De Peculiares

¡Saboréame!

 

Un fin de semana en pareja puede traer consigo muchas experiencias, uniones, conexiones, expectativas y sorpresas. Muchas veces intentamos acompañar esos días con juguetes que satisfagan las necesidades de la relación, de la pareja, sin darnos cuenta que tenemos con nosotros el mejor juguete de todos: nuestro cuerpo. 

Melanie Quintana Molero

 

En ocasiones cuando planificamos una escapada nos complicamos tanto buscando el lugar perfecto, la actividad perfecta, el cómo hacerlo para que sea perfecto, para reavivar la llama, que nos complicamos, lo enredamos, creamos expectativas, no las cumplimos, nos frustramos y acabamos viniendo peor de lo que fuimos al viaje.

Nos pasamos horas buscando herramientas externas que satisfagan la idea de estar de nuevo juntos sin darnos cuenta que tenemos la mejor herramienta con nosotros. La piel. Nuestra piel. Infinidad de sensaciones a nuestra disposición y a la disposición de aquellos con las que las queramos disfrutar.

Con la piel viajamos siempre, pero es tan simple como hacerla comestible, o al menos, hacer sepa diferente para que la experiencia se enriquezca de tonalidades que no habíamos descubierto antes. ¿Qué tal fresa o menta? ¿Y cómo hago eso?, te preguntarás. Con aceites y polvos estimulantes. Gracias al equipo de Diversual nosotras hemos podido rozar el éxtasis con la marca Kamasutra y su surtido de infinitas posibilidades.

Esta marca tiene dos kits de viaje preparados para estas ocasiones, dos kits con 6 productos en tamaño viaje para que lo puedas trasladar a cualquier lugar y guardar en cualquier sitio. Dos kits que os explicamos qué contienen para que la elección esté en vuestras manos.

Luego es tan sencillo como buscar un lugar donde os sintáis cómodos y dispongáis de un tiempo para los dos. Sin prisas, sin expectativas de qué pasará luego. Relájate. Deja que tu pareja se deleite en tu piel sin pensar en qué va a tocar luego o cómo lo va a hacer. Deja que te observe, que memorice cada curva, cada lunar. Que se satisfaga de ti. Deja que te acaricie, te frote, te chupe. Déjate hacer. Y cuando esté saciado de ti y de las formas que quiera, cambiad el rol. Podéis llevarlo hasta donde queráis, pararlo cuando queráis o hacerlo cómo queráis, pero si los dos disfrutáis de la experiencia seguro que se convertirá en un fin de semana inolvidable.

Kit Kamasutra fin de semana Sueños de Fresa que contiene:

ACEITE DE AMOR (5ml) con fresa: Con solo una gotas empezarás a sentir un suave calor y a notar el olor a fresa. Puedes utilizarlo para jugar a que te saboree lo que tu quieras.

BÁLSAMO PLACER (3,5ml) con fresa: Sirve para prolongar y intensificar las sensaciones del tacto. Prueba a dar un masaje con él o a hacer un Body masaje.

POLVO DE MIEL (3,5g) con fresa: Es un estimulante que también sirve para después de la ducha o el baño.

PLUMERO: Con la ayuda del plumero puedes aplicar sobre la piel el polvo de miel y comer, lamer, chupar y saborear… a tu pareja.

LUBRICANTE LOVE LÍQUIDO (6ml): Es un gel lubricante con agua, hipoalergénico, ideal para masaje corporal o lo que os dé la imaginación.

ACEITE DE MASAJE (6ml) con almendra dulce y nutritiva con efectos muy diversos, ofrece una variedad de sensaciones: desde relajante hasta estimulante.

Kamasutra Kit fin de semana que contiene:

ACEITE DE AMOR (5ml) The Original: Con solo una gotas empezarás a sentir un suave calor pero este no tiene olor, aunque potenciará el vuestro propio.

BÁLSAMO PLACER (3,5ml) Menta verde: Sirve para prolongar e intensificar los las sensaciones.
POLVO DE MIEL (3,5g) Puro: Es un estimulante que también sirve para después de la ducha o el baño.

PLUMERO: Con la ayuda del plumero puedes aplicar sobre la piel el polvo de miel y comer, lamer, chupar y saborear… a tu pareja.

LUBRICANTE LOVE LÍQUIDO (6ml): Gel lubricante con agua, hipoalergénico, ideal para masaje corporal o lo que os dé la imaginación.

ACEITE DE MASAJE (6ml) con almendra dulce y nutritiva con efectos muy diversos, ofrece una variedad de sensaciones: desde relajante hasta estimulante.

 

De Peculiares

De oca a oca y follo porque me toca

 

 

Passion Play es un juego de mesa erótico ideado para usar en pareja. Aunque más que de mesa, podríamos decir que de mesilla de noche. Porque los juegos de mesa son un clásico, ¿pero por qué no darles un toque picante?

Rubén Olveira Araujo

 

Aunque la disposición del contenido en la caja no es la más atractiva, ni el tablero y las cartas destacan por su calidad –sobre todo, porque nada más abrir el paquete será lo primero que os llame la atención–, os animamos a darle una oportunidad porque las apariencias engañan y lo que podría haber empezado como una simple partida puede acabar en un partidazo de noche.

La experiencia es sin duda más que recomendable, aunque solo sea porque el propio juego te obliga a buscar ese tiempo de calidad que muchas veces nos negamos a nosotros mismos por tener otras mil y una cosas que hacer. Pero también porque, ya sea a través de una u otra prueba, te saca de tu zona de confort y te abre a nuevas sensaciones en una atmósfera de intimidad y complicidad que el juego es capaz de generar.

Por otro lado, como crítica, me gustaría destacar dos cosas. La primera, que a pesar de que en la caja pone claramente que el juego está preparado para relaciones homoeróticas, en general no está pensado para que jueguen dos personas del mismo sexo. Aunque eso sí: con alguna que otra modificación y un poco de imaginación todo se resuelve, sobre todo porque la mayor parte de las pruebas escapan de la genitalidad pura y dura.

Y la segunda, que el juego sigue la línea tradicional de preliminares-penetración-orgasmo. Por eso, os animamos a que perdáis la partida, a que os dejéis llevar por las sensaciones y a que dejéis de lado la competitividad y sigáis disfrutando. Porque el apartado de posturas solemos ponerlo en práctica en nuestro día a día, pero las pruebas para descubrir nuestros placeres más profundos, ya sea por falta de tiempo o de alicientes, suele quedar siempre para la próxima ocasión.

En definitiva, si eres amante de los juegos de mesa y quieres llevar tu experiencia un nivel más allá con tu pareja, una persona de confianza o utilizarlo como excusa para romper el hielo con el ligue que acabas de conocer ese día, Passion Play es tu juego de mesa ideal. En cambio, si no eres mucho de sentarte a jugar, estoy convencido de que con este fijo que le pillas el gustillo.

Y entre otras cosas, fijo que también os preguntáis cómo funciona el juego. Pues bien, este está compuesto por un tablero, dos fichas, dos dados, un reloj de arena y 96 tarjetas con pruebas: 48 para él y 48 para ella. Viene acompañado de un kit erótico –vibrador, esposas, bolas chinas, etc.– que hará vuestra experiencia más… exótica. Aunque para llevar el juego a otro nivel es recomendable –ATENCIÓN: ¡¡¡SPOILERS!!!– que tengáis algunos hielos, un bote de nata y, sobre todo, muchísimas ganas de disfrutar. Está diseñado para incluir bebidas –por ejemplo, quien cae en tal o cual casilla tiene que pegar un trago y dar un pico–, pero tampoco es absolutamente necesario. Eso sí: por experiencia propia, os aconsejamos que por lo menos tengáis un botellín de agua a mano si no queréis acabar deshidratados.

El tablero está dividido en cuatro colores (amarillo, verde, rosa y rojo) y una parte central con posturas. Colocáis cada uno vuestra ficha en la casilla de salida y, por turnos, vais tirando los dados y avanzando el número de casillas que os haya tocado. Por cada vez que caigáis en una tenéis que coger una carta del mismo color y cumplir, en el tiempo asignado por el reloj de arena, las instrucciones que en ella se os indican. Eso sí: el jugador que decida continuar por más tiempo del que marque el reloj o que llegue antes al orgasmos será el perdedor. ¡Ahí está la gracia del asunto!

Desde imitar los gemidos de actores y actrices porno cuando alcanzan orgasmos a equilibrios y malabarismos con las bolas chinas o a insufribles torturas que te derriten de placer, las pruebas de Passion Play están pensadas no solo para que os excitéis hasta perder la partida, sino para haceros reír y disfrutar de cada una de las partes y sensaciones que es capaz de experimentar vuestro cuerpo.

Algunas casillas tienen dibujada en su interior una copa. Cada vez que caigáis en una casilla con una copa en su interior tenéis que tomar un trago, dar un pico a vuestra pareja de juego y, por supuesto, coger la tarjeta con prueba. ¡En ese orden! De lo contrario, y si vuestra pareja se da cuenta, el primero perderá una prenda elegida por el rival.

Y así, con tiempo pero cada vez con menos ropa y paciencia, se pasa del amarillo chillón al verde picantón, del verde picantón al rosa desnudo y del rosa desnudo al rojo pasión. Si llegáis hasta aquí, ya podéis daros por satisfechos: ¡Habéis llegado casi hasta el final! Solo quedan las posturas. Y sobre estas estoy seguro de que no os tengo mucho que explicar (guiño, guiño).