¿Cómo llevar una infidelidad en tiempo de confinamiento?

11 de mayo de 2020

Colab. Yaiza Morales y Melanie Quintana

Al estar confinados surgen infinidad de problemas sobre cómo gestionar ciertas situaciones. Hoy nos queremos centrar en las infidelidades porque, al margen de lo que opinemos de ellas, es un tema que está más que a la orden del día y que se ha visto especialmente afectado por este encierro.

Pero antes de entrar en estos temas, nos gustaría hablar un poco de cómo definiríamos la infidelidad, ya que, pese a que todos sepamos lo que es, existen miles de interpretaciones del tema. Para algunxs ser infiel significa tener una relación coital con otra persona, para otros simplemente estar tomando un café con otrx, y todos los grises que hay por la mitad de estos dos posibles (entre otros muchos) extremos. 

Y la verdad que al igual que para ti que estás leyendo esto, para nosotras también es un lio intentar conceptualizar algo que cada unx ve y siente de un modo tan diferente. Porque aunque hablemos de un concepto general, existen un montón de matices y al final, eso es lo que cuenta: con lo que tenemos que convivir en la relación que establezcamos y los códigos con los que interpretemos ciertos conceptos.

El problema de raíz, a nuestro parecer, es que tal y como hemos aprendido socialmente, cuando empezamos una relación, hay muchos temas que damos por hecho y no se hablan. Damos por hecho en la mayoría de casos, que la relación será exclusiva y que cuando hablamos de fidelidad, ésta abarca todos los ámbitos de la relación. Pero, ¿tiene esto que ser así? ¿Se puede ser fiel a tu pareja pese a mantener relaciones sexuales con otras personas si previamente habéis llegado a este acuerdo? 

Lo que sí está claro es que la fidelidad en una pareja se definirá única y exclusivamente de la manera en la que los integrantes de dicha pareja decidan. El problema, como decíamos antes, es justo ese, que no se decide. Muchas veces ni previamente ni durante la evolución de la relación. No se establecen unos límites y unas necesidades mutuas básicas porque se dan por sentado. Y es más común de lo que parece que tengamos conceptos diferentes de infidelidad y he aquí el embrollo.

Cómo nos gusta recordar siempre, existen muchos y variados tipos de relaciones, digamos amorosas, y todas ellas son válidas, pero es importante que todas las partes que la componen estén de acuerdo en el cómo se va a dar esa relación y en los límites que van a tener los acuerdos a los que lleguen.

Pero cuando estos temas básicos no se hablan y cada uno actúa como considera sin un consenso, es cuando aparecen los problemas de “infidelidad” (que cada unx aquí interprete lo que quiera), las excusas, los problemas de gestión y las mentiras.

Nosotras lo que hemos hecho es destacar dos posibles reacciones frente a la alarma de confinamiento en caso de infidelidad:

– Sincericidio: Lo que nosotras llamamos contarle todo lo que hago a mi pareja porque me creo que es un cura y necesito confesar todos los pecados para que me perdone. Y es que este símil tiene mucho que ver con la idea generalizada que tiene la sociedad de que tenemos que contarle todo a nuestra pareja, ya que este acto, heredado y asimilado en el desarrollo de la relación, es cultural; concretamente de la cultura cristiana. Una de las conductas más repetidas este confinamiento ha sido precisamente esta. Tener la necesidad de contar a nuestra pareja con quién hablamos o dejamos de hablar a través de las redes. ¿hasta qué punto esto favorece a la relación?

– Abrir la pareja: ¡Pues sí! Muchas parejas por lo que hemos podido observar, se han planteado recurrir a esta solución durante el confinamiento para solucionar sus problemas sin pensar en profundidad en qué consiste  abrir la relación. Sin hablar de los cómos, sin estudiarse y verse en situación; encontrándose con más dificultades de lo que a priori iba a ser una solución a todo lo que estaban viviendo.

Y luego está la conducta que, pese a ya existir antes del confinamiento, ha cobrado especial importancia como infidelidad  durante este tiempo de cuarentena: la Infidelidad virtual. Lo que muchxs entienden como hacer uso de las apps de ligoteo para chatear con otras personas manteniendo conversaciones subiditas de tono incluso pasando al sexting. Para algunxs juego, para otros infidelidad. 

¿Cuánta gente ha recurrido a esta herramienta? ¿Qué es lo que no estamos observando que falla en nuestra pareja para que recurramos a sentirnos deseados de forma externa? ¿Es posible que simplemente necesitemos sentirnos deseadxs por otros sin ánimo de hacer o dejar de hacer nada más que no sea tontear?

Como veis, las posibilidades son muchas y variadas. Por eso, antes de juzgar o dar por sentado ciertas cosas, siempre es mejor abogar por la comunicación. Seguro que, a parte de sorprendernos con muchas cosas, podemos sacarle provecho a este confinamiento y redefinir las bases de nuestras relaciones.