De Peculiares

Dependencia emocional: ¿qué es, se puede superar?

17 de febrero de 2020

Monica Leiva

En nuestra cultura popular la dependencia emocional es algo que está muy presente, lo podemos apreciar en multitud de canciones y películas en las cuales se confunde amar con depender. Este tipo de relación la tenemos tan interiorizada que no nos damos cuenta de lo tóxico y nociva que pueden ser para quien la sufre.

¿De qué estamos hablando?

Para empezar debemos de distinguir entre dependencia emocional y adicción al amor ya que son términos que implican conceptos diferentes y que podrían llegarse a confundir. La adicción al amor sería la necesidad de tener siempre la sensación de enamoramiento sin que sea una persona concreta, en cambio, cuando nos referimos a dependencia emocional, hablamos de alguien que se aferra a otra persona y hará lo necesario por mantener la relación con ella.

La dependencia emocional es un estado psicológico que normalmente se relaciona con las relaciones de pareja, aunque también se puede extrapolar al entorno familiar y social de la persona. Su origen muchas veces está en una relación insana con las figuras de apego en la infancia lo que dificultará un desarrollo adecuado de la autonomía personal.

Es una realidad que ocurre en muchas ocasiones en las relaciones de pareja. Es frecuente que en una relación sentimental haya vinculación emocional este los miembros que normalmente es un vínculo sano que permite la independencia de las dos personas. No será así cuando uno de los dos miembros de la pareja siente una exagerada necesidad de recibir atención de la otra persona, limitado la libertad de ambas. La limitación será por ambas partes porque la parte dependiente necesita continuamente la aprobación de su pareja y a la no dependiente se le exige estar de manera permanente con la otra persona lo que le dificultará en su autonomía.

¿Soy una persona con dependencia emocional?

Detrás de esta dependencia se esconde una baja autoestima, la persona se siente inferior o menos competente que las demás para llevar la vida que desea. Es un estado que puede llegar a ser patológico, cuando la persona siente que no puede vivir sin su pareja. El dependiente o la dependiente emocional busca complacer y ser amado o amada a cualquier precio por la otra persona. Necesita su amor y reconocimiento para sentir que su vida tiene sentido.

En las personas con este tipo de dependencia se pueden encontrar algunos rasgos característicos:

  • Celos excesivos ya que cree que no merece el amor de su compañero, sentirá el peligro de ser abandonado por la otra persona
  • Necesidad de complacer, hace todo lo posible para atraer la atención hacia su persona
  • Negar sus propios deseos, haciendo todo tipo de cambios y sacrificios para complacer a su pareja
  • Necesidad continúa de pruebas de amor debido a sus carencias afectivas que le hacen esta siempre insatisfecha

El sufrimiento de ser dependiente emocional

Hay una serie de consecuencias para la persona que viven una relación de dependencia:

  • Pueden aparecer trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión, como situaciones de acoso, de violencia domestica
  • La persona siente una sensación de vacío
  • Tiene dificultad para tomar decisiones son la validación de la otra persona, dificultad para asumir sus responsabilidades Tiende a culpar a los otros de sus miedos.
  • Su falta de seguridad hará que tenga temor a las situaciones conflictivas, no tiene la valentía de defender sus opiniones y sus convicciones
  • Preocupación por la mirada y la reacción de la otra persona
  • Temor a la soledad, al estar con uno mismo

¿Se puede superar la dependencia emocional?

Las relaciones con dependencia emocional suelen ser tortuosas y destructivas, la persona dependiente idealiza en exceso a su pareja. Aunque la relación provoque un gran sufrimiento hará todo lo posible para que no se rompa.

Entender que una relación no es estar en todo momento juntos o juntas, o que el amor no significa decir nunca que no y amoldarse a las actividades y preferencias de la otra persona es un gran paso para superar esta dependencia.

Cuando nos hemos acostumbrado a esta dinámica no es fácil cambiarla, pero podemos trabajar poco a poco para poder conseguir el control de nuestras vidas. Si vemos que no podemos siempre es recomendable buscar ayuda psicológica.

Muchas veces no somos conscientes del problema, solo cuándo lo identifiquemos podremos empezar a buscarle solución. Es importante trabajar la autoestima y reflexionar sobre retos que hemos conseguido sin la necesidad de nuestra pareja y como los hemos superado, y mejorar las habilidades sociales e interpersonales.

Así conseguiremos la independencia emocional.

De Peculiares

Masturdating: la práctica que todos deberíamos probar una vez en la vida

12 de febrero de 2020

Laura Marcilla

Masturdating es un término inglés que viene de masturbate” y “dating, es decir, masturbación y cita. Pero no, no consiste en quedar con alguien para masturbarse, la cosa es algo más compleja. Más bien, la parte de la “masturbación” es una metáfora de la capacidad de disfrutar en solitario, sin más compañía que uno mismo. Así pues, practicar masturdating significa tener la costumbre de organizar citas con uno mismo y, obviamente, pasarlo bien en ellas.

Muchas veces hemos insistido en la importancia del amor propio, del espacio propio y de los autocuidados. Poner de moda el masturdating implica llevar todo esto un nivel más allá. Las relaciones hay que cultivarlas y cuando no se invierte tiempo y cariño en ellas existen más riesgos de que éstas se deterioren. Esto mismo es aplicable a la relación con uno mismo. Vivimos en una época en la que muchas personas nos quejamos de que nos faltan horas en el día para atender a todos los compromisos laborales, sociales y familiares. En este contexto, es muy sencillo que los autocuidados o el tiempo que invirtamos en nosotros mismos queden relegados a un segundo plano.

En el mismo sentido, cuidar una relación no es una cuestión solo de tiempo, sino de tiempo de calidad, tiempo bien aprovechado. Así que lo siento mucho, pero las duchas largas pensando en cómo cambiar el mundo no cuentan como masturdating per se.

Masturdating consiste en planificar y llevar a cabo una cita divertida, entretenida o bonita, exactamente igual que lo haríamos con una pareja o un grupo de amigos, pero con la idea de disfrutarlo en solitario. Claro que los planes no tienen por qué ser exactamente los mismos que cuando los organizamos con otra persona, pero lo ideal es que pongamos el mismo cariño en pensar qué actividad nos apetece hacer, en elegir la ropa que vamos a llevar y en reservar la fecha y considerar que la tenemos comprometida a todos los efectos. Y por supuesto, llegado el día de la importante cita, dejarnos llevar y disfrutarla sin estar pendientes de la pantalla del móvil.

¿Y por qué es importante y creo firmemente que todos deberíamos hacerlo de vez en cuando? Porque, ¿cómo vamos a mantener una relación positiva con alguien con quien nos relacionamos? ¿Cómo vamos a relacionarnos con nosotros mismos, a querernos, a aceptarnos, si todo nuestro tiempo libre lo invertimos en los demás? La habilidad de pasar tiempo a solas haciendo algo activamente (algo más elaborado que manta y Netflix, sin despreciar también este tipo de planes) es una oportunidad maravillosa que seguramente traería muchos beneficios a nuestra autoestima y nuestro bienestar.

Como todas las “prácticas” quizá deba ser entrenada y nos cueste más que nos salga al principio de forma natural y satisfactoria. Es comprensible. Hay una serie de planes (restaurantes, cine, etc.) que se perciben como exclusivos de la pareja o los amigos. Muchas personas no se sentirían cómodas yendo a cenar sin compañía o sabiéndose observadas en situaciones que suelan realizarse en grupo. El miedo a los juicios de los demás (e incluso a los propios juicios) también se supera si nos enfrentamos a él.

Además, las opciones para practicar masturdating son casi infinitas, tantas como se nos puedan ocurrir (ir a un museo, a un concierto, a un spa, al teatro, al campo…) y ofrecen la ventaja de que no es necesario consensuarlo con otra persona y negociar para alcanzar un acuerdo entre sus gustos y los propios.

Ahora que se acerca “San Valentín”, parece la mejor de las ocasiones para iniciarse en el masturdating. Ahora que ya vamos interiorizando (poco a poco) que tener pareja no es necesariamente mejor que estar soltero, que el amor propio es esencial para todas las personas, enamoradas o no, y que se critica la hipocresía de demostrar amor un día del año “porque toca” y no porque apetece, ¿por qué no darle la vuelta a la celebración y empezar a pasar mas tiempo con la única persona que, de seguro, va a acompañarnos toda la vida? Nosotros mismos.

De Peculiares

¿Sabías que el 14 de febrero celebramos algo más que San Valentín?

14 de febrero de 2019

Laura Marcilla

Así es. La mayoría de las personas conocen este día como ‘el día de los enamorados’, y un grupo cada vez más numeroso celebra también lo que han decidido llamar ‘San Solterín’, porque ya está bien de mandatos sociales que nos presionen para tener siempre pareja. Sin embargo, muy poca gente es consciente de que esta festividad también coincide con el Día Europeo de la Salud Sexual.

Este día se conmemora desde el año 2003 y pretende reivindicar la importancia de una sexualidad sana y positiva. No es para nada incompatible con San Valentín, ya que la sexualidad nos acompaña siempre, tanto si estamos solteros, como en pareja o en relaciones poliamorosas.

Pero, ¿qué es realmente la salud sexual? Está claro que la salud es un concepto que va más allá de la ausencia de enfermedades o disfunciones. La OMS la define como “un estado de bienestar físico, emocional, mental  y social”. Esto, en la teoría, significa que necesitamos estar bien en todas las esferas de la sexualidad (y recordemos que la sexualidad lo inunda prácticamente todo). En la práctica, esta definición de salud sexual implica que casi todas las personas podríamos sentirnos mejor y ser más felices si les prestáramos más atención y les diéramos la importancia que se merecen a nuestras sexualidades.

Por ejemplo, una persona que no se siente libre de expresar su identidad de género o su orientación sexual, no está disfrutando de una plena salud sexual. Alguien que tiene problemas de pareja, la persona que se siente culpable por masturbarse o por excitarse ante alguna práctica sexual poco común, quienes se sienten socialmente presionados para vivir su sexualidad de un modo concreto… todas estas personas, aunque por supuesto no están enfermas, sí que podrían gozar de una mejor salud sexual. A veces, esa mejora pasa por conocernos, aceptarnos y querernos a nosotros mismos, y otras veces requiere cambios más profundos en una sociedad que todavía no respeta plenamente los Derechos Sexuales.

Una sexualidad sana debería ser siempre placentera, segura, satisfactoria, respetuosa, divertida, alegre y positiva.

Por desgracia, aún hay muchos datos que indican que debemos esforzarnos un poco más para conseguir la mayor salud sexual posible. Muchas noticias señalan el aumento de las infecciones de transmisión sexual en los últimos años, especialmente entre jóvenes. De hecho, más de la mitad de las personas con algún tipo de infección sexual son menores de 30 años. Por si fuera poco, se calcula que aproximadamente una de cada tres personas portadoras de VIH (el virus del sida), no sabe que es seropositiva. Dejando las enfermedades a un lado, el 20% de los hombres y el 53% de las mujeres en España confiesan estar descontentos con sus encuentros sexuales. Y pese a esta insatisfacción, los sexólogos clínicos señalan que las personas tardan, de media, cinco años en acudir a una consulta desde el momento en que detectan un problema.

Quizá toda esta información suene un poco pesimista o parezca que intentamos ‘pinchar’ los globos de corazones de este día. Pero nada más lejos de la realidad: Cupido y la sexualidad se llevan de maravilla. Este artículo es precisamente una invitación a la reflexión y a la búsqueda de aquello que nos haga disfrutar al máximo de nuestra sexualidad. No importa si te encanta celebrar San Valentín con flores y bombones o si piensas que es un invento consumista y cursi, porque siempre tienes la opción de dedicar este día a hacerle caso a tu sexualidad, contigo mismo o con quien te apetezca compartirlo. Y no porque sea 14 de febrero, sino porque este día del calendario es tan bueno como cualquier otro para empezar a explorarnos, a conocernos, a entendernos, a querernos, a cuidarnos y a mimarnos como nos merecemos.