¡Practica el petting en la cuarentena!

15 de abril de 2020

Amaia Korta

Tras un tiempo de reclusión doméstica de 21, 22, 23... días, ya he perdido la cuenta desde que comenzó la situación de emergencia actual generada por el bichito, en la que millones de familias de todo tipo se encuentran metidas en sus casas y sin claras expectativas del fin del periodo del confinamiento, me ha surgido la idea, en base a la experiencia, sobre uno de los muchos beneficios a nivel sexual que se puede estar dando en los hogares; ¡¡¡el retorno del petting!!!

El petting podría definirse como todo tipo de caricias, besos, abrazos, toqueteos, arrumacos… que se dan y reciben en beneficio del placer, en definitiva, una práctica sexual no penetrativa, placentera y con el propósito del disfrute en la erótica compartida.

Dada la situación de confinamiento permanente en la que se debe convivir entre adultos e hijos las posibilidades de que cualquiera de los vástagos irrumpa en la alcoba conyugal aumentan coyunturalmente, con la consiguiente conversación o no que se deba dar tras el “ups, nos han pillado”.

Siendo la situación en sí un factor inhabitualmente estresante es importante, necesario y vital, desde mi humilde opinión, el hecho de mantener los encuentros eróticos en la medida de lo posible. Porque no estar más tiempo juntos, incluso todo el tiempo juntos, significa “sine qua non” follar más.

Es una buena oportunidad de reciclaje y crecimiento en pareja el hecho de poder practicar el tan olvidado petting y, así, mantener los encuentros eróticos tan necesarios para conservar la llama del placer compartido candente.

Para aquellos que os estéis rascando la cabeza tipo qué puedo hacer yo para innovar en mi lecho he aquí alguna propuesta:

– Masaje en cualquier zona del cuerpo que apetezca o guste. Se puede realizar con música o sin ella, con velas, incienso, más o menos luz, con el uso de la vista o no… al gusto del consumidor.

– El juego de escribir y/o dibujar algo en el cuerpo del partenaire y que lo deba adivinar disfrutando de la sensación de placer corporal generado por el cosquilleo de la rúbrica que ello conlleva.

– Mordisquear leve o más fuertemente alguna zona de la pareja, también se puede arañar.

Todo es cuestión de empezar y dejarse llevar por las sensaciones y arrastrarse hasta donde uno desee.

Dicho esto, a tocarse y disfrutar en periodo cuarentenal ya que no hay mal que por bien no venga.