De Peculiares

Curiosidades científicas sobre la masturbación

10 de marzo de 2020

La masturbación es una práctica que consiste en autoexplorarse para obtener placer sexual. La expresión “masturbarse” se traduce literalmente como “turbarse o violentarse con la mano”. Sin embargo, es una decisión totalmente personal, algunas lo hacen con frecuencia, otras muy de vez en cuando y otras no lo practican en absoluto. 

¿La masturbación entiende de género?

A lo largo de la historia se han desarrollado diversas investigaciones para conocer el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente frente a estos estímulos sexuales individuales. Pero la masturbación no entiende de género. 

La masturbación tanto la del hombre como la de la mujer, cuando nos referimos a la estimulación directa del glande o del clítoris, puede llegar a resultar desagradable si nos centramos solo en ella y se hace de manera prolongada. 

Desde hace muchos años el tema del deseo sexual siempre ha sido motivo de discusión ¿Los hombres sienten más deseo que las mujeres? Investigaciones con diferentes especies animales han revelado que la testosterona guarda cierta relación con el deseo sexual. 

Sin embargo, no se ha demostrado si esa relación es exponencial. El médico y psiquiatra John Bancroft, en su artículo “El deseo sexual”, afirma que la conexión entre hormonas y la sexualidad no es tan concluyente. Incluso, aunque la testosterona alcance niveles normales el deseo no se incrementa, tanto en hombres como en mujeres. 

Los beneficios de la masturbación: 

Favorece la lubricación y reduce la sequedad del tejido vaginal.

Laura Streicher, profesora de Obstetricia y Ginecología de la Feinberg School of Medicine (Chicago, Estados Unidos) y autora del libro Sex Rx-hormones, health and your best sex ever, mencionó en una publicación del BBC, que “en el caso de mujeres que ya han tenido la menopausia, favorece la lubricación y reduce la sequedad del tejido vaginal”. Pero nada tiene que ver con la edad ni la fase vital en la que te encuentres, favorece siempre.

En la pareja, la masturbación puede ser un elemento erótico. 

Algunas parejas deciden utilizar juguetes eróticos para estimular y complacer su sexualidad. Podemos encontrar en numerosas presentaciones, como anillos vibradores, dildos, huevos vibradores… entre otros. Por ejemplo, los anillos vibradores estimulan el clítoris durante el coito y, a su vez, el pene. Así, ambos miembros de la pareja se benefician.

Fortalece el sistema inmune 

Según un artículo publicado en la revista Sexual and Relationship Therapy, las personas que se masturban tienen un menor riesgo de sufrir infecciones y un mejor funcionamiento del sistema inmune. Asimismo, diversas investigaciones han mostrado que quienes experimentan un mayor número de orgasmos presentar mayores niveles de inmunoglobulina A (igA), la primera línea de defensa contra los resfriados y la gripe. 

Menor probabilidad de desarrollar cáncer de próstata

Por ejemplo, en el caso de los hombres, una investigación, publicada en 2003, del Cancer Epidemiology Centre de Melbourne (Australia) mencionó que cuanto más frecuentemente eyaculan los hombres de entre 20 y 50 años, existe menos posibilidades de desarrollar cáncer de próstata.

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Lo que no sabías sobre el deseo, la excitación, la masturbación y el orgasmo

deseo, excitación, masturbación, orgasmo @somospeculiares

15 de mayo de 2019

Xandra Garcia, Sensa

El orgasmo es el gran comedor de palabras. Solo permite el gemido, el aullido, la expresión infrahumana, pero no la palabra”, Valérie Tasso

La masturbación ha estado durante siglos vinculada a un sinfín de mitos y condenada al tabú. Hasta hace bien poco seguíamos escuchando amenazas tales como que la masturbación producía ceguera, locura, alucinaciones… o su versión más moderna, causaba el acné puberal. Sin embrago, la masturbación es la gran escuela del autoconocimiento erótico. Gracias a la autoexploración sabemos más sobre lo que nos gusta y como nos gusta; sobre lo que deseamos y cómo lo deseamos.

Hoy sabemos que en torno al 97% de hombres y un 62% de las mujeres se masturba o se ha masturbado alguna vez. Sin embrago, las cifras cambian considerablemente cuando nos referimos a la población con disfuncionalidades orgánicas. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alrededor de un 10% de la población mundial, es decir unas 650 millones de personas, tienen diagnosticado algún tipo de discapacidad. De los cuales el 47,10% son mujeres y el 58,30% hombres. Según estos datos el 26% de ellas y el 51,66% de ellos disfruta de su erótica. No especifica si en el disfrute de la erótica se ha incluido el autoerotismo o no. Pero la diferencia en cifras es notable.

Las personas con diversidad funcional se enfrentan a dos principales dificultades a la hora de encomendarse a los placeres del “yo me lo guiso, yo me lo como”. Por un lado las propias características físicas, el acceso a su propio cuerpo, y por otro, el miedo al impulso sexual. Corre el mito de que las personas con disfuncionalidades orgánicas no sienten deseo, nada puede estar más lejos de la realidad. Pero lo más perjudicial es cuando uno mismo se lo cree y frena o dificulta esas sensaciones.

Para lo primero, te voy a dar algunos consejos o recursos para que los puedas poner en práctica. Para lo segundo… siento tener que decirte que no tiene remedio. En tanto en cuanto eres sexuado o sexuada, el deseo forma parte de ti, lo puedes reprimir y por supuesto que va a variar a lo largo de tu biografía, pero es una cualidad de reside en ti. Por lo que vamos a dejar de lado el miedo, la incertidumbre y las dudas; y si te apetece, te guiamos sobre cómo te lo puedes montar.

Pero antes déjame que te cuente algunas cosas sobre los placeres y el orgasmo.

"El orgasmo se tiene en el cerebro pero se sensa en el cuerpo"

Antes del orgasmo está la excitación y antes de ésta, el deseo. No podemos saltar directamente al tercero sin pasar previamente por el primero y el segundo.

La excitación tiene un efecto psicotrópico y euforizante. Cuando estamos eufóricos, somos más atrevidos y aumenta la circulación llevando la sangre a las zonas periféricas y preparándonos para sensar –sentir en la piel-. Subiendo los niveles de excitación se desencadena el orgasmo.

“El orgasmo es el final de una lucha encarnizada por buscar el placer…El error es subestimar el placer que precede al orgasmo”, Eduardo Punset

Sin embargo, el orgasmo no es lo mismo que el placer. Para tener una autoerótica satisfactoria y placentera no es necesario llegar al orgasmo. Esta búsqueda obsesiva del orgasmo dificulta en gran medida poner en el valor y disfrutar de los goces previos. Como si existieran sensaciones de primera y sensaciones de segunda. Cuando realmente todas ellas nos llevan al disfrute y al bien estar. Es más, déjame decirte que en una escala del 0 al 10 de los deleites, el orgasmo no tiene por qué puntuar en el 10. Al igual que cualquier otro estímulo puede pasar por todas sus gradaciones.

Aunque el único órgano imprescindible para tener un orgasmo es el cerebro, lo cual es un argumento más para animarte a explorar todos los recovecos de tu piel en búsqueda de nuevas zonas erógenas, con frecuencia en disfuncionalidades orgánicas el sistema nervioso se ve afectado dificultando en gran medida las conexiones de los genitales con el cerebro. Llegando incluso a no tener sensaciones orgásmicas.

“Tengo una pequeña tarea para ti. Ve a casa y tócate. Vive un poquito.” Pelicula El Cisne negro

Ahora si, vamos a darte algunas sugerencias que puedes poner en práctica.

Explora tus zonas erógenas más allá de los genitales, ¿Sabías que el órgano excitable más grande del cuerpo es la piel? Pues, te informo de que posees unos 2m2 de superficie potencialmente voluptuosa.

Si la dificultad radica en llegar con las manos a los genitales, puedes utilizar objetos que permitan la extensión. Incluso puedes explorar la posibilidad de acoplar esos objetos a vibradores permitiéndote así estimular esas zonas.

No hace falta ser muy sofisticado, seguro que tienes por casa un plumero por ejemplo; que bien lo podemos utilizar para acariciarnos o sujetar un juguete al mismo y haga las veces de brazo extensor. Hablando de recursos caseros… Te animo a que averigües que objetos ordinarios se pueden convertir en fuentes de placer. Se me ocurre: la almohada, cojines, el reposabrazos del sofá…Estos pueden ayudarte a acariciar aquellas zonas a las tienes dificultado el acceso.

Hay algunos juguetes eróticos que a pesar de no estar pensados para facilitar la masturbación pueden ser de utilidad cuando tienes algún tipo de dificultad a la hora de mover los brazos o las manos. En el caso de las vulvas, puedes colocarte o puedes pedir que te coloquen una mariposa o una bala vibradora en las bragas, que más tarde te permita ponerlo en marcha mediante control remoto. Los penes también se pueden estimular con ayuda de huevos que simulan la textura de una vagina, existen en el mercado unos adaptadores con forma de ventosa que te permiten anclarlo a una superficie de forma que no tengas que sujetarlo con las manos. También puedes echar un vistazo a esos juguetes que están diseñados para funcionar como manos libres.

Como ves proporcionarnos placer a nosotros mismo no esta tan fuera del alcance de movilidades, ni de economías diversas. Sólo hace falta rebuscar un poco por casa, echarle imaginación y dejarse llevar por las sensaciones placenteras.

“Para todos café, pero a cada uno su café”, Efigenio Amezúa

Subrayar que en el mundo de los goces y los placeres no hay una receta a seguir al pie de la letra. Como ya hemos comentado líneas más arriba, cada uno de nosotros tiene una erótica propia. Todos disfrutamos del placer pero cada uno con sus placeres.