De Peculiares

¿Eres consciente de lo que implica ser feminista?

Foto de Lara Santaella

6 de marzo de 2020

Yaiza Morales

Ante la ola feminista que vivimos, y después de vivenciar varios temas relacionados con ello, me planteo una pregunta y es la siguiente: ¿Cómo afecta el femistómetro a la lucha? Me explico.

Nos llueven a diario por todos lados, redes sociales, círculos de amistad, libros, revistas, charlas... opiniones e información que puede llegar a ser contradictoria sobre lo que se supone que implica ser feminista. Actitudes o cosas que se supone que una feminista hace, dice o piensa. 

Podemos llegar a sentir cierta presión por parte del feminismo teórico al vernos de algún modo obligadas a cumplir unos estándares que aunque no sea de forma implícita, nos hacen sentir que no somos suficientemente feministas si no los cumplimos. Y esa presión se nota y es evidente. Yo la veo y la he padecido y resulta que al tratar el tema con varias personas, coinciden conmigo y ésto me da miedito y me preocupa a partes iguales porque para empezar; esta idea no cumple con el concepto BÁSICO o que al menos yo considero básico de los feminismos que es la Sororidad.

Partiendo de la base de que cada persona es distinta con una realidad y unas vivencias diferentes y nos encontramos en circunstancias que nada tienen que ver con las del resto; así mismo, cada una entendemos este movimiento y esta lucha de manera diversa  aunque siempre haya unos nexos de unión.

Desde mi punto de vista, uno de los mayores problemas dentro del feminismo o feminismos es que hay muchas ideas contrapuestas y siempre hay quien pretende imponer las suyas como únicas o definitivas. Por ejemplo; habrá quien diga que maquillarse es una imposición del patriarcado y está mal, que vestirse con ropa sexy es cosificar a la mujer, que depilarse es ceder a las imposiciones machistas que nos acompañan desde crías… Y habrá quien opine lo contrario no por eso dejando de considerarse feminista. 

Todo esto sin contar las que opinan que tal o cual persona no puede ser feminista u opinar de feminismos ya sea porque no tiene vagina, porque el sexo  o el cuerpo con el que nació no coincide con cómo se siente o cualquier otro argumento vano para descatalogar la lucha del resto. Es agotador, contraproducente y poco real pensar en cumplir una cantidad ingente de requisitos para considerarse feminista. Como bien dice mi amiga y hermana Rocío: “No llevar el feminismo como un tema abierto a discusión e interpretación es un error fatal.”

Para mí, lo importante y primordial es la conciencia de nuestros actos y sobretodo de saber hacia que flancos vamos a enfocar nuestra lucha o luchas. Es decir; ser consciente de lo que implica ser feminista, de lo que conlleva y de lo que estamos dispuestas o nos vemos capaces de hacer. Tomarnos el feminismo más como política de lo personal y emocional y menos como dogma. 

Con esto no digo q no sea importante ni necesario contar con un marco teórico que ayude a comprender el porqué de la lucha. Todas esas situaciones de violencia hacia la mujer que se han perpetrado y se continúan llevando a cabo, que de alguna manera estructuran el mundo en el que vivimos y que tanto recibimos como reproducimos; es muy importante conocerlas ya que, sabiendo de ellas podemos entre otras cosas, cuidarnos de no repetirlas. 

Tratar de enseñar sobre feminismos de una manera global como si existiera una única realidad, no sirve más que para radicalizar lo que algunas creen que es mejor y para  sentirse por encima del resto construyendo jerarquías verticales dentro del movimiento al más puro estilo patriarcal. Y entonces, como dice mi amiga Norma, es que algo estamos haciendo mal.

“Feminismo de boca para afuera pero no de corazón para adentro: Mal”. Felina dixit

Para mí, la cuestión feminista tiene más que ver con hacer política la reivindicación de nuestros derechos, nuestros espacios, nuestras decisiones y nuestros cuidados individualmente que no con toda esta teoría aprendida y que nos disgrega más que unirnos. Si una persona, por el motivo que sea no conoce, no quiere o no puede tener en cuenta las teorías feministas, lo peor que podemos hacer como colectivo y como seres sororos que somos o decimos ser; es demonizarla, atacarla o menospreciarla porque esos comportamientos nos demuestran cuan poco alejadas estamos en realidad del sistema patriarcal del que tanto pregonamos huír.

En la lucha feminista, cada una debería marcar sin juicio externo alguno el nivel de exigencia o implicación que quiera; y éste a su vez no tiene porque ser inmóvil. Me explico. Si en un determinado momento de la vida vemos que, individualmente, podemos ir adelante con varias luchas simultáneas, pues adelante; pero si no, NO PASA NADA. Como muy bien dice mi querida Aurora:  

“Entender una opresión, no tiene por que significar que en este preciso instante de mi vida yo pueda sostener emocionalmente enfrentarme a ello.Una cosa es lo que has conocido y sabes y comprendes y otra lo q puedas reproducir”

Como súmum de ésta reivindicación, considero el vivir conscientemente y en consecuencia. Tratar de ver qué nos gusta y que no de nuestra vida y en todo caso,hacer algo por mejorarla. Buscar la libertad de construirnos como las mujeres que queremos ser (cada una con lo suyo, que ya es) y no como nos han dicho toda la vida que las cosas eran; cortadas a gusto y patrón del patriarcado. ¿Si nos dedicamos más a decirnos unas a otras que está bien y que no para ser feminista que estamos haciendo sino reproducir lo que toda la vida hemos mamado en vez de construir algo nuevo, diferente y diverso juntas?

De Peculiares

¡Orgías lujuriosas entre los Feminismos y la Sexología ya!

Orgías lujuriosas entre Feminismos y Sexología

8 de mayo de 2019

Maitena Usabiaga Sarasua

Todavía siento la resaca del 8 de marzo. Tengo las emociones dentro de mi cuerpo. Emociones de todo tipo y mil colores. Por un lado, comparto la alegría de compartir con mis compañeras un día tan importante, excitación por la cantidad de cuerpos que me encontré en la plaza, ilusión por creer que todo puede ser diferente, enfado por seguir escuchando relatos muy duros por parte de muchas de las asistentes.

Enfado también porque amanecimos con nuestro Gaztetxe bloqueado, las tres puertas estaban cerradas por clavos soldados. Nos boicoteaban, boicotearon un espacio que ese día estaba destinado a ser un lugar de cuidado. Cuidado por parte de los que se reconocen como hombres hacia sus criaturas o las criaturas de otros y, sobre todo, de otras.

Enfado porque al día siguiente nos encontramos que nuestra pancarta que decía “Kapitalismoari planto” había aparecido con otro mensaje bien distinto “Feminazacismo, España no es un zoo”. ¿No estaré dando demasiado protagonismo al enfado? Mira que pasaron cosas aquel día, pero lo que me sigue moviendo es el enfado. Y me voy a permitir escribir estas líneas con mi enfado y desde el enfado.

Quiero ser honesta y decir que las palabras escritas por Somos Peculiares respecto al día 8 de marzo no me representan del todo, ni me he sentido muy cómoda con el discurso. Me suele pasar esto cuando siento que la Sexología se desvía de la lucha feminista y es como si dos partes fundamentales de mi identidad no se encontraran.

Sigo pensando que hoy por hoy tenemos que apoyar a los movimientos que pretenden cuestionar, cambiar, erradicar el sistema que hoy día nos oprime. Está bien nombrar las diferencias, promover el entendimiento, apostar por el cultivo de las ideas, ser constructivas... pero creo que es un error olvidarse del lado reivindicativo. Sé que hay muchas maneras de ser reivindicativa y que cada una lo hace a su manera, como puede y le dejan, pero está claro que al menos yo no me siento del todo cómoda con alguna de ellas.

Me parece curioso y preocupante que la Sexología no se posicione o, mejor dicho, sí se posicione, desde donde lo hace: La no posición no existe. En mi opinión lo hace desde una actitud egocéntrica y soberbia, criticando a movimientos sociales y disciplinas que al menos cuestionan la hegemonía del patriarcado y el capitalismo. Me rechina que dediquemos tanto tiempo en criticar a los feminismos y no porque no sean criticables, que lo son, pero ¿tanto tiempo y esfuerzo? Y por otro lado poco hablamos de aquellas fuerzas que nunca desaparecieron pero que hoy día están volviendo a tener mucha voz y se atreven a dar la cara.

A veces creen que todo lo que tiene que ver con lo íntimo, la pareja, la erótica, las identidades, los deseos... pertenece exclusivamente al campo de la Sexología. Está claro que el estudio de los sexos como disciplina lo abarca la Sexología, pero está claro también que todas vivimos estas cuestiones en nuestras pieles y con las demás. He oído comentarios de algunas de nosotras desprestigiando opiniones de personas no “expertas” en el tema, pretendiendo que las únicas legitimas para hablar de ello somos las sexólogas y los sexólogos. Lo siento, pero no comparto la monopolización de las ideas ni la mercantilización de las mismas. Aunque nos joda, tenemos que escuchar lo que se dice del tema e intentar aportar en vez de juzgar y despreciar.

Lo obvio es que hay un malestar bastante general de todas aquellas que se sienten excluidas del marco normativo, que muchas han salido a las calles y gritan que ya no les sirve lo que tienen. Están surgiendo nuevas redes, nuevas identidades, colectivos que funcionan, espacios alternativos... Y al mismo tiempo existen otros que quieren erradicar toda diferencia, que buscan la homogeneización a través de la represión más rancia, que no creen en la educación ni quieren personas pensantes, que les molesta enormemente que la gente piense y decida. Aquellos que han matado a muchas, demasiadas, y estarían encantados de volver a hacerlo, aquellos que quieren meter el rosario en nuestros ovarios.

La cuestión es: ¿Qué hacemos con lo que sí pasa? ¿Qué podemos aportar nosotras desde donde estamos? ¿Dónde queremos estar? ¿Queremos estar?  Y si queremos, ¿Cómo queremos?

Para mí es tan evidente que la mirada tiene que dirigirse a estas fuerzas fascistas que se me hace muy difícil entender no hacerlo. Sé que para algunos la Sexología no tiene que ser combativa, que tiene que cultivar y promover y no tanto condenar y reivindicar. Creo que no son incompatibles y también creo que tenemos que aportar a la polis nuestro estudio de los sexos. Salir de los despachos, salir de nuestra zona de confort y estar en las calles, donde lo real es palpable y visible. Las ideas son una herramienta muy potente, nuestra base para luego hacer, pero si nos quedamos sólo en el mundo de las ideas, nos perdemos el aquí y ahora. Y esto es lo único que tenemos.

De Peculiares

8 de marzo

Foto de Bruna Avellaneda

8 de marzo de 2019

Somos Peculiares
Foto de Bruna Avellaneda

La violencia es el miedo a los ideales del otro, es por ello que os pedimos, por favor, desde @somospeculiares, que no juzguéis a aquellas mujeres que por decisión propia no quieran salir hoy a la calle a gritar, que respetéis a aquellas que no pueden o que luchan en silencio, a aquellas que no tienen voz, a aquellas que deciden manifestarse de maneras diversas y a aquellas que se dejen el pulmón y la garganta esta tarde, porque estamos aquí, en esta lucha, para apoyarnos, no para juzgarnos entre nosotras, recordad que sois hermanas y que aquella mujer que os cruzáis en el metro, la que trabaja junto a vosotras en la oficina, en el trabajo, en tu edificio, aquella que te dio la vida y la que se la dio a ella… todas esas mujeres son y están aquí para recordarnos que no estamos solas. Dedicarles un momento y miradles a los ojos, reconocerlas, observad la fuerza que se esconde detrás de cada una de ellas, y no la juzguéis, amadla tal cuál es, con sus decisiones, sus emociones y sus actos.

También os animamos a que no solo veáis el día de hoy como representativo. Salir en las noticias todas juntas y que se vea nuestro apoyo está bien, pero no solo hay que luchar durante unas horas por aquello que queremos conseguir todos los días. Recordad que la lucha es con nosotras mismas y con las nuevas generaciones. Con nosotras porque a quien debemos superar a diario es a nuestro yo de ayer, ese es el gran reto, y a las nuevas generaciones porque necesitan voces, referentes, en los que apoyarse para impulsar su nuevo yo.

Como dijo Gandhi: Si lo que dices, lo que piensas y lo que haces está en perfecta armonía serás feliz. No amoldéis vuestro discurso al de las demás solo porque a vosotras también se os escuche, sentíos cómodas con lo que decís y con cómo pensáis. El poder no está en equipararnos entre todas, no está en un mundo de maniquíes, el poder esté en la diferencia de pensamiento, en las diferentes voces. Pero que quede claro que para todas las mujeres que forman parte de este equipo tener un día en el que unirnos para gritar o callar juntas, para confirmarnos, valorarnos y mirarnos a los ojos, es precioso y necesario.

Melanie Quintana

 

Estas son algunas de las frases más representativas de las mujeres que forman este equipo. En ellas os daréis cuenta de nuestra preciosa diversidad:

“No vale ser feminista de boca para afuera, si no lo eres de corazón para dentro.” Norma J.Brau

“La igualdad no se defiende solo un día, para muchas personas es una lucha constante y en muchos casos una lucha desigual y desequilibrada. Es necesario apoyarnos entre todas y dejar de lado las diferencias personales que existen dentro del feminismo (al fin y al cabo, tampoco somos una mente colmena, somos personas con diferentes vivencias, opiniones y valores). Pero el 8 de marzo, las pequeñas disputas desaparecen porque todas tenemos un objetivo común más grande y más importante.” Laura Marcilla

“El feminismo no es un logo, ni una consigna. El feminismo está compuesto de ideas que cuestionar, aprender y cultivar. Por un 8 de marzo reivindicativo, crítico, constructivo e inclusivo.” Anabel Mira

“Las morales hacen que se establezcan criterios rígidos sobre qué, cómo, dónde, con quién, cuándo... debemos ser. Los modelos a seguir se convierten en objetivos para el resto de los mortales, hasta tal punto que podemos pasarnos la vida intentando ser alguien que no somos ni nunca seremos. Se esperan comportamientos, actitudes, estéticas, valores, prácticas... muy concretas de las mujeres y los hombres. Las morales matan la diversidad, la dejan sin aliento hasta ahogarla, la silencian, la castigan...” Maitena Usabiaga

“A veces el silencio dice mucho más que las palabras. Se me ha quedado grabado ese momento en el que el año pasado hicimos que el centro de Bilbao se quedara mudo. Como si no tuviera nada que decir. Ese silencio, esa ausencia de palabras, dijo mucho más que todas las que pudiéramos decir. Fue tan significante que espero que todas las que compartimos ese momento lo recuerden como yo.” María Torre

“La única respuesta que de momento encuentro es el “ser referencial”, es decir, yo soy en referencia a lo que los demás son. Convirtiendo nuestra vida en lo que nos pautan que “debe ser” en lugar de en lo que “deseamos que sea”. Detrás de esto suelen decir que se encuentra el miedo al rechazo, la necesidad de pertenencia, la deseabilidad social, la baja autoestima…y una larga lista de productos que puedes comprar en cualquier sociedad. Pero aún así, no logro comprenderlo. Quizá la clave esté en la creencia de sentir que lo que somos, lo somos libremente.” Carolina García

"Nosotrxs lxs sexólogxs, no deberíamos ser ni jueces, ni moralistas, ni deberíamos decirle a la gente lo que es bueno o malo." Isilla LM

“¡El feminismo es cosa de todos y todas! No obstante, el comportamiento de algunas mujeres no ayuda en nada en la lucha por la igualdad, ya que hay muchas que se alinean para criticar a quien ha cogido unos kilos, quien decide renunciar a la depilación o quien, simplemente, no responde a los cánones estándar de belleza... además de tristeza, da una sensación enorme de falta de solidaridad. Flaco favor le estamos haciendo al feminismo si no respetamos que otras mujeres trabajen o dejen de trabajar tras ser madres, que opten por la lactancia materna o no, que salgan, entren y, en general, que vivan la maternidad como quieran o puedan sin temer las etiquetas de 'mala madre'. Porque... ¿cuándo se critica por esto a los hombres?” Iria Ferrari

"Muchas veces cae en el olvido tanto en la enseñanza como en el propio ser el hecho de que el cuerpo es el que da las señales para descifrar lo que gusta, lo que no y los ritmos y necesidades. Se olvida también que esto es algo que no solo se aprende a raíz de tener encuentros eróticos con otras personas." Sara Enjuto

"¿Un ejemplo más de la opresión de la mujer? Sin duda, pero también del miedo. El miedo a no ser decente, a atreverse, a estar sola, a los rumores, al juicio, al embarazo, a las infecciones, a la vergüenza…" Lucía Sumillera

"Las Sexólogas y Sexólogos seguimos trabajando 365 días al año desde las aulas y nuestros despachos haciendo educación para los sexos. Aportando nuestro granito de arena para la buena convivencia y sinergia de los sexos." Xandra Garcia

PD: ¡Gracias a Bruna Avellaneda por cedernos su obra de arte para este artículo!