¿Copa menstrual o tampón?

Muchas veces, cuando nos ponemos a pensar en el periodo o nos viene la regla por primera vez, nos hacemos preguntas como: ¿Qué método es mejor? ¿Cuál es el que menos daño me hace? ¿Cómo se pone? ¿Cómo se quita? ¿Y si me voy de viaje? La primera vez que nos baja las preguntas se multiplican y nos entran los nervios y los calores, porque muy seguramente muchas adolescentes no hayan tenido educación sexual y otras tantas se mueren de vergüenza solo de pensar que tienen que preguntar en casa. Así que la mayoría deciden invertir tiempo en internet, encontrándose miles de textos con solo dos opciones: copa o tampón; porque para llegar al free bleeding, las braguitas absorbentes o los paños tienen que pasar por cientos de páginas en las que solo se citan esas dos, así que terminan debatiendo cuál es mejor, un método o el otro.

Buscan respuestas que les lleve a elegir uno u otro método, pero ¿por qué no los dos? Ambos se pueden compaginar, cambiar, entrelazar o llevar en el bolso. Seguramente conoceréis más el tampón, pero la copa menstrual es otro de los recursos que se nos ofrece para el periodo. Ambos, tanto el tampón como la copa, se usan internamente durante el periodo menstrual. La diferencia entre uno y otro es que los tampones absorben la sangre y la copa menstrual la recoge. Es un recipiente de silicona con forma de campana que podéis comprar en la farmacia o en cualquier tienda especializada y se amolda a la forma de la vagina. Hay diferentes tallas, dependiendo de si has dado a luz o no, de si tienes el suelo pélvico dañado o de la cantidad de flujo sanguíneo que expulses durante la menstruación. Al principio se necesita un poco más de entrenamiento para ponerla y quitarla, pero como todo, el ensayo lleva al éxito.

Se conoce menos que los tampones o las compresas porque casi no hacen publicidad de ella. Es un recipiente de larga duración que está preparado para no acumular gérmenes y se puede utilizar hasta toda la noche si es necesario. La copa menstrual se limpia fácilmente con agua en cada vaciado, pero al final del ciclo es necesario hervirla como los biberones, para esterilizarla.

Cada mujer es única y como se trata de que el recurso se adapte a cada una de nosotras y no al revés, nadie mejor que vosotras mismas lo va a saber. Hay muchas razones para usar la copa, como para no hacerlo, igual que pasa con el tampón, la compresa o el paño.

Siempre podéis preguntar en la misma farmacia sobre las copas de las que disponen. En ocasiones suele ir bien probar varios métodos hasta encontrar el que más se adecue a nosotras y con el que más cómodas nos sintamos, para que podamos decidir. Incluso, como os decía al principio, tener varios a nuestra disposición para circunstancias distintas: viajes, vacaciones, casa, etc.

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Melanie quintana

Periodista y Sexóloga. Directora y coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Te puedo ayudar con tus relaciones, los conflictos, sexualidades, diversidades y peculiaridades.
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