De Peculiares

Cómo el Tantra te puede ayudar a estar más conectado/a con el presente

27 de noviembre de 2019

Dhyan Rafik, www.bloombarcelona.com

La vida que tenemos en nuestro día a día es muy acelerada y expuesta a un bombardeo de impulsos. Tenemos millones de cosas por hacer, y entre nuestras tareas, o en ellas mismo, nosotros aún colocamos más estímulos. Nos levantamos con el sonido del despertador o del celular pensando qué ponernos en función de lo que vamos a hacer ese día, preparamos el desayuno escuchando música o las noticias de la radio, tomamos el café leyendo el periódico o viendo la televisión, bajamos a la calle ya con los auriculares puestos y en el metro escuchamos música, vemos vídeos, respondemos mensajes... y todo eso antes de llegar al trabajo.

Tenemos una capacidad enorme para vivir disociados del momento presente. Nuestro cuerpo está en un lugar, pero nuestra mente en otro. Es normal que esto ocurra y es una habilidad que tenemos que aprovechar, pero hacerlo de forma sistemática nos lleva a realizarlo de forma automática, sin control, en cualquier situación, incluso en nuestras relaciones sexuales. Si nos parece normal cepillarnos los dientes y pensar en la entrevista que tendremos en lugar de percibir como me estoy cepillando, si nos parece lógico estar comiendo y preocuparnos por las desgracias que ocurren en el mundo, en lugar de prestar atención al gusto, textura y aroma de la comida que ingerimos, si nos parece razonable estar en el metro y jugar a un videojuego o chatear en lugar de hablar con otras personas o percibir el paso de las estaciones, nos lleva a hacer el amor y estar pensando en cualquier otra cosa o hasta fantasear con otras personas, en lugar de sentir plenamente el momento presente con quien lo estamos compartiendo.

Nuestra realidad debería ser distinta. Cuerpo y mente conectados, permitiendo alinear lo que sentimos con lo que pensamos. De ese modo, al cuerpo y a la mente se le suma la emoción. Conseguimos así percibir las emociones que nos llegan, sentir lo que nuestro cuerpo nos trae y nuestra mente presente, no evadida, consigue procesar y a veces hasta comprender. Se trata de hacer callar nuestra mente, no dejar que nos lleve a otro lugar, disolver el ego y nos permita sentir plenamente, sea lo que sea que estemos viviendo.

El Tantra, así como el sexo tántrico están cargado de mitos y malos entendidos. El Tantra no es una religión, por lo que no trabaja con dogmas, trabaja con principios. Uno de sus principios podría responder a la frase: "haz lo que hagas plenamente". Es decir, cuando hagas una cosa haz sólo eso. Dedícale tu atención plena. Si tomas baño, toma sólo baño. No pienses en otras cosas. Percibe la temperatura del agua, cómo reacciona tu piel a ese calor o frío, cómo se desliza el agua por las diferentes partes de tu cuerpo, la leve caricia que hace en forma de pequeños ríos por tu piel, como se acumula el agua en forma de gotas en unos lugares y otros no…

Realizar pequeños ejercicios de plena presencia nos ayuda a ser más conscientes de lo que hacemos, cómo lo hacemos y lo que sentimos haciéndolo. Traer esa presencia en lo que hacemos nos permite una mayor conexión con nosotros y también con las personas con las que compartimos nuestra vida y esos momentos de intimidad, cariño y placer. Una de las prácticas más habituales entre los tántricos para entrenar esa plena presencia es a través de la meditación. Ejercicios para abstraerse de todo, salir de nuestros pensamientos, y tan solo respirar, sentir, percibir. Nosotros destinamos poco o ningún tiempo a no hacer nada, a entrenar ese estado de atención, percepción, contemplación. Cuando no hacemos nada nos da la sensación de que estamos perdiendo el tiempo, y en realidad perdemos mucho más al no permitirnos esos momentos de no pensar, no hacer, sólo ser.

El cuerpo es sabio. Hay una sabiduría en cada una de nuestras células. Cuando nos cortamos no es el médico quien nos cura. Él nos junta la herida con unos puntos, pero es nuestro propio cuerpo el que cicatriza la herida y nos cura. El cuerpo nos habla, pero hemos perdido la habilidad de escucharlo. Y como no lo escuchamos termina gritándonos, poniéndose enfermo. Cuidar del cuerpo no es sólo comer alimentos saludables y hacer ejercicio. Además necesitamos momentos para escucharlo, escucharnos, sentirnos. Y con todo ese ruido que colocamos en nuestras vidas no hay espacio para esa conexión con nosotros mismos y mucho menos con los otros. Necesitamos momentos para silenciar el mundo y escuchar nuestro mundo interior. Darnos un tiempo para sentirnos, conectarnos, estar presentes y dejar que toda esa sabiduría que ya está en nosotros pueda aflorar.

En el Tantra en general, y cuando practicamos sexo tántrico en particular, buscamos esos estados. Momentos donde conectamos intensamente con nosotros y con la otra persona con la que estamos. Para ello, destinamos un tiempo razonable, alejados de todo ese ruido. Y empezamos conectándonos con la otra persona a través de la mirada. Una mirada intensa, permanente, fija, donde no pensamos, no enjuiciamos, no hacemos nada, sólo observamos, percibimos la belleza del otro por ser como es, sintiéndolo, reconociéndolo y reconociéndonos a nosotros mismos a través de la presencia y mirada del otro. Esto es, traer presencia, ser presencia en cuerpo y alma. Presencia en todos los sentidos.

A través de la mirada establecemos contacto visual. Contacto con tacto. Tocamos de forma amorosa, sutil, profunda. La mirada es la puerta de entrada al alma del otro, donde lo vemos, dónde lo escuchamos, dónde sentimos su permisión o su negación, su complicidad o su incomodidad, su voluntad de más o de que termine ya, su éxtasis o su dolor. Todo empieza por una mirada. Mirar al otro es dotarlo de existencia. Cuando vemos algo que no queremos que exista dejarnos de mirarlo. La presencia de un indigente o un mendigo nos hace mirar para otro lado, porque lo que no tienen visibilidad no existe para nosotros, como si realmente dejara de existir.

En la meditación muchas veces el primer paso para estar presente es desconectar de nuestra mirada. Cerramos los ojos para no ver, no traer tanta información, para así sentir mejor. Cuando meditamos con otra persona, y hacer el amor es meditar con el otro, después de cerrar los ojos los abrimos y los concentramos en los de la otra persona. Con la mirada nos conectamos y nos volvemos uno. Te veo y me veo en tu pupila. Estoy en tu mirada, estoy en ti y tú estás en mi mirada, estás en mí. La unión empezó. Estamos el uno en el otro, presentes, viéndonos, sintiéndonos, permitiendo que nuestro amor fluya del uno al otro, que podamos sentir esa unión divina que nos lleva a la unidad.

Es por ello que, a pesar de que podamos tener esa habilidad de estar en un programa multitarea, haciendo varias cosas al mismo tiempo y aún pensando en otras distintas simultáneamente, tenemos que preservar espacios para la desconexión y así permitir la reconexión con nosotros y nuestros seres queridos. Ellos lo van a agradecer, nuestro cuerpo lo va a agradecer y nosotros mismos lo vamos a agradecer por la mayor conexión establecida y placer sentido. Y es tan sencillo y complicado al mismo tiempo, porque no se trata de aprender cosas nuevas, sino de desaprender, de dejar de hacer cosas, de focalizar en una sola y aprovecharla plenamente. El Tantra nos trae el placer de las cosas simples, tan simples como una mirada llena de presencia y amor.

De Peculiares

¿Qué es el Tantra y cuál es su origen?

15 de noviembre de 2019

Dhyan Rafik, www.bloombarcelona.com

Una de las cosas más difíciles que existen es definir las cosas sin que por ello se pierda su esencia, pues definir es acotar, colocar límites, transformándolo en algo que no es, en palabras. La traducción en palabras, especialmente de una vivencia, nunca termina de recoger en toda su complejidad la misma vivencia. Es, en el mejor de los casos, una traducción de una interpretación. Muchas cosas se pierden por el camino en este proceso, pues el Tantra es por encima de cualquier cosa: experiencia.

Existen diferentes maestros y escuelas de Tantra y por ello mismo, nuestra aproximación a él puede variar en gran modo en función de con quien se ha vivido una experiencia tántrica. Tenemos que entender que el Tantra se originó en el antiguo valle del Indo, actualmente la región del Pakistán, hace unos 6000 años, por lo que además de no tener textos escritos de la época, podemos imaginarnos lo mucho que ha ido evolucionando y transformándose desde sus inicios.

Tales modificaciones se han producido en sus expansiones por diferentes estados de la región, así como por el Tíbet y toda Asia, que al entrar en contacto con otras formas de pensamientos lo incorporaron, fusionaron o reinterpretaron, dando origen a nuevas visiones y prácticas. Si estas transformaciones se han dado a lo largo de la historia, mucho más rápido han ocurrido cuando el Tantra llegó a Occidente, sesgándolo en gran medida y reduciéndolo muchas veces a unas meras prácticas sexuales normalmente asociadas a la no eyaculación y al Kamasutra.

Nuestra religión católica que ha asociado el sexo con algo pecaminoso, prohibido fuera del matrimonio y reducido a un acto de procreación dentro de él, colocó nuestra relación con nuestro cuerpo y el placer como un tabú, algo que no podíamos estudiar, ni saber, ni hablar. Es normal que, frente a tanta prohibición, conocer otra cultura que no veía a las personas como una conjunción de cuerpo (transitorio y corrupto) y alma (inmortal y bondadosa), sino que entendía las personas como un ser holístico, donde incluso la conexión espiritual pasaba por el cuerpo despertase tanto interés.

Así, nuestro foco de interés respecto al Tantra se centró en esa laguna que nosotros teníamos en relación al sexo y al arte amatorio, a pesar de que el Tantra sea mucho más que eso y mucho más profundo de lo que se ha popularizado. En el sexo, por ejemplo, la unión entre shiva y shakti, entre hombre y mujer, no es más que la fusión en la unidad, dos siendo uno, yo fusionándome con el otro y sintiendo como mis límites se disuelven, entrando en esa percepción universal de que todos somos uno, que yo soy uno con el todo. Lo profano y lo sagrado unidos en una misma experiencia, en un mismo camino.

El Tantra es mucho más que sexo. He aquí esas capsulas exprés del conocimiento sobre las prácticas tántricas:

– El Tantra es sensorial: No pienses, siente. Escucha tu cuerpo y tu corazón, ellos están en lo cierto.

– El Tantra es presencia: Vive el momento presente. Vive un tiempo sin tiempo.

– El Tantra es consciencia: Date cuenta de lo que haces y porqué lo haces.

– El Tantra es equilibrio: No separes, integra y armoniza. Existe el día y la noche, la emoción y la razón, la vida y la muerte, el ying y el yang. Todo el mundo tiene un lado interior masculino y un lado femenino.

– El Tantra es aceptación: No juzgues, acepta, resignifica y transmuta. Eres perfecto como eres, las cosas son perfectas como son.

– El Tantra es libertad: Libérate de las convenciones sociales y actúa a partir de tu yo interior.

– El Tantra es libertador: Permítete, confía, entrégate a los otros y a la vida.

– El Tantra es conexión y escucha: Coloca ojo en el ojo, percibe la esencia, mis límites están en el otro.

– El Tantra es energía: Respira, respira, respira.

– El Tantra es salud: Entrena tu cuerpo, cuídalo, respétalo, tu cuerpo es un templo, el canal para tu conexión contigo mismo, con los otros, con el mundo, con el todo.

– El Tantra es holístico: Trabaja tu cuerpo, tus emociones, tus pensamientos, tus instintos, tus conexiones.

– El Tantra es movimiento: Danza, salta, corre, sacude, vibra.

– El Tantra es diversión: Déjate llevar, fluye, ríe.

– El Tantra es placer: Disfruta, siente, relaja, goza.

– El Tantra es ritual: Coloca flores, enciendo incienso, prepara frutas, viste ropas de seda, elige música agradable. El Tantra es celebrar la belleza de los pequeños detalles. Detalles, preparación, preliminares. - Respira, siente, conecta, percibe, observa, contempla. El Tantra es meditación.

– El Tantra es amor: Ámate incondicionalmente, ama a los otros de forma universal.

– El Tantra es femenino: Venera a las mujeres porque ellas son unas diosas, son amor, energía y fuente de vida.

– El Tantra es espiritualidad: Observa la belleza que hay en ti, en el otro, en todas las cosas, siente la presencia divina en ti, en el otro, en todas las cosas. Percibe la totalidad en ti, siente tu yo siendo uno con el todo.

Juntando todos estos principios podríamos decir que el Tantra es expansión de la consciencia, un camino de autoconocimiento, un conjunto de técnicas que tienen como objetivo deshacer la mente, desmostar el ego. Es acceder a una comprensión y comunión con el todo que no pasa por la comprensión intelectual, sino por la vivencia que tenemos a partir del cuerpo, de nuestra sensorialidad, por la transmutación y sublimación de nuestros instintos primarios en amor y aceptación. El propósito último del Tantra es acercarnos a nuestra verdadera esencia, rindiéndonos plenamente a la vida, confiados y alegres, siendo conscientes de todo nuestro potencial y divinidad internos. Es entrar en una nueva visión sobre nosotros mismos, las relaciones con los demás, con el placer, con la sexualidad, con la vida.

Tantra es experiencia, y la magia de las experiencias es que no son, están siendo, por lo que su sentido puede ir variando y no tiene porque ser lo mismo para ti que será para otra persona. Lo bonito es vivirlo en propia piel, y así quebrar muchas de las ideas preconcebidas creadas a partir de lo que otras personas han contado y construyendo nuestro propio significado de lo vivido.

De Peculiares

Las peculiaridades del orgasmo

Las peculiaridades del orgasmo

Profesionales de la Sexología explican cómo afecta la presión en la consecución del orgasmo, las distintas formas de vivirlo y la obsesión por conseguirlo

15 de abril de 2019

Reportaje de Sara Enjuto

Se podría decir que casi todo el mundo conoce la palabra “orgasmo”, pero seguramente a los que lo hayan vivenciado les será difícil explicarlo, en cambio, otras personas puede que no lo hayan vivido a pesar de ser una palabra que escuchan sin parar y otras la persiguen de maneras distintas y más espirituales. Además, haciendo una búsqueda en Internet, todo lo que aparece son artículos sobre lo beneficioso que es el orgasmo con titulares como: “Te damos los motivos para tener un orgasmo a diario”, “La importancia del orgasmo en la pareja”, “Para de fingirlo”… afirmaciones que sin querer se transmiten como una obligación; la de vivenciarlo y la consiguiente presión que, irónicamente, puede hacer que no se llegue a él.

La mejor manera de desmitificar o conocerlo en profundidad es hablar con profesionales sobre los distintos prismas: desde el orgasmo en sí mismo, pasando por la anorgasmia, hasta el sexo tántrico.

Sergio Fosela es sexólogo y escritor y como él se ha descrito al iniciar la entrevista es una persona “pro-orgasmo”, pero hace una reflexión sobre la definición de “clímax sexual” o “culminación de la relación sexual” (definición que se encuentra en la página online de Sanitas) y el hecho de que pueda ser subjetiva: “La palabra clímax o culminar denota un final, como si lo único que importase fuera ese objetivo. Es subjetiva, pero en función de lo aprendido más que de la persona”.

 

"La presión viene por uno o una misma, por la pareja o por la sociedad que juzga y etiqueta por no tenerlos en lugar de educarnos para conseguirlos"

 

El centrarse en llegar a un punto en concreto, según Sergio, creará relaciones sexuales de muy bajo disfrute. Usando el símil sobre coronar una montaña el sexólogo lo explica de esta manera: “Llegar al pico es solo el fruto del esfuerzo que se ha realizado durante el ascenso y no acaba en ese momento: se disfrutan de las vistas, se comenta cómo ha sido el viaje, se reponen fuerzas y se planifica el descenso”.

Sergio Fosela
Sergio Fosela

Y como en todos los aspectos de la Sexología, la educación hace su aparición jugando un papel importante. Es por eso que Sergio lo remarca a la hora de hablar de la presión que se puede sentir entorno a la consecución del orgasmo. “La presión viene por uno o una misma, por la pareja o por la sociedad que juzga y etiqueta por no tenerlos en lugar de educarnos para conseguirlos”, explica Fosela.

Seguramente la gran mayoría habrá oído hablar de los beneficios fisiológicos del orgasmo como que mejora la piel, rejuvenece o que mejora el flujo sanguíneo, pero Sergio prefiere remarcar otros: “La seguridad y el empoderamiento sexual o el hecho de que despierta la curiosidad por la autoexploración, además de mantener el deseo sexual activo”.

Si nos tomamos el orgasmo como un objetivo que cumplir, es probable que la mente se centre únicamente en él y se olvide de disfrutar del camino, el sexólogo explica que esto les sucede a las personas que saben llegar a él. En cambio, las personas que desconocen cómo tenerlo, son las que tienen dificultad para lograrlo. “Es por eso que se centran obsesivamente en llegar a esa meta”, finaliza Sergio.

 

La anorgasmia y sus causas

La sexóloga Carolina García describe la anorgasmia y ahonda en las causas que la crean. Pero, ¿qué es la anorgasmia?: “Es la inhibición continuada en el tiempo del orgasmo a pesar de una estimulación adecuada y de la consiguiente excitación”, define Carolina. Explica que hay dos tipos: la primaria, casos en los que nunca se ha obtenido el orgasmo y la secundaria, donde personas que lo han experimentado sin dificultades dejan de hacerlo.

Las causas principales que generan esta situación no son fisiológicas, sino psicológicas: “El 95% de las causas son de etiología psicógena como la ansiedad, pensamientos intrusivos, presión, aprendizajes disfuncionales, depresión, mitos sobre la sexualidad, por no olvidarnos de ciertas creencias religiosas”. Explica que el resto, en cambio, son orgánicas, relacionadas con enfermedades crónicas, fármacos, consumo de sustancias etc.

 

"La causa puede estar directamente relacionada con el hecho de que se vive en una sexualidad centrada en la penetración, es por eso que Carolina anima a plantearse si el tipo de encuentros sexuales que se experimentan corresponden con lo que se quiere vivenciar"

 

Carolina García
Carolina García

Y aunque pueda parecer difícil creerlo, el pudor juega un papel importante en la consecución del orgasmo, sobre todo en la mujer y en que le practiquen sexo oral: “El rechazo de esta práctica por vergüenza es algo que vemos frecuentemente en consulta”, comparte con Somos Peculiares. Pero, ¿esto significa que las mujeres son las que más vivencian la anorgasmia? Afirma que es una de las dificultades más comunes de la mujer. “También puede darse en el hombre, pero es infinitamente menos probable”. La causa puede estar directamente relacionada con el hecho de que se vive en una sexualidad centrada en la penetración, es por eso que Carolina anima a plantearse si el tipo de encuentros sexuales que se experimentan corresponden con lo que se quiere vivenciar.

Según la sexóloga la terapia en estos casos puede ser muy efectiva, ya que hasta un 95% de los casos pueden resolverse. “Se trabaja para cambiar actitudes o presiones que generen dificultades, el conocimiento del cuerpo, poder expresar lo que se desea, pautas para la estimulación…”

Carolina hace una reflexión sobre el orgasmo y la importancia que se le da en los encuentros eróticos: “Se le otorga un papel tan principal que a veces no deja ver al resto de los personajes. Tenerlos es increíblemente placentero, pero si orientamos nuestros encuentros únicamente bajo el parámetro de su consecución nos vamos a perder experiencias realmente interesantes”.

 

El sexo tántrico

El tantra es una filosofía de vida, además de ser una de las muchas tradiciones esotéricas orientales basadas un conjunto de textos y rituales religiosos budistas e hindúes. A pesar de ser una práctica conocida, realmente pocas personas entienden el propósito real del sexo tántrico. Es por eso que Mónica Gutiérrez, facilitadora de tantra y sexualidad consciente, explica a la revista en qué consiste y lo que se puede conseguir practicándolo.

Mónica Gutiérrez
Mónica Gutiérrez

Mónica lo compara con el sexo “convencional”, el cual, según sus palabras, persigue satisfacer una necesidad básica muchas veces carente de amor y afectividad a diferencia del sexo tántrico: “Es la unión consciente de dos personas que tras haber recibido las enseñanzas pertinentes deciden sumarse y elevarse en unión sexual a través de la energía sexual que se crea en el momento”, aclara Mónica. “El acto se convierte en un ritual sagrado, espiritual y consciente que pocos llegan a experimentar”. El motivo de que pocas personas lo vivencien es que es necesaria una iniciación al tantra por un maestro o un facilitador de tantra.

 

"Todo surge sin ninguna intención. Cuidamos los detalles, mimamos nuestra presencia y la de la otra persona y honramos la unión de la energía y la conciencia"

 

Se trata de una búsqueda hacia el interior que requiere de paciencia, constancia y que no se consigue de un día para otro. “Hay que practicar mucho el control del ano y esfínteres, la meditación para el manejo de la mente y una serie de dinámicas. Es un encuentro lento, pero placentero”, aclara Gutierrez. Respecto al orgasmo masculino comenta que es más placentero ya que no solo se vive con el genital, sino con todo el cuerpo.

Un tema recurrente en la sexualidad tradicional es lo mucho que se centra en los genitales, las prisas que se tienen en los encuentros sexuales y lo mecanizada y compulsiva que puede llegar a ser, algo que el tantra deja a un lado: “Todo surge sin ninguna intención. Cuidamos los detalles, mimamos nuestra presencia y la de la otra persona y honramos la unión de la energía y la conciencia”, explica.

Según Mónica obsesionarse con la consecución del orgasmo es olvidarse de disfrutar de la excitación y de la fuente de la misma: “Ofrece otra visión que es la de elevar la energía y llevarla al corazón y a la conciencia. No existe el aquí te pillo y aquí te mato, es otro tipo de encuentro, más lento y carente de objetivo”.

Hay diversas maneras de vivir la sexualidad y el orgasmo forma parte de ellas, cada persona le da una significación y una importancia distinta y ninguna es errónea. Queda claro que cada punto de vista y experiencia vivida aporta un ingrediente distinto a una receta que parece inamovible y que se puede cambiar para enriquecer los encuentros sexuales.

De Peculiares

“No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”

Nique Lucia Sereen

Nique Lucia Sereen

Holanda fue su hogar durante muchos años. Se formó en Somatic Sensual Healing Institute de San Francisco donde estudió therapeutic BDSM. Ahora difundir la idea del BDSM Holístico, Conscious Kink o BDSM tántrico se ha convertido en su misión en la vida

4 de febrero de 2019

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Hace falta atarla para dominarla. Con ella todo fluye y pueden pasar cosas inesperadas. Nació con el BDSM recorriéndole las venas, pero ahora ha decidido perder la seguridad, saber todo lo que va a pasar, por un: todo es posible. Poderosa y apasionada, Nique es una mujer que sabe lo que quiere y cómo lo quiere; y lo tiene claro: BDSM + Tantra = Futuro.

BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico, ¿quieren decir lo mismo?

Más o menos sí. Yo aún no tengo preferencia por cuál de los tres términos usar porque todavía no hay ninguna palabra o término en castellano que recoja y dé el significado perfecto a lo que quiere decir. Al menos aún no lo hemos encontrado.

¿Cuál es la diferencia entre BDSM Holístico, Conscious Kink, BDSM tántrico y lo que se entiende como BDSM?

La diferencia es que se quitan las reglas, las normas y se abre a lo que cada uno auténticamente siente en ese momento. Esto quiere decir que, por ejemplo, si una persona que está en cierto rol, como puede ser el dominante o la persona que recibe, siente que necesita expresar el otro rol, puede comunicárselo a la otra persona o a las otras personas con las que está jugando y puede cambiar de rol. En el DBSM “normal” esto no está muy bien visto porque ahí pactas de ante mano lo que vas a jugar.

¿Solo tiene que ver con las normas?

No, también prestas más atención a las energías, estados del cuerpo y emociones. Puede ocurrir que durante alguna sesión, algún momento, alguna práctica, alguien llegue a sentir algo que no se esperaba, esto puede ser porque recuerda algo del pasado, y en el BDSM “normal” o “regular”, lo que uno intentaría hacer es suprimirlo y seguir con el juego, en cambio, estas formas alternativas incitan a que la gente sienta otra emoción que no sea exactamente la que se espera. Aquí la comunicación es muy importante y entre los participantes deciden si lo quieren investigar o no. Puede incluso llegar a ser una forma de sanar cosas que podríamos tener guardadas entre las células de nuestro cuerpo.

¿Crees que hay personas que no viven de forma consciente el sexo?

Sí, de hecho creo que todos estamos condicionados a actuar o a pensar de cierta forma. Esto es una cosa mental y cuando estamos en un momento muy mental no estamos muy conscientes del cuerpo, de las emociones, de las energías útiles.

¿Cómo llegas al BDSM tántrico?

Tuve una pareja tántrica. (Sonríe al recordar) Él no sabia mucho de BDSM pero estaba dispuesto y abierto a conocerlo, y yo estaba dispuesta y abierta a conocer más del tantra. Al principio pensábamos que las dos prácticas eran opuestas, que el BDSM era fantasía y el tantra deseo. Para nosotros fantasía era más mental y deseo más corporal, hasta que los dos vimos que las dos prácticas, las dos formas de la sexualidad, iban muy bien juntas. Nos dimos cuenta que con prácticas como puede ser el spanking, ósea las cachetadas en las nalgas, podíamos apreciar la energía en parte de las nalgas y que con prácticas tántricas podíamos subir esta energía al corazón, esta empieza a vibrar y puede llegar a darnos un estado alterado de consciencia precioso y darnos orgasmos en todo el cuerpo, no solamente local, en los genitales.

Porque somos más que genitales…

Exacto. En esto la gente que practica el BDSM tiene más ventaja que la gente con una sexualidad normativa, porque la gente que practica BDSM ya sabe que hay mucha más sexualidad fuera de los genitales, no tienen que ser convencidos de esto.

Bueno, tenéis ventajas en muchos sentidos: de comunicación, de acuerdo, de cese…

(Ríe a carcajadas) Sí. Están acostumbrados a lo que ellos llaman “negociar la escena”. Hay que estar de acuerdo entre las personas de qué tipo de juego o práctica van a hacer y hasta dónde. Siempre se pacta una palabra de seguridad porque el BDSM se practica consensuado y por lo tanto los dos saben que el juego puede acabar en cualquier momento; y que no tiene que acabar cuando el hombre ha eyaculado o orgasmado. Esa es la gran ventaja para la gente que practica el BDSM, porque cuando quieres tener una sexualidad más consciente es uno de los puntos más difíciles de incorporar: que la sexualidad no acaba con el orgasmo masculino.

¿Qué fue lo que te atrajo del BDSM en un principio?

Es algo que llevaba dentro. Desde muy pequeñita, en mi juventud, cuando empecé a tener relaciones con chicos, en mi caso, les proponía jueguecitos sin saber nada tampoco y a ellos les parecía raro; sus reacciones me hicieron entender que esto no se hacía, por lo que lo suprimí porque quería ser aceptada. Con 26 años conocí a una persona mayor que yo que me dijo: “me gusta dominar mujeres dominantes”. Y algo en mí hizo “chispar las antenas”, me hizo sentir que me podía introducir en un mundo que yo estaba deseando conocer y así fue. Este hombre, un ingles, me contó que incluso los bares temáticos que yo había fantaseado en secreto durante mucho tiempo tenían nombre y todo, que eso que me gustaba se llama spanking, que lo otro se llama bondage… Me quede flipando… ¡¡¡Era normal!!! Porque yo me consideraba fuera de lo normal.

(Reímos) Obviamente esto fue un antes y un después en tu vida erótica.

Uff, sí, sí. La relación con esta persona duro poco. Después estuve indagando un poco, era la época en la que Internet no era muy grande, así que empecé a comprar y devorar libros, todo lo que podía encontrar. Soy de las que piensa que uno solo no cambia porque sí, si no porque hay otra persona que está ahí para guiarte, para enriquecerte la vida.

Nique Lucia Sereen
Foto de Christian Maury

¿Con cuál de los dos roles, domina o sumisa, te identificas más?

Depende de con quién estoy o de en qué momento estoy yo. Yo soy una persona muy dominante de carácter y sé muy bien lo que quiero. Esto puede ser un problema para alguien que no es muy dominante o que no sabe muy bien lo que quiere de mí (ríe), porque puedo dominar desde abajo: doping off the bottom. Dentro del BDSM clásico está visto como algo súper feo porque la persona que domina se puede sentir como que se están burlando y quitándole su empoderamiento… Sé que es bien feo hacerlo también… me cuesta soltarme y confiar. Son cosas que yo veo que me cuestan.

¿Cómo te sentiste la primera vez que viviste un encuentro erótico bedesemero?

Fue fantástico, me sentí aceptada, súper sexy, un objeto de deseo de ese hombre que ponía toda su atención en mí y me entregué completamente. Aún hoy en día creo que lo estoy idealizando, porque han pasado muchos años y sigo recordando la forma en que me dijo: “pon las manos encima de la cabeza”. Me habló con una voz con tanto poderío… no era una orden vacía sino que venia desde el centro de su ser, una voz masculina baja. Me lo dijo con la autoridad exacta que yo necesitaba… mmm (ríe).

¿Alguna vez has vivido alguna experiencia negativa?

Sí, pero creo que es porque no estamos acostumbrados a poner bien claros nuestros límites o porque ponemos nuestros deseos demasiado altos. De hecho me viene a la cabeza un recuerdo de no hace tanto tiempo atrás, donde yo misma, por complacer a la otra persona, pasé mis propios límites.

¿Nos cuentas qué paso?

¡Claro! Además creo que puede servir de ejemplo para muchas personas. Fue en un encuentro de tantra, un festival. Yo en realidad soy muy tímida en los primeros pasos, me cuesta mucho dar un primer beso. Esa noche conocí a un chico muy guapo y decidí romper un poco mi timidez. Le confesé que me parecía muy atractivo y él se lo tomó muy bien, me propuso hacer algo más íntimo, pero en vez de hablar primero de lo que queríamos hacer, de ponernos los límites y ser honestos con lo que sentíamos, empezamos ya a acariciarnos. Yo noté que quería escapar, que no estaba a gusto, que la cosa iba demasiado rápido para mí, pero para él el ritmo estaba bien, incluso… presionó para que nos morrearamos, y yo, para no perder puntos… no sé… atractividad… miles de razones, no le dije que no y nos morreamos; y no sentí nada.

¿Y qué hiciste?

Poquito después corte el rollo y ambos nos fuimos por nuestros caminos. Me enfadé con él por lo que pasó, pero luego pensándolo bien, he de decir que fui yo misma la que no fui honesta y le paro. Es muy heavy, porque yo doy talleres de esto y me hizo pensar como sería esto para la gente que no tiene los atributos, los conocimientos o las experiencias que he tenido yo. Les debe pasar muchísimo más, incluso a personas que tienen menos autoconfianza. ¿Cuántas veces pasa que por miedo de no poder conseguirlo con otra persona o en otro momento sobrepasamos nuestros propios límites?

¿Te has vuelto a encontrar con él?

Sí, de hecho cuando tenía más claro conmigo misma lo que había pasado, que no había sido él sino que fui yo al no expresarle mis límites, me lo volví a encontrar y se lo comenté. Se quedó a cuadros. Él de verdad no se había dado cuenta de cómo me hizo sentir a mí.

¿Qué te llevaste de este encuentro?

Siempre saco algo positivo de las experiencias que tengo. Ahora que estoy más consciente de lo que hago o no hago, dentro y fuera del BDSM, si que he sido consciente de las señales que me dio mi cuerpo. Me puse como una niña pequeña, risueña, con movimientos muy preadolescente. Ahora sé que estos tipos de movimientos son el cuerpo expresando lo que mi subconsciente me estaba diciendo: “esto no lo quiero”. En las veces posteriores que mi cuerpo ha reaccionado así sé que es hora de parar. Así que estoy contenta de que me pasara esto porque me ha dado una gran lección para la vida.

Algunas personas no conciben la unión de la idea de jugar al BDSM con amar a alguien o tener pareja. ¿Qué les dirías?

Cuando hago una charla me gusta romper esquemas. (Ríe) Siempre empiezo con la frase: “No se puede jugar al BDSM sin que haya amor”. Y es que no tiene que ser un amor de pareja o estar enamorado, es otro amor, pero si que hace falta un amor general, un amor a la vida y un gran respeto hacia la otra persona por ambos lados, por lo tanto es muy compatible con tener pareja. El BDSM no es hacer daño a la otra persona, es más bien investigar caminos, mundos que no podemos investigar en la vida “normal”. Es entrar en tabúes y esto es altamente excitante.

¿Qué opinas de la creencia de que los hombres y las mujeres juegan o comparten diferente dentro del BDSM?

Esto depende de uno mismo y de la persona con quien se juega. En España he oído un montón de veces una idea preconcebida que me pone los pelos de punta, es una frase que he tenido que escuchar alguna vez: “es que las mujeres en realidad todas sois sumisas”. Aquí es cuando me sale mi lado feminista y me entran ganas de romper el cuello a la persona que lo dice, porque también me parece que muestra un gran desdén a su propio lado femenino interior. Yo creo que la persona que dice algo así está reprimiendo muchos de los valores de los sentimientos suaves, de ternura, y está intentando mostrar valores que en la sociedad donde vivimos son valorados. El híper machismo (señala). Por eso me gusta tanto la idea que estamos lanzando con el Concious Kink, ya que está calando en la generación más joven. Una generación que no aceptan las reglas tiesas e inmutables, sino que están ahí, investigando, practicando: ¿qué pasa si hago esto?, ¿qué pasa si digo esto?… Creo que así es como podemos llegar a ver diferentes resultados.

¿Consideras que para dominar a alguien primero hay que dominarse a uno mismo?

Por supuesto. El BDSM se juega siempre bajo las siglas SSC: seguro, sano, consensuado, tres reglas muy importantes, porque jugamos con un cierto riesgo que nos excita a ambas partes. A la gente que juega en el lado del recibir, siempre les digo: “búscate a alguien que sepa no pasar sus límites, que sepa no sucumbir a tu presión porque una persona que está recibiendo puede poner mucha presión sobre pequeñas inseguridades que pueda tener la persona que está dando”.

¿A qué te refieres exactamente?

Nique Lucia SereenPor ejemplo, yo misma cuando estaba con un amante fumador en un momento muuuuy caliente le pedí que apagase su cigarrillo en mi pezón y yo soy la persona antifumadores número uno, pero le estaba suplicando y le estaba diciendo que de verdad lo quería. Por suerte el tenía mucho más fría la cabeza que yo y no lo hizo. Por eso hay que jugar siempre con alguien que sepa mantener la cabeza fría en los momentos calientes.

¿Qué le recomendarías a alguien que se quiera iniciar en esta práctica?

Que se informara mucho. A través de Internet puedes encontrar un montón de información, en páginas como Fetlife.com, aquí me pueden buscar por Nique_bcn. En esta página puedes hacer un perfil y conocer gente con tus mismas ideas o inclinaciones, y puedes quedar con gente que tiene este hobby y que se agrupa dos veces al mes. O puedes acudir a talleres de shibari, para aprender cómo hacer las ataduras de forma segura. También hay locales donde puedes acudir y la cosa va más en serio; tienen un código de vestimenta para ir, que básicamente es ir de negro.

Mucha gente se preguntará: ¿Qué pasa si eres nuevx en un club bedesemero?

Cuando acudes a este tipo de clubs puedes practicar BDSM o no, cuando entres no tienes que tener claro cuál es tu rol o hacer algo que no eres o quieres. Eso es lo bueno, que hay mucho respeto hacia la persona en general y no obligan a nada.

O si no te tienen a ti.

(Ríe) ¡Claro! Yo doy talleres, charlas, conferencias y si hace falta sesiones de uno a uno o en pareja. Me encanta enseñar este camino porque esto al final hace que la gente se pueda aceptar más y aceptar su mundo. Y entre todos crearemos un mundo más bonito, mas vivible, mas amable, mas armonioso.


Información extra: 

Perfil de Instagram: @nique_holistic_bd_sm

Webs: www.niqueluciasereen.com y www.bdsmcoach.net

Residencia: Barcelona

Festival Xplore: Xplore-bcn.com 14-15-16 junio

 

De Peculiares

“El poliamor es una alternativa, no una solución a los problemas de pareja”

Noemí Casquet

Entrevista Noemí Casquet

Periodista, youtuber y persona de referencia dentro del poliamor. Se prometió a sí misma que dedicaría su vida a difundir y a divulgar la sexualidad y a eso es a lo que se dedica

29 de octubre de 2018

Entrevista de Melanie Quintana Molero

Ahora es especialista del tema y le apasiona hablar de ello a la sociedad de manera clara y sencilla. Se le conoce por compartir libremente su sexualidad y por no tener pelos en la lengua. Pedazo de mujer donde las haya, nosotras no queríamos perder la oportunidad de conocerla un poquito más y descubrir su perspectiva sobre el poliamor.

Eres una persona curiosa por naturaleza. ¿Qué es lo primero que te llamó la atención sobre el sexo?

El tabú. Recuerdo, tendría como siete o ocho años, cuando mi tía contaba chistes verdes y había en casa ese instinto de protegerme, para que no me dijeran nada. Cuando tenía once años mi madre me dijo que papá y mamá follaban (se ríe), “hacen el amor”, me dijo. A los catorce descubrí la pornografía y lo que había detrás, pero siempre he sentido ese tabú detrás del sexo, es lo primero que me llamó la atención.

Si tuvieras que destacar algún momento en particular que marcara un antes y un después en tu vida erótica, ¿cuál sería?

Tengo dos. El primero fue una master class sobre el punto G hace un par de años a la que fui con el que por aquel entonces era mi pareja. Recuerdo salir con la sensación de que la parte teórica del taller flojeaba bastante pero la parte práctica me sorprendió muchísimo porque era totalmente práctica. Nos dieron unos guantes y tuvimos que meter los dedos en la vagina de la profesora para aprender a localizar el punto G y luego ella lo localizó en la mía. Fue revelador (suspira), tengo la foto de ese momento, se me cambió la cara, fue maravilloso.

 El otro lo estoy experimentando actualmente. El tantra está cambiando mi vida. Siempre he necesitado cierta conexión o vínculo con las personas con las que disfrutaba del sexo y a través del tantra me he planteado mucho el intercambio de energía que se da a través del encuentro con la otra persona. Ahora busco exploración sensorial. Este es el gran antes y después que estoy viviendo en mi vida sexual ahora. 

Parece que tu apellido es poliamor. ¿Qué significa para ti?

Es verdad, se ha puesto de moda y me suelen preguntar bastante. Para mí el poliamor es un tipo de relación no monógama donde no existe ni exclusividad afectiva, ni sexual. Puedes tener más de una relación de pareja normativa como se entiende. Con ellas puedes tener solamente relaciones sexuales y/o acompañadas también de relaciones afectivo románticas.

¿Desde cuándo eres no monógama?

Creo que desde bien pequeña. Recuerdo que mi madre me preguntaba:“¿Qué chico te gusta?” Y yo le decía: “Me gustan este y este”, y ella me decía: “No hija no, te tiene que gustar uno”. La verdad es que siento que la sociedad nos adoctrina en que nos tiene que gustar solo una persona, aunque mi madre siempre me ha dado una educación sexual muy abierta. 

¿Y cómo llegas al poliamor?

Fue con dieciséis años cuando me hablaron por primera vez del poliamor y me impacto muchísimo, fue como: “¿Eso existe?” Pero no fue hasta los veintitrés años cuando le planteé a mi pareja con la que llevaba tres años en una relación monógama: “¿Te importaría que me follara a otra persona con la que tuviera una atracción sexual?”, y me dijo que no. Fue a partir de ahí cuando empezamos a abrir la relación hacia la no exclusividad sexual, pero si con exclusividad afectiva. Hasta que más tarde nos dimos cuenta que ambos necesitábamos ciertos vínculos con las personas con las que nos acostábamos y decidimos abrirnos al poliamor. De eso hace ya tres años.

¿Pero sigues siendo poliamorosa?

Sí, sigo siendo poliamorosa. Actualmente tengo otra relación y seguimos siendo poliamorosos por ambas partes. Pero acabo de pasar por una ruptura y tengo una serie de miedos en mi mochila que hacen que ahora sea más difícil gestionar el poliamor. Tenemos una relación no monógama, lo único que no estoy abierta es a tener relaciones afectivas con otras personas, pero si a tener relaciones sexuales con ellas, y mi pareja está abierta tanto al poliamor como a las relaciones sexuales. Aunque si que es verdad que los dos estamos más enfocados en las relaciones sexuales que en las afectivas.

Te brillan los ojos cuando hablas de él.

La verdad es que no sé que está haciendo este hombre pero me está volviendo loca (ríe) y soy muy feliz. Nos conocimos a través de YouTube, él se dedica a la música, quedamos en Madrid y congeniamos muchísimo. Es maravilloso cuando tienes a una persona con la que congenias a nivel personal, profesional y espiritual, a todos los niveles.

¿Nos cuentas alguna experiencia que recuerdes con mucho cariño dentro de tu vida erótica?

Uff… bueno, te puedo contar… Mira te voy a decir lo primero que se me pasa ahora por la cabeza. La verdad es que todas las experiencias que estoy viviendo actualmente con mi pareja a través del trantra son de las más bonitas que he vivido en mi vida erótica. La conexión y el estar tocando a una persona y descubriendo la belleza en ella, descubriendo el amor, el placer… y que a través del placer que nos estamos dando podamos llegar a un punto de trance y de meditación que es brutal e increíble, creo que es de las experiencias mas alucinantes que he vivido jamás.

¿Tantra?

Sí. (Sonríe) Mi pareja actual es muy abierta a explorar en el sexo, imprescindible para estar conmigo, ya que yo soy una persona muy curiosa y quiero y me gusta probarlo todo. (Vuelve a reír) Bueno… todo dentro de unos límites y con consenso, pero ya te digo que actualmente todas las experiencias y vivencias que estoy teniendo con esta persona están siendo alucinantes, tenemos una conexión brutal en el sexo. A través del trantra se intensifica todo mucho más y podemos estar en sesiones de tres horas en la cuales unicamente estamos los dos por y para nosotros, teniendo placer constante, ya sea físico o mental… Y no sé… voy a dejar de hablar de este tema porque me estoy poniendo súper tonta (ríe), pero creo que ahora estos recuerdos se están guardando en un huequito de mi corazón y estoy tremendamente feliz y agradecida.

 

Entrevista Noemí Casquet

Estoy segura que muchas personas se preguntarán: ¿Es posible desear a dos personas a la vez?

De hecho se dice que a nivel antropológico nosotros somos no monógamos a nivel sexual y monógamos a nivel familiar, es decir, que necesitamos una unidad familiar. Esa unidad familar puede estar compuesta de dos personas, tres, cuatro o veinte, pero siempre necesitamos un hogar al que volver. Y somos no monógamos a nivel sexual, es decir, nuestro instinto está hecho para follar con mucha gente y para sentir atracción y deseo por mucha gente. Esto no quiere decir que la monogamia no funcione, al contrario, la monogamia es una alternativa y otra opción, quiero decir, que decidas el modelo que decidas vas a sentir deseo hacia muchas personas a lo largo de tu vida, pero ningún modelo es mejor que otro.

Parece que la gente tiende a idializar la poligamia, pero tiene sus dificultades.

El tiempo, esa es la mayor dificultad. Solo hay 24 horas al día, 7 días a la semana, y en ese tiempo tengo que trabajar, dedicarme tiempo para mi misma… Hay personas que incluso tienen calendarios compartidos para organizarse, pero siempre es dificil la gestión del tiempo, porque siempre vas a tener que elegir y escoger con quién quieres pasar tus ratos libres.

Pero también tiene sus cosas positivas, ¿no?

Sobre todo la conexión contigo misma y la gestión emocional. A través del poliamor te conoces muchísimo más. Mi percepción de las relaciones ha cambiado mucho gracias a este modelo de relación, pero no es exclusivo del poliamor, es decir, las personas monógamas tambien pueden romper con esa dependencia y esos ideales del amor romántico que te exige la sociedad y que son sumamente tóxicos. A través del poliamor he roto mucho con creencias básicas de la sociedad y del amor romántico. Y el crecimiento relacional que desarrollas es inexplicaple. La conexión que tienes con tu pareja al hablar de las cosas, el cómo nos comunicanos, el cuidarnos, el sentir, el experimentar… a mí me ha unido muchísimo más.

¿Y los celos?

Cada uno tiene que desarrollar sus propias herramientas. Yo tengo un ejercicio que me funciona. Tenemos tres emociones negativas básicas que son: el miedo, el enfado y la tristeza. Me hago una especie de quesito y pongo por porcentajes cuánto de cada cosa estoy sintiendo. Luego hago tres columnas, una con cada emoción y en cada una tengo que poner por qué tengo cada emoción. Luego me pongo en otra página y me sincero conmigo misma sobre el origen de mis emociones. Dialogo conmigo para ver cómo puedo dejar de sentirme así. La teoría del poliamor está muy bien pero luego la práctica es mucho más compleja y aunque en la gestión emocional lo mejor es hacerlo con uno mismo, ayuda mucho hablarlo con tu pareja. Hablarle de los celos de forma expositiva, no esperando nada, porque muchas veces tendemos a idealizar o dramatizar las cosas y tu pareja o tus relaciones te pueden poner los pies en la tierra.

Si alguien que te esté leyendo se plantea tener una relación poliamorosa, ¿qué le recomendarías?

Que no se precipite por estar de moda ahora. Es decir, yo creo que se está idealizando demasiado en nuestra sociedad. El poliamor es una alternativa no una solución a nada. Les preguntaría por qué quieren ser poliamorosos, es decir, si su relación tiene alguna dificultad y creen que el poliamor lo va a solucionar… No lo va a hacer. Para abrir una relación al poliamor o a la no monogamia en general la relación de base tiene que estar muy consolidada, mucho. Sobre todo que se informaran, eso les recomendaría.

¿Cómo podría darse cuenta una persona de que necesita salir de la monogamia?

Para mi el signo más claro es el agobio y la ansiedad que pueden tener esas personas dentro de una relación monógama. A mí me daba por pensar: “quiero pasar toda mi vida con esta persona, pero ¿voy a chupar la misma polla toda mi vida?, ¿cuántas experiencias sexuales me estoy perdiendo, de exploración sensorial, de conocer gente, de explorar mi bixesualidad…? Son personas que tienden a la infidelidad, se sienten mal por estar engañando a la pareja pero no sienten que estén haciendo algo antinatural. Luego existe la monogamia en serie, que son personas que tienen relaciones afectivo romanticas muy cortas y muy seguidas, cuando se acaba el enamoramiento suelen tender a romper esas relaciones, porque se tienden a enamorar de otras personas o tienden a tener deseo por otras.

La comunicación es la base de toda relación y más en una poliamorosa. ¿Les darías algún consejo para gestionar un acuerdo relacional?

Me hace mucha gracia la gente que dice: “tan libres que sois y luego tenéis acuerdos”. Pues por supuesto, porque somos libres pero no gilipollas, y lo más importante, no estamos solteros. Para mi la soltería y el poliamor no van de la mano, es decir, yo me siento libre pero tengo una responsabilidad emocional con todas las relaciones que tenga. Pero si tuviera que aconsejar algo sería que compraran un buen vino (ríe). Que se sentaran y hablasen de forma oral, o escrita, qué límites quieren. Por ejemplo: qué tipo de relación tienen, si van a ser jerárquicos, cuándo pueden ver a las demás relaciones, dónde pueden verlas, cómo se van a proteger de las ETS, qué tipo de prácticas aceptan y con quién. Y paciencia, hay que negociar con la pareja y lo ultimo que se quiere es discutir… y mucho amor, porque la idea es hacer algo que les haga ser libres a ambos.

Este año has sido la responsable de la nueva sección del Salón Erótico de Barcelona Toca-Toca, de experimentación sensorial.

Sí, y estoy muy agradecida de la experiencia. Ha sido todo un éxito gracias a la gente que ha venido y a los profesores que impartían las clases. Yo siempre he creído en una educación sexual práctica y es lo que hemos intentado con los talleres del Toca-Toca, que la gente aprenda tocando su cuerpo y experimentando con él. Para el año que viene nos gustaría ampliar la sala y tener menos contaminación acústica. Tener más intimidad y hacer talleres un poquito más explícitos.