De Peculiares

Vidas Trans: La importancia de dar voz (libro)

24 de enero de 2020

Monica Leiva Olmo

Vidas trans es un libro publicado por la editorial Antipersona que desgrana las experiencias de cinco personas trans españolas en cinco ámbitos diferentes, concretamente en el entorno laboral, la educación, las redes sociales, la familia y pareja y el sistema médico, narradas en forma de ensayos breves, tejiendo desde su experiencia personal una memoria colectiva.

Las voces, o plumas en este caso, que participan en el libro son Alana Portero, Arnau Macías, Dario Gael Blanco, Cassandra Vera y Atenea Bioque. Personas de edades y vidas muy distintas y cuyo nexo en común son únicamente pertenecer al colectivo trans.

El libro se inicia con el recuerdo del 28 de junio de 1969 cuando se produjo la revuelta del bar Stonewall Inn que fue el inicio de la lucha LGTBI y se recuerda como el día del Orgullo en todo el mundo. Esta historia introductoria deja paso a las vidas de las y los protagonistas que conforman el libro.

En las diferentes biografías se ven reflejadas las enormes injusticias que sufren en su día a día. Unas injusticias que ya comienzan en la infancia. Para las personas trans crecer sin referentes positivos provoca que los niños y niñas vivan de una forma no deseada durante años hasta que consiguen la información necesaria para  transicionar, quedando profundas secuelas en la autoimagen y autoestima que afectarán en las relaciones con los demás. Así a partir de las vivencias personales se percibe que ser una persona trans en nuestra sociedad tiene consecuencias sobre la salud, la educación, el trabajo, las redes sociales y las relaciones personales.

Alana Portero nos cuenta las dificultades para acceder a un empleo digno y defiende que “gestos tan sencillos como adecuación de uniformes, vestuarios y baños” o la normalidad cuando el nombre oficial de la persona no corresponde con lo que se espera ya supondrían una mejora en la vida de estas personas que muchas veces se sienten tratadas como detritos.

Arnau Macías nos explica el infierno que vivió en su infancia y adolescencia como alumno en un colegio religioso en el cual los roles de género lo definían todo; baños, vestuarios, uniformes, actividades deportivas y como desde su pubertad intentó disimular los cambios que se producían en su cuerpo con ropa ancha y encogiendo los hombros. Todo ello acabó con una depresión que no pudo contar a nadie, ni tan siquiera a su madre que no entendía que le estaba sucediendo. Al final reza para que simplemente le dejen ser quien es.

Darío Gael Blanco reflexiona sobre las relaciones afectivas de las personas trans y propone la construcción de nuevas redes más allá del discurso dominante. La importancia que se da en nuestra sociedad a la familia y la pareja puede tener graves consecuencias para las personas trans si no cubren unos mínimos, cuestionando sus propios derechos ‘‘por no ser buen hijo, por no ser buena pareja’’ Por eso, reivindica la construcción de ‘‘nuevas alianzas, redes de cuidados y solidaridades’’ que no reproduzcan los viejos roles. Familia y pareja, sí, pero también amigos, vecinos, profesores y compañeros trans

Relacionarse en una sociedad marcada por la transfobia significa tener una presencia extrema en las redes y los medios de comunicación, desde la invisibilización a la burla como pudo experimentar Cassandra Vera tras hacerse viral unos “tuits” alusivos a Carrero Blanco. Y defiende que para dar una imagen más real sobre las vidas trans es de vital importancia dar voz a las propias personas trans

Y finalmente nivel médico, Atenea Bioque destaca la falta de formación de los profesionales de la salud respecto a la realidad trans. Todavía en la gran parte de comunidades autónomas domina la transfobia. Ella apuesta por que se les conozcan y vean como personas normales, más allá el prejuicio y la etiqueta.

Vidas Trans nos muestra que la experiencia de vida de las personas trans todavía está dominada por el miedo, el rechazo, la burla y el desdén de gran parte de la sociedad. Desde mi punto de vista este es un libro imprescindible para combatir la transfobia y conocer de primera mano a estas personas que lo único que piden es que ser tratadas como personas. En definitiva, un libro para empezar a conocer la realidad trans y su lucha por conseguir el respeto del resto de la sociedad.

Lee
De Peculiares

Expresiones que deberías evitar cuando vas a hablar de transexualidad

 Chrysallis EH: Asociación de familias de menores en situación de transexualidad.

expresiones a evitar cuando hablamos de transexualidad

23 de enero de 2019

Chrysallis Euskal Herria

Para cualquier aparición de nuestras familias en los medios de comunicación hemos constatado la importancia de tener un conocimiento básico sobre la realidad de la transexualidad en la infancia. Por eso, estas aclaraciones quieren servir como base para realizar ese acercamiento.

Expresiones a evitar:

Hay algunas expresiones que, desde el desconocimiento, a veces se usan en los medios de comunicación o entre las personas de a pie y que, además de incorrectas, resultan ofensivas e hirientes:

"Niños (o niñas) nacidos (nacidas) en un cuerpo equivocado"

Como con el resto de las personas, ¿cómo va a ser equivocado el cuerpo de alguien, su cuerpo? El cuerpo ni es ni no es equivocado. El cuerpo es. Y cada cuerpo es como es. Diverso, porque no hay dos cuerpos iguales. Decidir qué cuerpos son buenos y cuáles no, qué cuerpos son correctos y cuáles equivocados, es algo que no tiene que ver con la observación objetiva de la realidad. Si hay algo equivocado, en todo caso, será la mirada de la sociedad, la mirada de los demás.

"Una niña nacida con cuerpo de niño" (o al revés)

Si es una niña, su cuerpo es el de una niña, el de esta niña. Eso sí, tiene pene y testículos, tiene genitales masculinos, es decir genitales que son como los de la mayoría de los niños. Masculino, en el sentido de que estadísticamente se da más en hombres.

Todas y todos tenemos características masculinas y femeninas, cada uno/a en diferente medida.

Lo que hace especial el caso de los niños y las niñas en situación de transexualidad es que los caracteres sexuales que miramos para etiquetar desde fuera, los genitales, nos lleva a pensar a los demás que es un niño, cuando en realidad es una niña (o al revés).

"Un niño que quiere ser niña" (o al revés)

Ser niña o niño no es una cuestión de voluntad, no se elige. No es "lo que quiero ser", sino "lo que soy".

En todo caso, lo que estos niños y niñas quieren es que los demás les vean, que les vean como la niña o el niño que en realidad son. No es “quiero ser niño”, sino “quiero que los demás acepten que soy un niño”.

"Los transexuales..."

No son "transexuales". Son niños y niñas. Niños con vulva y niñas con pene.

Niños y niñas con una condición peculiar, la de la transexualidad, que hace referencia al hecho de que su sexo no corresponde con el sexo asignado al nacer en atención a sus genitales.

En todo caso se utilizaría el término como adjetivo, no como sustantivo.

"Sexo biológico"

Muchas veces se usa esta expresión para referirse a los genitales, y en ocasiones también a los cromosomas o a niveles hormonales. Pero esa expresión mezcla diferentes sexuaciones sin tener en cuenta que, por ejemplo, hay mujeres que tienen cromosomas XY y que tienen vulva, o mujeres con cromosomas XX y niveles de testosterona mayores que la media de los hombres...

De hecho, hablar de “sexo biológico”, “sexo psicológico”, etc. no genera más que confusión. Lo que observamos son diferentes rasgos que se van sexuando, como hemos señalado, en una y en otra dirección, en masculino y en femenino. Mejor haríamos en hablar de sexuación cromosómica, sexuación gonadal, sexuación genital, etc. Y si hablamos de “el sexo”, sólo tendrá sentido hacer referencia al sujeto en sí, y no a partes o porciones del mismo.

De Peculiares

Día de la memoria Trans

Día de la memoria Trans, LGTB, transfobia

21 de noviembre de 2018

Laura Marcilla

De entre los muchos ‘Días Internacionales de’ que existen a lo largo del año, siempre hay algunos que nos afectan más o con los que nos sentimos especialmente sensibilizados. Algunos parecen estar más enfocados a la celebración (por ejemplo, el día del orgullo LGBT o los días del padre y de la madre) y otros se encuentran más empañados por el recuerdo y la tristeza. Esto ocurre con el Día contra la Violencia de Género que tendrá lugar a finales de esta semana, pero también con el Día de la Memoria Trans que hemos celebrado el 20 de noviembre. Aunque quizá no es tan conocido como el 25-N, el Día de la Memoria Trans es otra fecha en la que recordamos a las personas que aún deberían estar con nosotros si el mundo fuera un lugar más justo.

El origen de esta conmemoración data de 1998, hace 20 años, con el asesinato de Rita Hester, una mujer trans afroamericana que fue apuñalada 20 veces en el pecho en su propio apartamento. Por desgracia, el caso de Rita Hester sigue sin resolverse a día de hoy, pero su brutal asesinato sirvió de inspiración para que Gwendolyn Ann Smith y otros activistas fundasen en 1999 el Día de la Memoria Trans.

No es un día para celebrar, pero sí es un día para recordar a todas las personas que han sido asesinadas por el mero hecho de ser trans y poner en entredicho el ‘cistema’, la cisnormatividad. Muchas de estas personas fueron perseguidas por luchar para construir un mundo más inclusivo, a todas se les ha arrebatado la vida por atreverse a existir.

infografía que ha hecho la plataforma TRANSRESPETO
Infografía que ha hecho la plataforma TRANSRESPETO

El Observatorio de las Personas Trans Asesinadas (TMM por sus siglas en inglés) lleva desde 2008 un registro del número de homicidios a personas trans en todo el mundo. En el último año la cifra asciende 369, 44 más que en 2017 y 74 más que en 2016. Parece que la violencia no deja de aumentar. El número total de muertes en los 10 años transcurridos desde que se creó el TMM llega a la friolera de 2982 (casi tres mil personas asesinadas, que se dice pronto).

Y aquí no acaba la tragedia, porque el propio TMM admite que este cálculo es muy inferior a los asesinatos totales que tienen lugar en todo el mundo, ya que se basan únicamente en los informes confirmados y aún existen países en los que no encontramos registros de estos crímenes, y otros muchos casos en los que a la víctima se la registra con su nombre de nacimiento y el sexo equivocado, sin indicar que se trata de una persona trans. Ni siquiera tras su muerte se respeta su identidad.

Aunque los países donde el número de homicidios es mayor son Brasil, México y Estados Unidos, no tenemos que irnos muy lejos para encontrar actos similares. Sin ir más lejos, el pasado 24 de septiembre en Valladolid murió Ely, una mujer de 55 años que había recibido una paliza de un menor de tan solo 15 años. Como si los hechos no fueran ya suficientemente infames por sí mismos, la prensa dio un tratamiento pésimo a la noticia, refiriéndose a Ely como ‘hombre’ y en algunos casos incluso ‘hombre vestido de mujer’ u ‘hombre homosexual’. El asesinato y su horrible trato mediático evidencian de nuevo lo necesario que es educar a la sociedad sobre diversidad sexual.

Tampoco podemos olvidar en un día como éste a las personas que, sin ser asesinadas, han acabado suicidándose a causa de la violencia de la que eran víctimas en su vida diaria, y a todas aquellas que aún sufren a día de hoy delitos de odio, bullyng, transfobia, etc.

No es difícil coincidir en que un asesinato es algo abominable (y tres mil asesinatos algo para lo que no existen palabras), pero es necesario recordar que el asesinato y las agresiones son sólo el último peldaño en una escalera de violencia. La transfobia es violencia, y no necesitamos más muertes para percibirlo porque, incluso en nuestro país, la vemos a diario si sabemos mirar bien: cada vez que a una persona trans se la obliga a ir a los baños del sexo opuesto. Cada vez que a un menor se le niega elegir un nombre acorde con su género. Cada vez que no se respeta la identidad de los demás, o se pone en duda. Cada vez que una persona trans es discriminada laboralmente (viéndose algunas de ellas empujadas al trabajo sexual). O simplemente cada vez que alguien es testigo de alguno de estos comportamientos sin hacer nada al respecto o tender una mano amiga. En todas estas situaciones, estamos perpetuando el sistema que ha permitido que a tres mil personas trans se les asesine por el mero hecho de serlo.

No dejemos que esto siga ocurriendo. Por todas las personas que han perdido la vida a manos de la transfobia, esforcémonos en ser parte de la solución y no del problema.

De Peculiares

La transexualidad se sigue tratando como una patología

 Chrysallis EH, la Asociación de familias de menores en situación de transexualidad, denuncia la situación crítica en la que se encuentran los adolescentes que necesitan acceso a tratamientos hormonales

21 de octubre de 2017

Chrysallis Euskal Herria

Con motivo del Día Internacional de Acción por la Despatologización Trans, Chrysallis Euskal Herria quiere recordar que en la Unidad de Genero de la Comunidad Autónoma Vasca, ubicada en el Hospital de Cruces, continúa patologizando la transexualidad, haciendo caso omiso a las directrices de la Guía de atención integral a las personas en situación de transexualidad editada por el Gobierno Vasco en 2016. Quienes acuden a este servicio quedan a merced de un psiquiatra que determinará si se le da o no el tratamiento solicitado según sus criterios diagnósticos basados en el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales).

Las familias de menores en situación de transexualidad sabemos que nuestros hijos e hijas no sufren ningún trastorno mental y que la identidad no se puede diagnosticar. Por ello solicitamos un modelo de atención sanitaria semejante al del servicio Transit, centro de referencia de la sanidad pública catalana para la atención a la salud de las personas trans. Este modelo, que está basado en la atención primaria, atiende las necesidades de la persona y donde el acceso a los tratamientos requeridos no depende de la aprobación de un psiquiatra, ha servido de referencia para el diseño del nuevo servicio de atención para personas transexuales que pronto verá la luz dentro de los Servicios de Salud de la Comunidad Foral de Navarra.

En estos momentos en la CAV hay menores transexuales que están acudiendo a la unidad de Cruces y cuyas necesidades no están siendo atendidas. En el caso de algunos adolescentes que solicitan con urgencia bloqueadores o tratamientos de hormonación para evitar el desarrollo de caracteres sexuales no deseados, se les está dando cita a seis meses vista, lo que está generando gran sufrimiento e incluso en algunos casos les está llevando a plantearse si quieren vivir.

Al igual que en su día sucedió con otros colectivos, deseamos que las personas transexuales dejen de ser tratadas como enfermos mentales y que la condición de nuestros hijos e hijas se entienda como lo que es: un hecho más de diversidad. Exigimos que los servicios públicos de salud atiendan las necesidades de las personas transexuales, sin tutelas psiquiátricas, en igualdad de condiciones que el resto de la población.