La fruta prohibida

Nuestro primer encuentro fue tan de otro mundo…

Cómo nos hablamos sin poder mirarnos.

Éramos dos grandes desconocidas descubriéndonos muy cercanas.

 Cómo nos sentíamos al calor la una de la otra. 

Acompasando las embestidas sin saber que aquello nos atraparía… 

Tus manos sujetando firmemente mis caderas.

Algún que otro manotazo que sacó sollozos de lo hondo de mi garganta. 

Mis manos agarrándote del pelo apretándote contra mí…

Como exploramos nuestras mentes. 

Nuestros rincones menos conocidos, nuestros pensamientos más oscuros y viscerales. 

Cobijadas en la facilidad de desnudarse ante un desconocido.

Ahora paseo por tu piel con la confianza que da la complicidad.

Me dejo caer por tu cuello y me acuno en el hueco de tu clavícula.

 Me cuelgo de tus pezones duros y erectos. 

Los devoro a moriscos y lametones. 

Quiero hacer mío el olor entre tus pechos…

Recuerdo tu sonrisa pícara contándome cómo te gusta jugar con frutas, y  ¿adivina qué?

Tus deseos  son órdenes para mí…

No sé qué prefieres, es la primera vez para mí así que he arramblado con el frutero jajaja

Me río entre nerviosa y malvada y agarro una manzana.

Estás tumbada boca arriba, expectante, mordiéndote los labios con apremio y abres las piernas para mí.

Mi lengua a dos centímetros de tus labios y ya estás empapada, me maravillo.

Muero por saborearte.

Empiezo a jugar con la manzana, restregando su lustrosa piel por tu coño, la fruta del pecado dicen, y ahora cobra sentido para mí. 

A cada roce con tu clítoris, un espasmo, 

Un suspiro ahogado, y tu humedad va abriendo el camino… 

Te retuerces de placer mientras te pellizcas los pezones y me clavas los ojos llenos de lascivia. 

Encorvas tu espalda como si una mano invisible tirara de ti hacia arriba, 

Tus movimientos se ralentizan y parece que goces cada milésima de segundo.

 No me atrevo a respirar por miedo a romper este momento.

Tus gemidos se aceleran y veo tu coño palpitante y henchido.

El tiempo se congela en tu suspiro y una sabrosa lluvia de ti me empapa.

Cojo la manzana, la miro y le doy un buen bocado, te miro y rompemos a reír.

Coordinadora de equipo en Somos Peculiares.
Terapeuta especializada en temas de género, sexualidad y parejas.
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