De Peculiares

Aceites afrodisiacos naturales: origen y empleo

10 de febrero de 2020

Yaiza Morales

Hablar de afrodisíacos lleva consigo bastante controversia ya que, en general, hay bastante desacuerdo en el hecho de su efectividad. A nivel histórico y científico, no hay pruebas concluyentes al respecto pero sí que se asocia su funcionamiento al efecto placebo; es decir, los afrodisíacos en este caso, tendrían un efecto real si la  persona que lo toma, está convencido de su eficacia.

La palabra afrodisíaco deriva del griego, más en concreto del nombre de la diosa Afrodita (Venus para los romanos), considerada la diosa del amor, el sexo y la belleza; y que está relacionada con temas como la fecundidad, la pasión, la voluptuosidad, la dulzura y el placer. Viendo ésta información, queda más que explicado cuál sería el papel de los afrodisíacos pero por si las moscas, diremos que se conoce como  afrodisíaco cualquier sustancia o actividad que, estimulando los sentidos; incrementa el deseo sexual, la líbido o la excitación.

Que quede claro que se trata de crear o potenciar deseo y no de mejorar el rendimiento y la capacidad sexual.

Algunos de los afrodisíacos que conocemos, deben su fama (ya desde la antigüedad) al hecho de que su forma natural, tiene ciertos parecidos con los órganos sexuales. Así podríamos hablar de las ostras y su evidente parecido a una vulva; el pepino o el plátano y su forma fálica; las fresas y su semejanza a las mucosas genitales o el aguacate y su asociación con los testículos. Como dato curioso y que relaciona un poco todo, la  mitología griega nos narra cómo Afrodita, fue engendrada en una ostra en el mar.

Se dice que la primera vez que se habló de afrodisíacos fue en unos papiros egipcios de los años 2200 y 1700 a.C y es que antiguamente, existían muchos ritos y creencias asociadas a la fertilidad y gran parte de ellos eran prácticamente ineludibles ante cualquier planteamiento de relación sexual y/o amorosa.

El deseo sexual en todo caso, depende de varios factores así que el solo hecho de usar afrodisíacos, no sería significativo si no se mantienen unos hábitos de vida saludables y se tienen en cuenta también  éstos otros factores para aumentar la libido.

La eficacia en hombres y mujeres de los afrodisíacos es similar y esto es debido a que uno de las características básicas y comunes a la mayoría de los afrodisíacos  es que ayudan a tener una mejor irrigación sanguínea y de ésta forma, mejoran la función sexual. Existen varios tipos de afrodisíacos catalogados tanto por su zona de acción tanto por cómo se perciben.

En éste artículo me voy a centrar en los segundos y más específicamente en los que actúan por excitación de vías afines a las sexuales como serían el olfato o el tacto. En este grupo, uno de los elementos principales son los perfumes y las fragancias o esencias.

Para ello he contado con la ayuda de Lua Villar, fundadora de la empresa Awen de cosmética natural. Como buena conocedora de las propiedades de muchos de estos elementos, nos ha hablado de algunos de los más significativos:

ACEITE ESENCIAL DE ROSA

Este aceite tiene un aroma muy sutil y un alto contenido en vitamina E, ácidos grasos y antioxidantes lo cual beneficia la salud de la piel. La rosa está estrechamente relacionada en nuestras mentes con el romanticismo con lo cual es fácil asociarlo con el uso en juegos y masajes eróticos. Tiene un efecto bastante potente sobretodo en el sistema hormonal de la mujer y su aroma es altamente sensual aunque claro está, todo dependerá de los gustos olfativos de la persona para elegirlo. El aceite de rosas es bueno para disminuir el estrés físico y mental ya que tiene efecto aliviante para los músculos cansados. Cómo dato extra, también es usado para tratar infecciones vaginales y los cólicos menstruales. El aceite de rosas aplicado en la zona vaginal puede ayudar a aumentar la lubricación.

Antes de continuar remarcar que para el uso de todos estos aceites hace falta su disolución en otros aceites portadores o base como por ejemplo el aceite de almendras dulces, el de oliva, de semillas de uva…, ya que si no pueden resultar bastante agresivos por su concentración. Lua remarca que ella no usa aceites como  el de aguacate o coco ya que el primero es muy espeso y el segundo, en épocas de más frío como el invierno se solidifica y cambia las texturas.

ACEITE ESENCIAL DE LAVANDA

La lavanda es conocida por sus propiedades relajantes y revitalizadoras y por este motivo es también un buen afrodisiaco ya que ayudaría a mejorar nuestro estado de ánimo. Contribuye a mejorar la circulación y con ello aumenta la sensibilidad de los órganos sexuales y por ende ayuda a despertar el deseo sexual. A parte de poderlo usar como aceite de masajes os aconsejo también diluir unas gotas en agua hirviendo para que los vapores de su olor floten en el ambiente y así la habitación se inunde de su aroma.

ACEITE ESENCIAL DE JAZMÍN

Tiene un aroma muy seductor y relajante lo que una vez más ayudaría a distender el ambiente y disfrutar de nuestros encuentros sexuales. Se le considera uno de los aceites afrodisíacos más populares ya desde la antigüedad ya que aseguraban que sus propiedades podían ayudar con problemas tales como la sequedad en las zonas íntimas, la eyaculación precoz o incluso problemas de frigidez. Se usa en aromaterapia sobretodo para tratar estados de intranquilidad o ansiedad y actúa tanto a nivel mental, emocional como físico. Calma y genera estados más eufóricos y optimistas y así ayuda a aumentar el deseo sexual. Este aceite  tiene un aroma muy persistente y está muy ligado a la energía femenina. Como consejo, se recomienda aplicarlo detrás de las orejas, en el cuello u otras zonas erógenas para que la pareja pueda percibir su olor con mayor facilidad.

ACEITE ESENCIAL DE NUEZ MOSCADA

Aunque no es tan popular como los anteriores, el aceite esencial de nuez moscada es un gran aliado para mejorar la libido femenina y reducir algunos problemas sexuales masculinos. Contiene una sustancia conocida como miristicina, que le confiere propiedades como estimulante sexual. También ayuda a mejorar la circulación y aumenta la energía durante el sexo.

Este aceite está considerado como un A aumentando así la actividad sexual. Durante muchos años, las medicinas alternativas han utilizado el aceite de nuez moscada para problemas o trastornos sexuales masculinos sobre todo, aunque su efecto también recae en la mujer.

¿Cómo utilizarlo? Combina el aceite de nuez moscada con un aceite base (oliva, coco, almendras) y empléalo para realizar masajes en los senos, la espalda o las piernas.

ACEITE ESENCIAL DE JENGIBRE

Con el aceite esencial de jengibre no solo es posible disfrutar un aroma relajante, sino que, por su temperatura característica, también estimulamos nuestras zonas erógenas. Sus propiedades afrodisíacas aumentan el deseo sexual y contribuyen a mejorar el rendimiento en el acto íntimo.

El aceite de jengibre es el mejor aceite afrodisíaco para aumentar la temperatura corporal, estimulando con ello nuestra actividad física. Sus propiedades afrodisíacas pueden verse aumentadas si lo mezclamos con alguno de los anteriores aceites. Es conveniente utilizarlo en pequeñas dosis por su fuerte aroma.

También el aceite esencial de jengibre es un poderosos estimulante y excitante sexual, gracias a su aroma dulce y tibio y a sus propiedades para mejorar el sistema circulatorio. Ayuda a encender la pasión tanto de hombres como de mujeres.

¿Cómo utilizarlo? Combina el aceite de jengibre en partes iguales con aceite de oliva o de rosas. Masajea la piel, con movimientos suaves y eróticos.

ACEITE ESENCIAL DE SÁNDALO

Es uno de los aceites afrodisíacos más recomendados para despertar el deseo sexual masculino, ya que su aroma resulta muy atractivo y estimulante. Resulta apropiado en casos de disfunción eréctil o cansancio sexual, puesto que calma los nervios, mejora la circulación en los órganos sexuales y es euforizante.

Sándalo: este olor exótico característico de las culturas asiáticas promueve la apertura emocional para favorecer el aumento de la pasión en las parejas.

¿Cómo utilizarlo? Aplica una pequeña cantidad de aceite de sándalo en las zonas erógenas como perfume. Empléalo combinado con otros aceites para realizar un masaje erótico.

ACEITE ESENCIAL AFRODISÍACO DE YLANG-YLANG

Intensifica el deseo sexual gracias a su fragancia picante y dulce a la vez. Su uso estimula cada uno de nuestros sentidos, despertando así, todos los sentimientos que tengamos hacia nuestra pareja. Es un perfecto estimulante para potenciar la sexualidad y la sensualidad. Ylang Ylang: conocido también como flor de cananga, este árbol aromático proviene de algunos países asiáticos y se puede encontrar también en países centroamericanos y sudamericanos. Se trata de un aroma florar que aumenta el deseo sexual y fomenta la atracción de la pareja. Además, también apoya al sistema circulatorio. Es uno de los aceites afrodisíacos más poderosos que se conocen.

ACEITE DE GERANIO

El geranio es un arbusto perenne con pequeñas flores rosadas y hojas puntiagudas nativo del Sur Africa. De las muchas variedades de la planta, Pelargonium graveolens es la que se utiliza para el aceite esencial. Este aceite es muy usado en aromaterapia y contiene una serie de compuestos beneficiosos. En aromaterapia, el aceite esencial de geranio se usa para tratar acné, dolor de garganta, ansiedad, depresión e insomnio. Sus usuarios son principalmente mujeres debido a su efecto beneficioso en la menstruación y la menopausia. Este aceite esencial también puede elevar el estado de ánimo, reducir la fatiga y promover el bienestar emocional.

Los viajeros pueden usar este aceite como repelente de insectos natural. Además puede ser utilizado como un aceite de masaje para aliviar el dolor de músculos y el estrés. Puede ayudar a mejorar la circulación de sangre justo debajo de la superficie de la piel. El aceite de geranio no debe aplicarse directamente sobre la piel como aceite de masaje, primero debe ser diluido con un aceite portador como el aceite de jojoba, aceite de oliva o aceite de almendras dulce.

De Peculiares

La doncella – The handmaiden

17 de enero de 2020

Yaiza Morales

The Handmaiden es un thriller psicológico y erótico coreano del año 2016. La película fue seleccionada para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 2016. En España la conocemos como La Doncella y es la adaptación cinematográfica  que hizo el director Park Chan-wook de la novela Fingersmith de Sarah Waters.

El libro trata sobre un affair lésbico en la Inglaterra Victoriana y pese a que el director de la película trasladó la escena a la Corea de los años 30; la escritora asegura que el retrato ha sido  fiel al libro. En palabras de la misma autora: “The Handmaiden convierte la pornografía en un espectáculo”.

La historia empieza como hemos dicho en los años 30, durante la colonización japonesa de Corea. Nos encontramos a una joven ladrona japonesa llamada Sookee,  que es enviada como criada a casa de una rica mujer japonesa, Hideko. Ésta, vive recluida en una gran mansión bajo la influencia de un tirano; el marido de su tía ya fallecida. Sin destripar mucho la trama diremos que Sookee llega allí de la mano de un un estafador que se hace pasar por un conde japonés; el conde Fujiwara, que planea enamorar a la joven con la ayuda de Sookee (que a partir de ahora será la doncella privada de la chica) para más tarde encerrarla en un psiquiátrico haciéndola pasar por loca y así conseguir quedarse con toda su fortuna.

La película mezcla el gusto por lo estético, los libros y el arte con una sensual historia que se desarrolla de forma majestuosa en tres partes. Es de esas películas de doble visionado necesario para apreciar la sutilidad de los detalles estudiados al milímetro y que fácilmente pueden pasar de largo la primera vez. Está muy bien editada y los planos son muy estéticos y expresivos. Gran parte de la riqueza de esta película reside en el uso de los planos detalle, en los silencios, las miradas, los gestos, las respiraciones que dicen más que las propias palabras.

Ahora sí, una de las grandes cosas de estar editada en tres partes es que los giros de guión cobran un significado importante. Logran introducirlos y explicarlos con unos saltos en el tiempo muy bien escogidos y combinados con los pensamientos en voz alta de los protagonistas que hilan al más delicado y puro estilo asiático. Eso sí, es de esas películas en las que debes estar súper atento porque si no, en cualquier momento te puedes perder; así que si lo que queréis es una película para echar la siesta el domingo por la tarde, olvidaros.

A lo largo de la película se va desarrollando entre las dos protagonistas una relación que va del cuidado más maternal al deseo más pasional e inocente que hace que el juego de tensión entre el supuesto conde, la doncella y la señora nos haga meternos de lleno en la trama sin apenas darnos cuenta en un in crescendo muy elaborado.

Con frases como: “Las señoras son las muñequitas de las doncellas. Todos esos botones son para divertirme. Si desabrocho los botones y deshago los lazos, la dulzura que envuelven; esas cosas dulces y suaves… Si aún fuera carterista, deslizaría mi mano dentro…” evidencia un erotismo muy dulce y natural.

Pero lo más interesante de la película es el relato que hace de sexualidades diversas entrando por ejemplo en el mundo del BDSM con frases como “El dolor es un adorno”; y tocando temas como la dominación y la sumisión, el bondage, el voyeurismo, los fetiches y el spanking entre otros. Incluso tienen una palabra de seguridad: Maduro.

En el tema de los fetiches, resulta interesante las referencias tan bien escogidas que hace a lecturas como “La piel del lagarto”, libro de Junichiro Tanizaki que fue un autor de principios del siglo XX censurado por hablar de fetichismo, sadomasoquismo, travestismo, relaciones crueles y destructivas todo un aire muy erótico y sensual. La manera en la que la película crea prácticamente un paralelismo entre las lecturas que se van haciendo y lo que acontece en la escena por otro lado es magnífica. También cabe resaltar la cantidad de ilustraciones y obras de arte que aparecen, además de los libros y la biblioteca del tío que harían las delicias de cualquier adicto lector y de cualquier mente perversa.

Como broche final y tratando de no desvelar nada más, hacer especial mención al hecho de cómo el director consigue mostrarnos dos caras de una misma moneda de un modo tan perfectamente ligado y cómo el uso de elementos unificadores como unas bolas o unos cascabeles nos puedes llevar del momento más doloroso al más placentero con el simple sonido de un cling.

De Peculiares

“El problema no es decir una machistada, el problema es ser inconsciente de lo que estás diciendo porque lo has normalizado”

Rocio Vidal

Vivimos en una sociedad con actitudes machistas muy interiorizadas. El trabajo de deconstruirlas no es fácil y menos con gente que no ve, no quiere ver o no es capaz de ver lo malsano de esos comportamientos. Por eso el arte es una gran herramienta para que la las personas sean capaces de ser conscientes, aprender y mejorar.

6 de enero de 2020

Entrevista de Yaiza Morales

A sus 30 años Rocío es una mujer pluriempleada con gran obsesión por cumplir sus sueños. Todo lo que se moría por decir decidió hacerlo a través de sus dibujos, y hoy día, gracias a ese empeño dibuja en El Jueves, forma parte del equipo de Sextories y a publicado su primer libro: Machistadas.

¿Por qué Machistadas?

Porque la mayor parte de las situaciones de Machistadas me han ocurrido en el trabajo y me ocurrieron por desgracia en un Salón de Cómic.

Cuál fue el primer mensaje que quisiste lanzar…

La primera la hice por un comentario que me hizo un lector del Jueves: “¿No tienes miedo a que te confundan con un hombre dibujando? Tienes un estilo muy masculino, una línea muy fuerte y muy basta y parece un dibujo de un tío.” De hecho, apareció en redes y así fue cómo me contactó el editor.

La recopilación de todas las anécdotas tubo que ser dura.

Un puto infierno (ríe irónicamente). Fue muy duro porque es un cómic que se ha hecho en menos de un año y el proceso de creación ha sido primero recopilar mis vivencias y después de mi gente cercana con la que digamos yo tengo suficiente confianza como para preguntarles; y luego, gente que se quería añadir.

De hecho, el personaje principal eres tú, ¿verdad?

Sí, por eso es una sensación de exposición total. Obviamente, esa versión de mí, es solo una de las tantas capas que tengo, pero es un tema de exponerse. Después, el resto de personajes suelen ser un monigote que no tiene físico ni sexo determinado solo tiene cara de gilipollas.

¿Cara de gilipillas?

Sabes cuando ves a alguien y dices, este tiene cara de gilipollas. Pues eso es lo que quería reflejar (reímos) porque es un personaje que cualquiera podría encarnar ya que cualquiera puede soltar una Machistada.

También hay colaboraciones de alguna persona conocida ¿no?

De hecho, conté con Elsa Ruiz, que es monologuista transexual y que me ha podido hablar desde la perspectiva trans; y ha habido mujeres lesbianas que me hablaron también de esa experiencia, entre otras. Así que fue muy guay el poder ver todas esas cosas que me transmitía la gente.

¿Qué quieres transmitir con Machistadas?

 Que somos inconscientes y que ¡deberíamos aprender a darnos cuenta! (recalca con énfasis). Machistadas no es un manual sobre feminismo, es un libro sobre experiencias reales que evidencian que hay mucha inconsciencia respecto al machismo cotidiano. Que no quiere decir que porque hagas machismo cotidiano seas mala persona, nadie está diciendo eso, pero lo que se está diciendo es que somos muy inconscientes de esas pequeñas cosas, que al final hacen todo más grande.

Como por ejemplo…

Frases como: “Aish que gracia eeh, que pague la chica” o “Madre mía tu CV es estupendo, pero ¿te has planeado tener hijos?” No me he metido mucho en temas maternales porque no los sabía tocar y no tenía en su momento a nadie cerca. Bueno, de hecho, sí hay una compañera, una amiga a la que echaron por estar embarazada y que está en el libro. Que además hizo una obra de teatro de cómo la echaron y de como denunció.

¿Cuál es el micromachismo que se te hizo más duro de ver o intentar cambiar el chip a través de tus dibujos?

La que más dura se me hizo ver y vivir fue una con unos familiares. Un crio que se había puesto un collar de unas primas y venía con el contento; cuando el padre lo vio le dijo: “¿Quieres quitarte eso? ¿Quieres que te haga una foto vestido de mariquita y se la envíe a tus amigos?” Automáticamente el niño se puso a decir que no y se lo quitó con lo cual el niño relaciona que ser maricón, ser gay, es malo porque es parecerse a una mujer y nadie quiere parecerse a una mujer… al parecer.

Supongo que a lo largo de la creación del libro te has ido dando cuenta de la cantidad de micromachismos que nos rodean, ¿cómo te has sentido con ello?

Como una puta mierda, yo digo muchas palabrotas aquí y en el libro eh (aclara con humor), pero cualquier persona en su día a día puede decir “no, esto tampoco pasa tanto, esto solo lo dice el típico cuñao de ciudadanos” y al final todos caemos en ello. El libro es una evidencia de que aún nos queda mucho por hacer y que somos muy inconscientes. El problema no es decir una machistada, el problema es ser inconsciente de lo que estás haciendo, porque a todos se nos puede escapar alguna, no somos blancos o negros, somos grises pero el problema es cuando esto lo expresas como una normalización de esa expresión sin entender cuál es el contexto, y eso es una putada.

¿Cuál crees que es el mayor problema con los micromachismos?

El problema de los micromachismos es que los puedes hacer como broma y muy bien, pero en el fondo llevan algo de verdad y eso es lo jodido. Freud decía que toda mentira lleva algo de verdad y mira que era un machista consumado, pero oye también tenía reflexiones acertadas.

¿A quiénes van dirigidos estos mensajes?

A todo el mundo que se quiera reír y con un poco de suerte se quiera plantear las cosas. Mi intención es que, si tú eres un chico, por ejemplo, y lees Machistadas, no pienses que eres el malo de la película porque todos somos los malos de la peli en alguna ocasión. Obviamente las Machistadas suelen estar en su mayoría hechas o dichas por hombres, pero también hay muchísimas mujeres que las dicen, y de hecho, todas en algún momento tenemos algún deje o actitud que alimenta ese machismo así que va dirigido a gente que se quiera divertir, reír un rato y que le interese descubrir un poco más de la realidad que vivimos.

Tristemente no a todo el mundo le va a interesar entonces…

(Reímos) Si eres Santiago Abascal obviamente no te lo vas a leer y si te lo lees será para quemarlo en la hoguera, pero mira, mientras lo compre y haga un meeting con eso, para mi es la mejor publicidad que puedo tener estar en un meeting de Vox.

Si tuvieras que escoger una tira, ¿con cuál te quedarías?

Con la de la masturbación. Es una dedicada a mi adolescencia. Hay una dedicada a la bisexualidad que también me gusta mucho, así que hay dos. La primera soy yo viajando para darle Neutrex a mi yo adolescente, y en vez de Neutrex, le doy consejos de la vida, cosa que todos hubiésemos hecho pudiendo aparecer en la vida de nuestro yo adolescente (reímos a carcajadas). Aunque pensándolo bien, te voy a tener que decir tres; porque hay una sobre el amor romántico que es la única doble pero que va sobre las medias naranjas y después la 7.7 “Eso es todo tío”. Como ves me cuesta elegir.

 ¿Futuros proyectos?

Tengo dos en mente. Uno es Retazos, que es un proyecto que dejé a medias por Machistadas, y trata sobre 5 personas en la ciudad de Barcelona que se reafirman, se descubren y se entienden a través de las relaciones y la sexualidad y de las maneras diferentes que tienen de enfocar estos temas. Por otro lado, hay una cosa que me gustaría hacer con Antonio, mi pareja, que sería acerca de hablar de sexualidad los dos en una especie de diálogo en forma de cómic, que habláramos de lo que supone la sexualidad para nosotros, o sea como si tuviésemos ese debate entre nosotros. Me gustaría trabajar en eso, pero con tranquilidad.

De Peculiares

¿Sabías que el mito de la media naranja tiene más de 2000 años?

5 de enero de 2020

Yaiza Morales

El mito de la media naranja y sus múltiples versiones podríamos decir que es una de las ideas más extendidas dentro del amor romántico y una de las que mayor aceptación ha tenido a nivel mundial pero, ¿de dónde viene esta idea y qué nos está diciendo en realidad?

Lo más curioso de todo es que esta idea que nos parece de nuestro siglo proviene de hace muchos años atrás, esta idea de que somos seres incompletos sin nuestra media naranja viene de este fragmento del discurso de Aristófanes en El Banquete de Platón, escrito en el año 385–370 a. C:

«En primer lugar, tres eran los sexos de los hombres, no dos como ahora, masculino y femenino, sino que había además un tercero que era común a esos dos…El andrógino (hombre-mujer), en efecto, era entonces una sola cosa en cuanto a figura y nombre, que participaba de uno y otro sexo, masculino y femenino.Todos los hombres tenían formas redondas, la espalda y los costados colocados en círculo, cuatro brazos, cuatro piernas, dos fisonomías unidas a un cuello circular y perfectamente semejantes, una sola cabeza, que reunía estos dos semblantes opuestos entre sí, dos orejas, dos órganos de la generación, y todo lo demás en esta misma proporción. Los cuerpos eran robustos y vigorosos de corazón animoso, y por esto concibieron la atrevida idea de escalar el cielo y combatir con los dioses". Y ante aquella osadía, Zeus, que no quería reducirlos a la nada, encontró la solución para debilitarlos y tras mucho pensarlo, al fin  dijo: «Me parece que tengo una estratagema para que continúe habiendo hombres y dejen de ser insolentes, al hacerse más débiles. Ahora mismo, en efecto -continuó-, voy a cortarlos en dos a cada uno, y así serán al mismo tiempo más débiles y más útiles para nosotros, al haber aumentado su número… Así pues, una vez que la naturaleza de este ser quedó cortada en dos, cada parte echaba de menos a su mitad, y se reunía con ella, se rodeaban con sus brazos, se abrazaban la una a la otra, anhelando ser una sola naturaleza…»

Esta fue la primera vez que se intentó explicar el amor entre humanos, puesto que hasta entonces el amor solo se podía dar entre dioses. Pero lo sorprendente es que esta idea, que surgió hace más de 2000 años, se acogió con tanta fuerza que ha llegado prácticamente intacta hasta nuestros días, poniendo en el centro de las relaciones la dependencia como pilar base

Romantizamos la idea de no ser seres completos, de necesitar a otro ser humano que nos complemente de modo que solo así podremos ser completamente felices; y ponemos todas nuestras esperanzas en esa supuesta persona pensando que cuando llegue a nuestras vidas todo será felicidad y regocijo. Así, de algún modo, justificamos la posibilidad de sentirnos mal o tener bajones cuando estamos solo/as porque, claro, nos falta nuestra media naranja; y esto nos aleja a su vez de hacernos cargo de gestionar nuestras emociones y cómo las vivimos, porque preferimos que el motivo del sufrimiento deje de estar en nosotro/as y se deba a la ausencia de la otra persona. Culpar a otro/a siempre es más sencillo que responsabilizarse de uno/a mismo/a.

Sin embargo sabemos (o al menos la gran mayoría) que esto no funciona así, el amor o las parejas, no son algo que nos vaya a caer del cielo en determinado momento de nuestras vidas sin que nosotros tengamos que hacer nada, si no que las relaciones se van construyendo día a día y se basan en afinidades, que acaban o no convirtiéndose en lo que hoy día conocemos como idea de pareja. 

De lo que sí que nos tenemos que deshacer es de la idea de que no somos seres a medias, pues somos personas completas de por sí y tener una relación con alguien significa más bien querer compartir el camino, querer hacerse compañía y cuidarse mutuamente y no poner todas nuestras esperanzas frustradas en el otro esperando que mágicamente con su presencia todo se ponga en orden. 

Pensar que nuestra pareja es nuestro todo suele llevar a relaciones codopendientes  e incluso tóxicas. Pensar que no somos nadie sin la otra persona es una creencia que nos hace restarnos importancia y valor a nosotro/as, es no conocernos bien, no dedicarnos ni el espacio ni la atención suficiente. 

Esta idea de media naranja también nos mete en lios en relación, ya que nos creemos que cuando estamos en pareja el nosotros es un todo, un ente que nos engloba a los dos y que hace desaparecer a las personas que se han unido a esta idea de compartir como entes individuales. Ésto no solo nos afecta a nosotro/as, a nuestra pérdida de identidad en la pareja si no que también le resta al otro, ya que se puede ver abrumado/a por todas las expectativas que hemos depositado en su persona. Como siempre dice Melanie Quintana: “El amor no es necesitar al otro para existir, es existir para vivir con el otro.”

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La historia de las brujas, mujeres librepensantes

4 de diciembre de 2019

Yaiza Morales

Las mujeres siempre hemos sido sanadoras y hemos transmitido nuestros saberes y experiencias entre vecinas y de madre a hija. Desde tiempos inmemoriales, las mujeres sabían cómo asistir en los partos, procurar abortos y actuaban como enfermeras aplicando sus conocimientos sobre hierbas medicinales y lo que hoy en día conocemos como los remedios de la abuela. Su trabajo en éste ámbito era tan poco reconocido que no aparece en los libros; o no al menos de un modo a tener en cuenta.

La historia que de ellas nos ha llegado, ha sido contada por sus perseguidores y teñida de maldad y un sinfín de atributos ridículos que han contribuido a mitificar la leyenda de las brujas.

Sabemos que las gentes de los pueblos las llamaban mujeres sabias aunque para las autoridades eran consideradas brujas o charlatanas y así pasaron a la historia.

La represión de estas mujeres sabias fue una lucha política; tanto por motivos de clase como por el hecho de que fue una lucha entre sexos. Las sanadoras o brujas fueron condenadas principalmente por su condición de mujeres. En la oposición encontrábamos los poderes de las clases dominantes tales como la Iglesia o las instituciones, universidades…

Por parte de la Iglesia se creó la Santa Inquisición que era básicamente una caza de brujas y el papel que éstas desempeñaban pasó a ser satanizado en contraposición con los médicos académicos (que por supuesto eran todos hombres), y que por otro lado eran designados por los altos poderes soberanos y las autoridades seculares. Es desde entonces que el aspecto de mujer relacionado con los cuidados y el famoso sexto sentido se ha rodeado de un halo de superstición asociándolo con la brujería.

La caza de brujas que se inició allá por el siglo XIV ha tenido consecuencias tan duraderas que llegan hasta nuestros días. Tanto que podríamos afirmar, en cierto modo, que los aquelarres medievales y el exterminio de las mal llamadas brujas, tienen bastante que ver con la actual lucha feminista. Por eso contar nuestra historia como realmente aconteció es una parte importante de esa lucha.

Desde que se iniciara la persecución de las brujas como tal en época del feudalismo, sus ideas arrasaron el territorio de lo que en esos tiempos ocupaba la Europa Occidental y se llegaron a registrar en algunas ciudades un promedio de 600 ejecuciones anuales por motivos de brujería.

Curiosamente sabemos que también entraba dentro del cómputo de la mal llamada brujería cualquier comportamiento que se desviara de la “normalidad” así que, pese a que el 85% de las ejecuciones que se llevaban a cabo eran de mujeres ya fueran niñas, adultas o ancianas, un porcentaje más reducido aunque significable también se llevó por delante a hombres bajo las mismas excusas. La acusación de brujería abarcó un sinfín de delitos, desde la subversión política y la herejía religiosa hasta la inmoralidad y la blasfemia

La persecución de las brujas coincide en tiempo y lugar con periodos de gran agitación social así que podríamos deducir que la población en general estaba conmocionada y con lo cual más enfurecida. Eso siempre lleva a la radicalización de los comportamientos y en algunos casos a una mayor sed de encontrar un culpable de la situación sobre quien descargar la ira.

Pero curiosamente la caza de brujas no fue un linchamiento popular sino más bien una campaña súper regulada y respaldada por la ley y como ya hemos comentado antes por la Iglesia. Se creó hasta una guía para la ocasión llamada Maleficarum Malleus; algo así como Martillo de Brujas que fue escrito en 1484 y en el que quedaban recogidos tanto los procedimientos a aplicar como las cualidades y comportamientos típicos de una bruja.

Se habla ya en esa época de la histeria femenina que supuestamente y en ese caso, era la desencadenante de esos comportamientos. En el libro se especificaban diferentes métodos de tortura que eran útiles para conseguir información sustancial sobre brujería tanto de las propias brujas como a vecinos que supuestamente hubieran observado alguna actitud sospechosa en alguien.

Entre estas actitudes existen 3 que se consideraban acusaciones irrefutables de brujería:

– Mujeres que tuvieran una actitud que se pudiera considerar sexual hacia los hombres. Es decir, que pudieran tentar y engañar a los hombres con sus atributos y sus prácticas con intenciones diferentes a procrear.

– Mujeres que estuvieran organizadas o tejieran una red de ayuda entre sí.

– Mujeres que supuestamente tenían poderes mágicos sobre la salud. Es decir, que podían curar a los demás.

En estas acusaciones podemos ver una actitud claramente misógina que lo que pretendía era desacreditar a cualquier mujer que pudiera dar la impresión de tener un pensamiento propio; de expresarse libremente o de poder demostrar estar en igualdad de condiciones que un hombre.

Pese a los avances que hemos experimentado en la historia, ¿Creéis que esta lucha se diferencia mucho de la que vivimos hoy en día?

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Shibari: qué es, cuál es su origen y cómo se practica

6 de noviembre de 2019

Yaiza Morales

Dicen que el shibari es la comunicación entre dos personas utilizando la cuerda como medio. Unos años atrás, a la mayoría de nosotros ni siquiera nos sonaba esa palabra, pero hoy en día, no es que todo el mundo sepa de qué se trata, pero sí que es mucho más popular. Aunque hay mucha confusión con sus orígenes o incluso sobre lo que trata realmente el shibari o qué aspectos tener en cuenta para practicarlo. Por eso hemos hablamos con Patricia Diaz, psicóloga, sexóloga y experta en el arte del shibari para hacer una aproximación mucho más acertada al tema.

El primer error, en cuanto al shibari, tiene que ver con su origen. En general se conoce que el shibari procede de un arte que usaba la antigua policía japonesa para someter y torturar a prisioneros y que con el tiempo fue adaptándose como práctica sexual, pero nada más lejos de la realidad. Este arte se usaba durante la época EDO, era un arte marcial llamado hojojutsu y se usaba realmente para transportar, torturar y matar prisioneros. Tiene realmente tres únicas cosas en común con el shibari:

– Ambas disciplinas usan cuerdas.

– Algunos de los patrones que usan tienen similitudes.

– Son de origen japonés.

El origen real del shibari fue a partir de la IIGM y está íntimamente relacionado con el mundo de la erótica, del porno y el BDSM. Los soldados americanos que se encontraban en bases japonesas, entraron en contacto con algunas revistas BDSM en las que había cierta imaginería de personas atadas en situaciones eróticas. Para una cultura como la japonesa en la que es prácticamente norma el hecho de ocultar las emociones, era un contenido altamente erótico  mostrar las caras y expresiones faciales de alguien siendo “torturado” de esa manera. Así que os podéis imaginar el impacto que tenían este tipo de imágenes en la sociedad japonesa. A los soldados les encantó y de ahí surgen los primeros contactos occidentales con el mundo del shibari ya que los japoneses supieron cómo aprovechar el tirón.

Las cuerdas siempre han sido un objeto recurrente en la cultura japonesa. Se usaban tanto en ámbitos religiosos, como en las artes marciales e incluso en la construcción  Así que no es raro observar la importancia que han cobrado en muchos aspectos. Al ver la fama que estaba cobrando el shibari en el mundo occidental, y a raíz de estas primeras imágenes que aparecieron en el Kitan Club de la mano de Itoh Seiyu, se empezó a impulsar este arte y cada vez fueron apareciendo más ilustraciones de este tipo.

Para ello se contó con Akechi Denki, aparejador de obra que a partir de aquel momento empezó a introducir sus conocimientos sobre construcción en el diseño del shibari. Básicamente se trataba de aplicar las mismas figuras hechas a base de cuerdas y bambú que se usaban en las obras para levantar palés y andamiajes a un cuerpo humano. De hecho, la palabra inglesa para designar al atador (rigger), significa literalmente aparejador.  Con el se aplicaron también figuras similares a las del hojojutsu e incluso del aikido y es que la cultura japonesa bebe de sus propias fuentes para reinventarse como pasa también en occidente.

Una vez aclarado el tema orígenes: ¿Qué aspectos debemos tener en cuenta a la hora de practicarlo?

Para empezar, cabe remarcar que el shibari no es una práctica de sometimiento si no que parte de la igualdad. El desequilibrio está en el control; y el poder en el acceso a recursos, pero tendemos a confundir el shibari con el bondage occidental y como bien explica Patricia a todo el que la quiera escuchar; el shibari es el arte erótico del bondage japonés.

El shibari como práctica puede llevarte a estados alterados de consciencia y de ese modo, llegar a conectar con cosas de nuestra vida que pueden o no estar relacionadas con la erótica y que salen sin filtro alguno, por eso hay que tener muy en cuenta con quien practicarlo y el entorno en el que se haga.

Dicho esto, podemos resumir los factores determinantes a la hora de plantearnos por qué practicarlo en:

¿Para qué queremos practicarlo? No es lo mismo querer aprender shibari  para saber cómo atar unas piernas y separarlas que para adentrarse en su filosofía de vida.

¿De cuánto tiempo disponemos para practicarlo o cuánto tiempo le queremos dedicar? Es importante adecuar las expectativas de lo que se quiere al tiempo del que se dispone realmente

¿Sabemos comunicar y nos dejamos recibir como es debido con la pareja? En el shibari como en todo es vital la comunicación, antes, durante y después. Hay muchas cosas que damos por sobreentendidas pero es muy importante no hacerlo porque no se trata de aguantar para agradar a nadie si no disfrutar ambos de la experiencia.

¿Vamos a tener en cuenta el tema cuidados? No son algo que se tenga que dar solo a posteriori si no partiendo de la base que tiene que haber un cuidado durante todo el proceso. Pero sí que es importante tener en cuenta que al acabar, hay un proceso de readaptación a la realidad y el acompañamiento por ambas partes es vital siempre respetando  las distintas reacciones y necesidades de cada uno. Nadie reacciona ni se cuida de la misma manera.

¿Con quién vamos a practicarlo? Es importante tener muy en cuenta que es una práctica de riesgo con lo cual hay que saber muy bien y ser muy consciente de en manos de quien nos estamos poniendo en el caso de querer ser atades. Es importante buscar a alguien q sea fiable, responsable y que se haya formado debidamente.

Si os apetece adentraros en el mundo del shibari, no os dejéis engañar, no existen manuales de instrucción definitivos ya que cada cuerpo es distinto y en un libro no podemos ver ni tocar ni reflejar los cuerpos ni las vivencias de cada uno. El shibari se aprende viviéndolo.

De Peculiares

“Hay diversos tipos de erotismo, algunos acaban en sexo y otros no”

Silver and Gold

Entrevista a Silver and Gold

Después de cuatro años y medio no hay quien las suelte de las manos sobre el aro y en la vida real. Ellas han conseguido, sin estar desnudas, enseñar qué es el erotismo; y es que no todo en el SEB es porno.

15 de octubre de 2019

Entrevista de Yaiza Morales y Melanie Quintana

Judith y Helena son Silver and Gold, un dúo de aro aéreo que ha arrasado en el Salón Erótico de Barcelona 2019. Una disciplina de circo que consiste en hacer acrobacias en un aro que está colgado a gran altura. Su intención: potenciar el lado erótico del evento.

¿Como nació Silver and Gold?

Judith: Helena y yo compartíamos la misma compañía de teatro y un día charlando nos dimos cuenta que las dos también hacíamos circo, pero en clases diferentes. Éramos alumnas y no sabíamos que nos gustaba lo mismo.

Helena: Al año siguiente fuimos a la misma clase y la profesora preguntó si alguien quería hacer un dúo, y lo probamos. Siempre hacíamos telas, el aro apenas lo habíamos probado porque duele mucho y es la disciplina más difícil de todas. Pero el día que probamos el dúo Judith y yo dijimos: ya no nos bajamos nunca mas de aquí.

Hacéis que parezca fácil cuando se os ve ahí arriba…

Judith: Bueno… para sacar una figura hay veces que estamos semanas, hay algunas de un nivel muy alto y no nos queda otra que probar y probar. El primer día siempre duele muchísimo hasta que el cuerpo se acostumbra. Hasta llegar el punto en el que solemos decir que podemos tomar un café ahí arriba. (Reímos todas)

Una parte del espectáculo lo hacéis con los ojos vendados, ¿realmente no veis nada?

Helena: De verdad que no veíamos nada. (Ríen) Es más en un momento no nos encontrábamos y nos dijeron: no, no… para el otro lado. Es difícil estar arriba aguantando el porte de pase y confiar en que ella llegará.

Confianza al 200%. ¿Cuántas horas podéis dedicarle de ensayo?

Judith: Entrenamos 4 horas al día, un par de días a la semana, lo que nos permite el trabajo y los estudios.

Helena: Eso sí, desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir estamos pensando en circo.

De la compañía de teatro al Salón Erótico de Barcelona, ¿cómo se produjo ese salto?

Helena: En realidad fuimos nosotras las que nos pusimos en contacto con ellos. Judith no sabía nada, pero yo quería sí o sí estar aquí estos días actuando y busqué por todos los medios mail de la directora y le escribí. Fue Silvia Rubí la que me respondió y apostó por nosotras. Cuando se lo dije a Judith se puso tan contenta…

¿Qué es lo que te impulsa a escribir ese mail y cómo os sentís una vez aquí?

Helena: ¡¡Mira se me ha puesto la piel de gallina y todo!! Sobretodo porque teníamos muchas ganas de salir de nuestra zona de confort y venir aquí con algo totalmente nuevo. Teníamos ganas de conocer a toda esta gente maravillosa con la que estamos compartiendo vestuarios, risas, vida personal y son todos muy bonitos y lo mejor de todo creo yo es que lo estamos disfrutando un montón e incluso acaba el día y aun queremos más y más y más.

¿Habéis notado el cambio de enfoque del que tanto se habla este año?

Judith: No habíamos venido nunca, aunque sabíamos que existía hace mucho tiempo y siempre hemos visto los vídeos promocionales y lo hemos ido siguiendo… Este año con el vídeo, por ejemplo, hemos dicho: ¡ostras! Nos ha sorprendido el micro teatro que está ligado a unos temas que nos encantan y… no sé, también se nota que se está intentando culturizar a la gente de otra manera, con otro enfoque…

¿Creéis que se están valorando este tipo de shows, como el vuestro en esta edición, o que todavía la gente viene por el porno?

Judith: Yo creo que sí, que aún sigue habiendo gente que viene por la parte mas porno, pero me gusta la idea de que este año hayan incorporado la cultura. Me gusta la idea que están aplicando de concienciar al publico. Han apostado fuerte por ello y esto va a cambiar un poco la idea que tenemos de ver este tipo de shows…

Helena: Además hay muchas charlas, y servicios como el vuestro, que tenéis un stand muy bonito y ofrecéis un servicio muy necesario y que el público está agradeciendo. Todavía hay de todo tipo de visitantes, pero creo que se están valorando otras cosas este año.

¿Creéis que tal vez la parte erótica del salón esta cobrando un poco más de sentido?

Helena: Sí, totalmente, por ejemplo, en nuestro show siempre vamos tapadas, también por seguridad porque estamos en el aro y hay cosas que el publico a lo mejor no sabe, pero nosotras tenemos en cuenta a la hora de elegir vestuario, pero es solo erótico, no va más allá… Es interesante que también el público vea que hay cosas que no hace falta llevarlas a más o mostrar, que es igual de bonito y te puede gustar igual. Y es igual de erótico que el show que han hecho antes o después, es simplemente otro tipo de erotismo y cada uno lo muestra como sea, hay diversos tipos de erotismo solo que algunos acaban en sexo y otros no. No hace falta enseñar nada para ser eróticas, esto es lo que intentamos mostrar en el escenario

¡Claro! Esto es precisamente para nosotras la erótica, lo que entendemos por Salón Erótico…

Helena: Por eso… si fuera el salón del porno yo nunca hubiera tomado la iniciativa de inscribirnos porque no hacemos porno…

De Peculiares

Y tú: ¿Follas o haces el amor?

Follar o hacer el amor

30 de septiembre de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Si buscas el significado de la palabra follar, lo primero que encuentras es algo así como “expresión vulgar para referirse al acto sexual”. El término vulgar, ya nos da una idea de cómo se le asocia un carácter un tanto negativo a esta práctica y hoy peculiares venimos a reivindicar justo lo contrario. El lenguaje que usamos tiene mucho poder. Durante muchos años se le ha otorgado un significado  peyorativo a la palabra follar y éste ha acabado calando, sin embargo, podemos darle una vuelta de tuerca más  y reapropiarnos del término confiriéndole un significado más afín a lo que es.

En más de una conversación hemos podido oír la típica pregunta ¿Follas o haces el amor? Pues las dos cosas y una de la mano de la otra. Me explico. Hay un mito muy extendido que asocia el follar con el sexo por sexo, desconectado de sentimientos, visceral y que se centra en la persecución básica de la liberación de endorfinas con el fin de obtener placer. Podríamos decir incluso que cuando follas con alguien, lo que buscas es tu placer y no el del otro, mientras que hacer el amor implica un sentimiento, un lazo de unión entre dos personas. Podríamos sostener que mientras que follar es algo más rudo y salvaje; hacer el amor está lleno de ternura. O esa es la primera imagen que nos viene a muchos a la cabeza al oír pronunciar esas dos palabras. Esa imagen preconcebida nos da a entender que follar no está tan bien, y que, por el contrario, hacer el amor es la forma correcta o socialmente aceptada de hacerlo. La gente bien hace el amor. Follar es cosa de prostitutas.

A nuestro modo de ver, follar y hacer el amor son dos cosas distintas y una no quita a la otra. Hay una idea romántica y heteronormativa detrás del concepto de hacer el amor lo cual ha contribuido a limitar mucho el significado total de la expresión.  Con esta limitación se ha entrado en una dicotomía entre las personas que follan y las que hacen el amor, entre lo socialmente aceptado y lo malo o no tan bueno; y de ese modo, se asocia la palabra follar a una connotación negativa. A lo largo de la historia podemos nombrar diferentes morales sexuales. Así, hablamos de moral reproductiva (necesidad y gusto de reproducirnos), relacional (el objetivo principal es una relación de pareja) y recreativa (basada en el disfrute y en alcanzar tus objetivos y no lo socialmente impuesto). Hoy en día, nuestra sociedad vive a caballo entre la reproductiva y la relacional y este factor es el que da pie a la dualidad existente entre follar y hacer el amor.

¿Por qué cuando le preguntamos a alguien que qué significa hacer el amor se piensa automáticamente en algo sexual? ¿Por qué si es así, se marca esa diferencia con follar si al final reducimos conceptos a un mismo significante? ¿Qué tiene de malo follar? ¿Y qué de bueno hacer el amor?

He aquí una valoración peculiar: Para hacer el amor no hacen falta los genitales, ni siquiera las bocas o las lenguas enroscadas o el contacto piel con piel. Para hacer el amor no hace falta el sexo, aunque pueda ser un buen ingrediente. Hacer el amor a alguien en su significado original es quererle bien, es tenerle en consideración, preocuparte por él, querer que esa persona esté a gusto y se sienta contigo que está en casa. Hacer el amor con alguien es compartir momentos, risas, penas, estar a su lado, disfrutar de veros contentos y acompañaros cuando no lo estéis. Tenderos una mano mutua sin ningún tipo de expectativas y hacer camino uno al lado del otro.

Dentro de ese hacer el amor puede entrar también el follar (sin basarnos en coitocentrismos si no en el amplio espectro de la palabra; besos, caricias, juegos varios…). Porque sí, cuando estás a gusto con alguien y quieres compartir experiencias pues también follas. A veces más rudo a veces con mayor ternura, otras combinando, pero partiendo de una mirada recreativa; de interacción, de juego, de satisfacción de todos los que juegan; porque el follar, es un juego cooperativo en el que si tú ganas, el otro también gana y ganamos todos. Y así, de alguna forma desmontamos la división entre follar y hacer el amor.

De Peculiares

Reciclar los juguetes eróticos

¿Dónde reciclar los juguetes eróticos?
Sona Cruise de LELO

22 de agosto de 2019

Yaiza Morales, Universopornico

Pongamos que estás en tu casa, viendo una película tan ricamente en tu cama o en el sofá. No hay nadie a la vista y la cosa se empieza a poner tórrida así que te iluminas, paras un segundo la película y te acercas al cajón donde guardas la magia, es decir, donde tienes tus  juguetes. Coges tu vibrador preferido y cuando tratas de encenderlo no funciona.

Para muchos de nosotros esto podría ser parecido al inicio de una película de terror, pero a parte de eso se nos plantean algunas dudas tipo ¿Y ahora qué?, ¿qué hago con mi vibrador?, ¿le doy un entierro digno?, ¿lo guardo de recuerdo?, ¿puedo reciclarlo?, y en ese caso, ¿dónde y cómo? ¿Existe algún contenedor específico donde desecharlos o alguna entidad dedicada a la recogida de los susodichos?

Nosotras nos hemos planteado también estas preguntas y queremos compartir lo que hemos encontrado al respecto ya que nos gustaría poderles dar un final digno a nuestros juguetes y además seguir contribuyendo en la tarea de cuidar nuestro planeta.

Después de decidir que tal vez almacenarlos en casa no era la mejor idea, la primera pregunta que nos planteamos fue; si pudiéramos reciclar nuestros juguetes eróticos, ¿a qué contenedor irían?

Pues bien,  a nivel del territorio Español ( y que sepamos a nivel internacional de momento tampoco), no existe un contenedor específico para reciclarlos, ni empresas que reciclen al 100% los juguetes eróticos. Pero sí que hemos averiguado que cuando se trate de vibradores, se les considera como pequeños electrodomésticos así que deberían ser reciclados como tal. Aunque no es tan fácil como parece.

Hablamos con Oscar Pierre Fernandez, copropietario y fundador de los supermecados LysStore, e impulsor de la campaña “El placer de reciclar”;  y nos dijo que: “Las empresas de reciclaje, no tienen protocolos para estos juguetes que tendrían que pasar, por razones sanitarias, por un sistema de autoclave para su posterior manipulación. Al carecer de este sistema, simplemente los juguetes son redirigidos al circuito normal de basura, en el mejor de los casos son incinerados y en el peor enterrados.”

Viendo esto no nos quedamos muy contentas y la pregunta posterior fue, ¿qué podemos hacer al respecto? Óscar nos comentó también que tras reunirse con el ayuntamiento de su localidad para ver qué es lo que podían hacer ellos, la mejor opción que encontraron fue instalar en sus tiendas unos contenedores para que la gente pudiera ir y depositarlos allí y así ellos encargarse de separar los materiales y llevarlos de ésta forma al punto limpio de la ciudad. Por un lado se depositan pilas, motores y cualquier material considerado eléctrico y por otro los desechos de silicona, látex o cualquiera que sea el material del que esté hecho el juguete.

Lamentablemente si no somos de Madrid o alrededores, no disponemos de ninguna de sus tiendas cerca y esta opción se nos hace poco abarcable. Aunque sabemos de la iniciativa de   firmas que envían sobres a sus clientes para que les devuelvan los juguetes una vez acabada su vida útil ofreciendo a cambio descuentos en futuras compras; o la opción de algunos pequeños comercios eróticos que queriendo poner su granito de arena, se ofrecen también a recoger los juguetes y tratar de devolverlos a los fabricantes una vez ya no se les puede dar más uso, no existe una empresa que se haga cargo real de ellos y no podemos asegurarnos que el reciclaje se lleve a cabo.

Es una pena que pese a lo que ha evolucionado el mundo de los juguetes eróticos, no existan más alternativas o más accesibles al respecto cuando reciclar no debería ser una opción.

De Peculiares

“Pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Quería mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte”

Mercè Riera Fiol

Entrevista a Mercè Riera Fiol

La menstruación se puede vivir y sentir de tantas formas diferentes como mujeres hay. Pero muy pocas conocen que con ella pueden dar vida y hacer verdaderas obras de arte, como la que ha pintado Mercè, titulada: “A la sangre”.

24 de junio de 2019

Entrevista de Yaiza Morales

Mercè practica la menstruación consciente. Ve la regla como algo útil y eso hace que la aplique de múltiples formas en su vida diaria. Usos que cada vez son más visibles y practicados por muchas mujeres, aunque siguen arrastrando la lacra de los ascos y las vergüenzas.

Antes de nada, ¿qué es la menstruación consciente?

Es básicamente entender, sentir y vivir la menstruación, conocerse a través de ella. Hablar de ella, recogerla, tocarla, usarla…que forme parte de tu vida.

¿Por qué has decidido practicarla?

Porque llevaba 5 años tomando anticonceptivos por un ovario poliquístico y no tenía ningún contacto con ella. Hace 6 meses paré porque me empezó a rondar la idea de querer desprenderme de cualquier medicamento por el bien de mi futura salud y mi estado natural, así que las dejé. Decidí centrarme más en mi misma y escuchar mi cuerpo tal y como se manifestaba naturalmente.

¿Notaste cambios en ti?

La verdad es que sí. Empecé a apreciar más todo lo que engloba el ser mujer y ser cíclica. Ahora me siento en sintonía con la naturaleza, de hecho, lo primero que decidí fue darle uso a mi menstruación regando las plantas. Para mí es muy gratificante, es como si le estuviera agradeciendo a la tierra todos los placeres que nos aporta a través de mi sangre.

¿Cómo llegaste a conocer los usos que tenía la menstruación?

La verdad es que he empezado hace relativamente poco y estoy en proceso de informarme más, sobre todo el tema de la menstruación consciente, pero lo que sé lo he leído en blogs y artículos, y hablando con amigas. En las redes sociales, así como en otros proyectos, cada vez hay más movimiento para visibilizar la menstruación y romper tabúes, y es muy bonito ver como muchas mujeres nos acompañamos y apoyamos en esta lucha.

¿Qué te empujó a querer pintar un cuadro con tu menstruación?

(Ríe) No le di muchas vueltas… simplemente me levanté una mañana y pensé que, en lugar de regar las plantas, podría probar a pintar un dibujo, como experimento. El hecho de pintar con la menstruación me pareció reivindicativo. Me invadió el sentimiento de querer mostrar lo que mucha gente no quiere ver, por asco o vergüenza, convertido en arte. Lo plasmé en un papel y el resultado me gustó mucho, estoy muy satisfecha.

Pintura con sangre - arte¿Crees que es importante el uso consciente de nuestra menstruación?

Creo que hay muchas chicas y mujeres que le dan muy poca importancia a la menstruación, sin saber lo que supone todo el ciclo menstrual en nuestros cuerpos y entorno, por el sistema, la educación y la sociedad de hoy en día, las cuales no permiten la visibilización de este hecho. Es más, pretenden que la regla sea un tabú, con lo cual hablar de ella públicamente se considera grosero e inadecuado.

Y es importante hablar de ella…

¡Exacto! Esto realmente retiene a muchas de nosotras en la sombra. No nos atrevemos ha escucharnos ni a conocernos. Yo animo a las mujeres a salir a la luz, a buscar, encontrar y a conocer y averiguar el medio que más las una con la vida y la naturaleza, cada una a su manera.

¿En qué nos ayudaría?

En ser conscientes de nuestra menstruación, conocernos a nosotras mismas profunda y vitalmente. La menstruación no es sólo sangrar un par de días al mes. El ciclo junto a todas las emociones, sensaciones, manifestaciones físicas, nos indican el porqué de muchas cosas, simplemente hay que escucharse, conocerse y autogestionarse.

Has mencionado el riego de las plantas, ¿qué otros usos le das a la menstruación?

Regar las plantas es la práctica con la que me siento más cómoda y realizada, las riego cada mes. Suelo mezclar media copa menstrual con medio litro de agua aproximadamente, o un litro de agua por una copa llena, por si a alguien le interesa cómo hacerlo… (Reímos) También me lavo el pelo. Hago la misma “poción”, como lo llamo yo, que con las plantas. Medio litro de agua por media copa. Después de aplicármela en la cabeza y darme un masaje capilar, esperó unos cinco minutos y me la aclaro, no es necesario poner champú después, no huele. Tengo pendiente probarla como mascarilla facial, y estoy abierta a nuevas propuestas.

¿Has notado diferencia en el pelo?

Un montón. El pelo queda mucho más limpio, yo antes tenía que lavarlo casi cada día, y con esto tarda mucho más en ensuciarse, puedo estar tres días sin la necesidad de lavarlo.

¿Y las plantas?

Las flores que estaban casi moribundas volvieron a vivir. Esta comparación me la puedo aplicar a mí misma. Después de pasar una etapa en la que no encontraba el camino, todo este conocimiento me está haciendo crecer. Sigo en proceso de aprendizaje y espero que sea así toda la vida. La relación con mi cuerpo y mi ser y la naturaleza han pasado a ser el punto principal de mi rutina. Me siento muy fuerte y reboso de alegría y felicidad. Sonará muy 'hippie', pero es que realmente es así (sonríe).

También pintas sobre lienzo con ella, ¿la aplicarías a otros materiales?

La verdad es que no me lo he planteado. A lo mejor quedaría bien pintar cerámica con menstruación, por ejemplo. Lo tendré en mente.

¿Tienes algún referente artístico?

No me dedico al arte, las pocas cosas que he pintado han sido para mí y para mi gusto. Pero ya puestos, me llama la atención la gente que está aquí para romper tabúes y desmontar estereotipos. Algunas de las personas que me inspiran son Kyne, es una cantante barcelonesa con muchísimo potencial y muy buena vibra feminista; algunas de las cuentas de Instagram de ilustradoras como Lola Vendetta o Feminista Ilustrada y por supuesto, mis amigas, las mejores guerreras que me ha podido brindar la vida.

¿Crees que el arte ha podido provocar un antes y un después en tu vida erótica?

Es verdad que el arte y su potencialidad en el aspecto feminista, en estos últimos años, me han ayudado en la aceptación y en coger confianza en mí misma en este aspecto. Podría decir que el erotismo es arte en sí mismo.