De Peculiares

“My husband won´t fit” o la historia del vaginismo selectivo

7 de febrero de 2020

Juncal Altzugarai

¿Y si no te entrara el pene de tu pareja en la vagina? ¿Y si te llevaras muy bien con él, pero no pudierais llegar al coito, cambiaría algo?

Estas son las preguntas que me surgen al terminar de ver la serie japonesa de Netflix “My husband won´t fit”. La historia comienza con una chica de pueblo que va a la capital a estudiar a la universidad, y al lado de su apartamento vive un chico, que se le presenta en casa, como si fuera colega suyo de toda la vida. Ella parece que lo vive con cierto estupor y se deja hacer hasta tal punto que se empiezan a enrollar (sin poder ser penetrada, eso sí) y ya parece que son pareja. Qué cosa esto de la sexualidad en Japón. Qué diferente se vive todo. A mí, al principio me resultó hasta violento el papel activo del chico con respecto a la pasividad de ella. Entrar en esos códigos a una occidental como a mí, me costó, la verdad.

El tiempo pasa y a ellos dos se los ve súper felices. Se quieren mucho. Existe una complicidad maravillosa entre ellos… pero siguen sin poder tener relaciones sexuales con penetración (aunque se acarician, se masturban, practican sexo oral… se disfrutan). Lo intentan todo, con lubricantes, aceites, creando ambientes especiales… y nada. Alguna vez un poco con consecuencias un poco desastrosas para ella, que sangra bastante (aunque le dice a su chico que no le duele). Y allí siguen los dos. Con sus idas y venidas. Sus trabajos, sus inseguridades, sus deseos incumplidos…

Él recurre a la vía fácil: pagar por poder penetrar a una mujer. Ella encuentra un foro de internet, donde conoce a otros hombres que sí que son capaces de penetrarla. Qué cosa. Relaciones en las que no existe ni un ápice de cuidados, ni la más remota sombra de amorcito. La penetración como mera transacción y sí, así ella sí que puede albergar un pene en su vagina. Llegado a este punto a mí se me hacen las tripas un nudo y se me empiezan a ver las etiquetas que tengo tan incrustadas en mi ADN como mujer heterosexual que soy.

¿Cómo es posible que en situaciones tan desagradables puedas abrirte a que un hombre te penetre y no puedas hacerlo con tu pareja que tanto te quiere y tanto te cuida? ¿En qué se basa una relación de pareja? ¿Están sustentadas las relaciones heterosexuales en la capacidad para el coito? ¿Qué define una relación sentimental? ¿Y qué define una relación sexual? Se me amontonan las preguntas y las dudas. Yo como fisioterapeuta especializada en fisiosexología comienzo a cuestionarme muy fuerte: pero, el vaginismo… ¿es o no es? ¿Es un término absoluto? ¿No se da todo el rato ese cierre de la vagina, sin opción a que nada ni nadie nos penetre? Se ve que no y en “My husband won´t fit” lo narran muy clarito.

La serie sigue avanzando, como la relación entre ella y él. Y llega ese momentazo de la presión social por (tachán) tener criaturas. En Japón, a lo que se ve, tampoco se libran de esto. En el sexo se andan sin remilgos, pero luego son más tradicionales que en occidente, telita. Vaya temazo este. Y aquí comienzan sus dudas gordas, porque, claro, si él no puede eyacular dentro de ella de ninguna manera, no hay posibilidad alguna de que se pueda quedar embarazada. ¿Qué va a pasar, entonces? ¿Quieren realmente tener hijos? ¿Lo hacen por contentar a las familias, porque es lo que ahora se espera de ellos? No quiero hacer mucho spoiler, pero hay una escena absolutamente maravillosa (y bastante heavy metal) de ellos dos con sus respectivas familias hablando del tema criaturas que es canela en rama. Da para una tesis doctoral solamente esa escena.

Entre medias se cruzan un montón de subtramas con mucha miga: la situación familiar de una de las alumnas de ella, una posible maldición familiar, un amante con cierta dosis de empatía…

Después de un tiempo rumiando la serie, creo que tengo que volver a verla, a ver cuántas etiquetas se me revuelven esta vez y cuántos estereotipos que pensaba ya superados vuelvo a encontrarme pegados al cuerpo. Que hayan tenido que venir desde Japón a desmontarme el vaginismo me hace cierta gracia…