Razones por las que te puede doler al practicar sexo

dolor al practicar el coito

24 de octubre de 2018

Melanie Quintana Molero

¡Esto no debería de pasar! Empecemos por ahí. Pero en el caso de que pase de manera puntual o de manera más continuada mira a ver por qué puede ser. No te calles porque creas que la otra persona no lo va a entender o por creer que estás rompiendo la magia del momento. No sirve de nada sufrir en silencio. Dicho esto, estas son algunas de las razones por las que puede ser dolorosa una relación coital.

– No estás lubricada: o al menos, no lo suficiente. Aunque la vagina está preparada para lubricar de manera natural, puede ser que estés experimentando una época de menor lubricación y esto puede ser causa de molestias, incluso puede llegar a doler según la fricción que tengas en la zona. Si es este el caso, un lubricante seguro que te alivia, a poder ser alguno que cuide el pH. Y procura no remplazar el lubricante por saliva o vaselina… estas últimas no te van a funcionar igual y puede que acabes experimentando el mismo dolor.

– Extra limpio: En ocasiones ducharse a diario o limpiarse la zona vaginal con geles de baño y toallitas íntimas cada dos por tres puede acabar con tu propia flora vaginal, dejándola desprotegida y siendo propensa a gérmenes que se eliminarían con nuestras propias defensas. Los productos más naturales pueden ayudar, pero aunque suene raro: prueba a limpiarte menos. El vello púbico también es una barrera natural contra los gérmenes, la falta total de él puede dejar desprotegida tu vagina.

– No hormonas igual: El estrés a veces puede hacer que tus niveles de estrógeno bajen provocándote sequedad vaginal, incluso ciertos medicamentos (algunos que sean agresivos para la flora vaginal) o la menopausia, pueden ser causantes de esto. El estrógeno es lo que mantiene tu vagina lubricada, por lo que si tus niveles están bajos puedes llegar a experimentar un encuentro doloroso.

– La postura: También puede ser que la postura en la que estás practicando el coito no te venga bien. Si el pene de tu pareja se curva hacia la izquierda o la derecha algunas posturas pueden ser incómodas, ya que la vagina también puede estar curvada hacia un lado o hacia otro provocando que ambos genitales no coincidan bien. Probad a cambiar de postura.

– Un pene grande: ¡Pues sí! Puede ser por tenerla grande, pero ¿qué es grande? Pues depende de la capacidad vaginal que tengamos. Hay vaginas que no se amoldan igual a ciertas dimensiones. Si este es el caso, tenéis la posibilidad de ser imaginativos y probar a mantener relaciones aconceptivas.

– Vaginismo: El vaginismo se produce cuando tu vagina instintivamente contrae los músculos y no deja que nada entre en ella. Es un acto reflejo del cuerpo debido a un impulso neuronal del cerebro. Es decir, tu cerebro instintivamente le manda señales a los músculos de la vagina para que se cierren. En caso de que sea vaginismo la mejor solución es acudir a un profesional de la sexología. (Entre nuestros colaboradores puedes encontrar a varios sexólogos y sexólogas.)

– Falta de excitación: Las prisas no son buenas y menos cuando intentas no experimentar dolor con la penetración. La excitación empieza en el cerebro, baja por todo el cuerpo y prepara tu vagina. La conquista, el juego previo de miradas, las palabras subidas de tono o cualquiera de los métodos que te funcione para elevar tu excitación va a provocar una mejor lubricación.

– Candidiasis: La cándida es un pequeño hongo que tenemos las mujeres en la vagina (aunque puede estar ubicado en diferentes zonas de nuestro cuerpo) y que normalmente está dormido, pero el crecimiento excesivo y repentino de este hongo puede desequilibrar los demás microorganismos de la flora vaginal y provocar una infección. Se manifiesta con alteraciones en el flujo vaginal, irritación dentro o alrededor de la vagina y puede incluso doler cuando vamos a mear y por descontado puede ser el causante del dolor durante el coito. Si crees que puede ser la candidiasis la que te está provocando el dolor acude al médico para su tratamiento. (Normalmente suele durar una semana y es recomendable que os tratéis ambos.)

– Vejiga caída: La vejiga está ubicada detrás de la pelvis, delante de la entrada vaginal. Son los músculos de la pelvis los que se encargan de sujetarla, está separada por una pared fibromuscular y si en un momento dado y por diversas causas se debilita puede provocar que se caiga y ser la causante de que la penetración sea dolorosa. (En este caso es mejor acudir al médico.)

En el caso de que no sea ninguna de las opciones anteriores es conveniente que te acerques al médico y le pidas consejo. Puede que tu caso en concreto necesite de un seguimiento más exhaustivo.

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