De Peculiares

¿Te has preguntado cuál es la palabra más sexy?

Foto de Ferran Nadeu

22 de marzo de 2020

Monica Leiva

Creo que hay libros que nos pueden hacer reflexionar y ver la realidad de otro modo. Y uno de esos libros que pienso que es clave para educar en conceptos que nos atañe a toda las personas es La palabra más sexy es sí, cuya autoría se la debemos a Shaina Joy Machlus, una periodista y profesora de inglés norteamericana afincada desde hace unos años en Barcelona.

Según nos cuenta la propia autora, el origen del libro fue un fanzine que creó motivada por el descubrimiento de la falta de material sobre consentimiento en lengua castellana, como ella misma nos dice: “Estados Unidos tiene muchas cosas malas, pero sobre consentimiento se habla mucho, hay mucho material, artículos, (…) me sorprendió que en español no hubiera nada”. Así que el libro surgió con una finalidad pedagógica clara desde el primer momento.

El libro tiene una estructura clara que, a mi parecer, facilita y hace más atractiva la lectura. Nada más abrir el libro nos damos cuenta que está dividido por apartados. En la primera parte se inicia con información básica sobre sexualidad y género. Destaca la importancia que da la autora a los conceptos de sexo y de género como construcciones sociales, además de explicar las distintas orientaciones sexuales y de género más allá de las cis normativas y de como estas han estado invisibilizadas en nuestra sociedad.

Tras esta introducción, se adentra en lo que sería la guía sobre el consentimiento propiamente dicha, en ella de una manera teórico-práctica nos va dando pautas para poder incluir el consentimiento en las relaciones sexuales. En el tercer apartado se amplía la aplicación del consentimiento a todas las interacciones sociales. El cuarto capítulo es una guía de emergencia para víctimas de agresiones sexuales.

Y para acabar de aclarar conceptos y que nos quede ninguna duda sobre cómo practicar el consentimiento, en el final del libro se incluyen ejemplos de conversaciones en las cuales se aplica el consentimiento sexual. 

Para enriquecer, todavía más, el libro este se ilustra con los dibujos de Petra Eriksson, ilustradora habitual de medios como The New Yorker en las que representa personas neutras con sencillas y bonitas ilustraciones.

Un concepto que está muy presente en el libro y del que se habla ampliamente es de la denominada “cultura de la violación” y se ve claramente el interés de la autora por aportar su granito de arena para acabar con ella. La suya es una apuesta personal de ir más allá del “no es no” y de poner la responsabilidad en la víctima, principalmente mujeres y personas de género expansivo. 

Nos comenta en las páginas del libro que la violencia sexual es un problema de los hombres cis heterosexuales, víctimas también ellos del sistema patriarcal en el cual estamos todas las personas metidas y que es a través de toma de conciencia de este patriarcado y de la educación de toda la sociedad, tanto de las personas opresoras como de las personas oprimidas como se podrá acabar con esta violencia.

Leyéndolo se ve claramente su intención didáctica, la autora se dirige especialmente a profesores, madres y padres y adolescentes de una manera clara y concisa, la información necesaria sobre orientación sexual, género, feminismo y consentimiento.

Lo que más interesante del libro es que no solo se define el consentimiento a nivel sexual, aunque este es el protagonista, sino que es una guía de como fomentar y EDUCAR, así en letras mayúsculas, el consentimiento en el día a día en entornos socializadores claves como son la familia o la escuela. Machlus escribe de una manera sencilla y cercana para acercar a toda la sociedad conceptos absolutamente necesarios.

Lee
De Peculiares

La cadera de Eva: el viaje de la mujer en la civilización

21 de febrero de 2020

Juncal Altzugarai

Hay libros que a lo mejor escoges un poco por casualidad… o por intuición. A mí me pasó con “La cadera de Eva”. Lo vi y me lo tuve que comprar, casi sin mirar de qué rollo iba. El libro me eligió.

He de decir que es un libro de antropología, un libro que, a priori, es un pelín denso, pero que tiene tanta miga y está tan bien contado que te atrapa como si fuera una novela de ficción de las buenas.

Ha sido revelador. He encontrado montones de respuestas para las que aún no había ni siquiera formulado la pregunta. Me he encontrado con Lucy y me he enamorado de ella. Lucy es un esqueleto de homínida que encontraron en los años 70 en Etiopía y que se llama así porque en aquel momento sonaba en la radio Lucy in the sky with diamonds de los Beatles. Lucy es la primera Australopithecus Afarensis que apareció y que comenzó a dar pistas de cómo éramos hace cuatro millones de años. Ella, Lucy, fue quien comenzó la revolución de los afectos (o así me gusta sentirlo a mí).

¿Y te preguntarás por qué es Lucy tan importante? ¿En qué se diferenciaba ella del resto de homínidos encontrados hasta el momento? ¿Por qué vieron que ella era diferente? Pues bien, Lucy tenía una pelvis que difería bastante de los primates y primeros homínidos. Tenía una pelvis parecida a la nuestra. Esa pelvis es el eslabón entre la cuadrupedia de los primeros primates a la bipedestación. Y así es como Lucy lo cambió todo.

Cuando llegó la deforestación a la zona de Etiopía, los homínidos cuadrúpedos tuvieron que “reinventarse”, porque ya no podían ir de árbol en árbol y necesitaban otra manera de protegerse de los depredadores que no fuera subiéndose a lo más alto de las copas de los árboles. Ya no podían divisar desde lo alto para ver más allá. Así que, poco a poco, fueron tomando la posición erguida y utilizando las manos para desarrollar utensilios sencillos. Esto también favoreció que su cerebro fuera haciéndose cada vez más complejo.

¿Y qué pasó con la reproducción humana? ¿Por qué fue Lucy una revolucionaria de los afectos? Daos cuenta que, mientras los homínidos eran cuadrúpedos, sus atributos sexuales estaban al descubierto totalmente. La vulva de las hembras estaba siempre en posición receptiva. Cuando estaba en celo, los machos enseguida lo distinguían, ya que los labios vulvares se volvían más carnosos, más húmedos, más rosáceos. El homínido macho sabía que la hembra estaba preparada para ser fecundada. La penetración se hacía sin darse la cara. El coito era rápido, sin prolegómenos. Era funcional.

El macho penetraba a la hembra, eyaculaba y cada cual seguía con su tarea (por ejemplo, cascar una nuez con una piedra). Ya está. Hembra fecundada. Qué fácil todo. Pero llegó la bipedestación… y con ella los atributos sexuales de la hembra se escondieron. El macho ya no lo tenía tan fácil. Es cierto que en este momento (hace ya cuatro millones de años, recordad), las hembras comienzan a tener otros “distintivos” de que están receptivas a la fecundación: labios más carnosos, unos pechos más redondeados… aunque, y ahora llega lo bueno, ¿cómo se lo montaban para la penetración si las homínidas tenían la vulva oculta?

Creo que aquí, la naturaleza lo hizo muy bien, la verdad. Se salió. Lo bordó. Pensemos en la homínida cuadrúpeda partiendo una nuez con una piedra. Y que está fértil y receptiva. Llega el macho por detrás, la penetra, eyacula y ya. Ni se han mirado a la cara. La hembra ni se ha enterado, sigue con su tarea, que tiene hambre y quiere comer.

El semen del macho baja como por un tobogán hasta el útero, donde el óvulo espera a ser fecundado y ya está (es importante visualizar a la hembra a cuatro patas y el tobogán por el que se desliza el semen). Y aquí llega Lucy, que va a dos patas… y que, si el macho eyacula y ella se levanta como si nada, su semen chorrea por sus piernas y amenaza la extinción homínida.

Aquí es donde la evolución viene al rescate. Yo creo que la naturaleza pensó: “¿qué puedo hacer para que esta Lucy se aturda un poco y tenga que quedarse unos segundos tumbadita?”. Y, sí. Le dio el poder del placer. EL PLACER. El clítoris. El orgasmo femenino. Casi nada. Y poder mirarse a los ojos. Sentir. Sentir afecto. Sentir amor (u odio, claro). Empezar a acariciarse. La ternura. El coito cara a cara.  Eso lo cambió TODO. Ponernos de pie lo cambió todo. La evolución de nuestra pelvis los cambió todo.

Lee
De Peculiares

Vidas Trans: La importancia de dar voz (libro)

24 de enero de 2020

Monica Leiva Olmo

Vidas trans es un libro publicado por la editorial Antipersona que desgrana las experiencias de cinco personas trans españolas en cinco ámbitos diferentes, concretamente en el entorno laboral, la educación, las redes sociales, la familia y pareja y el sistema médico, narradas en forma de ensayos breves, tejiendo desde su experiencia personal una memoria colectiva.

Las voces, o plumas en este caso, que participan en el libro son Alana Portero, Arnau Macías, Dario Gael Blanco, Cassandra Vera y Atenea Bioque. Personas de edades y vidas muy distintas y cuyo nexo en común son únicamente pertenecer al colectivo trans.

El libro se inicia con el recuerdo del 28 de junio de 1969 cuando se produjo la revuelta del bar Stonewall Inn que fue el inicio de la lucha LGTBI y se recuerda como el día del Orgullo en todo el mundo. Esta historia introductoria deja paso a las vidas de las y los protagonistas que conforman el libro.

En las diferentes biografías se ven reflejadas las enormes injusticias que sufren en su día a día. Unas injusticias que ya comienzan en la infancia. Para las personas trans crecer sin referentes positivos provoca que los niños y niñas vivan de una forma no deseada durante años hasta que consiguen la información necesaria para  transicionar, quedando profundas secuelas en la autoimagen y autoestima que afectarán en las relaciones con los demás. Así a partir de las vivencias personales se percibe que ser una persona trans en nuestra sociedad tiene consecuencias sobre la salud, la educación, el trabajo, las redes sociales y las relaciones personales.

Alana Portero nos cuenta las dificultades para acceder a un empleo digno y defiende que “gestos tan sencillos como adecuación de uniformes, vestuarios y baños” o la normalidad cuando el nombre oficial de la persona no corresponde con lo que se espera ya supondrían una mejora en la vida de estas personas que muchas veces se sienten tratadas como detritos.

Arnau Macías nos explica el infierno que vivió en su infancia y adolescencia como alumno en un colegio religioso en el cual los roles de género lo definían todo; baños, vestuarios, uniformes, actividades deportivas y como desde su pubertad intentó disimular los cambios que se producían en su cuerpo con ropa ancha y encogiendo los hombros. Todo ello acabó con una depresión que no pudo contar a nadie, ni tan siquiera a su madre que no entendía que le estaba sucediendo. Al final reza para que simplemente le dejen ser quien es.

Darío Gael Blanco reflexiona sobre las relaciones afectivas de las personas trans y propone la construcción de nuevas redes más allá del discurso dominante. La importancia que se da en nuestra sociedad a la familia y la pareja puede tener graves consecuencias para las personas trans si no cubren unos mínimos, cuestionando sus propios derechos ‘‘por no ser buen hijo, por no ser buena pareja’’ Por eso, reivindica la construcción de ‘‘nuevas alianzas, redes de cuidados y solidaridades’’ que no reproduzcan los viejos roles. Familia y pareja, sí, pero también amigos, vecinos, profesores y compañeros trans

Relacionarse en una sociedad marcada por la transfobia significa tener una presencia extrema en las redes y los medios de comunicación, desde la invisibilización a la burla como pudo experimentar Cassandra Vera tras hacerse viral unos “tuits” alusivos a Carrero Blanco. Y defiende que para dar una imagen más real sobre las vidas trans es de vital importancia dar voz a las propias personas trans

Y finalmente nivel médico, Atenea Bioque destaca la falta de formación de los profesionales de la salud respecto a la realidad trans. Todavía en la gran parte de comunidades autónomas domina la transfobia. Ella apuesta por que se les conozcan y vean como personas normales, más allá el prejuicio y la etiqueta.

Vidas Trans nos muestra que la experiencia de vida de las personas trans todavía está dominada por el miedo, el rechazo, la burla y el desdén de gran parte de la sociedad. Desde mi punto de vista este es un libro imprescindible para combatir la transfobia y conocer de primera mano a estas personas que lo único que piden es que ser tratadas como personas. En definitiva, un libro para empezar a conocer la realidad trans y su lucha por conseguir el respeto del resto de la sociedad.

Lee
De Peculiares

21 días de masturbación – Sexualizados

Autores de 21 días de masturbación @somospeculiares

7 de julio de 2019

Laura Marcilla

Cuando iba a la Universidad, hacía todos los días el mismo camino. Supongo que la mayoría de los que me estáis leyendo también tenéis un camino habitual para llegar a vuestro trabajo, vuestras clases o vuestro gimnasio. Cuando haces el mismo recorrido todos los días, te pierdes muchas cosas. Pero si un día cortan una calle por obras, desvían la ruta del autobús, o por el motivo que sea tienes que dar un rodeo, puede que descubras alguna zona de tu propia ciudad que no conocías, un pequeño parque en medio del tráfico, una tienda interesante o un bar con oferta de 2x1 en las cervezas.

Pues esto mismo ocurre con la masturbación. La mayoría de las personas conocen muy bien qué zonas estimular y qué técnicas utilizar para disfrutar de una sesión de amor propio. Por esto mismo, para la mayoría de las personas la forma más sencilla de alcanzar el orgasmo es a través de la masturbación. Pero resulta que el camino más rápido no tiene por qué ser siempre el más bonito o el más divertido. Esto se aplica al sexo y a la vida en general. Conocer muy bien cómo alcanzar un orgasmo no siempre es sinónimo de conocer nuestro cuerpo. Puede ser como conocer tu barrio, pero no el resto de la ciudad.

Pues bien, el libro de “21 días de masturbación” es precisamente un mapa para ayudarnos a conocer nuestro cuerpo, a caminar por él por nuevas zonas y a mirarlo con nuevos ojos. Esta edición está pensada para personas con vulva, y aunque obviamente la vulva es la protagonista de muchos de los retos que nos plantean, no es la única, porque también nos invitan a explorar nuestros pezones, anos y en definitiva cualquier parte de nuestro cuerpo que nos pueda producir placer.

Ojo, que a partir de aquí se me puede escapar algún “spoiler”, aunque intentaré no revelar todo el contenido del libro. Este manual para salirnos de nuestra zona de confort es, sobre todo, diverso (como la sexualidad en general). Las sugerencias incluyen ideas como usar juguetes, lubricantes, objetos cotidianos, intentarlo fuera de casa, usar un espejo, realizar una grabación casera… Y aunque el libro se llama “21 días…”, no hay presión, puedes hacerlo en menos días si te ves motivada, o alargarlo todo lo que sea necesario si tu rutina no te deja tiempo para jugar a diario.

Mi recomendación personal sería intentar hacerlo día a día, al menos al principio. Es muy probable que, gracias a ese fenómeno de que el deseo llama al deseo, pronto te encuentres teniendo ganas de que llegue ese ratito que sabes que vas a dedicarle a tu cuerpo. Como explican en el propio libro, la anticipación puede ser un afrodisiaco increíble. Y esto, al fin y al cabo, también son autocuidados.

ilustradora 21 días de masturbación El libro lo han escrito Lorena S. Gimeno y Luis AnLo, del equipo de Sexualizados, y se nota cuando las personas que escriben sobre sexo tienen una marcada perspectiva sexológica, porque consiguen que no solo sea divertido, sino también sano y positivo. Las ilustraciones son de Lidia Hebras, de Zorras y Brujas, lo que le da un punto muy guay, porque no son las típicas imágenes sexualizadas de desnudos femeninos, sino que son inclusivas y naturales.

Al final de cada “reto” hay un espacio para poder escribir anotaciones sobre nuestras experiencias y sensaciones, y es una oportunidad genial para abrir el libro un tiempo después y poder comparar cómo y cuánto ha evolucionado nuestra sexualidad. Por supuesto, no hay ni que decir que cada capítulo es una invitación, pero no una obligación. Ninguna persona tiene por qué probar una práctica que le resulte incómoda o desagradable, no vas a ser menos sexual o menos válida si decides saltarte uno de los apartados. Pero siempre está bien tener la idea “a mano”, porque nuestros límites pueden ir cambiando con el tiempo, y quizá eso que hoy no me animo a probar, en otro momento de mi vida puede convertirse en un descubrimiento maravilloso.

Truco del almendruco: ¿Quieres añadirle un puntito más de morbo? Abre el libro cada día por una página aleatoria. Incluso si ya habías completado todas las tareas en el orden en el que vienen planteadas, este libro nunca caduca. Dejar que sea el azar quien decida qué modalidad toca hoy puede ser muy excitante. Eso sí, debes tener disponible algún juguete y lubricante porque nunca sabes qué requisitos tendrá el reto de hoy.

En definitiva, en mi opinión, éste es un pequeño libro, pero un gran MANUAL (sí, acabo de hacer un juego de palabras cutre con la palabra mano, ya va siendo hora de irte a dormir, Laura.)

¡EXTRA! Si estás leyendo esto antes del 15 de julio, aún estás a tiempo de participar en el sorteo de Sexualizados, en el que puedes ganar un lote con este libro y otros muchos productos eróticos. ¡Mucha suerte!

Lee
De Peculiares

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

COMPRAR

Lee