Si estás aquí es porque la Educación Sexual es importante para ti y te gustaría aprender más o desaprender lo que te han enseñado hasta ahora. ¿Vamos a por ello?

 En Somos Peculiares queremos que cada día aprendas más sobre emociones, relaciones, sexo, diversidad… El objetivo es que te conozcas más y mejor. 

Porque todo el mundo ha tenido dudas sobre sexualidad alguna vez. Incluso hemos llegado a pensar que las cosas nos irían mejor si cambiábamos alguna parte de quién somos o de cómo nos sentimos. Nosotras también, y quién diga que no, miente.

Esto es normal cuando se trata de sexualidad o de emociones, porque siempre ha sido un tema que se ha evitado, ocultado o del que no se ha hablado. Por esta razón cuando nos surgen dudas sobre educación sexual lo más difícil es saber por dónde empezar. 

Por eso nació Somos Peculiares, para crear un espacio donde poder ofrecer todo aquello que nos había faltado. Un espacio para aprender, crecer y formarte en diversidad, emociones, sexualidad, relaciones sanas, feminismos...

Y porque todo aquello que te pasa, que sientes, que te incomoda, no es permanente. Puedes ver la situación de diferente manera si te lo propones. Con la información adecuada y la ayuda necesaria. ¿Quieres hacerlo? El cambio empieza en ti.

Por eso, ¡siéntete como en casa y encuentra tu ritmo! Invierte 10 minutos, media hora, una hora o una tarde. Dedícate un rato cada día a ti, a entenderte, a aprender, a mejorar. 

En nuestra plataforma encontrarás artículos con los que resolver tus dudas, formación si quieres ir un paso más allá o terapia, por si quieres trabajar en tu mejor versión. Todo ello de la mano de nuestro equipo de sexólogas, psicólogas, terapeutas y psicoterapeutas especializadas en Educación Sexual.

EL MUNDO NECESITA EDUCACIÓN SEXUAL. ¿APOSTAMOS POR ELLA?

¿Por dónde quieres empezar a aprender sobre educación sexual?

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¿Te imaginas un mundo donde la Educación Sexual sea una asignatura obligatoria? ¡Nosotras sí! Por eso iniciamos este proyecto online en 2017, para que fuera accesible a todo el mundo. 

Porque la información es poder y el mejor acceso a la información es desde la educación. Por eso te invitamos a quitarte todos esos “deberías ser” que te han dicho y te preguntes: ¿quién quiero ser yo? 

Nuestro objetivo es que, con nosotras inicies un proceso de aprendizaje con el que puedas descubrir o conocer mejor lo que te gusta, a quién deseas, qué es lo que te excita, cómo te sientes y de dónde viene todo ello, sin cuestionarte si eso es válido o no.

¿Pensabas que la educación sexual iba de aprender a follar? ¡Pues no! Aquí no encontrarás guías, ni personas que te digan cómo hacer las cosas o cómo follar bien, porque nuestra meta es que descubras y lo hagas cómo te gusta a ti. 

Esta es una plataforma en la que descubrirás el sexo, sí. Pero no solo el que haces, también EL SEXO QUE ERES

Queremos ayudarte a resolver dudas sobre sexo y sexualidad pero también sobre cómo nos sentimos con ello. Aunque, al contrario de lo que pudieras estar pensando, no te vamos a hablar de educación afectivo-sexual.

Porque para nosotras solo es EDUCACIÓN SEXUAL. No entendemos que se pueda hacer una separación entre emociones y encuentros.

Piénsalo un momento. Por muy casual, esporádico o inesperado que sea un encuentro, siempre hay sentimientos de por medio, sean unos u otros. Y será más fácil entender qué pasa si no separamos lo que sentimos de lo que hacemos. ¿No?

¡La fantasía amiga! Aprender a reconocer si algo te apetece o no. Respetar si a la persona con la que estás no le gusta algo. Escuchar lo que te pide. Aprender a pedir. Responsabilizarte de lo que haces y aprender que no le puedes gustar a todo el mundo, porque no eres una croqueta.

¿Cómo? Con una educación sexual de calidad y de calidez. Porque sin educación sexual no hay respeto, no hay comunicación, no hay entendimiento, no hay consentimiento. 

¡Quédate y empecemos por lo básico!

Índice de contenidos
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    ¿Qué es la educación sexual?

    Ya te hemos dicho que aquí no hay guías. Nuestra intención es que saques tus propias ideas y te crees tu propio discurso, que es lo que no nos han enseñado a hacer.

    Además, nuestra filosofía de estudio siempre ha sido la que nos decía nuestro profesor y referente nacional de Sexología Efigenio Amezúa: “Las ideas se discuten y las creencias se respetan”.

    Por eso aquí te dejamos, la definición de educación sexual según algunas organizaciones o plataformas que hemos encontrado y por último las conclusiones a las que nosotras mismas hemos llegado en base a nuestras propias vivencias y lo que hemos aprendido. 

    • Definición de educación sexual según la OMS: La educación sexual integral (ESI) es un proceso que cuenta con un plan de estudios para dar a conocer los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad.
    • Definición de educación sexual según la UNESCO: La educación sexual promueve la salud y el bienestar, el respeto de los derechos humanos y la igualdad de género, y empodera a niños y jóvenes para que lleven una vida sana, segura y productiva.
    • Definición de educación sexual según la WIKIPEDIA: El término educación sexual hace referencia al conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza, la difusión y la divulgación acerca de la sexualidad humana en todas las edades del desarrollo, el aparato reproductor femenino y masculino, la orientación sexual, las relaciones sexuales, la planificación familiar y el uso de anticonceptivos, el sexo seguro, la reproducción —y, más específicamente, la reproducción humana—, los derechos sexuales y los derechos reproductivos, los estudios de género y otros aspectos de la sexualidad humana, con el objetivo de alcanzar un estado específico de salud sexual y reproductiva.
    • Definición de educación sexual según Planned Parenthood: La educación sexual ayuda a las personas a obtener la información, las herramientas y la motivación necesarias para tomar decisiones saludables sobre el sexo y la sexualidad.
    • Definición de educación sexual según la AEPS: El objetivo de la educación sexual es que cada cual pueda conocerse, en tanto que persona sexuada, aceptarse para tener una vivencia satisfactoria de su sexualidad y a partir de ahí capacitarse para expresar su erótica y encontrarse con el otro o la otra, objeto de sus deseos y/o amores. Conviene no olvidar aquellos parámetros de equidad, bienestar, disfrute y placeres que serían pues necesarios para poder conocerse, aceptarse, expresarse, encontrarse y respetarnos.

    Lo que queda claro es que la educación sexual es una parte inseparable de nuestra vivencia y de nuestra manera de relacionarnos, por eso creemos firmemente en que es una prioridad en temas de educación.

    Para nosotras la educación sexual hace referencia a la educación de los sexos. Trata de deseos, de cómo nacen, cómo se piden y cómo se comparten. De los límites que necesitamos y que deberíamos aprender a marcar y respetar. 

    De cómo nos relacionamos. De encuentros y desencuentros. De cómo nos tratamos y cómo nos maltratamos en muchas ocasiones. Y de todo lo que gira en torno al hecho de ser y vivirnos como mujer u hombre independientemente de los genitales que tengamos o lo que entiendas por masculino o femenino pese a lo que la sociedad dicte o cómo hayas construido tu identidad.

    Porque, todavía hoy, falsamente se sigue creyendo que cuando hablamos de educación sexual, hablamos de cómo mantener relaciones sexuales, vamos, hablando en plata, que educación sexual es igual a follar. 

    Pero nada más lejos de la realidad. La educación sexual de calidad no trata de imponer una manera de hacer las cosas, te invita a buscar la tuya. 

    De hecho, somos conscientes que la enseñanza y accesibilidad a la educación sexual tiene mucho que ver con la cultura de cada país y que por eso hay diversidad de enfoques a nivel mundial. Pero la diversidad, nada tiene que ver con la imposición.

    Si en algún lado te dicen cómo DEBERÍA ser tu sexualidad o qué está bien o mal, si te dan directrices… no es ahí.

    Historia de la eduación sexual

    Además, aunque la educación sexual parezca algo muy reciente ya que (por suerte), las redes sociales cada vez se hacen más eco de posts, frases y contenido al respecto, tal vez te sorprenda saber que esta ciencia tiene su origen a finales del siglo XIX

    A lo largo de este siglo se desarrollaron diversas corrientes a nivel mundial dando origen a pensamientos y estudios a nivel europeo y estadounidense. Con objetos de estudios distintos y personajes históricos relevantes en cada zona. 

    Es por eso que queremos que te suenen algunos nombres importantes al respecto, tanto a nivel mundial como aquí en territorio español, antes de adentrarnos más en la explicación de qué es la sexología y en concreto cuál es el objetivo de la educación sexual.

     

    Havelock Ellis (1859-1939) dedicó gran parte de su vida a estudiar la importancia del sexo en las vidas de los hombres y las mujeres. Fue el primero, del que se tiene constancia, en hablar de cuestiones sexuales en términos no patológicos. Es decir, su intención siempre fue entender el hecho sexual de cada persona sin juzgarla. Cosa que difería mucho del resto de sus compañeros médicos de la época. 

     

    Magnus Hischfeld (1868-1939). Entre alguno de sus muchos logros, destacamos el hecho de que fue él quien fundó el primer instituto de Sexología del mundo en 1919 y que fue quien acuñó el término ‘intersexualidad’ según el cual cada persona es una combinación única e irrepetible de rasgos masculinos y femeninos en distintas proporciones.

     

    Helena Wright (1887-1982) fue una ginecóloga pionera en el control de la natalidad y la planificación familiar, pero su importancia para nosotras radica en el hecho de que fue la primera en llamar la atención sobre la importancia del autoconocimiento del cuerpo.

     

    Hildegart Rodriguez (1914-1933), niña prodigio considerada modelo de mujer del futuro que formó parte de la Liga Mundial para la reforma sexual fundada por Gregorio Marañón. Escribió diversos tratados sobre sexualidad entre los que destaca Profilaxis Anticoncepcional de la que vendió más de 8.000 copias solo en Madrid en la primera semana de su publicación.

     

    Efigenio Amezúa (1941- actualidad) es director y fundador del instituto de sexología Incisex. Fundador y editor de la revista de Sexología Española. Autor de más de 40 obras alrededor del hecho sexual humano.

    Cuatro pilares de la sexología

    Entonces, ¿en qué se centra la educación sexual? La Sexología siempre ha tenido diferentes focos de intervención, que se han ido ampliando con el paso de los años. Por ejemplo, cuando nació esta ciencia no se estudiaban los feminismos, pese a que la Sexología en general ha tenido un enfoque muy feminista, y sin embargo ahora es algo que se tiene muy en cuenta.

    Pero si tuviéramos que englobar nuestra ciencia en cuatro grandes bloques, teniendo en cuenta las cosas que nos hacen ser, sería éstos: nuestra identidad (quiénes somos), nuestra orientación (a quiénes deseamos), nuestras peculiaridades eróticas (cómo deseamos y qué nos excita) y nuestras emociones (cómo nos sentimos con cada cosa que hacemos).

    identidad @somospeculiares

    Identidad

    Esto va de quién eres

    orientación @somospeculiares

    Orientación

    Esto va de a quiénes deseas y/o amas

    peculiaridades eróticas @somospeculiares

    Peculiaridades

    Esto va de cómo deseas y qué te excita

    emociones @somospeculiares

    Emociones

    Esto va de lo que sientes

    Mapa del hecho sexual humano

    Asimismo, y en relación a la categorización propuesta por nosotras, nos ha parecido interesante rescatar el mapa del Hecho Sexual Humano del doctor Efigenio Amezúa. En el que intervienen por un lado los planos de individualización, es decir, los modos (lo que nosotras categorizamos como identidad), matices (lo que nosotras llamamos orientación) y peculiaridades; y por otro lado los campos conceptuales, donde encontramos la sexuación, la sexualidad, la erótica, la amatoria, la pareja y la procreación. 

    Para que se entienda, cada columna superior son campos que se entrelazan con los tres pilares principales. Todas ellas afectan a quienes somos, a quién deseamos y cómo deseamos. Para explicarlo así de forma sencilla:

    • Sexuación: El proceso de cómo nos vamos creando como individuos.
    • Sexualidad: Nuestras vivencias como seres sexuados. 
    • Erótica: Todo lo que tenga relación con nuestros deseos.
    • Amatoria: La práctica. Nuestra conducta, lo que hago con lo que soy y lo que deseo.
    • Pareja: Quien elegimos para acompañarnos en diferentes momentos de nuestra vida.
    • Procreación: Todo lo relacionado con el deseo de tener hijos/as, el acto de tenerlos, lo que supone ser madres y padres...

    Todos estos campos y planos se van entrelazando constantemente a lo largo de nuestra vida. Interactuando para completar el mapa que somos como personas hoy día. Entenderlos y analizarlos individualmente nos puede llevar a saber quienes somos. 

    Además, este mapa nos ayuda a explicar la variedad y diversidad que puede tener cada persona, ya que cada uno/a tiene su propia biografía, es decir, se ha creado de forma diferente y como resultado puede vivirse, sentirse y expresarse de forma única.

     

    Conocerse: Se trata de cómo te sexuas, es decir, tu biografía sexual.
    Valorarse:
    Tener en cuenta tu identidad, tu sexualidad.
    Expresarse:
    Cómo muestras tu erótica, tus sentimientos.
    Encontrarse:
    Hace referencia a tu amatoria, cómo te relacionas.

    ¿Por qué la educación sexual es importante?

    La educación sexual es un proceso, tanto de enseñanza como de aprendizaje. Un camino para conocer la persona que eres. Sin educación sexual nos perdemos mucha información sobre nosotras mismas y sobre nuestro entorno. 

    Como dijo Francis Bacon: “La información es poder”. Nosotras vamos un paso más allá: “La educación es poder”. Poder decidir, poner límites, pedir lo que necesitas o deseas, es respetar y aprender a establecer relaciones sanas.

    ¿Qué significa ser mujer u hombre?

     

    A lo largo de la historia desde distintas disciplinas se ha querido dar respuesta a esta pregunta, pero hay tantas realidades, tantas maneras de vivirse o sentirse que no existe unanimidad a la hora de definirlo.

    El patriarcado, con gran incidencia, ha intentado inculcarnos que hay una forma única y correcta de ser. Es más, nos ha dicho que nuestra realidad es binaria, es decir, que solo nos podemos definir como hombres o como mujeres y de una manera muy concreta. Idea que nos obliga a meternos en diferentes cajones. A ordenarnos. A encajar.

    De este sistema no se escapa nadie. Y lo sufren con mayor incidencia las personas transexuales, no binarias, intersexuales o cualquier vivencia que no encaje con la lista de “requisitos” de género para ser considerado hombre o mujer. 

    O cualquier persona con una orientación sexual diferente a la heterosexual. Es decir, a todo/as aquello/as que no cumplan con el TIENES QUE SER ASÍ, o el TIENES QUE DESEAR ASÍ.

    No encajar con lo establecido socialmente

     

    Estas “normas y cajones” en los que se nos ha obligado a entrar para ser considerados hombres o mujeres, han provocado muchos sentimientos negativos a ambos sexos.

    Sobre todo, cuando no sientes que esté bien ser quién eres, porque no encajas con lo establecido, lo que se espera o cómo se supone que has de ser socialmente hablando.

    O porque nadie te ha explicado qué importancia tiene entender y trabajar todas las emociones, no solo las positivas. Generalmente no se habla de por qué sientes miedo, ira o angustia. Solo se nos ha enseñado a repetir: “no estés triste” o “no te enfades”.

    De hecho, todas las emociones tienen una razón de ser y están ahí para decirnos y enseñarnos cosas.

    Cuando no trabajas las emociones

    A veces, sientes que hay algo que “no está bien en ti” pero no entiendes el qué ni por qué te invaden esos sentimientos y tratas de lidiar con ellos de la mejor forma que sabes. En esos casos, las soluciones que solemos aplicar pueden ser útiles y efectivas a corto plazo porque te distraen del problema, pero no lo solucionan.

    Puede que a lo que estés acostumbrado/a sea a guardar tus emociones y reprimir lo que sientes. O hacerte una coraza a tu alrededor para no dejar entrar o salir nada, porque así no duele.

    O que tiendas a enfocarte en otras cosas para no hacerle caso a esos problemas, metiéndolos debajo de la alfombra para no verlos.

    También puede que estés acostumbrado/a a poner tu atención en los demás, atacando o criticando su forma de vivir, haciéndoles daño consciente o inconscientemente para no hacértelo a ti. Porque la verdad es que duele tener eso dentro y cómo dicen, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

    Relaciones tóxicas

    Toda esta falta de conocimiento de cómo gestionar las emociones, nos lleva a potenciar nuestras inseguridades. De hecho, existe la posibilidad de que esto te lleve a establecer relaciones dependientes, buscando en el otro la seguridad que te falta porque te han enseñado que no eres nadie sin “tu media naranja”,  y que la mejor manera de sentirte validado/as es a través de los ojos de los demás y no de los tuyos.

    Es por eso que no solemos llevar bien que nos abandonen. Porque creemos, erróneamente, que nuestra valía se va con la persona que se marcha. Y muchas veces, por no afrontar eso o por no saberlo ver, acabamos encajando comportamientos tóxicos o incluso la violencia como una conducta positiva y que nos ayudará a mejorar… No es así.

    Amor romántico y 'Romeo y Julieta'

     

    Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿por qué hacemos esto?, ¿cuál es el origen de esta idea de amor tan tóxica? La respuesta es múltiple y podríamos hablar de amores canallas durante horas, pero sí que podemos daros un punto de inflexión en nuestra manera de entender el amor romántico: Romeo y Julieta.

    Y es que la idea de luchar por un amor prohibido, sufrir la pasión de ese romance, no ver más allá de la persona que tenemos enfrente, morirnos de sufrimiento y literalmente porque “sin ti no soy nada”, esa idea de que el amor duele, de que se trata de luchar por estar juntos y no de construir una relación y un futuro… todas estas ideas tienen como origen estos arquetipos de amor. 

    Es decir, Romeo y Julieta han sido un modelo, una pauta a imitar, reproducir y copiar, un prototipo ideal que ha servido durante generaciones como ejemplo de perfección del amor. 

    Este ideal romántico que tenemos en la cabeza, nos puede llevar a atraparnos y quedar muy seducidos/as por nuestras propias fantasías, hasta el punto de creer que la pasión es sinónimo de sufrimiento y que eso a su vez es sinónimo de peligro. 

    Una solución

    Cambiar estas ideas tan arraigadas, solo se puede solucionar de una manera: invirtiendo en nosotro/as mismo/as y llevando la educación sexual de la teoría a la práctica.

    ¿Cómo? Dando espacio y prioridad a la educación sexual, a las emociones (cómo, qué y porqué sentimos) y a las relaciones dentro y fuera de casa, en las escuelas, con los colegas, en los espacios de ocio… Aprendiendo que no hay solo una manera de hacer las cosas si no tantas como personas habemos en el mundo, y descubriendo también la tuya en el proceso.

    Desaprender lo aprendido

    La educación sexual es una gran herramienta para DESAPRENDER LO APRENDIDO, para dejar atrás los dogmas y formarte tus propias ideas. Trabajar para romper con todas las pautas que nos han dado como hombres y como mujeres y poder crear un mundo donde la diversidad, la tolerancia y el respeto sean prioridad.

    Para crear una sociedad donde la ética de las relaciones sexuales y amorosas no esté encorsetada. Por eso nosotras apostamos por las tres vías que creemos que sirven mejor a este fin: la información, la formación y las terapias. En definitiva y como hemos dicho anteriormente, invertir en educación.

    ¿Qué es y qué incluye la educación sexual integral?

    La respuesta corta a esta pregunta es aprender a ser, a quererte y a respetarte. Pero eso abarca muchas cosas y sobre todo muchas etapas por las que pasamos a lo largo de nuestra vida.

    Educación sexual por edades

     

    Nuestra sexualidad es algo que nos acompaña desde el vientre materno hasta que morimos. Cada edad, cada vivencia que vamos acumulando nos trae dudas, inquietudes y curiosidades acerca de nosotros/as y del mundo que nos rodea. Lo más sano es poderlo explorar con la mayor naturalidad posible.

    A su vez, nuestra manera de ver el mundo y de entenderlo es cambiante y evolutiva. Es decir, en cada momento de nuestra vida nos preocupan o nos llaman la atención aspectos diferentes de nuestra persona. Ya sean físicos o emocionales, y eso es lo que nos hace ser de una u otra manera.

    Por eso, es importante prestar atención a qué cosas se nos mueven en cada momento y forjar unas bases sólidas desde bien pequeños para quitar esos tabús.

    Los intereses que tenemos, dependen de la edad, de las vivencias, del momento vital y obviamente, de cada persona, porque todos/as somos diferentes. No es lo mismo lo que pensamos de las relaciones de jóvenes o en la adolescencia, que conforme nos hacemos adultos o en la vejez.

    Educación sexual para personas con discapacidad

    Así mismo, también hay diferencias, sobre todo de enfoque, a la hora de hablar de educación sexual integral para personas con discapacidad intelectual o con diversidad funcional. Ya que tienen un proceso de aprendizaje diferente o viven una situación distinta (como todo el mundo, ya que cada uno/a tiene su propia situación). 

    Durante muchos años la sexualidad de este colectivo se ha tratado como inexistente, no necesaria o directamente no se ha comprendido porque no se le ha prestado atención. 

    De hecho, hay personas que los siguen viendo solo como niños y no como adultos. Lo que les lleva incluso a no reconocer las necesidades sexuales y afectivas que tienen, porque las tienen. Por eso es necesario adaptar la educación sexual que se les ofrece tanto a ellos/as como a su entorno.

    Eso sí, no es posible hacer una guía común, porque hay que tener en cuenta que es difícil englobar todas las situaciones posibles bajo el paraguas de este colectivo. Ya que puede que se haga referencia a una persona que ha nacido con una movilidad reducida, a una que se ha quedado en silla de ruedas por circunstancias de la vida, a alguien con síndrome de down, con una parálisis cerebral… etc. 

    Todas estas situaciones generan una manera propia de desear y de expresar el deseo. Y no se nos puede olvidar que estas personas también pueden follar, desear y sentirse deseados. Por lo que, aunque algunas tengan otro ritmo de aprendizaje, la educación sexual también es para ellos/as.

    Educación sexual y reproductiva

    Muchas personas entienden que hablar de educación sexual es sinónimo de reproducción, embarazo o prevención, y aunque es una parte importante de lo que trabaja la Sexología, no es el todo, ni de lejos. 

    Esta idea es común porque hasta hace muy poco tiempo (al menos a nivel nacional español), toda la información que se ofrecía sobre nuestra sexualidad estaba relacionada con los embarazos, anticonceptivos y infecciones de transmisión genital.

    No queremos decir que no sea importante, pero romper con la idea de que no solo hablamos de eso nos parecía interesante. 

    Es más, cuando hablamos de reproducción podemos llegar a hablar de temas tan dispares como la infertilidad en las parejas, la gestión de la llegada de un bebé a la familia, las ITG o qué pasa si vomitas la pastilla del día después.

    Educación sexual y afectiva

    Te hemos hablado de por qué no nos gusta hablar de educación sexual y afectiva, pero ¿sabes de dónde procede este término?

    El término ‘afectivo-sexual’ nace durante la dictadura española, en 1972. Un grupo de médicos pretendía realizar en Madrid unas Jornadas de educación sexual y para poderlo realizar tuvieron que solicitar el permiso a la Dirección General de la Policía. 

    Por supuesto el permiso fue denegado, porque el nombre de las jornadas debía incluir alguna referencia a la educación familiar. Fue entonces cuando se les ocurrió añadir afectivo al nombre para no renunciar a hablar de sexualidad de forma explícita. 

    Tras varios desencuentros y negociaciones, las jornadas pudieron finalmente celebrarse bajo el título: “Jornadas de Educación Familiar, Afectiva y Psicosexual”. Afortunadamente, la “psico-excusa” se abandonó unos años más tarde, reduciéndose la nomenclatura a “afectivo-sexual” que aún nos acompaña en nuestros días. 

    ¿Por qué no nos gusta usarla a nosotras? Porque esta palabra separa las emociones de los encuentros como si fueran divisibles las unas de las otras. Los afectos entran dentro de nuestra erótica o de nuestros encuentros. Por eso insistimos en que es un error usarlo, porque es anticuado e inexacto.

    Educación sexual con perspectiva de género

     

    ¡No podía ser de otro modo! No nos sentiríamos cómodas hablando de educación sexual si no fuera con perspectiva de género y aunque ya hemos dicho que por lo general la Sexología siempre ha tenido este enfoque, ahora con más motivo.

    ¿Qué es la perspectiva de género? Analizar los comportamientos que se han adjudicado a lo largo de la historia tanto al género masculino como al femenino. Como por ejemplo, los hombres trabajan fuera de casa y traen un sueldo para sustentar a sus familias y las mujeres se deben a las labores de hogar y a los cuidados de la misma. Partiendo de la base que existe una marcada desigualdad entre el trato de hombres y mujeres. 

    También sabemos que el trato que se ha dado y se da a las personas según su género, es diferente dependiendo de la sociedad, la cultura o el momento histórico. 

    La base de la perspectiva de género es la búsqueda de la igualdad para evitar situaciones de marginación, violencia e injusticia. 

    ¿Cómo no íbamos a incluirla?

    ¿Cómo enseñar educación sexual integral a nuestros hijos e hijas?

    Para empezar, es importante tener en cuenta un aspecto que se nos suele pasar por alto: Cómo reaccionamos ante las preguntas que nos hacen los peques marcará la diferencia de cómo de fácil o difícil será su desarrollo sexual.

    ¡Ojo! Que esto no te asuste, pero, un ejemplo muy claro es cuando estamos viendo la tele y de repente sale una escena digamos subida de tono. Plantéate, en ese caso, ¿qué haces? 

    ¿Cambias de canal? ¿Intentas distraer la atención del asunto? o ¿actúas con naturalidad? 

    Si tu respuesta ha sido una de las dos primeras opciones, date cuenta que ya le estás diciendo al peque que eso es un tema tabú del cual no se puede hablar o que es mejor evitar.

    ¿Cómo reaccionar ante las preguntas de tus hijos e hijas sobre sexualidad?

    Si cuando tus hijo/as te hacen preguntas sobre sexualidad reaccionas ya sea ignorándolas, respondiendolas con cuentos, aportando datos que no son ciertos, desde la necesidad de escurrir el bulto, adornándolo para que no se entienda del todo o desde el juicio, les estás enviando mensajes que pueden hacer más difícil su desarrollo sexual. 

    Si por el contrario, tratas la sexualidad y todo lo que le rodea con la mayor naturalidad posible, es muy probable que tu hijo/a haga lo mismo, ya que los padres son un referente a todos los niveles y los peques suelen ser esponjas y monos de repetición de lo que ven, ya sea en casa o en su entorno.

    Y es que, lo que nos han enseñado desde siempre es que de sexualidad en casa o bien no se habla porque es un tema tabú, se le teme a las preguntas porque no sabemos las respuestas que dar, o se trata de esa “famosa charla” que debemos darles en un momento puntual que suele coincidir con la adolescencia y luego nos olvidamos otra vez. Por cierto, ¡qué momento más incómodo! 

    Cuando tu hijo/a te pregunte sobre sexualidad, pregúntate primero tú antes de responder, ¿qué respuesta te hubiera gustado que te dieran a ti? ¿Con qué palabras te hubieran hecho sentir más tranquilo/a y comprendido/a?

    ¿Por qué reaccionamos así?

    Venimos de una generación en la que todo lo relacionado con la sexualidad era un tema tabú. Nuestros padres, abuelos y una larga lista de personas antes que nosotros ha tenido que aprender lo poco que saben de sexualidad prácticamente dándose de bruces contra ella. Y muy posiblemente solo relacionando ese aprendizaje con el sexo que se hace. Eso… sin contar la charla que te daba el cura antes de casarte.

    Es por eso que es entendible, pero no útil, que nuestra primera reacción cuando el tema aparezca sea el “lo oculto”, “lo temo” o “venga que me lo quito de encima”. Pero esto puede provocar que la relación que tengan tus hijo/as con su sexualidad sea cuanto menos incómoda, puedan incluso temerla, enjuiciarla o sentir que lo que son o lo que sienten no está bien.

    Las consecuencias de reaccionar mal a las preguntas

     

    Si lo que buscan es cercanía, confianza e información de calidad y calidez y lo que se encuentran son esas emociones de rechazo o de tabú y más desinformación o evasivas, es fácil que caigan en la trampa de buscar las respuestas en otros lugares.

    Sitios donde se les guíe a hacerlo de una determinada forma y que crean que si no lo hacen así, no lo están haciendo bien, y les genere más dudas e inseguridades

    O que acudan a contenidos no educativos como es el porno y que eso les lleve fácilmente a confundirse más y que, cuando crezcan, no sepan cómo tratar emocionalmente a sus parejas y no lleguen nunca a tener relaciones sanas.

    Por eso como padres es importante ver esas preguntas como oportunidades para enseñar. Momentos para poder transmitir valores sobre la sexualidad y construir para que  los hijos e hijas vivan su sexualidad de la manera más sana posible. Además de darles confianza y crear un espacio para que ello/as entiendan que pueden hablar contigo sobre su sexualidad o todo lo que les pasa a nivel emocional.

    ¡Nunca es demasiado tarde para hablar con tus hijos e hijas sobre sexualidad!

    ¿Por dónde empezar a hablar de sexualidad?

    Eso sí, cuanto antes empecemos mejor será el desarrollo que puedan tener en su educación sexual. ¿Por dónde empezar? He aquí la gran pregunta. 

    Lo primero por ti mismo/a. Es importante saber cómo y qué le podemos transmitir a nuestros peques y tener una buena base para ellos, por eso te invitamos a preguntarte:

    • ¿Te hablaron a ti sobre educación sexual? ¿Cuánto sabes sobre sexo?
    • ¿Tienes una relación sana con tu sexualidad? ¿Y con tu pareja?
    • ¿Tienes miedos, tabús o juicios que te gustaría no transmitir a tus hijos e hijas?
    • ¿Te gustaría educarlos en la diversidad y el respeto?
    • ¿Tienes a tu alcance la información necesaria para hacerlo?

    Nosotras podemos ayudarte de varias maneras, como por ejemplo, con los artículos que encontrarás en nuestra plataforma, ya que nuestra intención es ofrecerte una educación sexual a tu ritmo y en breves lecciones. Pero la recomendación que te vamos a dar siempre es que lo mejor que puedes hacer es formarte para llegar a tener una base sólida que poder ofrecerles.

    No olvides que la educación sexual funciona como estrategia para desarrollar la inteligencia emocional y fomentar una sexuación sana de los niños y niñas. Tú puedes enseñarles, incluso con tu propio ejemplo, que la educación sexual es el camino a  conocer mejor nuestra persona: a saber quienes somos, a quién deseamos y cómo deseamos, sin olvidar lo que sentimos en cada momento.

    Además de poder no solo hacer que ellos se entiendan mejor, sino que la relación en familia sea más positiva, la comunicación más fluida y os podáis compartir desde el respeto y la escucha.

    Cosas sobre educación sexual a tener en cuenta en casa

    Hacemos educación sexual todo el rato, aunque no seamos conscientes. La relación que vean en casa, tu relación con tu sexualidad, los pudores, las caricias, los silencios u opiniones, el cómo se hablan las cosas y de qué manera afrontamos las situaciones, también educan.

    – Lo importante es ayudarlos a que sean ello/as quienes descubran quienes son, y no darles directrices en cuanto a cómo o qué deben sentir para que puedan aceptarse y expresarse sin juicios.

    Fortalecer su autoestima es también reforzar lo positivo, reconocerles sus logros y decirles qué cosas han hecho bien y no solo recordarles lo que hacen mal para que no lo hagan más.

    Cada oportunidad para resolverles dudas es un regalo. Aprovecha sus preguntas, la televisión, las películas, las series, los libros, la escuela… son una oportunidad estupenda para hablar del tema. Recuerda hacerlo con la mayor naturalidad posible.

    Tú también puedes preguntar o no tener la respuesta de todo. Al decirles que no sabemos algo, pero que si les apetece podemos buscar la respuesta junto/as, lo que les estamos enseñando es a aprender, a compartir, a no entrar en juicio por no saber y a valorar el proceso de aprendizaje.

    – Es importante que vean que hay espacio para el diálogo y la aceptación. Imponer nuestra opinión o nuestra idea lo que hace es dirigir y coartar la suya. El “por que yo lo digo” no vale. Las relaciones sanas son recíprocas y bidireccionales; esto quiere decir que si quieres fomentar en tus hijos/as su espíritu crítico y su capacidad de escuchar  empieza ofreciéndoselo tú. 

    ¡Escúchale! Interésate por saber qué le preocupa o le interesa sin juzgar lo que crees que debería o no saber por su edad o lo que sabías tú a la suya.

    – Recuerda que ante todo tú también eres persona, y es normal que te asustes, te sientas incómodo/a o inseguro/a ante ciertas preguntas. Hazselo saber. Hablar de nuestras emociones y de cómo nos sentimos puede ayudar a que ello/as también lo hagan.

    Si no quieren hablar de algo no insistas. Es necesario que entiendan que existen sus tiempos y que pueden elegir cuándo nos quieren contar las cosas. Al igual que pueden elegir libremente no contárnoslo.

    Darles herramientas y habilidades

    Cuando hablamos de herramientas, hablamos de aquellas cosas que potencian sus capacidades y habilidades para poder llegar a entender su sexualidad y lo que sienten, para poderles ofrecer la posibilidad de tomar decisiones, enseñándoles, en primera instancia, que estamos convencido/as de que pueden hacerlo solo/as.

    En casa se puede trabajar con los peques para que no crezcan dependientes y puedan llegar a generar en el futuro vínculos afectivos sanos que no les lleven a situaciones o personas tóxicas.

    Ya que todo esto, inevitablemente, acabará teniendo relación con el desarrollo que tengan en su relación con sus amigo/as, hermano/as, familia, drogas, alcohol o cualquier decisión que se les presente en su vida cotidiana.

    También está bien enseñarles que las decisiones tienen consecuencias, y que ambas son suyas. Con ello les enseñamos a responsabilizarse de sus actos y a pedir perdón ante los errores. 

    ¿Cómo? Como siempre, podemos predicar con el ejemplo. Los adultos también podemos pedir perdón por habernos comportado indebidamente o por haber hablado o reaccionado emocionalmente de manera que haya hecho daño a otra persona. Si ven que los adultos lo hacen, ellos/as también pueden aprender a hacerlo.

    Hay mil ejemplos al respecto: ya sea el bulling, ideas homófobas, conductas agresivas, pensamientos o actitudes machistas, juicios, miedo, tabú… si los hijos/as ven en casa este tipo de reacciones, es más probable que las acaben replicando y, en ese caso, lo que les estamos ofreciendo no es educación ni respeto, sino armas con las que atacar y hacer daño. 

    Lo que decimos o pensamos pesa. Las palabras importan y nuestros actos condicionan. La pregunta es: ¿cómo quieres que piense, sienta y actúe tu hijo/a?

    Juegos educativos

    Parece que toda educación tiene que ser formal, pero te podrían sorprender la cantidad de cosas que se pueden trabajar con juegos educativos, dinámicas de grupo o juegos de mesa.

    Nosotras trabajamos con un montón de ellos cuando vamos a dar las formaciones y los talleres y nos parecen súper útiles para trabajar conceptos que a priori parecen complejos. Además de llevar al cuerpo emociones que quizás de otra manera son difíciles de explicar o trabajar.

    ¿Cuándo se debe iniciar la educación sexual?

    La pregunta correcta sería: ¿desde cuándo quieres empezar a aprender o enseñar sobre sexualidad? 

    La educación sexual, como ya te hemos mencionado, es un proceso vital de crecimiento y aprendizaje. Es buscar y entender quién eres y cómo te relacionas. Por eso somos de las que creen que se debe iniciar o bien cuando uno/a esté preparado/a para descubrirlo o trabajarlo desde la primera infancia.

    De hecho, aunque nunca hayas tenido una educación sexual, puedes iniciar este proceso de aprendizaje a cualquier edad, ya tengas 10, 20, 45 o 67 años. Nunca es tarde, ni demasiado pronto.

    Nosotras, por ejemplo, damos talleres y formaciones en primaria, en secundaria, en la ESO, en bachillerato, en la universidad. Para centros públicos y privados. No solo nos quedamos en la edad en la que se cree socialmente que se necesita la educación sexual, es decir, en la adolescencia.

    Es más, trabajamos temas tan dispares como la gestión emocional, la transexualidad, dar nociones básicas sobre métodos anticonceptivos, la menopausia… incluso hay centros que acuden preguntando cómo se puede trabajar o prevenir el abuso sexual en la educación infantil. Todo depende de la necesidad del momento por el que acudas a nosotras.

    Nuestro trabajo consiste en adecuar nuestro discurso y herramientas a los diferentes rangos de edad, según el proceso vital en el que estés, pudiendo incluso trabajar con personas mayores de 65 años, que lo hacemos.

    Insistimos, la educación sexual puede estar presente a todas las edades. La pregunta es: ¿qué educación sexual buscas tú?

    Puede que hayas aterrizado en nuestra plataforma con dudas de cómo ayudar a tu hijo o hija, que seas un centro que necesite una profesional para intervenir en las aulas o que lo que busques sea profesionalizarte. ¿Cómo podemos ayudarte?

    Educación sexual para
    padres y madres

    ¿Te gustaría saber qué hacer o decir en las charlas en familia sobre educación sexual? ¿Buscas una guía para educar en sexualidad a tus hijos e hijas?

    Educación sexual para
    escuelas y centros escolares

    ¿Formas parte de un colegio o centro educativo y te gustaría saber más sobre educación sexual? ¿Te gustaría iniciar un proyecto de educación para la sexualidad en tu centro?

    Educación sexual para
    estudiantes

    ¿Te gustaría profesionalizarte en educación sexual? ¿Buscas dónde hacer un máster en Sexología? ¿Te gustaría dedicarte a las formaciones o a las terapias?

    Educación sexual en las aulas

    Enseñar educación sexual en las escuelas para nosotras es importante. Al igual que lo es que cuenten con una profesora de educación sexual, educadores sexuales, monitores, formadores, un proyecto educativo que involucre distintas áreas en el centro, talleres de educación sexual puntuales, charlas educativas sobre sexualidad para alumnos y familiares, la facilitación de material didáctico...etc

    Por muchos motivos como los que te hemos contado con anterioridad, entre ellos el hecho de considerar la educación sexual como derecho humano, como puedes comprobar en los artículos 16 y 17 de la OMS:

    16- Derecho a recibir información clara, oportuna y científica acerca de la sexualidad.

    17- A espacios de comunicación familiar para tratar el tema de la sexualidad. 

    ¿Te hemos convencido ya? ¿Estás a favor de la educación sexual en los colegios?

    ¿Por qué se tiene miedo a la educación sexual?

    Por desconocimiento. Por desinformación. Por falta de medios. De siempre, aquello que es nuevo, asusta, porque nos invita a entrar en un terreno que no conocemos y en el que no estamos cómodos. Lo que nos lleva a considerarlo raro o rechazarlo.

    Pero, ¿de dónde viene esta idea? Esto empieza claramente con el cristianismo, hace 2000 años. Los cristianos iniciaron una guerra contra el placer que se reflejaba en todos los ámbitos. Tanto en su religión como con sus ideales y su forma de vivir, convivir y relacionarse, y esa es la principal razón por la que  hoy día vivimos así el placer. Y hemos avanzado poco o nada en este sentido desde entonces.

    Ya sabes, “más vale malo conocido que bueno por conocer”, ¿no? O al menos, eso es lo que muchas personas usan como excusa.

    Este es un claro ejemplo de que los refranes no siempre son válidos o nos ayudan a mejorar. La ignorancia no engendra más que desconfianza, miedo y más ignorancia. Y como nosotras siempre decimos: “La información es poder”. Y esto es lo que realmente asusta. El poder que tenga alguien de decidir, de decir NO.

    Esperamos que a estas alturas ya te haya quedado claro en qué consiste la educación sexual. Pero aunque mucho/as lo tengamos claro hay personas que aún se piensan que dar un taller o una formación de educación sexual es sinónimo de porno o fábrica de homosexuales

    No te haces una idea de la cantidad de veces que nos hemos tenido que encontrar con el comentario por parte de padres de “a mi hijo no le vas a enseñar a masturbarse ni a que vea porno”. 

    Ante comentarios como esos no podemos más que insistir en la necesidad y lo prioritario que es la educación sexual; y que se tenga en cuenta qué es lo que trabaja la sexología. 

    Que se imparta en los colegios, institutos, en todos lados para que llegue a todo el mundo, porque es una suma constante, una manera de aprender a vivirnos mejor, a respetar, a comunicarnos y a marcar límites cuando sea necesario, o a pedir aquello que nos hace sentir mejor.

    Y tú, ¿tienes miedo o quieres más?

    ¿Dónde ver educación sexual?

    Sí, las películas, las series y los libros pueden ayudarnos a trabajar la educación sexual, de hecho, lo hacen. Por eso nosotras creamos MASTURBA TU CEREBRO. Un directorio de más de 300 películas, series y libros relacionados con la diversidad, la educación, la transexualidad, la erótica, los feminismo, el sexo… al que puedes tener acceso en nuestra plataforma si te suscribes.

    Un directorio que ampliamos cada mes para que no os falten nuevas recomendaciones sobre material para trabajar sobre la sexualidad, las emociones, las relaciones, la identidad... o disfrutar de ello en tu tiempo de ocio.

    Y es que las plataformas de streaming tienen un abanico tan amplio de ofertas que muchas veces nos perdemos entre tanta opción y no sabemos qué ver. Es por eso que nosotras nos encargamos de buscar contenido que os ayude a trabajar la educación sexual ya sea en casa o en la escuela.

    Nos paseamos por las plataformas más cañeras, como Netflix, Prime Vídeo, Movistar +, Disney Plus o HBO para ofrecerte nuevas sugerencias que sin duda te invitarán a reflexionar y te darán una nueva perspectiva de las relaciones, el amor, los encuentros...

    Las mejores recomendaciones de libros y visionado de trailers. Información y reseñas. Te facilitamos el material con filtros para que te sea fácil encontrar lo que buscas. Accede a todo el contenido pinchando aquí.

    Sex Education, serie de Netflix

    No podía faltar aquí una de nuestras series preferidas y la que más visibilidad ha dado a la educación sexual. Aunque sí es cierto que nosotras haríamos algún que otro matiz en el contenido, nos parece un recurso muy útil para trabajar la sexualidad ya que pone un montón temas importantes sobre la mesa.

    Antes de nada, por si no has visto la serie ‘Sex Education’, te resumimos un poco de qué va. Es una serie juvenil que combina comedia y drama. La trama se desarrolla a través de unos personajes, con los que es fácil sentirse identificado/a ya que intentan recoger las situaciones y vivencias más típicas de los adolescentes (y no tan adolescentes) en la actualidad. Cuenta las aventuras de Otis, el protagonista, un chico con una madre Sexóloga (aunque ella se denomina: terapeuta sexual) que siempre ha sido invisible en el instituto.

    Un día, por una serie de acontecimientos, acaba ofreciendo ayuda terapéutica a uno de sus compañeros. Meave, la chica que le gusta y que casualmente está presente en este encuentro, piensa que podrían hacer negocio con ello y se lo propone a Otis. 

    Otis decide aventurarse en este negocio por pasar más tiempo con ella. A través de cada capítulo, teniendo como base su historia de amor, tocan temas como el aborto, la violencia de género, el abandono familiar, el despertar del deseo, la homosexualidad, las eyaculaciones precoces, la masturbación, la importancia del diálogo en la pareja…

    Aquí te dejamos nuestras 10 razones por las que te invitamos a ver ‘Sex Education’.

    APARICIÓN EN MEDIOS

    Que la educación sexual te haga vivir la vida y tus relaciones de otro modo.

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