“Lo más importante para iniciarse en el BDSM o en el Kink es conocer y saber expresar tu marco de acción”

Norma Ageitos es sexóloga, técnica de igualdad, técnica de intervención social y fundadora del proyecto ‘Diversex’, además de docente en la ‘Escuela Sexológica’. Está especialmente interesada en el BDSM, por eso hemos querido aclarar con ella algunas de las dudas que muchas personas pueden llegar a tener en torno a esta minoría y práctica. 

Últimamente se habla mucho de Kink. ¿Podrías aclarar qué es? 

Cuando hablamos de Kink podríamos decir que se trata de toda minoría erótica que se aleja de lo deseado o lo esperado socialmente. 

Es curioso oírte hablar siempre de ‘minorías eróticas’ y no tanto de ‘sexualidades no normativas’. ¿Por qué recurres a lo primero?

(Ríe) Vengo de la Sexología sustantiva y personalmente tiendo a hablar más de minorías eróticas porque creo que lo visibiliza mejor. Además, hay cierta tendencia, como dice mi compañero Bruno Martinez, a que si hablamos de “no normatividad”, en cierto sentido estamos reforzando la normatividad, porque la estamos incluso apuntalando y definiendo más, en vez de darle la vuelta. 

¿De alguna manera crees que el término y el significado de Kink se ha ido moldeando a lo largo de la historia?

Sin duda. Tenemos que entender que este concepto es un concepto dinámico. Si volvemos a hace cuarenta años y preguntamos a nuestras abuelas sobre este mismo tema, no tendrían el mismo concepto de erótica normativa que nosotros, porque hemos tenido otros mensajes o otras ideas con las que hemos crecido. Lo que sí es cierto es que, da igual la época, siempre ha estado relacionado con una erótica genital, con una lógica de excitación y con un orgasmo como objetivo. 

¿Podrías decir entonces que toda erótica que se aleje de esto entraría en lo que se conoce como Kink?

Sí y no. No se trata solo del tipo de interacción, también qué finalidad y qué tipo de lógica se busca en ese encuentro. Aunque todo lo que se va alejando de eso, puede entrar en el Kink y dependiendo de en qué momento y qué lugar del mundo estemos, esa erótica concreta va a parecer más ajena o más extraña, y en otros menos. 

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Caratula de cerrado por obras  de SP

Entonces, ¿todo el Kink es BDSM?

No. (Reímos) A veces parece que el BDSM sea lo único existente dentro del Kink, y aunque es verdad que llevamos unos cuantos años que el BDSM se ha visibilizado más y gracias a ello la gente le está dando más vueltas a todo lo que tiene que ver con la erótica, eso puede dar pie a pensar que no hay nada más allá, que lo alternativo acaba en esas siglas y no tiene porqué. 

Explícales a las personas que nos lean que es el BDSM, por si no lo conocen.

Dentro del BDSM encontraríamos todas las prácticas relacionadas con Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo como indican sus siglas. Entonces, es un compendio muy amplio de prácticas, de eróticas, de gestos etc. pero no abarcan todo el Kink. 

Creo que la gente tiene una idea de esta erótica muy concreta en sus mentes que no tiene nada que ver con la realidad…

(Reímos) Sé a lo que te refieres. A veces tenemos esta imagen oscura y tenebrosa relacionada con el cuero y con el dolor y hay relaciones o encuentros en estas minorías eróticas que no tienen nada que ver con eso.

Demos un poco de luz a esto con idea de ampliar el imaginario de las personas que nos lean. ¿Cómo entiendes tú el BDSM?

Esto es complicado, porque cada persona lo vive y lo siente de forma diferente, con diferentes fines y códigos. De hecho, una de las cosas importantes para entender esto es que, o bien definimos una práctica como tal porque cumple una sigla, o varias de ellas. Por ejemplo, yo veo que una persona  ata a otra con unas esposas, con una cuerda, con lo que sea, me da igual con qué, y yo, interpreto que ahí hay una restricción física que entraría dentro del Bondage. Y en realidad puede ser tanto física como comportamental. Entonces, yo entiendo que eso forma parte del BDSM. Ahora, si yo le pregunto a esa persona: ¿Tú consideras que esta práctica que has hecho es BDSM? Es muy posible que la persona te diga que no. 

Claro, esto también es debido al concepto que tenemos de esta disciplina, ¿no?

Claro. Es algo que nos pasa. O vemos a la gente “muy rara”, muy oscura, muy metida en ello, o no consideramos que lo que yo haga entra dentro de ese espectro. La gente dice ¡no, yo me ato de vez en cuando y unos azotes y yo le llamo señor pero nada que ver con eso! Al final, te das cuenta que tenemos la idea de que el BDSM es algo muy concreto pero en realidad hay como todo un gradiente en el cual la gente se va moviendo. Incluso dentro de una misma relación, puedes estar en un punto o en otro.

¿Podrías poner algún ejemplo?

¡Claro! Mira, por ejemplo, todos los juegos de roles que impliquen una jerarquía podrían incluirse dentro de los juegos de dominación y sumisión. Todas las astracanadas que aparecen por ejemplo en la serie ‘La que se avecina’ de “bueno vamos a hacer que yo soy la enfermera y tu tal”, también implican un posicionamiento jerárquico en cuanto a si soy quien te cuida o quien te tiene que dominar. Entonces, podríamos denominar también esas prácticas parte de ello y no se suele pensar en que también entren dentro de estas minorías eróticas, normalmente.

Porque… ¿de qué hablamos cuando hablamos de sadismo y masoquismo?

Hay una tendencia a pensar en los ejemplos más horribles, en los extremos más concretos o explícitos, pero también hay muchas formas de sadismo y masoquismo muy sutiles que no llaman tanto la atención. Como por ejemplo, un juego que es bastante común en cualquier pareja y que, además, no se realiza desde el “hoy vamos a jugar a esto” si no que, muchas veces es como un tonteo que se puede tener en cualquier relación, es el que consiste en jugar a excitar a esta persona, luego me retiro un poco, luego me acerco otra vez... 

Jugar a ¡ven!, espera no ¡alejate¡, ahora vuelve a venir… ¿no?

Exacto. Pues esto también es algo que entra dentro del BDSM. En inglés se le ha puesto una nomenclatura que es el “tease and denial” que es el provocar y negar. Como decía, esto forma parte del imaginario BDSM y se le puede sumar más escena y teatralidad, e incluso a veces se le puede sumar un componente de humillación, pero entonces los significados cambian mucho más de cómo son y cómo se leen. Es un juego que en muchísimas relaciones aparece y la gente podría pensar que no es sádico pero tiene su puntito sádico el hecho de que estés disfrutando de excitar a la otra persona y no le dejes orgasmar o disfrutar. No le estás permitiendo que desarrolle libremente la excitación. 

De hecho, una de las cosas más interesantes para nosotras del BDSM es su historia. ¿Qué primera referencia te viene ahora a la cabeza que puedas contarles?

Cuando alguien me pregunta por la historia como ahora, suelo contestar preguntando ¿te refieres a la primera vez que podemos pensar que hay cierta idea de que ya se practicaba, a la primera vez que ya se escribió una novela sobre el tema o a la primera vez que se vendió una fantasía de este tipo? (Reímos)

Céntrate en la historia de la aparición de las siglas si quieres...

¡Vale! Cuando hablamos de las siglas BDSM, yo creo que como máximo tendrán 30 o 40 años, porque antes se hablaba sólo de SM (sadismo y masoquismo), como si sadismo y masoquismo lo fueran todo y con esas dos siglas se intentara abarcar la amplísima diversidad de roles y de identidades.

¿Por qué se ampliaron?

Se ampliaron a raíz de ver que no todo el mundo lo entendía igual, y que no todo el mundo lo vivía como que estaba en una relación de dominación/sumisión, si no que estaban más en sadismo/masoquismo, es cuando se van definiendo todas las siglas del acrónimo y se va haciendo más común hablar de BDSM. Aunque si que es cierto que, hoy en día en contextos anglosajones, es más típico oír hablar de SM… la canción de Rihanna no tiene tantos años… (Ríe)

Lo mismo pasa con el Bondage, ¿no?

Sí. De hecho, otras veces solo se habla de Bondage y se intenta con este concepto abordar todo aunque solo mencionan una cosa. Aquí en España lo que pasa es algo similar,  se suele hablar de BDSM, pero a veces se sigue teniendo vinculada esta idea de “esto es sadomasoquismo y esto va en el pack completo” (entrecomilla) y se invisibiliza la diversidad existente de roles. Incluso se sigue hablando del global como “sadomaso” y hay mucho más.

Como las personas que hablan de Shibari como si fuera Bondage…

Eso es. Mucha gente lo asocia con Bondage, que es restricción física, pero te viene alguien que le mola el Shibari y te dice “¡eh, a mi sacame de ahí! Shibari también es Kink, o sea, también es minoría erótica, pero no me pongas ahí dentro porque no tengo nada que ver con el resto de siglas o dimensiones, aunque puedan estar relacionadas.” Shibari es un mundo aparte con sus tradiciones y con su propio recorrido.

No sabes la de personas que nos han dicho que te preguntemos por cómo se podrían iniciar en el BDSM. ¿Qué les dirías?

A mí me hace mucha gracia esto porque soy consciente que incluso yo, llego a hablar en esos términos de iniciarse y esto suena a algo chulo como de repente ser vampira o bruja un día y realmente no tiene tanto intringulis el asunto. Tiene más que ver con en qué momento vital nos pille. Si tu pareja ya te ha propuesto algo, o tú a tu pareja, depende en qué situación estés, te daría unas recomendaciones u otras. Pero la general y para todo el mundo, y yo porque soy muy precavida también a raíz de errores, es como cuando por ejemplo tuneamos un coche para carreras, siempre se recomienda poner antes los frenos que el motor, porque si yo le pongo un motor potente a mi coche sin frenos, a la primera curva que lo esté probando, no voy a poder frenarlo si quiero hacerlo. 

Esto que comentas es importante para cualquier erótica o pareja.

Sí, incluso para lo que todo el mundo presupone que hace todo el mundo en su casa. Deberíamos ir primero con unos buenos frenos, y unos buenos frenos no es solo evitar que me haga una lesión que no quiero, también es, conocer mis límites, o sea, ser una persona capaz de decir “este es mi marco de acción”. 

Incluso para las amistades, hay muchos campos donde deberíamos potenciar esas habilidades. 

¡Totalmente de acuerdo! Tener la capacidad de poner mis límites, de negociar o ponerme en primer lugar. Conocerme y saber qué me mola y por qué me mola. Muchas veces pensamos, y vuelvo al ejemplo de las cuerdas, “persona que quiere ser atada busca atadora” y ya está. Pero luego hay todo un trasfondo, ¿cómo y para qué quiero que me ates?, ¿para qué te voy a atar?, ¿para qué nos juntamos?, ¿solo vamos a ser persona atada y atadora?, ¿vamos a establecer otro tipo de erótica?, ¿qué significados tienen para mí estos encuentros? Porque no es lo mismo que lo viva desde un punto u otro y tener esa capacidad de conocernos un poco, va a hacer más compartible eso que estamos viviendo. Eso no significa que tenga que disfrutar de la misma práctica con el mismo significado que el otro, pero sí que ayuda a saber dónde estamos.

Melanie-quintana-SP

Melanie quintana

Periodista y Sexóloga. Directora y coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Te puedo ayudar con tus relaciones, los conflictos, sexualidades, diversidades y peculiaridades.
Coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Terapeuta especializada en temas de género, sexualidad y parejas.
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