depresión que no pudo contar a nadie, ni tan siquiera a su madre que no entendía que le estaba sucediendo. Al final reza para que simplemente le dejen ser quien es.

Darío Gael Blanco reflexiona sobre las relaciones afectivas de las personas trans y propone la construcción de nuevas redes más allá del discurso dominante. La importancia que se da en nuestra sociedad a la familia y la pareja puede tener graves consecuencias para las personas trans si no cubren unos mínimos, cuestionando sus propios derechos ‘‘por no ser buen hijo, por no ser buena pareja’’ Por eso, reivindica la construcción de ‘‘nuevas alianzas, redes de cuidados y solidaridades’’ que no reproduzcan los viejos roles. Familia y pareja, sí, pero también amigos, vecinos, profesores y compañeros trans

Relacionarse en una sociedad marcada por la transfobia significa tener una presencia extrema en las redes y los medios de comunicación, desde la invisibilización a la burla como pudo experimentar Cassandra Vera tras hacerse viral unos “tuits” alusivos a Carrero Blanco. Y defiende que para dar una imagen más real sobre las vidas trans es de vital importancia dar voz a las propias personas trans

Y finalmente nivel médico, Atenea Bioque destaca la falta de formación de los profesionales de la salud respecto a la realidad trans. Todavía en la gran parte de comunidades autónomas domina la transfobia. Ella apuesta por que se les conozcan y vean como personas normales, más allá el prejuicio y la etiqueta.

Vidas Trans nos muestra que la experiencia de vida de las personas trans todavía está dominada por el miedo, el rechazo, la burla y el desdén de gran parte de la sociedad. Desde mi punto de vista este es un libro imprescindible para combatir la transfobia y conocer de primera mano a estas personas que lo único que piden es que ser tratadas como personas. En definitiva, un libro para empezar a conocer la realidad trans y su lucha por conseguir el respeto del resto de la sociedad.

Lee
De Peculiares

La doncella – The handmaiden

17 de enero de 2020

Yaiza Morales

The Handmaiden es un thriller psicológico y erótico coreano del año 2016. La película fue seleccionada para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2016. En España la conocemos como La Doncella y es la adaptación cinematográfica  que hizo el director Park Chan-wook de la novela Fingersmith de Sarah Waters.

El libro trata sobre un affair lésbico en la Inglaterra Victoriana y pese a que el director de la película trasladó la escena a la Corea de los años 30; la escritora asegura que el retrato ha sido  fiel al libro. En palabras de la misma autora: “The Handmaiden convierte la pornografía en un espectáculo”.

La historia empieza como hemos dicho en los años 30, durante la colonización japonesa de Corea. Nos encontramos a una joven ladrona japonesa llamada Sookee,  que es enviada como criada a casa de una rica mujer japonesa, Hideko. Ésta, vive recluida en una gran mansión bajo la influencia de un tirano; el marido de su tía ya fallecida. Sin destripar mucho la trama diremos que Sookee llega allí de la mano de un un estafador que se hace pasar por un conde japonés; el conde Fujiwara, que planea enamorar a la joven con la ayuda de Sookee (que a partir de ahora será la doncella privada de la chica) para más tarde encerrarla en un psiquiátrico haciéndola pasar por loca y así conseguir quedarse con toda su fortuna.

La película mezcla el gusto por lo estético, los libros y el arte con una sensual historia que se desarrolla de forma majestuosa en tres partes. Es de esas películas de doble visionado necesario para apreciar la sutilidad de los detalles estudiados al milímetro y que fácilmente pueden pasar de largo la primera vez. Está muy bien editada y los planos son muy estéticos y expresivos. Gran parte de la riqueza de esta película reside en el uso de los planos detalle, en los silencios, las miradas, los gestos, las respiraciones que dicen más que las propias palabras.

Ahora sí, una de las grandes cosas de estar editada en tres partes es que los giros de guión cobran un significado importante. Logran introducirlos y explicarlos con unos saltos en el tiempo muy bien escogidos y combinados con los pensamientos en voz alta de los protagonistas que hilan al más delicado y puro estilo asiático. Eso sí, es de esas películas en las que debes estar súper atento porque si no, en cualquier momento te puedes perder; así que si lo que queréis es una película para echar la siesta el domingo por la tarde, olvidaros.

A lo largo de la película se va desarrollando entre las dos protagonistas una relación que va del cuidado más maternal al deseo más pasional e inocente que hace que el juego de tensión entre el supuesto conde, la doncella y la señora nos haga meternos de lleno en la trama sin apenas darnos cuenta en un in crescendo muy elaborado.

Con frases como: “Las señoras son las muñequitas de las doncellas. Todos esos botones son para divertirme. Si desabrocho los botones y deshago los lazos, la dulzura que envuelven; esas cosas dulces y suaves… Si aún fuera carterista, deslizaría mi mano dentro…” evidencia un erotismo muy dulce y natural.

Pero lo más interesante de la película es el relato que hace de sexualidades diversas entrando por ejemplo en el mundo del BDSM con frases como “El dolor es un adorno”; y tocando temas como la dominación y la sumisión, el bondage, el voyeurismo, los fetiches y el spanking entre otros. Incluso tienen una palabra de seguridad: Maduro.

En el tema de los fetiches, resulta interesante las referencias tan bien escogidas que hace a lecturas como “La piel del lagarto”, libro de Junichiro Tanizaki que fue un autor de principios del siglo XX censurado por hablar de fetichismo, sadomasoquismo, travestismo, relaciones crueles y destructivas todo un aire muy erótico y sensual. La manera en la que la película crea prácticamente un paralelismo entre las lecturas que se van haciendo y lo que acontece en la escena por otro lado es magnífica. También cabe resaltar la cantidad de ilustraciones y obras de arte que aparecen, además de los libros y la biblioteca del tío que harían las delicias de cualquier adicto lector y de cualquier mente perversa.

Como broche final y tratando de no desvelar nada más, hacer especial mención al hecho de cómo el director consigue mostrarnos dos caras de una misma moneda de un modo tan perfectamente ligado y cómo el uso de elementos unificadores como unas bolas o unos cascabeles nos puedes llevar del momento más doloroso al más placentero con el simple sonido de un cling.

De Peculiares

¿Sirve cualquier vibrador para trabajar el suelo pélvico?

15 de enero de 2020

Juncal Altzugarai

Últimamente está tan de moda hablar del suelo pélvico como de los diversos juguetes sexuales que existen en el mercado. Lo que está claro es que hace tiempo que estos artefactos son mucho más fáciles de comprar, que hace años, y que, además, las personas que los venden están mucho más formadas y son capaces de aconsejar con mucha precisión sobre lo que necesitamos o queremos.

Por esta misma razón ha surgido todo un mundo de herramientas vibratorias tanto para nuestro placer, como para trabajar nuestra musculatura pélvica. Pero claro, el mercado es quien nos dice cosas como: este vibrador con esta forma concreta es para masturbarme; este otro, con esta otra forma es para trabajar por fuera de mi vulva; este otro es sólo para currar mi suelo pélvico desde mi vagina; y así, nos juntamos con varios dispositivos, que, aunque tengan una forma similar y movimientos vibratorios parecidos, dejamos que cada cual cumpla la función para la que viene destinado, porque, por ejemplo, viene escrito en la caja, o lo he comprado en una farmacia.

Pues resulta que existe una buena noticia para quienes no queréis acumular cacharritos vibratorios en vuestros cajones y para los que no os queráis gastar una pasta: los vibradores sirven tanto para masturbarnos como para trabajar el suelo pélvico (¡así, como lo lees!). Sólo es importante atender al tipo de vibración y saber qué queremos trabajar.

Comencemos hablando de la forma de los vibradores. Sabemos que en su mayoría son de forma fálica, pero existen además en forma de huevito, de bala, incluso de mariposa o patito. Los que van a ser más versátiles a la hora de realizar ejercicios terapéuticos, serán los de forma más o menos fálica y lo de forma de huevito o bala, ya que podremos utilizarlos, tanto por fuera (en nuestra vulva), como por dentro (trabajando tanto la musculatura vaginal, como, si lo necesitamos, también la anal). Así que, si tienes a mano algún vibrador de este tipo e intuyes que tienes problemas de suelo pélvico, puedes seguir leyendo este artículo y enterarte de todo.

Si no tengo un diagnóstico claro de mi musculatura perineal, pero tengo la sospecha de que algo sucede por esos lares, lo primero que he de hacer es una labor de observación. Es decir, si observo o siento que se me escapa la orina, si tengo pedos vaginales, si noto que me entra agua en mi cavidad vaginal cuando voy a la piscina, si tengo estreñimiento crónico, si tengo una mala postura y trabajo muchas horas de pie o sentada… Todo esto puede darme pistas de que mi suelo pélvico está un poco débil.

Si por el contrario, las sensaciones en mi vagina son de quemazón al intentar la penetración, si noto sequedad vaginal, si aprieto la mandíbula, si utilizo de forma habitual tacones, si sufro de endometriosis o de síndrome de congestión pélvica… lo más seguro es que mi suelo pélvico esté en tensión o en el peor de los casos, contracturado. Esto que contamos a continuación, no es sustitutivo de un buen tratamiento con una fisioterapeuta especializada, pero sí que te va a dar mucha información válida para hacerte consciente de tu salud muscular y será de gran ayuda para tu tratamiento.

¿Cómo comenzamos a trabajar con un vibrador en nuestra casa?

Mi consejo es siempre que elijas un momento en el que sepas que vas a estar sola y que no vayas a tener interrupciones posibles, ya que es un trabajo que ha de hacerse desde el cuidado y el mimo más absoluto y prestando atención en lo que está sucediendo. También te recomendaría anotar qué se te mueve durante los ejercicios, ya que a veces, al prestar atención de manera tan directa a nuestra vulva y vagina, pueden saltar alarmas, o emociones desagradables, en ocasiones, incluso, se despiertan fantasmas ya dormidos. No tiene por qué pasar, pero si sucede, es buen ejercicio escribir qué ha sucedido y acompañar el proceso de terapia sexológica.

Una vez realizada esta advertencia, que creo que es importante remarcar, vamos a ponernos manos a la obra.

  1. Para un suelo pélvico débil

En la gran mayoría de los casos, solemos atender a nuestra salud pélvica cuando sentimos que se nos escapa la orina o que, a lo mejor, no la retenemos como antes. Para potenciar y despertar a la musculatura “dormida”, que es la que está más débil, debemos aumentar el riego sanguíneo y estimular el sistema nervioso. Comprobamos que el vibrador que vamos a utilizar tiene un modo de vibración discontínua (probablemente, tenga más de un modo en discontínuo, pero comenzaremos por el más sencillo).

Una vez localizamos este modo, empezaremos a masajear de fuera hacia dentro ayudados de lubricante de agua (podríamos utilizar un aceite de masaje formulado para uso genital, pero no sería óptimo para la durabilidad de nuestro aparato); desde las ingles a los labios externos, de los labios externos a los internos, de los internos a la cavidad vaginal, podemos trabajar también alrededor del ano.

El movimiento ha de ser armónico y suave, sin golpeteos. Si hay una zona especialmente adormilada, podemos insistir ahí, dejando quieto nuestro vibrador en esta zona. Una vez hayamos terminado por la parte de fuera, siempre muy bien lubricado y lo más importante, si me siento preparada para ello, introduciremos el vibrador en la cavidad vaginal.

Al principio, el vibrador ha de dejarse quieto y sentiremos las ondas vibratorias a través de las paredes vaginales. Este primer ejercicio con el vibrador dentro es curioso, ya que se trata de observar nada más y hay veces que se sienten cosas nuevas. Una vez reconozcamos qué sucede en nuestra vagina (la musculatura ya va despertando), podemos acompañar con una contracción a cada vibración, acompañada de la exhalación del aire (la contracción siempre al soltar el aire).

Recuerda que la contracción vaginal hay que realizarla como si estuviéramos sorbiendo espaguetis, pero con el chichi. Cuando tengamos el ejercicio controlado, podemos intentarlo con otros modos de vibración discontínua que tenga tu juguete. Y cuando la vibración sea más fuerte, intentar contraer más fuerte también. Nunca realices el ejercicio durante más de 7/10 minutos, ya que la musculatura del suelo pélvico es muy sensible y no queremos agotarla. Eso sí, sé constante.

  1. Para un suelo pélvico con demasiado tono

Quizá no lo sepamos, pero muchas de nosotras, por el tipo de vida que llevamos, es probable que tengamos un suelo pélvico demasiado estresado, lo que a la larga nos va a llevar a que nuestra musculatura perineal se agote y termine por lo suelos. Así que, aunque no crea que pueda tener un problema, este ejercicio puede ser bueno para ti.

Esta vez, utilizaremos el vibrador el modo vibración constante. Así, conseguiremos adormecer el sistema nervioso que inerva nuestra vulva y vagina. Digamos que vamos a acunar a nuestras fibras musculares. La vibración constante atonta y relaja la musculatura (esto sirve pata toda la musculatura del cuerpo, sí, también para las cervicales).

Procederemos de igual manera que con el vibrador en modo discontínuo, de fuera hacia adentro. E igualmente, cuando introduzcamos nuestro artefacto en la vagina, también realizaremos rimero una labor de observación del impacto de las ondas en nuestra cavidad. Al terminar este ejercicio, es importante retirar el vibrador muy despacio y con sumo cuidado, para no “asustar” a la musculatura vaginal y que vuelva a tensionarse por el impacto de la extrusión.

En ambos casos, podemos terminar masturbándonos si nos da la gana. La liberación de endorfinas y oxitocina que consigamos mediante nuestro placer va a ser tan bueno tanto como para desestresar nuestras fibras musculares, como para despertar a las mismas.

Démonos placeres, todo el rato. Cada vez que podamos. Y démonos espacios para observarnos y cuidarnos.

De Peculiares

You: la serie de Netflix que nos lleva a creer que el amor todo lo justifica

10 de enero de 2020

Melanie Quintana Molero

¿Por qué matan los asesinos en serie? ¿Por qué nos creemos que cuando estamos obsesionado/as con alguien es porque el destino nos ha puesto en este mundo para acabar junto/as? ¿Por qué seguimos creyendo que la frase: “lo haría todo por ti”, no tiene límites?

El amor romántico nos lleva a ideas como que todo vale por amor y lo peor: que todo se justifica. You, la serie de Netflix que estrenó su segunda temporada el 26 de diciembre es poner en imágenes literalmente esta creencia.

Para aquello/as que todavía no saben de qué va esta serie o la tienen en la lista de pendientes, os hacemos un breve resumen sin destripar mucho toda la trama. Joe Goldberg (Penn Badgley), es un joven neoyorquino obsesivo compulsivo, adicto a los libros y con una mente retorcida y oscura, pero brillante, que se obsesiona (aunque él os diría que se enamora) de Beck (Elizabeth Lail) una joven escritora que está en Nueva York con la intención de ver cumplidos sus sueños. Su conquista se basa en perseguir a Beck, investigarla, seguir a sus amistades y descubrir sus detalles más íntimos hasta que consigue pasar de acosador a novio. Y lo que crees al principio de la serie que empieza como un flechazo, se convierte en una obsesión, en la que él de forma estratégica se deshace de todos los obstáculos y personas que se crucen entre Beck y él, entre su relación, entre lo que les impide estar juntos, o, dicho de otra manera: entre lo que Joe piensa que es estar juntos.

Parece que a simple vista es una serie donde puedes ver todo lo que está mal en las conductas de Joe, una trama donde acabas odiando al acosador, piensas que lo que está haciendo es injustificable y que deberían de llevarle a la cárcel. Pero una de las cosas que más asusta de esta serie de Netflix es cómo te lleva a justificar, inconscientemente, todos los actos de Joe, hasta el punto en el que lo ves como una víctima y no como un agresor, cosa que inevitablemente nos conecta con aquellas personas que han sufrido y que están sufriendo tanto acoso como maltrato (el que más reflejado se puede ver es el psicológico). ¿Será así como lo ven quienes lo viven desde dentro? ¿Será así como nos hace ver y justificar nuestra mente las conductas del otro cuando estamos enamorado/as?

Y es que la serie está grabada de tal manera que lleva al espectador a ponerse en el lugar del asesino. Te seduce tanto su personalidad, como sus pensamientos en voz en off, hasta el punto que te crees lo que él mismo se cree de algún modo: que es un justiciero.

Ambas temporadas están basadas en las novelas de Caroline Kepnes, aunque con grandes adaptaciones y con personajes nuevos que hacen que la serie tenga más trama que el propio libro. Personajes que despiertan nuestra curiosidad y nos llevan a preguntarnos: ¿cómo va a reaccionar Joe?, ¿qué es lo va a hacer ahora? Y aunque juegan con la idea de una posible redención en la segunda parte, definitivamente hay muchos puntos en común con la primera temporada.

Lo que sí os podemos decir, sin destriparos lo que pasa en la primera temporada, es que el final ya nos sugería que iba a haber un cambio, un camino sin retorno para el personaje que llegamos a ver en un principio como un acosador encantador, por ponerle términos a su personalidad, aunque no son exactamente quizás esas palabras las correctas…; para dejarnos claro que Joe es simplemente un criminal con una visión del amor de lo más retorcida.

Por eso, por ese cambio que él mismo busca, en esta segunda entrega empieza intentando dejar de comportarse como lo hacía en el pasado, pero vuelve a recaer, una y otra vez. Eso sí, los guionistas esta vez han intentado de algún modo llevarnos al pasado del personaje, dándoles una justificación a sus actos, llevándonos a su niñez, a un origen.

Nuevos personajes, nuevas obsesiones, nuevas mujeres, que se cuelan en su vida nos dejan claro que este tipo de conductas no tienen sexo, es decir, que se pueden llegar a dar tanto por un hombre, como por una mujer (y hasta aquí podemos leer sin desvelar mucho más). Lo curioso es que la serie abraza los excesos, maquillándolos de “normalidad” y llevándonos a los inevitable: el caos. Una obra de arte que nos lleva a poder sentir y reflexionar sobre cómo funciona la mente cuando se convence de algo, cómo es capaz de justificar y cómo si algo no se trata, no se arregla, si nos creemos que lo que hacemos está bien, es imposible darnos cuenta de las consecuencias de nuestros actos.

De Peculiares

El emocionómetro del inspector Drilo, de Susanna Isern

Sinopsis

Este libro no es un cuento. O al menos no es solo un cuento, es mucho más. Es todo un manual de trabajo sobre las emociones, sobre cómo las sentimos, cómo las reconocemos, cómo las expresamos, qué funciones tienen… Cada emoción está representada por un personaje diferente, un poco al estilo de la película “Del revés” (de hecho son dos materiales que se complementan perfectamente). Mimo, Asustín, Yupi, Topami, Ceñuda, Puaj, Ojiplática, Pelusa y Mr. Sad nos acompañan por este viaje de descubrimiento de las emociones, cargado de actividades, de reflexiones, de manualidades, de recetas… Como dije, no es un libro para leer, es un libro para trabajar(nos). Se podría hacer un artículo entero sobre esta obra y posiblemente quedarían muchas cosas en el tintero todavía, así que me voy a limitar a recomendarlo encarecidamente para que cada familia o cada clase pueda descubrirlo a su propio ritmo sin demasiados spoilers. Es un libro un poco más caro que el resto de esta lista (tampoco ninguna locura), pero merece cada céntimo y ofrece muchas horas de crecimiento personal. Además, en la página web del libro podemos encontrar aún más materiales extras para seguir profundizando. No tiene ningún desperdicio.

Comprar

El emocionómetro del inspector Drilo, de Susanna Isern - COMPRAR

Lee
De Peculiares

Cuando las niñas vuelan alto, de Raquel Díaz Reguera

Sinopsis

En este caso, Adriana, Jimena y Martina son tres amigas con grandes sueños. Sin embargo, poco a poco, la banda de Noloconseguirás se interpone en el camino de sus metas. Con personajes como “Don Quenadacambie”, el “Señor Inseguridad”, la “Señorita ideal” o “Doña Fragilidad”, las metáforas están servidas en bandeja. Estos villanos les van llenando de piedras los bolsillos, los zapatos y las mochilas, para que no puedan volar alto. Por suerte, al final del cuento, una nueva amiga más joven les recuerda que una niña puede ser todo lo que ella quiera y, tras descubrir las piedras que les impedían alzar el vuelo, ya no hay nada que les impida volar bien alto. De nuevo, esta historia no tiene edad.

Comprar

Cuando las niñas vuelan alto, de Raquel Díaz Reguera - COMPRAR

Lee
De Peculiares

Yo voy conmigo, de Raquel Díaz Reguera

Sinopsis

La protagonista del libro no tiene nombre, lo que en realidad facilita que entendamos que esta situación podría pasarle a cualquiera. Pero lo que sí sabemos es que a nuestra joven amiga le gusta Martín. Le gusta muchísimo Martín. Le gusta tanto que está dispuesta a seguir todos los consejos que pueda para conseguir que Martín se fije en ella. Primero se cambia el peinado, luego se quita las gafas. En algún momento deja de canturrear canciones y hasta de hablar o sonreír, todo para obtener una mirada fugaz de Martín. Y sí, al final Martín la mira. Y sí, todos podemos caer en el error de creer que, para gustar a alguien, tenemos que dejar de ser nosotros mismos. Por suerte, al final de la historia, la protagonista entiende que es mucho más feliz siendo ella misma y recupera sus canciones, sus sonrisas, sus coletas, sus pájaros en la cabeza… “Yo voy conmigo” es un libro muy conmovedor sobre la importancia del amor propio y no me cansaré jamás de recomendarlo para absolutamente todas las edades (se puede trabajar también con adolescentes).

Comprar

Yo voy conmigo, de Raquel Díaz Reguera - COMPRAR

Lee