De Peculiares

Menstruación y masturbación: una cita mensual contigo misma

6 de mayo de 2020

Irene Aterido @meduelelaregla

Para muchas la menstruación se convierte en un suplicio por el analfabetismo menstrual, la normalización del dolor femenino y la frecuencia del dolor de regla. Una triada letal (es una metáfora) que nos provoca mucho dolor y poco placer.

Sin embargo, hoy no vamos a hablaros de dismenorrea, porque ya sabemos todas que el dolor de regla es hormonal y que no deberíamos sentirlo si estamos sanas como manzanas ¿entonces? ¿Qué es eso de una cita contigo misma? Pues a masturbarnos, a jugar con las posibilidades ampliadas del placer en la menstruación.

Ahora es cuando pensáis: con la regla no tengo la vulva para linternas rojas. ¡El rojo! ¡Ese color que, además, mancha tanto y combina fatal con mi decoración de sábanas minimalistas que superen la anti erótica ropa de cama de casa de mis padres! Y mucho menos con sábanas de raso, o con mi lencería sexy, o en general combina fatal con mi color de piel. Gotas, flujo, manchas.

Porque, ¿te sientes manchada cuando te baja la regla? El 99% de las mujeres y personas que menstrúan contestarían que sí: recordemos que la copa menstrual es minoritaria. Pero el sexo apetece, ¡vaya que si apetece! Lo que pasa es que es todavía más tabú que la regla en sí. Lamer una vulva de fresa, limpiar lo que no está sucio con la saliva, aún nos cuesta pedir un cunnilingus menstrual.

Y ¿qué hay de las relaciones con una misma?  Pues es que hay al menos dos tipos de mujeres para la cuestión del sangrado. Son dos clases con sus ambivalencias e intersecciones. Depende de cómo te haya ido la feria este ciclo: lo que siembres en preovulatoria lo recogerás en menstrual. Puede que te duela o, por el contrario, será una menstruación normal, es decir, de las que sangras, pero ni te enteras, ni te desangras.

Así que vamos a ver cómo se puede producir tu cita contigo misma, qué necesitas dependiendo del tipo de menstruadora que estés siendo últimamente.

Opción a) No te acerques a menos de la distancia de confinamiento

Pues en este caso, y siempre: haz caso a tu cuerpo. Tu cuerpa eres tú y, si no te apetece, no te apetece. Puede que tus niveles de deseo desciendan al abismo de Helms junto con el estrógeno circulante los 2 días antes y después del sangrado. No pasa nada: te estás escuchando y sincronizando tu mente productivista con tu ciclo. No fuerces la máquina. Si te sientes fatigada, no tendrás energía disponible para hacerte el amor (ni hacérselo a otro/a, por otra parte). Y está bien tal cual.

Escúchate, mímate: no todo el sexo pasa por los genitales. Probablemente te apetezca acariciarte, abrazarte, mimar tus oídos con música, tu paladar con manjares y tu vista con cosas agradables (tu chico o chica puede ser una de ellas). Todo está bien, es cómo te sientes y, lo suyo, es respetarlo. Si te fuerzas a usar un vibrador porque te han dicho que el orgasmo es bueno para aliviar el dolor, no estarás disfrutando. Sin disfrute será un orgasmo fastfood, mecánico, que puede que te deje melancólica. Una cita que saldrá mal, vaya.

Opción b) Estoy más salida que el pomo de la puerta

Antes y, sobre todo, durante la menstruación, proporcionarte orgasmos à go go (sin restricciones: no hay sobredosis) descongestiona la hinchazón pélvica y facilita la expulsión del endometrio gracias a las contracciones uterinas. El útero está involucrado en el placer: sí, es uno de los sospechosos habituales de los “orgasmos expandidos” (cérvico-uterinos) y la “endorfinación” de tu cuerpo tras el clímax.

¡Qué majo es el útero! ¿Verdad que te sorprende saber que es feliz porque tú eres feliz? Y ¿Por qué es esto? Pues básicamente porque percibir deseo es cultural y una interpretación de señales fisiológicas y ambientales (ese/a chico/a que pasa por delante de ti y te activa). Por razones no muy claras (probablemente culturales, aprendidas, incluso transmitidas de hermana a hermana o de madre a hija) el patrón deseante antes o durante la menstruación suele permanecer a lo largo de la vida (en ausencia de patologías, claro está). Si tú estás abierta al placer antes y durante tu menstruación y alineada con tu ciclo, descubrirás que la intensidad psicoemocional de los días previos te pide un alivio.

La progesterona ha ido subiendo a la estratosfera y nos vamos quedando sin estrógenos en la fase premenstrual y ahí pueden venir curvas si no expresamos las emociones con el cuerpo. Si la menstruación es un proceso inflamatorio ¿por qué no jugar con nosotras mismas para deshincharnos? La descarga hormonal nos dejará una sensación de calma y regulará emocionalmente nuestras emociones menstruales más turbias (depresión e irritabilidad).

Esos grandes orgasmos, amplios, intensos, aunque sean desde una estimulación clitoriana externa (solo tocándote el glande y la vulva), se deben a la mayor vasocongestión durante la regla. La afluencia de sangre por dentro de los capilares vulvovaginales, más la lubricación con la sangre que cae del cérvix, hacen un combo estupendo para las que sí nos dejamos llevar por el animal que somos.

Vale, pero ¿cómo? Si quieres estar en la cama, descartadas las sábanas de raso (solo porque no se pueden lavar a altas temperaturas), nos queda la socorrida opción de la toalla, incluso se venden unas toallas específicas muy suaves. Para la cita contigo misma no necesitas quitarte la copa o el tampón salvo que te estimules vaginalmente. Puedes usar juguetes (vibrador o dildo) por dentro o por fuera (vulva) y, siendo tú la única que los uses, en realidad podrías usarlos sin más precaución que el lavado con agua, jabón, líquido limpia-juguetes y aclarado-secado previo.

Sin embargo, en los materiales porosos lo suyo es que emplees un preservativo externo: le pones el condón a las bolas chinas, al dildo o al vibrador. O puedes optar por un preservativo interno, el que te metes en la vagina y asoma por la vulva (condón “femenino”). Así los juguetes no tocarán tu mucosa vaginal y no se “teñirán” de sangre.

Por supuesto, siempre que uses preservativos del tipo que sean, usa lubricante: aunque el flujo menstrual te lubrica, principalmente por el flujo cervical y el trasudado vaginal y la lubricación de las glándulas de la entrada de la vagina, la sangre lo hace menos. Puede que veas coágulos adheridos al condón. Recuerda que tu sangre menstrual es completamente segura para paladear si tienes ese fetiche [ojo que no sea otra persona, sí hay transmisión de ITS por flujo menstrual y más vulnerabilidad de contagiarse] y que no huele mal. También recuerda que el componente sanguinolento del flujo menstrual hace que se seque muy rápido, o sea, que la regla no es tan lubricante como pensamos todas.

¿Te tienes que lavar antes? No necesariamente: tu flujo menstrual no cae todo el rato, como bien saben las que practican el “sangrado libre”, no usar nada de nada para recoger la sangre, si acaso, unas bragas. Como en todo, depende de tus apetencias. Has de lavarte una vez al día la vulva solo con agua, pero si usas productos para recoger la sangre, nada más. Si no los usas, probablemente querrás lavarte la vulva varias veces al día. Esto hará que retires flujo menstrual y, de paso, trasudado de la entrada de la vagina, con lo que retirarás la lubricación natural. Por eso recuerda: el lubricante es el mejor amigo de una persona con vagina siempre, con regla y sin regla.

¿Qué beneficios tiene masturbarse con la regla? Esto se aplica igual si te masturba otra persona que si te haces el amor tú sola a ti misma. Descongestiona la pelvis. Te pone de buen humor. Te calma gracias a las sustancias que segregas durante y después del orgasmo. Te hace conectar con tu cuerpo en su ciclicidad. Te permite sumergirte en el mundo psicológico menstrual de otra manera. En la fase de la “hechicera” que proponemos desde las terapias menstruales y de reconciliación con “el femenino”, la creatividad y la introspección están a tope así que probablemente desees con más anhelo una experiencia intensa y, a la vez, puede que anheles la soledad. El sexo contigo misma te ofrece la posibilidad de estar introvertida y estar sexual. De disfrutar y no pelear. Ni contigo ni con otro/a.

Si te masturbas sin penetración habitualmente, puede que notes más ganas de introducir dedos o dildos en la vagina: es por la vasocongestión de la que hablábamos que se produce al menstruar (sobre todo los 2 primeros días) además de la provocada por la excitación sexual. Puede que notes más “hinchada” la vagina o la vulva. Puede que percibas más sensibilidad al acariciarte, sensaciones distintas con la misma estimulación que en otros momentos del ciclo. Son cambios sutiles pero reales en los tejidos de la vagina, la vulva y el periné.

Y, por último, un consejo: Si te palpita, grita. Supongo que ya sabrás que los bulbos del clítoris se hinchan al excitarte y el glande sobresale de la vulva. No hay nada de malo en expresar el placer y más cuando estás premenstrual o menstrual: acariciarte apaciguará a la fiera que vive en ti esos días, y las fieras gruñen, gimen y suspiran. Una vez al mes tienes una cita contigo misma ¡No te olvides!

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Copa Menstrual

¡No drama! Así empiezo, sin rodeos, restándole todo el drama que a veces rodea a esta cuestión: el uso de la copa menstrual. Nosotras que nos creímos inventoras de algo súper revolucionario, la copa menstrual existe desde los años 30, lo que pasa que los por cosas de la historia o más bien del machismo y del dinero, otro invento le robó el mercado y todas nos tiramos en plancha olvidándonos de ella hasta hace muy poco. Pero, la copa menstrual es uno de los grandes inventos de la higiene femenina porque, además de ser respetuosa con el planeta y con el cuerpo, nos ayuda a conocernos un poco más.

María Torre Gómez, Ars Eroticas

Tengo unas cuantas razones por las que suelo recomendar el uso de la copa menstrual. Apunta:

1- Te ayuda a saber si tu menstruación está bien o puedes tener alguna infección. Por su olor, color y textura podemos reconocer cómo somos y cómo es nuestra regla.

2- Nos reconcilia con nuestros cuerpos. Cuando vemos lo que nuestro cuerpo es capaz de hacer, ¡cómo no amarlo! Es maravilloso ver que cada una de nosotras tenemos ciclos diferentes y menstruamos de manera distinta.

3- El ciclo no es solo lo que dura el flujo menstrual, por ello es recomendable prestar atención a los cambios que van sucediendo en el cuerpo y cómo nos tomamos la vida. Junto con el flujo puedes ver cómo son los cambios.

Y dirás, vale sí, está muy bien, pero ¡es que no me aclaro cómo ponerla y quitarla! Que no cunda el pánico. En el siguiente vídeo te cuento cómo puedes ponértela, quitártela y limpiarla sin ningún problema.

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¡Chúpame la sangre del coño!

21 de noviembre de 2017

Melanie Quintana

Menstruación, periodo, regla. Llámalo como quieras. El caso es: ¿se puede follar sangrando sí o no? Sí, se puede, siempre se puede, otra cosa es ¿te apetece? Que es realmente la pregunta a la que me gustaría responder, pero tristemente nos preguntamos más si se puede o no hacer algo, que si realmente nos apetece.

En fin, sea como fuere, es un momento del mes en el que te preguntas cómo Edward podía estar con Bella sin morirse por chuparle la sangre del coño, o… Damon con Elena (chiste que comprenderán los fans de los vampiros). Tonterías aparte, es un momento en el que las mujeres viven un cambio hormonal, que puede hacer que se dispare su libido o que se reduzca, dependiendo del caso.

 

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo.
En el caso de que no sea así, libre albedrío

 

Hay quien puede ser reticente a mantener relaciones o encuentros por la sangre –algo por cierto muy natural que nos hace ser humanos –, por asco, por cultura, por prohibición. La mayoría de las veces estos ascos, heredados o adquiridos, son los que controlan nuestros deseos.

He de decir que no existe ninguna contraindicación en mantener encuentros eróticos mientras la tenemos y que en ocasiones pueden llegar a suponer grandes beneficios para nosotras, ya que la penetración ayuda a liberar tensión pélvica y reduce el dolor menstrual durante estos días.

Es la sangre que más nutrientes tiene y no provoca infecciones, aunque sí que es verdad que de haber alguna bacteria o algún virus que pueda provocarlas con la sangre es más fácil que se trasmita. Solución: preservativo.

Siempre podemos utilizar una toalla si no queremos manchar, o jugar con nuestra imaginación y hacerlo en sitios donde no nos importe ensuciar, como puede ser la ducha. En el caso de que a ellos les de apuro meterla y que salga llena de sangre, existe una esponja que nos la podemos introducir –o que nos la introduzcan como parte del juego – dentro de la vagina. Esta absorbe la sangre y podemos prevenir el ataque vampiresco – cosa que si os apetece probar podría valer y ser muy divertido dentro del encuentro –.

 

La penetración ayuda a liberar tensión pélvica
y reduce el dolor menstrual durante estos días

 

Una vez finalizada la aventura es tan fácil como retirarla con los dedos y, si por lo que sea no llegáis, mojándola en la ducha, del peso, se acerca más a la entrada vaginal. Incluso con movimientos de suelo pélvico específicos es mucho más sencillo sacarla. Pero tranquilas, en ningún caso se va a perder dentro de nosotras para siempre.

Claro, esto si queremos que el encuentro sea penetrativo. En el caso de que no sea así, libre albedrío. Si por lo que sea os sentís más cómodas u os apetece mostrar los genitales pero que no se vea el cordón del tampón ni la compresa, siempre podéis utilizar la copa menstrual.

Lo primero siempre es que os apetezca y claro está que le apetezca a la otra persona que se dispone a jugar contigo. Eso sí, aseguraos de que no sea vampiro antes de decirle: ¡Chúpame la sangre del coño!

 

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¿Copa menstrual o tampón?

copa menstrual o tampón

9 de enero de 2019

Melanie Quintana Molero

Muchas veces, cuando nos ponemos a pensar en el periodo o nos viene la regla por primera vez, nos hacemos preguntas como: ¿Qué método es mejor? ¿Cuál es el que menos daño me hace? ¿Cómo se pone? ¿Cómo se quita? ¿Y si me voy de viaje? La primera vez que nos baja las preguntas se multiplican y nos entran los nervios y los calores, porque muy seguramente muchas adolescentes no hayan tenido educación sexual y otras tantas se mueren de vergüenza solo de pensar que tienen que preguntar en casa. Así que la mayoría deciden invertir tiempo en internet, encontrándose miles de textos con solo dos opciones: copa o tampón; porque para llegar al free bleeding, las braguitas absorbentes o los paños tienen que pasar por cientos de páginas en las que solo se citan esas dos, así que terminan debatiendo cuál es mejor, un método o el otro.

Buscan respuestas que les lleve a elegir uno u otro método, pero ¿por qué no los dos? Ambos se pueden compaginar, cambiar, entrelazar o llevar en el bolso. Seguramente conoceréis más el tampón, pero la copa menstrual es otro de los recursos que se nos ofrece para el periodo. Ambos, tanto el tampón como la copa, se usan internamente durante el periodo menstrual. La diferencia entre uno y otro es que los tampones absorben la sangre y la copa menstrual la recoge. Es un recipiente de silicona con forma de campana que podéis comprar en la farmacia o en cualquier tienda especializada y se amolda a la forma de la vagina. Hay diferentes tallas, dependiendo de si has dado a luz o no, de si tienes el suelo pélvico dañado o de la cantidad de flujo sanguíneo que expulses durante la menstruación. Al principio se necesita un poco más de entrenamiento para ponerla y quitarla, pero como todo, el ensayo lleva al éxito.

Se conoce menos que los tampones o las compresas porque casi no hacen publicidad de ella. Es un recipiente de larga duración que está preparado para no acumular gérmenes y se puede utilizar hasta toda la noche si es necesario. La copa menstrual se limpia fácilmente con agua en cada vaciado, pero al final del ciclo es necesario hervirla como los biberones, para esterilizarla.

Cada mujer es única y como se trata de que el recurso se adapte a cada una de nosotras y no al revés, nadie mejor que vosotras mismas lo va a saber. Hay muchas razones para usar la copa, como para no hacerlo, igual que pasa con el tampón, la compresa o el paño. Si necesitáis saber la forma de aplicación de la copa os dejamos un vídeo de nuestra compañera María de Ars Eróticas explicando su uso. Os puede ayudar, pero también podéis preguntar en la misma farmacia. En ocasiones suele ir bien probar varios métodos hasta encontrar el que más se adecue a nosotras y con el que más cómodas nos sintamos, para que podamos decidir. Incluso, como os decía al principio, tener varios a nuestra disposición para circunstancias distintas: viajes, vacaciones, casa, etc.