De Peculiares

Menstruación y masturbación: una cita mensual contigo misma

6 de mayo de 2020

Irene Aterido @meduelelaregla

Para muchas la menstruación se convierte en un suplicio por el analfabetismo menstrual, la normalización del dolor femenino y la frecuencia del dolor de regla. Una triada letal (es una metáfora) que nos provoca mucho dolor y poco placer.

Sin embargo, hoy no vamos a hablaros de dismenorrea, porque ya sabemos todas que el dolor de regla es hormonal y que no deberíamos sentirlo si estamos sanas como manzanas ¿entonces? ¿Qué es eso de una cita contigo misma? Pues a masturbarnos, a jugar con las posibilidades ampliadas del placer en la menstruación.

Ahora es cuando pensáis: con la regla no tengo la vulva para linternas rojas. ¡El rojo! ¡Ese color que, además, mancha tanto y combina fatal con mi decoración de sábanas minimalistas que superen la anti erótica ropa de cama de casa de mis padres! Y mucho menos con sábanas de raso, o con mi lencería sexy, o en general combina fatal con mi color de piel. Gotas, flujo, manchas.

Porque, ¿te sientes manchada cuando te baja la regla? El 99% de las mujeres y personas que menstrúan contestarían que sí: recordemos que la copa menstrual es minoritaria. Pero el sexo apetece, ¡vaya que si apetece! Lo que pasa es que es todavía más tabú que la regla en sí. Lamer una vulva de fresa, limpiar lo que no está sucio con la saliva, aún nos cuesta pedir un cunnilingus menstrual.

Y ¿qué hay de las relaciones con una misma?  Pues es que hay al menos dos tipos de mujeres para la cuestión del sangrado. Son dos clases con sus ambivalencias e intersecciones. Depende de cómo te haya ido la feria este ciclo: lo que siembres en preovulatoria lo recogerás en menstrual. Puede que te duela o, por el contrario, será una menstruación normal, es decir, de las que sangras, pero ni te enteras, ni te desangras.

Así que vamos a ver cómo se puede producir tu cita contigo misma, qué necesitas dependiendo del tipo de menstruadora que estés siendo últimamente.

Opción a) No te acerques a menos de la distancia de confinamiento

Pues en este caso, y siempre: haz caso a tu cuerpo. Tu cuerpa eres tú y, si no te apetece, no te apetece. Puede que tus niveles de deseo desciendan al abismo de Helms junto con el estrógeno circulante los 2 días antes y después del sangrado. No pasa nada: te estás escuchando y sincronizando tu mente productivista con tu ciclo. No fuerces la máquina. Si te sientes fatigada, no tendrás energía disponible para hacerte el amor (ni hacérselo a otro/a, por otra parte). Y está bien tal cual.

Escúchate, mímate: no todo el sexo pasa por los genitales. Probablemente te apetezca acariciarte, abrazarte, mimar tus oídos con música, tu paladar con manjares y tu vista con cosas agradables (tu chico o chica puede ser una de ellas). Todo está bien, es cómo te sientes y, lo suyo, es respetarlo. Si te fuerzas a usar un vibrador porque te han dicho que el orgasmo es bueno para aliviar el dolor, no estarás disfrutando. Sin disfrute será un orgasmo fastfood, mecánico, que puede que te deje melancólica. Una cita que saldrá mal, vaya.

Opción b) Estoy más salida que el pomo de la puerta

Antes y, sobre todo, durante la menstruación, proporcionarte orgasmos à go go (sin restricciones: no hay sobredosis) descongestiona la hinchazón pélvica y facilita la expulsión del endometrio gracias a las contracciones uterinas. El útero está involucrado en el placer: sí, es uno de los sospechosos habituales de los “orgasmos expandidos” (cérvico-uterinos) y la “endorfinación” de tu cuerpo tras el clímax.

¡Qué majo es el útero! ¿Verdad que te sorprende saber que es feliz porque tú eres feliz? Y ¿Por qué es esto? Pues básicamente porque percibir deseo es cultural y una interpretación de señales fisiológicas y ambientales (ese/a chico/a que pasa por delante de ti y te activa). Por razones no muy claras (probablemente culturales, aprendidas, incluso transmitidas de hermana a hermana o de madre a hija) el patrón deseante antes o durante la menstruación suele permanecer a lo largo de la vida (en ausencia de patologías, claro está). Si tú estás abierta al placer antes y durante tu menstruación y alineada con tu ciclo, descubrirás que la intensidad psicoemocional de los días previos te pide un alivio.

La progesterona ha ido subiendo a la estratosfera y nos vamos quedando sin estrógenos en la fase premenstrual y ahí pueden venir curvas si no expresamos las emociones con el cuerpo. Si la menstruación es un proceso inflamatorio ¿por qué no jugar con nosotras mismas para deshincharnos? La descarga hormonal nos dejará una sensación de calma y regulará emocionalmente nuestras emociones menstruales más turbias (depresión e irritabilidad).

Esos grandes orgasmos, amplios, intensos, aunque sean desde una estimulación clitoriana externa (solo tocándote el glande y la vulva), se deben a la mayor vasocongestión durante la regla. La afluencia de sangre por dentro de los capilares vulvovaginales, más la lubricación con la sangre que cae del cérvix, hacen un combo estupendo para las que sí nos dejamos llevar por el animal que somos.

Vale, pero ¿cómo? Si quieres estar en la cama, descartadas las sábanas de raso (solo porque no se pueden lavar a altas temperaturas), nos queda la socorrida opción de la toalla, incluso se venden unas toallas específicas muy suaves. Para la cita contigo misma no necesitas quitarte la copa o el tampón salvo que te estimules vaginalmente. Puedes usar juguetes (vibrador o dildo) por dentro o por fuera (vulva) y, siendo tú la única que los uses, en realidad podrías usarlos sin más precaución que el lavado con agua, jabón, líquido limpia-juguetes y aclarado-secado previo.

Sin embargo, en los materiales porosos lo suyo es que emplees un preservativo externo: le pones el condón a las bolas chinas, al dildo o al vibrador. O puedes optar por un preservativo interno, el que te metes en la vagina y asoma por la vulva (condón “femenino”). Así los juguetes no tocarán tu mucosa vaginal y no se “teñirán” de sangre.

Por supuesto, siempre que uses preservativos del tipo que sean, usa lubricante: aunque el flujo menstrual te lubrica, principalmente por el flujo cervical y el trasudado vaginal y la lubricación de las glándulas de la entrada de la vagina, la sangre lo hace menos. Puede que veas coágulos adheridos al condón. Recuerda que tu sangre menstrual es completamente segura para paladear si tienes ese fetiche [ojo que no sea otra persona, sí hay transmisión de ITS por flujo menstrual y más vulnerabilidad de contagiarse] y que no huele mal. También recuerda que el componente sanguinolento del flujo menstrual hace que se seque muy rápido, o sea, que la regla no es tan lubricante como pensamos todas.

¿Te tienes que lavar antes? No necesariamente: tu flujo menstrual no cae todo el rato, como bien saben las que practican el “sangrado libre”, no usar nada de nada para recoger la sangre, si acaso, unas bragas. Como en todo, depende de tus apetencias. Has de lavarte una vez al día la vulva solo con agua, pero si usas productos para recoger la sangre, nada más. Si no los usas, probablemente querrás lavarte la vulva varias veces al día. Esto hará que retires flujo menstrual y, de paso, trasudado de la entrada de la vagina, con lo que retirarás la lubricación natural. Por eso recuerda: el lubricante es el mejor amigo de una persona con vagina siempre, con regla y sin regla.

¿Qué beneficios tiene masturbarse con la regla? Esto se aplica igual si te masturba otra persona que si te haces el amor tú sola a ti misma. Descongestiona la pelvis. Te pone de buen humor. Te calma gracias a las sustancias que segregas durante y después del orgasmo. Te hace conectar con tu cuerpo en su ciclicidad. Te permite sumergirte en el mundo psicológico menstrual de otra manera. En la fase de la “hechicera” que proponemos desde las terapias menstruales y de reconciliación con “el femenino”, la creatividad y la introspección están a tope así que probablemente desees con más anhelo una experiencia intensa y, a la vez, puede que anheles la soledad. El sexo contigo misma te ofrece la posibilidad de estar introvertida y estar sexual. De disfrutar y no pelear. Ni contigo ni con otro/a.

Si te masturbas sin penetración habitualmente, puede que notes más ganas de introducir dedos o dildos en la vagina: es por la vasocongestión de la que hablábamos que se produce al menstruar (sobre todo los 2 primeros días) además de la provocada por la excitación sexual. Puede que notes más “hinchada” la vagina o la vulva. Puede que percibas más sensibilidad al acariciarte, sensaciones distintas con la misma estimulación que en otros momentos del ciclo. Son cambios sutiles pero reales en los tejidos de la vagina, la vulva y el periné.

Y, por último, un consejo: Si te palpita, grita. Supongo que ya sabrás que los bulbos del clítoris se hinchan al excitarte y el glande sobresale de la vulva. No hay nada de malo en expresar el placer y más cuando estás premenstrual o menstrual: acariciarte apaciguará a la fiera que vive en ti esos días, y las fieras gruñen, gimen y suspiran. Una vez al mes tienes una cita contigo misma ¡No te olvides!

De Peculiares

¿Qué es esta mancha roja?

4 de mayo de 2020

Maddalen Aristegi Sanchez
Creadora de Luna de Abril.cba
Co-creadora de Loregorri

Seguramente en este ensayo queden hilos sin atar, ya que el tema de menstruación ofrece muchas posibilidades de tejer hacia diferentes lados, además de haber sido observada desde muchos ángulos. Me atreví a escribir en google la palabra menstruación. Evité entrar en wikipedia y entré en la segunda pestaña para leer : “La menstruación es la sangre que sale del útero de una niña, chica o mujer, a través de la vagina. Cuando a una niña le viene la menstruación es una señal de que se está acercando al final de la pubertad.”[1] La explicación seguía presentando y sumando palabras como regular, síndrome premenstrual y dolor. Lo primero que pensé fue: “uff, cuánto camino queda por recorrer para reconstruir esta definición!”

Para llevar adelante el escrito advierto que me centraré en les cuerpas menstruantes, un término compuesto y creado por mi para este ensayo. El artículo “les” hace referencia a que no todas las cuerpas menstruantes se identifican como mujeres, entendiendo que no solo las mujeres menstruamos y que no todas la mujeres son cuerpes menstruantes (Zinteta, 2019). A la vez que el sustantivo “cuerpas” reivindica la importancia de que las mujeres reconquistemos nuestra propia soberanía del cuerpo, sin que nos quedemos en la sombra de la igualdad. Por otro lado, a partir de las lecturas de Donna Haraway me tomo el atrevimiento de situar el conocimiento en y encarnarlo desde les cuerpas menstruantes. Queriendo subrayar “la importancia de mirar desde la periferia y desde las profundidades”(Donna Haraway, 1991). En esta oportunidad situaré el conocimiento en les diferentes cuerpas menstruales, mientras que lo encarno en el mio. Ya que es desde ella que escribo, es en ella donde siento la opresión patriarcal y desde donde más construyo con otras y otres porque “el mundo está entre los seres humanos y la verdad también” (Donna Haraway, 1991).

HACIENDO MEMORIA

Me desidentifíco y desintoxico de la definición ofrecida por diferentes aspectos que me recuerdan a la epistemología médica patriarcal que tanto nos oprime, discrimina y violenta. Para hacerle frente a esta definición me parece necesario recurrir a la memoria colectiva y recordar la historia. Siguiendo la propuesta del feminismo comunitario y para poder empezar a ordenar el escrito, empezaré intentando reparar un pedacito de la memoria de les cuerpas menstruales de la zona del País Vasco. Ya que como dice Adriana Guzman (2019) “ la memoria son las personas, no es algo que esta en el aire, son mujeres que recuerdan. La memoria tiene cuerpo, nombre y lucha.” Desde esta rama del feminismo se define la memoria como el acto de cuestionar la historia institucional escrita por los vencedores. La memoria es necesaria para enfrentar y oposicionarse ante el poder: “porque el patriarcado invisibiliza las historias de las mujeres.” (Adriana Guzman, 2019)

Traeré a colación la memoria borrada de la historia: la caza de brujas. Para ello me remontaré al siglo XVI cuando Europa a partir de las conquistas y colonizaciones impone su habitus como norma, idea y proyecto universal para todos los pueblos del mundo. Ello ocurre en el plano: económico, político, religioso, epistemológico y lingüístico (Anibal Quijano, 2007). Toda esta imposición se puede observar en el contexto de caza de brujas, en donde desde el nombre de la modernidad se impuso: un modelo capitalista único, un único modelo político valido, una única religión cristiana como la verdadera. El pensamiento fue invadido por la racionalidad, a la vez que se impusieran las lenguas derivadas del latín y griego como las únicas capaces de transmitir conocimiento verdadero y válido. Todo esto lo podemos observar en el contexto de la caza de brujas que se instauró en diferentes lados del mundo. Yo elijo centrarme en la zona del País Vasco, pues es la historia que rememoro, llevo en la sangre y revivo constantemente.

La organización social del País Vasco en el siglo XVI era comunitaria y se organizaban a partir de una estructura matrilineal. Las mujeres llamadas brujas eran mujeres campesinas, que vivían de trabajar la tierra y criar ganado. Eran mujeres que conocían muy bien las hierbas medicinales y las utilizaban para sanar a las y les vecines. Podríamos decir que eran las médicas de la época. Por ende podemos imaginar que los “Akelarres” eran festejos, como así también reuniones de intercambio de información. Pero desde la visión de la Iglesia, que poquito a poco iba conquistando más cabezas y cuerpos, no les eran de mucho agrado estas mujeres. Sobre todo por tres concepciones que tenían acerca de ellas, tres acusaciones principales que podríamos enumerar como: 1) poseer una sexualidad femenina, 2) estar organizadas y 3) poseer conocimientos médicos y ginecólogos (Barbara Ehrenreich y Deirdre English, 1981). Estas mujeres ofrecían consejos anticonceptivos y efectuaban abortos, tenían un concepto de la sexualidad no aceptada por la iglesia y eran campesinas en un contexto social donde las expropiaciones eran diarias. Por ende, se observa que esta persecución fue política y moralista, ya que las mujeres no seguían ni el orden eclesiástico, ni político de la época. Las brujas representaban una amenaza política, religiosa y sexual para la iglesia. Por esta misma razón las hicieron desaparecer. Ya que “frente al fatalismo represivo del cristianismo, la bruja ofrecía la esperanza de un cambio en este mundo” (Barbara Ehrenreich y Deirdre English, 1981).

Pero esta historia no quedó solo en la memoria de algunes cuerpas, esta historia todavía sigue vigente en nuestras cuerpas. Ya que, la caza de brujas no solo fue el quemar algunas cuerpas, fue una adoctrinamiento de les cuerpas y del placer. En esa época en el cual el capitalismo necesitaba trabajadores se tuvo que institucionalizar el cuerpo, proclamando la capacidad de racionalizar como lo único valioso de los cuerpos. La dicótoma propuesta por Descartes empezó a adentrarse en las subjetividades, rechazándose la parte emocional, corporal y instintivo de la misma persona. En este proceso, el cuerpo era lo otro despreciable el cual había que controlar (Silvia Federici, 2004). En todo este mejunje, las brujas tenían que ser exterminadas y fueron el chivo expiatorio de un proceso de colonización corporal y terrenal.

Aunque todos los cuerpos fueron siendo adoctrinados les cuerpas menstruales por el hecho de considerarse el “otro cuerpo diferente” al cuerpo normativo-varón fue racializado[2] por su sexo, fue excluida del ámbito público, enterrando sus saberes y sentires. Se le robó el espacio a aquellas no-varones científicas de la época para darles espacio a aquellos varones médicos; ya que, la razón solo pertenecía a los hombre, dándose así la colonialidad del saber[3].

DESDE UNA EPISTEMOLOGÍA PATRIARCAL A UNA EPISTEMOLOGÍA FEMINISTA

En el siglo XVII surge la ciencia moderna que deja de lado lo anterior, lo pagano y las mujeres. Este investigador, sí en masculino, tiene las cualidades y capacidades de racionalizar, evaluar, argumentar y participar. Este modelo de conocimiento es un sujeto objetivo y neutral. El cual “no pone en juego sus valores ni emociones, como si eso se pudiera hacer, ya que es capaz de dominar su propia subjetividad, de borrarla, y simplemente dejar testimonio de lo que ve (…). es capaz de neutralizar sus emociones, sus valores, sus preferencias” y dar un testimonio “neutro” de lo que ve. Además esta persona o ojo puede ser reemplazada por otro cualquiera, ya que se generaría el mismo conocimiento. Esto es, da igual cuales son las condiciones particulares de esta persona-ojo, ya que todos ven lo mismo. Además usa un lenguaje literal con el cual puede describir el mundo que ve. Este lenguaje aporta no cometer errores, ya que cada objeto o cosa tiene su nombre y así se evitaría la ambigüedad, la vaguedad y las falacias (Diana Maffia, 2016). Es el ojo de Dios varón heteronormativo que todo lo ve, que no se mezcla, que observa desde la distancia, etiqueta, evalúa y racionaliza. Siempre mirando desde arriba, desde sus privilegios a aquelles cuerpas que deben evolucionar para llegar a ser como él. Siempre analizando a ese otro diferente para “entenderlo”, transformarlo y colonizarlo.

El patriarcado y el capitalismo se han apropiado del cuerpo de la mujer en el nombre de la ciencia, y lo podemos observar en la medicina. Ya que les cuerpas menstruales se han usado para investigar, dejándonos huella que nos muestran y recuerdan a quien pertenecemos. Les cuerpas menstruales llevamos tatuadas los nombres de nuestros torturadores en nuestros órganos llamados malamente reproductivos. Esto surge a partir de que la medicina moderna pone el foco en entender ese cuerpo definido como el otro cuerpo diferente al cuerpo normativo masculino. Intentando explicar la zona del no ser[4] de les cuerpas menstruantes y la relación yo-otro, siempre desde su zona de cuerpo masculino. Nos quisieron conquistar le cuerpa nombrándonos con sus apellidos, como aquellos conquistadores que expropiaban tierras y se los apropiaban nombrándolas con sus apellidos. Entre otras, llevamos el nombre de Falopio que investigó en les cuerpas menstruantes queriendo entender ese cuerpo raro diferente al suyo. Pero las categorías de la zona del ser no sirven para entender las realidades o conocimientos de la zona no-ser.

En disonancia a la epistemología presentada anteriormente se sitúa la epistemología feminista que reclama la importancia de la investigación en acción, a la vez que expone que “el mundo se parece más a la metáfora que a la literalidad” (Diana Maffia, 2016). Propone que vemos el mundo “como si” y que vamos conociendo el mundo a partir de lo que tenemos previamente, que no existe esa neutralidad ya que tenemos puestas las gafas que nos distorsionan el ver. Aunque a veces no somos conscientes de estas gafas, por que las hemos llevado desde siempre sin darnos cuenta, hasta que algo o alguien nos rasguña el cristal y empezamos a darnos cuenta de las gafas incorporadas. Es ahí donde sacamos el pañuelo y nos las vamos limpiando, incluso a veces cambiamos de cristal o de graduación. Pero “la metáfora como las emociones, han sido consideradas obstáculos para el conocimiento (…), han sido consideradas obstáculos epistemológicos que deben ser eliminadas para lograr esta neutralidad valorativa y esa literalidad propias del conocimiento científico.” (Diana Maffia, 2016). Por que no debemos olvidar que ya los burgueses de la modernidad se encargaron de diferenciar cuerpo y mente, desterrado a las emociones y definiéndolos como aquello que debe ser controlado. (Silvia Federici, 2004).

Imagen de Esturirafi

¿CÓMO NOMBRAR ESO QUE NO SE NOMBRA PERO QUE APARECE EN MI BOMBACHA TODOS LOS MESES?

Hoy todavía en la academia se escribe desde un cuerpo racionalizado, donde además nos ofrecen todas las explicaciones biológicas y neurológicas para que entendamos les cuerpas menstruales qué es menstruar. Además, si se animan a hablar del ciclo menstrual es para explicarnos que a veces sufrimos el Síndrome Premenstrual (SPM) el cual ya ha sido catalogado en el DSM y obvio ya viene con su prospecto. El cuerpo de la mujer ha sido y sigue siendo un cuerpo donde la medicina ha investigado a sus anchas. Muchas veces incluso se ha considerado un cuerpo que se puede encender y apagar: nos ofrecen las pastillas anticonceptivas sin explicar los efectos secundarios (Erika Irusta, 2018). Y cuando una empieza a indagar sobre qué hace la pastilla “maravillosa” y su historia se le erizan los pelos del cuerpo.

Y entre tanta conquista, intervenciones y violencias a les cuerpas menstruales se va gestando la subjetividad que se produce y reproduce en las instituciones, ya que somos seres sociales. Cómo explican las compañeras de la Colectiva Feminista La Revuelta (2016): “los sujetos están implicados en las instituciones y son participe”. Bien sabemos que las instituciones instituyen cuerpos, mentes y pensares mediante mitos y narraciones. Siendo procesos complejos que generan mecanismos de clasificación, ordenamiento y jerarquización que marcan los cuerpos. “Para ello se usan teorías, pedagogías, leyes y el lenguaje, a partir de los cuales se naturalizan rituales, acciones y códigos. Las marcas nos recuerdan nuestra identidad social” (Colectiva Feminista La Revuelta, 2016).

Le cuerpa menstrual sigue siendo ese cuerpo fallado que no se parece al cuerpo real masculino, por ello sigue siendo el cuerpo intervenido que debe ser “arreglado” (Erika Irusta, 2018 ).  Por ello, siguen siendo violentados: se invisibilizan y se patologizan, entre otras cosas. Por ejemplo cuando duele la menstruación pareciera que es algo de una sola persona, cuando en si muchas cuerpas sufren de endometriosis, pero no se investiga ni se diagnostica como tal, por que la sociedad hetoro-normativa nos ha hecho creer que la menstruación es dolorosa. Por otro lado, también se desprecian las emociones de les cuerpas menstruales, etiquetándolas como invalidas. Siendo que las emociones que se gestan en las diferentes fases de la menstruación no son singulares, siguen un patrón. Pero esta sabiduría no es transmitida porque las emociones relacionadas al ciclo se han asociado al SPM (Síndrome Premenstrual) etiquetándolas como histeria-menstrual en frases como: “¿estás en esos días?”. Se ha usado la patologización de la menstruación para acallar nuestros deseos y nuestras voces. Como exponen la autora Ana María Fernandez (1980) es importante reconstruir discursos y nombrar las violencias.  Ya que, según Frantz Fanon (1952) a los colonizados les han quitado la cultura y su lengua, y para descolonializarse deben narrar una nueva historia diferente que la narrada por los colonizadores opresores.

Por ello, nombrarnos a nuestra manera es un acto político importante: “para existir necesitamos nombrarnos y ser nombradas. Ya que, las palabras no son sólo y simplemente palabras; son también significados. Además son significado cargado de belicosidad que toma senderos variados en el laberinto patriarcal por el que transitamos.”(Ochy Curiel, 2019) Por ello, debemos seguir construyendo junto a otras actos de rebeldía como menstruar en público y así sacar la menstruación del escondite de nuestros culeros. Por ahora y en este caso, la identidad sigue siendo importante como posición política, como estrategia más que como fin en sí mismo, identificarnos como les cuerpas menstruantes es posicionarte ante la cultura androcentrista y resistir colectivamente, creando conocimiento desde la experiencia de nombrarnos y vivirnos como cuerpas menstruales.

¿NOSOTRAS QUÉ HACEMOS PARA RESISTIR?

Siguiendo a Rossana Reguillo (2000), la “primera condición de la vida cotidiana es esencialmente la comunicación, en la medida en que sus estructuras y lógicas se hacen visibles”. Por otro lado, debemos recordar que los imaginarios sociales, adquieren sentido, sobre todo, cuando la sociedad las legitima. A la vez que los discursos cotidianos que se nombran en la vida cotidiana son nutridas por las instituciones, con el objetivo de perpetuar los sentidos. Por ende, es necesario generar nuevos discursos, poner los culeros teñidas de rojo sobre la mesa, pudiendo así generar una brecha o ruptura en el discurso cotidiano sobre esta problemática social. Generando un debilitamiento del sentido legitimado sobre estas prácticas . Como bien lo explica la autora Rossana  Reguillo (2000) “ lo colectivo tenderá a restituir el sentido a través de una intersubjetividad que busque nuevos postulados”.

Por ello, poquito a poco vamos gestando espacios de habla, de escucha y de reflexión, en donde se crea el conocimiento desde nuestres cuerpas. Compartimos lo cotidiano, vamos limpiando esas marcas que nos dejó la sociedad, nos vamos sacudiendo el asco y la culpa mientras pintamos con nuestra sangre menstrual. Vamos descolonizando les cuerpas mientras cosemos nuestras compresas de tela, y compartimos tips para limpiarlas. Porque la sabiduría no es algo individual, es colectiva! En este construir y reflexionar[5] colectivo, crear nuevas nominalizaciones es necesario. Por ello, traigo a colación lo que les cuerpas menstruales que participaron en el taller de “Cíclicas” escribieron al preguntarles “¿Qué es la menstruación?”[6]. Disfruten las creaciones, y observen qué diferente se escribe desde las periferias más acá de le cuerpa, dejando lejos la visión androcentrista.


 

La menstruación es un momento para descansar, reconectar con el cuerpo. fluir con lo que sacamos del cuero y renovarnos en el ciclo que empezamos a transitar. Biológicamente, es la sangre que desprendemos de nuestro cuerpo. Personalmente, es un momento del mes bastante doloroso, en el que me siento que me desarmo, saco todo afuera (emocionalmente y físicamente)” Magui, 2019

momentos de cambios, anímicos y a nivel corporal. Hinchazón, dolor, molestia. Necesidad de calma, de tener mi espacio y mis tiempos. Crisis emocionales.”

Cele, 2019

La menstruación. Un canal. Flujo.

El encuentro con eso que circula adentro.

Es un lugar.

Es color y ahora que la miro de cerca, también quizás, el olor, el sabor.

Lo que se deja ser. Se deja ir.

La relación, con todo eso que nos pasa, y para lo que a veces no hay palabras.”

Manu, 2019

 

Todos los meses (o no)

irregular o regular (depende la cuerpa)

incómodo

cómodo

leve

pesado

imprescindible

dolorosa

depende como me abrace y me escuche esos días ( y todos los días).

Muchos sentires,

no es solo sangre, es un ciclo

pero me enseñaron que era esos días que baja sangre...

quiera desaprender,

desaprender esa palabra:

indispuesta”

¿por qué?

Quiero re aprender

aprehenderme.

Saber, sabernos

seres menstruantes.”

Almendra, 2019

 

[1]          Fuente: https://kidshealth.org/es/teens/menstruation-esp.html

[2]          Cuerpos racializados: “El racismo es una jerarquía global de superioridad e inferio­ridad sobre la línea de lo humano que ha sido políticamente producida y reproducida durante siglos por el “sistema imperialista/occidentalocén­trico/ capitalista/patriarcal/moderno/colonial . La racialización ocurre a través de marcar cuerpos. Algunos cuerpos son racializados como superiores y otros cuerpos son racializados como inferiores.” (Ramón Grosfoguel, 2011)

[3]   COLONIALIDAD DEL SABER concepto desarrollada por Edgardo Lander (2000)

[4]   ZONA DE SER Y NO SER concenpto desarrollado por Frantz Fannon (1952) y analizada en el testo de  Ramón Grosfoguel (2011) en La descolonización del conocimiento: diálogo crítico entre la visión descolonial de Frantz Fanon y la sociología descolonial de Boaventura de Sousa Santos.

[5]   Asumiendo un yo contradictorio y responsable  que reflexiona: “¿con la sangre de quienes se crearon mis ojos?” (Haraway, 1991)  Soy consciente de mis privilegios  y de la racionalización privilegiada de mi cuerpo, Pero sin ánimo de hablar por las otres me gustaría nombrar a las que no pueden ni siquiera comprar toallitas o copa, a las que no quieren menstruar, a las que... No voy a hablar por ellas y elles, porque seria apropiarme de su voz que no me pertenece.

[6]              Invito a les cuerpas menstruales que este leyendo esto a hacer el ejercicio de redefinir la menstruación.


BIBLIOGRAFIA

Frantz Fanon, 1952. Piel Negra, mascaras blancas

Barbara Ehrenreich y Deirdre English, 1981. Brujas, parteras y enfermeras.

Donna Haraway, 1991. Ciencia, cyborgs y mujeres.

Rossana Reguillo, 2000. La clandestina centralidad de la vida cotidiana

Edgardo Lander, 2000. La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas.

Silvia Federici, 2004. El Caliban y la Bruja

Anibal Quijano, 2007. El giro decolonial Reflexiones para una diversidad epistémica más allá del capitalismo global.

Ana Maria fernandez, 2009.  Las lógicas sexuales: amor, política y violencias

Ramón Grosfoguel, 2011. La descolonización del conocimiento: diálogo crítico entre la visión descolonial de Frantz Fanon y la sociología descolonial de Boaventura de Sousa Santos.

Diana Maffia, 2016. Contra las dicotomías: feminismo y epistemología crítica. Recopilado en: Feminismos populares. Pedagogía y políticas.

Colectiva Feminista La Revuelta, 2016. Espacios escolares y relaciones de género. Recopilado en: Feminismos populares. Pedagogía y políticas.

Erika Irusta, 2018. Yo menstruo. Un Manifiesto de Erika Irusta

Adriana Guzman, 2019. Conferencia sobre Feminismo Comunitario en ADIUC

Ochy Curiel, 2019.  ¿Que es la decolonialidad?Conferencia ofrecida en la universidad Nacional de Colombia

Zinteta, 2019. Habitar mi Cuerpo

De Peculiares

“Pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Quería mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte”

Mercè Riera Fiol

Entrevista a Mercè Riera Fiol

La menstruación se puede vivir y sentir de tantas formas diferentes como mujeres hay. Pero muy pocas conocen que con ella pueden dar vida y hacer verdaderas obras de arte, como la que ha pintado Mercè, titulada: “A la sangre”.

24 de junio de 2019

Entrevista de Yaiza Morales

Mercè practica la menstruación consciente. Ve la regla como algo útil y eso hace que la aplique de múltiples formas en su vida diaria. Usos que cada vez son más visibles y practicados por muchas mujeres, aunque siguen arrastrando la lacra de los ascos y las vergüenzas.

Antes de nada, ¿qué es la menstruación consciente?

Es básicamente entender, sentir y vivir la menstruación, conocerse a través de ella. Hablar de ella, recogerla, tocarla, usarla…que forme parte de tu vida.

¿Por qué has decidido practicarla?

Porque llevaba 5 años tomando anticonceptivos por un ovario poliquístico y no tenía ningún contacto con ella. Hace 6 meses paré porque me empezó a rondar la idea de querer desprenderme de cualquier medicamento por el bien de mi futura salud y mi estado natural, así que las dejé. Decidí centrarme más en mi misma y escuchar mi cuerpo tal y como se manifestaba naturalmente.

¿Notaste cambios en ti?

La verdad es que sí. Empecé a apreciar más todo lo que engloba el ser mujer y ser cíclica. Ahora me siento en sintonía con la naturaleza, de hecho, lo primero que decidí fue darle uso a mi menstruación regando las plantas. Para mí es muy gratificante, es como si le estuviera agradeciendo a la tierra todos los placeres que nos aporta a través de mi sangre.

¿Cómo llegaste a conocer los usos que tenía la menstruación?

La verdad es que he empezado hace relativamente poco y estoy en proceso de informarme más, sobre todo el tema de la menstruación consciente, pero lo que sé lo he leído en blogs y artículos, y hablando con amigas. En las redes sociales, así como en otros proyectos, cada vez hay más movimiento para visibilizar la menstruación y romper tabúes, y es muy bonito ver como muchas mujeres nos acompañamos y apoyamos en esta lucha.

¿Qué te empujó a querer pintar un cuadro con tu menstruación?

(Ríe) No le di muchas vueltas… simplemente me levanté una mañana y pensé que, en lugar de regar las plantas, podría probar a pintar un dibujo, como experimento. El hecho de pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Me invadió el sentimiento de querer mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte. Lo plasmé en un papel y el resultado me gustó mucho, estoy muy satisfecha.

Pintura con sangre - arte¿Crees que es importante el uso consciente de nuestra menstruación?

Creo que hay muchas chicas y mujeres que le dan muy poca importancia a la menstruación, sin saber lo que supone todo el ciclo menstrual en nuestros cuerpos y entorno, por el sistema, la educación y la sociedad de hoy en día, las cuales no permiten la visibilización de este hecho. Es más, pretenden que la regla sea un tabú, con lo cual hablar de ella públicamente se considera grosero e inadecuado.

Y es importante hablar de ella…

¡Exacto! Esto realmente retiene a muchas de nosotras en la sombra. No nos atrevemos ha escucharnos ni a conocernos. Yo animo a las mujeres a salir a la luz, a buscar, encontrar y a conocer y averiguar el medio que más las una con la vida y la naturaleza, cada una a su manera.

¿En qué nos ayudaría?

En ser conscientes de nuestra menstruación, conocernos a nosotras mismas profunda y vitalmente. La menstruación no es sólo sangrar un par de días al mes. El ciclo junto a todas las emociones, sensaciones, manifestaciones físicas, nos indican el porqué de muchas cosas, simplemente hay que escucharse, conocerse y autogestionarse.

Has mencionado el riego de las plantas, ¿qué otros usos le das a la menstruación?

Regar las plantas es la práctica con la que me siento más cómoda y realizada, las riego cada mes. Suelo mezclar media copa menstrual con medio litro de agua aproximadamente, o un litro de agua por una copa llena, por si a alguien le interesa cómo hacerlo… (Reímos) También me lavo el pelo. Hago la misma “poción”, como lo llamo yo, que con las plantas. Medio litro de agua por media copa. Después de aplicármela en la cabeza y darme un masaje capilar, esperó unos cinco minutos y me la aclaro, no es necesario poner champú después, no huele. Tengo pendiente probarla como mascarilla facial, y estoy abierta a nuevas propuestas.

¿Has notado diferencia en el pelo?

Un montón. El pelo queda mucho más limpio, yo antes tenía que lavarlo casi cada día, y con esto tarda mucho más en ensuciarse, puedo estar tres días sin la necesidad de lavarlo.

¿Y las plantas?

Las flores que estaban casi moribundas volvieron a vivir. Esta comparación me la puedo aplicar a mí misma. Después de pasar una etapa en la que no encontraba el camino, todo este conocimiento me está haciendo crecer. Sigo en proceso de aprendizaje y espero que sea así toda la vida. La relación con mi cuerpo y mi ser y la naturaleza han pasado a ser el punto principal de mi rutina. Me siento muy fuerte y reboso de alegría y felicidad. Sonará muy 'hippie', pero es que realmente es así (sonríe).

También pintas sobre lienzo con ella, ¿la aplicarías a otros materiales?

La verdad es que no me lo he planteado. A lo mejor quedaría bien pintar cerámica con menstruación, por ejemplo. Lo tendré en mente.

¿Tienes algún referente artístico?

No me dedico al arte, las pocas cosas que he pintado han sido para mí y para mi gusto. Pero ya puestos, me llama la atención la gente que está aquí para romper tabúes y desmontar estereotipos. Algunas de las personas que me inspiran son Kyne, es una cantante barcelonesa con muchísimo potencial y muy buena vibra feminista; algunas de las cuentas de Instagram de ilustradoras como Lola Vendetta o Feminista Ilustrada y por supuesto, mis amigas, las mejores guerreras que me ha podido brindar la vida.

¿Crees que el arte ha podido provocar un antes y un después en tu vida erótica?

Es verdad que el arte y su potencialidad en el aspecto feminista, en estos últimos años, me han ayudado en la aceptación y en coger confianza en mí misma en este aspecto. Podría decir que el erotismo es arte en sí mismo.

De Peculiares

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika Irusta

Erika Irusta, autora de 'Yo menstrúo: un manifiesto'. PATRICIA J. GARCINUÑO
Foto de PATRICIA J. GARCINUÑO

17 de junio de 2019

Laura Marcilla

¡Ojo! Que este no es un libro para mujeres, y como indica la contraportada, tampoco es un libro sobre la menstruación. Bueno, vamos a ver, obviamente se habla de la menstruación, pero sobre todo se habla de cómo menstruar (o no) influye en la manera en la que nos construimos, entendemos y vivimos como personas en esta sociedad.

Si me pidieran resumir este libro en una sola de sus frases, escogería esta: “el problema no es la menstruación, el problema es quién menstrúa en esta sociedad”. Es decir, lo que ocurre es que casi todas las personas que menstrúan (o han menstruado) son mujeres, pero son los hombres quienes durante mucho tiempo han escrito los libros sobre el tema y han dictado las normas sociales sobre cómo vivir este proceso.

Yo menstrúo. Un manifiesto. – Erika IrustaEs un libro feminista y diverso, uno de los pocos que he encontrado en los que no se habla de menstruación como algo intrínsecamente femenino, ni como algo que nos defina como mujeres (no podemos olvidar que no todas las mujeres menstrúan y que no todas las personas que menstrúan son mujeres).

Debo admitir que yo tengo una manía: antes de leer un libro, siempre lo abro y lo ojeo al azar. Y cuando hice esto con mi ejemplar, me llevé un susto tremendo al encontrar las siguientes frases en mi buceo previo: “¿Qué sería una mujer sin un hombre al que cuidar, admirar y amar? De todo, menos mujer.” “Tu marido se casó con una esposa a jornada completa, no a jornada parcial. Así pues, debes estar activa, animosa y alegre todos los días.”

Pero tranquilidad, estas frases NO resumen para nada el espíritu del libro, sino que en su contexto se entiende que son recursos irónicos para hacer más ameno navegar a través de las injusticias que vamos (re)descubriendo a través de las páginas.

Es un libro para reflexionar, para derribar mitos y poner en juicio creencias que siempre han acompañado a la menstruación, para entender que menstruar nunca debe doler, que las pastillas no nos regulan (porque para empezar no somos irregulares), que no debemos disculparnos ni avergonzarnos de los cambios que acontecen a lo largo del mes, para resaltar la importancia de los cuidados, de vivir la sexualidad plenamente todos los días. Y para ello necesitamos el tipo de libertad que empieza por el (auto)conocimiento.

Y todo esto que os cuento, siempre desde un prisma científico, aportando bibliografía para sostener los datos, pero escrito de manera amena, como si conversaras de menstruación con una amiga mientras te tomas un café.

Personalmente, este libro ha sido mi pequeño gran descubrimiento en lo que llevamos de año, y por si fuera poco viene aderezado con unos extras al final del mismo: una serie de recursos (libros, páginas webs, artículos, etc.), un poema sobre la menstruación (“yo menstrúo, yo monstruo”), una explicación del ciclo hormonal que lo relata como si fuera una fiesta (“la fiesta de las hormonas”), que es fantástico para explicar todo el proceso de manera sencilla pero completa, y por último pero no menos importante, la única traducción al español del texto “si los hombres menstruaran” de Gloria Steinem (1978), que es simplemente una deliciosa sátira sobre un universo paralelo en el que los hombres (cis) menstruasen y cuán maravillosa sería la menstruación en esta circunstancia.

En resumen, al igual que nuestra menstruación, este libro no tiene desperdicio.

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Usos y utilidades de la sangre menstrual

Usos y utilidades de la menstruación @somospeculiares

13 de junio de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Hay una idea en torno al ciclo menstrual que nos ha acompañado durante mucho tiempo y es el hecho de que éste consiste sólo en los días de sangrado del mes que suelen ocurrir cada 28 días, pudiendo variar de una mujer a otra.

Pero, como su nombre indica, es un ciclo y por tanto consta de varias fases y no solo de una. Pese a ello, nos han enseñado a ignorar ciertas partes, así como a vivir en la vergüenza y sin llamar mucho la atención este proceso vital de nuestros cuerpos.

Cada fase del ciclo tiene unas características concretas y unas energías que, entre otras cosas, nos inducen a pasar por diferentes estados de ánimo, por eso es importante conocerlas y poder adaptar nuestros ritmos diarios a ellas para gozar de un mejor funcionamiento y para estar más en armonía con nuestro propio cuerpo. El ciclo consta de 4 fases:  preovulatoria, ovulatoria, premenstrual y menstrual.

Hoy nos vamos a centrar en la fase menstrual y más en concreto en el propio sangrado, con intención de fomentar una visión natural, abierta, creativa e informada del ciclo menstrual y del cuerpo femenino. Porque aunque a diario nos bombardean desde los medios con imágenes de violencia con las que parece que estamos totalmente inmunizados al ver sangre, cuando se trata de la sangre menstrual nos sobrevienen todos los males del mundo y nos echamos las manos a la cabeza.

Lo primero de todo es aclarar que la sangre menstrual no es un desecho y por tanto no debe ser tratada como tal. Para demostrarlo y desmitificar tanta vergüenza, os queremos compartir varios de los usos que nosotras conocemos con intención de que la empecéis a ver de diferente manera:

PARA PINTAR CUADROS

Hay varias artistas que ya se han sumado al carro de hacer arte con sangre menstrual. Incluso existen concursos como es el caso del que llevó a cabo en 2014 el colectivo Alternativas Ecológicas de México.

Vanessa Tiegs es una de estas artistas y podéis disfrutar de su proyecto MENSTRALA que consiste en un conjunto de 88 pinturas con las que pretende reafirmar la importancia de “lo oculto prohibido del ciclo rojo brillante de renovación” según sus propias palabras.

Zanele Muholi es otra de éstas maravillosas artistas que desde Sudáfrica y con su obra Isilumo siyaluma (traducido del zulú como los dolores de la época) viene a hablarnos de la dura e injusta situación que viven las lesbianas negras que sufren casos de “violaciones curativas” en comunidades donde no se tolera la homosexualidad femenina.

PARA FERTILIZAR LAS PLANTAS

La sangre menstrual es rica en nutrientes, tiene nitrógeno, fósforo y potasio (3 elementos clave para fertilizar) y además tiene un alto contenido en células madre. Estas características la convierten un potente fertilizante que además tiene la ventaja de ser natural. Eso sí, hay que ir con ojo a la hora de las proporciones de mezcla con el agua para regar nuestras plantitas ya que también tiene mucho hierro y éste en grandes proporciones puede llegar a matarlas.

Lo ideal es coger un litro de agua y en él disolver el contenido de una copa menstrual. Por otra parte, el sangrado menstrual es una forma que tiene nuestro cuerpo de limpiarse cada mes y por tanto hay que tener en cuenta que, debido a los químicos y toxinas que llevan muchos de los productos que consumimos, la sangre menstrual también contendrá restos de todos esos residuos tóxicos.

TINTURAS Y MASCARILLAS PARA EL PELO Y PIEL

¡Así es! Aunque de entrada a algunas les pueda sonar asqueroso, la sangre menstrual también se usa para nutrir nuestro pelo y nuestra piel para dejarlos más brillantes y sedosos. Como hemos dicho en el apartado anterior, la sangre menstrual tiene un alto contenido en nutrientes y si éstos son buenos para las plantas, no lo son menos para nuestro pelo o nuestra piel.

En el caso del pelo, la clave está en aplicarlo tras el lavado normal y con el pelo aún húmedo, aplicar sobre todo en la zona de las puntas y dejarlo unos minutos para que actúe tras lo cual volvemos a enjuagar con abundante agua y ¡listos!

En el uso en la piel, lo más común es en forma de mascarilla hidratante para la cara, aunque también se puede usar como un ingrediente más a la hora de elaborar cremas hidratantes. Para la mascarilla facial, La sangre se diluye con un poco de agua y se aplica en el rostro dejándola que se seque y endurezca durante unos minutos, tras los cuales la retiramos. ¡Los resultados en ambos casos son asombrosos!

PARA USOS DERMATOLÓGICOS (en cápsulas o tinturas madre)

La sangre menstrual se usaba ya en tiempo de nuestras ancestras como medicina alternativa, pero con el tiempo ésta práctica se perdió y nos parece interesante recuperarla. Se puede usar de forma oral pero nunca se debe consumir directamente.

Lo que se hace es crear una tintura madre que consiste en un proceso de extracción y concentración de los principios activos de alguna planta o en este caso de la sangre menstrual y que se realiza con alcohol y agua destilada pero no es un proceso fácil. Es de gran utilidad en procesos de recuperación de trasplantes regenerativos tanto de órganos como de tejidos y una medicina muy potente para el equilibrio, la restauración y el empoderamiento físico, psíquico y emocional. Cabe especificar que previo al uso de estas tinturas, es idóneo realizar una depuración física del organismo para que su uso sea eficaz

Para acabar solo nos queda recordaros que, pese a que estas prácticas nos puedan chocar en un principio, son una forma más de reconectar con nosotras mismas, con nuestros ciclos, con nuestro cuerpo y con nuestra feminidad y que todo uso positivo que podamos hacer de nuestro sangrado nos enriquece.

¿Os atrevéis con ello?

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¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?

¿Por qué la sangre menstrual nos da tanto asco?
Foto: Stephanie Góngora, instructora de yoga

25 de abril de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pese a ser un proceso natural que acompaña a las mujeres durante prácticamente toda la vida, en nuestra sociedad, se ha corrido un tupido velo alrededor de la menstruación y todo lo que tenga que ver con ella. Paradójicamente, siendo un sangrado que tiene más que ver con la vida que con la muerte, la suciedad o la violencia; se considera la menstruación de más mal gusto y algo que hay que tapar o esconder de cara a la galería. ¿Tendrá esto algo que ver con el hecho de que la menstruación sea algo que no atañe a los hombres cisgénero?

Se nos ha enseñado desde pequeñitas a ser discretas con el tema e incluso, en muchas ocasiones, en el colegio cuando nos hablaron de ella, se excluyó a los chicos de la charla porque eran “cosas de chicas”. Con todo este panorama a nuestras espaldas, muchas aún creemos que los chicos tienen más tabú del que realmente existe con el tema, pero muchas veces somos nosotras mismas las que marcamos esa distinción y nos capamos la posibilidad de disfrutar del placer durante esos días pensando que no podemos dejarles ver ese aspecto de nosotras a nuestras parejas.

Hemos estado hablando del tema con varios chicos para saber sus opiniones y por lo general, en lo referente al sexo con la regla, admiten no tener mucho problema más allá de ciertas reticencias con el sexo oral más que con la penetración y mayormente por un tema de olores o miedo a que eso “sangre a lo loco” (cita textual de uno de ellos).

Las preguntas que nos hacen en los centros, en la calle, lxs amigxs… son las mismas: ¿Se pueden tener relaciones sexuales durante la menstruación? ¿Es seguro? ¿Se puede hacer sin condón sin riesgo de embarazo? ¿Evitarlo es un tema de higiene o la cosa va más allá? ¿Somos las mujeres las que tenemos más tabú con el tema por pudor o es el horror que supone para muchos hombres siquiera nombrarla lo que nos frena? ¿En el fondo les importa tanto a ellos? ¿Hay maneras de mantener relaciones sin que la cosa parezca la matanza de Texas?

Es normal que genere dudas ya que el tema de la menstruación sigue siendo un gran desconocido incluso para muchas de nosotras aún cuando convivimos con ella cada mes.

Socialmente se ha equiparado la menstruación en muchos aspectos con un estado de enfermedad, y si bien es verdad que muchas de nosotras sufrimos dolores durante la menstruación, y eso es debido a que algo no funciona bien en nuestro sistema, pero no a la menstruación en si; el hecho de tener la regla no tiene nada que ver con enfermedad.

Esta equiparación puede dar pie a confusiones ya que normalmente, cuando estamos enfermos el apetito sexual suele verse reducido. En el caso de la menstruación por contra, muchas experimentamos una subida de la libido y es que el ciclo menstrual, en sí, implica variaciones en diversos niveles hormonales y estas variaciones se disparan tanto durante la ovulación como durante los días de sangrado. Además, está comprobado que practicar sexo durante la menstruación, puede ayudar a reducir los posibles dolores menstruales debido a la liberación de endorfinas y además facilita el sangrado.

Aunque el nivel hormonal durante la menstruación es importante a la hora de valorar las ganas de sexo, no es el único factor existente ni es determinante. La cuestión social, las creencias y los factores culturales que nos rodean son las causas con más peso a la hora de practicar sexo, o no, con la regla. El sexo durante la menstruación es igual o incluso más placentero teniendo en cuenta que contamos con lubricación extra y eso puede facilitar en algunos casos la penetración. Hay que tener muy en cuenta (como siempre) el uso de protección, a poder ser con métodos de barrera, ya que, aunque el riesgo de embarazo pueda ser menor, no es inexistente y además el riesgo de contracción de ETS’s sí que es importante.

Ante todo, y en última instancia siempre será un tema de apetencia, pero estar con la regla no tiene por que significar que renunciemos al sexo.

Que no haya penetración, que se decida a practicar en la ducha por un tema de limpieza o se forre de toallas la cama, que solo se practique masturbación o sexo oral o que se escojan unas posturas más específicas en la que el hombre esté arriba o ambos estéis de lado por un tema de leyes de gravedad y un largo etc.; es una decisión muy personal; pero poder, se puede. La menstruación, si os da cosilla el tema del sangrado, puede ser un momento ideal para explorar nuevas formas de practicar sexo y centrarse más en las caricias y los juegos que en la penetración en sí. Tened en cuenta que durante la menstruación, la mayoría de mujeres disfrutamos de una mayor sensibilidad; y aunque en ocasiones podamos sentir molestias o hinchazón como es el caso de los senos, puede ser una ventaja a la hora del disfrute el explorar los límites de esa sensibilidad. ¡Ahí lo dejo!

Con todo esto, poco más me queda que decir que remarcar que siempre, dejando ya a un lado los tabús o los ascos; será un tema de apetencias y sobretodo de convenir y consensuar entre las personas que vayáis a mantener relaciones sexuales si os parece bien, o no, a ambos.

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¡Chúpame la sangre del coño!

21 de noviembre de 2017

Melanie Quintana

Menstruación, periodo, regla. Llámalo como quieras. El caso es: ¿se puede follar sangrando sí o no? Sí, se puede, siempre se puede, otra cosa es ¿te apetece? Que es realmente la pregunta a la que me gustaría responder, pero tristemente nos preguntamos más si se puede o no hacer algo, que si realmente nos apetece.

En fin, sea como fuere, es un momento del mes en el que te preguntas cómo Edward podía estar con Bella sin morirse por chuparle la sangre del coño, o… Damon con Elena (chiste que comprenderán los fans de los vampiros). Tonterías aparte, es un momento en el que las mujeres viven un cambio hormonal, que puede hacer que se dispare su libido o que se reduzca, dependiendo del caso.

 

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo.
En el caso de que no sea así, libre albedrío

 

Hay quien puede ser reticente a mantener relaciones o encuentros por la sangre –algo por cierto muy natural que nos hace ser humanos –, por asco, por cultura, por prohibición. La mayoría de las veces estos ascos, heredados o adquiridos, son los que controlan nuestros deseos.

He de decir que no existe ninguna contraindicación en mantener encuentros eróticos mientras la tenemos y que en ocasiones pueden llegar a suponer grandes beneficios para nosotras, ya que la penetración ayuda a liberar tensión pélvica y reduce el dolor menstrual durante estos días.

Es la sangre que más nutrientes tiene y no provoca infecciones, aunque sí que es verdad que de haber alguna bacteria o algún virus que pueda provocarlas con la sangre es más fácil que se trasmita. Solución: preservativo.

Siempre podemos utilizar una toalla si no queremos manchar, o jugar con nuestra imaginación y hacerlo en sitios donde no nos importe ensuciar, como puede ser la ducha. En el caso de que a ellos les de apuro meterla y que salga llena de sangre, existe una esponja que nos la podemos introducir –o que nos la introduzcan como parte del juego – dentro de la vagina. Esta absorbe la sangre y podemos prevenir el ataque vampiresco – cosa que si os apetece probar podría valer y ser muy divertido dentro del encuentro –.

 

La penetración ayuda a liberar tensión pélvica
y reduce el dolor menstrual durante estos días

 

Una vez finalizada la aventura es tan fácil como retirarla con los dedos y, si por lo que sea no llegáis, mojándola en la ducha, del peso, se acerca más a la entrada vaginal. Incluso con movimientos de suelo pélvico específicos es mucho más sencillo sacarla. Pero tranquilas, en ningún caso se va a perder dentro de nosotras para siempre.

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo. En el caso de que no sea así, libre albedrío. Si por lo que sea os sentís más cómodas u os apetece mostrar los genitales pero que no se vea el cordón del tampón ni la compresa, siempre podéis utilizar la copa menstrual.

Lo primero siempre es que os apetezca y claro está que le apetezca a la otra persona que se dispone a jugar contigo. Eso sí, aseguraos de que no sea vampiro antes de decirle: ¡Chúpame la sangre del coño!

 

De Peculiares

¿Copa menstrual o tampón?

copa menstrual o tampón

9 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Muchas veces, cuando nos ponemos a pensar en el periodo o nos viene la regla por primera vez, nos hacemos preguntas como: ¿Qué método es mejor? ¿Cuál es el que menos daño me hace? ¿Cómo se pone? ¿Cómo se quita? ¿Y si me voy de viaje? La primera vez que nos baja las preguntas se multiplican y nos entran los nervios y los calores, porque muy seguramente muchas adolescentes no hayan tenido educación sexual y otras tantas se mueren de vergüenza solo de pensar que tienen que preguntar en casa. Así que la mayoría deciden invertir tiempo en internet, encontrándose miles de textos con solo dos opciones: copa o tampón; porque para llegar al free bleeding, las braguitas absorbentes o los paños tienen que pasar por cientos de páginas en las que solo se citan esas dos, así que terminan debatiendo cuál es mejor, un método o el otro.

Buscan respuestas que les lleve a elegir uno u otro método, pero ¿por qué no los dos? Ambos se pueden compaginar, cambiar, entrelazar o llevar en el bolso. Seguramente conoceréis más el tampón, pero la copa menstrual es otro de los recursos que se nos ofrece para el periodo. Ambos, tanto el tampón como la copa, se usan internamente durante el periodo menstrual. La diferencia entre uno y otro es que los tampones absorben la sangre y la copa menstrual la recoge. Es un recipiente de silicona con forma de campana que podéis comprar en la farmacia o en cualquier tienda especializada y se amolda a la forma de la vagina. Hay diferentes tallas, dependiendo de si has dado a luz o no, de si tienes el suelo pélvico dañado o de la cantidad de flujo sanguíneo que expulses durante la menstruación. Al principio se necesita un poco más de entrenamiento para ponerla y quitarla, pero como todo, el ensayo lleva al éxito.

Se conoce menos que los tampones o las compresas porque casi no hacen publicidad de ella. Es un recipiente de larga duración que está preparado para no acumular gérmenes y se puede utilizar hasta toda la noche si es necesario. La copa menstrual se limpia fácilmente con agua en cada vaciado, pero al final del ciclo es necesario hervirla como los biberones, para esterilizarla.

Cada mujer es única y como se trata de que el recurso se adapte a cada una de nosotras y no al revés, nadie mejor que vosotras mismas lo va a saber. Hay muchas razones para usar la copa, como para no hacerlo, igual que pasa con el tampón, la compresa o el paño. Si necesitáis saber la forma de aplicación de la copa os dejamos un vídeo de nuestra compañera María de Ars Eróticas explicando su uso. Os puede ayudar, pero también podéis preguntar en la misma farmacia. En ocasiones suele ir bien probar varios métodos hasta encontrar el que más se adecue a nosotras y con el que más cómodas nos sintamos, para que podamos decidir. Incluso, como os decía al principio, tener varios a nuestra disposición para circunstancias distintas: viajes, vacaciones, casa, etc.