¿Por qué te sientes culpable de tener fantasías eróticas?

30 de diciembre de 2019

Monica Leiva, Educandosobresexo

A veces tenemos pensamientos de índole sexual que nos resultan inaceptables y molestos porque nos provocan conflictos con nuestros valores aprendidos. Esas fantasías que valoramos como negativas suelen ser las que reflejan relaciones sexuales con violencia, dominación o sumisión. Las fantasías pueden sorprendernos y parecer confusas ya que a veces no guardan parecido con nuestros deseos conscientes. Fantasear con parejas múltiples o encuentros violentos, por ejemplo. Si sentimos excitación delante algunas fantasías que no se desean en la vida real, podemos sentir malestar e incluso llegar a creernos que somos seres perversos y enfermos. Así, bastantes personas se preocupan con sus fantasías sexuales, se cuestionan si es normal fantasear con depende que y se pueden sentir culpables de tenerlas y que estas les generen placer.

Pero tener fantasías sexuales es normal y saludable. Si una cosa nos caracteriza a los seres humanos es nuestra capacidad para crear situaciones y mundos imaginarios. Esta capacidad está presente en todo lo que realizamos en nuestra vida, incluyendo el sexo por supuesto. Fantasear es una capacidad humana, que muchas veces dejamos aparcada e incluso infravaloramos como propia de la infancia o de personas que se pueden “permitir perder el tiempo”. Como dice el psicólogo catalán Antoni Bolinches “en cuestiones de sexualidad, la imaginación es capaz de volar más alto que la realidad” Usando las fantasías enriquecemos nuestra vida sexual y aprendemos más de nosotros y nosotras mismxs. La aceptación y disfrute de las fantasías nos hará conocernos y aceptarnos mejor.

Ya lo decía la escritora Megan Maxwell “Todo el mundo tiene fantasías, pero no hablan de ellas por pudor”, el pudor o más bien el temor a ser juzgadxs como “rarxs” o a no ser entendidxs por los demás.

Las fantasías eróticas tienen su utilidad

El objetivo de las fantasías sexuales sería la de liberar las tensiones del día a día, estimular la imaginación para crear un mundo de fantasía y, sobretodo, usarlas para pasarlo bien.

¿Es necesario llevarla a cabo? Depende de cada uno y cada una. La fantasía es una cosa completamente íntima y privada mientras no la convirtamos en acción y cómo producto de nuestra imaginación podemos decidir si se queda en nuestros pensamientos o la externalizamos. A veces la fantasía quiere quedarse en fantasía simplemente y no hace falta hacerla en la vida real, ya que la imaginación supera a la realidad y pasarla al mundo real nos puede decepcionar. Todo en nuestra cabeza es más rico y ocurre de una manera ideal, y si la fantasía es una situación compartida a lo mejor la reacción de la otra persona u otras personas no cumplen con nuestras expectativas o nos ocurren imprevistos que nos estaban en nuestra mente y podemos acabar decepcionándonos.

Si es bueno tener fantasías, ¿por qué me hacen sentir mal?

Las fantasías sexuales son fantasías y como tales nos puede ayudar a evadirnos como también a enriquecer nuestras vidas eróticas... Si tú sientes que alguna te hace sentir mal deberías analizar el motivo por el cual ocurre esto.

El sexo y la culpa muchas veces vienen de la mano, si nos sentimos culpables de nuestros ‘pensamientos es porque nos estamos hipervigilando sin necesidad de una fuerza externa represiva ¿Por qué ocurre? Se sabe que le sexo es la faceta humana que más se ha querido controlar desde la moralidad de nuestra sociedad y producto de ello es que lleguemos a sentirnos mal por nuestros pensamientos eróticos cuando creemos que “se salen de la norma”.

Lo que debemos de tener claro es que aunque hay cosas de nuestro imaginario erótico que deseamos llevar a la práctica hay otras que nunca desearíamos que sucedieran de verdad, son las fantasías eróticas que se quedan en nuestra cabeza como fantasías y nunca llegan a cumplirse. A la moralidad de nuestra sociedad esta distinción parece que no exista, el simple hecho de imaginar ya es malo y esto produce es que nos sintámonos culpables de todo lo que nos pasa por la cabeza, pero al igual que si podemos sentirnos responsables de nuestras acciones, no tenernos porque sentirnos culpable de nuestras fantasías ni tan siquiera dar explicaciones de las mismas, ya que están en nuestra cabeza.

Somos el animal sexual más extravagante que existe en el planeta y la mayor parte del tiempo practicamos el sexo como diversión por lo que para una sexualidad sana ha de existir la imaginación y el juego. Dejemos volar la imaginación erótica privada y particular y disfrutemos del enriquecimiento erótico que provocan.